Hola, sé que me quieren matar y quieren saber qué pasará, así que seré breve... tengan piedad de mi y no me maten, lean lo que lean...
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Pero No Vino Nunca– claro... estoy seguro que se la pasó muy bien con mi hermana... – le dijo sonriendo, recibiendo una mirada sorprendida de Hermione, quien sintió una fuerte punzada en el pecho al escuchar lo que había dicho su amigo.
– e-ellos... ¿pasaron la noche juntos? – preguntó sin poderse contener, sintiendo que el aire era insuficiente en sus pulmones.
Ron negó inmediatamente, poniendo gesto serio – ¡si le hace eso lo mato!... acepto que salgan como "amiguitos"... pero que no se atreva a llegar más lejos con ella porque ¡lo mato! – le dijo acomodándose la camisa con gesto enojado.
– pero... ¿fue una cita, verdad? – le preguntó sintiendo su vista nublarse.
Ron asintió con seriedad – me consta que sí... se encontraron en el ministerio y después de platicar un rato los vi irse juntos – le dijo mientras caminaba hacia su coche.
– oh... – fue lo único que pudo decir e intentó alejarse rápidamente de ahí por temor a las lágrimas que estaban apunto de brotar de sus ojos... por miedo a encontrarse con Harry e ir a parar a Azkaban por matar el niño que vivió y venció al que no debe ser nombrado para romperle el corazón a su mejor amiga.
– iremos a comer a la madriguera... ¿quieres ir? – la invitó sonriendo, pero no pudo evitar preocuparse al darse cuenta del estado de su amiga – ¿qué pasa?... – le preguntó confundido y Hermione negó rápidamente.
– no... gracias... quedé de ir con mis papás a pasar el día... – dijo antes de darse media vuelta y caminar en dirección a su coche, con Ron pisándole los talones.
– ¿qué pasa, Hermy? – le preguntó intentando detenerla, pero Hermione subió rápidamente a su coche sin darle tiempo de ver las lágrimas que ya surcaban su rostro, y no tardó en poner en marcha su carro y alejarse.
¡Lo odiaba, había jugado con ella, sólo había querido acostarse con ella, todos esos besos no significaban nada para él, sólo había sido una más, una chica más con la que tenía una nueva experiencia. ¡Se había olvidado de que habían sido mejores amigos!... se había olvidado de que ella sí tenía sentimientos...
Lloró intentando concentrarse en el camino, no podía dejar de pensar en lo maravilloso que había sido para ella y lo insignificante que había sido para él, a pesar de que ella había visto señales que le indicaban un amor que no existía en Harry.
Al llegar a su casa intentó ocultar un poco sus lágrimas, lo que menos quería era que sus papás se preocuparan por ella y se enteraran de lo que había pasado realmente. Bajó de su coche y entró a la casa siendo recibida por un abrazo de su mamá, que no tardó en notar el rostro demacrado de su hija.
– ¿qué pasó, hija?... ¿porqué lloras? – le preguntó preocupada, enjugando sus mejillas con suavidad.
Hermione intentó sonreírle – no es nada... sólo tuve una discusión con Ron... – dijo intentando parecer calmada.
– oh, Jane, ya deberías estar acostumbrada a esas peleas... desde que se conocen tú y Ronald se la viven peleando – le dijo mientras le daba otro abrazo para reconfortarla.
– sí... lo sé... – dijo en susurro intentando contener las lágrimas – iré a mi habitación un momento... – le dijo antes de separarse de ella y se dirigió a las escaleras.
– ¿te quedarás a comer? – le preguntó su mamá acercándose un poco a las escaleras por donde su hija subía con pasos lentos, y asintió.
– buscaré unas cosas... bajo más tarde... – dijo antes de terminar de subir las escaleras y entró a su dormitorio sin decir nada más.
Estaba lleno de cajas con libros que pensaba llevarse a su casa algún día, pero por una u otra razón no lo había hecho, y, aunque seguía su cama ahí, se hincó en el piso, entre un par de cajas que la ocultaban muy bien. Intentó no llorar de nuevo, pero no lo pudo evitar, era como si lo hubiera sabido desde el primer beso, pero lo hubiera negado para hacerse creer que algún día sería feliz a su lado como siempre había soñado.
Lloró intentando callar sus sollozos con sus manos tapando su boca, era tan doloroso recordar todo lo que había pasado, había sido un momento tan perfecto para ella, aún podía sentir en su oído la manera en que pronunció su nombre, con tanta pasión... con tantas ganas de estar con ella... tan tierno.
– ¿Hermione...? –
Aquella voz femenina la sobresaltó y tosió un poco a causa de los sollozos contenidos mientras se enjugaba las mejillas sin moverse de su lugar, pero al levantar la vista se encontró con la mirada preocupada de una de sus mejores amigas.
– ¿qué pasó? – preguntó hincándose frente a ella e intentó acercarse, pero Hermione negó.
– no es nada... son sólo cosas mías... – dijo intentando restarle importancia mientras rodeaba sus piernas con sus brazos.
– por lo mismo... ¿qué pasa?... Ron me dijo que esta mañana actuaste muy raro... y que te vio llorar... y ahora no me queda la menor duda... ¿qué pasó? – le preguntó sin poder quitar la mirada preocupada de su rostro.
– ¿fuiste a su casa?... seguro Ginny estaba con él¿no?... – dijo sin poder ocultar el resentimiento en la voz, recibiendo una mirada sorprendida de Luna.
– ¿qué fue lo que pasó? – le preguntó con tono serio, haciendo que Hermione la volteara a ver con gesto afligido, apunto de romper en lágrimas de nuevo.
– hice el amor con Harry... – susurró cubriéndose el rostro con ambas manos, y Luna no tardó en acercarse a ella brindándole un abrazo, con una expresión entre sorprendida y preocupada en su rostro.
– ¿y él salió con Ginny...? – le preguntó, aunque más bien sonó a afirmación pues ya sabía la respuesta, Hermione se limitó a asentir llorando en los brazos de su amiga – estoy segura que Ginny no sabía lo que había entre ustedes... – le dijo intentando relajar un poco la situación, pero Hermione negó.
– ella sabía... sabía lo que yo sentía... – dijo intentando separarse de su amiga, pero la chica la retuvo asintiendo.
– tienes razón... no debió haber aceptado salir con él... y ¿hace cuánto...? –
Hermione se separó de ella enjugándose las mejillas y sintiendo nuevos sollozos agolparse en su garganta, susurró – ayer... – sintiendo una fuerte opresión en el pecho.
Luna intentó no abrir la boca por la sorpresa, pero no tuvo que esforzarse demasiado, pues su gesto sorprendido cambió inmediatamente por uno enojado – ¿cómo se atrevió?... ¡es...!... ¡voy a matarlo! – intentó levantarse, pero Hermione la detuvo.
– déjalo... no importa, sólo... no quiero verlo de nuevo... – dijo con tono decaído, y Luna la volvió a abrazar dejando que recostara su cabeza en sus piernas, permitiéndole desahogarse con libertad, e inmediatamente silenció la habitación para que los papás de su amiga no se enteraran de lo que pasaba.
– ¿lo quiere?... – preguntó Hermione luego de un largo silencio, tomando por sorpresa a su amiga, quien no supo qué decir – está bien... seguro Harry la quiere a ella también... ambos merecen ser felices, sólo que... no creo poder soportar verlos juntos... – dijo enjugándose las mejillas, mientras la opresión en su pecho aumentaba.
– no digas eso... tú también mereces ser feliz y Harry no puede quedarse así como así después de lo que te hizo... – le dijo enojada, acariciando su cabello en un intento de consolarla.
Su amiga tenía razón, merecía ser feliz, pero cómo serlo si ahora la persona a la que más amaba era la persona que más la había lastimado. Intentó no recordar lo que había vivido con él, se había entregado completamente a un simple juego, era una aventura más en la vida del que había dejado de ser su mejor amigo años atrás para ser su verdadero amor.
– ¿hablarás con él?... – le preguntó Luna un poco insegura y Hermione negó inmediatamente.
– no quiero volverlo a ver, no sé qué haría si lo tuviera frente a mi... podría ponerme a llorar frente a él y no quiero que me vea así... o podría lanzarle una maldición y no se merece que ensucie mis manos por su inmadurez... – dijo con tono resentido.
– y... ¿ella?... – le preguntó aún más preocupada, pues era su mejor amiga, y sabía que una traición así no se tomaba a la ligera.
– ¡a ella no la quiero ver!... no por ahora... – dijo intentando calmarse un poco, en unas horas debía regresar a su casa y talvez los vería juntos, no podía estar alterada cuando se encontrara con ellos.
Se reincorporó un poco sólo para sentarse al lado de Luna, quien no tardó en ofrecerle un abrazo dejándola recostarse en su hombro.
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Regresó horas después a su casa, la luz del departamento de Ron y Harry estaba encendida y el coche del moreno ya estaba ahí estacionado casi frente a su casa. Bajó del coche y sin pensarlo demasiado entró a su casa, lo que menos quería era una excusa para darle la oportunidad de verla llorar. Cerró la puerta recargando su espalda en ella y resbaló por ella hasta sentarse en el suelo, ocultándose en la oscuridad de su casa, mientras las lágrimas bañaban sus mejillas, intentando no dejar que los sollozos salieran de su boca, pues temía que alguien la escuchara, estaba demasiado cerca de él.
Tardó unos minutos en calmarse un poco para poder subir a su habitación, pero al entrar todos los recuerdos de aquella mañana invadieron su cabeza y una punzada fuerte en el pecho la hizo ahogar un sollozo, y sacando fuerzas de donde ya no había, llegó hasta su cama y se acostó intentando ignorar el recuerdo de aquellas caricias.
Pero no vino, nunca, no llegó, y yo jamás sabré lo que pasó, me fui llorando despacio, me fui dejando el corazón...
Sólo durmió un par de horas esa noche, no podía cerrar los ojos sin que en su mente apareciera la imagen de Harry besándola a ella y segundos después dejándola para besar a la que, un día antes pensaba que era su mejor amiga.
Se bañó y arregló rápidamente, sabía lo que seguiría a continuación si no se apresuraba. Con manos temblorosas tomó su café y salió de su casa sintiendo sus piernas flaquear, sabía que en los pocos segundos que tardaría en recorrer la distancia de la puerta de su casa a la de su coche, podría encontrarse con él, y no se equivocó.
– ¡Hermione! –
Hermione cerró los ojos y apretó los puños mientras terminaba de poner llave a su puerta, no podía sólo sacar su varita y lanzarle una maldición, no en una calle muggle, ni aunque le hablara con ese tono alegre como si todo estuviera bien y nunca hubiera salido con su ex mejor amiga la misma noche en que se acostó con ella... y no se hubiera burlado de su amistad... y...
– ¡Hermione! –
Lo odiaba, odiaba su voz, odiaba la forma en que le sonreía, odiaba su cabello mojado a causa del sudor pegándose en su frente, odiaba sus ojos verdes, odiaba sus manos que la saludaban dispuestas a apoderarse de su cuerpo... lo odiaba a él por haberla enamorado, pero más se odiaba a ella por seguir enamorada de él, por odiarlo y darse cuenta de que lo seguía amando, a pesar de todo.
– ¿Hermione, cómo...? – le preguntó, pero Hermione lo ignoró completamente subiendo a su coche – ¿qué pasa? – dijo confundido, pero ni siquiera lo volteó a ver, sólo puso su coche en marcha y se alejó con un fuerte rechinido.
¿Qué creía?... ¿qué podía usarla a su antojo?... ¡pues estaba muy equivocado!... no iba a permitir que siguiera jugando con ella, ya la había lastimado lo suficiente como para dañar su amistad para siempre.
Entró a su salón de clases y azotó la puerta detrás de ella cerrando los ojos con fuerza para que las lágrimas no le ganaran, era día de trabajo, no podía ponerse a llorar frente a sus alumnos.
– ¿miss? –
La voz de aquel niño la sobresaltó y la hizo levantar la vista en busca del dueño de aquella voz, topándose con la mirada preocupada de Kevin.
– ¡oh, Kevin!... ¿qué haces aquí tan temprano?... – le preguntó preocupada, enjugándose las mejillas mientras se acercaba a él.
– mi papá tenía una junta... – dijo encogiéndose de hombros.
– ¿no tienes sueño?... si quieres puedes dormir un poco, yo te despierto cuando sea hora de empezar la clase... – le dijo con tono amable, mientras le hacía una caricia en el cabello, pero Kevin negó.
– ¿porqué lloras?... – le preguntó observándola preocupado, recibiendo una mirada sorprendida de Hermione, quien negó inmediatamente.
– no... yo no estaba llorando, sólo... – decía nerviosa, no podía creer que estuviera tan mal, no podía ni mentirle a un niño de 5 años – sólo tuve una discusión con Harry, pero no importa... – decía intentando restarle importancia.
– ¿él te hizo llorar? – le preguntó sorprendido, abriendo bastante sus ojos – ¡un hombre nunca debe hacer llorar a una mujer!... mi papá nos dijo a mi hermano y a mi que el que hiciera llorar a una mujer no merecía su cariño... ¡y menos si hizo llorar a mi miss! – dijo molesto, haciendo sonreír un poco a Hermione.
– no te preocupes, Kevin... a Harry no le interesa mi cariño... – Kevin la observó aún más sorprendido y refunfuñó molesto diciendo palabras inentendibles, que Hermione estaba segura eran palabras altisonantes – ¡no digas esas cosas, Kevin! – lo reprendió adoptando un gesto serio.
– ¡pues es verdad! – dijo con el entrecejo fruncido, cruzándose de brazos – tú eres buena con él... ¡debería agradecértelo y no hacerte llorar! –
Hermione se sorprendió al escucharlo, a veces sentía que hablaba con un adulto y no sólo un niño de 5 años – vamos, Kevin... no te preocupes por esas cosas, mejor escoge un libro, hoy les leeré un cuento... – le dijo fingiendo una sonrisa y el pequeño asintió levantándose en el momento justo en el que empezaban a llegar sus demás alumnos.
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– nos vemos mañana... ¡no olviden traer una foto de sus papás! – les recordó mientras los ayudaba a recoger sus cosas, y salió detrás de ellos, mientras Kevin la esperaba en la puerta, pero se sorprendió al verlo correr hacia la salida y supuso que ya habían llegado por él, pero al salir del aula se asombró de lo que vio.
Kevin le acababa de dar una fuerte patada en la espinilla a Harry, quien no tardó en tomarlo de un brazo y hacerlo a un lado, mientras el pequeño seguía intentando golpearlo.
– ¿qué te pasa, niño estúpido? – se quejó Harry mientras Kevin continuaba intentando golpearlo y él lo retenía de un brazo.
– ¡Potter, deja a ese niño en paz! – lo regañó Hermione con tono bastante enojado, haciendo que Harry la observara sorprendido, mientras ella alejaba a Kevin de él.
– ¿Potter?... –
– ¿qué no te llamas así? – le preguntó con tono frío, y Harry la observó boquiabierto.
– eh... pues sí... pero... ¿Potter?... odiabas que Malfoy me llamara así... – le decía mientras la seguía al salón.
– talvez Malfoy no estaba tan equivocado respecto a ti... – dijo cerrándole la puerta en la cara, como si no se hubiera dado cuenta que iba detrás de ella.
– ¿a qué te refieres con eso? – le preguntó entrando al salón, observándola con el entrecejo fruncido.
– ¡no vengas a hablarme como si no supieras nada! – le dijo Hermione enojada, mientras se aseguraba de que Harry no hubiera lastimado a Kevin.
– no le hice nada... ¡él fue el que me pateó! – se quejó el moreno.
– me alegra... – dijo Hermione con tono serio, recibiendo una mirada risueña de Kevin y una sorprendida de Harry – pero no debiste hacerlo, no puedes ir pateando a la gente – le reprendió frunciendo levemente el entrecejo.
– ¡pero él te lastimó primero! – se defendió el niño, haciendo que Harry se quejara.
– ¿que yo te lastimé? – preguntó sorprendido, y Hermione sólo lo observó con odio, antes de levantarse y salir del salón, con Harry pisándole los talones.
– ¿en qué momento te lastimé? –
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Bueno... aquí está... es probable que aún me odien así que volveré a esconderme... gracias por los reviews... espero que sigan dejándome algunos... por lo menos uno...
