Vegno de rápido, por que ando media apurada...
Cáp. 7
Pasaron lentamente los días, todo parecía estar igual. Inuyasha y Kagome "extrañamente" se la pasaban juntos, conversando sobre algunas hazañas y compartiendo opiniones sobre el avance que tenía la guerra. Por su parte, Kouga, se ponía más antipático que de costumbre, ya casi no hablaba con Inuyasha y menos con Kagome.
Ya era de noche, casi todos se encontraban dormidos, excepción de unos amigos que acostumbraban desvelarse hasta el alba. Sólo que de momento uno de ellos no tenía el ánimo…
-Hey, baka… ¿Qué tienes?
-Nada
-Vamos Kouga, nunca hemos tenido secretos…
Miro a su amigo, esperando que por lo menos le mirara de frente, pero lo único que escuchó fue un gruñido.
-Bien, entonces…buenas noches.
Se dio la vuelta y frunció el ceño, estaba comenzando a detestar a su amigo.
Estaba al líder de un pequeño batallón; atrás estaba Kouga, desviando la mirada. Movio la cabeza en manera negativa y puso atención, ya que les había llegado una noticia que tal vez podría acabar con su hasta ahora casi segura vistoria.
-Gracias a nuestros espías, nos ha llegado un rumor, de que los alemanes tienen a un nuevo francotirador.
El sargento miro a todos y siguió.
-Es conocido por su gran puntería y destreza en batalla.
-¿Cuál es su nombre?-
-Veo que va directo al grano joven Sasuke.
-hmp…
-Es el Mayor Naraku Köning.
Algunos murmuraron con nerviosismo el nombre; mientras que otros parecían más calmados al no conocer al sujeto.
-Joven Taisho.
-¿Sí, sargento?-
-Venga conmigo…
Al llegar a la "oficina" del sargento, este le pidió que tomara asiento para poder comenzar con los relatos.
-Bueno Joven Taisho, ha de saber usted para que le he pedido que venga.
-Eh…bueno, en realidad…no tengo idea.
El hombre voltea a verlo de manera severa; mientras el chico agacha un poco la cabeza, escucha suspirar a su acompañante antes de volver a oír su voz grave.
-Bueno, es mejor que sepa que el Mayor Naraku Köning, viene específicamente en busca de alguien.
-¿Su blanco?-
-Mejor dicho, víctima.
-Y…se puede saber… ¿Quién es?-
-Usted.
Tragó con dificultad al escuchar eso.
-Los alemanes recurrieron a su arma secreta, ahora…creo que lo mejor es que esté enterado todo lo posible sobre ese hombre.
-De…acuerdo.
-Sé que ha de estar nervioso, y más sabiendo que ese hombre nunca ha dejado a alguno de sus blancos con vida.
Sintió como su garganta se secó de golpe. En realidad no quería saber eso.
-Oh, creo que no lo sabía ¿cierto?-
-…no
-Bueno, ahora lo sabe.
Frunció el ceño en cuando el hombre dio la vuelta. Miro toda la habitación, buscando algo en que entretenerse o por lo menos calmar esa ansiedad o más bien nerviosismo que le recorría el cuerpo. Sus ojos se posaron en una cosa específica, una gran pila de cajas, que tenían escritas: "Armas de alto calibre" ¿Por que demonios tenía eso tan descubierto?
-Joven…
Sacudió su cabeza al escuchar la voz del hombre.
-Tenga cuidado por favor…no deje que lo cace…usted, es nuestra única esperanza.
Abrió levemente los labios al escuchar la declaración del sargento. Sólo pudo asentir, antes de levantarse.
-Puede retirarse…
Dio al vuelta y salió. Cerró los ojos con fuerza, y se dirigió a una silla, en donde se dejo caer, y puso sus manos en la frente. Estaba sudando demasiado, ahora, el era el blanco de un francotirador de alto nivel. Estaba frito.
-¿Inuyasha?-
Levanto la cabeza al escuchar esa dulce voz, y cambio su semblante para que ella no se diera cuenta de la situación que le tenía alterado.
-¿Qué sucede, Kagome?-
-Me entere sobre lo de el Mayor Naraku…
-Oh
Bueno, aunque sea no sería el único que oraría por su alma. Vio como la chica se ponía en cuclillas y de daba una sonrisa sincera.
-Estoy segura que le vencerás.
Abrió sus ojos con asombro, y le devolvió la sonrisa a la chica. La vio levantarse y dirigirse a un escritorio, cerca de Kaede y Shippou. Era oficial, esa chica lo traía como perro a sus pies.
Continuara…
Está muy corto, pero por el momento esoty muy ocupada --U
