La Magia del Desierto


Capitulo 6

La tarde llegaba a su fin en el desierto de Suna… Nuestros ninjas divisaron el portón de la aldea Sunagakure. Shikamaru se acercó a los guardias

- Somos los ninjas de Konoha que el Kazekage mandó llamar

- Tienen un documento que lo acredite?

- Pues… no

- Lo siento, pero sin documentación no puedo dejaros pasar. Lamento las molestias pero, tal y como están las cosas, no podemos bajar la guardia.

- Déjalos pasar. – una voz profunda se dejó oír detrás de los guardias, cuando un muchacho de tez pálida y cabello rojo como el fuego apareció.

- Hai, Kazekage-sama…

Los guardias se quitaron de en medio y dejaron pasar al grupo. Sabaku no Gaara, Kazekage de la aldea de Suna, estaba ahí frente a ellos. A Naruto se le dibujó una gran sonrisa que no paso desapercibida para el pelirrojo. Gaara se adelantó un paso y se dirigió a Shikamaru, el líder del equipo

- Seguidme, os llevare a vuestro hogar mientras estéis aquí. Deberéis estar cansados.

- Pues la verdad es que sí. Además, Sakura, una de las medic nin, necesita descansar, puesto que el calor del desierto no le ha sentado bien

- Lo comprendo

Siguieron al Kazekage en completo silencio por las calles de Suna. Cuando llegaron a su destino, a Shikamaru se le hacía familiar. Cuando una mujer rubia con el cabello recogido en cuatro coletas salió a recibirlos ya sabía de que le sonaba la casa: era la casa del propio Gaara. Para sorpresa y bochorno del Nara, Temari se lanzó a sus brazos y le dio un beso en los labios. Todos los del grupo estaban con la boca abierta… no se esperaban eso del amante de las nubes… sobre todo porque el decía que no se llevaba bien con las mujeres; y mírenlo ahora… Temari sonrió feliz

- Sean bienvenidos a nuestro hogar; vuestro hogar mientras estéis en Suna

Todos los presentes hicieron una leve reverencia a modo de agradecimiento y fueron entrando en la casa. No tenía nada que envidiar a la mansión Uchiha de Konoha: la entrada daba a un salón grande, con sillones y butacas y, al fondo, una chimenea para calentarse en las frías noches del desierto. A un lado estaba la cocina, bastante grande también y al otro había una puerta que daba a un patio con un pequeño estanque y algo de césped. Un poco de verdor en medio de la desolación. Al fondo del salón había una escalera que conducía al piso superior, que era donde se encontraban las habitaciones.

- Etto… Temari-san… - la chica se volvió hacia donde había oído esa voz lastimera

- Si?

- Me puedes indicar el cuarto de las chicas? Es que ya no siento los brazos TT.TT – Naruto, que todavía estaba cargando a Sakura, tenía los brazos agarrotados y quería descansar, al igual que deseaba que Sakura también descansase en una cama blandita.

- Oh… por supuesto. Seguidme todos, así os mostrare vuestros cuartos.

Todo mundo siguió a la rubia hermana de Gaara escaleras arriba. Al subir el ultimo peldaño dieron con un pasillo alargado con puertas a ambos lados. La primera de la derecha era la habitación de los chicos. Todos menos Naruto pasaron y comenzaron a desempacar sus cosas. Justo enfrente de la habitación de los chicos, Temari les dijo que había un cuarto de baño. Justo al lado de la de los chicos estaba la habitación de las chicas; mas pequeñita pero igualmente acogedora. Naruto pasó dentro y depositó a Sakura suavemente en la cama.

- Voy a colocar mis cosas y vuelvo. Esta noche yo cuidare a Sakura-chan

- Pero Naruto-kun, debes estar muy cansado después de cargar a Sakura medio camino…

- No me importa Hina-chan. Sakura es muy importante para mi, así que me quedaré a cuidarla hasta que despierte… ah, por cierto, te puedo pedir un favor Hina-chan?

- Dime

- Me puedes traer la cena?

- Por supuesto – y con una sonrisa empezó a desempacar su mochila mientras el rubio se iba como una flecha a su cuarto.

Una vez que todo el mundo hubo terminado de acomodar sus pertenencias, bajaron a cenar. Estaban todos sentados a la mesa, pero faltaba alguien

- Donde está Naruto?

- Ah, se me había olvidado comentaros algo… Sasuke, Naruto esta cuidando a Sakura-chan. Dice que cenará arriba con ella y me pidió que os lo dijera… Temari-san, sería mucho pedir que me preparas una bandeja con la comida de Naruto-kun?

- No, no es ningún problema, pero por favor, olvídate del san… llámame solo Temari o Temari-chan, como quieras.

- Hai

Gaara se había ido fijando en cada uno de los miembros del grupo. Menos a Itachi, recordaba haberlos visto a todos en el examen de chuunin hacía ya años. Todos habían cambiado. A Shikamaru se le había alargado el rostro y cada vez se parecía mas a su padre. Era Jounin aunque solo tenía 16 años. Era mas alto y fuerte que la ultima vez que se vieron, hace aproximadamente un año, en una de las misiones que le encomendaban en Suna. Sasuke era el que mas había cambiado. Ahora era casi tan alto como su hermano pero en lo que mas se le notaba el cambio era en la mirada. Cuando Gaara luchó contra el aquella vez, sus ojos mostraban una frialdad y falta de sentimientos parecidos a los suyos, pero ahora su expresión se había tornado mas amable y su mirada reflejaba tranquilidad y alegría; aunque seguía aparentando ser un tipo frío. Supuso que Itachi tendría algo que ver con eso. Sasuke ya no estaba solo y por eso su cambio de actitud. A Naruto y Sakura no los había visto, así que ya se fijaría mas tarde. La que mas le impresionó fue Hinata. La chica que estaba sentada a su lado con una sonrisa en los labios no podía ser la misma chica tímida y débil que por poco acaba muerta a manos de su primo. Ahora se la veía mucho mas segura y alegre. Ya no tartamudeaba al hablar pero esa dulzura en sus ojos no la había perdido.

Cuando se quiso dar cuenta, Gaara estaba observando detenidamente a la Hyuuga. Su hermano Kankourô se dio cuenta de ello y con una sonrisa le dio una patadita por debajo de la mesa. Gaara salió de su "trance" y, al darse cuenta de lo que había estado haciendo, un tenue sonrojo se apoderó de sus mejillas. Oyó las risitas burlonas de su hermano y le dirigió una mirada asesina, a lo que el marionetista se calló de inmediato. Temari le dio la bandeja a Hinata y ésta se fue hacia los dormitorios.

Naruto terminó de colocar sus cosas en un santiamén y se fue corriendo a la habitación de las chicas; no quería dejar sola a Sakura ni un segundo. Cuando entró se acercó a la cama y le puso una mano en la frente y la otra en la suya propia. Después de comprobar que no tenía fiebre, cogió una silla que había en la habitación y se sentó al lado de la cabecera de la cama. Al poco entró Hinata con una bandeja de comida para el.

- Oh, arigatou Hina-chan

- De nada Naruto-kun, pero sigo diciendo que deberías descansar.

- Daijobu Hina-chan… yo tengo mas resistencia que los demás, así que por una noche que no duerma no pasa nada. – y le dedicó una sonrisa tranquilizadora. – mejor ve abajo y cena con los demás.

- Esta bien…

Hinata bajó a cenar y Naruto cogió la bandeja y se comió la mitad, por si Sakura despertaba y tenía hambre. Dejó la bandeja en una mesita que había por ahí y se volvió a sentar en la silla. No dejaba de mirar a la Haruno y darle vueltas al comportamiento tan extraño de la medic nin en los últimos días… pensando en esto y observando a Sakura le venció el cansancio y cayó dormido en la silla.

Sakura despertó al poco rato de que Naruto se durmiera. Cuando abrió los ojos y vio el techo de una habitación y que estaba en una cama se quedó un poco confusa. Luego recordó que casi se desmaya en el desierto y que Naruto la cargó. Se sonrojó ligeramente al recordar aquello. Giró la cabeza y vio al ninja rubio dormido en una silla a su lado. "Se ha quedado a cuidarme…" Una sonrisa apareció en sus labios. Se sentó en la cama y oyó el rugir de su estómago. Ahora se daba cuenta de lo hambrienta que estaba. Observó la habitación y encontró la bandeja que Naruto había dejado. "Este Naruto…" Su sonrisa se acentuó. Se levantó de la cama un poco mareada y se dirigió a la mesita. Cuando acabó de comer se fijó en el rubio. Estaba recostado en la silla con la cabeza hacia atrás y se le había caído la bandana al suelo. Nunca había visto a Naruto dormido y le pareció lo mas dulce del mundo. Parecía un niño chiquito con esa carita de travieso. Decidió devolverle el favor acostándolo en la cama de junto para que descansara de la caminata con ella a cuestas. Había ganado mucha fuerza, pero no estaba segura de si podría con el chico. Se acercó a el con sigilo y pasó un brazo tras la espalda y los hombros de Naruto y otro debajo de las rodillas. Tomo aire y lo alzó. Podía soportar el peso bastante bien.

Caminaba despacito para no despertarlo cuando el chico dio una sacudida. Al parecer estaba teniendo una pesadilla. Le miro a la cara y vio que la tenía contraída con un gesto de sufrimiento. Deseaba saber lo que le pasaba para ayudarlo pero al no poder hacer nada se sentía frustrada. Terminó su trayecto y posó el cuerpo dormido de Naruto en la cama. Cuando iba a levantarse, Naruto, en sueños, la agarró de la cintura y la tiró a la cama, cayendo justo a su lado. La chica, roja como nunca en su vida, intentaba soltarse, pero al escuchar las palabras del ninja se quedó quieta. Naruto hablaba en sueños "No quiero estar solo… ¡No te vayas!... No soy un monstruo…" una lágrima bajaba desde sus ojos zafiro, ahora cerrados, hacia su barbilla. Sakura sintió una enorme pena por todo lo que había pasado Naruto. Había sufrido lo indecible, eso es inhumano en un niño tan alegre y vivaz como era. Y pensar que ella podía haber sido la causante de alguno de esos sufrimientos hacía que los ojos se le anegaran en lágrimas y se le encogiera el corazón. Deseaba poder ayudarlo en algo, de todo corazón, y la única forma era mostrándole amor y cariño.

Con una suave caricia, retiró unos mechones rubios que caían sobre sus ojos, ahora cerrados y apretados a causa de la pesadilla.

- Shhh… Ya no estas solo… yo estoy aquí contigo… ya pasó…

Con las suaves caricias y las palabras de la pelirrosa, Naruto se calmó y su rostro se relajó, pero no la soltó. Sakura, en un impulso de confortar y consolar al muchacho, se abrazó a él ya que no podía soltarse; y en el fondo deseaba que no la soltara. Apoyó su cabeza en el hombro de Naruto y no tardó ni dos segundos en quedarse dormida de nuevo.

En el piso de abajo, ajenos a lo que ocurría en la habitación, la cena transcurrió con total normalidad. Gaara quería esperar que todos los ninjas de la Hoja estuvieran presentes para explicarles la situación. Después de cenar cada uno se retiró a su habitación menos Shikamaru y Temari, que fueron a dar una vuelta por la aldea. Hacía mucho que no se veían y querían estar solos. Sasuke e Itachi se fueron a su cuarto charlando entre hermanos y Hinata, con un bostezo, también se dirigió a su cuarto.

Cuando Hinata entró se encontró la bandana de Naruto en el piso. La cogió, preguntándose que hacía allí y donde estaba su propietario, cuando un movimiento en la cama del fondo de la habitación captó su atención. Al pensar que era Sakura se acercó, pero cuando llego, lo que vio la dejo sorprendida: Naruto y Sakura estaban durmiendo abrazados. Una sonrisa cómplice se formó en su rostro y decidió dejar solos a la "parejita". De todos modos no tenía tanto sueño, se dijo a si misma… cogió su neceser y se fue al baño a lavarse los dientes y peinarse. Como también había cogido su pijama, aprovechando que estaba en el baño se lo puso para estar mas cómoda.

Una vez que terminó su aseo, salio del baño cerrando la puerta tras de si. Se apoyó en la puerta cerrada y cerró los ojos, pensando que haría ahora. Estaba en una casa que no conocía y no podía ir a "su" cuarto para no despertar a Naruto y Sakura. Suspiró y decidió ir al salón. Se sentó en uno de los sillones y se quedó pensativa. ¿Qué pasaría cuando Naruto despertara¿Sakura reconocería sus sentimientos hacia el rubio? Se levantó y miró por la ventana que daba al patio. Se preguntaba como es que podía haber agua y vegetación en un sitio tan inhóspito como el desierto. Al pensar en el agua le había dado sed, así que se dirigió a la cocina a beber algo. Cuando volvió al salón, se encontró con que no estaba sola. Gaara estaba sentado en un sillón con los ojos cerrados. No podía estar durmiendo, claro está, pero si se le notaba cansado. Sin hacer ruido se sentó en el sillón enfrente de Gaara. Este, al oír pasos abrió los ojos y buscó el origen del sonido.

- No deberías estar durmiendo?

- Oh, gomen si le he importunado, Kazekage-sama

- Tranquila, no me has molestado. Te digo igual que mi hermana: llámame Gaara

- Pero, usted es el Kazekage, se le debe respeto

- Los ninjas de Konoha son todos como tu?

- Nani?

- Si, tan educados y respetuosos

Ante el halago de Gaara, un tenue sonrojo cubrió las blancas mejillas de la chica. Ya que ella parecía demasiado turbada para hablar, Gaara continuo.

- Eres del clan Hyuuga verdad? – la muchacha asintió, mirándole a los ojos – te recuerdo del examen de chuunin. Aunque hoy, cuando te he visto, no te hubiera reconocido a no ser por los ojos perla.

- Y por que no Gaara-kun? – el chico se sorprendió de lo amable de esas palabras, lo mismo que Hinata de su atrevimiento. Al instante bajó la cabeza, avergonzada de mostrar tanta familiaridad con el jefe de la aldea, pero la voz tranquila de Gaara le hizo levantar la mirada.

- Pues por que hoy pude ver a una chica fuerte, decidida y sin miedo. Todo lo contrario que durante el examen.

- Todo ha sido gracias a Naruto. Yo siempre me he fijado en el y lo he tomado como mi ejemplo a seguir. Todo el mundo en la aldea lo mira con odio y le llaman "demonio", pero yo pienso que es mas bien el ángel de la aldea.

- Si, ese chico consigue lo imposible con las personas: sacar su lado bueno y que lo mantengan y sino mírame a mi… a todo esto, por que no estas durmiendo en tu habitación? – Hinata se sorprendió de la curiosidad de Gaara, pero le contesto

- Veras, es que no quiero molestar… - y se sonrojó pensando en la imagen de Naruto y Sakura abrazados. Gaara vio que se ponía roja, pero a la vez un tanto triste. – mejor me quedo aquí, total, no tengo sueño. Y tu que haces Gaara-kun? – otra vez lo llama así "pero que te pasa Hinata? Por que esas confianzas?" Una imperceptible sonrisa curvó los labios del pelirrojo

- Pues descansando. Quería ir a recibiros personalmente, así que me traje a casa el trabajo que me quedaba. Como yo no puedo dormir, al menos estoy ocupado. Bueno, tengo que regresar al trabajo, siéntete como en tu casa.

- Arigatou

Gaara desapareció por un corredor que quedaba detrás de la cocina, dejando a Hinata pensando. La chica se recostó en el sofá. Si le hubieran dicho hace tiempo que estaría charlando de lo mas normal con Sabaku no Gaara, le habría entrado la risa. "Todo el mundo se equivoca con el, igual que con Naruto. Lo que les pasa es que temen a lo que no conocen. Si le dieran la oportunidad verían que es un chico de lo mas amable que ha sufrido mucho igual que Naruto. Lo veo en sus ojos. Ese deseo de ser aceptado y querido es el mismo que tiene Naruto en la mirada." Y así, pensando en Gaara se quedó dormida.


Arigatou Gozaimasu por leer mi fic y dejarme reviews n.n... Ahora a contestar los que me habeis dejado xD

Gaara no Girl Cami.-.Angel: Amiiiiix! Hace ya que no te conestas... debe ser por los estudios. Si es que los maestros... u.u... No tenías por que dejar review en todos los capis, mujer... con que lo hubieras hecho en el ultimo hubiera bastado... pero aun así gracias por tu apoyo

Yukinita: Me alegro de que te guste tanto el fic como mi forma de escribir... la verdad, muxas grax por leerlo y darme ánimos

Weno, intentaré actualizar lo mas rápido posible, pero como tengo otro fic entre manos pues nu se...

Ja ne, minna-san!

Sabaku no Rakna