¡He regresado! .¿A alguien le da gusto? (sonido de grillos)... cof, cof... bueno, me alegro tanto de que me extrañasen u.úUu

"..." diálogos

'...' pensamientos

(...) cuando yo diga algo

sCsCsCsCs cambio de escena

Ahora los datos del fic:

Titulo: Second Chance.

Genero: Shonen-ai, yaoi, y no se que mas vaya a salir de esto.

Parejas: KaixRei y YuriyxBryan.

Disclaimer: No, el mundo no ha cambiado y por lo tanto Beyblade no es mío, es de Aoki Takao y como ya saben soy bien vengativa y por eso hago el fanfic sin esperar nada a cambio ni lucro mas que el propio placer de vengarme XD

.: Capitulo cuatro :.

En silencio miraban como sus hijos intercambiaban palabras mientras se dedicaban a tener una batalla de Beyblade con todo el entusiasmo del mundo, era mas que lógico que los niños adoraban el deporte y al encontrar un rival a su medida, lo disfrutaban aun mas. Un suspiro salio de los labios del pelinegro mientras levantaba la vista de nuevo hacia el azul celeste cielo.

"En resumen... ¿Qué has hecho todo ese tiempo?" -pregunto Kai, como si temiese hacerlo, pues la verdad no tenía nada mejor que interrogar-.

"Hmm..." -arqueo una ceja- "Pues... divorciarme de Mao... vivir en Japón... ser chef de un restaurante... visitar de vez en cuando a Takao, pasar tiempo con mi hija... mi vida es aburrida" -dijo de una manera juguetona, arrugando un poco la nariz mientras sonreía- "¿Y tu?".

"No he hecho demasiado... salvo aprender a soportar a mi hijo" -se encogió de hombros restándole importancia al asunto-.

"Kai... que malo eres" -volteo a verlo, con una de esas hermosas sonrisas suyas- "Ling será a veces insoportable pero bueno... es mi hija y una de las cosas mas maravillosas de mi vida" -y giro el rostro aun conservando esa sonrisa suya, que se enterneció al posarse sobre su pequeña-.

La vista rojiza del bicolor se perdió entonces hacia la misma dirección hacia la cual las doradas orbes de Rei se enfocaban, sintió una ligera opresión en el pecho al darse cuenta de que el chino realmente quería a su niña, lo cual sin duda alguna lo dejaba a el completamente fuera de su vida... no podría competir contra el pequeño sol que iluminaba la vida del pelinegro así que lo mejor seria dejarse de esas absurdas ideas de una buena vez. Los ojos ambarinos del otro regresaron su vista de nuevo hacia el, tomándole ligeramente por sorpresa.

"Yo se que también quieres a Gou... y mucho" -sonrió ampliamente- "A veces sacan de quicio pero... imposible no quererlos... me recuerda a cuando yo era niño, siempre encima de los árboles" -comento risueñamente, mientras dejaba salir un suspiro de sus labios... ah, cuando el era niño-.

El bicolor le miro fascinado ¿Cómo era posible que Rei se desenvolviese de esa forma con el? Sin duda alguna era otra mas de las cosas que le maravillarían de su persona, después de tantos años sin verse el se seguía comportando igual... como si el tiempo no pasase sobre su persona y podría casi jurar que era verdad. Al verlo bien se daba cuenta de que al menos físicamente había cambiado muy poco salvo uno o dos detalles que el había reconocido fácilmente... pero interiormente... interiormente le recordaba tanto a ese chiquillo de trece años que le había conquistado hacia ya tanto tiempo.

"¿No lo extrañas?" -la pregunta aparentemente confusa del chino le dejo desconcertando, sacándole de sus pensamientos de golpe-.

"¿Qué cosa?" -arqueo una ceja confundido-.

"Ser niño... ser mas... joven" -murmuro aquellas palabras con un suspiro-.

"Rei, deja de hablar como si tuvieses cincuenta años por favor" -dijo con algo de sarcasmo, pues a pesar de lo que pediese pensar, si... extrañaba de alguna manera esos tiempos-.

"Bueno a mi si... es decir me gustaría volver a ser niño... que tiempos aquellos" -suspiro nostálgicamente- "Cuando era niño no me preocupaba por otra cosa que no fuese estar con mis amigos, jugar y tratar de no meterme en demasiados problemas" -sonrió sinceramente- "Jeh... también extraño estar en los campeonatos ¿Recuerdas Kai? Era tan... emocionante" -sonrió soñadoramente, recordando los viejos y anhelados buenos tiempos... donde los problemas y pesares que le acechaban en ese momento, no existían siquiera-.

No podía negar, que aquellos gestos de Rei le encantaban... y agradecía enormemente que el chino le tratase como siempre, sin desconfianza, con espontaneidad, con sencillez... ¡Demonios! Ahí lo tenia, tan cerca suyo, a su alcance, aquel que le había quitado el sueño por tantas noches, y que había sido su anhelo desesperado... y no era capaz de dedicarle siquiera un par de palabras mas, que el chino supiese que le había hecho falta, que le daba tanta dicha el verlo de nuevo.

"Rei yo..." -quiso comenzar, pero...-.

"¡Papá!" -... esa voz fue la que le interrumpió-.

"¿Qué pasa Ling?" -Rei no se había dado cuenta siquiera de cuando su hija comenzaba a acercarse a ellos salvo ahora que ya casi estaba a su lado-.

"¡No es justo!" -dijo la niña con su carita enojada, mientras hacia alguna especie de puchero-.

"¿Qué paso?" -no se preocupo en lo mas mínimo, conocía los gestos de su hija y aquello ya le sonaba a capricho-.

"¡Gou hizo trampa!" -se quejo ella, plantándose frente a su padre firmemente, clavando sus dorados ojos en el- "¡Eso no se vale! .¡Me gano con trampa!".

"Oh" -el chino parpadeo un par de veces, y después miro hacia atrás encontrándose con la pequeña figura del hijo de Kai que venia tras Ling, cuando el niño le miro bajo al instante sus ojos rojizos como si temiese un reproche-"Ay Ling" -refuto divertido colocando una mano sobre la cabeza de su hija- "Eres una buena beyluchadora, pero debo de aceptar que una mala perdedora también" -comento de manera inocente-.

"¡PAPÁ!" -más molesta que antes, la niña agrando su puchero y cruzándose de brazos de manera indignada se dio la vuelta dándole la espalda al ojidorado-.

Rei dejo escuchar su melodiosa risa ante la reacción de su hija, la pelirosada tenia un carácter que a veces le recordaba a...

"Tu madre" -susurro el oriental con una sonrisa- "Cuando actúas así te pareces a Mao".

Cuando Ling escucho esas palabras se volteo hacia su padre al instante, mirándolo con una combinación de terror y suplica en los ojos, mientras que le pedía que no le dijese cosas tan feas como esas. Kai entrecerró los ojos... sin duda ver a ambos ojos dorados era fascinante, la hija de Rei se parecía mucho al chino, de no ser por aquellos cabellos rosados que tanto detestaba pues le recordaba a alguien mas. Gou pareció sorprenderse desde hacia unos instantes, realmente no esperaba que el oriental fuese a decirle aquellas cosas a Ling, pensó que por ser su padre le daría la razón pero al ver que no había sido de aquel modo... sintió como si el pelinegro le hubiese protegido de alguna manera... ¡Jah! Que tontería, mejor dejaba de pensar en esas cosas.

Mientras el chino se disculpaba de buena gana con su hija, la pequeña desvió discretamente la mirada hacia a un lado, encontrándose con la estoica figura de Kai... cierto, conocía muy bien al padre de Gou y en lo personal creía que daba miedo. Mas una idea ilumino su infantil mente, demasiado ágil y despierta para su edad.

"Quiero la revancha Gou" -dijo repentinamente volteando a ver al niño de cabellos bicolores-.

"Hmpf" -el pequeño ojicarmín se cruzo de brazos arqueando una ceja como si le dijese a la pelirosa que no estaba del todo interesado-.

"Pero esta vez quiero que sea en mi terreno ¡Vamos a mi casa!" -dijo con sus ojitos dorados brillando de determinación- "Tengo un plato genial que me compro mi papá ¡Deberías verlo! Anda Gou vamos" -y miro largamente al niño-.

"Oh" -Gou parpadeo mirando fijamente a la pelirosa, y frunciendo un poco el seño con inseguridad volteando hacia su padre-.

"..." -mas este no le respondió, solamente le regreso la mirada y aunque sus ojos fuesen del mismo color, exactamente iguales en casi todo... la mirada de Kai siempre iba a ser mas intimidante-.

"Ling quizás otro día con mas calma" -intervino el chino, entrecerrando sus doradas orbes-.

"Pero papá..." -replico volteando a verlo, con sus ambarinos ojos irradiando suplica... si, era la mirada de cachorro abandonado que siempre hacia que su padre cediese- "¿Qué te parece si los invitamos a cenar? A si después de la cena Gou y yo podemos jugar ¡Y le ganare!" -dijo ella, entusiasmada-.

"¿Eh?" -el oriental se hizo un poco hacia atrás ante la propuesta de su hija- "Seria bueno, pero otro día... no tenemos nada en casa y además no sabemos si Kai y su hijo tienen algo mas que hacer" -dijo inteligentemente, esperando con eso zafarse de la situación-.

Rei volteo a ver justo al ruso encontrándose con esas orbes rubíes que le miraban tan intensamente, que justo casi pudo sentir como se había sonrojado ligeramente... ¡Que estupidez! Si ya no era un niño para estar con esas chiquilladas de los sonrojos. Ahora que Kai estaba mirando a su padre, Ling aprovecho para darle un golpe con su pie al pie del otro niño, obteniendo al instante la atención de Gou pues este se había quedado mirando a Kai, cuando el pequeño bicolor enfoco su vista en la china, esta le observo profundamente diciéndole con los ojos algo que solo el ojirojo pudo entender... ese era pues, el lenguaje de miradas cómplices que los niños sabían usar de manera innata, aunque después parecía que al ir creciendo lo olvidaban. Ling asintió dos veces como diciéndole al otro que se apresurase, a lo que inseguramente Gou volteo de nuevo a ver a los mayores con algo de incertidumbre que supo disfrazar perfectamente bien.

"No tenemos nada que hacer" -repuso Gou, haciendo que tanto Kai como Rei le mirasen- "¿Verdad papá?".

¿Papá?... ¿Papá? .¿Como le había llamado Gou? Vaya eso si que era extraño, normalmente su hijo se refería hacia el con un poco mas de respeto como "Padre" no es que le molestase que no le hubiese llamado de aquel modo, de hecho le había agradado como se había escuchado, pero aun así estaba extrañado.

"¿Ya ves? .¡Entonces si podemos invitarlos!" -al instante Ling salio a apoyar al niño, demostrando infantil entusiasmo- "¡Anda papá! .¡Vamos a invitarlos! Tu cocinas muy bien y podrás hacer algo rápido ¡Anda, di que si!".

"Bueno..." -Rei afilo un poco la mirada sobre su hija dándose cuenta de algo... Ah, con que ese era su jueguito...- "Creo que podría preparar algo sencillo pero sustancioso, pero no hagamos planes, aun no sabemos si realmente Kai puede venir" -y enfoco sus dorados ojos en el bicolor- "¿Y?" -arqueo una ceja-.

El ruso le miro sintiéndose un tanto desconcertado... ¡Se moría por decir que si! Claro, para el cada segundo que pudiese pasar junto al amor de toda su vida valía la pena cualquier sacrificio, pero no podía evitar cierto nerviosismo ante la idea, desplazo sus rojizos ojos hacia la figura de su hijo quien le miraba con indiferencia digna de un Hiwatari.

"Hmpf" -repentinamente Kai se puso de pie, cruzándose de brazos- "Si a ti no te molesta, por mi esta bien" -dijo secamente, cerrando los ojos-.

"'¡Gracias Hiwatari-san!" -la pequeña hizo una reverencia, para después tomar el brazo de un desprevenido Gou y tirar de el- "Vamos mocoso ¡Te va a encantar mi plato!".

"¡Espera!" -pero ni siquiera pudo liberarse del agarre de la niña cuando ambos ya habían comenzado a correr-.

"No has cambiado mucho ¿Neh?" -la suave voz del pelinegro le hizo abrir los ojos, para encontrarse con que el chino ya se había puesto de pie y se encontraba a muy poca distancia de su persona-.

"Hn" -rezongo encogiéndose de hombros-.

"Vamos" -sonrió abiertamente- "Mi hija corre como demonio y si no nos apresuramos cuando nosotros apenas salgamos del parque es seguro que ella ya llego a la casa con todo y arrastrando a tu hijo" -comento divertido, mientras comenzaba a caminar a lo que el bicolor le siguió al instante-.

"No lo creas, Gou a mitad del camino se soltara y quizás comience maldecirla por atreverse a hacer tal osadía" -refuto sarcásticamente-.

"Veo que tiene un orgullo Hiwatari muy bien puesto entonces... porque mira que eso mismo hacías tu cuando Takao te ponía una mano encima" -sonrió ligeramente, recordando los viejos buenos tiempos-.

"Jeh... tienes razón" -desvió la mirada hacia el cielo... justo en ese momento se sentía lleno de paz-.

Ahora, ahí caminando junto a Rei después de esos vacíos años de no verle... Kai podría decir que se sentía vivo de nuevo, como si la sola sonrisa de Rei le hubiese devuelto la capacidad de sentir, como si sus dorados ojos hubiesen iluminado su camino nuevamente... como si su voz de nuevo le tocase el corazón haciéndolo palpitar. Sonrió ligera, muy ligeramente que nadie hubiese podido darse cuenta que lo había hecho... nadie, solamente Rei que desviando la mirada del rostro del bicolor hacia el camino, bajo un poco la vista plasmando en sus labios una sonrisa dulce, no iba a poder nunca estar con Kai ni decirle sus sentimientos, pero eso no le quitaba la felicidad ni la dicha de estar a su lado como su amigo... al menos le quedaba eso.

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"Esta es la sala, puedes quedarte aquí si quieres Kai. Ling ¿Qué te parece si llevas a Gou a jugar en lo que yo preparo la cena? Será rápido" -hablo el chino hacia las tres personas mas que ahora se encontraban en su casa-.

Bien el camino no había tan pesado como Kai había supuesto, y ahora estaban ya ahí en la casa bajo la propiedad de Kon. Era una casita de un claro estilo japonés de antaño, pero que sin embargo en el interior lucia con un toque ya mas modernizado.

"Bien" -asintió ya niña- "Vamos mocoso ¡Me debes la revancha!".

"Si como sea, y deja de llamarme mocoso ¡Malcriada!" -recrimino, mientras salían por una de las puertas-.

"Insisto, niños" -negó ligeramente el chino mientras veía a Kai que aun se encontraba a su lado- "¿No te importa que te deje aquí? No quiero que te aburras, pero tampoco creo que quieras estar en la cocina" -sonrió, esa misma sonrisa que no le había abandonado desde que vio a Kai-.

"No... no me incomoda... a menos de que me digas que tu cocina es tan pequeña que solo tu cabes en ella" -dijo con sarcasmo marcado, pero que había utilizado solamente para ocultar el desatinado deseo que tenia de estar con el-.

"Me ofendes Kai" -refuto divertido- "Ven entonces" -y aquello sin duda era una invitación-.

Mientras salían de la sala, el bicolor pudo observar como sobre un estante había un par de fotografías, todas ellas del chino y de su hija, sin un solo rastro de Mao a la vista y sin duda aquella casa comenzando hasta por la decoración no tenia nada que ver con la ex-esposa del oriental... lo que de alguna manera le hacia sentir el bicolor que había ganado una extraña batalla. Sonrió sin saber siquiera porque.

La casa estaba rodeada de un jardín cercado por una muralla de ladrillo revestido que protegía a la vista la construcción. Los niños llegaron hacia donde se encontraba el supuesto plato de Beyblade de Ling, el cual era grande de un acabado en color plateado y que se encontraba incrustado en el suelo, a parte de que tenia grabado en el centro el simbolo de el Yin y el Yang.

"Y... ¿Ya me vas a decir que te traes?" -pregunto Gou, frunciendo el seño- "¿Para que querías que viniésemos?".

"Oh... porque..." -de acuerdo, no esperaba que el le fuese a preguntar algo como aquello- "Porque..." -vamos Ling, piensa rápido, piensa rápido- "Pues... porque... quería... ¡Estar contigo! Si, eso, no tengo muchos amigos y la verdad es que me siento mal, no tengo con quien jugar y creí que podría jugar contigo en estas vacaciones" -de acuerdo, fue lo mejor que a la pequeña que se había ocurrido decir-.

Gou arqueo una ceja mirando a la niña pelirosada, realmente nunca JAMÁS espero que ella le fuese a contestar algo como aquello y ahora no sabia como reaccionar, esas palabras sin duda alguna le tomaron desprevenido, provocando en su interior tantas sensaciones y emociones que no supo siquiera como interpretar.

"Parece como si me pudieses que fuese tu amigo" -respondió desdeñosamente el ojicarmín-.

"¡Eso! si, quiero que seas mi amigo" -sonrió enormemente, pues el otro le estaba dando el mismo elementos para encubrirse- "¿Qué dices? .¿Quieres ser mi amigo?".

"Hmpf" -abandono su postura de brazos cruzados y cerro los ojos- "Vamos a jugar".

Ling sonrió, eso para ella había sido un "si" por parte de ese Hiwatari, aunque ese no era el plan sin duda estaba tomando un buen camino después de todo. Gou se sentía extraño... ser amigo de alguien que no fuese Alexéi sonaba como algo extraño y sin duda fuera de lo común... pero aunque le disgustase el admitirlo, realmente le había parecido algo lindo por parte de aquella niña la pregunta... quizás Ling no era tan odiosa como el pensaba.

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"Oh me alegra saber que Bryan y Yuriy están bien" -dijo Rei, mientras tomaba un frasco de soya- "Jeh... no sabia que Yuriy había tenido un hijo" -sonrió a medias-.

"Si, y Bryan quiere ponerle su apellido, que ridículo... Alexéi Ivannov Kuznetzov suena tan mal" -frunció el seño, se encontraba recargado en una de las paredes cerca de el chino mientras lo observaba cocinar de una manera completamente profesional-.

"Me gusta como suena" -respondió al comentario del otro- "Me alegra que ellos si hayan podido ser felices".

Kai sin duda conocía al ojiámbar lo suficiente como para saber que aquel tono que había utilizado tenia cierta tristeza en el, pero prefirió no decir nada. Habían estado hablando casi todo el tiempo que llevaban ahí de algunos temas triviales, hasta que al fin y de la nada el bicolor le había hablado un poco de su estancia en Rusia y la convivencia que había tenido con Yuriy y Bryan ¿Por qué no contarle? Que el recordase, se suponía que Rei había sido su "mejor" amigo por lo cual las cosas no debían haber cambiado... podría seguir teniendo en el la misma confianza de siempre ¿No era así?

"Ya esta" -anuncio el pelinegro con cantarina voz- "Kai ¿Te puedo pedir un favor?".

"Supongo que si" -¡No suponía! .¡Aseveraba! claro que si, Rei podría pedirle que saltase de un avión y muy seguramente acabaría haciéndolo al final si eso hacia feliz a su adorado chino-.

"¿Puedes ir por los niños? Deben de estar en la parte trasera del patio, solo sales por la misma puerta en la que se fue Ling y seguro los encuentras" -explico, con esa tan bella y característica sonrisa suya en los labios-.

"Mhn" -Kai se encogió de hombros, comenzando a caminar hacia la salida de la cocina-.

"¡Gracias Kai!" -le dijo Rei cuando ya estaba en la puerta y salía por ella, a lo que una sonrisa se plasmo en los labios del bicolor sin que el chino pudiese notarlo-.

Aun con actitud estoica, el ruso camino entre un par de pasillos llegando a la sala de estancia, esta vez y sin nadie que le estuviese viendo reparo un poco mas en las fotografías que anteriormente había visto, en su mayoría eran escenas de Rei con su hija y en diferentes lugares, reconoció uno como una feria, otro como el dojo de Takao, uno mas como una escuela... en todas aquellas imágenes el chino mostraba esa hermosa sonrisa suya tan característica y en un par mas se apreciaban esos colmillos suyos que también le encantaban. Kai se dio cuenta de algo entonces, se enderezo aun mirando aquellas imágenes y noto que... la sonrisa de Ling... era igual a la de su padre, los mismos gestos, las facciones felinas, aquellos colmillos. Sonrió melancólicamente, Rei debía amar mucho a su hija... y el no era nadie para intentar competir contra aquel amor.

Quiso quitarse aquellas ideas de la mente y emprendió nuevamente camino hacia donde debía ir, sin problema alguno salio de la casa y camino hacia atrás encontrándose con que su hijo y la hija de Rei jugaban una buena ronda de Beyblade. Más lo que sorprendió a Kai fue la forma en la que se veía su hijo, tan desenvuelto, gritando ordenes a diestra y siniestra, intercambiando frases desafiantes con la ojiambarina, se veía tan animado, tan vivo... tan... ¿alegre? Si, su hijo estaba disfrutando aparentemente de ese juego...lo cual le hizo sentirse un tanto culpable, cuando su hijo entrenaba en casa solo o ya fuese con el, siempre se veía igual, haciendo todo tan mecánicamente. Realmente Kai quería hacer feliz a su hijo pero ¿Cómo hacerlo si ni siquiera el era feliz? Sentía que no podía darle algo, porque ese algo no lo tenía.

"Lo extrañas ¿No es cierto?" -la voz a su lado le hizo sobresaltar ligeramente, pero bien sabía a quien pertenecía aquel timbre tan hermoso-.

"¿Qué cosa?" -se limito a preguntar, sin desviar su atención de su hijo jugando-.

"El Beyblade... estar en las competencias y esas cosas".

"Hmpf" -no se molesto siquiera en responder con palabras-.

"Yo sabia que si" -sonrió Rei-.

Así era, había llegado a su lado pues relativamente el poner la mesa no le había costado nada de trabajo, y al ver que aparentemente Kai ya había demorado unos minutos decidió ir a ver que pasaba, tan solo para encontrarse al bicolor mirando fijamente el juego de sus hijos (ósea, el hijo de Kai y la hija de Rei, no porque fuesen hijos de los dos j-u-n-t-o-s, brincos diera yo porque hubiese sido así ù.ú) así que al instante le pareció que el otro estaba recordando los tiempos de antaño muy seguramente.

Esperaron pacientemente a que los niños terminasen su juego, y fue la pequeña pelirosada quien se dio cuenta de la presencia de los mayores e indirectamente les dedico una sonrisa a ambos. Cuando Gou miro a su padre ahí instintivamente bajo la mirada sin saber a ciencia cierta la razón. Así pues, después los cuatro se encontraban ya en la mesa disfrutando de unos rápidos tallarines que se había propuesto a hacer el chino.

"¡Te quedo tan rico!" -celebraba la pequeña, comiendo en una silla junto a su padre- "¿Usaste orégano?".

"Si, también un poco mas de pimiento verde" -respondió a su hija-.

"Que bien, se nota que pusiste mas azúcar y menos sal" -comento ella- "Te quedo rico" -sonrió después llevándose un pedazo de carne hacia la boca-.

Era una conversación muy común en ellos, Kai escuchaba mientras silenciosamente se llevaba un bocado... ¿Eso tenia azúcar? Vaya el ni siquiera hubiese sido capaz de notarlo de no ser porque la hija del chino lo había mencionado, observo entonces que muy seguramente Ling ya sabia cocinar y a la perfección, Rei debía de haberle enseñado. Por su parte Gou tampoco prestaba mucha atención a su entorno, estaba muy ocupado con sus propias frustraciones... a diferencia de los demás, su padre le había pedido al padre de Ling que le trajese un tenedor para el... ¡Un tenedor! De acuerdo, hasta donde Kai sabia, Gou no sabia comer con palillos pues jamás se le había enseñado pero eso no quería decir que fuese del todo verdad, el pequeño bicolor había estado intentando aprender por su cuenta pero eso no le importaba, el hecho de que su padre le hubiese pedido tal cosa para comer era lo que lo tenia indignado... ¡Odiaba cuando lo trataba como un niño pequeño! (ósea Gou de mi cielo, tampoco estas muy grande que digamos XD) y por eso en aquel momento se sentía tan frustrado que ni siquiera había probado bocado... prefería no comer y que su padre le regañase después por su descortesía pero no comería.

Rei sonrió por lo ultimo que le había dicho su hija, y levanto un tanto la mirada, viendo como Kai comía con los ojos cerrados... demonios, siempre se pregunto como Kai era capaz de andar por la vida con los ojos cerrados sin accidentarse en una sola ocasión, bueno otro misterio sin resolver seguramente. Poso después su mirada en el hijo del ruso, y noto como el pequeño miraba con saña el botecito que había en el centro de la mesa mismo que contenía unos cuantos pares de palillos, Rei ya conocía esa mirada, la había visto muchas veces en los ojos de su hija y se le hacia muy fácil identificarla. Sonrió ligeramente y extendió su mano tomando un juego de palillos mientras que con aquella acción obtenía la atención de Gou, quien observo como separaba ambos palillos de madera y después se los extendía. El niño dudoso observo aquella acción y tomo los palillos no muy convencido, mas Rei tan solo sonrió asintiendo ligeramente y regresando su atención hacia su hija pues escucho que esta le había llamado.

Cuando Kai nuevamente abrió los ojos luego de pasado uno de sus tantos lapsos a oscuras, miro como Rei seguía prestándole atención a su hija, así que desvió la mirada hacia el suyo y se dio cuenta de que comía a diferencia de cómo hacia un rato, solo que esta vez con un par de palillos que seguramente el mismo había tomado, cierto que no los dominaba a la perfección y en algunas ocasiones parecía un tanto torpe pero el caso era que no estaba consiente de que su hijo podía hacer eso. Volteo a ver como Ling hablaba animadamente con su padre... definitivamente a Kai le hacia falta hablar con su hijo, sin duda.

Cuando la "improvisada" cena termino, solo quedaba una cosa... había llegado la hora de, pues... irse...

"Ay Gou quédate un ratito mas ¡Vamos a jugar!" -rogó Ling, intentando por todos los medios que los Hiwatari no se fuesen-.

"Hmpf" -mas no estaba en manos del pequeño tomar esa decisión-.

Los cuatro habían avanzado saliendo del comedor hacia la sala, ya Rei se encargaría después con su hija de limpiar los platos sucios. Mas Kai había anunciado que era hora de irse... aunque si por el fuese se quedaría ahí mas tiempo, recordaba que debía esperar cierta llamada por parte de Yuriy, llamada de negocios principalmente.

"Ling debes entender que ya se van" -le dijo la voz de su padre, a lo que a la niña no le quedo nada mas que la resignación-.

"Hem... Rei... gracias por... la invitación" -realmente Kai no era un maestro en eso mostrar gratitud o expresarla-.

"Cuando quieras" -oh vaya ¿Cómo la voz del chino podía sonar tan dulce y tan firme al mismo tiempo?-.

"¿Van a volver a venir?" -pregunto ansiosamente la niña, hacia el bicolor menor-.

"¿Y yo como voy a saberlo?" -frunció el seño-.

"¿Sabes? Se llama amabilidad y te caería de maravilla" -frunció el seño la niña-.

"Se llama silencio y deberías usarlo mas seguido" -respondió al instante, regalándole una mirada desafiante a la pelirosada, que la pequeña correspondió-.

Rei tan solo rejo escapar una suave risa de sus labios que capto la atención de Kai, sin importar que el chino ya no fuese un niño, a veces daba la impresión de que seguía siéndolo.

"Se junta mucho con Takao" -volteo repentinamente hacia Kai- "Desde que llegamos lo visitamos regularmente... ¡Es tan mal ejemplo para ella! La incita a ser mas guerrillera de lo que ya es... ni que decir de Makoto" -suspiro resignado, mas con una sonrisa en los labios dedicada especialmente para el ruso que tenia al lado-.

Kai tan solo se quedo perdido en aquel rostro, no podía evitarlo. Aquellos ojos dorados eran aun mas hermosos de lo que les recordaba, ese color acanelado de piel era sencillamente perfecto, los mechones negros de cabello cayendo por su frente... esa divina sonrisa... ¡Cuánto lo había extrañado! Y ahora al tenerlo ahí a su lado, actuando de una forma tan normal le hacia sentirse desconcertado, como si un raro sueño fuese el que ahora estuviese viviendo.

Rei sentía el corazón latir descontroladamente, en un ritmo de latir que no había cambiado desde aquel instante en el que nuevamente había visto a Kai... las palabras no le alcanzaban para decir que tan feliz estaba... si, solamente tenia a Kai como su amigo, pero lo que contaba era que de nuevo lo veía, de nuevo estaban juntos, tan lejos pero al menos juntos de una u otra manera.

Cuando Ling enfoco su vista en los mayores, sonrió ampliamente al observar aquel brillo en los ojos dorados de su padre.

"¡Al zoológico!" -grito ella haciendo que los otros tres volteasen a verla con la clara interrogación en el rostro- "Que la próxima vez vayamos todos al zoológico" -dijo, de lo mas natural y espontánea-.

"Si quieres ir te puedo llevar, pero..." -el chino no completo la frase siquiera, porque sentía que el resto no le correspondía a el-.

"Gou" -la profunda y firme voz de Kai hizo que su hijo se crispase, pero hábilmente contuvo el nerviosismo-.

"Mande" -hubiese respondiendo un muy seco "¿Qué?" pero bien se le había enseñado que cuando alguien le llamase, aquella tenia que ser la forma de responder ¿Por qué? bah, para lo que le importaba-.

"¿Quieres ir con ellos?" -pregunto, asombrando tanto al pequeño bicolor como al pelinegro... eso se había escuchado tan raro viniendo de Kai-.

"Eh..." -abrió ligeramente la boca pero no pudo articular nada mas-.

Los rojizos ojos de Gou miraron con sorpresa a su padre y después volteo hacia a un lado, las orbes doradas de Ling le estaba diciendo un -"Ay no seas lento y acepta"- sin duda alguna. Con indecisión por dentro, sencillamente volteo de nuevo a ver la figura imponente de su padre y asintió calladamente.

"Rei..." -ahora le llamaba al chino- "Tu... ¿Tienes tiempo?" -y aunque no se noto en su frígido tono de voz que usaba al hablar, estaba un tanto nervioso-.

"Claro" -asintió muy convencidamente el-.

"¿Cuándo?".

"Veamos... pasado mañana tengo día libre..." -comento, juzgando a su parecer que seria la ocasión perfecta-.

"Bueno... pa... ¿Pasamos a las nueve?" -y Rei que lo conocía bien, supo que a pesar de que trataba de esconderlo en su voz había inseguridad... no le quedaba duda de que Kai seguía siendo tan retraído como le recordaba-.

"¡Desde luego!" -asintió gustosamente- "Si pasan aquí a las nueve llegaríamos quizás a las nueve y media, para eso de la una ya podríamos comer ¡Me encargare de preparar algo!" -sonrió entusiasmado-.

"Ejem" -carraspeo un poco su hija cerrando los ojos-.

"Quiero decir, nos encargaremos".

"Entonces nos veremos pasado mañana" -aquello pareció mas una sentencia que un recordatorio-.

"Ya oíste Gou, no te olvides de llevar tu blade ¡Porque ahora si voy a ganarte!" -dijo la niña decididamente-.

"En tus sueños" -se burlo mientras se cruzaba de brazos cerrando los ojos-.

"Mocoso" -mascullo ella-.

"Malcriada" -respondió en la misma postura-.

"Un gusto verte nuevamente Kai" -le sonrió ligeramente para después ponerse en cuclillas para quedar a la altura de los niños- "Y a ti Gou... se ve que a mi hija le caes muy bien" -dijo, haciendo que el niño le mirase a los ojos mientras le regalaba una sonrisa también-.

"¡PAPÁ!" -la niña le dio un pisotón a la madera a modo de reproche-.

Rei se enderezo con esa tan característica sonrisa suya y coloco una mano sobre la cabeza de su hija revolviendo un poco sus cabellos, haciendo que la pequeña olvidase su momentáneo enojo y riese un poco. Gou observo detenidamente al chino... sin duda alguna se veía que se llevaba bien con Ling... vaya, no quería aceptarlo pero a el le hubiese gustado que su padre fuese un poco mas con Rei-san... estaba seguro que si hubiese tenido un padre como el no se sentiría tan triste todos los días.

"Hasta entonces" -dijo Kai aunque no quería despedirse, menos irse-.

"Claro, se cuidan mucho" -deseo el chino mientras se encaminaba hacia la entrada para abrirles la puerta-.

"Adiós Gou, adiós Hiwatari-san".

"Adiós Kai, Gou" -dijo el oriental-.

"Nos veremos" -no, Kai no deseaba despedirse... solo dejar las cosas pendientes-.

Y así, separando nuevamente sus caminos quizás por menos tiempo, los Hiwatari emprendieron marcha hacia su mansión.

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La hora de irse a dormir ya había llegado en la casa Kon, la pequeña Ling ya estaba con su camisón de dormir, blanco con líneas de color azul marino, acostada en su cama de cobertores confortables en aquella su habitación que tenia un muy particular decorado, que mezclaba cosas orientales con occidentales. A su lado tenia un hermoso peluche de felpa que causaba ternura simulando ser un tigre blanco, adoraba ese peluche pues fue el primero que su padre le obsequio, y el cual el chino también se encargaba de mantener limpio y en condiciones perfectas. Pronto la silueta de su padre se hizo presente en el marco de la entrada por donde la luz se colaba pues los interruptores de la habitación de la pequeña ojiámbar se encontraban apagados. Rei se acerco a su hija e inclinándose le dio un tierno beso en la cabeza cerca de la altura de la frente, a lo que la niña le beso en la mejilla.

"Buenas noches preciosita" -le dijo, dulcemente-.

"Buenas noches papito" -sonrió ampliamente-.

Rei sonrió con afecto y estaba por darle la vuelta e irse, cuando recordó que antes debía preguntar algo, así que regreso nuevamente sus dorados ojos la niña pelirosada.

"Ling... una cosita mas".

"¿Qué cosa papá?".

"¿Por qué tanta insistencia en que Gou y su padre se quedasen?" -enarco las cejas esperando la respuesta-.

"Oh..." -oh no... eso era precisamente lo que su padre no quería que notase- "Pues... porque me aburro mucho porque no tengo con quien jugar Beyblade... su siempre me ganas y... Gou es perfecto para jugar con el" -mintió, de una forma que parecía convincente-.

"¿Y también por eso prácticamente los invitaste a cenar hoy?" -su mirada se volvió más perspicaz-.

"Sip... por eso precisamente" -asintió de forma convencida-.

"Aja... ¿Y porque la idea de que vayamos todos al zoológico?".

"Hum... pues para no ir solos tu y yo... así mientras yo juego con Gou tu hablas con el señor Kai y así... ¿No se aburren?" -bien, hasta ahí había llegado su magnifico ingenio... era solo una niña, no podía pensar en todo-.

"Ay Ling de mi vida" -coloco una mano sobre la cabecita de la niña- "Agradezco mucho lo que estas haciendo pero... tu entiendes que Kai es solamente mi amigo ¿Verdad?" -quito su mano de la cabeza de aquellos cabellos rosados-.

"Pero papá tu dijiste que la persona especial que querías era..." -mas el chino coloco su dedo índice sobre sus labios impidiendo que siguiese hablando-.

"Yo se lo que dije... y precisamente por eso te digo ahora que no te hagas ilusiones, agradezco lo que haces pero... es algo que no se puede" -intento explicar, esperando que su hija le entendiese-.

"Lo siento" -bajo la vista afligida-.

"¿Por qué?" -se sintió extrañado-.

"Porque por culpa de mi mamá no pudiste estar con tu persona especial" -apretó las sabanas con sus manitas-.

"Oh Ling" -conmovido se inclino para abrazar a su niña- "Eso no importa, naciste tu y eso compensa cualquier cosa y mas" -susurro suave y reconfortadoramente-.

"¿De verdad?" -su vocecilla parecía más animada-.

"De verdad... eres un pedazo de cielo con dos soles" -se separo de su hija, besando esta vez su frente-.

"Te quiero mucho papá" -sonrió hermosamente ella-.

"Yo también" -le regreso el gesto-.

"Que sueñes con los angelitos" -dijo ella, recostándose de lado y abrazando a su tigre de felpa-.

"Y tu con los tigrecitos" -río, mientras se encaminaba hacia la puerta-.

Observo como la pequeña cerraba los ojos acomodándose mejor, tomo el picaporte de la puerta y dándole un último vistazo a la niña, la cerró. Rei se encamino hacia su habitación, debía dormir si quería levantarse con ánimos de trabajar al día siguiente... aunque después de ver a Kai luego de todos esos años... jeh, tendría ánimos para irse nadando hasta China. Ahora recordaba que había sido un tanto raro... y difícil explicarle a su hija cuando ella le había preguntado en una ocasión, hacia cosa de nueve o diez meses que si había estado enamorado de alguien mas a parte de su madre... porque Ling daba por sentado que alguna vez la había querido (ay ninia, tan ingenua la pobre u.úUu) y Rei se quedo sin saber que responder mas que un sencillo "si"... el problema había sido cuando la pequeña pelirosada le pregunto el nombre de dicha persona... que fácil hubiese sido mentir e inventarse algo en aquel momento mas no quiso hacerlo. Había estado educando a Ling toda su vida para librarla de los prejuicios y los tabúes de la sociedad, ya que el no soportaba la discriminación, la intolerancia y las personas de mente cerrada aferradas a sus ideas aunque fuesen erróneas... así que sin mas había soltado el nombre de aquel ruso de bicolores cabellos, que al instante su hija identifico como el padre de Gou. Pasaron unos minutos de silencio y Rei estaba a punto de explicarle un par de cosas a la niña, cuando lo siguiente que ella dijo le dejo impactado... Ling le había dicho que el amor era caprichoso, que no escogía edad, raza ni persona... solo buscaba un corazón para habitar. Sin duda se quedo sorprendido del juicio de su hija y a la vez un tanto orgulloso... para ser tan pequeña había dicho palabras muy acertadas y profundas... quizás dejar ver a su hija tantas y tantas películas de romance estilo "cuento de hadas" después de todo había servido de algo... aunque aparentemente ahora su niña quería hacer de Cupido, tratando de unir a una pareja que sinceramente no tenia remedio.

Rei negó con la cabeza llegando a su habitación y entrando en ella, definitivamente el haber tenido a una hija como Ling podría compensar cualquier cosa.

sCsCsCsCs sCsCsCsCs sCsCsCsCs sCsCsCsCs sCsCsCsCs sCsCsCsCs

"Gou, ya es hora de dormir" -anuncio la firme voz de su padre, entrando a su habitación-.

"Hmpf" -mas el niño no le presto mucha atención, estaba mas ocupado jugando un video juego- "No tengo sueño" -respondió después-.

"No te estoy preguntando" -a lo que vio que los rubíes ojos de su hijo se entrecerraron con molestia- "Oh demonios... esta bien, son vacaciones supongo que puedes desvelarte..." -suspiro después-.

"¿En serio?" -Gou aparto su atención de aquel video juego para mirar a su padre, con algo de escepticismo-.

"En serio... si te da sueño hay café en la repisa de abajo, y la cafetera siempre tiene agua" -se acerco con cierto paso titubeante hacia el niño- "Con eso seguro te mantienes despierto" -sin duda el comentario había sido una broma muy al estilo de Kai- "Que descanses hijo" -y para parálisis del pequeño, coloco una de sus manos sobre sus azules cabellos en una caricia que jamás le había hecho antes- "Hasta mañana" -y como si nada emprendió hacia la puerta saliendo de la habitación y cerrándola tras de si-.

Sencillamente el niño había quedado impactado... que hasta dejo caer el control del video juego de sus manos que hizo un sonido amortiguado al golpear el piso alfombrado de su habitación. Recuperándose de su sorpresa se llevo la mano a la cabeza palpando aquellos cabellos azules que instantes antes su padre había acariciado.

"Me dejo desvelarme" -cerro los ojos y los abrió después- "Me llamo hijo" -parpadeo un par de veces- "Me acaricio la cabeza..." -entrecerró la mirada- "No puedo creerlo..." -sentencio sin mas-.

Incluso estuvo tentado a pellizcarse para ver si estaba soñando, pero cuando lo hizo se dio cuenta de dos cosas: que había sido estúpido el hacerlo (¬.¬Uu) y que no se encontraba soñando. De un salto se levanto de su cama que era donde se encontraba sentado... mas una flamante sonrisa adornaba sus labios y sus ojitos rojizos brillaban con tanta emoción, mientras que contenía las ridículas ganas que le habían dado de gritar. Se dejo caer al suelo mientras que la sonrisa de sus labios se conservaba firme e insistentemente.

"Adoro el día de hoy" -susurro, mientras cerraba los ojos-.

Viniendo de su padre, el gran Kai Hiwatari... aquellas acciones habían sido una muestra de afecto increíble. Si, en ese momento Gou se sentía tan estúpido por estarse comportando de aquella manera, sonriendo como tonto y alegre por esas insignificancias ¡Se suponía que un Hiwatari no actuaba así!... ¡Pero no podía evitarlo!... se había sentido tan bien... seguramente Ling podría disfrutar de atenciones similares o mejores que le daba su padre, sin duda sentía un tanto de envidia por eso, pero este gesto que le había regalado Kai... ¡Le bastaba para ser feliz en aquel momento!

Por su parte y ahora que Kai se encontraba solo, también sonreía abiertamente mientras el recuerdo que le había dejado estar con Rei aquella tarde... había sido tanto tiempo de no verlo... tanto deseando escucharlo de nuevo, captar aquel aroma tan característico de el, sus preciosos ojos dorados, su melodiosa voz... de acuerdo, era un idiota enamorado pero ya había aprendido a vivir con eso. Y ahora no podía estar mas feliz... al fin sabía la verdad, Rei no amaba a Mao, ya ni siquiera estaba con ella... y si no pensase que era una tontería, quizás hasta podría tener una oportunidad. Sacudió esas ideas de su mente y pensó que lo mejor seria descansar... quizá hoy después de tantos años por fin podría dormir en paz. Mañana... hmmm... mañana llevaría a su hijo a donde quisiese, si, definitivamente Gou se lo merecía.

Un suspiro salio inconscientemente de sus labios... sin saber siquiera que vendrían después tiempos de paz, si ahora quería a su hijo sin duda alguna aprendería a demostrárselo.

Continuara...

CcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcCcC

Muajajajaja... ¿Cómo la ven? Pues sip... Lingcita sabia que su papi quería a Kaicito y lo acepto muy bien, digo es una niña y ella solamente ve el cariño, no se anda con morbosidades como la demás gente prejuiciosa y malintencionada, neto si mi madre a los diez años me hubiese dicho que estaba enamorada de una mujer, le hubiese dado sus maletas y le hubiese dicho que se fuera a vivir con ella felices para siempre, neto, hubiese sido hermoso n.n (pero porque me hubiese librado de mi madre ¬¬). Y pues si, la ninia de cabellos rosas quiere que su papi sea feliz con su persona especial ¡Ay que amor de niña! nn lastima de la madre ¬¬ ¿Lograra Ling que su padre este con Kai? Ay que diablos ¿Para que me hago pendeja? Pues claro que si ù,ú sino, no tendría caso que hubiese comenzado a hacer este fanfic 9.9 ¿Verdad? Veamos, pues si, las cosas para Gou-chan se pondrán mas felices, digo es un pobre ninio sin amor, no hay que ser tan malos con el ñ.ñ Veamos... si, si, perdón por el capitulo tan chafo y tan mediocre ¿Qué quieren que les diga? Soy pésima para escribir, debería retirarme ahora que puedo u.ú bueno ya basta, yo se que este capi no les gusto así que no pregunto mas. Pasando a otro tema más interesante y que puede ser proyecto de uno de mis tantos oneshot (que tienen el lemon incluido xD) ¿Se imaginan a Kai de uke?... O.o sie, es muy raro, pero ¿Qué dicen? La verdad no me imagino a Reicin de seme pero sin duda quiero intentarlo muajajajaja... así que recibo opiniones en cuanto a la idea (seguro me quieren linchar ¬¬Uu) bueno ya, ya me callo y paso a agradecer sus reviews enormemente a las siguientes personas:

Ishida Río

Shiroi Tsuki

Maia Hayashibara

Auras Hayumi

Akire777

Sacristhia I. Oscurathy

Nadryl

NeKoT

Asuka-chan

Konoto-chan

Kira-su

H.fanel.K

Ayacrawford y Rei Diethel

Y bien es todo por hoy, como ya lo saben a toda aquella persona que haya leído esto le doy las gracias ññ nos veremos después en otro de mis tantos fanfics.

Atte.

Celen Marinaiden. "...Soy una soñadora, que algún día volara con sus propias alas..."