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Hijo del Agua

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4: Drarko y sus cartas

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-Drarko... ¿te puedo preguntar algo?- quiso saber Danny, cuando estaba por terminar su trabajo en la biblioteca, un par de días después.

-Pregunta- le respondió el chico, levantando su vista del libro abierto que tenía en las manos.

-¿Quién es ése chico con el pelo bicolor que se sienta en la mitad del fondo?-

-¿Algún motivo en especial por el que quieras saber?- preguntó, levantando una ceja.

-Curiosidad. Es que ustedes son las dos personas que más me llamaron la atención... Se parecen bastante a mí-

-Y a alguien que conocías-

Silencio.

-¿Eso también te lo dijeron las cartas?- preguntó Danny.

-A veces me dicen cosas que sólo se entienden hablando con la persona-

-Oh- no había entendido bien.

-Él es Elijah Taylor. Un inglés de nacimiento que se vino a vivir aquí hace un par de años. Participa poco y nada en las clases, pero es inteligente y es uno de los mejores promedios. Le gusta el deporte y practica artes marciales-

-¿Habla con alguien?- preguntó Danny, interesado.

-Es mudo-

-¿Qué?-

-Elijah es mudo desde los trece años. Y es por eso por lo que está aquí: parece que a esa edad adquirió habilidades especiales-

-¿Cómo se sabe eso? Es decir, ¿cómo se contactan la escuela con los alumnos?-

-Porque se menciona en diversos círculos, supongo- dijo Drarko, dejando olvidado el libro sobre la mesa –Cuando me contactaron, pensé que era un chiste y que esta escuela no podía existir en este país. Y supongo que Vlad Plasmius sabía de esta escuela porque era asiduo de algunos de ésos círculos-

Danny nunca lo había pensado. No se le había ocurrido que Vlad pudiera formar parte de algún grupo, o asociación. Se había dado cuenta de lo poco que sabía de él, y que no había hecho ningún esfuerzo por conocerlo, excepto por algunas preguntas hechas en algún que otro momento.

-¿Y por qué, si yo te veía tan callado, empezaste a hablar con tanta soltura cuando el profesor nos nombró?- preguntó Danny.

-Porque las cartas me dijeron que sería bueno que lo hiciera-

Silencio.

-Dijiste que leías las cartas del tarot-

-Sí-

-¿Y no es algo aburrido saber siempre qué hacer?-

-Sólo me mandan mensajes directos a veces. Usualmente dicen cosas menos relevantes-

-¿Por eso estás en esta escuela?-

-No sólo por eso, y podría decirse que me transfirieron de otra escuela-

Drarko había vuelto a tomar el libro, y Danny prefirió concentrarse en terminar el trabajo.

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Vlad también había tenido muchas cosas en qué pensar.

La noticia de la muerte de la familia Fentom le cayó como nada le había caído en su vida. De golpe, su objetivo en la vida, Maddie Fentom, había sido borrado de un plumazo, y había sido definitivo. Fue la primera vez en toda su vida que se tomó unos días en el trabajo. Incluso había ido al entierro masivo, a los tres días de la explosión, y se sorprendió de ver sólo tres ataúdes con el apellido Fentom.

Allí fue cuando se enteró que Daniel había sobrevivido. Una luz de esperanza se encendió, y un futuro se presentó ante sus ojos, el más inesperado de todos. Maddie ya no estaba, y no iba a encontrarla en la Zona Fantasma. Pero su hijo, Daniel, estaba vivo y eso quería decir que una parte de la mujer a la que tanto había amado seguía en ese mundo. Además, era la única persona aparte de él que era mitad fantasma, y no tenía a nadie.

Siempre había querido un hijo de Maddie.

Y ahora podía tenerlo.

Fue al hospital en donde estaba Daniel (uno público) y lo primero que hizo fue pedir verlo. No sabía qué decirle, pero tampoco fue necesario, porque estaba en coma. Ordenó que lo trasladaran a un hospital con mejores instalaciones, y se encargó que tuviera siempre a alguien al lado por si surgían problemas. Mientras tanto, inició los trámites de adopción, exigiendo que se hicieran rápido. Le dieron prioridad por sobre los otros trámites y, a la semana de la explosión, Daniel Fentom había pasado a ser Daniel Masters. No había ningún familiar interesado en el chico, ni siquiera una hermana de Maddie, que parecía ser de la familia de Jack.

Ése mismo día Daniel se estabilizó, y Vlad ordenó que lo trasladaran a su nueva casa. Se llevó a la enfermera que había atendido a Daniel, Lisa, para que vigilara su evolución, que era increíblemente rápida. Supuso que era por su parte fantasma, y supo, incluso antes de ése momento, que Daniel no tenía a nadie más que a él. No sólo era hijo de Maddie, sino que ahora podría ser hijo suyo. Su hijo. Y no sólo eso, sino que tendría una familia, una que supiera lo que era tener poderes fantasmales, y al cual podría entrenar.

Pero ahora que Maddie no estaba, sus objetivos habían cambiado. Si Daniel no quería, no lo iba a obligar a seguirlo, pero sí iba a formar sus habilidades. Eran seres únicos en el mundo, y eso lo tenía bien claro. Tendría el último recuerdo de Maddie, además, él tendría un hijo propio. Que era de ella, por si fuera poco. Era como encontrar un oasis en medio del desierto.

Pero no sabía bien cómo tratarlo. Nunca había tenido hijos, y no sabía qué podría pasar con Daniel, quien estaba en una edad algo difícil, los 15 años. Pensó en darle todo lo que pudiera desear, pero sabía que necesitaría algo más. Afecto, entre otras cosas. Y no sabía cómo demostrárselo.

Más aún sabiendo cómo se habían llevado hasta ése entonces. Eran enemigos, y el golpe sería duro para Daniel. Pero él era la única persona a la que podía acudir, y eso lo sabía muy bien. Entre él o un orfanato, o algún familiar que lo volvería tan bruto como su padre, ¿qué era preferible?

Daniel era hijo suyo ahora. Su hijo.

Era un giro inesperado del destino, y no iba a desaprovecharlo. Buscó alguna escuela adecuada para él, hasta que un socio le aconsejó una escuela para jóvenes con "habilidades especiales": Luna Escarlata, un colegio privado en las afueras de Amity Park. Cuando fue a verlo, unos días después que Danny despertara, le pareció ideal para alguien como su nuevo hijo. Los alumnos eran una variedad de personas que no podrían ser normales, y eso era lo que él buscaba. Superdotados, adivinos, psíquicos, telekinéticos, médiums, todo tipo de personas que no eran bien comprendidos por la masa estaban allí, y guardaban todo en el más absoluto secreto. Por más que Daniel se transformara, nadie lo divulgaría, y eso era una cláusula explícita en los contratos de todo el personal. Y los alumnos lo juraban antes de entrar. Sabía que Daniel era un chico de palabra, así que no lo dudó.

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-Creo que empiezo a entender el por qué de ése juramento extraño- le dijo Danny a Drarko, mientras almorzaban (y era notoria la diferencia con su otra escuela, en Luna escarlata había un gran bufete gourmet y Danny no sabía bien qué estaba sirviéndose)

-Eso es para poder liberar nuestro potencial sin vergüenzas ni temores- le respondió el otro, con tranquilidad –Hay alumnos que sufren cambios físicos cuando utilizan sus habilidades especiales, así que no te sorprendas por lo que veas-

-Pero hay algo que me preocupa- dijo Danny, sentándose en una mesa, con Darko a su lado -¿Acaso no hay algunas organizaciones buscando "personas con habilidades especiales" como las que están aquí?-

-Si piensas en algo como los Hombres de Blanco, por supuesto que hay. Pero esta es una zona protegida, y hay ciertas cosas que ni el gobierno de Estados Unidos puede hacer- lo decía con calma, su voz era neutra y casi átona –Además, esta es una escuela especial, y cuenta con el apoyo de muchos grupos poderosos-

-¿Cómo sabes todo eso?- Danny dio un bocado a su comida y la encontró agradable. Por más que no supiera qué era.

-Porque te lo dicen al mes, más o menos. Algunos alumnos ya lo sabían antes, porque podían ver el futuro o percibían lo que había "presenciado" un objeto cuando lo tocaban. Te lo deben estar por decir en cualquier momento, y entonces podrás mostrarme cómo te ves con tu uniforme de fantasma-

Danny se ahogó con su comida y Drarko le alcanzó un vaso con jugo. Cuando pudo volver a hablar, lo miró, entre asustado y confuso.

-¿De qué estás hablando?-

-Me lo dijeron las cartas, y ahora veo que es verdad- dijo el gótico, sonriendo.

-Eh... No es lo... –

-Es lo que parece, y ya lo sospechaba. Después de todo, tu aura fantasmal era evidente-

-...- Danny estaba atónito.

-Por supuesto que nadie dirá nada. Para eso existe esta escuela-

Y Danny supo que decía la verdad.

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Este capítulo salió en más tiempo que los anteriores, pero eso es más largo. En el próximo capítulo va a haber más sorpresas y descubrimientos, así que estén atentas.

Shady10: me alegra saber que ya tienes PC, y espero que tus SIMS corran mejor suerte. Drarko va a seguir apareciendo, porque él puede poner en duda la clasificación del fanfic: por ahí por Drarko termina siendo un Yaoi.

GotichGirl: no te entendí del todo. Pero gracias por tu comentario.

Gamy Gasny: estoy empezando el capítulo coho, y en el próximo se revela parte de la verdad sobre la explosión.

ceci-94-fanatik: hola ola de nuevo. Esa escuela es rara, porque es la escuela a la que me hubiera gustado ir.

Nos leemos

Nakokun