DIGITAL DREAMS CAPITULO VI
EL TRÉMULO VUELO DEL HADALos inclementes días avanzaron sin reparo.
Sin darse a notar pasaron las semanas e incluso los meses.
Había llegado Octubre y el bloqueo en Europa continuaba.
El número de Zombies había aumentado enormemente.
Jean Paul y Giovanni habían perdido la paciencia desde hacia tiempo. No era para menos, su empresa estaba siendo perjudicada enormemente.
El estado de Nils, si bien cierto había mejorado, era perturbado por los constantes ataques de Vilo y Gia hacia otros inocentes.
Las dos chicas del grupo no mostraban mucho optimismo. Muchos y fallidos intentos por llegar a Venecia habían agotado sus fuerzas. Al parecer Vilo sentía una perversa y morbosa fascinación por usar su garra mortal en aquella ciudad, llamada en forma atemorizante por Betamon como "La Ciudad del Final".
Gia y Vilo, junto con Gennai y sus felinos Digimon habían logrado en poco tiempo convertir esa una vez poética ciudad en la decadente contra parte del Pueblo del Inicio, sólo que no aniquilaban únicamente Digimon, si no también humanos, por eso era la preocupación de Francesca y Nils, ya que su hijo y el resto de su familia estaban ahí. Extrañamente, Vilo y Gia se habían asegurado que la familia de la otra pareja de "jinetes", estuviese intacta y segura.
-"La decadente realidad que alberga todo Europa, y en especial Venecia, es muy preocupante. Empresas enteras se ven afectadas por aquellos Zombies y por las cruentas y misteriosas muertes. Desde Julio hasta hoy no se ha podido descubrir la causa de la epidemia que genera esta demencia en las víctimas. Para empeorar el panorama, el o los asesinos en serie no dejan pista alguna. El único patrón que parecen seguir en sus métodos es que mientras más sangre corra, mejor. Tomen las medidas de seguridad necesarias."- La atractiva mujer de cabellos negros y rostro tierno como una rosa, llamada Rita Lepage, reportaba desde algún estudio en París.
Con amargura, Jean Paul apaga el televisor en medio del gran salón.
-"¡No podemos quedarnos sin hacer nada! Debe haber alguna forma de ir a detenerlo. ¡Somos los únicos que sabemos qué ocurre en realidad!"- Jean Paul Dijo con un tono alterado mientras golpeaba la mesa con su puño derecho.
Algo pareció motivar a Catherine en estas palabras, ya que con un extraño brillo en sus ojos dijo:
-"Puede haber una manera. Hemos intentado todos los medios conocidos en el Mundo Real, olvidándonos de algo obvio... Esto es un problema digital que afecta nuestro mundo..."
Todos los presentes la miraron con asombro. Ninguno de ellos sabía a qué se refería.
-"¿A qué te refieres?"- Dijo Giovanni con un brillo de posible esperanza en sus ojos color esmeralda.
Una bella sonrisa se dibujó en los delicados labios de Catherine mientras decía:
-"Recuerdan cuando Gennai nos atacó?"- Los rostros de Giovanni y Jean Paul sufrieron una contorsión en una mueca de disgusto, demostrando que las heridas en sus orgullos nunca sanarán. Nils y Francesca miraban a la pequeña con interés genuino. –"Pues recuerden que él abrió un portal. Creo que ese portal llevaba al Digimundo."
-"¿Y eso de qué nos puede servir?"- Dijo Jean Paul, quien empezaba a impacientarse.
-"¡Es increíble que siendo tan bueno en los negocios no notes algo tan obvio."- Betamon dijo con la paciencia de alguien explicando que 1 y 1 son 2.
El rostro de Jean Paul parecía mostrar gran cantidad de asombro, después de la respuesta de su compañero. De seguro un sentimiento de impotencia apareció en su interior al sentirse tan tonto por tal réplica.
-"Los portales en el Mundo Real están distanciados unos de otros, pero en el Digimundo un mismo portal puede ser usado para llegar a los diferentes lugares aquí."- Betamon continuó ignorando el humillado rostro de su apuesto Tamer.
El silencioso viento soplaba afuera del palacio, algunas hojas podían verse bailar en el aire fuera de las ventanas. Francesca las miraba desde su sillón en la cámara de Luis XIV.
El cuarto se llenó de un silencio que abandonaba su aire incómodo para convertirse en un ambiente para procesar y meditar lo revelado, parecía como si todos abrieran los ojos por primera vez.
-"¿Qué esperamos? Partamos de una vez."- La gruesa voz de Nils rompió el silencio. Gotsumon lo miraba con bastante admiración y se paró al lado su Tamer.
Todos los demás Digimon hicieron lo mismo.
-"Debemos ser cautelosos si vamos a hacerlo. Recuerden que Gennai es un ser Digital. Ojalá que no se encuentre en el Digimundo."- El pequeño Piccolomon dijo sabiamente. Todos los demás asintieron.
Si bien todos conocían todos los peligros de esta empresa, sabían que no había otra salida. Uno tras otro, Tamers y Digimon, dejaron la cámara dirigiéndose al patio principal. Sus rostros ya no mostraban la expresión depresiva. En su lugar apareció una decisión única.
El sol Lanzaba sus últimos rayos del día antes de morir en el ocaso. El viento se transformó en una suave brisa que acariciaba sus rostros.
Cada Tamer sostenía su D3 en su mano con fuerza, apuntándolo al cielo, justo donde Gennai había abierto la puerta meses atrás.
-"DGITAL GATE...OPEN!"
Cinco rayos de luz se unieron en medio del vacío; los cinco colores se fusionaron, desgarrando la frontera entre ambos mundos. Un vortex se formó en medio de la nada.
Francesca y Nils se tomaron de las manos.
El portal los absorbió.
Dentro de la puerta, sus vistas se nublaron. Las imágenes parecían correr.
Llegaron a un claro de algún bosque del Digimundo, donde otro portal los esperaba para llevarlos al Mundo Real, a Venecia.
Lograron ver algunos remanentes del gobierno del Führer Digital, pero eso ya no tenía importancia en ese momento.
La noche los recibió con su manto estrellado en Venecia.
El inexacto reloj de San Giacomo di Rialto mostraba sus agujas en la posición de las 9 de la noche. A lo lejos, la Luna se reflejaba en el gran Canal o Canalazzo.
Si bien es cierto Venecia es una ciudad muy poética, es relativamente pequeña y puede ser recorrida fácilmente a pie.
Aunque el silencio se dejaba escuchar, el aire se sentía tenso, como si algún depredador estuviese dispuesto a atacar en cualquier momento y desde cualquier ángulo.
Los Digimon sentían inquietud. Debían estar alertas para defenderse.
Venecia aún emanaba belleza, una belleza arquitectónica, pero no tenía el brillo alegre. Un intenso aire cargado de frialdad y decadencia mortal se respiraba. Las edificaciones mostraban una tenue iluminación. No se veía ningún humano en los alrededores.
Catherine admiraba la ciudad, como comparando París y Venecia.
-"Y bien? ¿Por dónde empezamos a buscar?"- Giovanni preguntó.
Como si alguien estuviese esperando esta pregunta, una voz femenina lanza un grito ahogado a lo lejos, causando eco por las calles. Obviamente los Tamers ya sabían por donde empezar a buscar. Sobraban las palabras, ahora deberían correr para encontrar la fuente de ese perturbador sonido.
Los cinco Tamers se dispusieron a correr. Catherine corría al frente, seguida muy de cerca por Floramon.
Francesca no corría tan rápido, gracias a lo incómodo de sus vestimentas, por lo que estaba al final del grupo. Piccolomon se había adelantado por aire.
Las sombras jugaron con sus ojos, permitiendo que la luz titile más, en un baile silencioso.
Los Tamers llegaron presurosos donde el grito había sido originado, pero ya era tarde. Una joven de cabellos castaños, frenos en sus dientes y pecas en sus mejillas, yacía muerta sobre el negro pavimento. Su rostro mostraba horror y dolor. De improviso, un delgado cordel se movió en medio de la nada. El cordel salía del pecho de la joven y se movía rápidamente como si fuese llamado desde lejos. Un cristal manchado en espesa sangre brillaba mientras el cordel se achicaba y alejaba hacia un tejado.
Todo ocurrió demasiado rápido, no pudieron evitar que Gia recuperase su ama. Por un momento las miradas de ella y los otros Tamers se cruzaron.
Sin que se oyera nada más que el viento soplando, Gia se dio media vuelta dispuesta a marcharse. Su sacón era agitado levemente por el viento.
-"¡Detente! Ven y responde por tus actos"- Catherine gritó avanzando un poco, seguida por los Tamers y Digimon.
Con una sardónica sonrisa en sus bellos labios, Gia los detuvo en seco con unas simples palabras.
-"¿Quieren en verdad pelear conmigo cuando les falta uno en su grupo? Vamos Blacktailmon, hemos terminado aquí."- Diciendo esto, Gia y Blacktailmon se alejaron saltando sobre los tejados.
Las frías palabras de Gia tuvieron un efecto inmediato. Olvidándose de sus ganas de seguir a Gia, los cuatro Tamers y los cinco Digimon se dieron cuenta quién era la faltante.
-"¿¡Francesca!...¿¡Francesca!... ¡¡¡FRANCESCA!"- La aprensiva voz de Nils resonó por las desiertas calles.
Las tenues luces hacían que la decoración de la nave tomara un aspecto fantasmagórico.
La Basílica de San Marcos, una catedral rica en historia y decoración emanaba un aura que causaba confusión a cualquier espectador.
-"¡Vilo déjame ir!"- La voz de Francesca causaba eco en el vacío templo.
-"Solamente unas palabras contigo. Necesito que persuadas a Nils a unirse a nosotros."- La voz de Vilo era suave y parecía tener un tono amable que Francesca recordaba del pasado. –"Tú eres la que más influye en él. Tú eres su inspiración."
Vilo decía solamente la verdad, ya que en el pasado Francesca había sido capaz de rescatar a Nils de un negro abismo de dolor y error.
Francesca había sido llevada a la iglesia, aprovechando la distracción causada por Gia. Gennai la había interceptado y silenciado gracias a su maestría en artes marciales. Francesca había quedado inconsciente por un golpe en la nuca. Gennai la llevó en brazos al lugar donde Vilo se encontraba. Había sido atada contra un pilar que sostenía la cúpula central.
-"No te entiendo. Solías ser tan bueno. Eras incapaz de matar una mosca, y ahora te has convertido en alguien irreconocible."- Dijo Francesca con bastante pena y miedo en su voz.
-"He abierto los ojos. Tú también deberías verlo"- Declaró Vilo conservando su tono calmado.
La música religiosa llenaba aquel templo obscuro. Gia y Blacktailmon acababan de llegar.
-"Creo que ya es hora. Gennai dile que venga."- Ordenó Vilo al ver el incrédulo rostro de Francesca.
-"¿Venga? ¿Quién debe venir?"- inquirió Francesca
-"Vilo te tiene una sorpresa que estoy segura te encantará"- La hermosa Gia dijo con una leve sonrisa.
Francesca estaba dispuesta a preguntar nuevamente, pero fue interrumpida antes de hablar por una voz gruesa y familiar proveniente de las sombras, acercándose a la luz para ser visto mejor.
-"Mia Ragazza Felice (Mi niña feliz en Italiano) te he extrañado..."
Los ojos azules de Francesca se abrieron de par en par. No podía creerlo. Esa voz masculina, esa figura fornida vestida de manera casual con pantalones negros y camisa amarilla, ese canoso cabello pertenecían al único hombre aparte de Nils y Brian que era demasiado importante para ella: Su padre.
-"Pero...¿¡papá!... pero tú estás..."- Apenas pudo balbucear Francesca.
-"¿Muerto?"- La voz del Sr. Parisio era cálida y paternal.- "No. No lo estoy, y eso es gracias al Sr. Vilo. Esa noche en Julio hace ya cinco años (2003), estuve trabajando en los archivos de la Empresa Perret. Momentos después de la media noche, recibí una visita en mi oficina. No había nadie en la compañía y yo tenía que entregar los informes al día siguiente. Vilo me pidió ayuda para algo en el futuro. Dijo que con mis conocimientos sobre computadoras le sería muy útil. También me advirtió sobre la bomba que los dueños habían plantado."
-"Tu padre me ha sido muy útil para perfeccionar el virus."- Interrumpió Vilo al ver el silencioso y asombrado rostro de Francesca. – "Infecté a tu padre con una versión muy primitiva del virus antes de usar su computadora como portal al Digimundo, segundos antes de la explosión. En otras palabras, tu padre es el primer Zombie Digital."- La voz de Vilo sonaba orgullosa.
Los ojos de Francesca mostraban una mezcla de alegría y rencor: Alegría por ver a su padre vivo y rencor por saber que Vilo lo había infectado.
-"¡CRAAAASH!"- Muchas láminas de vidrios rotos, provenientes de un vitral de la parte alta, cayeron sobre ellos en una lluvia multicolor.
Piccolomon era el culpable de esto. Al parecer había rastreado a su Tamer por su D3. La conmoción distrajo a los presentes.
Sin perder tiempo, el menudo y rosado cuerpo de Piccolomon se lanzó en picada, usando su pequeña lanza, hacia las cuerdas que sujetaban a la bella muchacha contra el pilar.
-"¡Francesca, yo los entretendré! Nils y los demás te están buscando."- La voz de Piccolomon se oía firme mientras retomaba el vuelo para atacar a ambos felinos Digimon.
La pelea no se hizo esperar, BlackTailmon trepó por un pilar y Tailmon saltó de pared en pared para atacar ambos al Digimon Hada Perfeccionado con sus afiladas garras.
Los tres Digimon eran muy rápidos en sus ataques. Sólo se podía ver una mancha blanca, una negra y una rosada chocando entre sí repetidas veces.
Francesca no podía, ni quería moverse. Tenía tantas preguntas para hacer, pero las palabras no salían.
Tanto Gennai, como los humanos no movían ni un músculo. Al parecer todos esperaban la respuesta de Francesca.
-"¿Y bien?"- Vilo inquirió con sus brazos cruzados.
-"Vilo, mi respuesta es..."- Francesca sonaba decidida y resignada. Al parecer los vínculos de sangre pesan más que la ética y la moral.
-"¡NO! ¡Francesca no lo hagas! ¡Salva al mundo y a Vilo de su influencia...!"- De repente los ojos del Sr. Parisio arrojaron un pequeño destellos violeta. Parecía que luchaba contra el virus de alguna forma.
El rostro de Vilo se tornó duro y una viciosa amargura torcía su labio superior. Sus ojos verdes pardo se volvieron color violeta. Sus labios dejaron salir una horrenda y fría voz. Parecía que muchas personas hablaban a la vez. La grave voz, evidentemente no era de Vilo:
-"Maldito bastardo. Te liberaste de mi control. Esa versión del virus fue muy débil. Ya no me eres útil. DIGITALIZATION ACTIVATE. CLAW OF FANTASY!"
El D3 plateado de Vilo se transformó en un torrente de cristalina agua que fue envolviendo su mano derecha arrojando burbujas y dando forma a la garra de Vilo. El agua se solidificó y la garra mostró su siniestra figura. Francesca estaba paralizada por el terror. Vilo parecía aún más cruel, iracundo y sádico que aquella tarde en París. Gia y Gennai miraban en silencio. Un aire de respeto y miedo se reflejaba en sus ojos.
Un aura obscura rodeó el cuerpo de Vilo. El padre de Francesca no tuvo tiempo de escapar alas rápidas estocadas en su abdomen. El chorro de sangre manchó el piso de mármol.
Los tres Digimon habían paralizado su batalla a raíz de la poderosa presencia en el aura proveniente de Vilo. Era como si su inmenso poder hubiese inmovilizado sus cuerpos, sujetados a los pilares, evitando cualquier reacción.
Los incrédulos ojos de Francesca se llenaron de lágrimas mientras el inerte cuerpo de su padre caía de rodillas sobre el suelo.
-"¡Me las pagarás. No me importa nada más. ¡Ni si quiera quién eres!"- Francesca se desató su moño mostrando su larga y rubia cabellera.
Su sangre hervía al recorrer sus venas y arterias. La pantalla de su D3 aguamarina comenzó a brillar intensamente, iluminando el templo.
Como si alguien le dictara las palabras al oído, sus labios se abrieron y un decidido grito salió:
"DIGITALIZATION ACTIVATE. BOW OF INSPIRATION!"
Al terminar este grito, su D3 se volvió una fuerte corriente de viento verde que alzaba su larga falda. El pequeño huracán verde formó un compacto arco combinado con un brazalete sobre su mano izquierda. El arco parecía tener reservas ilimitadas de flechas pequeñas pero afiladas, las cuales irían apareciendo conforme se vallan disparando. El arco no era muy grande, pero de seguro era un arma letal. Su color era plomo oscuro.
-"¡El tercer jinete ha despertado!"- La extraña voz seguía saliendo de los labios de Vilo.
Esto hizo que la rabia de Francesca aumentara a niveles incontrolables.
Lanzó cinco saetas contra un pilar, cercano a Gia y Gennai, quienes pudieron evitar los proyectiles.
Vilo usó su garra con maestría artesanal para repeler las pequeñas flechas arrojadas por Francesca.
-"¡Infiel! ¡ No permitiré que arruines la perfección!"- La voz de Vilo resonaba como un trueno. .
Sus ojos se clavaron en los de Francesca. El brillo violeta se intensificó, reflejándose en las pupilas de Francesca, quien parecía hipnotizada. Su brazo izquierdo dejó su posición atacante.
Algo ocurrió en la mente de Francesca. Sus ojos ya no mostraban brillo alguno. Su cuerpo cayó pesadamente al piso. Aunque su corazón latía fuertemente, Francesca sufrió muerte cerebral. Su cerebro dejó de funcionar, entrando en un estado vegetativo. En otras palabras Francesca había entrado en coma. Su cuerpo quedó inmóvil. Su arco volvió a ser D3.
Un desesperado Piccolomon decidió defender a su Tamer atacando a Vilo.
Vilo miró hacia arriba para ver al alado ser descender.
-"No molestes escoria!"- La voz proveniente de Vilo aumentó su tono amenazador. Su obscura aura era gigantesca, habiendo desprendido algunas bancas del suelo.
-"¡BLACK RAINBOW!"- Vilo hizo un movimiento con su garra y un enorme arco iris negro salió en dirección de Piccolomon, envolviéndolo.
-"¡Este aura...esa voz...es de... No puede ser. ¡Ellos lo destruyeron!"- Piccolomon logró decir antes de ser engullido por la negra representación del emblema de Vilo.
Cuando el obscuro arco iris se disipó, únicamente la data de Piccolomon quedaba en el aire.
Los ojos de Vilo volvieron a su color natural.
-"¡Gennai envía esa data al Digimundo ahora!"- La voz de Vilo había vuelto a ser delicada y ambigua a pesar de ser una orden directa.
Gennai abrió un portal y la data entró al Digimundo antes de desvanecerse para siempre. En el Digimundo esa data no se perderá.
Vilo cayó rendido al suelo. Desmayado, era asistido por Gia y los Felinos Digimon, mientras Gennai abría otro portal para ellos. Su garra se volvió D3 nuevamente de la misma manera que había aparecido. El silencio, únicamente interrumpido por las tonadas religiosas, reinó dejando dos cuerpos en el suelo mientras el portal se cerraba.
COMENTARIOS: Me demoré lo admito. Espero que haya valido la pena. ¿Qué les pareció el despertar del Jinete de la Discordia? Espero haber llenado las expectativas.
El próximo capítulo se llamará "Nicole". Les tengo muchas sorpresas en este.
Por favor digan que les parece. ¿Alguna sugerencia? Por cierto imagínense la escena de la iglesia con cantos gregorianos.
