Y después de no se cuantos años al fin vine a actualizar esta cosa que dice llamarse fanfic XD

"..." diálogos

'...' pensamientos

(...) cuando yo diga algo

sCsCsCsCs cambio de escena

Ahora los datos del fic:

Titulo: Second Chance.

Genero: Shonen-ai, yaoi, y no se que mas vaya a salir de esto.

Parejas: KaixRei y YuriyxBryan que raro viniendo de mi ¬¬Uu soy bien predecible.

Disclaimer: Pues si, Beyblade es de Aoki Takao, pero esta historia es mía, mía... porque Aoki no seria capaz de pensar en una solución tan inteligente paraarreglar la regada de final que hizo muajajajajaja XD

.: Capitulo tres :.

"Nos vemos mañana Sakura" -se despidió de la ultima persona que se encontraba en ese momento en la cocina general del restaurante-.

"Hasta mañana Rei-san" -sonrió la mujer, mientras se inclinaba un poco para quedar a la altura de la hija del chino- "Te cuidas mucho Ling-chan".

"Si" -asintió ella convencidamente- "¡Hasta mañana a todos!" -agito su manita despidiéndose de todos en el lugar-.

"Adiós" -fue casi la respuesta espontánea y retórica de todas las personas que se encontraban ahí despidiéndose de la niña-.

Y así sin más y luego de terminar su turno de trabajo y ya sin su atuendo de gran cocinero destacado, tomo la mano de su hija para salir de la habitación. Todos los presentes que aun laboraban en la cocina, ya fuese porque estaba los dos turnos o porque llegaban para trabajar en el siguiente compartieron el mismo sentimiento de agrado hacia las dos personas que acababan de retirarse. Rei era una persona sencilla y muy fácil de querer, bastante paciente y agradable por lo cual y gracias quizás a la suerte no se había ganado ningún enemigo, rival o al menos una persona a la que el le desagradase. Y por parte de la pequeña Ling, era una niña muy activa e inquieta, siempre estaba intentando ver en que podía ayudar ya que según ella "No iba ser una carga para nadie", normalmente es imposible no querer a los niños a menos de que a la persona no le gusten, o en otro caso el infante sea un suplicio de alguna u otra forma por su comportamiento, pero la pequeña pelirosa (hmpf! ù.ú) caía en gracia de todos los mayores y bien habían aprendido a tomarle mucho cariño y la habían nombrado "La pequeña cocinera" dado a que la niña siempre estaba por ahí metida ya fuese con su padre o con otra persona en la preparación de los alimentos, no podían negar que aprendía ese tipo de cosas con mucha rapidez. Sin duda alguna para esas personas Rei Kon representaba todo un ejemplo digno de seguir. Un excelente cocinero, una persona amable, un maestro diestro, un padre excepcional y un jefe que no aparentaba serlo.

El chino de cabellos negros y dorados ojos llego a la entrada del restaurante, después de despedirse de algunos meseros, el gerente y claro, el portero que se encargaba de revisar a las personas que tenían reservación y a las que no, y sobre todo que se dedicaba a dar mesas.

"Papá ¿A dónde vamos ahora?" -pregunto la niña, tomando con firmeza la mano de su padre-.

"Iremos a casa a comer" -volteo su vista dorada hacia abajo, para enfocarla en la figura de Ling que le miraba expectantemente con sus ojos ambarinos bien abiertos y vivaces-.

"Dijiste que iríamos al parque" -hizo un puchero inflando graciosamente sus mejillas mientras que miraba fijamente al pelinegro- "Y además... ¡Ya comimos en el restaurante! Siempre comemos en el... no excusas" -acoto lo ultimo, de la manera a la que ya estaba acostumbrada a hacer omitiendo una o dos palabras-.

"Hmmm..." -Rei se llevo una mano a la barbilla haciendo el gesto de pensar-.

"Papá... papá lo prometiste" -le miro fijamente con esas orbes brillantes, que parecían tener la mirada de piedad que pide un condenado a muerte-.

"Oh esta bien, esta bien" -respondió al fin del chino ¿Cómo podría resistirse a esa arma tan poderosa que era la mirada de su hija?-.

"¡Siii!" -expreso felizmente la chiquilla tomando con fuerza la mano de su padre entre la suyas y comenzando a caminar hacia delante con el afán de jalarlo, como si creyese tener la suficiente fuerza como para hacer tal hazaña- "¡Anda vaaaaaamos!" -pidió como la niña impaciente que era-.

"¿Pero es que ni siquiera iremos a la casa por una pelota para que juegues?" -cuestiono divertido su padre-.

"¿A quien le importan las pelotas? .¡Yo quiero que juegues beyblade conmigo! Hace mucho, pero mucho que no entrenamos juntos" -replico ella dejando de tirar de la mano de Rei, mirándolo largamente-.

"Oh esta bien" -suspiro de nuevo el chino derrotado ¿Cómo era posible que esos dos ojos dorados fuesen tan poderosos? Definitivamente su hija había heredado lo mejor de el- "Practicaremos" -suspiro, con una sonrisa-.

"¡Viva!" -soltó la mano que mantenía apresada entre las suyas y comenzó a caminar dando pequeños saltitos alegremente-.

"Niños" -refuto divertido Rei, comenzando a caminar para evitar que su hija le llamase de nuevo y volviese a hacer un drama a media calle-.

Rei alcanzo a su hija y le tomo de la mano delicadamente, no es que fuese uno de esos padres sobre protectores en exceso que resultaban ser sofocantes y exagerados, pero no creía conveniente que su hija caminase por las calles de Japón sola y brincoteando por ahí... esta bien que le dijesen padre neurasténico pero no se fiaba mucho además ¿Estaba en su derecho no era así?

El chino se guardo la risa para si mismo en su interior, pues no podía negar que incluso el se divertía con las cosas que hacia ¿Quién lo diría de Rei Kon?... bueno, Rei Kon hacia mucho que había dejado de ser un jovencito, y mucho mas que había dejado de ser un niño... ah, como pasaba el tiempo y era desolador ver que a pesar de que su vida actual era buena, que amaba a su hija y no podía quejarse... aun así deseaba locamente poder volver el tiempo atrás y ser de nuevo aquel chiquillo que sus amigos los White Tigers juzgaban de traidor... quería comenzar de nuevo. Mas las ideas prontamente volaron de su mente como las tonterías imposibles que eran.

Ling gustosa tomaba la mano de su padre mientras caminaban por calles ya conocidas por ambos a la perfección, adoraba ese pequeño y tranquilo parque para poder ir a jugar, su padre era muy bueno con ella y cuando tenia tiempo siempre le llevaba, sin duda alguna la ojidorada estaba completamente segura de que tenia el mejor papá del mundo y no podía ser mas feliz a su lado. Pero su madre... oh su madre era otra historia... ¡A esa señora no la quería! Claro que no, era mala muy mala y no la quería. Desde mas niña recordaba perfectamente lo mal que la había tratado... todo el tiempo lejos del hogar haciendo sabia quien que cosas... con dolor y cierto rencor que ni siquiera sabia que era, Ling recordaba que nunca JAMÁS en todo lo que llevaba de su existencia su madre estuvo ahí presente, cuando ella había tropezado y caído, nunca estuvo para levantarla ¿Cuántas veces Mao había curado sus heridas y secado sus lagrimas? Ni una sola. ¿Cuántas veces sencillamente le había llamado "hija"?... no, Mao nunca la llamaba de aquella manera. Y es que ella no entendía porque su madre tenia que ser tan mala con todo mundo, porque siempre tenia que estar peleando con su padre por cualquier cosa, porque tenían que estar fingiendo ante las demás personas que los tres se querían mucho, si era claro que ni Ling ni Rei querían a Mao ni tampoco ella los quería... Y la pequeña pelirosa se preguntaba si todas las familias eran como la suya, si uno de los padres era malo y el otro bueno... pero no lo sabía y la verdad tampoco deseaba hacerlo.

Ahora ella era feliz muy feliz, su madre ya no estaba con ellos y las cosas eran mejores, su papá ya no tenia que estar peleando constantemente con Mao, y Ling no tenia que soportar los constantes desprecios de su madre ni mucho menos los malos tratos, y ahora podía ser dichosa al lado de su padre que tanto la quería ¡Todo estaba bien ahora!... aunque había una cosa que de cierta forma le preocupaba y le hubiese gustado mucho que se hubiese resuelto... su padre no era feliz completamente y ella lo sabia... si tan solo encontrase la solución a ese problema que aquejaba a su progenitor, definitivamente los líos del corazón eran peor que romper un jarrón o tener que comer esas verduras que tanto aborrecía y que Rei le daba porque decía que eran buenas para ella (típico x.XUu)... estaba declarado oficialmente, ella nunca se iba a enamorar, no señor.

"Ling" -la voz de su padre la saco de sus infantiles pero aunque ella no lo supiese, profundos pensamientos- "Ya llegamos" -y soltó la manita de la niña-.

"¡Que bien!" -y al instante olvido todo lo que antes ocupaba su mente y se enfoco en el momento que estaba viviendo-.

Con emoción salto de aquí para allá disfrutando de la sensación del verde pasto en sus pies, a pesar de traer zapatos casi podía jurar que sentía la hierba fresca, como había pasado mucho tiempo en las montañas anteriormente en el pueblo natal al que pertenecían su padre y su madre, había desarrollado un amor justificado por la naturaleza y apasionadamente disfrutaba de ella cual si fuese una ecóloga entregada a su tarea. El parque era más que propicio para la distracción de los niños, tenía varios juegos propios y muy comunes, unas cuantas resbaladillas, los tan bien vistos columpios, los típicos sube y baja... y tantos juegos metálicos más para la distracción de los pequeños que se notaba que se habían esmerado en ello. Y eso solamente era una parte, los alrededores estaban cubiertos de pasto y el lugar lleno de árboles y algunos senderos para caminar con toda la tranquilidad del mundo por ellos una tarde de otoño para disfrutar del caer de las hojas y la tibieza del sol, claro no podían faltar siquiera las varias bancas puestas para el descaso de las personas.

Más en aquella época del año estaba un tanto desértico, dado a que se trataban de las vacaciones de verano muchos de los niños se habían ido o de vacaciones, o a los típicos campamentos que organizan las mismas escuelas, sea cual fuese el caso ese día en particular el parque lucia rebosante de tranquilidad.

"¡Vamos papá! Muéstrame que puedes hacer" -reto la niña sacando de entre sus ropajes un flamante beyblade plateado que su bit chip carecía de contenido alguno- "Y no quiero que seas bueno conmigo ¡Vamos a jugar en serio!" -exigió ella, inflando las mejillas y mirando decididamente al chino-.

Rei rió de buena gana al ver la expresión que había en el rostro de la pequeña, si que tenía una hija temperamental. De entre sus ropas que conservaban la característica de ser chinas busco hasta que lo encontró, saco también entonces un beyblade... hacia años que ya no participaba formalmente en el deporte mas nunca había dejado de practicarlo aunque fuese con la compañía de su hija. A pesar de haber abandonado profesionalmente su pasión, el blade en sus manos lucia los mas grandes avances que se habían hecho en los últimos años, cortesía de su amigo Kyouju (alias "Kenny" para los amigos XD) quien no había dejado para nada su manía por las tecnologías y todo lo relacionado con ellas, la ultima vez que supo de el hacia unos meses se había enterado que trabajaba en una de las mas importantes cedes de la BBA como un investigador destacado. Y claro el castaño de los anteojos no lo dejo a un lado cuando hizo el nuevo modelo que le había diseñado especialmente a Takao, pues ambos mantenían una buena relación de amistad como cuando eran niños. Kyouju también había diseñado un blade para el de la misma calidad que el del dueño de Dragoon, y había escuchado que también había hecho uno para Max y Kai más no sabia si había logrado entregárselos. Sacudió ideas de su mente y regreso a la realidad donde su hija impaciente esperaba para poder comenzar.

"¿Con los ataques antiguos?" -pregunto divertido Rei, recordando que lo mejor que dominaba su hija eran aquellas jugadas que el había aprendido antes de partir de su pueblo natal, cuando apenas era casi un niño-.

"Claro" -asintió ella encantada con la idea mientras preparaba su lanzador-.

"Pues, te dejo el conteo" -y el chino no podía evitar sentir la misma emoción en ese momento que incluso cuando gano el torneo asiático en su pelea contra Rai (alias "Lee" pa´ los compas)-.

"Entonces... tres... dos... uno..." -y lo ultimo lo contuvo aspirando aire para poder decirlo con fuerza-.

"Let it rip" -y a coro perfecto la voz de padre e hija sonó-.

"¡Te voy a vencer!" -la voz llena de convicción de Ling hizo sonreír al pelinegro-.

"Encantado de ver como lo haces" -y era franco en sus palabras, no existe mayor orgullo para un padre que ver a su hijo ser mejor que el en el algo-.

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"¡Papá!" -una alegre vocecita sonó por toda la casa llamando al hombre que admiraba- "¡Papá!" -insistió de nuevo el niño-.

"¡En la sala Alexéi!" -respondió una voz de hombre, que sonaba tan melodiosa y perfecta-.

Al escuchar aquello sonrió, y se encamino rápidamente mientras que sus rojizos cabellos herencia clara de su padre se movían mientras avanzaba, mas en sus verdes ojos cual esmeraldas legado de su madre, una chispa de alegría rebozaba... en pocas palabras era la viva imagen de un niño sano, sin preocupaciones y perfecto enmarcado de la inocencia. Llego a la habitación de discreto pero esmerado decorado, para encontrarse con aquel hombre de piel blanquecina, brillantes y enigmáticos ojos azulados, de cabellos de fuego.

Yuriy estaba muy entretenido leyendo un libro que sostenía diestramente con una de sus manos, mientras que con la otra jugueteaba con un crucifijo plateado que tenia colgando del cuello por medio de una fina pero resistente cadena, y en medio del mismo donde las dos líneas que formaban la cruz se conectaban, una joya, quizás un rubí se apreciaba con forma prismática. Pasaba sus dedos por el metal mientras que cómodamente se introducía mas en su lectura que a su parecer estaba rebosantemente interesante.

"Dime" -murmuro lo suficientemente alto como para que el niño que acababa de entrar le escuchase, mas siguió con la vista en las blancas hojas repletas de pequeñas letras negruzcas-.

"Acabo de hablar con Bryan por teléfono" -comento entusiasmado, llegando hacia el lugar donde su padre se encontraba cómodamente sentado-.

"Oh ¿Y que te dijo?" -arqueo una ceja, ya comenzaba a perder interés en la lectura-.

"Hablamos de ya sabes que y adivina que me contesto" -dijo Alexéi de manera orgullosa, como si hubiese hecho un gran logro-.

"¿Qué?" -Yuriy cerró el libro que tenia en su mano, ahora si enfocando toda su atención en su primogénito-.

"¡Que si!" -sonrió enormemente- "Bueno... no me dijo que 'si' exactamente ¡Pero fue algo muy parecido! Algo así como un ya veremos cuando llegue y hablemos los tres" -explico después inocentemente con la dulzura de un niño de su edad-.

"Oh pero que interesante" -el pelirrojo mayor arqueo las cejas divertido, mientras que en la curvatura de sus labios una sonrisa ligeramente cómica se formaba- "Y debo suponer que tu vas a intentar por todos los medios que los dos te demos la razón".

"Exactamente" -dijo con tanta naturalidad y espontaneidad que eso podía escucharse como un claro cinismo-.

"De acuerdo, hablaremos cuando Bryan llegue" -dijo al fin Yuriy, volviendo a abrir el libro que antes estaba leyendo-.

Porque efectivamente, todo aquello solo había sido una manera indirecta del pequeño ojos azules para pedir la autorización de su padre para acceder a hablar de aquel asunto que venia sonado mucho desde hacia tiempo y ahora lo hacia con mas fuerzas en aquellos días en el hogar Ivannov-Kuznetzov... había sido muy cuidadoso con las palabras que había usado, tanto que de manera maravillosa su padre hacia aceptado sin la mis mínima queja. Alegre por haber cometido su objetivo, intercambio un par de palabras mas con el ojizafiro mayor y dando saltitos regreso sus pasos por los pasillos del lugar llegando de aquella manera a la perfecta y de blanco color, cocina, junto a la entrada de la misma a manera de estar sujeto a la pared un teléfono blanco también y de un cordón bastante alargado se encontraba, ese mismo teléfono era el que había utilizado instantes antes para hablar con el pelilavanda, incluso junto a el se encontraba un banco especialmente colocado para que Alexéi pudiese utilizar el aparato sin problema alguno.

Entro en la bien arreglada cocina y abriendo el refrigerador que estaba localizado en un punto estratégico del lugar, jalo otro banco mas un poco mas alto que el que usaba para el teléfono y lo coloco frente a la nevera, subió en el y alcanzo el compartimiento que se mantenía cerrado por una pequeña puertecilla pues se trataba de la parte donde mas frió se concentraba. Alargo su brazo y tomo un bote, para después bajar de un salto del banco, tomando el banco retirándolo y cerrando la puerta del refrigerador. Se encamino hacia uno de los estantes y abriendo un cajón saco una cuchara para cerrar de nuevo dicho cajón y se encamino hacia la sala donde su padre aun interesado por su lectura se encontraba. Alexéi se sentó en su largo y amplio sillón favorito muy cerca de donde Yuriy se encontraba, abrió el pote que traía en las manos y hundió la cuchara en el contenido que no era mas que un frió helado de chocolate, llevándose después el utensilio a la boca saboreando de su postre. Mientras se encargaba de hacer desaparecer su helado o al menos una parte de el, vagamente comenzó a pensar en tantas y tantas cosas, y casi inconscientemente o por la mera costumbre se llevo la mano derecha al cuello tirando de una cadenilla hasta dar con el objeto que colgaba de ella, un relicario.

La forma del mismo era simple, redondo y del lado derecho una bien detallada ala sobre salía del radio del circulo, alrededor del mismo unas cuantas piedras de negro color adoraban contrastando perfectamente con el color plateado del objeto en cuestión. Ese relicario era su tesoro y lo cuidaba bastante, en el una fotografía de su madre se encontraba... no la había conocido pero estaba seguro de que la mujer le hubiese amado de haber vivido. El pequeño pelirrojo solía ser muy delicado con aquel preciado objeto, y en más de una ocasión llego a pelear con Gou porque al bicolor le encantaba tomarlo desprevenido, quitarle su pequeño tesoro e irlo a esconder a sabia lugares extraños que solo el ojirojizo conocía. Cierto, extrañaba enormemente a su amigo Gou, el niño de cabellos azulinos había sido su único amigo, pues aunque Alexéi estaba "obligado" a ir a la abadía que se encontraba bajo la propiedad de Kai Hiwatari y la administración de Yuriy Ivannov, los niños que ahí asistían no era lo que Alexéi pudiese decir "los mejores compañeros del mundo" pero al menos el niño bicolor había sido el pequeño mas especial que se había cruzado en su camino, no compartían formas de ser que fuesen similares pero tal y como sus padres lo habían sido de niños, Gou y Alexéi a su manera eran los mejores amigos.

Mientras Yuriy leía y jugaba con su crucifijo, su hijo con la mirada perdida en la nada comía de su helado, mientras que entre su mano jugueteaba también con su relicario. Para cuando la puerta de la casa se abrió y escucharon una fuerte y clara voz anunciando su llegada ambos regresaron de sus respectivos mundos a la realidad. Cuando Bryan entro a la sala después de un pesado día abadía donde tuvo que arreglar un par de cosas que estaban marchando mal respecto al programa a seguir, un par de ojos profundos como si llamas azules se tratasen, y otros verdes como un par de esmeraldas naturales se posaron sobre su persona.

Bryan sonrió a medias pensando como el hijo se parecía tan enormemente a su padre, así que no le quedo nada mas que cruzarse de brazos y mirarlos largamente porque definitivamente ambos pelirrojos habían estado esperando su llegada.

"Bueno" -rompió el extraño silencio retórico que a veces se formaba entre ellos tres- "Vamos a hablar" -anuncio y una sonrisa se formo en los labios del ojiverde-.

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La situación era mas que incomoda, como siempre entre ellos así que prácticamente ya no era de extrañarse siquiera. El no iba a negarlo ¡Estaba muy feliz! Caminar junto a su padre era algo que lo hacia dichoso aunque en si el hecho fuese tan sencillo, un hecho que puede pasarse como algo tan insignificante, para Gou era una de las suertes mas asombrosas... aunque su padre fuese tan callado y sumido en su indiferencia como para prestarle atención, aun así el estaba disfrutando de aquel supuesto "paseo". Los ojos escarlatas del niño se perdían por el basto parque, en pleno verano aquel era un de los mejores y mas cómodos lugares de la ciudad y resultaba en ironía que fuese también uno de los menos visitados por las dichosas vacaciones. Ahora que Gou lo consideraba habiendo regresado a Japón, lo mas seguro es que su padre lo metiese a una de las escuelas del lugar... horrible, no quería ni imaginar siquiera lo que seria pasar por todo aquello, el no quería otra escuela, tampoco deseaba quedarse en el país nipón, no, el quería volver a su fría Rusia donde se encontraba su mejor amigo y el par de hombres que ocasionalmente y por una arcaica costumbre en la cual solían recaer las personas, llamaba "tíos".

Mientras que su padre mantenía la mirada perdida en el suelo como si el mismo fuese la cosa mas interesante del mundo en aquel momento, el pequeño bicolor observaba a su alrededor no queriendo aceptar que estaba encantado con el sencillo paisaje que ante su infantil mirada se alzaba. Unas cuantas parejas caminando, unos niños jugando con libertad, y algunas personas más todas dispersas por el lugar, aunque para nada estaba concurrido, en Rusia no podía observar parques de ese tipo.

Mientras avanzaban algo llamo su atención, al parecer era un hombre con una niña, su hija quizás, pero lo que le llamo la atención era lo que estaban haciendo, si no veía mal ¿Jugaban beyblade? Oh que maravilloso... a Gou le hubiese gustado que su padre jugase con el de aquella manera, solo lo hacia cuando se ponía a practicar con el y sobra decir que no tenia ni una pizca de diversión ni relajación lo que hacían. Pero el niño noto algo mas, algo que le pareció curioso pero mientras se acercaban a ellos que se encontraban exactamente en la parte central del parque, aquella donde los juegos suelen estar, y donde precisamente un sencillo plato de beyblade se encontraba... a medida que llegaban y podía distinguirlos mejor, podría jugar que se le hacían extrañamente familiares.

Kai miraba el suelo, si, pero no por gusto sino porque no se sentía capaz de mirar siquiera a un lado y no poder hablar con su hijo, ya lo había intentado un par de veces desde que ese paseo había iniciado pero sencillamente las palabras no salían de sus labios y ¡Eso le enfurecía tanto! .¿Porque le era tan difícil hacerlo? Era su hijo por todos los dioses ¿Cómo era posible que no se sintiese capaz de dirigirle un par de palabras?... definitivamente no lo entendía, pero con algo de desesperación buscaba la respuesta en sus pensamientos.

"¡Vamos Driger!" -una voz resonó alrededor en una orden llena de firmeza, y que congelo prácticamente la sangre del ruso bicolor- "¡Ataque garra de tigre!" -que viva se escuchaba esa voz, que entusiasmada... que terriblemente conocida-.

Al instante y con una velocidad completamente increíble el ruso levanto la vista buscando desesperadamente de donde había provenido aquel grito, y no tardo en reparar en la persona dueña de aquella voz que no había olvidado y que seria capaz de recordar a la perfección así pasasen diez años mas.

El chino miro la clara expresión de su hija, y de alguna manera le divirtió bastante ver la chispa retadora en los ojos de la pequeña.

"¡Esta vez no!" -replico ella apenas su padre había ordenado un ataque clásico y de antaño- "¡Relámpago oscuro, rayo negro" -grito Ling decididamente mientras que su blade efectuaba también, un ataque ya conocido a la perfección-.

Aquella técnica Ling la había aprendido cuando vivían en la aldea de los White Tigers, hacia ya un par de años... junto con esa aprendió muchas técnicas mas que eran tradicionales, y otras tantas que el chino enseño luego de que había dado por terminado su viaje, cuando el era mas joven y ella todavía no nacía. Rei había dicho que todo lo que había aprendido en sus constantes viajes seria llevado como enseñanza hacia los de su pueblo y como era de esperarse... había cumplido.

Al final cuando ambos objetos chocaron, la fuerza aparentemente fue la misma lo que causo que fuesen a reparar en las manos de sus respectivos dueños debido a la potencia del golpe entre ambos pues habían salido disparados.

"¡Trampa!" -reclamo la pequeña haciendo un puchero- "¡Hiciste trampa! No es justo papá dijiste que seria en serio ¿Por qué me dejaste ganar?" -replico ella, enfocando su carita enojada en la del pelinegro-.

"No te deje ganar, fue un empate" -respondió el, como si acabase de informarle a su hija que la tierra no era el centro del universo-.

"¡Malooooo!" -ella se cruzo de brazos indignada dándole la espalda al ojidorado después-.

"..." -con una sonrisa el chino tan solo negó con la cabeza-.

"¿Rei?" -y tan pronto como se poso esa sonrisa en sus labios, se borro al instante después-.

Un escalofrió le recorrió de pies a cabeza, su acanelada piel pareció palidecer, mientras que sus pupilas se achicaron... ¿Había escuchado bien? Dentro de su pecho golpeo con violencia el corazón, la ansiedad lleno sus sentidos y un ligero temblor como si de un gato asustado se tratase se presento en el. Encontró fuerza no supo de donde, para poder girarse y saber si lo que había escuchado era real o solo se trataba de un fantasma del pasado. Se giro lentamente como no queriendo hacerlo y cuando quedo de frente a la persona que le había llamado, sintió de golpe la sorpresa y repentinamente pareció que se olvido de todo, hasta de su nombre.

Con escepticismo y como si temiese que quien estaba frente a el fuese solo un espejismo a punto de desvanecerse, quiso avanzar hacia el, tomarlo en brazos, saber que era real, que estaba ahí... que al fin lo veía de nuevo. Más Kai no pudo moverse ni un centímetro siquiera, porque su cuerpo pareció traicionarle al no avanzar cuando eso era lo que mas deseaba en aquel momento-.

"¿Kai?" -al fin había logrado articular una palabra, un nombre... quizás el ojidorado había olvidado como se llamaba el en ese instante, pero no podía olvidar el nombre de esa persona ni aunque lo quisiese-.

"Rei..." -susurro el ruso absorto en aquellos soles intensos, dorados, que solo podían pertenecer a la mirada que tanto extrañaba desde hacia ya demasiado tiempo-.

Eran ya tres años de no verse.

Kai apenas si lo podía creer, ahí parado y salido de la nada se encontraba la única persona que había amado, que aun amaba ¿Desde hacia cuanto? .¿Diez? .¿Once? .¿Doce años? Jah seguro que ya había perdido la cuenta... pero estaba ahí ¿Cómo después de tanto tiempo podía amarle de la misma manera? La respuesta era meramente sencilla... lo amaba, estaba seguro de que Rei se trataba del estúpido y cursi amor de toda la vida del que tanto solía escuchar, aquel que seguirá incluso hasta el día de su muerte... y después de tantos años creía firmemente en que así era.

Rei parpadeo incrédulo... no era posible ¿Verdad? No, no lo era... Kai no podía estar ahí en aquel momento... y sin embargo lo estaba.

Se perdieron en la mirada del otro, sus ojos gritaban tantas cosas por el repentino encuentro, que desgraciadamente no era posible entenderlas siquiera... pero si hubiesen estado mas calmados quizás... solo quizás, el hubiesen visto el reflejo del amor en la mirada del otro. No dijeron nada, solo estaban ahí, de pie mirándose como si nada mas en el mundo existiese alrededor de ellos.

Gou arqueo una ceja y miro con más atención al hombre que había mencionado su padre, y le pareció reconocerle... ay, pero si era...

"¡Gou!" -el grito repentino y firme de Ling saco de su ensoñación a los adultos, mientras que hizo que el otro niño diese un pequeño respingo-.

"Ling..." -dijo el como descubriendo lo obvio mientras que fruncía el seño, personas como Ling Kon no eran fáciles de olvidar ni si quiera para un niño-.

"Ay, hasta que al fin das la cara ¿Dónde te habías metido? .¿Ya supiste que Makoto ha sido el ganador de los últimos torneos? .¡Y tu que lo dejaste! Ay como me das pena" -frunció el seño la pelirosa, acercándose hacia el otro niño que le vio con recelo adoptando una postura bastante seria-.

"¿Yo? .¿De que hablas?".

"¡Yo no estaba mocoso! Por eso no hubo nadie que le pusiese un alto al tonto, tonto de Makoto ¡Ya nos deshonro!" -cruzo los brazos molesta-.

"Espera malcriada yo no tengo nada que ver ¡Ni me importa!" -se defendió al instante el otro-.

"Sigues siendo un mocoso odioso" -replico Ling-.

"Y tu una malcriada sin modales" -ambos se miraron como si quisiesen matar al otro-.

"¡Te reto!" -dijo ella sacando su Beyblade-.

"¡Yo también te reto!" -respondió el pequeño bicolor sacando de su bolsillo un Beyblade de color azul-.

"Vas a morder el polvo" -dijo ella desafiantemente-.

"Te comerás tus palabras" -respondió con otra agresión Gou, mientras que adoptaba una mirada casi intimidante-.

Ambos niños y como si fuese lo más normal del mundo se alejaron ante la atónita mirada de sus padres... ¿Qué diantres, demonios, truenos y centellas había sido todo aquello?... sabían que tenían uno o dos desacuerdos pero... eso era algo que no se esperaban. Mas la discusión de sus hijos los había regresado a la realidad y al verlos irse al plato que instantes antes habían utilizado la pelirosa y el ojidorado, ambos voltearon a verse... aquello era tan absurdo que hasta un sueño incoherente le parecía... todo parecía tan irracional en ese momento.

"Estas aquí" -murmuro Rei, mientras que su mirada se suavizaba considerablemente... al fin había aceptado que no estaba soñando-.

Tres años...

"Si" -sin poder contenerlo Kai sonrió ligeramente, aun controlando sus impulsos de tomar al chico frente a el-.

De nuevo se veían...

"¡Que agradable sorpresa!" -sonrió abiertamente en otro, con sus ojos dorados resplandeciendo rebosantes de alegría-.

No servia de nada, sus caminos estaban separados...

"Lo mismo digo" -por los infiernos bendecidos, cuan difícil era soportar las ganas que tenia de tomar a Rei en brazos teniendo tan cerca... tan lejos-.

Tenían hijos, familias... lo que deseaban no podía ser ¿Verdad?

"¡Te extrañe Kai!" -y si el bicolor no había tenido la voluntad de hacerlo, Rei si, porque sin esperar mas se encamino hacia el y lo abrazo con fuerza-.

Y todo razonamiento se fue de sus mentes... al demonio, hoy no estaban para pensar.

El ruso correspondió el abrazo, como si temiese que de solo tocarlo Rei se desvanecería de su vida una vez más. Mas el chino pronto rompió con el contacto... ya no era un chiquillo impulsivo y comportarse de esa manera era ridículo, así que no pudo evitar apenarse por el hecho.

"Nunca espere verte aquí" -dijo Rei, caminando unos pasos hacia atrás creando distancia entre el, y el ojirojo-.

"Ni yo" -contesto, tratando de acallar todas las emociones que dentro de su ser bullían-.

"¿Dónde te has metido todo este tiempo? Nos tenias preocupados, Takao ya te daba por muerto" -sonrió de aquella manera, de la única forma en la que Rei Kon a pesar de los años era capaz de esbozar sin cambio alguno-.

"Es una larga historia" -no pudo evitar sonreír también ¡Era tan feliz en aquel momento!-.

"Tenemos todo el tiempo del mundo" -dijo el chino, señalando como a metros de ellos sus hijos competían por ganarle al otro diciéndose sabría quien que cosas- "Yo creo que les llevara un rato... podríamos hablar" -sugirió, sintiendo como si regresase en el tiempo años y años a tras-.

"Ahí" -señalo Kai una banca cercana de donde Gou y Ling se encontraban, a lo que Rei asintió suavemente-.

Sumergidos en un silencio ambos fuesen a sentar ni tan cerca ni tan lejos del cuerpo del otro, pero siempre una distancia los separaba.

Silencio... de nuevo mas silencio era lo único que irónicamente podía escucharse entre ellos dos...

"¿Qué has hecho estos años?" -Rei fue quien hizo pedazos el sepulcral mutismo con la melodía de su voz-.

"¿Qué has hecho tu?" -contra ataco la respuesta... la realidad era que no se sentía capaz siquiera de decir que había pasado-.

"Hmm... nada... ahora vivo aquí en Japón" -comento alzando su mirada hacia el cielo- "Trabajo de cocinero ¿Qué gran novedad, neh?" -sonrió con algo de burla- "Llegamos hace un par de meses y pensamos quedarnos" -explico-.

Una sonrisa irónica surco entonces los labios de Kai como siempre la vida del chino parecía estar en orden.

"Takao, Max y Kyouju ya saben que estamos aquí... vi a Takao hace cosa de un mes creo... pero como Max regreso hacia los Estados Unidos no he tenido noticias de el, y hace un tiempo Kyouju me entrego un beyblade nuevo, también había hecho uno para ti y uno para Max ¿Lo recibiste?" -pregunto, asombrosamente Rei hablaba como si nada nunca hubiese pasado, con una naturalidad asombrosa-.

"Si" -respondió apenas, recordando que el beyblade que ahora portaba a Dranzer era el mismo que le había obsequiado el castaño de los anteojos-.

"Me da gusto... y pues no he hecho mucho ya sabes lo típico, hace poco Ling salio de vacaciones, hoy vinimos al parque, quería jugar" -dijo sonriendo, mas su mirada no se despegaba del azulino cielo repleto de nubes que flotaban en el dejándose llevar por el viento-.

"Se ve que eres tan feliz"-dijo irónicamente-.

"La verdad es que si" -y aquellas palabras le habían dolido en el alma a Kai-.

"Oh y seguro tu esposa encantada" -replico el, escupiendo las palabras como si de veneno se tratasen-.

"La verdad no lo se" -Rei frunció el seño graciosamente, giro la cabeza y por fin después de tanto tiempo enfrento la mirada del bicolor- "Ya no tengo esposa" -y la sonrisa de los labios del chino se ironizo- "Nos separamos hace cosa de un año y medio, y solo hasta hace cuatro meses logre el divorcio... leyes, son tan tediosas" -se burlo de la situación, cuando estaba viviéndolo se había dicho muchas veces en el futuro que se reiría de ello, y así había sido-.

"Oh cuanto lo siento" -dijo, quiso sonar solidario pero... ¡Claro que no lo sentía! No, aquellas palabras habían sido la mejor cosa que había escuchado en toda su patética existencia-.

"Que curioso, yo no" -y sonrió cerrando sus orbes doradas-.

"Pero la querías tanto" -replico Kai, apartando su mirada porque no se sentía capaz de ver al ojidorado de frente y controlar sus impulsos al mismo tiempo-.

"Oh si, la quería y mucho, era como una hermana... lastima que ella lo arruino" -aclaro-.

"¿Hermana? Rei, te casaste con ella, tuvieron una hija" -replico el otro sintiéndose completamente dolido, enojado por la manera tan ligera con que el chino decía sus palabras-.

"¿Crees que lo hice por gusto?" -su mirada apacible repentinamente se volvió seria- "Kai... a mi me comprometieron con Mao... yo no quería casarme" -dijo, y claramente su vista se ensombreció-.

"¿Qué?" -atónito la pregunta había salido por si sola de su boca-.

"Ya no tiene caso ocultarlo, de todas formas el teatro se vino abajo..." -suspiro cruzando los brazos- "¿Recuerdas el ultimo torneo? Yo regrese a China... pues bien a los pocos días me entere de que estaba comprometido y ni siquiera lo sabia, y al ultimo resulto que era con Mao... apele por no casarme y no pude zafarme del compromiso... me case a la fuerza" -frunció el seño, dejando escapar un suspiro-.

"¿Cómo?" -Kai parecía cada vez mas sorprendido- "¿Y porque no te negaste?" -casi grito la pregunta, y de no ser porque se controlo hubiese tomado al neko para sacudirlo por los hombros-.

"Te juro que lo intente... pero al final no estaba en mis manos... los ancianos de mi pueblo lo habían decidido y no era quien para desobedecerlos".

"¿Me estas diciendo que te casaste solo porque ellos te lo dijeron?".

"Así es".

"¿Y si ellos te hubiesen dicho que saltases a un maldito pozo lo hubieses hecho Rei?" -las palabras de Kai habían sonado en un claro tono de agresión, era toda la ira contenida que sentía en ese momento-.

"Si eso los hubiese hecho felices, si, hubiese saltado al pozo" -respondió ante el tono del otro- "Kai yo quede huérfano desde muy pequeño, los ancianos cuidaron de mi siempre, incluso hasta me entregaron a Driger... y mi compromiso con Mao era algo que los mantenía felices porque nada les hubiese dado mas gusto que verme casado con una chica de la aldea... les debía tanto que no sabia siquiera como pagarles, creí que lo menos que podría hacer era eso... casarme con Mao... y lo hice, yo solo quería hacerlos felices al menos la mitad de lo que ellos me hicieron a mi por cuidarme cuando mas lo necesite" -la melancolía se veía claramente reflejada en sus doradas orbes, opacadas ahora por la tristeza- "Mao si quería casarse pero sabia que yo no le amaba, si, es cierto por un tiempo confundí mis sentimientos e ingenuamente pensé que ella y yo podríamos ser algo mas que solo amigos... pero el amor fraternal se confunde muy fácilmente cuando la persona no lleva tu misma sangre... acepto mi error que solo dio paso a mas errores... sin embargo acordamos no decir nada, trataríamos de ser 'la pareja perfecta' al menos para que los ancianos estuviesen satisfechos" -entrecerró los ojos, en todo ese tiempo Kai era la primera persona que comenzaba a enterarse de la verdad, de toda la telaraña de mentiras y engaños que había tejido al lado de Mao-.

"... Rei..." -Kai sentía que se había quedado sin nada que decir- "¿Por qué no nos dijiste eso antes de casarte?" -pero si había encontrado al final que expresar-.

"¿Para que?" -de nuevo sonrió con ironía- "¿Para que me dijesen que no debía casarme? .¿Para que intentasen hacerme cambiar de opinión?... no Kai, ya lo tenia decidido... era la única forma que tenia para pagarles a las personas que me cuidaron de niño, no era capaz de ser un ingrato malagradecido y decepcionarlas rechazando a Mao y escapando de la boda como un cobarde... no me sentí capaz de hacerles pasar por eso" -dijo, después de tanto tiempo revelar la verdad estaba quitándole un enorme peso de encima-.

"Pero... todo este tiempo yo pensé que eras feliz..." -murmuro Kai mas para si mismo que para el chino de dorados ojos que a su lado se encontraba-.

"Todo este tiempo todos lo pensaron... al principio yo intente hacer que eso del matrimonio funcionase y por una época pareció que daba resultado, pero después cuando nació Ling... Mao fue cambiando, se volvió más... insoportable, las peleas se hicieron muy frecuentes y yo ya no podía verla ni como mi esposa, ni como mi amiga, ni mi hermana ni nada, sentía que de cualquier momento a otro yo ya no podía soportarlo pero siempre me detuve ante todo porque debía pensar en las consecuencias para mi hija..." -frunció el seño- "Pero tampoco ya soportaba el daño que Mao le hacia a Ling, una madre no debería comportarse de la manera tan desnaturalizada en la que ella lo hacia, Kai... ante todos nosotros tres éramos una familia perfecta y feliz, pero la verdad era solamente que fingíamos para guardar las apariencias... al final ya no soportamos, en cuanto nos establecimos en Japón Mao y yo nos separamos para después divorciarnos... nadie en la aldea de los White Tigers sabe que ya no estamos juntos decidimos guardar el secreto... seria una terrible congoja para todos si se llegan a enterar, se supone que en mi aldea un matrimonio debería durar toda la vida... sea o no arreglado" -termino, echando su cuerpo hacia atrás y recargando completamente su espalda en el respaldo de aquella banca-.

La revelación había despertado los mas profundos sentimientos dentro de Kai... todo ese tiempo había estado equivocado ¡Tan ciego! No, no, no... Rei no amaba a Mao al parecer nunca la había amado... y el que había sido tan soberbio como para incluso haber intentado odiado al chino, cuando su pobre e inocente gatito no había cometido crimen alguno, no, Rei lo había hecho todo obligado, el tan noble como era no había podido ser capaz de hacer algo que hubiese hecho infelices a las personas que le importaban... si, el ojidorado seguía siendo el mismo chino considerado y sacrificado de siempre, que prefería arriesgar su felicidad por dársela a sus seres queridos ¡Que estúpido se sentía en ese momento! Todo ese tiempo... lo había juzgado de una manera tan dura y levantado en su contra tantos pecados y crímenes cuando el acusado era mas que inocente... incluso ahora sentía que lo amaba mas que antes ¿Eso podría ser posible? Al diablo posible o no estaba seguro de que era verdad.

"Pero olvidemos el tema... ya no vale la pena" -sonrió a medias- "Mejor dime Kai ¿Qué ha sido de tu vida?" -pregunto intentando cambiar el rumbo de la conversación, no quería que el ruso le reprochase por su poca lucidez al actuar hacia unos años cuando era apenas un muchacho-.

La pregunta saco al bicolor de sus pensamientos, ligeramente bajo la vista, perdiendo la mirada en un punto indefinido, hasta que recobrando aquella postura que se le reconocía como suya, se restableció cerrando los ojos antes de contestar.

"No mucho... hace poco que regresamos de Rusia, estuvimos con Yuriy y Bryan, la abadía ahora esta en mis manos, nos quedaremos aquí un tiempo" -respondió, esperando el momento para decir el resto de lo que tenia pensado-.

"Ya veo ¿Y como esta tu familia?" -aquella era una pregunta de mera cortesía-.

"Gou no creo que sea la viva imagen de la alegría, y mi esposa murió" -eso era lo que faltaba por decir-.

Los ojos dorados del chino se abrieron enormemente, mas después la aflicción se poso en ellos, dudoso elevo su mano intentando alcanzar la de Kai pero lo pensó mejor antes de llegar a su objetivo y entonces fuese a poner sobre el hombro del ruso, considero que era lo mejor.

"Lo siento mucho Kai" -la voz de Rei realmente sonaba con tristeza-.

El ojiescarlata volteo hacia un lado al sentir el peso sobre su hombro, y cuando lo hizo su vista choco con la del chino, esos ojos ambarinos tan puros reflejando un sentimiento de condescendencia le decían que Rei estaba siendo sincero, por los dioses, incluso cuando la pena no se trataba de una suya Rei se afligía... por eso y mas aun lo amaba después de tanto tiempo.

"Debió ser muy duro" -dijo después, con sus brillantes ojos dorados ahora llenos de comprensión-.

"Lo fue mas para Gou, el si la extraña bastante" -el tono del ruso no se había inmutado en lo mas mínimo-.

"Kai..." -Rei retiro su mano del hombro del bicolor entrecerrando sus orbes- "No la amabas" -replico el, al darse cuenta claramente de que los sentimientos del otro no eran intensos, de que no había dolor alguno ni en sus palabras ni en sus ojos, claros indicios de una verdad aun no dicha-.

"Bueno, quizás" -respondió irónicamente el... claro que no la amaba, a quien amaba era a la persona que tenia a su lado, con quien ahora mismo estaba hablando-.

"Y si no la amabas ¿Por qué te casaste con ella?" -aquello se había escuchado como un regaño-.

"¿Por qué te casaste con Mao?".

"Porque estaba obligado".

"Yo me case porque estaba confundido".

"Odio las confusiones" -dijo el, regresando su mirada hacia el frente, era verdad el confundirse ya le había llevado en la vida a cometer las mas graves faltas sin poderlas remediar-.

"También yo" -susurro después Kai, mirando hacia el cielo plagado de nubes-.

Silencio de nuevo... ambos miraron fijamente hacia el cielo azulino, nubes blancas cual algodones esponjados se veían, un poco lejos de ellos escuchaban las infantiles voces de sus hijos discutir en medio de su juego, y los árboles mecieron sus hojas con una brisa que salio de la nada refrescando a su paso.

"Te extrañe..." -murmuro Kai al fin, sin voltear a ver a la persona que tenia al lado-.

"Yo mas que tu..."-respondió el, entrecerrando sus orbes-.

El viento soplo de nuevo ondulando sus cabellos, negro y azul... tres años habían pasado... y ahora el destino les unía de nuevo...

Continuara...

CcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcC

¡Nie! Hem... ¿Qué puedo decir? Sigo viva O.o no en serio eso es importante, podría no estarlo u.ú bueno no se fijen incoherencias mías. Sobre el capitulo pues... ¿Creían que no me importaban los trompitos y las batallas con ellos? Nuh señor, yo no soy de las que comenzó a ver a Beyblade solo por los chicos, nuh yo cuando comencé a ver la serie me gustaron tanto los chicos como las bestias bit (que son una monada) y los trompitos se me hicieron curiosos (tengo unos doce XD) que después me haya enfocado en los chicos solamente no significa que no me haya gustado lo demás... si soy rara no se fijen ¬¬ y pues como se supone que esto trata de ser una continuación "decente" del manga, no puedo dejar a un lado los blade´s y las bestias bit seria anti-ético o algo así u.ú y pues creo que ya no tengo nada mas que decir solo hacer unas preguntas extrañas de esas que tanto me gustan "¿De que irán a hablar Yuriy, Bryan y Alexéi? .¿Que pasara entre Kai y Rei? .Que hay de Ling y Gou que están medios ajenos al mundo en este momento? .¿Algún día aprenderé a escribir con decencia? .¿Todas estas preguntas podrán ser respondidas en el siguiente capitulo?" Con franqueza... no lo se... sie, se que esperaban que dijese eso XD diox ya me callo y pues me voy porque ya estoy hablando estupideces nomás.

Y claro, como siempre agradezco de todo corazón su review a las personas que se han tomado el tiempo y la molestia de dejármelo:

Aniat Hikoui

Shiroi Tsuki

Roquel

Angy B. Mizhuara

Sacristhia I. Oscurathy

Merry Ivanov

Alexa Hiwatari

NeKoT

Murtilla

Konoto-chan

Nadryl

Asuka-chan

Capitan(a) Muchiko S

Kira-su

Dark-Maery

Veamos antes de irme y luego de investigar un poco ando en duda sobre Misao, tengo un scan pero necesito pruebas mas fehacientes de su existencia ya que dicen que no existe, bueno exista o no tenia que ponerle una esposa a Kai y matarla XD así que eso ya esta hecho por lo cual no me preocupo. Y ahora si ya me voy ¡Nos vemos después! n.n gracias por leer.

Atte. Celen Marinaiden. "Una mentira que te haga feliz vale mas que una verdad que te amargue la vida..."