¡Sha vine! y como no tengo mushio que decir... pus... que disfruten del capitulo XD

Acotaciones:

"..." diálogos

'...' pensamientos

(...) mis burdos comentarios

ЯxК ЯxК ЯxК cambio de escena

Datos del fic:

Titulo: "Second Chance"

Autor: Celen Marinaiden.

Genero: Yaoi, Shonen-ai...

Parejas: KaixRei y YuriyxBryan.

Disclaimer: Beyblade le pertenece a Aoki Takao... así que no me molesten con eso de los derechos de autor, porque ni me gano nada con hacer esto.

¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸, Second Chance ¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,

.: Capitulo Seis :.

Impaciente Kai miro el reloj por tercera ocasión en apenas dos minutos. Las manecillas marcaban un cuarto para las cuatro. Un suspiro salio de sus labios con molestia ¿Dónde se suponía que estaba Rei? Hacia quince minutos que debía de haber llegado ¡Quince minutos! Y aunque no quería reconocerlo cada minuto de retraso le hacia sentir una terrible incertidumbre.

El día de ayer tanto el chino como el habían quedado un tanto extrañados cuando sus hijos llegaron repentinamente con la idea de ir a "visitar" la casa (mancofsióncofcof) Hiwatari todo porque Gou y Ling habían decidido pasar aquellas vacaciones "entrenando" debido a que querían mejorar sus técnicas con el Beyblade. Una excusa creíble pero que viniendo de ellos resultaba extraña, como si realmente estuviesen planeando otra cosa... de los niños se puede esperar de todo. Sin embargo a Rei le había parecido una buena idea ya que Makoto no era la adoración de Ling, por lo cual ellos practicaban muy poco juntos, de vez en cuando peleaban pero eso solamente por fanfarronear y molestarse. Y si a su pequeña pelirosada ya se había arreglado con Gou para "entrenar" ¡Que mejor! El chino sabia que para practicar aquel deporte no había nada mejor que hacerlo con personas de la edad adecuada... su hija resultaba ser una novata aficionada comparada con el, pero con Gou tendría un rival apropiado.

A Kai aquello le decía que se traían algo entre manos, Gou no era de las personas que aceptara de tan buena gana el tener que jugar con otros de no ser para vencerlos, el siempre entrenaba con el o solo, si no eran esas dos opciones entonces no lo hacia... y ahora le venia con que quería practicar con la hija de Rei ¿A quien quería engañar? Algo ocultaban ese par, pero no podía darle tanta importancia, eran solo niños. Además bien podría estar equivocado y que en una de esas Ling le hubiese caído bien a pesar de que desde que se conocían habían tenido cierto "choque" de personalidades... quizás un día de convivencia en paz había dejado atrás ese rencor, después de todo los niños olvidan rápido y perdonan de igual manera... ¿Por qué los adultos no aprendían de ellos? Seguro que podrían enseñarles mas cosas de las que imaginaban.

Y así habían quedado a esa hora, Rei debía trabajar y aunque "desinteresadamente" Kai se había ofrecido a pasar por ellos en cuanto terminase su turno, el chino había rechazado amablemente el ofrecimiento, para aclarar que llegarían a la mansión, después de todo en el pasado Kai había dejado que el equipo se hospedara un par de días en la misma, así que no era tan desconocida para el. Aun así, ya se estaba tardando.

Escucho unos claros pasos por la estancia, firmes pero discretos y sin duda adivino que era el claro andar de su hijo, solo un Hiwatari tenia tan peculiar forma de caminar. Volteo hacia un lado y se dio cuenta de que el pequeño bicolor ya llevaba al menos medio camino recorrido de la enorme sala de estancia que tenían.

"¿Aun no llegan?" -pregunto lo evidente-.

"No" -respondió Kai, en tono cortante-.

Por un momento le pareció ver en los ojos de su hijo cierta aflicción, que desapareció casi tan rápido como logro captarla. Y justo en ese instante y como extraña coincidencia, el timbre elegante y melodioso se dejo escuchar por cada rincón de la enorme mansión. Gou reprimió el impulso que había tenido de ir corriendo a abrir la puerta, y espero a que su padre se pusiera de pie lo cual no tardo ni segundo y medio. Kai se apresuro seguido de su hijo y al poco ya se encontraban ambos frente a la puerta, internamente el bicolor mayor suspiro y alargo la mano tomando la manija dorada y abriendo la entrada.

Del otro lado dos pares de brillantes ojos dorados les saludaron.

"Hola Kai, Gou" -Rei fue el primero en hablar- "Lamento la tardanza... es que, se presentaron un par de ligeros inconvenientes" -trato de explicar, con aquella tranquilizante sonrisa suya-.

"Hmpf" -Kai negó con la cabeza, aunque interiormente agradecía la presencia del otro- "Da igual".

"A ti todo siempre te ha dado igual" -el chino arqueo las cejas divertido- "No cambias".

Oh claro, si Rei supiera realmente cuanto había cambiado.

Sin esperar mas padre e hija pasaron mientras la pequeña saludaba como era debido. Mas casi al instante comenzó a tirar del pantalón de su padre para obtener su atención.

"¿Qué pasa?" -el chino bajo la vista, a lo que su hija le extendió la mano abierta-.

"Driger" -murmuro la niña- "Lo quiero para jugar con Gou".

Rei sonrió y metiendo la mano entre sus ropajes saco su flamante blade, con habilidad retiro el bit chip donde estaba encerrado Driger y volteo hacia donde estaba su hija, quien le extendió su propio blade plateado, el oriental lo tomo y coloco en el bit chip del tigre, regresándole después el objeto a la pelirosa.

"¡Gracias papá!" -sonrió alegremente ella, y volteo hacia donde se encontraba el bicolor menor- "Ahora si" -extendió su blade con la recién colocada bestia bit- "Vas a conocer el poder de Driger".

"Bah" -Gou se encogió de hombros despectivamente- "No le tengo miedo a los gatos".

"No dirás lo mismo cuando terminemos" -replico ella- "Anda, vamos" -se abalanzo sobre el y lo tomo de una muñeca tirando insistentemente- "¿Dónde tienes tu plato?".

Mas el niño se resistió un poco, no es que no quisiera jugar pero no podía marcharse así como así. Se giro mirando a su padre quien tan solo asintió a la pregunta muda que le acababa de hacer. Ahora ya con el permiso, Gou logro soltarse y se echo a correr.

"¡Por aquí!" -grito antes de que la niña le siguiese alegando quien sabia que cosas-.

"Niños" -se escucho la voz irónica de Rei- "Aunque me parece que yo era así a esa edad" -volteo hacia donde estaba Kai- "¿No te parece raro?".

"¿Qué cosa?" -pregunto algo sobresaltado-.

"Gou y Ling... que yo sepa no son muy amigos... me parece raro que de repente se les de por querer practicar juntos en vacaciones".

"Lo se" -Kai se encamino de nuevo hacia la sala, y Rei le siguió sin preguntar siquiera- "Algo me dice que están haciendo planes".

"A mi también... es como cuando Takao y Max se ponían de acuerdo en alguna de sus locuras".

"No me lo recuerdes... sabes que odiaba esos planes suyos".

"Si, sobre todo porque siempre acababas involucrados en ellos sin quererlo" -sonrió burlonamente- "Acéptalo... los cuatro te caíamos bien".

"¿Eso crees?" -refuto sarcásticamente el-.

Llegaron al fin a la sala de estancia, Kai se dejo caer en su silla favorita que seguramente le había costado bastante, y Rei se sentó en un sillón cercano como si nada. En el pasado cuando visitaban a Kai, el chino solía pasar el tiempo libre con el en aquella misma estancia, hablando aunque a veces parecía que el pelinegro mantenía un monologo que el ruso se limitaba a escuchar.

"Claro que si... de no ser así no te hubieses preocupado por nosotros" -dijo, muy seguro de si mismo-.

"Por favor... como capitán de ese ridículo equipo era mi deber" -repuso altaneramente-.

"Si tu lo dices" -se encogió de hombros, obviamente sin creerle- "No has cambiado la decoración por lo que veo" -comento después, pasando sus dorados ojos rápidamente por la habitación en la que se encontraban-.

"Me gusta como esta" -contesto con cierta indiferencia-.

"Claro, todo serio y elegante... como tu ¿No es así?" -dijo como mero comentario- "Oye Kai me preguntaba una cosa" -esta vez lo miro directamente a los ojos-.

"¿Qué?" -y no pudo evitar sentirse un tanto incomodo ante aquel par de orbes doradas-.

"Si Gou y Ling quedan en que ella siga viniendo... ¿Podría mandarla? Es decir, tengo muchas cosas que hacer con eso del restaurante... me han pedido que haga el turno completo en lo que quedan de estas vacaciones y no puedo negarme, por eso tendría que mandarla" -aclaro, con cierto aire de aflicción... eso significaba ya no estar con Kai- "Claro que pasaría por ella en cuanto salga".

"Rei, te están explotando y tu no dices nada" -se quejo al instante, la misma idea del oriental le paso por la mente- "Deberías conseguirte otro trabajo".

"¿Dónde? Yo se hacer muchas cosas... el problema es trabajar en donde me permitan llevar a mi hija, y que me dejen el tiempo suficiente para convivir con ella" -reprocho, sintiéndose ligeramente enfadado-.

"Como quieras" -el bicolor negó la cabeza con resignación-.

Y después minutos de pesado y tenso silencio vinieron, ninguno decía nada y a diferencia de aquellos silencios que solían reconfortarlos, ese silencio no era voluntario mas bien impuesto. Kai pensaba que tendría que hacer algo al respecto en cuanto al "adorable" trabajo de Rei... no iba a permitirse siquiera que lo alejaran de el ahora que lo había encontrado de nuevo ¿Y que si Rei no correspondía a sus sentimientos? Con tenerlo cerca le bastaba, no importaba lo demás... Desde el día en que se encontraron en aquel parque hasta ahora que estaban ahí sentados, no recordaba haberse sentido tan feliz ni en calma en años.

"Oye Kai" -ahí estaba, aquel tono despreocupado con el que el chino lo había llamado en tantas ocasiones en años anteriores- "¿Piensas casarte de nuevo?" -pregunta casual, pero que escondía un interés diferente-.

"No" -negó decididamente- "No tengo tiempo para pensar en esas cosas".

"Pero Gou necesita una madre" -repuso, un dialogo bastante típico en ese tipo de situaciones-.

"¿Te casaras de nuevo?" -ignoro olímpicamente el último comentario-.

"¿Estas loco? Se que mi hija necesita una madre pero creo que no lo estoy haciendo tan mal yo solo" -repuso, mirando hacia otra parte- "Además yo siempre he sostenido que el matrimonio debería ser por amor" -y enrojeció un poco al decirlo-.

"Oh Rei" -Kai arqueo las cejas dejando ver una sonrisa divertida en los labios- "¡Sigues siendo tan cursi! .¿Es que tienes que ser un enamorado perdido?" -se burlo con sutileza-.

"Oh discúlpeme entonces señor Cásate-por-dinero-o-beneficio pero algunas personas nos gusta pensar en cursilerías" -repuso, sintiendo que ahora si se había sonrojado mas notoriamente-.

"Rei ¿Cuantas veces hemos tenido esta platica ya?" -se acomodo mejor en la silla, inclinándose hacia delante-.

"Perdí la cuenta después de las primeras diez".

"¿Y como termina entonces?".

"Yo dejo de discutir y tu te burlas de mi empalagoso y utópico romanticismo que no me llevara a nada en la vida" -resoplo ¿Cómo olvidar platicas como esas?- "Así que esta es la parte en la que me callo y en la que tu te burlas" -se cruzo de brazos mirando hacia cualquier parte que no fuese el ruso-.

La sonrisa burlona que Kai mantenía en los labios se borro... ¿Cómo olvidar platicas como esas? Si precisamente eso le había llevado a pensar que Rei se había casado con Mao porque la amaba ¿Cómo no pensarlo si el chino le había dicho hasta el cansancio que al casarse debía de haber amor?... ¿Qué se supone que pensara el luego de que se caso con aquella molesta pelirosada? Que ingenuo de su parte haber hecho caso a las palabras del ojidorado y creer todos esos malditos años que Rei vivía enamorado y feliz... ¡Si tan solo hubiese sabido la verdad antes! si hubiese sabido que estaban obligándolo a casarse, que el no quería... hubiese hecho cualquier cosa por librarlo de aquella imposición absurda ¡Hasta le hubiese confesado sus sentimientos! Lo que fuese para convencer al ojidorado de desistir en aquel vació matrimonio. Si bien sabia que el no le correspondería, al menos se lo hubiese dicho... al menos lo sabría.

"Kai" -susurro Rei, haciéndolo estremecer ligeramente- "¿Te pasa algo?".

El bicolor volteo a mirarle, el chino tenia fijas sus orbes en su persona con aquel gesto de curiosidad infantil tan nato en el, a pesar de los años Rei había dejaba ver ese aire inocente y puro que le pareció observar cada vez que veía sus ojos.

"¿Por qué?" -su voz sonó firme, aunque interiormente no se sentía tan imperturbable-.

"Olvídalo, creo que son pareceres míos" -sonrió a manera de juego-.

Y de nuevo aquel molesto silencio inundo todo. No había quizás mejor manera de romper aquella tensión. El oriental suspiro calladamente... ¿Qué se supone que hiciera? Todo su interior temblaba, y un nerviosismo que no demostraba se cernía sobre el, no era nada fácil estar con la persona que amaba, tenerla tan cerca y tan lejos... pero a pesar de la dificultad estaría ahí, con esa careta de "amigo de la infancia" que tenia, no había otra forma de estar cerca de Kai, desde hacia años lo sabia, se había resignado y ahora no era momento para quejarse o arrepentirse.

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Aquella habitación era enorme, diseñada especialmente para la practica de aquel deporte. En el centro tenia un fabuloso plato de metal pulido que portaba orgullosamente la letra "H" grabada. En el resto del espacio había un sin fin de obstáculos y ambientes para practicar jugadas, rapidez e incluso estrategias. Esa habitación encerrada era la misma en la cual Kai había practicado muchas veces cuando niño, ahora renovada era la ideal para que Gou practicase, jugara o sencillamente pasara horas y horas sin hacer nada como solía hacerlo. O como en este caso, jugara "pacíficamente" con la hija de Rei.

"Eres un vil tramposo" -siseo la pequeña pelirosa-.

"Y tu una muy mala perdedora" -repuso retadoramente el ojirubí-.

"¿Ah si? ¡Pues te exijo una revancha!".

"Oh vamos, ya ríndete de una vez... ¿Cuántas veces me has pedido la revancha y te he ganado?" -pregunto burlonamente-.

"Te detesto... ¡Esta bien! Acepto que todavía no puedo ganarte ¡Pero eso no quiere decir que no vaya a hacerlo!" -se sintió completamente impotente y humillada-.

"Se nota que no has entrenado para nada, que pena me das".

"¡Tengo cosas que hacer! Y no tengo con quien entrenar, papá tiene que trabajar y yo tengo que ir a la escuela y estudiar, tengo que sacar buenas calificaciones porque mi papá se esta esforzando mucho para que estemos bien los dos... y a veces no tiene tiempo para practicar conmigo" -dijo ella, dándose la vuelta, sintiéndose mal-.

"¿Y porque no practicas con tu madre?" -pregunto el de lo mas inocente-.

"¿Cuál madre?" -se sintió todavía mas enojada- "Mi mamá no vive con nosotros... ¡Y que bueno! Porque ella era muy mala... no me quería".

"¿Qué?" -repentinamente se vio interesado en eso- "No deberías decir ese tipo de cosas" -replico con un poco de recelo-.

"¿Y porque no?. ¡Es la verdad! ella era muy mala y me trataba muy mal, y siempre estaba peleando con mi papá ¡Que bueno que ya no vive con nosotros!" -repuso decididamente-.

"¡No seas tonta!. ¡Deberías de agradecer que tu madre esta viva!" -ese era el verdadero motivo de todo el rencor del momento- "¡Que ingrata eres!" -más al instante casi se muerde la lengua, enojado consigo mismo por haberse dejado llevar por un impulso tan tonto y hablar hablado de lo que no debía-.

Ling se dio la vuelta para mirarlo, con sus ojitos dorados bien abiertos de par en par y una expresión de confusión en el rostro, que poco a poco se convirtió en comprensión repentina y simple. Enojado, Gou fue quien esta vez se dio la vuelta, apretando los puños y entrecerrando la mirada con ira. Había aprendido gracias a su bisabuelo, que un Hiwatari no debía de dejarse llevar por impulsos, que los sentimientos tontos como la tristeza eran malos, y ni hablar de las lágrimas... además lo que jamás debía de hacer era mostrarse débil ante los demás... por eso cuando sucedía alguna cosa de ese tipo se aborrecía a si mismo por ser tan patético como para no poder contenerse ¡Así jamás seria un verdadero Hiwatari! (tenia que ser ese hombre ¬¬ ¿y luego porque lo ando matando?).

"Es muy triste que se muera alguien a quien quieras... si mi madre se muriera no se si lloraría... ella ha sido tan mala siempre... pero eso no quiere decir que todas las madres sean iguales" -comenzó a hablar la niña- "Te diría que lamento mucho lo que le paso a la tuya, pero mi papá dice que no diga ese tipo de cosas si no las siento... no la conocí, pero si lo lamento por ti... porque a ti si te conozco y me da tristeza que te sientas mal" -explico ella con aire infantil, sin saber en realidad cuan profundas podían ser palabras tan sencillas como aquellas-.

El bicolor entrecerró la mirada, sintiendo que crecía su enojo... si había una cosa que no soportaba era la compasión, la lastima... ¡Eso era tocar fondo!

"¡No quiero tu lastima!" -se volteo furioso-.

"¡No es lastima! ¡Es que te entiendo!" -ella también se coloco a la defensiva-.

"¿Como puedes entenderme?. ¡Tu ni siquiera quieres a tu madre!" -ahora se sentía aun mas enojado que antes-.

"¡Pero si a mi papá!" -resoplo, para después comenzar a respirar profundamente para calmarse- "Y a veces cuando pienso que el se podría morir y dejarme sola... me da mucha tristeza, me duele y lloro... yo no se que haría sin mi papá, si el se va yo me voy con el" -y aunque no quería sus ojitos ambarinos se cristalizaron... el solo pensamiento de perder a Rei siempre le había provocado llanto- "Yo lo quiero mucho y yo se que tu querías a tu mamá... y también se que duele" -y al fin una rebelde lagrima escapo y bajo por su acanelada mejilla-.

Ling se limpio aquella lagrima con desdén, le dio la espalda al otro niño y se seco los ojos con el dorso de las manos con desprecio, pero al mismo tiempo con aquella horrible tristeza que le daba el pensar que un día no podría ver a su papá, que un día podría dejarla sola ¡Quería tanto a Rei! Y la idea de perderlo la atormentaba tanto.

Gou se quedo de pie, sin saber que hacer más que escuchando de vez en cuando el sorber de la nariz que la pelirosada hacia, mientras claramente seguía restregándose las lagrimas, mas no sollozaba. Y... y... se sintió comprendido... si ¿Por qué negarlo? Sintió que aquella niña tan temperamental que tenia delante podía entenderlo, no sabia si era por lo que le había dicho antes o porque ahora estaba llorando... ¿Debilidad? Si, Ling era débil, pero seguramente lo seria el también por sentirse como ella.

"Si mi papá..." -la escucho murmurar- "... si mi papá se muere yo también, porque se que me va a doler tanto que no voy a vivir sin el... el día en que mi papá se vaya yo voy a hacer lo que sea para irme con el...".

Eso quería decir que... ¿Qué Ling prefería morir antes de vivir sin su padre? Y ahora Gou ya no sabia si eso era debilidad, fortaleza o locura... cuando su madre murió Gou se sintió terriblemente mal, y quiso irse con ella... pero jamás lo pensó así, ni tampoco tan seguro de si mismo... nunca pensó que prefería morir a todo. Y ahora estaba Ling diciéndole que quería tanto a su padre como para afrontar ese terrible destino por el... ¿Y si ella era la fuerte?... o peor ¿Y si Gou no había querido tanto a su madre para no poder estar sin ella?... todo era tan confuso... tan raro... no sabia ni que decir ni que pensar.

"Estas loca" -dijo al fin, encontrando por lo menos una frase que comunicar-.

"No me importa" -replico ella, sin girarse aun- "Soy una loca feliz".

Y aunque quería negarlo, aquella respuesta le había arrancado una ligera sonrisa al pequeño bicolor... quizás el y Ling no eran tan diferentes como pensaba.

"¿Y si estas feliz porque lloras?".

"Porque quiero" -refuto-.

"Los fuertes no lloran" -replico-.

"Ah ha" -la niña negó con la cabeza y se dio la vuelta, mostrando sus orbes un tanto irritadas, pero nada de tristeza en ellas, no ahora- "Es de fuertes llorar... porque las lagrimas te hacen fuerte... los que dicen que no es que son unos tontos, porque no son tan valientes como para llorar sin que les de pena" -repuso ella orgullosa, intentando emular a su padre, aunque cambiando demasiadas palabras a como Rei le había explicado una vez-.

Y por primera vez en su corta existencia, aquellas palabras tuvieron todo el sentido del mundo para Gou, como si todo lo que le hubiese dicho Voltaire alguna vez fuese una mentira inventada por el hombre (¿y que otra cosa podría ser Gou de mi vida? u.ú).

Permanecieron durante unos segundos callados, sin decir nada mas tan solo observándose... analizándose y pensando quien sabia que cosas del otro niño, con esas miradas tan serias y rencorosas que solo los niños pueden darse pero que en realidad carecen de odio verdadero.

"¿Te gusta el chocolate?" -pregunto de la nada-.

"Si... ¿Por qué?" -respondió descolocada ella-.

"Porque hay un pastel de chocolate en la nevera" -respondió el, y con eso aclaro todo-.

"¿Y que estamos haciendo aquí?" -nuevamente corrió hasta el y lo tomo de una muñeca jalándolo hacia la salida- "¡Vamos a la cocina!".

"Ya... ¡Pero suéltame!" -se quejo, zafando su mano- "No se te quita lo maleducada".

"Y tu sigues siendo un mocoso engreído y no digo nada" -sonrió burlonamente, mostrando uno de esos blancos colmillos suyos-.

"Malcriada sin modales" -rezongo, mientras que con la cabeza en alto y paso previamente planeado comenzaba a caminar hacia la puerta de la habitación-.

"Los modales son para la gente aburrida" -replico sonriendo, mientras caminaba a su lado llevando las manos tras su espalda-.

"No es cierto, los modales son para la gente elegante".

"La gente elegante no se divierte" -insistió ella-.

"Eres una necia".

"Lo se, es de familia, gracias" -y Gou entendió que aquella batalla no la iba a ganar-.

Cuando ya no dijo nada mas, la risa fresca de Ling lleno el cuarto... no era una risa que expresara burla, más bien era una relajada y divertida. Gou se permitió una sonrisa a pesar de que se suponía no debía de sonreír tanto porque Kai no lo hacia, pero aquella ocasión de algún modo le parecía "especial".

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Cuando la mansión se encuentra tan solitaria, carente de servidumbre o cualquier tipo de personas es mucho mas fácil escuchar lo que sucede en lugares cercanos a esa sala de estancia, por lo tanto las risas alegres y los pasos apresurados bajando escaleras era algo que pudo oírse claramente.

"¿Tan rápido?" -hablo por fin Rei- "Y yo que pensé que mi hija le pelearía al tuyo mas tiempo... y no me refiero al Beyblade" -aclaro divertido, para fortuna o desgracia Ling había heredado parte de aquel nefasto carácter de Mao, lo que hacia de su hija una pequeña fierecilla en ocasiones-.

"Si se están riendo no creo que haya heridos" -respondió el otro, agradecido de que el silencio se hubiese acabado-.

Mas al instante Kai enmudeció... ¿Era esa la risa de su hijo?. ¡Por todos los dioses! Hacia meses que no la escuchaba... Gou... se estaba riendo... ¡Vaya!... eso era bueno ¿No es así?

Los murmullos infantiles pasaron de largo y se perdieron en alguna parte de algún pasillo.

"Me pregunto a donde irán" -el chino no pudo evitar su curiosidad innata-.

"A la cocina" -respondió automáticamente-.

"Hmm... intermedio de quince minutos para robar comida" -dedujo con una sonrisa-.

El ruso se giro hacia un lado, perdiéndose en aquella imagen serena y tranquila que Rei proyectaba, con esa sonrisa tan serena en los labios, aun no entendía como era posible que el chino lograra reflejar una imagen tan perfecta como aquella, como es que era posible que Rei fuese tan perfecto. Su corazón latió con mas fuerza ante la descabellada determinación que justamente pasaba por su cabeza, impulsada apenas por un simple vistazo a la imagen que tanto idolatraba del ojidorado.

"Rei" -lo llamo por lo bajo... sintiendo un nudo en la garganta formarse justo en aquel instante-.

"¿Qué pasa?" -enfoco el oro de sus orbes en quien le había llamado-.

"Yo...yo... te..." -titubeo, teniendo un terrible instante de lucidez que le hizo ver la locura que estaba a punto de cometer en ese momento- "Te aprecio ¿Lo sabes? Y... tenias razón cuando dijiste que me preocupaba por ustedes..." -¿De donde habían salido aquellas patrañas? Bueno, fue lo mejor que su mente pudo maquilar para salvarse a si mismo de haber dicho algo peor-.

Sin duda Rei se sintió extrañado y un tanto fuera de lugar por las palabras que Kai acababa de decir... el bicolor no era de ese tipo de personas que se expresaban tan "abiertamente" de sus sentimientos o pensamientos y el lo sabia, por lo cual era total y completamente extraño el que ahora le estuviese diciendo eso sin motivo aparente, pero no por ello disminuía el pequeño salto de emoción que había dado su interior al escucharle decir que lo apreciaba... en fin ¿Qué hacer? Era un enamorado perdido y no lo podía evitar.

"Sabes que nosotros también nos preocupamos por ti, aunque te desaparezcas por años" -sonrió a medias- "Y también yo te aprecio".

Interiormente el ojiescarlata dio un suspiro de alivio, aparentemente el chino no había visto demasiado extraño su comportamiento y menos sospechado realmente cual había sido su primera intención, debía de controlar sus impulsos con mas resistencia o la próxima vez podría cometer una locura de la cual quizás llegaría a arrepentirse... pero no por ello desistía a la idea... Rei DEBÍA de saber cuales eran sus sentimientos tarde o temprano... era ridículo seguirlos callando después de tantos años, y aunque eso provocase un alejamiento de su parte ¡Tenia que saberlo! Era ya demasiado tiempo de silencio que le seria insoportable seguir callando, no, ya no.

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Hacia ya unas horas que Ling se había marchado con su padre y la casa quedo nuevamente en silencio. No iba a negar que aquella tarde se la había pasado relativamente bien con su nueva "amiga" e incluso se había divertido con la necia y alocada de la pelirosa. Mas ahora todo parecía volver a la normalidad en aquel lugar que el tenia que llamar "casa".

Estaban en el largo y caro comedor de la casa, Kai como era de suponerse ocupaba su sitio a la cabeza del mismo, y el a su lado se limitaba a comer sin mucho entusiasmo en realidad. Ese lugar no era de su agrado, las pinturas que había en las paredes y la decoración que daba un estilo antiguo y refinado le parecían deprimentes para la hora de comer. Al menos el alumbrado había cambiado, ahora era parcial y completo ya que hacia un par de años solo unas cuantas lámparas en las paredes y en los pasillos daban luz, dándole a todo un aspecto sombrío. Gou estaba acostumbrado a poner el mismo la mesa y encargarse de los platos sucios cuando llegaba la temporada de vacaciones para la servidumbre, su padre tan solo pedía comida ridículamente cara que llegaba a su puerta por algún repartidor de algún fino restaurante... odiaba esa comida. Lo único que lo consolaba en ese momento es que ya estaba por terminar.

"¿Te divertiste con Ling?" -asombrosamente escucho a su padre preguntar-.

"Si" -asintió quedamente, completamente confundido por la pregunta, a la hora de comer, cenar o lo que fuese no era normal que su padre hablase-.

"Estaba pensando... ¿Por qué no la invitas al parque de diversiones? Podríamos ir el próximo fin de semana" -dijo como si nada, llevándose un bocado de comida a la boca-.

"E... ¿E-en serio?" -Gou estaba mas que sorprendido, y había dejado el tenedor suspendido a medio camino de su boca-.

"Si, puedes preguntarle mañana" -cerro los ojos diplomáticamente mientras masticaba-.

El pequeño bicolor estaba sin palabras, sin aliento casi... no podía creer que su padre acabase de decirle aquello... eso debía de ser una cruel broma, ya que Kai jamás le hubiese hecho una propuesta como esa ¿Qué era lo que estaba pasando ahí?

"¿Terminaste?" -nuevamente la voz de su padre le saco de sus pensamientos-.

"Yo..." -vacilo un poco, aun le faltaba- "Si" -dijo al fin no muy seguro, según se le había enseñado debía de acabarse todo lo que en su plato hubiese-.

"Bien, ya puedes irte a dormir... yo me encargo de los platos".

Ahora si... que alguien le diera un buen golpe porque seguramente estaba soñando ¡Ese no podía ser su padre! Kai no era tan atento... no era así... ¿Entonces porque ahora venia a decirle todo aquello y comportarse de esa forma? Y vagamente recordó al padre de Ling... entonces ¡Tenia razón! No se había equivocado cuando pensó que era Rei quien hacia que su padre se comportase mejor, sin duda alguna Kai debía de querer mucho a aquel oriental para sentirse tan bien con su presencia... ni siquiera cuando estaban en Rusia con Yuriy y Bryan, su padre se había comportado de esa forma, sabia que eran amigos pero quizás no tan buenos como lo era con Rei. Si era de ese modo... ¡Haría que el padre de Ling no se separara de el! su padre había cambiado tanto en esos pocos días y ahora podía apostar la mitad de sus azules cabellos a que eso se debía a la repentina aparición del pelinegro y su hija.

Luego de despedirse de Kai y de ver como este le había nuevamente la mano por la cabeza en una cariñosa caricia, algo descolocado subió corriendo las largas escaleras que se extendían por dos pisos mas luego del segundo, llego hasta su habitación y cerrando firmemente la puerta se apresuro a su cama, dejándose caer con una enorme sonrisa en los labios, y luego sin poderlo evitar comenzó a reír solo por el mero gusto de hacerlo, y aunque se sintió tan tonto por eso no lo evito ¡Se sentía tan feliz!... ese día había sido tan perfecto... se había entendido mucho mejor con Ling luego de que bajaron por aquel pastel a la cocina, y el resto de la tarde juguetearon. Y ahora... ¡Eso! su padre se portaba tan bien con el ¿Podría haber algo mas perfecto que eso en aquel momento?

Y aun con esa sonrisa tan adorable en los labios y sintiendo como la alegría lo recorría de pies a cabeza, no pudo evitar quedarse dormido... hacia años que no dormía con una sonrisa en los labios como ahora.

Continuara...

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¿Saben? Le regalare a Kai el libro de "Guía fácil para principiantes de como ser padre y no fracasar miserable y patéticamente intento" XD bueno ya, el capitulo de hoy... neh, no se ni como diablos llamarlo pero espero que haya quedado medio decentón para ustedes. Como ven estoy tardando en actualizar y eso es porque no tengo tiempo, ni inspiración ni nada, si lo notaron este capitulo estuvo de lo mas colgado y wack, ni modo, pero tengo que hacer algo para no quedarme rezagada con mis fics aunque no tenga ideas (en lo que llegan las buenas XD), acepto sugerencias encantada, me harian un favor! Bueno, no tengo demasiado que comentar, soy tan patética que hoy no hay mucho que decir x.X espero sus comentarios y su comprensión n.n y antes de irme agradezco mucho su review a las siguientes personas:

Naru Narusegawa Hiwatari

DarKenji Fujisaki

Shiroi Tsuki

Auras Hayumi

The life is a dream

Tsubaki Hi

Ginny -Flor de Cerezo-

Kote M. Hiwatari

Maia Hayashibara

Alexa Hiwatari

Ayacrawford-Rei Diethel

Rominadark

Ariatnawing

Laura

Junel Hiwatari

Suu

Esto es todo, nos vemos en el siguiente de mis capis... adivinen cual... ¡Pues será en el capi de Corazón de Roca!. ¿Creían que ya lo había abandonado?. ¡Nunca! Así que nos veremos ahí n.n

Atte.

»»----- ČεĻεŋ Mдяΐŋдİđεŋ "No me despiertes aun, quiero seguir en este sueño que se llama Vida..." ------»