Hola! Bueno, no sé qué tanto les alegre o moleste mi reaparición... pero les puedo decir que tengo un fic que creo les gustará, pero aún no lo publicaré y que Nada es lo que parece aún tardará un poco más en ser actualizado... disculpen la tardanza...

OoOoOoOoO

Me fui llorando despacio

– ¿en qué momento te lastimé? – le preguntó con tono enojado, caminando detrás de ella.

– este no es lugar para hablar... – murmuró Hermione haciendo que Kevin apresurara su paso.

– ¡dime qué fue lo que te hice! – le exigió tomándola del brazo con fuerza, para detenerla.

– ¡no me vuelvas a tocar! – le dijo con tono firme, librándose de la mano de Harry.

– ¿qué pasa, Hermione? – le preguntó bastante preocupado.

– quédate aquí... voy a hablar con él... si no llega tu papá, prometo llevarte a tu casa... – le dijo sonriendo a Kevin, quien la observaba preocupado, y le dio un beso en la frente antes de salir de la escuela con Harry aún detrás de ella.

Caminó por la banqueta de la escuela hasta detenerse al final de esta, en un pequeño callejón que había ahí.

– ¿ahora sí me puedes decir qué pasa? – le preguntó Harry con tono serio.

– ¿qué viniste a hacer aquí? – le respondió Hermione con otra pregunta, sin apartar el gesto molesto de su rostro.

– ¿qué a qué vine? – preguntó sorprendido – ¡hoy en la mañana actuaste demasiado raro!... debía venir a ver qué tenías – le dijo intentando acercarse a ella, pero Hermione dio un paso atrás poniendo una mano a modo de barrera.

– ¿y ahora es que te preocupas, no?... ¿porqué no viniste antes¿tuviste trabajo o te quedaste de ver con "Ginny"? – le preguntó con resentimiento, recibiendo una mirada sorprendida de Harry .

– ¿qué tiene que...? – decía confundido, pero Hermione lo interrumpió.

– no es la primera vez que me dejas en segundo término por el trabajo o ¡Ginny! – decía cada vez más enojada el nombre de la pelirroja.

Harry la observó confundido por unos segundos, pero no tardó en darse cuenta de lo que hablaba – ¿lo dices porque olvidé nuestra cita y salí con Ginny?... no sé porqué te molestas, lo de nosotros no era nada serio... además, la chica está guapa y besa muy bien... no es mi culpa que le guste... – dijo con calma, recibiendo una fuerte bofetada de Hermione.

– ¡eres un cínico!... lo de nosotros no fue nada para ti... acostarte conmigo no significó nada... ¡sólo me usaste para descargar tu calentura y después irte con la primera idiota que se te pusiera enfrente! – decía enojada – ¡pues perfecto!... no me volverás a ver... no soy nada más en tu vida... ¡y no te atrevas a volverme a hablar!... – decía sintiendo las lágrimas quemarle los ojos y su mano arderle a causa del golpe que le había dado, y se dio media vuelta, dispuesta a alejarse de él.

– Hermione, yo... – decía Harry intentando seguirla, pero Hermione lo detuvo apuntándolo con su varita.

– ¡no quiero saber nada de ti, Potter! – le dijo mientras una lágrima resbalaba por su mejilla, recibiendo una mirada bastante preocupada de Harry. Y se alejó sin decir nada más, pero, a pesar de todo, deseaba que Harry se acercara a ella, que le pidiera disculpas, aunque no estaba segura de poderlo perdonar en ese momento, deseaba saber que estaba arrepentido de lo que había hecho, pero nunca hubo quien enjugara sus lágrimas, Harry no volvería a ser el mismo para ella.

Y me robaste la esquina y me quedé tan perdida¿a dónde vuelan mis sueños? a un callejón sin salida, y me quité mi vestido que tanto te gustaba, total me siento desnuda, total, ya no tengo nada.

Regresó a la escuela intentando evitar que las lágrimas siguieran fluyendo, sobretodo cuando se encontró con la mirada preocupada de Kevin, quien la esperaba en la entrada. Se talló las mejillas con fuerza intentando eliminar el mínimo rastro de lágrimas y se acercó al pequeño, que corrió a abrazarla.

– no estés triste, miss... eres bonita... – le decía mientras enjugaba sus mejillas con sus manitas, haciéndola sonreír.

– no te preocupes, Kevin... no es nada... – le dijo intentando mantener su sonrisa, y no tardó en separarse de él – vamos por tus cosas, ya llegaron por ti... – lo tomó de la mano guiándolo a la banca en la que estaba su mochila y lo acompañó a la entrada fingiendo calma.

– nos vemos mañana... pórtate bien... – le dijo sin dejar de sonreír y el pequeño asintió observándola un poco preocupado, pero no tardó en hacer caso al llamado de su papá, que lo esperaba a unos cuantos metros de dónde estaban.

Sin despedirse de nadie se dirigió a su coche, no quería hablar con nadie más, sólo quería llegar a su casa y olvidar la visita de Harry.

Estaba en la cocina, preparándose algo de comer en un silencio casi imperceptible para ella, pensaba en lo que tanto había intentado olvidar. Talvez podría encontrar una señal en aquellas caricias que le indicara que él sólo estaban jugando... pero no había nada. Todo parecía tan real... tan sincero...

Apagó la estufa un poco molesta consigo misma, aún podía sentir el amor que había imaginado que desprendía la actitud de Harry ese día, e intentó no llorar, sobretodo cuando escuchó que alguien llamaba a su puerta.

Se enjugó las mejillas, por si alguna lágrima se hubiera escapado sin su consentimiento, y se dirigió a la puerta.

– ¡Luna!... – dijo con sorpresa al ver a su amiga frente a ella, dejándola entrar a su casa.

– ¿cómo estás? – le preguntó observándola un poco preocupada.

– ¡bien! – dijo forzando una sonrisa, recibiendo una mirada seria de su amiga.

– vamos, no necesitas fingir conmigo... ¿cómo estás?... ¿lo has visto? – le preguntó sin apartar su gesto preocupado de la mirada.

Hermione suspiró resignada y asintió cabizbaja – fue a buscarme en la mañana... nos peleamos y le dije que no lo quería volver a ver... – dijo intentando contener las lágrimas que se acumulaban en sus ojos.

– creo que eso será un poco difícil... si ambos siguen viviendo en el mismo lugar, terminarás encontrándote con él todos los días – le dijo Luna.

– lo sé, pero acabo de llegar aquí... no me puedo ir así como así, regresar con mis papás y dejar mi sueño de ser independiente... además, ellos se enterarían de todo y... no quiero... mi papá es sobreprotector conmigo en cuanto a las parejas que he tenido... – le dijo un poco preocupada y negó cerrando los ojos – y ¿a qué viniste?... – le preguntó intentado sacarse de la cabeza la idea de dejar su casa.

– vine con Ron... le pedí que viniéramos para acá quería saber cómo estabas... – le dijo intentándolo hacer una plática más casual, talvez eso le ayudaría a su amiga a relajarse y olvidarse un poco de todo.

– gracias... pero... ¿estás con Ron? – le preguntó un poco confundida y Luna asintió sin poder ocultar su sonrisa.

– llevamos un par de semanas saliendo y... bueno, me dijo que quiere que lo nuestro sea algo serio... tenías razón, sólo te ve como su hermana... – le dijo sin dejar de sonreír y Hermione la abrazó devolviéndole la sonrisa.

– ¡oh, me da tanto gusto!... ¡me siento muy feliz por ustedes dos, sabía que Ron se daría cuenta tarde o temprano – le decía sin dejar de sonreír mientras se separaba de ella, pero enseguida volvió a ponerse seria – no le habrás dicho nada... ¿verdad? – le preguntó bastante preocupada, recibiendo una mirada nerviosa de Luna – no lo hiciste... – dijo más intentando hacerse creer a ella misma que no era así.

– lo siento... él estaba preocupado, me pidió que le dijera qué era lo que pasaba... no podía mentirle... eres su mejor amiga, Hermione... – le dijo bastante apenada y Hermione asintió.

– sí... entiendo... pero... ¡va a querer matar a Harry!... ¿está aquí? – preguntó preocupada y obtuvo como respuesta un grito... alguien había gritado algo, era la voz de un hombre. Y no tardaron en salir de la casa, encontrándose con Harry y Ron peleándose a puño limpio.

– ¡Ron! – gritó Luna preocupada, pasando a su lado para acercarse a los chicos y separar al pelirrojo del moreno, y Hermione no tardó en acercarse para ayudarla.

– ¿pueden parar! – los detuvo enojada, apuntándolos con su varita por si alguno de ellos intentaba iniciar la pelea de nuevo – vamos, Ron, déjalo... no vale la pena... – dijo acercándose a su amigo al ver que los dos se habían calmado un poco, y Harry la observó tratando de fingir enojo mientras apretaba los dientes y fruncía el entrecejo, pero su mirada dolida era bastante notoria.

– Hermione, no... – decía intentando sonar firme, pero su voz sonaba tan triste como lo estaba su mirada.

– ¡te dije que no me volvieras a hablar!... no quiero volverte a ver, Potter... ¡no quiero saber nada de ti! – decía enojada, aunque más intentaba hacérselo entender a ella misma, intentaba aceptar que debía olvidarlo.

– Hermione, no hagas esto, por favor, lo... – decía suplicante, intentando acercarse a ella, pero Hermione lo volvió a detener.

– no digas mentiras... tú no sientes nada de lo que hiciste... no lo lamentas, a ti no te importó haber jugado conmigo... ¡sólo te importó lo que tú querías!... ¡ni siquiera pensaste en la amistad que alguna vez tuvimos! – decía enojada mientras las lágrimas comenzaban a fluir y dijo un "te odio" que fue ahogado por los sollozos.

– no, Hermione... – negaba Harry mientras intentaba acercarse a ella para abrazarla, pero Ron lo detuvo mientras Luna llevaba a Hermione al interior de su casa.

– ¡no te le vuelvas a acercar!... no entiendo cómo le pudiste haber hecho eso... ¿cómo pudieron hacerle eso tú y Ginny?... y se decían sus mejores amigos... – le dijo con rencor antes de entrar a la casa de su amiga cerrando la puerta detrás de él.

OoOoOoOoO

– no puedes hablar así de tu hermana... – lo reprendió mientras secaba sus mejillas con un pañuelo, y Luna curaba las heridas del pelirrojo con un ungüento mágico.

– ¡no estoy diciendo ni una mentira! – se quejó Ron con tono enojado – ¡ella decía ser tu amiga!... ¡sabía lo que sentías por él!... ¡jamás debió haber hecho eso, está loca!... –

– bueno... ella lo quiere... – dijo intentando hacerse a la idea de que su amiga no la había traicionado.

Ron negó levantándose del sillón y comenzando a caminar por la sala – ¡ella no lo quería, Hermione!... ¡deja de disculpar a todos!... ¡el idiota de Harry y la...! –

– ¡Ronald! – lo interrumpió Hermione con tono serio, recibiendo una mirada exasperada de su amigo.

– está bien... ese par de insensibles y malos amigos no debieron haberlo hecho... el imbécil de Harry se había encargado de hacerte creer que había algo más y la bruta de Ginevra le permitió lastimarte más... –

– Ronald, no estás ayudando... – lo detuvo Luna acercándose a él para que se volviera a sentar – mira, Hermione, no puedes negar el hecho de que Ginny no se vio muy bien que digamos... –

– pero... talvez malinterpretamos todo... – decía esperanzada, quería hacerse creer que todo había sido una confusión.

– no, yo los vi... – le dijo Ron levantándose de su lugar para acercarse a ella.

– ¿porqué se tenía que complicar todo? – le preguntó con tono dolido mientras las lágrimas volvían a humedecer su rostro y sintió el brazo de su amigo rodearla por la espalda.

– sé lo que estás pensando... no debes culparte, Hermione... Harry es un idiota por no ver lo que tiene enfrente... – le decía mientras Hermione ocultaba su rostro en su pecho.

– ¿no hay un hechizo para dejar de llorar?... – le preguntó aferrándose a su camisa.

– ¡oh, Hermy!... – dijo preocupado intentando consolarla con su abrazo.

– no puedo dejar de quererlo... – decía sintiendo a Ron acariciar su cabello, mientras ella seguía ocultando su rostro en su pecho – talvez es mejor que me vaya... necesito dejar de verlo... – decidió mientras se separaba de Ron enjugándose las mejillas.

Pero no vino, nunca, no llegó y mi vestido azul se me arrugó, esta esquina no es mi esquina, y este amor ya no es mi amor.

Pasó un poco más de una semana desde la pelea de Ron y Harry, y Hermione vivía intentando hacerse a la idea de que podía seguir en su casa sin ningún problema, sólo debía ignorar las miradas de Harry y la manera tan insistente en que la llamaba siempre que la veía salir hacia el trabajo, y claro, también debía hacer a un lado el dolor punzante que sentía en su pecho cada que lo veía, cada que lo escuchaba y cada que se acordaba de lo lindo que había sido con ella y lo mucho que se odiaba por seguir amándolo.

Regresó de la escuela y decidió dejar su coche en su casa e ir a comer a un restaurante que estaba a un par de cuadras. No era un restaurante muy grande, pero era elegante, aunque no muy ostentoso.

Se sentó en la mesa que estaba en un rincón y decidió pedir sólo un café, al entrar al restaurante el hambre se le había ido y es que ver a ese chico de cabello negro alborotado sólo la había hecho recordar a Harry. Necesitaba poner más de su parte para olvidarlo, si con sólo ver unas gafas lo recordaba así jamás lo sacaría de su mente.

La mejor manera de olvidarlo no era castigándose sin comer, además, eso no la ayudaría en nada, sólo enfermaría y el estar en cama le traería recuerdos a la mente.

Se disponía a pedir algo de comer cuando la campanilla de la puerta indicaba que alguien había entrado, al levantar la mirada se dio cuenta que era una pareja, una pelirroja y un moreno.

El verlos juntos sólo ocasionó que la punzada en su pecho se intensificara, y sus ojos se llenaron de lágrimas cuando ella lo volteó a ver con una sonrisa, diciéndole algo, mientras tomaba su mano y lo guió a una de las mesas que estaba al otro extremo de la de ella.

Agradeció que no la hubieran visto, no soportaría la mirada de satisfacción de "su mejor amiga". Aprovechó su 'suerte' y con discreción llamó a un mesero para que le diera su cuenta y así poderse ir sin llamar demasiado la atención, pero, para su desgracia, el mesero parecía nuevo en el trabajo y al intentar recoger los pocos trastes que había usado Hermione, dejó caer la taza, haciendo bastante ruido, y la mirada de los pocos clientes se centró en ellos.

Hermione observó avergonzada a todos lados y no pudo evitar toparse con esos ojos verdes que tanto daño le causaban en los últimos días. El chico le intentó sonreír, pero ella apartó la mirada inmediatamente.

– no te preocupes... – dijo al ver que el mesero no dejaba de disculparse – toma... quédate con el cambio... – le entregó el dinero y se levantó rápidamente de su lugar para salir de ahí lo antes posible, pero apenas dio dos pasos fuera del local y un par de manos la detuvieron, y al voltear se topó con sus ojos verdes.

– ¿porqué te vas? – le preguntó intentando ocultar los deseos de pedirle que no se fuera. No sabía qué le pasaba, pero últimamente no dejaba de pensar en ella, en sus labios, en su mirada.

– tengo cosas qué hacer... y creo que tú tienes compañía¿porqué no regresas con tu novia? – le dijo con tono frío, recibiendo una mirada dolida de Harry.

– ella no es mi novia... – le dijo por lo bajo.

– oh, ahora entiendo... es otra aventura más¿no, Potter? – dijo con resentimiento intentando contener las lágrimas.

– ¡no es mi novia ni una aventura! – dijo desesperado, intentando explicarle, pero Hermione lo interrumpió.

– ¡ah!... ¡sólo son amigos con derecho! – dijo como si hubiera entendido todo en ese momento.

Harry la observó desesperado – ¿porqué malinterpretas todo? – le dijo con tono ansioso – yo sólo quiero aclarar todo entre nosotros... jamás quise jugar contigo... – decía preocupado, pero la risa de Hermione lo detuvo – ¿porqué te ríes? – le preguntó dolido.

– ¿acaso crees que soy tan tonta? – le preguntó con tono irónico – creí una vez en ti, creí que te importaba aunque sea un poco, pero no es así... sólo te importa lo que tú quieras o necesites... y ya no volveré a ser la amiga tonta que da todo por ti... no me importas más, Potter... tengo la oportunidad de irme y me iré... te dejaré ser feliz con... con ella – dijo asomándose por el vidrio de la puerta y observando cómo Ginny intentaba ocultar su mirada detrás de la carta.

– ¿te vas a ir?... ¿a dónde?... ¡no me puedes dejar, Hermione! – le pidió en un arranque de desesperación, tomándola por los hombros, pero Hermione se separó de él.

– talvez todo sería diferente si dejaras de pensar en ti mismo... – dijo antes de darse media vuelta y alejarse de él.

No podía creer que fuera tan egoísta, todo el tiempo pensando sólo en él, como si nadie más sintiera, como si nadie más sufriera, pero lo que menos podía creer era en lo mucho que lo seguía amando, no podía ocultar que el sólo sentirlo cerca hacía que su corazón latiera con mucha más fuerza sin que ella pudiera hacer nada para evitarlo.

Y lo peor de todo era que en ese momento, al verlos juntos, se había dado cuenta de que no podía vivir así, no soportaba verlo con alguien que no lo quería y decidió irse, sin pensarlo, sólo lo decidió al verla sonreírle, al verlos tomados de la mano, al ver que podía haber algo más entre ellos, algo que ella no viviría a su lado.

Regresó a su casa con la completa intención de decirle a todos que se iba a mudar, debía encontrar una excusa válida para que sus papás no la bombardearan con preguntas y aceptaran que se fuera sin haberles informado nada antes.

Al llegar a su casa se acercó rápidamente al teléfono de su sala y habló con Luna, pero en cuanto le mencionó que se iría de Londres dejó de escuchar la voz de su amiga y al verla aparecer frente a ella no pudo evitar sobresaltarse.

– ¿qué haces aquí? – le preguntó sorprendida, aunque realmente estaba agradecida, en verdad necesitaba de su compañía.

Luna la observó molesta – ¿me puedes decir qué es todo eso de que te vas de Londres? –

OoOoOoOoO

Bueno... como pueden ver las cosas no están nada bien... y no podría asegurarles cómo terminarán... no olviden sus comentarios, por fis