Acotaciones:

"..." diálogos

'...' pensamientos

(...) mis burdos comentarios

КxЯ КxЯ КxЯcambio de escena

Datos del fic:

Titulo: "Second Chance"

Autor: Celen Marinaiden.

Genero: Yaoi, Shonen-ai...

Parejas: KaixRei y YuriyxBryan.

Disclaimer: Beyblade no es mío, si lo fuese no me vería en la "penosa" necesidad de hacer esto, ya que directamente lo mandaría a hacer en el manga o en el anime ¿Conclusión? Beyblade es de Aoki Takao, por lo tanto a mi no me pagan ni un quinto por escribir esto, es solo un pasatiempo y demandarme no servirá de nada. Solo uso a los personajes (y secuestro) para mi enferma diversión, gracias por su comprensión XD

¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸, SeCoNd ChAnCe ¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,ø¤º°°º¤ø,¸¸,

.: Capitulo Ocho :.

Ling frunció el ceño, cuando comprobó que la puerta que intentaba abrir se encontraba cerrada. Soltó el brillante pomo dorado y entrecerró sus ojos casi del mismo color. Sin ninguna ceremonia empuño su mano derecha y comenzó a golpear la puerta con fuerza.

"¡Gou!" -grito sin dejar de tocar- "¡Gou! ¡Abre la puerta!... ¡GOU!".

Dentro de la habitación, el pequeño bicolor se revolvió en sus sabanas y se encogió sobre si mismo, escuchando todavía como la insistente niña seguía golpeando en su puerta y gritando como si hubiese un incendio o algo parecido.

"Argh... mocosa impertinente" -gruño haciendo a un lado las mantas-.

Oh, si Gou supiese que justo en ese momento su tono de voz había sido muy parecido al de Kai en sus peores momentos, el chiquillo se hubiese sentido orgulloso por haber logrado algo así... aunque claro, Ling había ayudado bastante. Al llegar a la puerta se paso la mano por el pelo azulado intentando peinarlo un poco, acomodo en su infantil cara la mejor expresión fría y "letal" que tenía, y abrió la puerta de golpe.

"¡Ya era hora!" -chillo la pequeña pelirosa- "¡Tengo una eternidad aquí! Baja ya".

"¿A dónde?" -aunque se sintió confundido, supo esconderlo muy bien-.

"¿Cómo que a donde?" -se exaspero- "¡Pues a desayunar! Yo tengo mucha hambre y mi papá dice que no vamos a comer hasta que estemos todos ¡Vamos!".

"Pero... ¿Comer en donde?".

"¡No te comportes como Makoto! ¿Por qué me preguntas eso? ¡Apresúrate ya! No me voy a ir hasta que no vengas conmigo, porque de seguro me cierras la puerta en la cara y te vuelves a dormir".

"Yo no voy a hacer eso" -gruño- "¿Y porque tienes que esperarme? ¡Vete!".

"¡No! Y ya no sigas jugando, Gou ¡Tengo hambre! Así que vamos antes de que se enfrié todo".

La expresión resuelta y decidida de Ling, le dijo al instante a Gou que definitivamente esa pequeña loca de cabello rosado no se iba a mover de su puerta. Se dio la vuelta con la intención de buscar sus zapatos al menos, dándose una discreta mirada a si mismo y comprobando que su pijama no era tan ridícula y tonta como para no poder salir con ella, después de todo Ling tenía puesta la misma ropa del día anterior así que seguramente no era tan malo. Todavía no entendía muy bien eso de "Bajar a desayunar", porque desde que él recordaba los desayunos solía tomarlos en su habitación, cuando estaba la servidumbre le llevaban el desayuno a su cuarto, y ahora que momentáneamente se encontraban de vacaciones, Gou era el que tenía que bajar a ver que era aquello que decidía prepararse para si mismo, las únicas ocasiones en las que comía con su padre eran solamente en la tarde y para la cena. No quiso darle mas vueltas al asunto y cuando estuvo preparado decidió ser paciente y seguir a la china, que no había parado de hablar diciendo un montón de reclamos desde que Gou había entrado por su calzado. Cerro la puerta y frunció el ceño contrariado cuando observo como Ling caminaba por el pasillo dando ridículos saltitos... ¡Que niña tan maleducada! Definitivamente ahora si se pregunta porque había tenía que invitarla a su casa... ah, ya... por su padre.

Mientras avanzaban por su muy bien conocida mansión, Gou se extraño cuando pasaron por delante del comedor que se encontraba totalmente vació ¿No se suponía que iban a desayunar? Mas por duda que por otra cosa, siguió a la niña que al fin le condujo hacia las puertas que daban hacía la cocina.

"¿A dónde vas?" -no pudo evitar el preguntar-.

"Pues adentro" -contesto la niña torciendo la boca- "¿A dónde querías que fuese?".

"Entonces ¿Dónde se supone que vamos a desayunar?".

"Uff" -reviro los ojos molesta- "A-den-tro" -casi deletreo- "Yo no sé porque eres tan raro" -dijo como resignada, encogiéndose de hombros-.

Cuando Ling entro, el pequeño bicolor detuvo un poco su paso... podría ser... ¿Acaso iban a comer dentro de la cocina? si bien era cierto que había en aquel pulcro lugar un sitio dispuesto para comer que se había pensado como un desayunador, la idea había sido desechada y ahora que él supiese, era la servidumbre la que comía ahí... no iban a pretender que Gou comiese en ese lugar ¿O sí? Es decir... Él ¿Comer allí? ¡Ugh! ¡No! ni que fuese un criado vulgar, su madre siempre le había dicho que ante todo debía de mantener su "estatus social", y que aunque debía de ser humilde, amigable y cortes con cualquier persona, dentro de la mansión nunca debería de rebajarse hasta el nivel de la servidumbre. Y era bastante extraño que nunca le hubiese hecho caso a su madre, y que ahora, de la nada pareciera como si en realidad siempre hubiese hecho lo que ella decía.

Sintiéndose adverso a la idea no tuvo mas remedio que entrar también, y cuando lo hizo no espero que lo recibiese tal espectáculo como el que había. Aquella mesa de color blanco en la cual ni siquiera se planteo la posibilidad de comer, estaba repleta de cosas que nunca había visto juntas para un desayuno. Había una gran jarra de jugo y a juzgar por su color era de naranja, en cada uno de los cuatro lugares que estaban dispuestos frente a ellos se encontraba un bol con frutas picadas, huevos revueltos con jamón, una pila de pan tostado y como si fuese lo mejor, en el centro se encontraba un gran plato que ostentaba una pequeña montaña de panqueques recién hechos que despedían un irresistible aroma a nuez, complementado por un tarro de mermelada, un recipiente con miel de maple y otro con chocolate liquido.

El pobre pequeño ojirojo boqueo incapaz de controlar su sorpresa ¿De verdad aquello seria su desayuno?... era... ¡Fantástico! Nada parecido al tazón de cereal que siempre solía comer, ó al vaso de leche con pan tostado y mantequilla acompañado de vez en cuando de galletas. Aquel desayuno se parecía bastante al que siempre solía ver en los programas de televisión y que había jurado ninguna familia se molestaba en preparar en la vida real. Con una inseguridad muy bien disimulada se sentó en la silla que quedaba libre del lado izquierdo de donde Kai se encontraba en aquel momento. Rei se acerco, dejando una jarra de cristal llena de leche "por si se llegaba a ofrecer", y se sentó al lado de su hija que ya estaba atacando con avidez los deliciosos panqueques que casi había bañado en chocolate.

"Buenos días, Gou" -dijo Rei, volteando su calida mirada hacia el niño- "¿Dormiste bien?".

El bicolor menor no pudo evitar sentirse cohibido ante la pregunta dicha con tanta confianza, no estaba acostumbrado a ese tipo de cosas.

"Eh... sí" -mascullo apenas, mirando hacia la mesa-.

"¿Esta bien?" -y ante la mirada confusa que le dedico el infante, tuvo que especificar- "Me refiero a que si esta bien la comida... no sé que es lo que te gusta, pero si nada de lo que esta aquí se te antoja sólo tienes que decirme que quieres ¡Y yo lo tendré listo en un segundo!" -sonrió con su típica espontaneidad, aunque después se llevo el dedo índice flexionado hacia los labios- "Aunque primero tengo que ver si eso que quieres esta en la cocina".

"Ah... ¡No!... no" -mascullo tímidamente- "Todo esta muy bien... me agrada".

"¡Perfecto! Entonces creo que ahora todos podemos comer sin problemas".

Kai quien con toda su frialdad fingía estar muy ocupado tomando un sorbo de café negro sin azúcar (¿Qué? sabe rico xP), se encontraba bastante interesado en el dialogo que mantenían Rei y su hijo. Ling quien masticaba afanosamente su bocado pensando en que el chocolate era lo mas rico del mundo, también estaba interesada en lo que pasaba con Gou y su padre. Quizás fue una coincidencia, ó que al destino le gustaba hacer sus típicas jugarretas, pero ambos, la pelirosa y el bicolor mayor, voltearon casi a tiempos iguales a verse. Kai elevo una ceja mientras que con toda la seguridad que su desinhibida educación le había dad, Ling se dedico a sonreírle. Después y como si nada hubiese ocurrido, la pequeña volteo entusiasmada mirando a su padre.

"Papá ¡Todo esta tan bien! La próxima vez puedes hacer panqueques de vainilla, me encanta como saben".

Gou observo al pelinegro ¿Así que también sabía darle diferente sabor a la comida? ¡Vaya!... pero no había porque extrañarse, después de todo se suponía que el padre de Ling era un perfecto cocinero ¡Seguramente sabía hacer muchas cosas!

"Claro, Ling, mañana te preparare los que quieras" -anuncio, entreteniéndose con su fruta-.

"Hmpf".

El sonido perfectamente audible de parte de Kai hizo que los otros tres presentes volteasen a mirarlo, Rei elevo una ceja como si quisiese preguntar a que había venido eso, sin embargo con solo mirar en la bella profundidad de aquellos ojos escarlatas la respuesta llego por si sola.

"Ah... Ling" -Rei titubeo un poco, pero se animo a seguir- "¿Recuerdas las historias que te he contado de cuando estaba en el equipo de los Bladebreakers?".

"¡Claro que si!" -y con su ingenuidad infantil, ni siquiera se pregunto a que venía aquel comentario justo en ese momento-.

"Bien, y supongo que recuerdas también cuando te contaba de las ocasiones en las que solíamos quedarnos en... en las casas de los demás" -Kai resoplo ante las vueltas que estaba dando, haciendo que Rei lo viese con recelo durante algunos instantes para después regresar la vista hacia su hija-.

"Sip" -asintió ella, inclinando la cabeza hacia un lado en un gesto idéntico al que siempre solía hacer Rei- "¿Por qué?".

"Pues como recordaras, todos pasamos mucho tiempo en esta mansión".

"Ajá... el señor Takao dice que fue un milagro que el señor Kai nunca lo hubiese matado".

Rei no pudo contenerse y soltó una risa, Kai bufo desaprobadoramente. Gou tan sólo estaba absorto quedándose como espectador, las palabras y el tono usado por el padre de Ling le decía que algo se traía y por eso estaba diciendo todas aquellas cosas. No fue muy difícil para la mente ágil de Gou dar con la primera teoría, pero... ¿Estaría el padre de Ling queriendo decir lo que él estaba pensando?

"Bien" -se digno al fin a seguir- "Kai y yo estábamos pensando que ya que... ustedes dos se llevan tan bien, quizás querrían, no sé ¿Pasar mas tiempo juntos? Consideramos la idea de que tú y yo podríamos quedarnos en la mansión el resto de nuestras vacaciones" -volteo a mirar a Gou, que tenía los ojos grandemente abiertos- "Pero esto es solamente decisión de ustedes dos".

¡Oh! Si era eso, Gou había acertado en sus suposiciones. Le tomo tan solo un minuto tomar ahora si en cuenta las palabras dichas por el chino y otro minuto el abrir la boca sin hablar siquiera... veamos si su pobre e infantil mente entendía bien... sus padres, sus adorados padres que se llevaban de maravilla aparentemente, había tenido la loca idea de que quizás, como ellos cuando eran chicos no habían tenido nada mejor que hacer que pasarse el tiempo juntos, ahora suponían que ellos también quería estar juntos, al absurdo grado de dejar que Ling viviese en la mansión durante las vacaciones... SU mansión... ¡Eso ni soñarlo! Claro que no querían estar juntos ¡Y desde luego que nadie iba a mudarse a ninguna parte!

"¡Siiiii!" -el chillido emocionado de Ling pareció rasgar el corto silencio- "¡Yo sí quiero! será muy divertido ¿Verdad que es buena idea? ¿Verdad que si?" -la niña volteo a verlo con sus intensos ojos dorados, muy profundos en aquel momento para alguien de su edad- "Gou" -arrullo- "¿Verdad que si queremos estar juntos?".

Gou torció la boca dispuesto a soltarle una nada amable mordacidad, aprendida de Kai, sin embargo se detuvo tan solo un momento que le basto para observar el rostro calmado de Rei, e instintivamente giro la cabeza hacia donde su padre se encontraba. Kai aparentemente estaba indiferente a todo eso, sorbía con tranquilidad de la taza y fue ese mismo detalle lo que hizo que Gou pudiese tomar una decisión. La mano de Kai temblaba de una manera tan imperceptible que nadie hubiese podido darse cuenta si no se concentraba en observar bien.

КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ

Rei miraba embelesado como su hija iba de un lado para otro en la habitación, mientras que con toda la atención que podía reunir hablaba con su padre. Feliz como ella estaba acomodaba las cosas que había considerado que eran importantes y que debían de estar ahí. Toda su ropa ya se encontraba guardada dentro del gran y espacioso armario, mientras que su padre se dedicaba a acomodar algunas cosas que su hija traía consigo, como su adorado reloj de pared con forma de gato, y que se había resistido determinantemente a dejar en casa.

"¡Esto es como ir de vacaciones!" -rió ella, dando un salto a la cama- "¡Será muy divertido, papi! Ahora yo también podré contarle a mis hijos muchas historias como las tuyas papá ¿No estas feliz?".

El chino sonrió con ternura, se acerco a la gran cama que desde ese momento pertenecía temporalmente a su primogénita, y se sentó a su lado mientras que pasaba una mano por su cabeza, acariciando los suaves cabellos rosados arrancando una risa regocijada de la niña. Ya estaba mas que decidido, pero los Kon si pasarían el resto del receso veraniego en aquella mansión que parecía haber cobrado vida desde el mismo instante en el las risas de Ling se escucharon por primera vez. Habían pasado a la humilde y pintoresca casa de Rei a recoger las cosas que ambos, tanto padre como hija necesitarían para poder tener una estancia adecuada en la ostentosa Mansión Hiwatari. Kai se había tomado después de eso la libertad de asignar a ambos chinos habitaciones diferentes, la de Ling paso a ser una mas grande, delicada y bastante bonita. Mientras que la que le asigno a Rei tenía una decoración más sobria, con una elegancia que denotaba los buenos gustos del dueño del lugar que en apariencia habían llegado hasta las muchas habitaciones de invitados. La realidad era que esos cuartos los había arreglado la difunta esposa de Kai.

"Sí, hija, estoy feliz" -respondió Rei sonriendo-.

"¡Que bueno! ¿Crees que el señor Kai este feliz?" -pregunto inocentemente ella-.

"¡Ling!" -reprendió con una sonrisa divertida- "¡Eres una tormenta!".

"¡Sí, sí soy! Las tormentas son grandes ¡Y hacen muchos desastres! Así soy yo" -dijo con total orgullo-.

Rei soltó una carcajada, y después sin que Ling pudiese preverlo, la tumbo sobre la cama y comenzó a hacerle cosquillas en el estomago, logrando que la chiquilla se retorciese de gusto y risas.

"¡No! jajaja ¡Papi! ¡Noojoo!" -intentaba hablar- "¡Papi! ¡Jajaja! ¡Yaaa!".

Tan entretenido como estaba en "atormentar" a su pequeña, Rei quien usualmente tenía los sentidos bastante despiertos, no se percato de la presencia que se encontraba de pie en la entrada de la habitación, cuya puerta estaba abierta. Hacia tan solo instantes en los que Gou acababa de llegar, mandado por su padre para llamar al padre de Ling pues seguramente necesitaba hablar algo con él. Al principio no se había atrevido a hablar cuando se encontró la imagen de Rei acariciando la rosada cabellera de su hija, en un gesto que muy pocas veces y menos efusivamente Kai le había dedicado a él mismo. Las sonrisas grandes y sinceras en los rostros de los chinos no pasaron desapercibidas para los ojos de Gou, y sintió aquella punzada de añoranza y envidia cuando observo como el chino se dedicaba a jugar con su hija... Gou se pregunto justo en ese instante que se sentiría poder reír de la misma forma en la que escuchaba reír a la niña que tendría de intrusa en su casa por quien sabía cuantos días. Al fin hartándose de propio su mutismo, decidió entrar en acción y con firmeza toco con los nudillos en la puerta de madera que estaba hecha a un lado.

El "despiadado ataque" de Rei termino, el chino se enderezo dirigiendo su vista hacia la entrada, mientras que Ling quedaba sobre la cama riendo un poco antes de comenzar a tranquilizarse, mientras se limpiaba las lagrimas que habían brotado de sus ojos, y trataba de tranquilizar su muy desbocada respiración. Gou sintió avergonzarse, cuando Rei le dedico una resplandeciente y enternecida sonrisa.

"¿Sí, que sucede?" -pregunto servicialmente-.

"Eh... ah, mi... mi padre me mando a llamarlo, quiere hablar con usted" -dijo, recuperando el temple- "Esta abajo, en el comedor".

"Bien, voy entonces".

Con naturalidad Rei se puso de pie, dejando a su hija sobre la cama quien sentía que ya le dolía el estomago por haber reído tanto. Gou se hizo a un lado para dejar pasar al chino, pero contrario de eso Rei se detuvo frente a él, y coloco con afecto su mano sobre su cabeza, asombrado Gou volteo hacia arriba mirándolo, mientras que sentía que la estatura del pelinegro era un mas de la que tenía. Rei le sonrió de la misma forma en que había visto dedicarle a Ling.

"No me hables por usted, me haces sentir mas viejo de lo que ya estoy" -rió agradablemente- "¿Esta bien, Gou?".

Momentáneamente el pobre niño se quedo sin ser capaz de responder. Titubeo un poco antes de hablar, y luego asintió lentamente aun con la mano de Rei suavemente posada sobre sus cabellos.

"De acuerdo" -Rei al fin retiro su mano-.

Rei le dedico una última sonrisa y se encamino por los pasillos. Gou le miro atentamente y casi por inercia se llevo la mano a la cabeza, palpando el mismo lugar que el oriental había tocado, era extraño pero le parecía sentir una calida sensación. Como si recordase que no estaba solo, volteo hacia la izquierda, donde Ling quien ya se encontraba sentada en la cama le miraba frunciendo el ceño, su cara tenía un claro puchero infantil.

"Le agradas a mi papá" -declaro ella, con todo receloso-.

Y después con toda su aniñada indignación se cruzo se brazos, desviando su mirada dorada. Gou torció la boca con cierto enojo y después dando un paso firme se dio media vuelta para irse a su habitación. Sin embargo cuando se vio solo en el corredor, se permitió sonreír ligeramente, mientras nuevamente se llevaba la mano a la cabeza. Aquella sensación que le provoco Rei era muy parecida a la que Kai le causaba cuando hacia la misma acción.

Por su parte Rei llego bastante rápido hacia su destino, aunque mucho tenía que ver el deseo de querer estar con el bicolor. Cuando entro al sofisticado Comedor de los Hiwatari, se encontró a Kai sentado a la cabeza de la larga mesa. Se encamino hacia donde estaba él, y haciendo un ligero movimiento de cabeza comprendió que Kai le estaba dedicando algo muy parecido a un saludo. Se sentó en la primera silla de la izquierda mientras que el bicolor adoptaba aquella posición decidida que usaba muy comúnmente para las juntas de negocios a las que estaba obligado a ir con frecuencia.

"¿Qué sucede?" -pregunto con tranquilidad- "Gou me dijo que querías verme".

Olvidándose de toda reticencia que pudiese guardar, Kai se acomodo un poco mas, sin despegar su mirada rojiza de la dorada que contrastaba tan maravillosamente con la suya.

"Bien... lo que pasa es que..." -oh, que estúpido se sentía por tener pena en aquel momento- "Ya que no hemos... uh, comido..."

"¡Ah! Sí" -lo interrumpió- "Haberlo dicho antes, ahora mismo de eso me encargo yo".

"No" -se apresuro- "No es eso, no quiero que cocines, en realidad te llame porque creí que seria una buena idea ir a comer fuera" -dijo por fin-.

El chino guardo silencio, mirándolo atentamente. Después de unos segundos que casi minutos parecieron, una sonrisa se formo en sus labios y por un momento pareció que se estaba burlando de la situación. Kai frunció el ceño contrariado, pero no dijo nada.

"¿Para esto me llamaste?" -pregunto risueño-.

Ahora si el ruso dejo ver parte de su disgusto e indignación al ver la reacción poco cortes que Rei había tenido ante sus palabras, irremediablemente lo había hecho sentir como un tonto.

"No creo que me necesites para escoger el lugar" -sonrió cándidamente- "Siempre y cuando me dejes pagar la mitad de la cuenta ¡Me estas haciendo sentir un aprovechado, Kai!".

"¡Hmpf! por favor" -rezongo, mas tranquilo-.

"Es la verdad... te has pasado pagando lo que no deberías estos días, y encima ahora que Ling y yo venimos hacia aquí ¡Peor! Te aseguro que terminaras pensando que sólo estoy aquí para abusar de ti".

Claro, cuando quieras...

Uh... de acuerdo, aquello no estaba bien. Si Rei supiese que Kai tenía la misma facilidad que casi todas las personas no inocentes tenían para encontrar connotaciones nada puras en las frases dichas, entonces el chino a parte de poner una cara de sorpresa, no podría menos que ruborizarse si es que pudiese leer el pensamiento del bicolor en aquel instante. Kai carraspeo incomodo soltándose un insulto mental hacia si mismo ¿Cómo es que se le podía ocurrir semejante cosa en ese momento? ¡Que vergüenza! Podría esperárselo de alguien como Yuriy ¡Mas aun de Bryan! Pero ¿De si mismo? Inaudito.

"¿Sí? Pues cuando viajábamos todo lo pagaba ese torpe director de la BBA, tú no parecías muy reacio a la idea" -dijo lo primero que a la mente se le había venido. Todo para ignorar sus anteriores pensamientos-.

"Ah, es que eso era diferente ¡Dickenson se lo merecía! Nos traía como sus juguetes de Beyblade ¡Lo menos que podía hacer era gastar en nosotros!... pero contigo es diferente, así que debes de dejarme comenzar a pagar las cosas, o me sentiré muy en deuda contigo".

"¡Hhn!" -se encogió de hombros- "Como tú quieras, Rei, después de todo es cosa tuya y de tu dinero".

"Bien" -asintió satisfecho- "Y volviendo al tema ¿Dices que quieres ir a comer fuera?... ya es tarde... ¿No crees que seria mejor que pidiésemos algo y lo trajesen aquí?".

"¿Y eso porque?".

"Oh, vamos, seguro que ni tú tienes ganas de salir realmente ¿No quieres que permanezcamos en la casa?".

Imposible resistirse a ninguna de las palabras dichas por Rei ¡Claro que no! Kai estaba completamente seguro de que haría muchas estupideces con tal de complacerlo, aunque el chino no tuviese ni la más mínima idea de eso; así había hecho con su trabajo para que le diesen aquellas vacaciones y eso que no había sido nada. De acuerdo, si Rei quería pedir algo para comer y que llegase a la mansión ¡Hecho!

"Y si nos quedásemos ¿Entonces que pediríamos?" -pregunto ausentemente-.

Ante el cuestionamiento, el chino sonrió casi de una manera lobuna, y su expresión denoto al instante una clara autosuficiencia.

"Pizza".

Kai parpadeo bien, mirando a Rei con una mezcla de poco entendimiento y contrariedad ¿Había entendido bien...?

"¿Qué cosa?".

Rei soltó una alegre carcajada, y negó después con la cabeza de manera juguetona.

"Pizza, Kai, pizza" -casi deletreo- "Un invento italiano muy curioso ¿Alguna vez la has probado?".

"No juegues conmigo, Rei" -siseo de manera peligrosa-.

"Oh, pues no te prestes" -comento con cierto aire jocoso- "Lo siento" -carraspeo después, recuperando algo de seriedad- "En fin, realmente si no quieres no tenemos porque comer aquí... eso... lo mejor es que salgamos como dices".

La verdad era que Rei estuvo a punto de salir corriendo para no seguir diciendo cuanta tontería se le venía a la cabeza ¡Sabía que estaba actuando como un tonto! Pero era imposible de evitar ¡Se encontraba tan feliz! Y era imposible que pudiese o al menos intentase contener esa felicidad que lo había asaltado. El simple mero hecho de saber que tendría mucho mas tiempo para pasar con Kai era una de las mas maravillosas cosas que le pudieron haber ocurrido, ya no necesitaría de una excusa para estar a su lado y mucho menos esperaría en vilo a Kai que se le apareciese para cumplir alguna cita de juegos de sus hijos ¡Ahora estaría con el durante semanas! Oh ¿Qué mejor cosa podría pedir?

En silencio, Kai lo observo de manera meditabunda, pero era mas que claro que el estado de animo en Rei parecía haber cambiado, si bien el chino siempre presentaba una sonrisa y un tono amable cuando se dirigía a él, uno cariñoso para Ling y otro afectuoso para Gou, en los pocos días que habían transcurrido no lo había notado con esa alegría que era perfectamente reconocible en sus palabras, y demasiado visible en el brillo travieso de sus ojos. En aquel instante Rei parecía un chiquillo que sabe de la fiesta sorpresa de cumpleaños que han de prepararle. Ah, tenía frente a si a la perfección ostentando un par de ojos dorados y luciendo un perfecto cabello negro.

"¡Hmpf!" -negó con la cabeza, molesto- "De acuerdo, quieres una maldita pizza, tendrás tu maldita pizza".

"Esto... Kai..." -intento aparentar intimidación, pero la sonrisa involuntaria en sus labios lo traiciono- "Somos cuatro... tú nunca has visto como devora Ling... ¿Qué tal si en vez de una mejor pedimos tres pizzas? ¡Yo pago dos!" -se adelanto a decir, antes de soltar una risa-.

El bicolor reviro los ojos imitando un gesto de exasperación, que en realidad no era autentico.

"Como quieras... ahí tienes el maldito teléfono" -señalo desdeñosamente hacia la otra habitación-.

"De acuerdo... iré a hacer la maldita llamada, porque ya me sé de memoria el maldito numero que necesito".

Kai lo miro con algo que rayaba en la sorpresa, mientras que Rei que ya se había puesto de pie acomodaba con elegancia la silla que había ocupado. El chino volteo a mirarlo significativamente, clavando el oro de sus ojos en el carmín de los suyos, el bicolor sintió un terrible vuelco en el estomago cuando Rei le obsequio una de sus mejores sonrisa, y después sin poder evitarlo, soltó una risotada que claramente dejaba ver que había estado jugando cuando había dicho las ultimas palabras. Divertido con la situación, Rei se encamino hacia la otra habitación mientras que era imposible que la sonrisa de sus labios se borrase. Quizás fueron cosas del destino, pero justamente cuando pasaba la puerta, se encontró con Gou quien venía a paso animado hacia el comedor, al observarlo, la sonrisa de Rei se ensancho aun mas, al tiempo que Gou se había quedado momentáneamente estático, y, haciendo algo sin precedente alguno, le regreso una muy pequeña y tímida sonrisa.

Al entrar en el comedor borrando su pequeña sonrisita, observo como Kai tenía una expresión perdida en el rostro, y aunque le pareciese asombroso, sonreía con cierto disimulo. Gou sintió estremecerse como cuando ganaba alguna batalla de Beyblade... pero o se lo estaba imaginando ¡O había muchas sonrisas en la casa! Emocionado, volteo hacia la puerta por donde Rei había desaparecido y sonrió de nuevo para si mismo ¡No estaba en un error! Era el padre de Ling quien había hecho que saltase aquella chispa de alegría en Kai ¡Que maravilla! Y lo mejor de todo es que iban a quedarse todas las vacaciones ahí ¡Podría ver mas tiempo a su padre sonreír! Ese definitivamente iba a ser el mejor verano de su vida ¡Estaba seguro! Que bueno que había aceptado que Ling se quedase en su preciosa mansión.

Con una extraña tranquilidad, Gou se encamino y se sentó en el mismo lugar que Rei había ocupado antes. Era raro, pero el pequeño bicolor sentía que ya no dolía, se había olvidado de todas las cosas malas que lo estaban haciendo sufrir hacia tan poco tiempo, las había olvidado con la misma facilidad que la inocencia de un niño permite enterrar los recuerdos. Kai pareció regresar al mundo conciente cuando su hijo se coloco a su lado, volteo a mirarlo y fue bastante placentero a la vista encontrar ambas miradas rubíes idénticas mirarse fijamente.

"¿Qué?" -pregunto al fin Kai-.

"Nada... ¿No me puedo sentar aquí? ¿Es otro delito que no conozco?" -pregunto con ese tono suyo tan retador-.

El bicolor mayor se sintió un poco descolocado al escuchar que su hijo le hablaba de esa forma, no es que le extrañase, ya que Gou siempre solía hablarle así, pero desde hacia días que su tono había cambiado y el que ahora volviese a usar el anterior sencillamente le había dejado un poco confundido.

"No sepas ridículo, Gou" -respondió Kai con sencillez- "Te puedes sentar donde quieras, por algo eres mi hijo".

Kai nunca llego a saber cuanta alegría habían causado esas simples palabras en Gou. El niño sintió unas tremendas ganas de reír y abrazar a su padre como veía que Ling hacia con el suyo, pero supo contenerse a tiempo... se pregunto si podría abrazar a Rei sin que este se enojase con él.

Casi sintiéndose como el rey del mundo, Gou se acomodo mas en su asiento y levanto aun mas la vista para estar mejor a la par con su padre. Después relajo un poco sus facciones que por imitar constantemente a Kai siempre parecían serias, completamente antinaturales para un niño de su edad.

"Tengo una pregunta".

"¿Qué sucede?".

"Escuche mal o... ¿Vamos a comer pizza?".

La expresión completamente contrariada de Kai parecía cómica en realidad, y Gou al fin se permitió mostrarle a Kai una sonrisa que dejo anonadado al mayor de los Hiwatari por un momento... ¡Cielos! su hijo acababa de sonreírle ¡Le había sonreído! ¿No se lo había imaginado quizás?

"Si, Gou, vamos a comer pizza".

Sintiendo que tentaba a la suerte, Gou se aventuro en hacer una pregunta mas.

"El señor Rei es agradable ¿Verdad, papá?".

Enfocándose mas en apelativo de: "papá", Kai contesto la pregunta casi de manera inconsciente.

"Sí, Gou, bastante" -murmuro vagamente-.

Decidiendo guardar silencio, Gou se dedico esta vez en observar uno de los bonitos candelabros que colgaban del techo. Estaba decidido ¡Mas que decidido! Pero ya debía de pensar en su brillante plan para que Rei se no se alejase, para que estuviese siempre con su padre, así Kai sonreiría mas y seguiría siendo tan cariñoso y amable con él. Mas ¿Cómo lograría que Rei quisiese estar con ellos? Las cosas no eran tan fáciles como las había pensado antes, había que comenzar a hacer planes.

Casi toda la tarde se había ido en preparar la "llegada" de los chinos a la mansión, por lo cual cerca de la siete fue cuando realmente las difamantes pizzas hicieron acto de aparición. El pobre repartidor se había asombrado de que le hubiese tocado hacer una entrega en semejante casa ¡Era ridículo! las personas que vivían ahí seguramente tenían dinero para comer langosta todos los días ¡Y se les ocurría pedir pizza! No, sin duda alguna los ricos acaudalados eran demasiado extraños. Con sus dotes maravillosos de convencimiento, Rei había logrado que en vez de comer en la finísima mesa de Kai, mejor lo hiciesen en la sala como casi todas las personas "normales" comían su pizza en compañía. Con cierto horror el bicolor mayor miraba como peligrosamente pedazos de mortadela, champiñones o porciones de queso derretido amenazaban con manchar la alfombra perfecta del suelo, la piel de los costosos muebles, o dejar alguna marca en el cristal de la mesa baja del centro. ¡Sus preciosas y muy caras cosas! Argh... de acuerdo, si eso hacia feliz al chino entonces estaba bien.

De las tres pizzas ahora solamente quedaba la mitad de una. Kai escasamente había comido dos piezas sólo por el hecho de que Rei había insistido empecinadamente. Gou ya había perdido la cuenta luego de su quinta rebanada, y para ser sinceros, a Ling poco le importaba cuanto se había comido. Al principio habían comenzado a comer en cierto incomodo silencio, y de manera mecánica y casi forzada, sin embargo en cuanto el chino comenzó a hablar pareció que todos quedaron enganchados automáticamente de su trivial y tranquila platica. Al poco, ya se encontraba contando aquellas historias de sus tiempos de campeón que Ling se sabía de memoria y que jamás se cansaba de escuchar.

"... y de eso ya no recuerdo mas... quede inconsciente" -declaro, con una sonrisa avergonzada-.

"¡Muy mal!" -resoplo Ling- "Ese señor fue muy malo contigo".

"Claro que no, Ling" -sonrió tiernamente- "Así fue la forma en la que jugamos, y el fue un excelente rival".

Gou, quien había dicho solo un par de palabras durante toda la platica, y eso se debía a que Ling le había hecho unas preguntas, ahora miraba con completa admiración al hombre sentado frente a él. Realmente no creía posible lo que el padre de Ling estaba contando, pero aparentemente era verdad. Bryan, el otro padre de Alexéi realmente lo había mandado al hospital cuando eran chicos ¡Increíble! Gou sabía que Bryan era un hombre de cuidado, al que no debían de hacer enojar porque sin duda se le borraba esa sonrisa burlona que casi siempre tenía, y entonces se volvía alguien muy peligroso, pero de ahí a saber que incluso en uno de sus tantos juegos había mandado a alguien al hospital ¡Vaya cosa! y resultaba ser que ese alguien era nada mas y nada menos que Rei. Se pregunto si Rei odiaría a Bryan, a él le caía muy bien pero si el chino estaba enojado con el padre de Alexéi por lo que le había hecho, Gou no podía culparlo ¿Quién no estaría enojado? Además, aquel encuentro debió ser espectacular ¡Seguro que si! era una lastima que Kai nunca le contase historias tan entretenidas como las que había escuchado hablar a Rei... había que ser sincero, pero el padre de Ling era muy interesante y ya le caía mucho mejor, parecía raro, pero aparentemente entre mas pasara el tiempo mas le agradaba aquel hombre.

"Aunque Bryan no lo sabe, yo lo admiro bastante, de todos mis encuentros sin duda alguna el que tuve con él fue donde sentí mas determinación y deseo por ganar" -comento con cierto tono cómplice-.

"Ah... ¿Y que paso cuando despertaste?" -pregunto Ling, interesada-.

"Pues en realidad desperté no después de mucho, porque cuando..." -sin embargo hizo una pausa y miro hacia un reloj de péndulo que había en uno de los rincones de la sala- "Ah, eso ya deberá ser parte de otra historia, anden demoncitos ¡Vayan a prepararse para dormir!".

Gou hizo un gesto contrariado. Entendía que Rei los había mandado a dormir, pero ¿Cómo los había llamado...? y por tercera o cuarta vez quizás en toda su corta y solitaria existencia, Gou se dejo ganar por un impulso.

"¿Qué cosa?" -pregunto seriamente-.

"¿Disculpa?" -Rei enarco una ceja-.

"¿Cómo nos llamo?".

"Demoncitos" -respondió alegremente Ling- "Papá a veces me dice a mi: demoncita".

"¿Y eso es...?" -frunció el ceño hacia la niña- "¿No viene de la palabra: Demon?" -comento utilizando los básicos conocimientos de ingles que tenía-.

"No" -negó suavemente Rei, sonriendo- "Hace tiempo le leí un libro a Ling llamado: Demian... la verdad es que era un libro demasiado complicado para un niño, así que después de que leía un párrafo tenía que explicarle lo que le había leído".

"¡Aprendí muchas palabras sofisticadas!" -soltó riendo la niña- "Pero ya se me olvidaron".

"Y, como el personaje mas interesante obviamente llevaba el nombre de Demian, comencé a decirle demoncita solamente por llamarla de alguna manera" -se encogió de hombros con aire distraído-.

"¡Y a mí me encanta que me diga así!" -hincho el pecho con orgullo- "Muchos papás les dicen a sus hijas: princesitas, corazones y cosas así" -hizo un puchero- "¡Que aburrido! Mi papi es original y por eso me dice de una forma original ¿Verdad que es lindo? ¿Verdad?".

Gou se negó a responder, y volteo la vista hacia Rei que sonreía de esa manera tan grata suya. No es como si no hubiese comprendido de la manera adecuada, pero si no se equivocaba con sus pensamientos, Rei al haberlo llamado de la misma forma "especial" con la que nombraba a Ling ¿No estaba dándole la misma importancia de su hija a él? ¡No! claro que no, solamente se estaba imaginando cosas, todo por culpa de esa envidia melancólica que sentía por el deseo de que Kai fuese mas cariñoso con él, como Rei lo era con su hija. Era imposible que no deseara tener las mismas atenciones de las que gozaba aquella escandalosa pelirosada.

КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ КxЯ

Después de que los niños se habían dignado a al fin irse a acostar, luego de haber tenido que bañarse, pelearse otro tanto durante la muy ligera cena porque el chino no deseaba que a los pobres infantes les diese un indigestión, él y Kai se habían quedado un rato mas en aquel desayunador que ahora parecía completamente diferente, como si fuese mas agradable a comparación del frió lugar que había sido hasta el día anterior. Al final cuando ambos consideraron que era apropiado marcharse a dormir como ya habían hecho sus hijos, se encaminaron cada cual a sus habitaciones en diferentes tiempos, pues Kai aun había permanecido un rato mas abajo, en la sala de estancia la cual según el y sus pareceres, aun conservaba el muy odioso olor de la pizza ¡Lo que faltaba! En vez de oler a gardenias ahora olía a comida rápida barata.

Resignándose a subir, el bicolor se encamino hacia su habitación donde al llegar se dejo caer sobre la cama sin ningún tipo de ceremonia. Realmente estaba asombrado, y le parecía imposible que a pesar de que en aquel día poco esfuerzo físico había hecho, aun así se sentía cansado. El día había parecido tan corto y al mismo tiempo tan largo. Aquella sensación de bienestar que creyó olvidada cuando Rei se había casado, y que había regresado de a poco cuando se volvieron a encontrar pareció acrecentarse justamente en aquel tiempo transcurrido. No podía ni quería negar que se sentía de nuevo como un estúpido adolescente enamorado, que pasaba los días suspirando en secreto por uno de sus compañeros de equipo y que siempre estaba al pendiente del mas mínimo de sus movimientos, de sus palabras y hasta de lo que comía ¿Qué podía decir? El amor nos hace hacer muchas estupideces. Sencillamente pocas palabras tenía para expresar ante la idea de que Rei viviese en su casa una temporada como en aquellos tiempos cuando la mayoría de los de su equipo oscilaban entre los quince y dieciséis años, con la diferencia de que ahora no tendría que soportar a Max, Takao, Kyouju o hasta la insolente de Hitomi que solía aparecerse sin ser llamada. Desde luego que se encontraban sus hijos ¡Pero aquello hasta parecía mejorar todo! Nunca había visto a Gou tan suelto y menos cerrado, de hecho cuando creía que no estaba siendo observado, el pequeño bicolor dejaba salir una muy sutil y casi imperceptible sonrisa ante algún disparate que acabase de decir Ling, o ante las platicas de Rei y la forma en la que solía hablarle a él. Realmente nunca lo había pensado hacia ese punto, pero en verdad la presencia de los Kon en la casa al menos por ese día pareció hacerle mucho bien a su hijo. No se esperaba que siendo tan arisco y despectivo como el mismo Kai lo fue a su edad o aun mas, Gou aceptase de buenas a primeras el que Rei y su hija se mudasen temporalmente a la mansión, pero después de todo Gou ya lo había sorprendido bastante con su comportamiento desde el primer día en que se encontraron en aquel tranquilo parque de la ciudad, a su hijo realmente parecía agradarle de alguna extraña manera Ling, y además de eso tenía cierta extraña fijación por Rei que Kai aun no podía comprender. Pero claramente había notado la forma tan admirada y deslumbrada con la que Gou a veces miraba al chino, luego de que este le hiciese algún comentario, una pregunta o sencillamente le regalase una sonrisa. Quizás es que se trataba de su febril imaginación recientemente despertada por la presencia de Rei en su vida, pero quizá podría ser que Gou sentía cierta simpatía por el chino, además de que ya muy inaudito era que se hubiese amistado tan rápidamente con Ling si antes parecían odiarse.

Sin duda alguna aquello estaba mas que bien.

Y como si se acordarse de algo, Kai frunció el ceño y soltó un gruñido molesto, la realidad era que quería dormirse ya pero había olvidado un muy importante detalle: tenía que hablar con Rei. Sin embargo ante el solo pensamiento de que su asunto pendiente tenía que ver con el oriental, hizo que cualquier rastro de fastidio desapareciese. Se puso de pie arreglándose un poco el cabello y desapareciendo con las manos las casi imaginarias arrugas de su ropa. Con su mismo porte y aire de siempre se dirigió hacia la puerta de su habitación y una vez afuera camino de manera automática por los pasillos que ya conocía muy bien, hasta la habitación que le había asignado a Rei que relativamente se había encargado que fuese lo mas cercana a la suya posible. Al llegar a la puerta de la habitación golpeo solo en dos ocasiones con una fuerza moderada. Se hizo hacia atrás lo que él considero era una distancia prudente, y después escucho los ruidos que hacia el picaporte al ser girado con naturalidad. Justo en el instante en que la puerta se abrió a Kai se le escapo el aire de los pulmones. Frente a si tenía a Rei con su brillante y perfecto cabello libre de cualquier atadura, y que ahora parte de el caía espléndidamente por el dorso desnudo que mostraba el color perfecto de la tez y si firmeza notable. El chino apenas comenzaba a prepararse para irse a dormir, así que técnicamente lo único que traía puesto era el pantalón de una de sus muy ligeras pijamas chinas, mientras que sus pies descalzos se apoyaban con firmeza sobre la calida alfombra. Terminaba casi de soltarse el cabello para arreglarlo nuevamente cuando habían tocado a la puerta y suponiendo que quizás podría ser su hija no se molesto en nada mas. Ahora, al ver a Kai de pie en su puerta y observándolo fijamente, de igual manera tampoco importaba.

"¿Qué sucede?".

La pregunta de Rei fue casual, normal, pero a Kai le cayo como balde de agua fría y le hizo reaccionar. Acudió en ese momento al sonado temple y control de la familia Hiwatari, y mantuvo su postura mostrando una tranquilidad que realmente no sentía.

"Tengo que hablar contigo... no es algo muy extenso".

"¿No quieres pasar?" -Rei se hizo a un lado-.

"No... aquí esta bien... solamente quiero saber que piensas que deberíamos hacer mañana".

"¿En cuanto a que?" -ladeo la cabeza, consiguiendo así únicamente tener un aspecto mas cautivador-.

"Sobre lo que haremos mañana, creí que deberíamos tener algún plan para que nuestros hijos estén entretenidos en algo".

"Oh, Kai, eso déjaselo a los niños, mañana hablaremos con ellos y decidirán lo que quieren. Siempre suelo dejar que Ling escoja sus distracciones".

"Eso es muy descuidado" -soltó su mejor tono de reproche, aunque realmente era fingido-.

"Son niños, Kai... podemos dejarlos ser descuidados de vez en cuando" -lo miro durante unos instantes- "¿Crees que estaría bien que mañana les preguntásemos?".

Kai, quien realmente ya se sentía incapaz de seguir en lo que para él se trataba de una situación incomoda, asintió vagamente con la cabeza.

"Sí... como sea, te veré mañana, Rei".

"Bien, hasta mañana".

Y como si tuviese mucha prisa por irse, Kai se marcho con rapidez. Rei lo miro alejarse mientras que arqueaba una ceja para después encogerse de hombros. Cerro la puerta y se dirigió nuevamente a hacer la complicada tarea de arreglar su cabello. En serio que a veces Kai se comportaba muy extraño.

Por su parte cuando Kai llego a su "santuario personal", casi azota la puerta misma que se apresuro a cerrar con el seguro. Se recargo sobre la madera de caoba y agacho la cabeza sin saber exactamente que pensar, la forma en la cual Rei le había recibido le sobrepaso de manera que no creía posible. Aquel casi infantil cuerpo que alguna vez llego a ver y venerar, se había convertido hasta donde había podido observar en la gloria de la juventud, cada músculo del torso marcado de manera apreciable, el vientre era plano y fibroso, la piel oscura ostentaba una innegable belleza, el cabello negro cayendo con su nata gracia por la espalda y escurriéndose en aquel perfecto torso atlético, era la mas clara muestra de que en ningún momento Rei se había descuidado ni vuelto tan sedentario como llego a temer. Seguía siendo el mismo casi dios que idolatro por imposición propia. Definitivamente la idea de vivir con él ahora ya no parecía tan simple como lo había supuesto al principio.

El bicolor cerró con fuerza sus ojos mientras que desviaba la cara hacia un lado, como si hubiese esquivado algún tipo de golpe. No podía verlo, pero en aquel momento podía sentirlo con claridad... ¡Era imposible! Era perverso y odioso, pero... uno de sus peores miedos y fobias se había vuelto una realidad justamente en ese instante...

... se había sonrojado.

Continuara...

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¡Ah! Pobre de Kai y de sus traumas con los sonrojos xD jajajaja. Sé que me tarde mucho y que no tengo perdón de Dios (quizás tiene mucho que ver con que soy atea x.X), pero espero y les haya gustado el capitulo, como siempre hice mi mejor esfuerzo aunque la verdad ni se noto, seguramente han de pensar que no tengo las aptitudes para dizque escribir. En fin, ojalá que Adda que se moría por leer este capi haya quedado satisfecha ¡Algo me dice que no! (y ese "algo" es mi voz de la razón ñ.ñ), bueh, sea como sea, yo lo que haré es pasar a agradecer sus valiosísimos reviews a las siguientes personas:

Witch Griselda Ravenwood

Hio Ivanov

Shiroi Tsuki

Kerkira HiwAtem

Murtilla

Eiko Hiwatari

Keysie Maxwell

H.fanel.K

Ayacrawford-Reichan

Brychat

Angy B. Mizhuara

Sofi-chan

Ok, habiendo hecho esto y con otros fanfics que escribir, entonces paso a despedirme, sintiéndome muy agradecía con quien haya leído esto jajajaja.

»»----- .ČεĻεŋ Mдяΐŋдİđεŋ. "No puedo tenerte, rió y luego vuelvo a llorar, nunca sé si tú vas a regresar... ya no puedo mas... que esperar..." ------»