Sie, como ustedes lo pidieron (en realidad creo que nadie lo pidió ¬¬Uu) la actualización de este hem... aburrido fanfic, y por cierto muy cursi u.ú

"..." diálogos

'...' pensamientos

(...) cuando yo diga algo

sCsCsCsCs cambio de escena

Ahora los datos del fic:

Titulo: Second Chance.

Genero: Shonen-ai, yaoi, y no se que mas vaya a salir de esto.

Parejas: KaixRei y YuriyxBryan.

Disclaimer: Si, si, Beyblade es de Aoki Takao ¿Y a mi que? Como si eso me importase la gran cosa ¬.¬

.: Capitulo Cinco :.

"¿Y para que vendrían?" -de una manera que carecía de amabilidad, el bicolor había preguntado-.

"¿Cómo que para que?" -la voz del otro lado de la línea telefónica se escucho indignada- "Pues porque queremos visitarte ¿Eso es un crimen ahora?" -se fingió molesto-.

"Depende a quien le preguntes" -Kai arqueo las cejas en gesto curioso, aunque afortunadamente Yuriy no podía verle... se encontraba muy lejos, en Rusia claro-.

"Bueno ya, no tengo porque discutir contigo... solo te avisamos" -y aquello le dejaba en claro al ojirubí que no le estaban pidiendo permiso, sencillamente informaban con tiempo-.

"¿Cuándo?" -lo mejor seria saber la fecha para no llevarse ninguna sorpresa-.

"En cuanto Bryan arregle un par de asuntos que tiene pendientes con la abadía, igual yo te avisare el día".

"¿Es que piensas venir con Bryan?" -uso un tono de voz que parecía sorprendido-.

"Pues claro que si ¿Qué esperabas?" -refuto al instante Yuriy-.

"Pues que vinieses con Alexéi solamente, sabes que detesto al maniaco que te agarraste por pareja" -y era en parte verdad, ya que el y Kuznetzov no mantenían la mejor relación del mundo-.

"Dile que yo también lo quiero" -de otro lado de la línea y lejanamente escucho que había gritado el pelilavanda y le había escuchado perfectamente-.

"Ya lo escuchaste" -repuso divertido Yuriy-.

"No retes mi paciencia" -advirtió Kai, sin duda ese Yuriy en persona o por teléfono tenía facilidad para sacarle de quicio... y eso que era su "amigo"-.

Justo Kai se disponía a salir de la mansión cuando el teléfono había sonado, y como se lo venia esperando se trataba de Yuriy, nadie mas le llamaría, después de todo sus accionistas, socios y demás estaban consientes de que se encontraba de "vacaciones" y por lo tanto el molestarle si no tenían una buena razón les costaría un precio que no estaban dispuestos a pagar. Después de intercambiar un par de palabras y dejar un par de cosas al aire para la siguiente llamada, la conversación de ambos se dio por terminada, no es que les preocupase el dinero que costaría ya que para los dos eso era lo de menos... pero Kai tenia cierta "promesa" que debía cumplir.

Por su parte y en su habitación, Gou también se había entretenido con una llamada telefónica, la mansión de los Hiwatari contaba con al menos tres líneas de teléfono diferentes, por lo que una de ellas le "pertenecía" y era de su uso exclusivo... y cuando escucho el repiquetear del teléfono sonrió ampliamente pues solo podría tratarse de una persona.

"... y dijo que me iba a llevar a comprar esa nueva consola que salio... la G-Omega" -contó alegremente el bicolor menor, sentado en el borde de su cama con la bocina del teléfono bien puesta en el oído-.

"¿De verdad? no, tu me estas mintiendo" -del otro lado de la línea... casualmente también un pelirrojo atendía sus palabras-.

"¡Es verdad! yo tampoco lo creía pero es cierto... y es muy raro" -repuso Gou frunciendo ligeramente el ceño- "Desde ayer se esta portando raro".

"Oye... ¿No será que ya se va a morir y por eso se esta portando bien?" -dijo jocosamente el otro niño-.

"¡Alexéi!" -le grito duramente el ojirojo-.

"Bromeaba, bromeaba" -se río el niño de ojos verdes que le hablaba del otro lado de la línea- "Pero entonces... ¿Qué le pasara?"

"Ne znayu" -era cierto, no lo sabia pero solamente esperaba que durase todo el tiempo posible- "Bueno, pero no me has dicho para que llamabas, dijiste que tenias algo importante que decirme..."

"Ah si, mira lo que paso fue que..."

"¡GOU!" -el firme grito de su padre hizo que los dos callasen- "¡Ya nos vamos!" -indico-.

"Hmpf... ya me tengo que ir" -el bicolor regreso su atención al teléfono- "Si no voy en este momento quizás se arrepienta" -y realmente la idea le aterraba, el no quería que su padre se retractase-.

"Da, da, entiendo... entonces te llamo otro día" -repuso Alexéi pues entendía que tan importantes eran para su amigo aquellos momentos que pasaba con su padre pues eran muy escasos-.

"Do svidaniya" -se despidió Gou, para encaminarse hacia donde tenia el estante del teléfono-.

"¡Poka!" -fue lo último que escucho de su pelirrojo amigo, antes de que el mismo cortase la llamada-.

Dejo el teléfono en su lugar, Gou se giro colocándose rápidamente los tenis que se encontraban junto a su cama, reviso si no llegaba a faltarle nada y después salio de su habitación dando un portazo, seguramente su padre ya se encontraba en la puerta así que sin mas de un salto subió al pasa manos y se deslizo como muchas veces antes había hecho, así sin duda llego en mucho menos de la mitad que le hubiese tomado bajar de la manera correcta. Mas al llegar al final donde de un salto mas coloco los pies en piso firme, asustado se encontró con que su padre estaba parado a tan solo unos metros que el, y sin duda alguna había observado su peculiar y muy impropia forma de bajar las escaleras ¡Genial! Le regañaría, no saldrían o en el peor de los casos le castigaría. Mas Kai hizo de cuenta que no vio nada y se giro para comenzar a caminar hacia la salida, haciéndole una seña a su hijo para que se apresurase... con gusto y un tanto de sorpresa Gou camino tras el, y aunque la sonrisa que le hubiese gustado esbozar no se encontraba en sus labios, sus ojitos escarlatas brillaban con alegría.

En esta ocasión Kai prefirió que los llevasen en uno de sus tantos automóviles, quizás el personal que laboraba en la mansión se encontraba fuera de servicio temporalmente, pero al menos tenia un par de chóferes por si la situación lo ameritaba. El camino fue silencioso, cada uno de los bicolores sentados en lados opuestos mirando por las respectivas ventanas... era asombroso ver como padre e hijo tenían tan poca confianza entre si como para mantener una conversación... Kai no sabía como hacerlo, y Gou temía intentarlo.

Una vez que llegaron al centro comercial las cosas fueron relativamente tranquilas, al estar ausentes por ese par de años, tanto Kai como Gou se habían alejado del tumulto del Beyblade, aunque eso no evito que un par de personas en especial niños reconociesen al Hiwatari mayor como una de las leyendas del deporte y mas de uno se acerco a pedirle un tan deseado y aclamado autógrafo... a lo que claro Kai... se negó, no era su estilo y además odiaba ese tipo de fama. Pero para Gou aquello era sencillamente maravilloso, debía admitir que estaba orgulloso de tener un padre como Kai... tan reconocido por su talento y habilidad aunque en ocasiones aquello le hacia sentir mal, creía que por mas que se esforzase no podría igualarlo e intentar el superarlo seria una locura.

Cuando venían de regreso con el pequeño bicolor teniendo ya en manos su nueva consola de video juegos que se suponía era lo último de lo último... al dar vuelta en uno de los pasillos de aquel enorme centro se encontraron con un establecimiento que les hizo detenerse. Era una tienda especializada en el Beyblade, pero lo que llamo su atención fue un cartel en donde aparecía la imagen de Kai, Rei, Takao y Max bajo el titulo "Sacred Beast" se trataba del anuncio publicitario de un libro.

"¿Y cuando lo hicieron que ni me preguntaron?" -Kai hablo para si mismo mientras fruncía el seño, su imagen publica aparentemente era algo que no le pertenecía desde hacia ya muchos años-.

Gou miro largamente el lugar y sin pedir permiso siquiera entro a la tienda, a lo que Kai al verlo soltó un bufido... ahora tendría que entrar el también. El establecimiento era amplio y tenia de todo, desde libros referentes al deporte y revistas, hasta las mas variadas piezas de beyblades, repuestos y accesorios. Incluso tenia un montón de juguetes y demás cosas que sin duda la BBA usaba para sacar dinero... de alguna manera tenían que mantenerse... y ante al pensamiento Kai sonrió con burla. Pronto busco a su hijo entre los pasillos hasta que al fin diviso su cabecita bicolor que era inconfundible. Gou se encontraba al final de la tienda, con la caja de su consola que permanecía dentro de una bolsa colocada ahora en el suelo y a su lado. El pequeño observaba con atención la pared y solo hasta que Kai llego se dio cuenta de que era aquello que causaba tanto interés en su primogénito. Ahí pegados se encontraban cuatro impresionantes póster que mostraban cada uno la fotografía de los Bladebreakers en los cuatro torneos consecutivos en que habían sido campeones, ya que para el quinto al fin habían disuelto sus caminos y cada quien había continuado por su cuenta, y podría decirse que ahí murieron los años mas gloriosos del deporte. Y nunca nadie mas fue capaz de llevar a un equipo por el campeonato ni siquiera dos veces consecutivas... ni siquiera mas de una vez, por lo cual los Bladebreakers eran y serian siempre una leyenda. Kai observo como el primero los mostraba a todos siendo casi unos niños, cierto, por ese tiempo ya casi iba a cumplir los quince años, pero aun así estaba rodeado de chiquillos en su supuesto equipo... la ultima de las imágenes los presentaba a los cuatro, aunque esta vez ya no eran ningunos niños. Y justo ahora el bicolor comenzaba a entender a que se refería Rei con eso de extrañar los viejos tiempos.

Cuando el pequeño ojiescarlata se dio cuenta de la presencia de su padre volteo hacia atrás topándose con el, quien le miro sin mucha emotividad a lo que Gou sencillamente tomo la bolsa donde estaba su reciente "regalo" y paso a un lado de Kai... le hubiese encantado decirle a su padre que se veía genial, pero la mirada que le había mandado el bicolor había bastado para matarle la intención. Ya para salir de la tienda se fijo en uno de los tantos anaqueles y noto un par de juguetes, pero lo que le llamo la atención fue un estante lleno de muñecos de felpa amontonados entre si, eran bestias bit... de las mas variadas y conocidas que en tiempos pasados hicieron acto de presencia. Entre el montón le pareció ver algo rojizo que quizás seria un Dranzer, entrecerró la mirada para ver si lo distinguía mejor, pero fue su padre quien lo tomo desenterrándolo de entre el resto de los muñecos mostrando así que efectivamente se trataba del fénix.

"Tendré que comenzar a hablar de los derechos privados" -dijo sarcásticamente Kai, mirando al inocente muñeco- "¿Te gusta?" -sin sentimiento alguno en sus palabras, había volteado a ver a su hijo al preguntar aquello-.

"Mne ne nravitsya" -respondió automáticamente Gou negando con la cabeza, decir que si, sin duda era una tontería-.

"Que mal porque te lo vas a llevar, anda... búscale un Driger a tu amiga" -y sin mas dejo el peluche rojo sobre las manos de su hijo que le recibieron desconcertado-.

"¡Ling no es mi amiga!" -gruño retadoramente el-.

"¿Y quien la menciono a ella?" -Kai sonrió burlonamente mientras caminaba por el pasillo, esa trampa nunca fallaba, ni con chicos ni con grandes-.

"¡Hmpf!" -molesto, Gou no hizo sino mas que fruncir el seño y negar con la cabeza... aunque después y sin que su padre lo estuviese observando, sonrió ligeramente al posar su mirada sobre el muñequito afelpado que representaba a Dranzer en aquel momento-.

Y aun un tanto a regañadientes, el pequeño bicolor busco entre los peluches encontrando casi perdido por ahí a un pequeño Driger, y ambos muñecos su padre los pago como si nada... cabe mencionar que el dueño de la tienda casi se mata de gusto cuando observo la presencia del ojiescarlata ahí, Kai Hiwatari era toda una celebridad cuando de Beyblade de trataba, y verlo en persona era un privilegio que sin duda algunos casi matarían por ello.

Una vez que pasaron un par de percances mas, regresaron a aquella mansión que seguía siendo tan silenciosa y vacía... sin duda faltaba mucho para que ese lugar pudiese considerarse un "hogar". Mientras que Gou se ocupaba de instalar y probar esa nueva plataforma de video juegos, por la que en realidad solo había hecho una sola petición cuando no creyó siquiera que su padre le estuviese poniendo atención, no pudo evitar el desviar la mirada hacia el peluche de felpa que se encontraba sobre uno de los estantes de su habitación... eran ideas suyas o... ¿Su padre se estaba comportando mas atento? La verdad es que no deseaba indagar demasiado con el hecho, porque después de tanto anhelar un poco de esa atención no iba a perder tiempo en cuestionarse el porque, mejor se dedicaría a disfrutarla el tiempo que su padre estuviese dispuesto a dársela.

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"¡Quince minutos papá!" -canto Ling- "¡Quince minutos!" -grito nuevamente-.

"¡Ya oí!" -fue otro grito en respuesta a los suyos-.

Gustosa Ling estaba frente al tocador de su habitación terminando de hacerse su segunda trenza, el día había llegado. Con impaciencia el día de ayer había estado esperando que ya fuese "mañana" ¿Y para que? Solamente por el vano gusto de ver a su padre sonreír de la misma forma tan maravillosa que le había notado el día de anteayer, cuando de la nada y por coincidencia Kai Hiwatari había aparecido en sus vidas.

"No existen las coincidencias... solo el destino" -dijo ella, parando un poco de trenzar su cabello- "¡Uy! Pero que lista me escuche ¡La escuela sirve! Jajajaja" -río divertida ella, sin importarle o no que estaba hablando sola-.

Y al fin el día había llegado, volteo su mirada hacia una de las paredes de la habitación, en ella se encontraba colocado un gato blanco que sostenía entre sus patas un reloj. Las manecillas marcaban doce minutos a las nueve y media. Emocionada coloco la cinta en su recién hecha trenza y con eso dio por terminado su arreglo. Se miro al espejo y torció un poco la boca... como detestaba esos cabellos rosados suyos ¡Los odiaba! Pero tenia el consuelo de que cuando fuese mayor se teñiría el cabello de negro ¡Igual que el de su querido papá! De ser por ella ya se lo hubiese pintado pero bueno, era muy pequeña aun, pero bien podría seguir esperando. Se separo de su tocador y se acomodo un poco sus ropas, eran una interesante mezcla china con cierto toque modernizado ajustado perfectamente para practicar su deporte favorito, la tela era de color blanco... su madre solía ponerle el mismo diseño de ropa pero en color rosa... el cual no soportaba, pero ahora sin Mao aquí, Ling era libre de escoger lo que quería ponerse. Salio de su habitación y se fue en busca de su padre, pero el no se encontraba en su habitación, así que velozmente bajo las escaleras y como lo supuso lo encontró en la cocina, terminando de empacar lo ultimo de la comida que se supone llevarían. Tanto Rei como la pelirosa se habían levantado muy temprano para preparar todo aquello de la manera tan esmerada que lo hicieron, Ling quería que todo estuviese perfecto.

"¡El timbre!" -grito Ling y salio disparada hacia la puerta-.

"Solo espero que un día de estos no se caiga con tantas carreras que da" -era cierto, su hija solía andar corriendo como loca por toda la casa brincando a lugares que Rei ni siquiera sabia que un niño podría llegar de un salto-.

Al instante Ling llego a la puerta, se estiro un poco y giro el picaporte, haciéndose hacia atrás, y como se lo esperaba eran los Hiwatari, justo como le había dicho su padre, el señor Kai era una persona que siempre llegaba cinco o diez minutos antes de la hora fijada... en eso consistía la puntualidad, en llegar antes.

"Hmpf... toma" -le dijo Gou-.

El bicolor menor traía algo en manos aunque ella no pudo divisarlo bien, mas el niño prácticamente le aventó aquel objeto al pecho haciendo que un tanto aturdida ella lo tomase, en cuanto lo hizo Gou cerro los ojos y cruzado de brazos paso a su lado. A Kai casi le causa gracia el comportamiento de su hijo, Gou parecía una copia al carbón de el mismo, y se hubiese burlado de no ser porque la "agredida" se trataba de la hija de su amor callado (donde he escuchado eso antes? XD). Ling desvió la mirada hacia el y después hacia la "cosa" que ahora tenia en manos. Una mirada dorada desconcertada apareció después... pero luego una sonrisa deslumbrada se hizo presente, lo que en manos estaba sosteniendo se trataba de una simpática imitación de Driger representada en un muñeco de felpa... ¡Pero que hermosura de peluche! Sosteniéndolo con ambas manos a la altura de su rostro, lo observo fascinada ¡Era tan genial! Ella adoraba los tigres y lo muñecos peluche... pero tener a un Driger de felpa algo que solo se comparaba a la alegría que le da a un padre tener su primer nieto en manos... era un sentimiento muy parecido aunque en menos escala claramente.

Ling levanto la vista que se quedo prendida de la figura del ojiescarlata que ahora se hallaba frente a ella, le miro fijamente como si quisiese encontrar la respuesta a su duda con solo observarle.

"Es para ti" -dijo secamente Kai, cerrando los ojos con ese aire de superioridad suyo-.

Los ojitos de la china resplandecieron de gusto, no recibía muchos regalos y menos uno tan hermoso como ese.

"¡Gracias, gracias, gracias!" -dijo efusivamente ante la mirada extrañada que ahora le había dedicado el bicolor- "¡Papaaaaaá! .¡Papaaaaá! .¡Mira lo que me regalaron! .¡Mira!" -y salio corriendo al interior de la casa en busca de su héroe indiscutible-.

Kai tan solo vio de una manera un tanto admirada el desplante de entusiasmo que había dado la hija del pelinegro, sin duda alguna se comportaba como cualquier niño haría. Entro al fin a la casa que prácticamente había memorizado con la única ocasión en la que había estado ahí, sus rojizas orbes repararon en su hijo que de pie permanecía de brazos cruzados pero luego su atención se desvió hacia el claro sonido de la voz de la ojidorada hablando con su padre, y falto muy poco tiempo cuando lo vio entrar a la sala de estancia de la casa. Lo escudriño de pies a cabeza, feliz de verle nuevamente aunque había pasado tan solo un día... bueno ¿Qué era un día comparado con tres años de ausencia? Nada.

"Kai" -Rei sonrió apenas le vio- "Me alegra que ya estés aquí... por cierto, gracias por el regalo que le diste a Ling" -extrañado con aquel gesto por parte del bicolor, no podía dejar de agradecerlo-.

"Hmpf... no es nada" -dijo secamente el, cruzando los brazos y justo en aquel momento Gou lucia una copia exacta suya, solo que con muchos años menos-.

"¿Ya nos podemos ir?" -impaciente la niña dejo con cuidado el peluche sobre uno de los sillones, volteando a los demás esperando la respuesta a su pregunta-.

"Claro que si" -asintió su padre- "Esperen solo un poco" -y se dio media vuelta regresando por donde había venido, y su hija le siguió sin chistar-.

Al instante Rei volvió cargando en sus manos cuadro fiambreras de un estilo que solo usaban los japoneses, mientras que su hija cargaba una mas.

"La comida" -sonrió a medias el chino haciendo referencia a los recipientes-.

"¿Nos vamos?" -pregunto un tanto cortante Kai, la verdad es que tenia tanto que decirle al otro pero no era el momento ni el lugar-.

"Si" -el chino se encamino hacia la salida, pasando por la puerta justo después de Kai, ya que el primero en salir había sido Gou-.

Ling salio después de su padre, a lo que Rei se encargo de esperar para cerrar la puerta de la casa tomando las medidas de seguridad que siempre hacia, y después sin preocuparse mas se giro para ir hacia donde se encontraba Hiwatari con su hijo, aunque lo que encontró en cuanto hizo eso no era algo que esperase. Kai se estaba esperándole recargado en el nada barato automóvil negro que había traído consigo, esta vez nada de chóferes... quería estar únicamente con la familia de Rei y la suya (alias "los niños" XD) así que había decidido traer el automóvil mas discreto que tuviese para dicha salida que se supone iban a tener, aunque la realidad era que aun así el auto llamaba la atención.

El chino no quiso cuestionar nada y subió sentándose en la parte trasera, junto con su hija. Kai desde luego tomo el asiento del conductor y a su lado, su hijo se sentó en el del copiloto. El ojiámbar acomodo las cosas que traía consigo por un lado, el bicolor encendió sin premura el automóvil y al poco ya se encontraban en marcha hacia el tan mentado zoológico.

"Oye Kai" -al preguntar aquello el chino se inclino hacia delante, esperando que así el otro pudiese escucharle mejor- "Ling me comento ayer que podríamos ir a comer al parque Sakura, tiene un área arbolada que parece un pequeño bosque ¿Tu que dices?" -hablaba de lo más normal y espontáneo, como si no se estuviese dirigiendo hacia el mismo Kai-.

"Da lo mismo" -y para Rei eso había sido un "si", pero no bastaba con que uno de los ojiescarlatas aceptase- "Gou... ¿A ti te parece bien?" -pregunto, como si aquello también fuese normal-.

Al escuchar el cuestionamiento, el niño se sintió descolocado... ¿El padre de Ling le estaba pidiendo su opinión?... ¿Alguien le preguntaba si estaba de acuerdo? .¡Eso era tan raro! Desde que Gou recordaba, nadie nunca le había pedido opiniones o había preguntando antes de hacer cosas que le afectasen a el directamente, siempre las personas a su alrededor y mayoritariamente su padre pasaban por sobre el, sin pedirle su consentimiento para nada... como si la vida de Gou no fuese realmente suya como para decidir por si mismo.

"Yo... por mi esta bien" -fue lo mejor que pudo contestar, pero... ¡El se sentía bien! Quizás importante en aquel momento-.

"Perfecto" -Rei se incorporo hacia atrás como había estado viajado hasta el momento-.

Y lo que de ahí siguió fue el silencio. El mismo que se mantuvo triunfalmente hasta que llegaron al tan aclamado zoológico Tsukine, relativamente y para ser un día de verano se encontraba con un ambiente despejado, había personas pero no de la manera sofocante que en ocasiones se encontraban, en cuanto pagaron las entradas y se dirigieron al interior del lugar, el rostro de Ling se encontraba rebosante de alegría.

"¿A dónde vamos?" -pregunto ella, empuñando sus manos al lado de su rostro-.

"Veremos el mapa primero" -indico Kai, como líder de su equipo de Beyblade durante tanto tiempo, había aprendido primero que nada la planeación exacta-.

"Espera Kai" -la mano de Rei se coloco sobre su hombro cuando este hacia un ademán de irse, y ante el contacto el bicolor sintió un ligero escalofrió- "No es necesario... he traído tantas veces a Ling que se donde queda todo" -el ruso volteo a verle clavando sus rojizas orbes en el, convencido con la idea-.

"¡Yo quiero ir a ver a los tigres!" -Ling señalo una dirección entre tantos caminos que había ahí-.

"No" -repuso Gou que hasta el momento se había mantenido muy al margen de todo- "Vamos a ver a los lobos"-.

"Tigres" -la pelirosada le miro con el seño fruncido-.

"Lobos" -sin inmutarse siquiera, Gou se mantenía en su posición-.

"Yo quiero ir a ver a los tigres y a los tigres iremos a ver".

"¿Y eso a mi que me importa? .¡Vamos con los lobos!".

"¿Quién te crees tu? Eres un mocoso, engreído, antipático y odioso" -la china le miraba ahora si dejando ver el enojo en su carita-.

"Y tu eres una malcriada necia, terca, inútil y desesperante" -Gou no podía dejar las cosas de aquel modo, y sin dudar hablo con la acidez que estaba acostumbrado-.

Kai estaba por intervenir y dar un regaño a su hijo ¿Qué manera de dirigirse hacia la niña era esa? podría soportarlo si fuese algún chiquillo mas, pero esa era la hija de Rei, y de un modo u otro de alguna extraña manera solamente por eso, sentía que debía cuidar aunque fuese un poco de ella, como si se tratase del mismo pelinegro.

"Niños, niños..." -pero Rei se le había adelantado, llego hacia donde estaban los infantes y coloco una de sus manos en cada hombro de los niños- "¿Porque no mejor empezamos con las aves? Escuche que tienen nuevos halcones" -propuso apaciblemente, soltando los hombros de los pequeños-.

"Claro" -asintió alegremente la ojidorada, olvidando toda molestia anterior-.

"Esta bien" -Gou lo había dicho como si no le quedase mas opción, pero la verdad era que también le gustaban los halcones-.

Kai parpadeo un poco al ver el dominio que Rei tenia sobre los niños y ellos ni siquiera se habían dado cuenta de ello, seguramente si Kai hubiese intentado un acuerdo entre el pequeño bicolor y la pelirosa, habrían aceptado pero de mala gana, en cambio Rei tenia aquella facilidad de tranquilizar y no lo dudaba, cuando los Bladebreakers existían, era Rei quien solía calmar las disputas que se daban entre ellos, la mayoría de las ocasiones todas eran empezadas por Takao y lo intolerante que era con el mismo Kai, pero Rei siempre había representado un pilar de madurez, tranquilidad y cordura... quizás era por eso que había calmado y convencido tan fácilmente a los niños ¡Rei estaba acostumbrado a tratar con ellos! Sino, que le preguntasen a Takao. El ojiescarlata mayor sonrió a medias, mientras que se apresuraba a alcanzar a Rei, quien iba detrás de los niños que le llevaban al menos metro y medio de ventaja, mientras aparentemente seguían discutiendo entre ellos.

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Rei estiro los brazos, para después llevarse la palma a la boca mientras bostezaba perezosamente, el calor de medio día y después de haber caminado de aquí para allá sin duda le provocaba algo de sueño. A su lado y sentado en aquella banca cerca de una jaula perteneciente a los loros, Kai también se encontraba descansando, jamás imagino que un zoológico podría ser tan grande y que su hijo podría tener tanta energía, se sorprendió de verlo tan animado, cierto, Gou conservaba ese aire desinteresado y fastidiado suyo pero a Kai no podría engañarle, se estaba divirtiendo y mucho... y eso sin duda le alegraba al ruso, no todos los días podía ver aquel gesto de dicha en el rostro de su hijo... desde que había muerto su madre podría decir que fueron contadas las ocasiones en las que le vio feliz.

"Y dime Kai... ¿Cuándo piensas entregarle a Dranzer a tu hijo?" -la pregunta de Rei lo saco de sus pensamientos, haciendo que voltease a verlo-.

"Bueno, aun no lo se" -dijo secamente el, mientras desviaba su mirada hacia el frente viendo otra de las jaulas, eso era algo en lo que había pensando anteriormente pero sin embargo no encontraba una respuesta para ello-.

"A mi me dieron a Driger cuando tenia trece años... Ling ya tiene once, así que quizás en un año o año y medio se lo entregue... es difícil imaginar que pronto ya no lo tendré conmigo..." -busco entre sus ropas hasta que lo encontró, su Beyblade donde el bit chip de su bestia bit relucía como siempre- "Me acostumbre a el ¿Sabes? Ha estado conmigo tanto tiempo que lo siento parte de mi" -entrecerró sus doradas orbes con un tanto de ternura mientras observaba su preciado blade- "Pero también debe de pasar a la siguiente generación, es así como debe de ser... jah... ya me siento viejo de nuevo" -se burlo de si mismo, guardando entre sus ropas el artefacto-.

"Rei" -reprocho el otro- "No estas viejo".

"¿Y entonces porque me siento así? Cada día que pasa mi hija crece, yo envejezco... y siento que mi vida no me ha llevado a nada" -miro hacia el cielo de manera nostálgica- "Yo quería hacer muchas cosas cuando era niño, quería viajar por todo el mundo, conocer todo lo que pudiese, aprender infinidad de cosas, y después encontrar mi lugar... y aun no lo encuentro, lo mismo me da vivir aquí que en China, no veo la diferencia entre vivir en una casa, en una choza o en un departamento" -suspiro, para después cambiar su gesto a uno mas animado- "No te fijes, creo que me dan accesos muy extraños de depresión".

"Quizás..." -la voz de Kai se escucho muy quedamente, pero el chino con su buen oído alcanzo a oírle- "Ese lugar que buscas no es nada de eso, quizás es al lado de alguien" -¿Por qué había dicho eso? porque se sentía exactamente igual que el, y Kai sabia a la perfección que la única forma de matar aquel sentimiento era estando con Rei... algo que jamás sucedería-.

"No hay nadie para mi Kai" -el pelinegro desvió la mirada- "Pero cambiemos de tema" -giro su rostro nuevamente hacia el ruso, sonriendo ligeramente-.

"Hmpf... ¿Qué es lo que ha dicho Takao de mi?" -esa era una buena forma de cambiar el tema, la verdad no le importaba nada de lo que hubiese dicho el nipones, pero no quería ver a Rei melancólico-.

"Bueno" -arqueo las cejas sonriendo divertidamente- "Para empezar..." -y así comenzó a enumerar su lista-.

Mientras tanto y no muy lejos de ellos, sus hijos se encontraban terminando de atravesar un oscuro pasillo en el cual la claridad de visión era poca, el lugar que visitaban era una de las secciones favoritas de Ling en aquel zoológico.

"¿Ya los viste? Están ahí" -dijo la niña, señalando con su mano hacia cierto punto que no se veía-.

"No se ven" -gruño Gou-.

Frente a ellos se encontraban enormes cristales, y en la base de estos había unos focos incrustados que daban luz aunque en ocasiones no era la suficiente, ambos niños se acercaron más hasta casi pegar sus rostros en el transparente material.

"Mira, por donde esta ese foco, arriba" -indico la niña-.

Haciendo caso a las palabras de la china, el bicolor miro hacia donde le indicaban, descubriendo así lo que habían venido a ver.

"Y mira del otro lado hay tres, en la esquina" -dijo la pelirosa girando la cabeza hacia donde indicaba-.

Gou la imito y entrecerrando sus orbes pudo distinguir lo que la otra había dicho, y efectivamente, eran tres, amontonados en una rama.

"¿Sabias que de todos los murciélagos que hay solo una clase toma sangre?" -pregunto Ling-.

"¿Cómo sabes eso?" -ciertamente estaban viendo murciélagos-.

"Mi papá me lo dijo, y el es muy sabio" -dijo con un aire de orgullo-.

"El mío también" -había sentido las palabras de la otra como si se tratasen de una presunción-.

"Mira, abajo, una rodaja de melón, estos murciélagos son de la clase que comen fruta" -explico ella, había venido tantas veces a aquel lugar que aquello era muy sencillo de identificar- "Hay otros que comen insectos".

"¿Y donde están los que toman sangre?" -esos a Gou le parecían más interesantes-.

"Creo que no tienen, nunca los he visto" -giro el rostro hacia Gou-.

"Bueno ya los vimos, ya vamonos" -indico el ojiescarlata, dándose la vuelta y comenzando a caminar pero apenas y había hecho eso casi tropieza contra una pared-.

Ling evito el reír al ver lo torpe que era el otro niño en la oscuridad, así que sin mas se acerco a el y tomo una de sus manos comenzando a caminar, al principio Gou había puesto algo de resistencia pero después se había dejado guiar sin mas, quizás había aceptado que lo mejor era que ella le sacase de aquel lugar tan oscuro. Finalmente mientras avanzaban por el pasillo la claridad comenzó a llegar, así que la china soltó la mano del bicolor, aminorando en paso para caminar a su lado pues antes iba frente a el.

"¿Y que te parecieron?" -se refería a los murciélagos-.

"Parecen ratas" -se quejo el, cruzando los brazos-.

"Sip, pero ratas con alas y orejas muy grandes, la verdad es que a veces me dan miedo, imagínate traer uno de esos encima" -una cosa era que le gustase mirarlos, y otra muy distinta era que le gustasen esos animales-.

"¿Ya te sabias el camino de memoria?" -la verdad es que había quedado intrigado por eso-.

"Al principio no, pero no fue difícil... yo tengo muy buena vista, mi papá dice que es por todas las zanahorias que me obliga a comer" -dijo ella mientras seguían caminando hacia la salida, haciendo un gesto de desagrado. La verdad era que Rei aun no le decía nada de las características tan felinas que venían de familia... esperaba que Ling las descubriese ella sola-.

"Que tonta eres, tu padre te dice que tienes que hacer" -Gou cerro los ojos con aire de superioridad-.

"Claro, es mi padre y yo se que el hace lo mejor para mi porque me quiere mucho... y aunque a veces hace cosas que no entiendo se que están bien, yo hago las cosas que el me dice porque lo quiero y por el iría hasta el fin del mundo" -y era cierto, Ling amaba a su padre mas que a nada, era todo lo que tenia, con el se sentía protegida, querida, comprendida-.

Pero Gou tan solo abrió los ojos sin decir nada, la expresión de su rostro se había tornado mas desolada... el realmente no estaba seguro de que su padre lo quisiese, a veces pensaba que Kai solo lo tenia consigo porque era su hijo y era su obligación cuidarlo. Ling noto al instante el cambio de expresión del otro y lo vio con una mezcla de seriedad y compasión.

"No todos los padres son así" -murmuro la niña, colocando una mano en el hombro de Gou- "Pero no por eso no nos quieren, si no nos quisiesen nos hubiesen regalado o algo así, pero nos quieren y por eso estamos con ellos".

El bicolor sintió como si la ojidorada hubiese estado leyendo sus pensamientos en aquel momento, volteo a mirarla sin expresión aparente en sus rubíes orbes, pero Ling entendió en mensaje perfectamente... era una especie de "Gracias" como si lo que acabase de decir le hubiese ayudado en mucho a Gou, y la verdad era que... si.

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"¡Mira papá! .¡Que alto estoy!" -gritaba alegremente Ling, luego de haber trepado por uno de los árboles del parque Sakura-.

"¡Bien hecho hija!" -de pie justo debajo del árbol, Rei observaba como su pequeña escalaba-.

Ling encantada había escalado aquel árbol sin mayor dificultad, su padre se encontraba cerca pues aunque Rei sabia que su hija no tendría problemas pues era muy ágil, de todas formas debía estar al pendiente. No muy lejos de ellos se encontraban Kai y su hijo. El primero estaba recargado sobre el tronco de un árbol en aquella postura suya de completa indiferencia, mientras que su hijo sentado sobre una manta de azul color veía distraídamente como Ling subía mas alto sobre aquel árbol, sintiendo un deje de envidia porque seguramente el no podría hacer algo así. En sus pequeñas y níveas manos sostenía una galleta a medio comer, la verdad es que después de probar todo lo que había traído el padre de Ling para ellos, el terminarse las tres ultimas galletas que habían quedado lo había hecho solamente por el gusto de comérselas ¡Estaban deliciosas! No tenia ni la mas mínima idea de cómo había aprendido Rei-san a cocinar de ese modo pero era maravilloso, no recordaba haber probado cosas tan deliciosas. Ahora que lo pensaba, su madre jamás le cocino algo, y su padre... bueno, ni siquiera sabia si Kai podía cocinar.

Cuando distraídamente Gou giro la vista hacia su padre que no estaba tan alejado de el, sus pupilas rojizas se abrieron por la sorpresa... ahí, recargado sobre el árbol, de brazos cruzados, su padre estaba ¿sonriendo? Pero, pero no era una sonrisa maliciosa, ni de burla, ni irónica, ni sarcástica, ni fingida... ¡Ni siquiera sabia que tipo de sonrisa era! Pero era una que no le había visto jamás, las facciones de su serio rostro se habían suavizado de una manera considerable, y sus ojos rubíes reflejaban un brillo que no le conocía. Gou al instante dirigió su mirada hacia donde Kai estaba viendo, que para su sorpresa resultaba ser el padre de Ling, quien ahora animaba a su hija a bajar, confundido el pequeño bicolor inclino la cabeza hacia un lado, para después voltear a ver a su padre quien mantenía ese agradable gesto en el rostro. Así que Gou otra vez poso su mirada en Rei, y así comenzó a sacar sus propias conclusiones. Su padre había estado actuando muy extraño justamente desde que se habían encontrado con Rei-san y su hija, era más ¿amable, afectuoso? Lo que fuese, definitivamente era algo que no le había pasado antes, y ahora ¡Hasta lo veía sonreír sin motivo! Quizás el padre de Ling tenía que ver con eso.

Gou entrecerró sus rojizos ojos mientras que examinaba a Rei, y con eso comenzaba a hacer hipótesis... quizás Rei era una persona muy querida para Kai, tal vez seria que eran muy buenos amigos o que su padre apreciaba al chino, sea cual fuese el motivo si Rei hacia que su padre estuviese de tan buen humor, entonces... ¡Gou haría lo que fuese porque el chino estuviese cerca de Kai! Todo con tal de que su padre se siguiese comportando como hasta ahora.

"¡Bien Ling!" -grito Rei cuando su hija llego de un salto al suelo-.

"¿Viste papá? .¡Te dije que ya podía escalar mejor!" -exclamo entusiasmada la niña-.

"Muy bien hecho" -palmeo la cabeza de la niña con suavidad- "Quizás cuando seas grande vayas a ser alpinista".

"¿Tu crees?" -sonrió divertida-.

"Desde luego" -sonrió el ligeramente-.

Su hija tan solo asintió convencida con la idea. El oriental se dio la vuelta comenzando a caminar hacia donde estaban los Hiwatari, fugazmente miro a Kai y si lo hubiese hecho instantes antes, podría haber visto una sonrisa en sus labios en lugar del gesto despreocupado e indiferente que ahora se había encargado de poner.

"¿Les parece si ya nos vamos?" -pregunto apenas llego Rei-.

"Hmpf da igual" -contesto Kai girando el rostro hacia otra dirección, a lo que el chino sonrió-.

"¿Y a ti?" -esta vez la pregunta era para Gou-.

"Eh... pues, si" -quiso contestar igual de seco que su padre y poco falto para que lo lograse, pero la verdad era que el pequeño bicolor estaba mas que feliz por ser tomado en cuenta-.

"Esta bien" -Rei se inclino para comenzar a recoger los recipientes en los cuales habían traído la comida-.

Ling llego hasta su padre y se dispuso a ayudarle, mas mientras el chino acomodaba todo sin mirar a otra dirección, la pequeña observo una sonrisa en sus labios... una sonrisa tan linda. Por su parte Gou volteo a ver a su padre quien permanecía aparentemente ajeno a su alrededor, pero en sus ojos rojizos un brillo relucía. Justo en aquel instante ambos niños giraron cabezas y sus ojos se encontraron, Gou y Ling se miraron por unos instantes y después la complicidad se había hecho presente en sus orbes, como si hubiesen acordado tramar un plan de algo que ni siquiera ellos mismos sabían.

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Mientras Gou y Ling se encargaban de disputar un juego de Beyblade en el patio de la casa Kon, Rei y Kai permanecían adentro manteniendo una platica tranquila, el día había sido un tanto agitado, pero luego de que el bicolor llevase al chino y a su hija a su respectiva casa, Ling al instante le había pedido a Gou que se quedase a jugar un rato a lo que el ni su padre se negaron.

"Te están estafando Rei" -dijo el bicolor con aire de verdad-.

"Claro que no, de hecho han sido muy comprensivos conmigo... el que todavía no me den vacaciones no quiere decir que me estén estafando" -arrugo un poco el seño, pero manteniendo una sonrisa divertida en sus labios- "Además el que hayan aceptado que llevase a Ling al trabajo fue mas de lo que realmente podía pedir".

"Hmpf... si tu lo dices" -se encogió de hombros despreocupadamente-.

"Mejor omito el comentario que pensaba decir" -repuso estratégicamente el chino- "No me molesta, me gusta cocinar".

"Pero puedes ser algo mas que un simple cocinero, yo no le veo la diferencia a cuando eras un mesero" -Kai se reprendió mentalmente por haber dicho aquello, que estúpido había sido-.

"Yo si" -Rei puso un gesto muy serio- "Ya no soy un niño y gano mas" -y rió un poco para alivio del bicolor- "Pero cuéntame... ¿Realmente le dejas todo el trabajo a Yuriy y a Bryan?".

"Claro... no voy a estar desperdiciando mi tiempo en tonterías como esas, yo solo me ocupo de los asuntos importantes de Biovolt".

"Quien lo diría" -Rei arqueo las cejas- "Si cuando niños odiabas la empresa de tu abuelo".

"Era tan retorcida que imposible no odiarla" -repuso el, haciendo cierto gesto de desagrado-.

"Que curioso" -el chino se llevo un dedo a la barbilla en gesto pensativo-.

"¿Qué cosa?" -Kai no pudo evitar el preguntar, aunque la verdad perdía mas tiempo y atención en admirar a Rei-.

"Que eso es lo mismo que Takao decía de ti" -soltó, con una enorme sonrisa burlona en sus labios, que dejaba a la vista sus perfectos colmillos-.

"Ja ja ja que gracioso Rei" -el bicolor frunció el seño de forma molesta, sin embargo sonreía con un poco de ironía lo cual indicaba que realmente no se encontraba enfadado-.

Afuera, a diferencia de lo que sus padres creían, los niños no se encontraban jugando Beyblade pues hacia un rato que habían terminado, al contrario ahora estaban haciendo cosas mas interesantes.

"Debes estar bromeando, yo no quiero pasar mi verano contigo" -repuso secamente Gou-.

"Ay ya, dijiste que podríamos ser amigos" -repuso Ling, parada al lado de su plato de Beyblade-.

"¿Cuándo dije eso?" -repuso el bicolor-.

"Bueno ya, yo solamente quiero jugar contigo porque eres bueno con el blade, y además eres mucho mas inteligente que Makoto" -la verdad era que la pelirosa intentaba sonar convincente, si Gou aceptaba la idea de ser amigos entonces tendrían que verse mas seguido al igual que sus padres-.

"Solamente porque no tengo nadie que sea digno de enfrentarse a mi" -el ojiescarlata cerro los ojos y permaneció de brazos cruzados-.

"¿Amigos?" -la niña extendió su mano hacia el frente, donde se encontraba Gou-.

"Si, claro, amigos" -el ruso no le dio la mano, pero con sus palabras habían bastado-.

"¡Que bien!" -el primer paso de su plan había resultado, y eso era muy bueno- "¿Vamos mañana a tu casa?".

"¿Y a que?" -el bicolor abrió los ojos-.

"Pues a comer" -replico ella como si fuese lo mas obvio del mundo-.

"¿Le vamos a preguntar a mi papá?" -inconscientemente Gou había olvidado referirse hacia Kai como "padre"-.

"¿Y al mío?".

"¿Ya?" -el niño dejo su postura de brazos cruzados-.

"¿Si, no?".

Los dos se miraron instantes mas, para después asentir y comenzar a correr en dirección hacia la casa. Gou sonreía internamente, ahora se suponía que tenia una amiga oficialmente... ¡Tenia dos amigos! Alexéi y Ling... quizás le tomaría tiempo aceptar a la niña pero no era tan malo. Además, ahora que eran amigos entonces debían visitarse porque eso hacían los amigos, y si se visitaban, lo mas seguro es que Rei-san tuviese que ir con ella o al menos debían verlo, por lo cual Gou suponía que su padre iba a estar mas feliz, y si Kai era mas feliz entonces Gou también lo seria.

Por su parte Ling si sonreía exteriormente, ahora que era amiga de Gou tendría muchas y buenas excusas para verlo, así su padre se encontraría con el bicolor mayor, y aunque Rei le había dicho que era algo imposible de lograr, la pelirosa creía firmemente que si lo intentaba con la suficiente insistencia y fe, lograría que su padre estuviese con su persona especial.

Lo irónico recaía en que los cuatro deseaban exactamente lo mismo, por diferentes motivos y con diferentes pensamientos pero al final su objetivo era completamente similar... ¿Cuánto tiempo pasaría para que los cuatro se diesen cuenta de que era algo sencillo de lograr? Quien sabia, pero al menos tanto Gou como Ling estaban seguros de algo... el bicolor iba a hacer lo que fuese con tal de que su padre se encontrase mas con Rei, y la ojidorada haría lo mismo con tal de intentar juntar a su padre con Kai. Al final, los dos desearían la misma cosa sin duda.

Continuara...

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Diox... ¿Por qué tengo que ser tan asquerosamente empalagosa? Ni yo lo puedo comprender ù.ú creo que es algo así como mi maldición, vivo una vida del asco y escribo cosas cursimente patéticas... vaya maldición me vino a caer, pero mejor, porque sino solo escribiría de muertos, sangre y sufrimiento XD en serio ya voy a pedir que le hagan un juicio a Kai y exigiré la custodia de Gou ¡Pobre niño! Necesita a alguien que lo quiera, pero ya le vendrán sus ratos alegres al ninio. Sie, el parque Sakura es el mismo parque de mi fic "Corazón de Roca" sorry! estoy corta de presupuesto y tenemos que reusar los escenarios jajajaja. Pasando a otra cosa estoy terriblemente bajoneada, verán ustedes saben que escribo porque amo escribir (aunque no tenga tiempo ni cabeza para hacerlo) y que poco me importa lo que digan los demás mientras yo sea feliz, pero el otro día (ósea, el viernes de la semana pasada) estaba yo en la escuela bien a gusto escribiendo un fanfic que tengo en una libreta y que subiré hasta que lo termine (ósea dentro de muuuucho tiempo ¬¬Uu) y mi compañera que estaba al lado me pidió que le dejase leer, bueno mas o menos así pasaron las cosas:

-Dramatización XD-

Celen- (bien a gusto escribiendo su fanfic, que por cierto es yaoi y KaixRei como se lo esperan)

Compañera de Celen- ¿Qué estas haciendo?

Celen- Escribiendo una historia, tu sabes.

Compañera de Celen- ¿Me dejas leer?

Celen- (pensando, y como todavía no había nada yaoi entonces estaba bien) Bueno.

Compañera de Celen- (tomando la libreta y leyendo... hasta que por fin termina) Toma (regresándole la libreta)

Celen- ¿Y que te pareció?

Compañera de Celen- Para ser el primer intento que haces esta bien, pero te hace falta mucho por mejorar.

Celen-(completamente desolada) Ósea se supone que es un escrito, una historia (pensando ingenuamente que su compañera lo dice porque lo confundió con otro genero).

Compañera de Celen-Oh no (riéndose) eso no es una historia pero se le parece mucho, no te preocupes ya veras que con el tiempo lo harás bien.

Celen-(completamente en K.O.) x.X

- Fin de la dramatización XD-

Y eso fue lo que paso ú.ù ¿Por qué no me habían dicho que era tan mala? ¬¬Uu y yo que pensaba que había mejorado mucho pero ya me di cuenta de que sigo igual, o peor... se que no debería tomarme esto tan a pecho pero ustedes saben como duele que te den en el orgullo... y mi único orgullo era escribir, ahh bueno, ya me desahogue entonces ya me voy jajajaja... se supone que desde hacia diez minutos debía haber llegado a mi casade lasmentadas clases de ingles... no saben como detesto el ingles, todo por los gringos hijos de su malnacida madre ù.ú... O.o ... ¡Ah si! Ya me iba ñ.ñ pero claro antes de que me largue no puedo dejar de agradecer sus amables reviews a las personas que me animan a seguir n.n

Ayacrawford y Rei Diethel

Asuka-chan

Shiroi Tsuki

Maia Hayashibara

Alexa Hiwatari

The life is a dream

Kote otaku

DarKenji Fujisaki

Naru Narusegawa Hiwatari

NeKoT

Yuzuki hiwatari

Claudel Kurayami

Nadryl

Neko-girl

Y bien, como ya saben les agradezco el que hayan leído esto, y espero verlas en algún otro de mis fanfics o algo por el estilo ¡Nos vemos!

Atte.

Celen Marinaiden. "In my life I decide, but... My victory is your defeat..."