HOLA! Probablemente al leer el primer capítulo quedaron muchas dudas, sobre todo respecto a fugaku que seguramente se pensó que era Sasuke. Quiero decir que no mentí en el summary, Hinata sí se verá obligada a contraer matrimonio con Sasuke, solo quiero decirles que no todo es lo que parece en este lugar. Gracias por continuar, cualquier otra pregunta coméntenlo. No puedo confirmarlo todo, pues las respuestas se encuentran en los capítulos poco a poco.

CAPITULO 2

AGUJAS

La opaca luz se filtra en mis ojos, la recibo con borrascosos recuerdos que es complicado organizar. La mirada recorre con extenuación la fastuosa habitación, desde los retratos, los ornamentos, pasando por los dispendiosos mobiliarios y la perfecta simetría de la organización. Pero distraerme no es algo que me pueda permitir.

—¡Ya has despertado! Finalmente —refunfuña mi madre, me sobresalto ante su presencia, una que no me había percatado anteriormente.

—Perdóname madre, ¿qué me sucedió? —coloco una mano sobre mi cabeza, sintiéndome sedienta y con verdadera hambre, pero era una ilusión de la mente, una que debía controlar.

—¡Eres una insensata Hinata! —me grita, su rostro se enciende como si descargara en mí todas las maldiciones del mundo.

Torbellinos de memorias se acumulan en mi mente, retornándome a la almohada por la postración que ocasiona, los sentidos azabaches conceptúen una punzada en el pecho, sus manos recorriendo mi espalda y la manera en que me había reprendido, ¿Quién era aquel hombre?

—¿Cómo puedes ocasionarnos estos inconvenientes?

Me estremezco de solo especular las circunstancias posteriores a la presente, lo último que se encuentra en la piel eran la marca de sus brazos, recorriendo mi cuerpo al mismo tiempo en que mis manos se acomodaban en su cuello. ¡Qué vergüenza! Y esa no era la única razón, sino mi desmayo ante el señor, ¿y ahora qué seguía?

Observo las sedosas sábanas que ofrecía la habitación, mi cuerpo dominaba escaso espacio a comparación de la gran cama, recorro mi piel, observado un inconveniente en ella, para el momento no me encontraba con el vestido de la noche anterior, solo poseía un vestido de la tela semejante pero más diminuto, casi como una pijama. No podría ser que, ¡No! De solo imaginarlo los ojos se me humedecían, no podría ser que aquel hombre, no, ninguna persona podía causar tanto daño, además era ilegal, era protervo. Él concluyentemente, no me había infringido.

—¿Y ahora por qué lloras? Deberías ir a intimar de rodillas las disculpas a tu querida hermana y sobre todo al Sr. Uchiha.

Un balde de agua fría recae sobre mi piel, las palabras de mi madre sobrepasaban las complicaciones en mi cabeza, la mente estaba en lo correcto, era una egoísta, ¿cómo podía pensar en mí, conceptuar negativamente a un hombre y no pensar en los sentimientos de mi hermana? Soy horrible.

—Lo siento mucho mamá, yo me dirigía al lugar pero…

—Lo sé, lo sé todo, fue completamente humillante para la familia y para tu hermana, ¿qué estará pensando mi yerno sobre esto?

Mamá me toma del brazo estrujando sus uñas sobre mi piel, sus ojos grises se insertan sobre mi rostro logrando intimidarme, se encontraba realmente molesta por mi comportamiento y no podía culparla, había sido insuficiente, exactamente como se esperaba de mí.

—¡Mira que desmayarte! Eso es terrible Hinata, tu padre piensa lo mismo que yo, espera a que regrese del desayuno.

—Mamá, por favor no es su culpa —escucho la voz de Hanabi, aterciopelada y cálida, rodea sus brazos sobre mi cuerpo, saludándome.

—Perdóname, yo no deseaba causarte problemas.

—Está bien, no te preocupes, Fugaku no se ha inmutado en lo más mínimo, incluso logré conseguir otra oportunidad para ti —me dice tomándome de las manos.

—¿A qué te refieres hija? ¿Dónde está tu padre?

—Colócame la debida atención madre, pues cuando me encontraba desayunando con Fugaku y mi padre, mi prometido me ha dado la magnífica sorpresa de una cena esta noche.

—¡Oh! Eso es muy bueno hija, ayer la velada estuvo magnifica, las personas con la que logramos relacionarnos son agradables y correctas, la música, la comida, la decoración, todo quedó hermoso.

—Lo sé mamá y falta lo mejor, ¿adivina quién ha aceptado nuestra invitación? —Hanabi toma las manos de mi madre con excitación, se le observa tan feliz que casi me contagia y de alguna manera me hace sentir culpable.

—No puede ser, ¿es la persona que creo?

—¡Naturalmente, la Reina Isabel y los duques de Cambridge asistirán a mi boda! —escucho los gritos de mi madre, penetrando el espacio del mundo, mi hermana la acompaña en la emoción al tiempo en que se abrazan por la buena noticia.

Mis ojos se agrandan ante la información que no logra adentrarse a mis oídos, era verdaderamente una sorpresa.

—Fugaku es un hombre maravilloso cariño, has elegido excelentemente sobre ese muerto de hambre.

Hanabi se coloca rígida ante la mención implícita de mi madre, las palabras se adentraron en sus ojos en un recuerdo doloroso, para nadie era un secreto el amor que se profesaban ambos, pero Hanabi había alegado que no era lo suficiente bueno para crear un futuro y que ya no lo amaba. Aquella expresión provoca que la mente reconsidere sus palabras, aumentando la duda sobre lo dicho por Neji, ¿las posibilidades se inclinarían ante mi primo?

—Mamá, no arruines este momento mencionando su nombre —alega mi hermana, obteniendo la aceptación de mi madre. Aquella respuesta degradan las palabras de Neji, por un momento la duda se había impugnado con temperaturas altas en mi cuerpo, pero sus palabras no respiraban en un aire melancólico, sino aburrido.

—Tienes la razón hija, debemos informarle a tu padre y llamar a mi hermana, seguramente se morirá de la envidia.

—Papá ya se ha enterado mamá, sigue manteniendo una conversación con Fugaku después de que me marchara a contarte la noticia.

—¿Bien y a que esperamos nosotras? —dice mi madre con una sonrisa que no desea desaparecer—. Hinata cámbiate rápido, el Sr. Fugaku nos espera.

Hanabi me prepara y me colabora con el vestido y el peinado, al tiempo mi mente se aturde en lo sucedido en la noche anterior, ¿Quién había sido ese hombre? ¿Qué había sucedido con él?

—Hinata, ¿Qué piensas de mi prometido? —me pregunta Hanabi, elevo la mirada observando la vulnerabilidad en su rostro, un ápice de duda que me sacude a mi persona.

—No sé demasiado sobre su vida, pero si lo amas y él a ti, para mí ya es perfecto, ¿puedo preguntar la razón de la pregunta?

—Es que a veces me pregunto si podré ser la esposa indicada para él.

—Hanabi, eres la mujer más bella que yo he observado, igualmente la más instruida y sofisticada, tú eres más perfecta de lo que puede ser el Sr. Uchiha.

Mis palabras no eran una mentira, la dulce mirada de Hanabi era un magnifico complemento con su tez de porcelana, suave y delicada como una flor, además poseía un cuerpo magnifico, de piernas largas y con curvas que dejarían encantado a cualquier hombre, como a Naruto, pienso con melancolía.

—Espera a que lo conozcas conscientemente, dudo que me lo repitas luego —se ríe y yo sonrío, pero sabía que no importara lo adinerado o lo inteligente que fuera, mi hermana era algo insuperable. ¿Conscientemente?

Bajamos hacia el comedor del hotel, donde se encontraba una mesa reservada para nosotros, todo en ese lugar estaba hilado en el lujo, mis ojos se ilusionaban con magnificas arquitecturas.

—El diseño es increíble, ¿no crees Hinata? —asiento—.Fugaku es magnífico, aunque me apena todo lo que ha hecho por mí.

—¿A qué te refieres?

—Hinata no seas inocente, Uchiha Hall pertenece a las adquisidores de Fugaku, entre las otras cadenas hoteleras —me informa mi madre, antes de pedirme que no pronunciara palabra durante el desayuno, no deseaba causar mala impresión.

Hanabi identifica la mesa donde se encuentras los caballeros, me toma del brazo y me acompaña donde se encuentra mi padre y su prometido, el hombre rodea la mirada hacia nuestro punto y mis ojos se agradan al reconocer las masculinas facciones. Su mirada lúgubre depreda mi tranquilidad con una bestialidad impropia de la humanidad, mis sentidos se aturden cuando humedece sus labios como un tigre que no tiene piedad con respecto a su víctima, la nívea tez que lo compone solo resalta su penumbra y la fiereza de su frialdad, yo comenzaba a enterarme las razones por las cuales Hanabi deliraba su nombre y con solo el pensamiento, mis pómulos se abochornan incomodando la situación.

—Buenos días —se eleva de su asiento, ostentando una altura de aproximadamente seis pies con dos pulgadas, la cual me obligaba a retroceder, una realidad que lo forjaba considerablemente intimidante.

Mis dedos comienzan a temblar, al notar que aquel hombre podría haber cuidado de mí aquella noche, pero la idea era imposible, él debía encontrarse en la celebración, entonces no hubiera podido compartir dos aires. ¿Probablemente se había marchado luego de reposarme?

—Sr. Uchiha, mi hija me ha informado de la buena noticia, hemos quedado anonadas de las influencias que posee —le indica con amabilidad, citando su atención.

—Para mi esposa, lo mejor —se limita a contestar con un tono ronco, casi tan frio como el monopolizado la noche anterior.

Hanabi sonríe ante sus palabras y se aparta de mi compañía para unirse a la suya, le sonríe de una manera que me rechaza lo dicho por Neji, no existía composición veterana en su piel y en caso que los sentidos me delataran, solo dejaría partida a las falsas apariencias, sin embargo, calculaba una medida de veinte y mucho o treinta y poco.

—Igualmente, Sr. Uchiha, mi hija deseaba disculparse por la noche anterior —se lamenta, yo solo correspondo a sus palabras sonrojándome ante el recuerdo.

Mi madre me toma del brazo, forzándome a pronunciar los vocablos que se atrancaban en la garganta, no era de gran ayuda sentir su mirada ámbares en mi cuerpo, como si se tratara de halcón jugando con un pequeño ratón.

—Lo siento mucho —pronuncio con dificultad, casi en un susurro debido al desconcierto que se me asigna en la situación, intentando apartar el miedo y la vergüenza.

Siento la frialdad recorriendo mi palpitante mano, elevándose hacia su cuerpo que se encuentra cercano e inclinado a mi estatura, en una posición propia de otra época, sus labios se adhieren a mi piel, reaccionando en espasmos cálidos y fríos por el contacto. Sus ojos oscuros posicionados en mi rostro al tocar mi mano, me hace retroceder inmediatamente, advirtiéndome de lo peligroso que puede ser acercarme a él, como si fuera el causante de una futura desgracia en mi vida, como si todo en sus ojos estuviera calculado para degollarme.

—No se preocupe.

Desciendo la mirada hacia abajo, sin pronunciar palabra, reuniendo mis manos después de escucharlo, no participé por ni un momento en la conversación, aún sentía el miedo recorriendo mi alma, demasiado para confiarme de él y de que fuera la persona indicada para mi hermana.

GRACIAS! POR LEER. ESPERO QUE LES AGRADARÁ LA CONTINUACIÓN, COLOCARSE MÁS ATENTAS QUE NUNCA, VIENEN LOS DETONANTES PARA LA SITUACIÓN QUE TODAS ESTÁN ESPERANDO.