Acotaciones:
"..." diálogos
'...' pensamientos
(...) mis burdos comentarios
КxЯ КxЯ КxЯcambio de escena
Datos del fic:
∞ Titulo: "Second Chance"
∞ Autor: Celen Marinaiden.
∞ Genero: Yaoi, Shonen-ai...
∞ Parejas: KaixRei y YuriyxBryan.
∞ Disclaimer: Beyblade no es mío, si lo fuese no me vería en la "penosa" necesidad de hacer esto, ya que directamente lo mandaría a hacer en el manga o en el anime ¿Conclusión? Beyblade es de Aoki Takao, por lo tanto a mi no me pagan ni un quinto por escribir esto, es solo un pasatiempo y demandarme no servirá de nada. Solo uso a los personajes (y secuestro) para mi enferma diversión, gracias por su comprensión XD
¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸, SeCoNd ChAnCe ¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,
.: Capitulo Siete :.
El problema podría decirse ya se encontraba resuelto, gracias a su "pequeña" intervención. Y satisfactoriamente lo comprobaba mientras que manejaba escuchando atentamente al ojidorado y poniendo sin embargo la atención necesaria al camino.
"...y me liquido el resto del sueldo... ¡No puedo creerlo!" -exclamo Rei, con una voz tintada de alegría- "No me lo esperaba... es decir, pensé que solo hasta el siguiente año tendría vacaciones... y ahora mi jefe viene a decirme que puedo tomarme el resto del verano" -puso un gesto pensativo- "¿No te parece extraño a ti, Kai?".
"Si le pones tanto empeño a tu trabajo como lo hacías al Beyblade... no me extraña que te paguen hasta por no ir" -que mentira... pero bueno, era creíble-.
"Aun así..." -el otro no parecía convencido del otro-.
"¡No importa!" -canturreo Ling- "¡Pasaremos el verano juntos, papá! Eso es lo mejor de todo ¡Ya no te preocupes!" -a la pequeña le daba igual, la noticia de que su padre tendría todo el tiempo del mundo para ella, la tenía encantada-.
"Niños" -resoplo el pelinegro, regando divertido con la cabeza-.
Kai miro aquellos ojos dorados por medio del vidrio del retrovisor, y sonrió ligeramente para el, casi de manera imperceptible... sin embargo, Gou a su lado, en el asiento del copiloto... lo miro de manera calculadora mientras que su pequeña mente infantil maquinaba un par de cosas. La presencia de Rei ponía de un increíble humor a Kai... si Rei siempre pudiese estar presente, entonces Kai se mostraría tan accesible siempre.
Aquella mañana era la mañana "esperada". Gou había invitado a Ling a visitar el parque de diversiones que estaba instalado y localizado casi a las afueras de la ciudad. Rei había ido como era la costumbre a trabajar en su turno matutino y después ya por la tarde pasarían el resto del tiempo posible en aquel concurrido lugar. Había sido toda una sorpresa escuchar a su jefe decirle las buenas noticias, aquellas que declaraban que estaba libre de trabajo por el resto de las vacaciones de verano, y sin mas le había liquidado de un solo pago todo el dinero que hubiese ganado de trabajarlas... ¡Pero que cosa mas bizarra! Y le hubiese encantado preguntar los tan dichosos "¿Por qué?" pero su jefe le había despachado sin decir nada mas. Kai había llegado puntual a la hora citada, como era de esperarse de el. El auto que había traído esta vez parecía tan costoso como el anterior, de una marca diferente y sin embargo era también negro. Se habían sentado de la misma forma que la primera vez, Kai con su hijo al lado, y en los asientos traseros Rei enfocado en una ventana, mientras que Ling miraba por otra.
"¿Y a donde quieren ir primero?" -pregunto Ling con toda la confianza del mundo, parándose y asomando el rostro entre el espacio que había entre los asientos delanteros-.
"¿No deberíamos pensar eso cuando lleguemos?" -repuso Gou, frunciendo el ceño-.
"¡No! si hacemos eso vamos a desperdiciar tiempo, y si desperdiciamos tiempo no vamos a disfrutar nada todo lo que podamos" -se giro hacia atrás, enfocando sus ojos en los de Rei- "¿Cómo decías que era, papá?".
"La planificación es la base de una buena estrategia" -sonrió ligeramente-.
"¡Eso! entonces, si planificamos bien, la estrategia será divertirnos mucho".
"¿Usas las reglas del Beyblade para la vida?" -Gou se giro ligeramente hacia un lado, mirando a la china, parecía un tanto sorprendido-.
"¡Sip!" -asintió fervientemente- "El Beyblade no es solamente entrenar, es también hacerte mas fuerte no solo en el juego sino también en la vida y... y... ¿Papá?" -pregunto interrogante otra vez-.
"Y aplicar el espíritu del Beyblade a todo lo que hagas, de este modo la vida se puede aprovechar mas" -aunque el dudaba de sus propias palabras, sentía que su vida no iba encaminada hacia nada-.
"Nunca lo creí de ti, Rei" -mascullo Kai, obteniendo la atención de todos- "Le lavas la cabeza a tu hija con filosofía extraña" -negó, sonriendo con cinismo-.
"¿De verdad, Kai? Tienes razón, quizás debería decirle algo como..." -se giro hacia la niña y coloco una de sus manos en un hombro- "Ling, escúchame atentamente" -la señalo con su dedo índice y comenzó a moverlo como si la estuviese reprendiendo- "Debes de buscar solamente la perfección, nada mas importa ¿Entiendes? Perfección" -casi deletreo-.
"Pero, papá... la perfección no existe, y si existiera seria muy aburrido porque la perfección es aburrida" -respondió ella con toda la inocencia del mundo, mirando atentamente a su padre con sus grandes ojos dorados-.
Rei soltó una carcajada y acaricio la cabeza de su hija cariñosamente, gesto que fue observado atentamente por Gou, mientras que sus rojizos ojos brillaban de manera extraña.
"Ja ja... que gracioso eres, Rei" -la voz de Kai sonó helada-.
"Oh, vamos, Kai" -entrecerró sus ojos- "No he sido yo quien le ha dicho eso, fue Takao".
"¿Takao?" -el bicolor mayor pareció ligeramente sorprendido- "¿Por qué no me extraña?".
"Takao-san dice que la perfección no es real... y también dice que uno de sus compañeros de equipo era un loco que solo hablaba de eso y que quería ser perfecto... aunque no se quien" -se cruzo de brazos, poniendo un gesto pensativo- "Yo se que mi papá no es... ¿Será el señor Kyouju? Yo creo que si porque siempre esta mejorando los beyblades cada vez que puede... papá" -volteo a verlo- "¿Por qué nunca me quieres decir de quien habla Takao-san?".
Rei se tapo la boca, emitiendo un sonido que puso ser una queja, una risa ahogada o una tos.
"Eso, Ling... pregúntaselo a Takao" -respondió el pelinegro, recuperando la compostura- "Kai" -le llamo suavemente- "Culpa a Takao".
"¿Y que crees que estoy haciendo?" -respondió sarcásticamente, con una molestia clara en el rostro-.
"Bueno... ¿Y que hacemos primero?" -interrumpió la pelirosada- "Yo creo que primero deberíamos subirnos a la montaña rusa ¡Me encanta!" -dio un salto y volvió a caer sentada- "¿Tu que dices, hermano?".
"¿Cómo demonios me llamaste?" -pregunto mordazmente el pequeño bicolor, girándose por completo hacia atrás-.
"Hermano... de cariño" -sonrió inocentemente-.
"No. Me. Vuelvas. A. Llamar. Así" -deletreo prácticamente-.
"Pesado" -hizo un puchero- "¿Acaso no puedes aceptar un cariñito sin ponerte tan odioso? ¡Ya no te voy a querer!" -replico, cruzándose de brazos y haciéndose hacia atrás pegando la espalda totalmente en el respaldo del asiento-.
Gou resoplo y se acomodo en su asiento, mostrando un gesto enojado. Sin embargo, aquellas palabras le habían descolocado. Rei entrecerró la mirada con algo de aflicción y se inclino hacia su hija, acariciándole suavemente la cabeza.
"En la aldea de los White Tigers..." -comenzó a explicar suavemente el chino- "Los niños suelen llamar como hermano o hermana a otro a quien aprecien, aunque no sean hermanos realmente... es solo, una muestra de cariño" -termino Rei, mirando realmente hacia ninguna parte-.
Rei comprendía a su hija. Cuando vivían en su aldea, Ling no había pasado buenos años, por un motivo que jamás comprendió su hija no había encajado bien con los demás niños. A ella jamás le llamaban "hermana", y cuando ella llego a referirse hacia los otros con el mismo termino, su gesto había sido rechazado. Tantas y tantas veces había querido hablar con ella sobre eso, pero al final prefirió dejar el tema en el pasado, al igual que los años infelices de matrimonio y a Mao. Y ahora, que Ling fuese rechazada una vez mas debía ser terrible para ella. La pequeña pelirosa resoplo, y se giro abrazando a su padre, dejando que la mimase.
Gou pareció entender en algo lo que el padre de Ling había dicho, y se sintió mal. Pero el lo había tomado como una ofensa ¿Cómo iba a saber que Ling lo había dicho en ese sentido? El no estaba acostumbrado a ese tipo de cosas... nunca nadie le había dicho "hermano"... el no tenia hermanos, ni primos, ni tíos... el realmente no tenia familia mas que su padre... ¿Cómo iba a saber de esa costumbre extraña? ¿Y como iba a saber que Ling se pondría así?... un momento, ella había dicho que ya no iba a quererlo... acaso ¿Le quería? Pero ¿Cómo? Si se llevaban mal, además, a él nadie lo quería mas que su padre, su madre lo quería pero ella ya no estaba... entonces no debía haber nadie mas que lo quisiera. Y si lo que la ojidorada había dicho era cierto, entonces él se había equivocado en su forma de reaccionar.
"Llegamos" -mascullo Kai, con un aire de completa indiferencia-.
Vaya, y ninguno de los otros tres se habían percatado siquiera. Kai fue el primero en bajar, al notar la actitud tan apagada en la siempre enérgica niña, y el silencio de Rei, le pareció que aquello iba a ser una mala idea. Y todo por una tontería de niños ¡Lo que faltaba! Definitivamente, el día iba a ser un desastre.
КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ
"¡Vamos, papá, vamos!" -rogaba la pequeña, intentando tirar de la mano a su padre-.
"¡Espera, Ling!" -rió él- "Esa casa de los espejos no va a irse".
"¿Me puedo adelantar?" -pidió dulcemente, con ese tono tan chantajista que Rei conocía bien-.
"Esta bien" -resoplo resignado-.
"¡Viva!.. Gou, te reto ¡Una carrera!".
"No, gracias" -replico el bicolor, caminando a un lado de su padre-.
"Cobarde, temes que una niña te gane" -levanto la cabeza altivamente y luego comenzó a correr-.
Dos segundos después, Gou salía de su lugar comenzando a correr con un gesto impasible en el rostro. Bueno, quizás Kai se había equivocado en cuanto a su predicción sobre el día.
"Tiene el mismo orgullo que tu" -dijo sonriente Rei-.
"Y ella tiene demasiada energía... ¿Qué le das de comer?" -respondió con cierto sarcasmo el bicolor-.
"No creo que lo haya sacado de mi" -se encogió distraídamente de hombros- "Creo que yo era mas bien, tranquilo".
"Oh no, no eras tranquilo cuando te enojabas... parecías una fiera" -respondió sarcásticamente-.
"Mira quien lo dice... tu debiste acabar en el psiquiátrico luego de tus arranques de furia" -dijo con algo de saña, pero sin ser demasiado mordaz-.
"En ese caso, a ti debieron meterte a una jaula".
"Oh, Kai, eso me ha dolido" -expreso de manera dramática- "Ya, en serio... ¿Desde cuando eres sarcástico conmigo?".
"¿Desde cuando no lo fui?".
"No lo se... siempre me pareció que de todos, yo era al que parecías soportar mas" -dijo desinteresadamente-.
"¿Y porque supones eso?".
"Porque de lo contrario no hubiese sido yo quien siempre terminaba sentado a tu lado en los viajes, ni el que compartía cama contigo, ni al que siempre mandaban para decirte algo" -comenzó a enumerar con los dedos- "Ni al único que no mandabas al demonio cuando se acercaba a hablarte, ni tampoco..."
"Sshh, Rei" -le interrumpió el ruso- "Ya entendí lo que quieres decir".
Rei tan solo rió de manera jovial, y negó con la cabeza divertido.
Su estancia había sido completamente agitada, se habían subido a cuantos juegos Ling había sugerido, habían entrado a ver tantas atracciones como la dichosa casa de los espejos, una mansión supuestamente embrujada y hasta visitado un pequeño zoológico de cachorros donde Ling se entretuvo de lo lindo con un pequeño tigre. Gou, por su parte, jamás había estado tan deslumbrado por todo, aunque por orgullo le costaba aceptarlo, nunca antes había estado en un parque de diversiones y menos en compañía de su padre, aquello era como uno de sus tantos sueños que por fin se había hecho realidad.
Para Kai lo imposible acababa de suceder hacia ya varios minutos, cuando su hijo de manera tímida y en realidad poco convencida le había pedido a Rei que le llevase a subirse de nuevo en aquella montaña rusa a la cual habían visitado primero. Había sido raro pero comprensible, Ling estaba terminándose un refresco y Kai alegaba que estaba completamente cansado... así que parecía obvio que siendo Rei el único que no ponía ningún "pero" para nada, le hubiese dado la confianza suficiente al pequeño Gou como para pedir aquello, sin embargo no dejaba de ser un hecho completamente increíble.
Cuando Ling se termino aquella bebida, espero pacientemente sentada en la misma banca que el, moviendo sus pies de atrás hacia delante y aparentemente muy entusiasmada con la vista que pudiese estarle dando el suelo. Absorto en sus pensamientos como estaba, apenas si pudo percatarse de la voz del chino que le llamaba lejanamente en medio de todas aquellas personas que iban y venían como en un mar. Al instante sus ojos rojizos buscaron con algo de ansiedad al dueño de aquella voz que le parecía tan melodiosa y no tardo en reparar en el, que se acercaba esquivando a las personas, Gou venia agarrado de su mano y a Kai, le pareció que aquella escena era una de las mas hermosas que había visto en su vida.
"¡Papá!" -exclamo alegre Ling, poniéndose de pie de un salto- "¿Te divertiste?".
"Claro que si, hija" -dijo apenas llego-.
"Y tú Gou ¿También te divertiste?" -pregunto ella-.
"Un poco" -respondió el bicolor, soltándose lentamente de la mano que sostenía la suya-.
"Mentiroso" -clamo Ling, riéndose- "¿Podemos ir a otro juego? ¿Podemos?".
"Pues..." -Rei pareció meditarlo, y después fijo sus dorados ojos en Kai- "¿Tú que dices?".
Al instante el bicolor se fijo en el costoso reloj de muñeca que traía, y después de confirmar la hora frunció levemente el ceño.
"Supongo que sí, ya se va acercando la hora de irnos".
"¿Tan rápido?" -exclamo sorprendida la niña- "¡Yo no me quiero ir!" -corrió un poco hacia un lado y extendió las manos mientras daba un giro- "¡Yo quiero seguir aquí! hay muchas cosas que no hemos visto todavía".
"Ling" -la llamo Rei- "Sabes que tenemos que irnos tarde o temprano".
"Lo sé" -exclamo enfadada y haciendo un puchero al tiempo que cruzaba los brazos-.
"Un último juego y nos vamos" -declaro el bicolor-.
"Me parece bien" -secundo el pelinegro-.
Y así luego de una batalla entre Gou y Ling que pareció casi campal (en serio, tantos gritos son terribles) al fin se decidieron por una ultima atracción. Al final cuando salieron de aquel lugar, Ling cargaba consigo un enorme peluche en forma de oso, un gorro bastante peculiar hecho con globos de colores y en el rostro una sonrisa brillante. A diferencia suya, Gou solo llevaba consigo un algodón de dulce y un gesto similar a una sonrisa que estaba luchando por ocultar.
"Estoy muerto" -exclamo Rei antes de dejarse caer en el asiento trasero y cerrar la puerta- "Los entrenamientos de Kyouju parecen siestas comparados con esto".
"Estas fuera de forma, Rei" -dijo ácidamente Kai, sonriendo mientras colocaba las llaves del auto en su lugar-.
"Oh... si claro, y tu dirás que estas como si nada".
"Efectivamente" -dijo con cierto orgullo-.
"Bien, quizás se deba a que te resististe a subir a casi todos los juegos" -reprendió ligeramente- "Ni que te fueran a morder o algo así".
"No me gustan esas cosas, son para niños" -replico, esta vez abrochando el cinturón de seguridad de Gou para sorpresa de este. Normalmente era el mismo Gou quien hacia eso-.
"Y esa es la respuesta típica que esperaba de ti... si Takao estuviese aquí tendría un contraataque perfecto para eso" -rió suavemente, mientras que Ling acomodaba a su lado aquel oso de felpa tan grande-.
"No menciones a Takao" -gruño ligeramente, encendiendo al fin el motor-.
"Rencoroso" -murmuro Rei, mientras que se dejaba ir hacia atrás y recargaba su cabeza en el borde del respaldo-.
Una vez que el automóvil estuvo el movimiento pareció que todos los que estaban dentro habían caído en un extraño silencio.
Gou miraba ausentemente a través del cristal de su ventana, terminándose aquel dulce de color azulado mientras que también se reponía de aquel día. No podía creer que fuese posible que uno se pudiese divertir tanto en un solo día... era algo asombroso. Al principio había sido difícil para el pedir siquiera algo, pero Ling que los había arrastrado de un lugar hacia otro constantemente le estaba preguntando que es lo que debían hacer, como si aquello fuese decisión de ellos dos y no de los adultos que les acompañaban, y hasta ese momento entendió que era de aquel modo. Que sus padres les habían llevado no para escoger ellos, sino para que fuesen los mismos Gou y Ling quienes decidiesen aquel día. Para Gou aquello no había tenido punto de comparación con las cosas vividas anteriormente con su padre, sencillamente le parecía que era lo mas maravilloso que Kai hubiese podido regalarle, un día con el. Si bien sabía que era normal que Kai se negase a subir con ellos, le pareció un tanto asombroso la facilidad con la que el padre de Ling accedía a todo, desde acompañarlos a cualquier cosa que la niña dijese, hasta conseguirle sus caprichos. En aquel momento Gou se pregunto que podría sentirse tener un padre que demuestra tanto cariño con facilidad, no es que Gou no quisiese a Kai, al contrario, lo admiraba, era todo para el y le respetaba como a nada... pero a veces no podía evitar el querer que Kai fuese diferente. Había visto como Bryan y Yuriy se comportaban con Alexéi, y había visto también el comportamiento de Rei para con su hija, es por ello que no podía evitar el querer aunque fuese por una vez sentir lo que seria tener un padre como aquellos. Fue por eso mismo que se armo de valor, y cuando estaban los cuatro tomando un respiro, se había acercado al padre de Ling y había hecho aquella petición con la idea de que seria rechazada o que Rei mandaría a Kai en su lugar. No dejo de sorprenderse al ver que el chino había accedido con una sonrisa, dejado a su hija terminar con aquel refresco que había estado pidiendo con insistencia y avisar a Kai a donde irían, todo con la naturalidad mas grande del mundo.
Gou no iba a negar que se había divertido mucho, y que Rei se había comportado con el como si de su hija se tratase. Incluso le había tomado de la mano en ambas ocasiones diciendo que no deseaba que se perdiese, Kai casi nunca le tomaba de la mano a el. De hecho, había sido el pelinegro quien le había comprado aquel dulce después de cumplirle el capricho a Ling de que le comprase aquel gorro tan tonto según el punto de vista del pequeño bicolor. Si Gou podía describir aquel día con alguna palabra, la palabra que escogería seria: Perfecto. Pues si bien Kai seguía siendo tan ajeno a todo, se había comportado con el especialmente atento, le había visto sonreírle y le había hablado con un cariño que Gou pocas veces escuchaba.
En aquel momento él podría decir que era el niño más feliz que existiese sobre todo el mundo, incluso mas feliz de lo que Ling siempre se veía, dando saltos de aquí para allá. No le cabía duda alguna de que Rei tenía todo que ver en aquel asunto, desde que su padre estuviese cambiando en aquellos días hasta que el mismo Kai le hubiese hecho invitar a Ling a pasar aquel asombroso día en un parque de diversiones. Ahora Gou entendía porque llamaban así a esos lugares. Y no pudo evitar el desear en aquel momento el que Rei estuviese siempre con ellos, si era así, entonces vería a Kai tan feliz y era seguro que podría estar disfrutando de aquellas atenciones que le daba... si tan solo hubiese una forma de que el padre de Ling no se alejase jamás.
Por su parte, aquel día había sido estupendo para la pequeña pelirosada, pero no algo tan fantástico como había sido para el hijo de Kai, para ella era muy normal divertirse de esa forma en compañía de su padre, pero lo que si debía resaltar era que estaba muy contenta por Rei, le había visto sonreír de aquella forma especial que solamente Kai le podía sacar... ya vería Rei, haría cualquier cosa para que su padre fuese feliz y cuando pensaba en cualquier cosa, eso quería decir que haría de todo.
Un suspiro escapo de los labios del pelinegro mientras que sus ojos dorados permanecían cerrados, el simple y vano hecho de haber pasado aquel día en compañía de Kai habían hecho inolvidable el momento, sabia que no podía estar de su lado de otra forma que no fuese aquella, pero al menos estaba feliz de poder estar con el de la forma que fuese. Poder convivir nuevamente con el luego de aquellos años de no haberlo visto, luego de todas aquellas cosas que en su vida había pasado era sencillamente el lujo mas grande que podía darse.
"¡Oigan!" -la voz casi chillona de Ling saco a todos de su ensimismamiento- "¿Qué les parece si vamos a comer?" -pregunto alegremente-.
"Si, Ling" -mascullo Rei- "Tu y yo comeremos cuando lleguemos a casa".
"No, no... ¡Todos! Que todos vayamos a algún lindo lugar a comer" -aclaro ella, y a como diese lugar lograría eso-.
"Ling, seguro que Kai y Gou están cansados, no podemos abusar de la invitación que nos hicieron hoy".
"No es problema, Rei" -dijo Kai, de una forma que realmente parecía indiferente y sin importancia alguna-.
"¿Y, Gou?" -pregunto Rei, abriendo por fin sus orbes doradas- "Seguro que el esta cansado".
"Yo..." -murmuro apenas el pequeño ojirubí- "Por mí esta bien".
"¿Seguro?" -quiso cerciorarse-.
"Sí, seguro" -dijo con cierto tono que se pareció mucho al de Kai-.
"Entonces... ¡Vamos todos a comer!" -canto la ojidorada- "Porque yo tengo mucha hambre ¿Ustedes no?".
"Sí, Ling" -mascullo Rei volviendo a cerrar los ojos-.
Y solo hasta aquel momento Kai se percato de que la pequeña china cuando hablaba se refería a todos en general, y era Rei el único que le daba una respuesta concreta.
"También yo" -murmuro Kai de manera impasible, respondiendo a la pregunta de la niña-.
"Y yo" -respondió rápidamente Gou al escuchar la respuesta de su padre, sin demorarse en nada al responder el también tal cual lo había hecho Kai-.
"¡Que bien!" -festejo ella, sintiéndose extrañamente feliz y volteando a un lado al tiempo que abrazaba a su gran muñeco de felpa-.
Bien... después de todo aquella niña no tenia la culpa de ser la hija de Mao. Y aunque fuese muy similar a ella, Kai no debía porque tenerle aversión. Después de todo, también era la hija de Rei.
КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ
La comida que habían tenido en aquel restaurante japonés no había diferido en lo agradable de la primera que habían tenido en casa del oriental, aunque Kai podría asegurar que Rei cocinaba mucho mejor.
Ahora daban una pequeña vuelta por el centro de la ciudad antes de que aquel agitado día pudiese terminar, era bastante extraño pero dulcemente reconfortante que los cuatro caminasen con tanta tranquilidad. Ling disfrutaba de un helado al igual que Gou que se había opuesto a que le comprasen para que al final terminase degustándolo tanto como la pelirosa.
"Kai" -le llamo el chino, que iba a su lado-.
"¿Hm?" -definitivamente, algunas cosas no cambiarían-.
"Quiero agradecerte por todo... por este día" -sonrió calidamente- "Realmente ha sido muy grato para mi y se que para Ling también... espero que lo mismo para ti y para tu hijo".
"No ha estado tan mal" -respondió con cierta indiferencia-.
"Aunque me siento terrible... mira que ya te hemos quitado casi toda la tarde, seguramente tenias que hacer cosas y nosotros...".
"Rei, deja de ser tan melodramático, no me has quitado tiempo al contrario, has hecho que el que he usado hoy valga la pena".
"¿En serio?" -nuevamente una sonrisa resplandeciente apareció en sus labios-.
"Seguro" -se encogió de hombros- "¿Te mentiría?".
"¿Es una pregunta capciosa?" -rió un poco-.
Kai volteo a mirarlo, aquellos ojos dorados siempre le parecerían lo mas hermoso que en vida hubiese visto, y esa sonrisa adornado de aquella manera ideal sus labios solamente hacían que aquella imagen de perfección que tenia hacia el ojidorado se acrecentara. Daría toda la fortuna de su familia y hasta lo que no tuviese con tal de que todos los días fuesen como el que hoy había acontecido, al lado de Rei, con la seguridad de que nunca se iría de su vida. Sin embargo aquello era solamente una mera pretensión... sabia perfectamente que esa utopía no era realizable.
"Gou" -le llamo Ling con un tono muy bajito-.
"¿Qué quieres?" -respondió toscamente el, aunque no con mala intención-.
"¿Te has divertido hoy conmigo?" -pregunto esperanzada-.
"Para nada, eres muy odiosa" -respondió cerrando los ojos altivamente-.
"Grosero, mocoso detestable" -respondió haciendo un puchero y probando otro poco de su helado-.
"Malcriada sin modales ni inteligencia".
"Ahora por eso ya no te voy a invitar a mi casa".
"¿Qué quieres decir?".
"Que yo te iba a invitar a mi casa para que te quedaras a dormir" -respondió ella, levantando la cabeza hacia el cielo- "Pero ahora ya no lo haré".
"¿Y quien dijo que yo hubiese aceptado?" -cuestiono retadoramente- "¿Para que iría yo a tu casa?".
"Pues porque podríamos ver películas de miedo... y jugar Beyblade, y criticar a Makoto y hacer muchas muchas cosas mas... pero como no quieres pues mejor para mi".
Gou la miro con recelo, y siguió mirando hacia el frente con sus inocentes ojos rojizos. Miro el cono de helado que con sus dos manos sostenía y bufo. Frunció el ceño como si estuviese pensando con mucha seriedad en algo, en aquel gesto adorable que los niños suelen poner cuando están analizando algo. Y al fin, suspiro con fastidio.
"No voy a ir a tu casa" -dijo toscamente-.
"Eso ya lo sabia" -respondió la niña de la misma manera-.
"Pero tu vas a venir a la mía" -aquello parecía una orden-.
"¿Qué cosa?" -volteo a verlo con sus ojitos dorados bien abiertos-.
"Que tu vendrás a quedarte a mi casa... yo no me quedo en casas ajenas pero seguramente tu no tendrás problema".
"Eres un engreído" -hizo un puchero y lo miro ceñuda-.
"¿Vas a venir o no?".
"Ni siquiera le has preguntado a tu papá".
"Eso es porque tu se lo vas a preguntar al tuyo".
Gou ya se había percatado de que si Ling pedía algo a su padre y ese algo involucraba al mismo Gou y a Kai, entonces el bicolor mayor normalmente daba una respuesta afirmativa, lo cual comprobaba su teoría de que era Rei quien tenia que ver con el asombroso cambio que había sufrido su siempre estoico padre.
"¿Y yo por qué?" -replico ella enfadada-.
"Porque tu eres la que anda haciendo invitaciones, así que tu pregúntale".
"Pero siempre soy yo la que le pregunta".
"Por eso mismo" -sonrió con orgullo-.
Ling tan solo le dijo un par de palabras que Gou no alcanzo a comprender, si se tenia en cuenta que habían sido en chino. La niña suspiro profundamente, puso una expresión alegre y sonrió con toda la inocencia del mundo y justo después, se dio la vuelta comenzando a caminar hacia atrás y atrasando el paso para que su padre y Kai les alcanzaran.
"Papá" -lo llamo dulcemente-.
"¿Qué pasa, Ling?" -y podría asegurar que quería algo-.
"Bueno, yo... me preguntaba..."
Gou frunció el ceño, definitivamente aquella niña era una manipuladora y se había dado cuenta desde el mismo instante en que le vio preparar su gesto para encarar a su padre.
"¿Me puedo quedar en casa de Gou a dormir?" -miro intensamente al pelinegro- "¡Mejor aun! Vamos a quedarnos los dos ¿Sí? Gou me ha dicho que podremos jugar, y ver películas ¡Hasta vamos a hablar del detestable de Makoto! Y como vencerlo después" -ocasionalmente volteaba hacia delante para no tropezar- "Y tú y el señor Kai se pueden quedar a hablar de cuando eran chicos y jugaban y se iban a ver el mundo y esas cosas... ¿Qué dices, papá? ¿Podemos, sí podemos?" -puso una expresión lastimera- "Por favor papá ¡Por favor! Te lo ruego, te lo suplico, te lo imploro de rodillas ¿Sí?".
Rei abrió la boca sorprendido pero no pudo decir nada, y luego con aquella mirada atónita volteo a mirar a Kai quien le regreso el gesto. Justo en aquel momento Gou comprobó que aquella niña era de lo mas rastrera a la hora de pedir las cosas... e interiormente la envidio por tener tanta facilidad para decir tantas cosas sin la menor pena posible ¿Es que Ling no conocía la vergüenza?
КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ
Rei bostezo mientras bajaba las largas escaleras de la mansión Hiwatari. Todas las luces se encontraban apagadas sin embargo su visión no se veía afectada en lo mas mínimo, además conocía aquella mansión desde hacia tiempo, las cosas no habían cambiando casi nada desde que el había estado ahí siendo un chico apenas en compañía de todos sus amigos. Camino hacia la sala elegantemente decorada y se encontró con Kai, disfrutando de la luz que desprendía aquella chimenea que estaba estratégicamente colocada en la habitación, a pesar de que estaban en verano dentro de la mansión siempre parecía reinar el frió.
Emprendió camino hacia el sillón largo que el siempre solía ocupar y que era el mas cercano a donde se encontraba el bicolor y decidió que lo mejor seria hablar, estaba seguro de que Kai no había notado su presencia pues siempre su manera de caminar había sido extremadamente silenciosa.
"Kai" -mascullo el- "Siento mucho el escándalo" -expreso apenado-.
Kai que hasta ese momento se encontraba aparentemente sumergido en sus pensamientos, interiormente se sobresalto al escuchar la melodiosa voz del oriental, y sin embargo se deleito la vista al verlo llegar y sentarse como siempre en el mismo lugar.
"No fue nada" -respondió indiferente-.
"Te aseguro que esta pobre mansión no había tenido que aguantar tanto desde la ultima vas que Takao estuvo aquí" -dijo de manera risueña-.
"Y no sabes cuan en lo cierto estas" -comento de manera sarcástica-.
"Has sido muy amable... no tenias porque aceptar todos los caprichos de mi hija... no se que es lo que le ha estado pasando" -puso un gesto pensativo- "Ling suele ser de ese modo, pero nunca de una manera tan exagerada".
"Déjalo, es algo sin importancia... si a ella y a Gou les hace felices andar brincoteando por ahí al mas puro estilo de Takao, que lo hagan" -se encogió de hombros como resignado a la idea-.
"Pero seguro te hemos causado muchas molestias y..."
"Que lo dejes, Rei, no ha sido nada" -corto-.
El reloj marcaba cerca de la media noche. Era increíble que su hija aun hubiese tenido fuerzas como para hacer tantas cosas luego del día que habían pasado, y mas aun como fácilmente parecía contagiárselas al pequeño bicolor. No había sido hasta hacia media hora que Kai había dado por finalizado el juego y mandado a dormir a dos niños que prácticamente se les cerraban los ojos. Rei había arreglado una habitación que utilizaría el y su hija, y dejado a su pequeña dormida. Sin embargo como Kai aun no se marchaba a dormir le pareció buena idea acompañarlo, cada minuto que pasaba a su lado para atesorar y no podía desperdiciar ni un solo.
"Si... es así como esta mansión siempre se escucha" -murmuro Rei, con una sonrisa-.
"No se oye nada" -replico el bicolor-.
"Exactamente".
"Rei... a veces me asustas" -replico con cierto tono cariñoso-.
"Sí, tengo ese efecto en las personas" -respondió como burla para si mismo-.
"¿Quieres algo de tomar?" -aquello sonaba un poco extraño a aquella hora-.
"Oh, si por favor... un vaso de leche" -respondió con sus ojos dorados brillando llenos de inocencia-.
Kai levanto una ceja de manera escéptica, y lo miro impasiblemente como si no se creyese lo que acababa de escuchar. Rei sencillamente seguía siendo tan... puro.
"No me gusta el alcohol" -renegó- "Lo sabes... pero apostaría mi cabello a que a ti sí".
"Quédate con tu cabello" -respondió mientras se ponía de pie- "Acertaste".
"Lo sabía".
"En ese caso me serviré una copa, pero antes tendré que ir por tu dañina y alcoholizada leche a la cocina" -dijo de manera socarrona-.
"Si quieres no te molestes" -respondió con cierto cinismo- "Puedo ir yo".
"Y también puedo yo, ya regreso".
El bicolor se encamino hacia una de las salidas de la sala, sin embargo antes de desaparecer en aquellas penumbras paro en seco.
"Rei... ¿Quieres tu leche con un par de galletitas?" -y su voz salio impresa totalmente de sarcasmo-.
"Me matas de la risa, Kai" -bufo, mientras se cruzaba de brazos-.
El ojirubí tan solo rió para si mismo y se perdió entre las sombras. Y justo en el momento en que salio el tiempo pareció correr mas lento y volverse casi eterno. Rei tan solo suspiro y llevo sus ojos dorados hacia las flamas de aquella madera, donde la madera crepitaba de una forma irregular, y chispas rojas saltaban de un lado hacia otro constantemente.
Aquella situación a Rei le parecía casi insostenible. Estaba tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. Como había escuchado una vez decir, no había peor forma de extrañar al ser querido que estar su lado y no poder tenerlo. Un suspiro nostálgico escapo de sus labios mientras que el oro de sus ojos parecía apagarse un poco, reflejando el fuego que danzaba erráticamente en la hoguera.
"Es triste saber..." -dejo que las palabras escapasen de su boca, de manera susurrante- "...que cuando tú vas a acostarte para dormir, no sabes que yo desde donde estoy te deseo las buenas noches" -otro suspiro melancólico salio de sus labios- "Y que en la mañana, seguramente antes de que despiertes yo ya estoy deseándote los buenos días... quizás si lo supieses, entonces como yo... me amarías..."
Justo en aquel momento para suerte o desgracia, Kai acababa de entrar y escuchado apenas sus palabras que sin embargo le fueron in entendibles.
"¿Decías, Rei?" -pregunto de cierta manera ausente-.
Ante el sonido de aquella profunda voz, Rei sintió que los vellos de su cuerpo se erizaban cual gato asustado, sin embargo recupero la compostura con rapidez.
"Nada, Kai, sólo hablaba un par de incoherencias... gracias" -musito cuando el ruso le entro un vaso de cristal de color azul-.
"Decir incoherencias no parece muy propio de ti" -se encamino hacia donde se encontraban sus mejores botellas de vino-.
"Tanto juntarme con Takao debe estar afectándome entonces" -dijo, aunque sin prestarle mucha atención a sus propias palabras-.
"¿Has notado que Takao esta demasiado presente en nuestras conversaciones? Es terrible".
"Bueno" -Rei se encogió de hombros distraídamente- "Tú no propones muchos temas de conversación y además... debe ser que extrañamos esos tiempos... por mi parte es así".
"¿Qué tiempos?".
"Tiempos libres en los que no teníamos que preocuparnos por nada mas que por torneos o cosas así... aquellos tiempos en los que nosotros teníamos una vida por delante, muy diferente ahora que llevamos lo que podría ser la mitad de la misma".
Kai hubiese querido decir algo, pero las palabras sencillamente no salieron de su boca.
Luego de aquello, los minutos parecieron pasar como horas incomodas. Sólo hasta ahora, el bicolor se había dado cuenta de que había desperdiciado casi todo aquel tiempo... tiempo que había pasado sin ser capaz de decir sus sentimientos, sin demostrarlos siquiera.
"Rei" -mascullo, bajando la mirada hacia su copa y obteniendo la atención del chino- "¿Por qué no te quedas el resto de las vacaciones aquí? Con tu hija" -agrego apresuradamente- "A Gou parece hacerle mucho bien cuando esta con ella" -frunció el ceño- "Él es... bueno..."
"Es como tú" -determino-.
"Sí" -suspiro de manera derrotada- "Es como yo... y por eso a veces me desespera no encontrar que hacer para que este feliz, yo no recuerdo que era lo que deseaba a su edad, sin embargo, parece haber mejorado su humor desde que convive con tu hija".
Realmente ni Kai sabía como es que había dicho aquello, pero se trataba de la verdad.
Rei no pudo ocultar el nerviosismo y la ansiedad que tenía por dar una respuesta afirmativa, pero tampoco podía abusar de la hospitalidad de Kai... ¡Tenía días haciéndolo! Su pequeña hija se había convertido en un monstruito que pedía cosas que no le correspondían determinar a él, y sin embargo Kai terminaba aceptando seguramente por mera cortesía. No podía seguir abusando de eso... mas, si el bicolor decía que su hijo parecía mas feliz gracias a Ling, tampoco podía ignorar el hecho por su inseguridad y sencillamente rechazar la proposición. Realmente se sentía en una encrucijada, y Kai pareció notar su indecisión, porque formulo rápidamente cuales serian sus siguientes palabras, con tal de convencer a su adoración secreta de estar al menos aquellas vacaciones, mas presente en sus días.
"No tiene nada de extraordinario" -se encogió de hombros- "Solías quedarte aquí, junto con los demás".
"Ah... sí, pero eran otros tiempos" -respondió casi inconscientemente-.
"Hmpf... ¿Qué importa que tengamos unos cuantos años de mas? cosas como esas no deberían cambiar" -repuso estratégicamente- "Además, dices que extrañas esos tiempos".
"Sí, pero si me quedo estaremos sólo con los niños, no es lo mismo que estar con Max y Takao".
"¿Los prefieres a ellos?" -arqueo una ceja escéptico-.
"Claro que no, es que no entiendes lo que yo quiero decir..." -sin embargo, soltó un bufido y se dejo caer de hombros- "Bien, tienes razón, tengo muchos días libres y mi hija tiene la enfermiza necesidad de querer que salgamos todos juntos a pasear, creo que eso te ha ocasionado muchas molestias... pero si crees conveniente que nos quedemos aquí, al menos para que los niños se diviertan juntos, debes pensar seriamente si..." -puso una mirada un tanto afligida-.
La vista del bicolor estaba atenta en su persona, esperando que terminase de hablar. Ansioso por la expresión que había adornado las facciones de aquel amado rostro, preocupándose incluso de que hubiese algo malo que Rei considerase como un grave impedimento, y por ello se negase a seguir hablando.
"Debes pensar seriamente..." -repitió, encarando la mirada del bicolor- "Si serás capaz de soportar a la inquieta de mi hija, corriendo en peligro de que tu hijo pueda tomar el mismo destino y volverse como ella" -dijo, con una sonrisa divertida-.
Kai suspiro internamente, relajándose, no había aparentemente ningún obstáculo para que su proposición fuese aceptada.
"Bien" -se encogió de hombros, recuperando su temple- "Si fui capaz de soportar a los atolondrados de los Bladebreakers... podré soportar a nuestros hijos".
Justo en aquel instante, ambos notaron como la palabras "nuestros hijos" tenían cierto aire mágico encerrado, pensando en lo maravilloso que seria que realmente aquellos niños pudiesen considerarse de ambos, como una pareja. Seguramente hubiesen reído como tontos, si supiesen que el otro estaba pensando en lo mismo.
"De acuerdo, de todas formas ya estoy acostumbrado a calmarte".
Kai le miro de cierta forma recelosa, pero borro el gesto al instante pues no iba en serio. Realmente Rei tenía razón, ya que el chino conocía las mejores formas de hacer que su humor de los mil demonios pareciese apagarse, y con tan sólo una palabra, una simple sonrisa o una mirada.
"Bien" -Rei se termino al fin aquel vaso de leche- "Lo mejor será preguntarles mañana a ellos, no podemos andar haciendo planes... quizás se agradan, pero no es lo mismo a vivir un tiempo en la misma casa y tener que verse todos los días a la fuerza".
"Oh, claro, podrían terminar siendo un frustrado capitán de equipo, cuyo equipo son un montón de cabezas huecas" -respondió con sarcasmo-.
"Me encanta el concepto que sigues teniendo de nosotros" -sonrió sarcásticamente, poniéndose de pie- "Y ahora... ¿Puedes decirme donde dormiré yo? Me parece que ya es tarde".
El bicolor desvió la mirada hacia el reloj de pared más cercano que había, dándose cuenta de que Rei tenía razón y que lo mejor seria que ambos se fuesen a dormir ya. Interiormente, esperaba que su par de hijos aceptasen la idea de estar juntos, porque de lo contrario, realmente le decepcionaría bastante el no poder estar con Rei como antes... cuando ambos eran unos chiquillos y por una u otra razón, siempre terminaban uno cerca del otro.
Continuara...
CMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCMCM
Ehmm... que capi más aburrido y raro ¿Neh? Sie, sie, lo sé, mi patético e inexistente ingenio ataca de nuevo. Pero sha, en serio, tratare de poner las cosas mas interesantes, y hacer que este par de idiotas se den cuenta de que sus sentimientos son correspondidos... ¡En serio! es el colmo que sean sus hijos los que los quieran juntos (cada uno por sus personales motivos) a que ellos dos se esfuercen tantito en quererse juntar... ¡Adultos! Todos son iguales, ciegos y burros... cielos, y yo seguramente seré muy joven XD por cierto, Ling me recuerda a alguien y no se a quien... no, no soy yo, cuando niña yo no era tan sinvergüenza o al menos eso creo recordar O.o neh, como sea... lo mismo de siempre, espero que les haya agradado el capitulo, y cualquier queja, sugerencia demanda, critica o insulto, será bien recibido.
Agradezco especialmente sus reviews a las siguientes personas:
Addanight
Akire777
Alexa Hiwatari
Hio Ivanov
Ayacrawford-Reichan
Zenekakon
H.fanel.K
Shiroi Tsuki
Maia Hayashibara
Yumi Hiwatari
Ayu Minase
Naru Narusegawa Hiwatari
Nekot
Yumi Hiwatari
Junel Hiwatari
The life is a dream
Ishida Rio
Eiko Hiwatari
Brychat
Y como siempre luego de agradecer los reviews, mi típica despedida ¡Nos veremos pronto!
»»----- ČεĻεŋ Mдяΐŋдİđεŋ "...En la Guerra, en el Amor y en los Fanfics, todo se vale..." ------»
