¡Ya estoy aquí de nuevo! Con las buenas nuevas de que ya inicié otro fic (¡esto ya es manía mía!) ... en fin, Nada es lo que parece está un poco atorado, pero espero que en un par de días avance un poco más de la mitad... Con forme vaya actualizando este, yo les iré diciendo cómo va el cap ... y espero también terminar este a tiempo... Y respondiendo a la pregunta de Carolina potter evans, Clara y Hermionedepottergranger... pues... sólo puedo decirles que la canción tiene mucho que ver con el songfic... bastante he de decir... espero que esto no las haga dejar de leer y sólo quiero decirles que yo odio los finales no HHr...
Disfruten del cap, y de nuevo, no olviden dejar sus hermosos comentarios!
"SALGO CON LOS PAPÁS DE MIS ALUMNOS"
– ¡Miss!... ¡Miss!... ¡Harry se siente mal! – se acercó corriendo a ella una niña de cabello rubio y la preocupación reflejada en sus ojos azules, haciéndola sobresaltarse.
– ¿Harry?... ¿qué tiene? – preguntó preocupada, levantándose de su lugar dispuesta a salir del aula, pero la mano de Geri la guió al extremo contrario a la puerta, junto a un grupo de niños que se veían preocupados, y no pudo evitar sonreír al ver a todos sus alumnos observar preocupados a Harry, el pequeño hamster que tenían de mascota – a ver... ¿qué pasó?... – dijo inclinándose para poder observar de cerca al animalito, recibiendo las miradas expectantes de los niños, y no tardó en sonreír.
– ¿qué tiene?... ¿está enfermo?... ¿va a morir?... ¡le dije a Tommy que no le diera tanto de comer! – decían los niños con tono preocupado y Hermione escuchó sus quejas preocupadas con paciencia.
– vamos, hay que calmarnos... Harry está bien... es sólo que los hamsters, cuando comen acostumbran guardar la comida en sus cachetes para que, más tarde, si les da hambre, puedan seguir comiendo... – les explicó con infinita calma, recibiendo las miradas sorprendidas de sus alumnos.
– ¿y yo puedo hacer eso? – le preguntó un niño rubio, bastante emocionado.
Hermione le sonrió, pero negó – sólo los hamsters pueden hacer eso... sí tú lo haces te podrías ahogar... además, no podrías hablar... – le dijo sin dejar de sonreír, reincorporándose – vamos, hoy haremos un dibujo de Harry... – decía mientras les indicaba que regresaran a sus mesas.
Observó a todos sus alumnos trabajar mientras ella no dejaba de pensar en la cita que tendría con Harry, pero... ¿en verdad era una cita o ella, por decisión propia, había resuelto que era una cita?. Harry sólo le había dicho que iban a salir, talvez era como amigos y ella ya se había hecho a la idea de que era algo más serio, quizá ni siquiera iban solos, talvez Harry también invitaba a Ron y se reunían para recordar los viejos tiempos. No sabía cuál era la verdadera intención de ese encuentro, pero ella no podía dejar de imaginar lo romántico que podría llegar a ser si Harry por fin le decía lo que tantas veces, por tanto tiempo, había deseado escuchar.
Un par de horas más tarde las clases terminaron y Hermione salió al patio principal junto con sus alumnos para esperar a que los papás de cada uno llegaran por ellos. Se sentó un poco alejada de las demás maestras; aún no lograba entablar una amistad con ellas y parecía que a ellas tampoco les interesaba ser amigas de Hermione; y observó que sus alumnos no se fueran con nadie más.
– creo que mi papi llegará tarde otra vez... –
La voz de Kevin la hizo sobresaltarse, y volteó a ver al pequeño.
– ¿porqué dices eso?... – le preguntó sonriéndole.
– porque no se despidió de mi... igual que la otra vez... – le dijo con calma, como si ya estuviera acostumbrado a eso.
– ehm... bueno, quizá se le hacía tarde para ir al trabajo y tenía mucha prisa... por eso no se despidió de ti... – le dijo intentando animarlo, mientras acariciaba su cabello.
Kevin se encogió de hombros y se quedó ahí sentado, junto a ella, observando a los demás niños irse con sus papás, mientras balanceaba sus pies que quedaban a unos 15 centímetros del suelo.
– ¿quieres jugar con Harry mientras esperamos a que lleguen por ti?... – le preguntó casi una hora después, cuando la escuela ya estaba completamente vacía, y Kevin asintió sonriendo ampliamente – bien, pues ¡vamos!... – le dijo tomándolo de la mano y juntos entraron de nuevo a la escuela.
Kevin jugaba en silencio con Harry, riendo de vez en cuando y regañándolo cuando intentaba escapársele, mientras Hermione lo observaba intentando no pensar demasiado en sus deseos de ver al Harry humano pronto.
– ¿tu amigo Harry va a venir otra vez? – le preguntó mientras se acercaba ella con el pequeño hamster en las manos.
Hermione lo observó confundida por unos segundos y al final negó – no creo, tiene muchas cosas más importantes qué hacer que venir aquí... – le dijo con calma, mientras Kevin se sentaba frente a ella sin soltar al animalito.
– él te gusta¿verdad? – le preguntó observando al hamster, que movía su nariz olfateando el aire.
Hermione le dirigió una mirada bastante sorprendida al niño y no pudo evitar sonrojarse – ¿cómo dices esas cosas? – dijo soltando una risa floja – él es sólo mi amigo... – dijo sintiendo que esas palabras eran tan reales como lo que sentía y que dolían tanto como la verdad de que ella estaba enamorada de él.
– tú le gustas a él... – le dijo como quien habla sobre el clima, haciendo que su Miss lo observara sorprendida – mi papá dice que un hombre jamás se preocupa por una mujer mas que cuando le gusta... así ellas se sienten importantes... – dijo repitiendo las palabras que recordaba había dicho su papá.
Hermione se aclaró la garganta aún sintiendo el rostro caliente y observó con seriedad al niño – ¿y tú crees todo eso? – le preguntó inclinándose hacia él, y Kevin asintió.
– sí, mi papá se preocupa mucho por mi mamá y la cuida cuando está enferma, y le habla a su celular cuando llega tarde del trabajo y le dice que le gusta mucho como cuando eran amigos... también mi hermano se preocupa por Katy... la busca todos los días y cuando están en la escuela finge que se le hace tarde para encontrarse con ella en los pasillos... – decía con calma, dejando que el hamster caminara por su brazo – pero tu amigo Harry no me gusta... gritaba mucho y ni siquiera te abrió la puerta del coche... mi hermano dice que siempre hay que ser atentos con las mujeres y tu amigo Harry no se portó bien... – le dijo frunciendo levemente el entrecejo.
Hermione rió un poco al entender la preocupación de Kevin – no te preocupes, Harry es sólo mi amigo... a él le gusta salir con chicas guapas y de buen cuerpo – dijo con calma.
– ¡tú eres guapa! – dijo volteándola a ver con el entrecejo fruncido – mi hermano dice que eres la maestra mas "buena" que ha conocido... – dijo cambiando su entrecejo fruncido por una sonrisa divertida, haciendo que Hermione se sonrojara de nuevo.
– tu hermano no debería hablar de una mujer... – le dijo intentando controlar el sonrojo de su rostro, mientras se levantaba para acomodar unos juguetes que ya no necesitaban ser acomodados.
Kevin se rió al escucharla – él lo sabe, pero lo hace para molestar a mi mamá porque le molesta que hable así de las mujeres... pero cuando me trajo dijo que eras linda... –
– oh... pues... dale las gracias a tu hermano de mi parte... es muy amable al decir eso... – le decía mientras recogía sus cosas – vamos... te llevaré a tu casa... – le dijo sonriéndole y Kevin asintió devolviéndole la sonrisa y dejó a Harry en su jaula antes de salir junto a Hermione.
No podía negar que quería ver a Harry llegar en su coche con esa mirada preocupada y ese entrecejo fruncido en señal de enojo. Trató de sonreír al ver que Kevin la estaba observando, y lo llevó hasta su coche, que estaba un poco alejado de la entrada y se sorprendió al ver a un hombre con sombrero apoyado en la puerta del copiloto, tomó con firmeza la mano de Kevin y metió su mano en el bolsillo de su abrigo. Con forme se iban acercando hacía que Kevin se ocultara detrás de ella.
– ¿se le ofrece algo? – preguntó Hermione con tono serio, inclinándose un poco para intentar obtener una mejor vista de aquel hombre, que continuaba dándoles la espalda, y dio un paso hacia atrás cuando el hombre volteó hacia ellos – ¡Harry! – se quejó al ver que era su amigo – ¡casi me matas del miedo!... ¿porqué no fuiste a la escuela en lugar de quedarte aquí parado? – le preguntó mientras continuaba acercándose a él.
– pensé que tenían reunión de maestros o algo así... – dijo sonriéndole y volteó a ver a Kevin – pero veo que no... ¡hola, enano! – lo saludó sin dejar de sonreír, pero Kevin sólo lo observó en silencio – ¿lo llevarás a su casa de nuevo? – le preguntó acercándose más a ella, lo que provocó el nerviosismo de Hermione, quien no tardó en tomar en brazos a Kevin.
– sí, no vive lejos de la casa, así que nada me cuesta llevarlo... – dijo alejándose de Harry con el pretexto de subir al coche al niño, quien no apartaba la mirada del ojiverde.
– ¿y podrías llevarme a mi también?... me vine... bueno, en "metro"... – le dijo sonriéndole significativamente y Hermione lo observó frunciendo ligeramente el entrecejo.
– y... ehm... ¿a qué viniste? – le preguntó acercándose a la puerta del conductor.
– bueno, venía a asegurarme de que ningún papá "soltero" estuviera intentando conquistar a mi amiga, fingiendo falsa preocupación por su hijo... – le dijo con tono resuelto, como si eso fuera lo más normal del mundo.
– ¡claro!... todos los días vienen los papás de mis alumnos y me dicen que sus hijos tienen problemas para aprender los colores o los números... algunos hasta me piden una clase especial sobre las partes del cuerpo... – le dijo antes de abrir la puerta del coche, recibiendo una mirada sorprendida de Harry, que enseguida frunció el entrecejo.
– ¿qué les pasa?... ¡cómo se les ocurre semejante cosa!... ¡tú eres una chica decente!.. ahora mismo vas a renunciar, no voy a permitir que te falten al respeto, aunque yo tenga que mantenerte... – decía alterado, sin hacer caso a los llamados de Hermione, hasta que logró interrumpirlo.
– ¡HARRY!... sólo bromeaba, todos los papás de mis alumnos están casados o tienen pareja y son muy respetuosos... – le dijo con gesto burlesco – vamos, sube, Kevin necesita comer... – le dijo antes de subir ella misma a su coche.
– se han hecho muy buenos amigos¿eh?... ¿o es que su papá y tú tienen algo?... – le preguntó Harry luego de un largo silencio de camino.
Hermione lo observó por un par de segundos con el entrecejo fruncido – no digas tonterías, Harry... el señor Palmer quiere mucho a su esposa y es muy amable... – le decía con calma, hablando en voz baja.
– sí, claro... y qué apellido es ese... – murmuró Harry entre dientes, pero Hermione no tardó en callarlo.
– no seas irrespetuoso... además, no sé porqué te molesta tanto que lleve a Kevin a su casa... – le dijo frunciendo de nuevo el entrecejo.
– no me molesta... pero ese no es tu trabajo... – le dijo Harry cruzando sus brazos sobre su pecho.
– pero a mi nada me cuesta llevarlo... además tengo el tiempo necesario para comer y después ir a mi curso... – le dijo volviendo a su tono calmado.
Harry no dijo nada, simplemente se dedicó a observar por la ventanilla refunfuñando cosas inentendibles.
– ¿te gusta mi miss? – le preguntó Kevin tomándolos por sorpresa.
Harry lo volteó a ver contrariado – ¿qué dijiste? – le preguntó intentando fingir que no había escuchado su pregunta.
– ¿qué si te gusta mi miss? – le preguntó armándose de paciencia.
Hermione observaba por el retrovisor la expresión seria de Kevin, para luego ver por el rabillo de su ojo la mirada contrariada de Harry y volver su vista al frente – ya te dije que somos sólo amigos, Kevin... – le dijo intentando fingir calma, mientras sentía la mirada de Harry sobre ella.
Siguió manejando en completo silencio, Harry volvió su mirada a la calle y Kevin no volvió a hablar, hasta que Hermione detuvo el coche frente a su casa.
Se bajó en silencio y ayudó a Kevin a bajar del carro, lo tomó de la mano y caminaron juntos hasta la puerta de la casa, atravesando el jardín principal – ¿te portarás bien? – le preguntó Hermione inclinándose hacia él con una sonrisa, luego de haber llamado a la puerta.
El niño asintió sonriéndole, pero no tardó en mostrarse serio – le gustas a tu amigo Harry... – le dijo volteando hacia el coche.
Hermione volteó al carro y no pudo evitar sorprenderse al ver a Harry observándolos – no, Kevin, él no es más que mi amigo – le dijo con tono serio.
Y el niño le sonrió negando – él se enojó cuando pensó que... – decía, pero Hermione lo interrumpió.
– no deberías preocuparte por esas cosas, déjaselo a los adultos... – le dijo sonriéndole un poco nerviosa y no tardaron en abrir la puerta.
– no puedo creer que sigas molesto por lo que dije... sólo era una broma... – le decía sonriendo divertida mientras bajaban del coche, que ya estaba estacionado frente a la casa de Hermione.
– pues no deberías bromear con esas cosas, hay hombres que son una verdadera lacra... nada más juegan con las mujeres – decía molesto, esperando a que Hermione entrara a su casa.
– creo que ya estoy lo suficientemente grande para saber cuidarme... no puedes estar supervisando cada hombre con el que salgo – le decía con calma, deteniéndose en el umbral de su puerta.
– ¿qué?... ¿acaso sales con alguno de los papás de tus alumnos? – le preguntó frunciendo el entrecejo.
– Harry, fue un decir... no salgo con nadie – le dijo comenzando a desesperarse por el actuar de su amigo.
– oh... bueno... – dijo un poco azorado, rascándose la nuca – entonces... en ese caso... ¿quieres ir a cenar conmigo hoy? – le preguntó sonriendo de nuevo, provocando que Hermione abriera la boca sorprendida por una milésima de segundo – vamos, no te niegues, mañana es sábado así que no tienes trabajo ni clases – le decía sin dejar de sonreír.
– ehm... está... bien... – dijo bastante confundida, entrando a su casa torpemente.
– muy bien... entonces, nos vemos aquí a las 8 de la noche... ¡no llegues tarde! – dijo sonriendo ampliamente antes de darle un beso en la mejilla e irse.
Cerró la puerta bastante contrariada¿Harry había olvidado su compromiso del día siguiente o simplemente había querido adelantarlo?... y... ¿Kevin tenía razón?... ¡no! Sólo se estaba dejando llevar, estaba creyendo lo que siempre había querido que sucediera, lo de esa noche sólo era una reunión de amigos, sólo eso.
Comió rápidamente y se arregló un poco, pues sabía que no tendría tiempo de hacerlo cuando regresara de su curso, así que en ese momento se cambió de ropa y se maquilló un poco, sólo lo suficiente para ocultar el hecho de que había llorado.
Llegó a su casa un poco apurada, su clase había tardado más de lo normal y llegaba con el tiempo justo para arreglarse un poco el cabello, pues, con el estrés de aquella clase y su posible retraso a su "cita" con Harry, se había alborotado más que otras veces.
Subió a su habitación y se arregló lo más rápido que pudo, no quería llegar tarde. Salió de su casa con una sonrisa nerviosa plasmada en su rostro... Harry aún no llegaba...
Lo esperó de pie junto a su puerta, manteniendo su sonrisa nerviosa; no podía evitar sentirse emocionada ante aquella "cita", aún no sabía si era correcto llamarlo así, pero había decidido no pensar demasiado en qué nombre ponerle a su "salida de amigos". No tardó en recargarse en la pared que dividía su casa y el edificio en el que vivían Ron y Harry y su sonrisa nerviosa fue sustituida por una mirada preocupada mientras observaba hacia ambos lados esperando ver a Harry llegar, y en un par de ocasiones se asomó por el pequeño vidrio que había en la puerta del edificio, deseando ver a su amigo salir del ascensor, pero nada de eso sucedía.
Comenzó a morder su labio inferior, mientras se sentaba en el escalón de la puerta de su casa, estaba más que preocupada, sabía que la puntualidad no era una de las cualidades de Harry, pero aquello era demasiado, seguro había tenido mucho trabajo en el ministerio... o talvez sólo se había quedado dormido...
Estuvo apunto de tocar el timbre del departamento de sus amigos cuando lo vio detener su coche frente a ella, y al verlo completamente bien su gesto preocupado cambió por uno molesto.
– lo siento, Roger nos... ¡Vaya!... ¡te ves muy bien, Hermione!... – le dijo mientras se acercaba a ella, quien, a pesar de su enojo, no pudo evitar sonrojarse – ¿cómo estás?... – le preguntó dispuesto a darle un beso en la mejilla, pero Hermione se alejó un poco, recibiendo una mirada confundida de Harry.
– ¿porqué llegaste tarde?... – le preguntó frunciendo el entrecejo.
– oh... bueno, lo que pasó fue que salimos un poco temprano del trabajo y Roger nos invitó a tomar algo, de cualquier forma pensaba salirme temprano para no llegar tarde, pero los chicos no me dejaban irme... y... ya sabes... ¡pero aquí estoy! – le dijo sonriéndole ampliamente – bueno... no creí que fuera algo tan formal, pero no importa ¡te ves preciosa!... sólo dame un minuto y me pongo algo más decente... – dijo y, sin esperar respuesta de su amiga, la tomó de la mano y entró con ella al edificio.
– supongo que te divertiste... – le dijo Hermione aún un poco molesta, cruzándose de brazos mientras esperaban a que el ascensor se detuviera.
Y Harry asintió sonriendo ampliamente – fuimos a un bar que está a unas calles del ministerio... ehm... pero no importa... no creo que se compare con lo mucho que me voy a divertir contigo... – le dijo sonriendo un poco nervioso al notar la mirada molesta de su amiga – en verdad siento haber llegado tarde... lo tenía todo planeado, pero se me escapó de las manos... – dijo apenado, acercándose a ella – no quiero que estés molesta, si no, no disfrutarás la cena... – le dijo colocando su mano a la mitad de la espalda de su amiga, acariciándola suavemente, haciendo que el color subiera a sus mejillas.
– está bien... no importa... – dijo dando un paso hacia delante, al sentir que el ascensor se había detenido.
Harry la guió a su apartamento aún con su mano en la espalda de la castaña, y abrió la puerta sin separarse ni un poco de ella.
– bien... ponte cómoda... no tardo... – dijo luego de guiarla a la pequeña sala, y la dejó sola.
Se sentó en el sillón mediano, mientras observaba, asombrada, lo bien que se veía el departamento, aún recordaba la última vez que había ido, era todo un desastre, aún tenían cajas de la mudanza sin desempacar y tenían ropa por todos lados; eso había usado de excusa para no irse a vivir con ellos, les había advertido que si no aprendían a ser más ordenados jamás aceptaría vivir ahí, y, claro, también les había mencionado que a ninguna chica le gustaría estar en un lugar así de desordenado, y, de alguna forma, eso había funcionado para que mantuvieran en orden el lugar.
Como le había dicho Harry, no tardó en cambiarse de ropa, y Hermione no pudo evitar abrir ligeramente la boca al verlo, sintiendo cómo su corazón se aceleraba.
– vaya... estoy rendido... – dijo sonriendo mientras se dejaba caer sentado a su lado – ¿a dónde quieres ir? – le preguntó mientras la rodaba por los hombros con un brazo, pero sin cambiar la cómoda posición en que se había sentado.
Hermione lo observó sonriendo divertida – realmente te ves cansado... si quieres podemos quedarnos aquí, puedo preparar algo de cenar... – le dijo sin dejar de sonreír, pero Harry negó reincorporándose rápidamente.
– no, yo dije que íbamos a salir y vamos a salir... te llevaré a cenar a un buen lugar... – le decía acomodando sus gafas, que se habían resbalado por su nariz a causa del movimiento brusco que había hecho, pero Hermione negó levantándose del sillón.
– no me molesta quedarme aquí, la idea es que estemos juntos, que platiquemos¿no? – se corrigió rápidamente, mientras sus mejillas se sonrojaban de nuevo, y dio media vuelta dispuesta a ir a la cocina.
Harry se levantó del sillón y la siguió – ¿estás segura? – le preguntó caminando detrás de ella, sin poder evitar recorrer su cuerpo con la mirada. Talvez no llevaba un vestido ceñido como lo solían usar las chicas con las que salía, pero ese pantalón y esa blusa se veían perfectos en su delgada figura. Se aclaró la garganta sacudiendo la cabeza, intentando así sacar esos pensamientos de su mente, sólo quería cenar tranquilamente con su amiga.
– sí, no te preocupes... espero que tengan algo más que comida congelada... – dijo mientras abría la alacena en busca de un poco de pasta.
– la señora Weasley a veces nos trae un poco de comida para que la preparemos nosotros, dice que debemos aprender a hacerla... – le dijo sonriendo mientras observaba a su amiga sacar comida del refrigerador.
– esto ya no sirve... – le informó haciendo un gesto de asco mientras le mostraba un refractario con lo que parecía había sido pastel de carne.
Harry le sonrió encogiéndose de hombros – veré si hay un poco de vino... estoy seguro que Ron dejó una botella de su última cita... – dijo antes de salir de la cocina, regresó a la sala y abrió un mueble pequeño que estaba junto al sillón en el que habían estado sentados minutos atrás, y volvió a la cocina con una botella de vino tinto.
Al llegar a la cocina se detuvo en el umbral de la puerta al escuchar a su amiga tarareando una canción, se recargó en el marco de la puerta sin dejar de observarla, mientras prendía la estufa y acomodaba una olla con agua en una de las hornillas y un sartén en la otra, y no dejó de cantar hasta que sintió su mirada.
– ¿qué?... – le preguntó sonriéndole, y Harry negó.
– nada, sólo te observaba cantar – le dijo también sonriendo.
– oh... ¿estaba cantando de nuevo?... lo siento, tengo esa manía de escuchar música cuando cocino y si no hay música comienzo a cantar yo... – decía un poco apenada.
– no importa... – dijo Harry sin dejar de sonreír mientras se acercaba a ella – cantas bien... – le dijo y dejó la botella junto a la estufa, recargándose en el mueble de la alacena.
Hermione se rió al escucharlo – claro... ¿canto bien comparada con una banshee? – le preguntó sin dejar de sonreír, pero Harry negó observándola seriamente.
– me gusta como cantas... – le dijo acercándose a ella, y la sonrisa de Hermione se borró de su rostro al sentir la mano de Harry en su cuello, mientras su corazón latía con una rapidez preocupante, y no pudo evitar sonrojarse al sentir el aliento de su amigo sobre su rostro, y no tardó en sentir sus labios cerrarse contra los de él.
Bueno, he aquí el primer beso... no se preocupen, en el siguiente capítulo habrá un poco más de acción...
