Bueno, creo que todos se deben estar preguntando porqué demonios Paulina no ha actualizado, pues verán... les voy a decir la verdad... tengo mucho miedo de este ÚLTIMO cap... no sé qué vayan a pensar y no sé cómo vayan a reaccionar... sólo les pido que me tengan paciencia...
Para los que leen NADA ES LO QUE PARECE, quiero decirles que ya está casi listo, es sólo que me está costando un poco la boda y la creación de los bellos bebés Potter... además de que he estado trabajando en otros fics, que pronto tendrán por aquí y que espero que les gusten!
Saludos a todos y, por favor, no me odien!
ME FUI DEJANDO EL CORAZÓN
Luna la observó molesta – ¿me puedes decir qué es todo eso de que te vas de Londres? – le preguntó con tono enojado – sé que yo mencioné que te fueras de aquí, pero... ¿de Londres?... ¿no es muy drástico? – dijo intentando calmarse, sentándose junto a su amiga.
– lo sé... pero... Luna, sabes que yo no quería irme de aquí, me gusta mi casa, pero... no resisto verlo... ¡es demasiado para mi!... y... hoy los vi juntos creí que no podría soportarlo... se veía tan feliz a su lado... – dijo conteniendo las lágrimas, recibiendo una mirada preocupada de Luna.
– ¿él estaba feliz?... ¿se veía feliz a su lado? – le preguntó intentando ser sutil.
– no sé... – dijo encogiéndose de hombros – es Harry... ya no sé qué es lo que siente... conmigo parecía que... que en verdad le importaba... pero mira, a la primera oportunidad me hizo a un lado y se fue con otra... – decía enjugándose las mejillas con coraje.
– pero debiste haber visto algo, Hermione... tú lo conoces mejor que nadie –
– no, Luna... ya no lo conozco... no sé cuándo dejó de ser el chico que era mi mejor amigo... nunca debí enamorarme de él – dijo con coraje, aunque sus mejillas se humedecieron a causa de las lágrimas que había intentado contener y Luna la abrazó intentando reconfortarla.
– eso no es algo que uno pueda elegir sentir o no sentir... sólo crece en nuestro corazón sin que nosotros podamos hacer nada para detenerlo... estoy segura que, a pesar de todo, aún lo sigues amando... – le dijo en susurro y Hermione sólo asintió ocultando su rostro en el hombro de su amiga – ¿quieres que Ron y yo te ayudemos con la mudanza? – le preguntó luego de estar varios minutos en silencio y Hermione asintió enjugándose las mejillas.
Luna se encargó de llamar a Ron mientras ella preparaba algo de comer, pero; al igual que Luna; se apareció en su casa reclamándole y exigiéndole que no se fuera, pero la rubia lo tranquilizó y le explicó de tal manera que él aceptara que se fuera, con la condición de que lo invitaría a comer todos los días.
– sabes que no necesitas invitación... – le dijo Hermione sonriéndole, mientras le servía un poco de la pasta que había hecho.
– ¿y sabes a dónde te irás? – le preguntó mientras le acomodaba la silla a Luna para que se sentara a su lado.
Hermione negó – he pensado en Cambridge, no está muy lejos de aquí y mis papás podrían ir a visitarme... además, supe que estaban buscando maestros de idiomas en la Universidad... – les dijo con calma.
– me sorprendes... ¿estás segura que acabas de decidir que te vas a ir? – le preguntó Ron con el entrecejo fruncido.
Hermione le sonrió mientras asentía – él me ayudó a decidirlo... mañana hablaré con la directora... estoy segura que ella me ayudará con el trabajo en Cambridge... – le dijo manteniendo la calma.
– ¿y ya decidiste qué le vas a decir a tus papás? – le preguntó Luna antes de llevarse un poco de pasta a la boca.
Hermione negó – supongo que sólo les diré que me ofrecieron trabajo allá y me pagan mejor que en la escuela – decidió antes de prestarle toda su atención a la pasta que estaba comiendo, y ninguno volvió a hablar hasta que terminaron de comer.
– ¡muchas gracias, Hermy! – dijo Ron mientras se levantaba para dejar sus trastes en el fregadero y le dio un beso en la mejilla, haciéndola sonreír.
– de nada, Ronnie, me gusta que vengan a comer... espero que no lo dejen de hacer cuando me vaya... – le dijo con una sonrisa melancólica, pero Ron negó inmediatamente.
– ya te dije que iré a comer todos los días, así que espero que cocines tan rico como hoy... y quiero que vuelvas a cantar cuando cocinas... ya no lo has hecho y eso no me gusta – le dijo a modo de regaño, mientras Luna se encargaba de lavar los trastes que habían usado.
– Ron tiene razón... ¿por qué ya no cantas? – le preguntó Luna dejando a los trastes lavándose solos.
Hermione se sonrojó al darse cuenta de que todos sabían de su "tic", pero se encogió de hombros al darse cuenta de que no sabía porqué había dejado de hacerlo.
– puede ser por todo lo que está pasando... – dijo Luna al ver que su amiga no sabía qué decir, y le iba a contestar cuando sonó el timbre de la puerta.
– ahí quédense... yo voy – les dijo Ron sonriendo ampliamente, recibiendo una sonrisa de las chicas.
Abrió la puerta con una amplia sonrisa que se borró al ver quién era el que había tocado.
– ¿qué haces aquí? – le preguntó Harry con el entrecejo fruncido.
– estoy con mi novia... – dijo Ron con calma, recibiendo una mirada furiosa del moreno.
– ¿tu novia?... ¿qué no salías con Luna?... ¡no voy a dejar que juegues con Hermione! – decía enojado y golpeó la puerta haciendo que se abriera por completo.
– ¿jugar con Hermione?... ¿te atreves a reclamarme eso, tú? – le preguntó Ron enojado empujando a Harry, que ya había entrado a la casa, contra la puerta.
– ¡quiero a Hermione y no voy a dejar que la lastimes! – le dijo Harry manteniendo su tono enojado.
– ¡pues eso lo hubieras pensado antes de haberte acostado con ella y luego haberte ido con mi hermana, imbécil! – le dijo antes de golpearlo haciéndolo caer al suelo – ¡me alegra que se vaya a ir, así no tendrá que ver a semejante escoria cerca de ella! – dijo antes de agacharse y volverlo a golpear.
– ¡Ron! – lo detuvo Hermione acercándose a ellos a gran velocidad – déjalo, Ron, en verdad... no vale la pena... – dijo dirigiéndole una mirada despectiva a Harry, quien intentaba reincorporarse.
Se maldijo mentalmente antes de hacer un movimiento con su varita y entregarle un ungüento – ¡toma! – le dijo con tono serio, entregándole el ungüento a Harry, quien la observó sorprendido.
– ¿puedes curarme tú? – le preguntó deteniéndola para que no se levantara, mientras Luna ayudaba a Ron a reincorporarse.
Hermione lo observó ofendida – ¿crees que soy tu niñera o algo así? – le preguntó con tono molesto, intentando librarse de su mano, pero no lo consiguió pues Harry la tomó con ambas manos.
– me gustaba cuando tú me curabas... cuando te preocupabas por mi... – le decía hablándole bastante cerca de su rostro, lo que hizo que Hermione se sonrojara.
– eso ya cambió... – susurró Hermione – tú hiciste que cambiara... me demostraste que nunca me necesitaste, sólo aceptabas que me preocupara por ti... que te diera mi cariño, porque no esperaba nada de ti a cambio... sólo quería estar segura de que tú estabas bien, pero ya no me importa si estás bien o no... tú hiciste tu elección... decidiste jugar conmigo y tomar en serio a alguien que talvez sólo quiere jugar contigo... – le dijo aún hablando en susurro antes de reincorporarse y acercarse a donde estaban Ron y Luna – por favor, vete de mi casa... – le dijo con calma, recibiendo una mirada sorprendida de Harry, quien asintió cabizbajo mientras se reincorporaba y salió de la casa sin decir nada más.
– ¿estás bien? – le preguntó Ron acariciando su espalda en un intento de reconfortarla.
Hermione asintió con gesto ausente – hablaré a la Universidad de Cambridge... – dijo antes de dirigirse a su estudio, seguida de Ron y Luna.
Estuvo al teléfono casi una hora hablando con el director del centro de idiomas de la Universidad, y se alegró al saber que aún quedaba un puesto para ella como maestra de Francés para niños menores de 7 años.
– sí, ¡gracias!... ¡estaré ahí el Lunes sin falta! – dijo con gesto alegre antes de colgar.
– ¿y bien? – le preguntó Ron con gesto serio.
– me dieron el trabajo – dijo sonriendo.
– sí, de eso me pude dar cuenta... ¿cuándo te irás? – le preguntó frunciendo levemente el entrecejo.
– tengo que estar allá el lunes... aprovecharé el fin de semana para buscar una casa que esté cerca de la Universidad... – dijo poniéndose un poco seria, pues estaba segura que su amigo no había aceptado del todo la idea de que se fuera a vivir a otro lado.
– bien, ¡te acompañaré! – dijo con tono decidido, y Hermione estaba apunto de quejarse cuando Luna la interrumpió.
– ¡te acompañaremos! – dijo sonriendo ampliamente, haciendo que Hermione volviera a sonreír murmurando un "gracias".
OoOoOoOoO
Pero no vino, nunca, no llegó, y yo jamás sabré lo que pasó, me fui llorando despacio, me fui dejando el corazón...
Era viernes y ese sería su último día trabajando en la escuela. Había hablado con sus papás y la Directora de la escuela dos días atrás, no podía decir que sus papás se lo habían tomado tan bien como la maestra, pero tampoco podía quejarse, habían sido más comprensivos de lo que esperaba. No la cuestionaron ni la criticaron por su decisión tan repentina, sólo le pidieron que no dejara de comunicarse con ellos y en cuanto supiera la dirección de su casa se las diera para que la pudieran ir a visitar los fines de semana.
Estaba un poco nerviosa, pues sabía que, de todos los que conocía en la escuela, al que más le iba a pesar dejar de ver era a Kevin, en el poco tiempo que trabajó ahí había aprendido a querer a ese niño.
– ¡Kevin! – lo llamó cuando pasó frente a su escritorio para salir junto a sus demás compañeros.
El niño la volteó a ver y se acercó a su escritorio sonriendo, haciendo que su corazón se encogiera, de verdad lo iba a extrañar.
La observó sin dejar de sonreír, apoyando su barbilla en el escritorio y Hermione intentó sonreírle – ven... – le indicó tomándolo de la mano y se sentaron en unas de las sillas que usaban los alumnos – quería hablar contigo de algo importante... – le dijo un poco nerviosa, pues no sabía cómo reaccionaría Kevin y tampoco estaba segura de que ella podría contener los deseos de llorar.
– ¿me vas a castigar? – le preguntó preocupado – de verdad que yo no fui el que rayó el dibujo de Amy... – le dijo con tono suplicante, abriendo bastante sus ojos cafés, y Hermione le sonrió negando.
– no, yo sé que no fuiste tú... – le dijo mientras le hacía una caricia en el cabello y Kevin volvió a sonreír.
– ¿puedes ir a comer a mi casa?... mi mami dice que nunca ninguno de sus hijos había hablado tanto de su miss... ¡y quiero que te conozca! – decía emocionado.
Hermione le sonrió conmovida, intentando no comenzar a llorar en ese momento – gracias, Kevin... eres muy bueno... – dijo haciéndole una caricia en la mejilla – pero quiero hablarte de algo importante... – le dijo con tono serio pero conservando la ternura con la que siempre le hablaba – mañana me voy a Cambridge – le dijo mordiendo su labio inferior para no llorar.
Kevin le sonrió – ¿vas a ir con tus papás? – le preguntó con ese gesto inocente que siempre reflejaba su mirada.
Hermione negó y acercó un poco más su silla a la de él – me ofrecieron un trabajo allá, así que me tendré que ir a vivir a Cambridge – dijo un poco preocupada y pudo ver cómo la sonrisa del pequeño se aflojó un poco.
– pero todavía vendrás, ¿verdad? – le preguntó intentando seguir sonriendo, pero al ver que Hermione negaba frunció su entrecejo.
– trabajaré allá, Kevin... voy a ser profesora de otros niños... – le intentaba explicar.
– ¿ya no quieres ser nuestra miss? – le preguntó Kevin preocupado, y Hermione negó rápidamente.
– no es eso... es sólo que... necesito irme, Kevin... – le dijo con gesto decaído y no pudo contener más las lágrimas al verlo llorar – ¡no llores...! – le pidió enjugando sus mejillas – ¡prometo que te hablaré por teléfono! –
– ¡te vas por culpa de tu amigo Harry! – le dijo a modo de reclamo, frunciendo de nuevo el entrecejo.
– ¡no...! – dijo intentando negar lo que sabía que era cierto, pero al ver la mirada molesta de Kevin se dio cuenta de que, de alguna forma, él sabía todo – mira, Kevin... tenías razón, a mi me gusta mi amigo Harry... lo quiero... pero él no me quiere a mi y... y, sabes... a veces duele... – dijo casi sin voz mientras las lágrimas corrían por sus mejillas y el nudo en su garganta le dificultaba más el habla.
Kevin la observó mientras dos gruesas lágrimas surcaban su rostro, y se acercó a ella para enjugar sus mejillas – él te quiere, miss... pero tiene miedo... – le dijo haciéndole una tierna caricia en la mejilla, pero Hermione negó.
– no, Kev... él no me quiere... – le dijo en susurro y lo abrazó – te voy a extrañar... – le dijo antes de darle un beso en la sien.
– ¿me vas a hablar? – le preguntó enjugando sus mejillas con sus puños, y Hermione asintió sonriéndole – ¡te quiero mucho, miss! – le dijo abrazándola, antes de darle un beso en la mejilla, haciéndola sonreír de nuevo.
– yo también te quiero mucho, Kevin... – le dijo en susurro, acariciando su cabello.
OoOoOoOoO
– ¡listo!... esta es la última caja, Hermione – le dijo Ron mientras salía cargando una caja cuadrada bastante grande. Su cambio era definitivo, un día antes había ido a hablar con el Director del centro de lenguajes de la Universidad y en menos de dos horas, en las que fue sometida a una evaluación, obtuvo el empleo, y dos días antes había encontrado una bonita casa en renta a muy corta distancia de la escuela y no tardó ni un poco en hacer el trato con la dueña.
Hermione volteó a verlo intentando sonreír, mientras las lágrimas se acumulaban en sus ojos – ¿se quedarán hoy? – le preguntó mientras seguía a Ron, junto con Luna, a la parte de atrás de la camioneta, y su amigo asintió inmediatamente.
– ¡tenlo por seguro! – le dijo sonriendo antes de acomodar la caja sobre otro par que estaban reducidas mágicamente – hablé con mi papá y no habrá problema con que falte al trabajo un par de días – le dijo sin dejar de sonreír y la abrazó – vamos, ya no te preocupes, todo será diferente – le dijo al oído, mientras Hermione hundía su rostro en su hombro.
– gracias – murmuró sintiendo la mano de su amiga darle unas palmaditas en la espalda, antes de separarse de su amigo.
– muy bien, ahora ¡vámonos! – les indicó Ron volviendo a sonreír mientras alzaba los brazos con gesto emocionado, haciéndolas sonreír, y no tardó en abrazarlas dándole un beso en la sien a Hermione y luego uno en los labios a Luna – vamos, mujeres hermosas... – les dijo antes de hacerlas caminar hacia su lado del coche, mientras él se dirigió al lado del conductor.
Tenía miedo de muchas cosas, pero lo que más temía era que, a pesar de la distancia y de no verlo, lo siguiera amando como lo hacía en ese momento, temía no poder dejar de amarlo, a pesar de lo mucho que la había lastimado.
– tú primero... – le indicó a Luna, alejándose un poco del coche para que pudiera subir su amiga y al levantar la vista se sorprendió al ver a Harry observándola desde la ventana de su departamento y al verlo alejarse de la ventana pensó que bajaría hasta donde estaba ella y le pediría que no se fuera, pero sintió el coche avanzar sin verlo a él salir del edificio.
Y él no vino nunca, no llegó...
FINOoOoOoOoO
Por favooor! No me maten!! Se los ruego!! Aunque si alguien quiere venir a matarme, les advierto que ya estoy escondida, basta con vivir en donde vivo para que nadie me encuentre jajajaja... bueno, si alguien lee esto, y sólo lo digo porque es muy cruel hacerlos sufrir así y porque no me gustan esta clase de finales... habrá segunda parte... síii! No puedo evitarlo! No soy tan mala... sólo que no puedo darles fecha, aún no sé cuándo lo subiré, he escrito un poco, pero no lo tengo terminado... este será desde la perspectiva de Harry... unos meses después de la partida de Hermione... espero que les guste y que no me odien mucho!
Besos
Pau
