Espero que este capítulo les guste, hasta hoy me di cuenta de que al capítulo anterior le faltaba un pedazo al final, que yo juraba haber puesto, pero bueno, aquí está todo...
Ahora sí, se les recomienda a los menores de edad leer este capítulo con la supervisión de un adulto :p
Este Amor Ya No Es Mi Amor
– ¡Hermione! – la detuvo justo cuando salía del edificio – vamos, no te enojes... – le dijo parándose delante de ella, recibiendo una mirada molesta de la castaña.
– eso es lo que haces siempre¿no?... llegas tarde, las llevas a tu departamento para arreglarte y luego finges cansancio... pero yo no te vi ni un poco cansado... – le dijo enojada, antes de dar un paso intentando hacer a un lado a Harry, pero el chico la detuvo arrinconándola contra la pared.
– vamos, Hermione... no jugaría contigo... en verdad creo que eres bonita... y besas como diosa... – le dijo con tono serio y se acercó a ella con toda la intención de volverla a besar, pero Hermione lo detuvo.
– nos vemos luego... es muy tarde... – dijo intentando separarse de él, pero Harry la detuvo robándole un beso, un beso al que puso más resistencia que nunca, pero con el que igual terminó cediendo.
La atrajo a su cuerpo rodeándola por la cintura mientras Hermione lo tomaba por la nuca deseando que nunca se separara de ella, que no volviera a dejar de besarla, que continuara abrazándola así para siempre; pero Harry se movió con brusquedad haciéndola olvidar todo aquello, dándose cuenta de las intenciones del moreno de hacerla regresar a su departamento, y se separó de él.
– Harry... ahí está Ron... – le dijo en susurro, con la respiración agitada y Harry le sonrió.
– vamos a tu casa... – le dijo acariciando su mejilla con una mano, sin dejar de abrazarla con la otra, pero Hermione negó e intentó justificar su negativa, pero Harry la interrumpió – vamos... vives sola... no creo que a nadie le moleste que nos quedemos un rato platicando... – le dijo sonriéndole.
– claro... vamos a platicar... – dijo con tono sarcástico sin pensarlo, y no pudo contener su sonrojo al darse cuenta de lo que había dicho.
– bueno, si tú quieres podemos hacer algo más... – sugirió mientras acariciaba su mejilla con los dedos, y Hermione cerró los ojos apunto de ceder, pero se contuvo.
– ¡no, Harry!... nos vemos, buenas noches... – dijo antes de darse media vuelta e intentar abrir la puerta de su casa, pero el temblor de sus manos se lo impedía, y es que el saber que en cualquier momento podía acercarse a ella e impedirle razonar con otro beso, la alteraba bastante.
Y dio un pequeño brinco al sentir sus manos en su cintura – mañana iremos a comer... prometo llegar temprano... – le dijo en susurro antes de besar su cuello succionando un poco, haciendo que su cuerpo se estremeciera. Y no tardó en entrar a su casa, sin atreverse a voltearlo a ver.
Me pondré el vestido azul, que sé te gusta más, dejaré mi pelo suelto para que baile en el viento; y en nuestra esquina de siempre el aire se ha perfumado, porque en todas las ventanas el amor se ha asomado.
Esa noche no pudo dormir, no dejaba de pensar en lo que había pasado con Harry, en los besos, en la forma en que la besaba y la acariciaba, y en el hecho de que si Ron no hubiera llegado habrían ido más allá y ella estaría ahora arrepentida de haberlo hecho, de haber dejado que el amor que sentía por Harry le nublara la poca razón que había quedado esa noche.
Hizo las sábanas a un lado y se levantó de su cama, no tenía sentido seguir ahí, no dejaría de pensar en él. Salió de su cuarto aún en pijama; unos pantalones de algodón cuadriculados y una playera que le quedaba algo grande; y se dirigió al cuarto de descanso, talvez ver un poco de televisión le despejaría la mente.
Talvez hablar con Luna y Ginny le ayudaría, debía hablar con alguien lo que había pasado, Ron no era una buena opción, él sólo se burlaría y haría chistes sobre lo que había visto; al pensar en eso no pudo evitar sonrojarse, e intentando despejar su mente cambió de canal usando el control del televisor, aunque siguió cambiando los canales, no prestaba atención a nada de lo que veía ahí, sólo cambiaba los canales con gesto ausente.
El sonido de la puerta la hizo salir de su ensimismamiento, parpadeó un par de veces sin comprender qué era lo que pasaba hasta que volvió a escuchar cómo alguien llamaba a la puerta, salió de la habitación dejando el control sobre el sillón y al pasar por su habitación buscó con la vista su bata, pero al escuchar el insistente golpeteo, decidió sólo tener cuidado de no dejar ver demasiado.
Bajó las escaleras con pasos apresurados y abrió la puerta sólo asomando su cabeza – ¿sí? – dijo al ver a un hombre vestido de traje, pero al verlo voltear casi azota la puerta frente a él.
– ¡Hermione!... ¿ya estás lista? – le preguntó sonriendo ampliamente, y la castaña negó rápidamente.
– ¿no es un poco temprano?... – preguntó nerviosa – además, aún no me arreglo... – dijo intentando mantenerse detrás de la puerta.
Harry le sonrió haciendo que abriera más la puerta para poder pasar a la casa – vamos, de qué te avergüenzas, te he visto antes en pijama... – le dijo sonriendo al ver a Hermione sonrojarse – no creí salir tan temprano del trabajo, pero decidí que lo mejor era apurarme con el montón de papeles, así no llegaría tarde contigo... – le dijo sin dejar de sonreír, mientras caminaba hacia la sala, con Hermione; cruzada de brazos; detrás de él.
– bueno, aún me tengo que arreglar... – dijo un poco nerviosa, y se puso aún más nerviosa cuando Harry la tomó de los brazos y la acercó a él, que estaba sentando en la bracera del sillón.
– a mi no me molesta esperarte... no tengo ninguna prisa... – le dijo con tono serio, rodeándola por la cintura con ambos brazos, pegando su cuerpo al de él – tu pijama era bastante diferente cuando estábamos en Hogwarts... – le dijo sonriendo de nuevo, con la visible intención de volverla a besar.
– bueno, antes mis papás me elegían mis pijamas... los pants y las playeras son bastante cómodos... – le dijo intentando alejarse de él, pero Harry la retenía con firmeza.
– sí... te ves bastante cómoda en ellos... – le dijo comenzando a acariciar su espalda.
– Harry, se hac... – intentó quejarse Hermione y separarse de él, pero Harry, en un rápido movimiento, se reincorporó con un poco de dificultad, y la besó, haciendo que ambos cayeran sobre el sillón, Hermione arriba de él.
La chica intentó reincorporarse, pero Harry la retuvo continuando el beso mientras intentaba introducir sus manos dentro de la playera de Hermione.
– Harry... n-no... – decía sin dejar de intentar separarse de él – ¡Harry! – dijo dándole un fuerte golpe en el costado, haciendo que el chico dejara de besarla soltando un quejido – ¿qué te pasa? – le preguntó molesta mientras se reincorporaba acomodando su playera con gesto enojado.
– ¿qué...?... pero ayer... no pude dejar de pensar en tus besos – le dijo levantándose del sillón para acercarse de nuevo a ella.
– ajá... pero no por eso puedes venir y besarme como si nada... – le dijo con tono serio, recibiendo una sonrisa de Harry, lo que la hizo exasperarse más.
– te esperaré aquí, ve a arreglarte – le dijo sentándose en el sillón y Hermione estuvo apunto de contestarle, pero decidió regresar a su habitación para bañarse y arreglarse.
– ¡me voy a tardar! – dijo con la intención de convencer a Harry de irse a su casa, pero eso no pareció molestarle.
– no importa, te espero – le dijo con calma, quitándose el saco y se recostó en el sillón.
Después de estar un largo rato acostado, decidió levantarse y caminar un poco por la casa, pocas veces había entrado así que no la conocía muy bien, observando a todos lados subió despistadamente por las escaleras y caminó por el pasillo de la planta alta, pasando dos veces frente a la puerta de la habitación de Hermione, cuando pasó una tercera vez se detuvo frente a ella y la abrió girando la perilla despacio, entró a la habitación con sigilo y desde ahí pudo ver a su amiga en su vestidor, sólo con la ropa interior cubriéndole el cuerpo, lo que lo hizo quedarse de piedra en el umbral de la puerta, sin apartar la mirada de la delgada figura de su amiga.
– ¡Harry! – soltó Hermione sobresaltada al verlo a unos cuantos metros de ella, observándola de arriba a abajo, e intentó cubrirse con la ropa que tenía en las manos – Ha-Harry... ¡cierra la puerta! – le dijo intentando ocultarse dentro del vestidor, pero al ver lo que había hecho Harry se detuvo – ¡la idea era que tú te quedaras afuera! – dijo al ver que Harry había cerrado la puerta, pero quedándose dentro de la habitación.
– nunca te había visto en ropa interior... – le dijo mientras se acercaba a ella a pasos lentos y Hermione retrocedía.
– no, y prefiero que no lo sigas haciendo – decía con tono molesto, pero su gesto nervioso no lo podía ocultar.
– ni siquiera en traje de baño... – siguió hablando, ignorando lo que había dicho Hermione y la arrinconó contra una de las esquinas del vestidor – nunca había visto una mujer como tú... tan... perfecta... – le decía mientras le quitaba la ropa que tenía en las manos.
– Harry, no... – decía Hermione bastante sonrojada, sintiendo cómo la tomaba por la cintura con una mano y con la otra comenzó a acariciar su mejilla, bajando por su cuello la tomó con suavidad por la nuca y la acercó a él para besarla, con tanta calma y suavidad que Hermione lo sintió como un tierno roce, lo que la hizo estremecerse y aceptar aquel beso, tomando con ambas manos su rostro con ternura.
Estaba perdida, sabía que Harry llegaría más lejos en esa ocasión, lo sabía por su falta de razón en esos momentos y la debilidad que sus sentimientos provocaban en ella cada que él le hacía una caricia.
Harry se inclinó un poco hacia ella tomándola de la cintura firmemente, mientras Hermione lo rodeaba por el cuello con ambos brazos, y la elevó varios centímetros sin dejar de besarse, la apoyó contra la pared presionando su cuerpo al de ella, y Hermione no tardó en rodear sus caderas con sus piernas y dejó escapar un débil gemido cuando Harry separó sus labios de los de ella para comenzar a besar su cuello, recorrió desde el lóbulo de su oreja hasta su hombro mientras Hermione despeinaba más sus cabellos con una mano, besando su frente y sien con ternura, mientras su otra mano iba abriendo uno a uno los botones de su camisa, y no tardó en volver a sentir los labios de Harry besar los suyos y sus manos buscar el broche de su sujetador, pero detuvo sus manos rápidamente.
A Harry no le molestó esperar, estaba disfrutando bastante eso, esa chica ya no era aquella niña que había conocido en el colegio, ya no era más la chica que cargaba un montón de libros en su mochila, había dejado de ser su mejor amiga.
Intentó continuar desabrochando los botones, pero le era imposible hacerlo en la posición en la que estaban, y Harry pareció darse cuenta de eso, pues no tardó en rodearla por la cintura con firmeza y la separó de la pared caminando sin dejar de besarla, y Hermione aflojó sus piernas de la cintura de Harry para volver a tocar el piso, cuando sintió que su "amigo" había dejado de caminar.
Se separó un poco de ella y la observó abrir los ojos lentamente, esos ojos que brillaban como nunca, la chica lo observó por unos segundos mordiéndose el labio inferior y no tardó en volver a su labor de deshacerse de su camisa, mientras él la observaba con ansiedad, quería volver a besarla, pero le gustaba tanto observarla.
Terminó de desabotonar la camisa de Harry y no tardó en deslizarla por sus brazos, acariciándolo desde los hombros hasta las manos, por donde cayó la camisa, y el chico tomó sus manos y las colocó sobre sus hombros, antes de él rodearla por la cintura con un brazo y tomándola por la nuca con suavidad con una mano, haciéndola acostarse sobre la cama y la besó mientras desabrochaba su pantalón, antes de acostarse encima de ella, acariciando su cadera con su mano libre, mientras la otra seguía acariciando su cuello y su cabeza.
Acariciaba su espalda con sus suaves manos mientras él recorría una de sus piernas intentando ser sutil y cariñoso, lo que nunca había hecho con nadie más. No pudo evitar sorprenderse al sentir las manos de Hermione bajar su pantalón y sonrió al sentirla besar su cuello con tanta ternura; besó su cabello mientras sus manos buscaban el broche del sujetador de la chica y al desabrocharlo sonrió, haciendo que Hermione se alejara de su cuello, recostándose completamente en la cama, y alejó sus manos de él, para que Harry pudiera quitarle el sujetador. La observó por unos segundos, viendo sólo perfección en ella, sus senos eran pequeños, pero no dejaban de ser tan perfectos, de ser tan de ella; los besó con suavidad haciéndola arquear la espalda enterrando sus dedos en su hombro, y aún besando sus senos con infinita calma intentó deshacerse de la única prenda que cubría el cuerpo de Hermione e introdujo su mano entre las piernas de la chica haciendo que soltara un fuerte gemido que ahogaron los labios de Harry que continuaban besándola.
Eso no podía ser mejor, Harry estaba siendo verdaderamente tierno con ella, la besaba con tanta dulzura y pasión que la hacían perder la cabeza, desear más y no parar nunca hasta ser capaz de hacerle sentir lo que ella estaba experimentando en esos momentos, sin saber que Harry sentía más de lo que ella creía.
Terminó de quitarle la ropa interior con un poco de su ayuda, pues no estaba en sus deseos separarse de ella ni un poco, quería sentirla completamente, quería acariciarla, besarla... besarla más que nada, le gustaba cómo lo besaba con timidez, pero a la vez con tanta dulzura y entrega, lo volvía loco.
Bajó su boxer mientras la sentía besar su cuello acariciando su espalda baja con la yema de sus dedos, y separó sus piernas acariciándolas suavemente con ambas manos; se acomodó de nuevo sobre Hermione, entrando con extremo cuidado en ella, sintiendo los dedos de Hermione enterrarse en sus costados y sus dientes en su cuello mientras soltaba un rápido pero fuerte quejido.
– lo siento... – se disculpó rápidamente observando su rostro preocupado y Hermione sonrió intentando restarle importancia mientras le hacía una débil caricia con la punta de los dedos en la mejilla – ¿quieres que...? – le preguntó Harry intentando separarse de ella, pero Hermione no tardó en besarlo, quería gritar, quería que todos supieran lo feliz que era en ese momento en el que le entregaba todo al chico de sus sueños, a su amor de toda la vida, pero no podía, sólo se dedicó a besarlo.
Y no tardó en dejar escapar un débil gemido al sentir a Harry comenzar un suave movimiento de caderas, que hicieron que su corazón se acelerara más, si es que se podía, logrando dificultar su respiración, mientras Harry volvía a besar su cuello y ella intentaba ocuparse de la explosión de emociones que sentía en su pecho.
Se aferró a su hombro con un brazo mientras ocultaba su rostro en su cuello y rodeaba su cabeza con su otro brazo, mientras Harry aceleraba un poco sus movimientos para llegar al final, y no pudo retener unos débiles gemidos deseando que eso nunca acabara y no tener que volver a la realidad, aún no sabía qué pasaría con ellos, qué rumbo tomaría su "amistad", pero no pudo evitar sorprenderse al escucharlo susurrar su nombre en su oído.
Él mismo se sorprendió de haber dicho su nombre con tanta pasión, pero no le importó, en ese momento sólo quería disfrutar lo que estaba pasando, disfrutar del mejor día de su vida junto a su mejor amiga, que era la causante de aquel comportamiento infantil... infantil porque parecía un tonto adolescente enamorado.
Cayó rendido sobre su "amiga", sintiendo cómo comenzaba a jugar con su cabello y susurraba cosas inentendibles en su oído y al voltear se dio cuenta de que Hermione tenía la varita en la mano – no te haré nada... es sólo para prevenir... – dijo en susurro y Harry pudo ver que el brillo en su mirada se había opacado.
– ¿pasa algo?... – le preguntó acostándose a su lado, para dejarla descansar mejor, y la chica negó – ven... hay que dormir un poco... te sentirás mejor... – le dijo sonriéndole mientras la acercaba a él y besó su frente.
Hermione cedió acostándose junto a él mientras el chico la rodeaba con ambos brazos, haciéndola sentir protegida.
OoOoOoOoO
Despertó sintiendo como besaba su espalda, al parecer él también acababa de despertar y al verla frente a él había decidido jugar un poco rozando su espalda con sus labios.
– hola... – la saludó Harry al darse cuenta de que ya había despertado y le dio un beso en el cuello – ¿cómo estás? – le preguntó rodeándola con un brazo por la cintura, mientras el otro seguía debajo de su cuello, donde había estado toda la tarde para servirle de almohada.
– bien, gracias... – dijo en susurro dejando que Harry la abrazara.
– ¿te parece si salimos esta noche?... te debo una cena... – le dijo sonriéndole, sin alejarse de ella – iré al ministerio un par de horas, pero estaré aquí temprano... bueno, a las 9... no quiero llegar tarde... – le decía sin dejar de sonreír – recibí una lechuza del ministerio hace unos minutos... quieren que vaya – le explicó al darse cuenta de su silencio.
– sí, está bien... – le dijo Hermione sin muchos ánimos.
– prometo que estaré aquí a las 9... – le dijo volviendo a besar su cuello – no te pongas así... te prometo que esta vez no llegaré tarde... iremos a cenar a donde tú quieras – le dijo antes de hacerla voltear hacia él y darle un beso en los labios – ¿nos vemos en un par de horas? – le preguntó volviéndole a sonreír y Hermione asintió mecánicamente.
Y no tardó en acostarse boca abajo en el otro extremo de la cama, cuando el chico se levantó para recoger su ropa y vestirse.
– nos vemos a las 9¿está bien? – le preguntó hincándose frente a ella, acariciando su cabello, y Hermione asintió intentando sonreírle, y eso le bastó a Harry para así poderse ir sin preocupaciones.
Se quedó acostada en el mismo lugar, pensando en lo maravilloso que había sido, en lo tiernas que fueron sus caricias, en lo dulces que fueron sus besos y en las ganas que tenía de volver a estar con él, sentirse protegida entre sus brazos y por primera vez, en mucho tiempo, deseada.
Después de más de una hora de permanecer acostada, pensando en el mejor momento de su vida, decidió levantarse y darse un baño, para después arreglarse y salir con Harry.
Se puso un vestido azul suave, era elegante, pero sin llegar a ser demasiado ostentoso, que hacía lucir su delgada figura y dejaba al descubierto sus hombros. Se maquilló muy poco, como siempre, y peinó sus rizos para dejar su cabello suelto, se puso sus aretes y collar de piedras azules y calzó sus pies con unas zapatillas descubiertas y salió de su cuarto con dirección a la planta baja.
Salió de su casa un poco nerviosa, pero al sentir el viento golpear su rostro no pudo evitar sonreír mientras aspiraba profundamente cerrando los ojos, imaginando la llegada de Harry, con esa sonrisa que movía su mundo y un ramo de rosas para demostrarle lo especial que había sido lo que habían vivido juntos.
Intentó no preocuparse por su tardanza, pues sabía que Harry era bastante impuntual, pero el hecho de que ya hubiera pasado más de una hora de la que se habían quedado de ver comenzaba a preocuparle, y, con la esperanza de que sólo se hubiera retrasado en el trabajo o con Roger en alguna de sus reuniones, entró de nuevo a su casa.
Pero no vino nunca, no llegó y mi vestido azul se me arrugó, esta esquina no es mi esquina, y este amor ya no es mi amor.
Durmió muy poco esa noche ni siquiera había sido capaz de regresar a su habitación, su vestido estaba hecho un desastre, había permanecido en la sala con la esperanza de escucharlo llegar, no podía dejar de preocuparse por la ausencia de Harry.
A la mañana siguiente se arregló bastante temprano y salió de su casa con la esperanza de ver el coche de su "amigo" estacionado frente a su casa, pero no estaba ahí ni en los demás espacios, y se dispuso a tocar el timbre del departamento de sus amigos, pero la puerta se estaba abriendo justo en ese momento, y al levantar la mirada se topó con los ojos azules de su mejor amigo.
– ¡Ron! – dijo sorprendida, dando un par de pasos hacia atrás, recibiendo una sonrisa de su amigo.
– ¿cómo estás, Hermy? – le preguntó dándole un beso en la mejilla.
Hermione lo observó un poco confundida y asintió – estoy bien, gracias... oye... ¿has visto a Harry? – le preguntó intentando no sonar preocupada.
– sí... está dormido... ¿quieres pasar?... – le preguntó sin dejar de sonreír, pero Hermione negó rápidamente.
– no... no... yo sólo... él está bien¿verdad? – dijo un poco nerviosa y Ron volvió a asentir.
– claro... estoy seguro que se la pasó muy bien con mi hermana... –
OoOoOoOoO
Bueno... antes de que me quieran matar, huiré al refugio más cercano y no saldré hasta publicar el siguiente capítulo
