Cáp. 3
Se había vuelto una gran hazaña lo que Inuyasha había echo, y más cuando Kouga era investigador y participante en el único periódico que seguía trabajando a pesar de la guerra que se llevaba a cabo. Dicho periódico incluso le era entregado a los alemanes, con la cuenta de soldados, más bien de los sargentos muertos.
-¡¡Qué!-exclamo el muchacho al entrar y leer la primera plana de el periódico de ese día.
"Taisho Vassili ¿Elegido para francotirador?"
-¿¡Que significa esto Kouga?-le grito a su amigo, que ahora se encontraba escribiendo la quinceaba página del periódico.
-¡Oh, eso!-exclamó dejando de escribir y mirando a su amigo con mucha tranquilidad-Es solo la verdad, me lo dijo un capitán-le respondió con una sonrisa-Felicidades-.
Releyó consternado la primera página, una y otra vez, haciendo la idea de que de ahora en adelante sería un francotirador, pero, ¿había algún problema con eso? De todas maneras, toda su vida se había entrenado para eso.
-Oye, te aviso, el sargento viene para darte lo necesario-le dijo sin dejar de escribir.
-OH.
Se sentó un viejo sillón lleno de agujeros, y comenzó a leer una página del periódico de ese día. En la primera página, su nombre, muy llamativo, en negritas y subrayado. Suspiro y comenzó a leer lo demás.
La Batalla ha sido sangrienta, muchos hombres valientes han peleado, pero por desgracia, no llevamos la victoria, pero hay esperanza, pues hay jóvenes que tienen un gran talento en el manejo de las armas, entre ellos, el ya en lista de francotiradores Taisho Vassili…
Miro a su amigo de reojo, que estaba más que apresurado escribiendo la 23° página de su "importante diario".
-Kouga, has el favor de terminar eso, que esa maldita máquina esta desesperando a todos-le dijo uno de los soldados malheridos que se encontraban en una camilla.
-¡¡Cállate!-
-Tranquilo Kouga, solo te pedimos que dejes eso ya, llevas ya más de 4 horas escribiendo, es obvio que nos desespere el sonido de la máquina de escribir-le dijo Inuyasha tranquilamente.
-Pero…-
-Es el único periódico que sigue trabajando-repitieron todos al unísono-lo sabemos-.
El muchacho solo los miro molesto y siguió escribiendo.
-¡¡Que dejes de escribir!-
-Ya casi termino.
-Eso dijiste hace 1 hora.
-Cierto
-¡Dejen de fregar!-
-Hay que carácter.
-¡Silencio todo el mundo!-
Todos dejaron de burlarse del escritor y volvieron a su descanso, a pulir sus armas o prepararse para salir a pelear.
-Joven Vassili, venga por favor.
-Sí, señor.
Siguió al general, hasta salir de la casa/refugio y fue hasta donde eran los cuarteles; algunos lo veían, como si fuera el ángel que les fuera a dar la victoria.
-Bueno…-comenzó a decir a la vez que cerraba la puerta de su oficina-Como ha de saber, usted esta en la lista de francotiradores.
-Sí.
-En sí, son muy pocos los que entraron en la lista, así que… ¿acepta?-
-Que más puedo hacer.
-¡¡Excelente!-
El hombre estrecho su mano en forma de agradecimiento y le sonreía.
-Ahora…usara otro tipo de armas.
-Sí, lo sé, unas de alto calibre, silenciador, y mira telescópica, ¿cierto?-
-Veo que sabe mucho sobre el tema.
-Sí, se podría decir.
-Entonces, mero para nosotros.
Se quedo callado, mirando al general, su sonrisa de total victoria, que también era reflejada en sus oscuros ojos.
-Señor...
-¿Sí?-
-Yo no soy exactamente un gran francotirador.
-No seas modesto, sabemos que entrenabas en las montañas matando lobos que atacaban al ganado.
-¿Cómo…?-
-Averiguamos todo sobre nuestros hombres.
Los lobos corrían alrededor de un corcel blanco, al parecer estaba amarrado, algunos lobos ya los tenían rodeados, un niño les apuntaba…
-¡Oh, ya veo.
-Bueno, entonces, comienza tu trabajo muchacho.
-"Desde hace mucho había iniciado"-.
