"Un fantasma degenerado"
Escrito por Princess Sheccid
Disclaimer:
Inuyasha y Cía. no me pertenece!!! Fue creado por Rumiko Takahashi sensei, a quien admiro mucho por haber creado a estos personajes tan graciosos, además de otras series buenísimas =)
Algunas detalles para que se guíen a lo largo del relato:
------------ = Cambio de escenario
[N.A. : ...] = Notas de la autora
-.............- = Diálogos
- ¨..........¨- = Pensamientos
Negrita y cursiva = Frases en japonés
(.............) = Traducción
En fin..................... Espero que disfruten esta historia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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Segundo Capítulo.
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- Aww... Mi cabeza... –se frotó la cabeza algo aturdido.
Sus ojos se mantenían cerrados. Se encontraba echado en la tierra, pero conforme hablaba, se iba sentando.
- ¿Qué me ha pasado? -dijo para sí mismo, mientras trataba de rememorar lo ocurrido- Veamos... Estaba con Inuyasha... él fue a hablar con la señorita Kagome... Vino un ser extraño a atacarnos, que por cierto, cuya presencia desapareció de manera momentánea... La pelea de la señorita Kagome e Inuyasha, de quienes ya no es de asombrarse... Luego la presencia apareció de nuevo, atacó a Shippo... Y lo último, no lo recuerdo bien... –se frotó la sien con desesperación- Vamos... ¿Qué era?
Después de unos segundos, una pequeña luz pareció iluminar su memoria. Chocó su puño contra la palma de su mano en señal de victoria. Abrió los ojos sonriente.
- ¡Aja! ¡Ya lo recuerdo! Shippo estaba a punto de recibir el ataque y yo me interpuse en su defensa. El resto, no lo recuerdo muy nítido... –cerró sus ojos nuevamente, tratando de superar esas lagunas. De pronto, abrió mucho los ojos, algo asustado- Inuyasha me decía que debía ser fuerte, que debía resistir... La señorita Kagome buscaba algo en su maleta... Sango... ¡Sango! Ella me pidió que no la dejase sola, que no la abandonara... Pero, ¿por qué? ¿Por qué me dijo aquello? Yo no me marcharía a ningún lugar, no que recuerde... ¿o sí?
Fue entonces, cuando cayó en la cuenta de un pequeño, un pequeñísimo detalle: lo habían herido de muerte con aquel ataque...
¿Acaso... acaso... a eso se refería Sango e Inuyasha cuando le hablaban?
¡Kuso! (¡Demonios!) Entonces, él... él...
Bajó su mirada lentamente hacia su cuerpo, rogando a todos los dioses que no haya ocurrido lo que se estaba imaginando.
Por eso no debió haber mirado...
- ¡¡¡¡¡¡¡ AH!!!!!!! -emitió un grito de sorpresa que, nadie más que él, pudo oír.
Después de pasado el susto inicial, pero aún con el corazón latiéndole rápido, comenzó a observarse con curiosidad. Levantó sus manos a la altura de sus ojos, ahora de un color cerúleo algo transparente, al igual que el resto de su cuerpo y sus ropas.
El collar de cuentas que siempre usaba no se encontraba en su mano derecha, ¡ni tampoco aquel agujero con el que lo había maldecido Naraku!
Se alegró mucho por ello.
Se puso de pie, complacido ante su descubrimiento. De pronto, detrás de él, apareció una especie de portal que irradiaba una luz muy brillante, casi cegadora. Cubrió sus ojos de manera automática, y espero un momento que bajara el tono de la luz.
Mientras esto sucedía, el joven monje, [Perdón --U] el espíritu del joven monje pareció recordar algo más. Aquel portal se le hacía conocido... era verdad que nunca lo había visto, pero lo había oído nombrar en muchas conversaciones...
No tuvo que hacer demasiado esfuerzo para recordarlo: era aquel que transportaba el alma o espíritu de las personas fallecidas al paraíso, según la calidad de sus acciones durante la vida terrenal. Sólo podían traspasarlo aquellos espíritus que no dejaban nada pendiente que hacer en la Tierra y aquellos que eran buenos y generosos durante su vida.
Pensó un momento más, y supuso que había dejado todo concluido durante su vida... Avanzó hacia el portal, dispuesto a atravesarlo, cuando éste lo repelió con gran fuerza. El houshi cayó a unos cuantos metros lejos del portal. Todavía algo aturdido por el golpe, se puso inmediatamente de pie.
- ¿Por qué? ¿Por qué no me dejan pasar? ¡Yo he sido una buena persona durante mi tiempo de vida! ¡No he hecho nada malo, nada digno de castigo! [Creo que este simpático monje ha olvidado tooooooooodas las veces que hizo cosas impropias con las jovencitas de las aldeas, o cuando le tocaba partes de manera desvergonzada a Sango, o cuando...]
El monje, en lugar de seguir reclamando al portal, se puso a meditar acerca de lo ocurrido con el portal. Si él era una buena persona, y por supuesto que lo era [¬.¬U], entonces debió de haberlo cruzado.
Por lo tanto, quedaba la otra opción. Había dejado algo inconcluso en la Tierra.
Primero, supuso que era lo de vengarse de Naraku por haberle impuesto esa maldición a él y a su familia. Pero, pronto se le vino una razón, que él consideró más importante, a la mente.
-------- Flash back --------------------------------------------------------------------------------
- Por favor Miroku, -una lágrima cayó en la mejilla del monje, cuya respiración se volvía más lenta- tienes que despertar... -se agachó más a él y le besó la frente- No me dejes sola...
Ante la sorpresa de todos, el chico levantó su mano con dificultad y abrió los ojos un poco... Tenía una sonrisa trémula en su rostro.
- Vamos... Sango-chan... No quiero verte llorar. Una sonrisa queda mejor en ese lindo rostro -le acarició su mejilla, y bajó la mano rápidamente, la cual cayó pesada sobre su pecho.- Sango, Koishite´ru... (Estoy enamorado de ti).
Después de eso, cerró sus ojos para no volver abrirlos. Sango se inclinó hacia él y lo abrazó, descargando todo su dolor ante la pérdida del ser amado...
------- Fin del flash back -----------------------------------------------------------------------
Miroku se sonrojó un poco ante ese recuerdo.
De manera inconsciente, volteó su mirada hacia atrás. Le sorprendió ver a Inuyasha y Kagome, abrazados, esta última sollozando. No había rastro del pequeño Shippo ni de Kirara.
Más a la derecha, estaba sentada en el suelo Sango, apretando su cuerpo muerto contra sí, como si en eso se le fuera la vida, y llorando de una manera que le lastimaba el corazón.
Era eso. Era eso lo que lo mantenía atado a la Tierra. Aún no era su hora de morir.
De manera rauda, como habiéndole escuchado el pensamiento, el portal se cerró, llevándose consigo la luz cegadora.
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- Vamos Sango-chan -Kagome le tendió la mano a su amiga, secándose con el dorso de la otra mano, las lágrimas aún presente en su rostro.
La aludida no respondió. Mantenía su cabeza gacha y sollozaba abrazada al cuerpo del monje. No podía creer aún este suceso. Estaba impactada, triste, desolada... y enojada consigo por no haber podido hacer nada por salvarlo...
La joven miko, se puso en cuclillas y, con suavidad, le tomó de las manos. Con mucha ternura y comprensión propia de una madre, se acercó a ella y la abrazó. Estaría siempre allí, dispuesta ayudarla en todo, especialmente en los momentos más dolorosos.
La chica se abrazó a ella también y empezó a llorar con más fuerza. El hanyou miraba la escena dolido, pero con una furia dentro de sí, que sólo acabaría con encontrar al responsable de todo aquello.
- Vamos, Sango-chan -Kagome se puso de pie lentamente, cargando consigo el peso de su amiga, quien parecía ya no poder mantenerse sola en pie. Aún sollozaba.- Ya no hay nada que podamos hacer por él... –Kagome inhibió con dificultad un sollozo- Es mejor que nos vayamos ya.
- Excelencia... –murmuró Sango entre suspiros, aún llorosa.
Kagome miró de manera significativa a Inuyasha, quien sólo se acercó en silencio y tomó en brazos a la joven exterminadora con sumo cuidado. Ésta, tenía la mirada perdida en no-sé-qué punto y sus sollozos se iban apagando lentamente. Sus mejillas estaban surcadas de lágrimas. Estaba acurrucada contra el pecho del hanyou.
- Espérame aquí Kagome, por favor. –dijo el hanyou mientras miraba a la exterminadora y a la miko- La dejaré donde la anciana Kaede, y además le contaré lo ocurrido. Prometo no tardarme. – tomó el estuche de la Tetsusaiga con una mano y se la entregó a Kagome- Esto te protegerá mientras tanto... No es muy fuerte, demo... –bajó su mirada algo apenado.
- Tranquilo -dijo la chica mientras lo tomaba con ambas manos y le sonreía, dentro de su tristeza, infundiéndole confianza.- Esto me ayudará mucho. Te lo agradezco Inuyasha.
El joven estaba súper sonrojadísimo y sólo atinó a asentir con la cabeza algo baja. Volteó en dirección a la aldea y se alejó a gran velocidad.
Kagome, mientras tanto, caminó lentamente hacia el cuerpo inerte del joven houshi. Su rostro se mostraba sereno, pero con una palidez extrema. Al verlo, sintió de nuevo que su corazón se le encogía de la pena...
Pobre Sango...
Ella ya había sufrido mucho con la pérdida de su familia, luego, el control de Naraku hacia su hermano Kohaku, y ahora, esto...
Sin poder reprimirlo, empezó a llorar de nuevo. Se sentó en una roca, al lado del cuerpo del monje. Tomó una mano del chico, la cual estaba muy fría y rígida, acariciándola con el pulgar, llorando. Después, la dejó en su regazo, ahora cubriéndose el rostro, con el llanto cada vez haciéndose más fuerte.
Entonces, sintió algo extraño. Una calidez, que se iba expandiendo. Sus rodillas, donde estaba apoyada la mano del monje, las sintió más tibias. Kagome apartó las manos de su rostro, aún con rastro de lágrimas y miró sorprendida y a la vez extrañada ese suceso.
La mano del houshi, antes de un tono extremadamente pálido ante el detenimiento de la circulación de la sangre por el cuerpo, se coloreaba poco a poco y se llenaba de calor nuevamente. Tomó su mano y sintió su suavidad característica.
La chica miraba atónita lo ocurrido. El rostro del monje adquiría una tonalidad natural, sus labios, antes, de un horrible azulado, se mostraban ahora rosa.
Todos aquellos cambios indicaban la vida misma...
Se acercó algo asustada a su pecho, e inclinó su oído hacia su corazón. Escuchó un momento y allí estaban presentes sus latidos. En su rostro asomó una sonrisa a flor de piel y su alma recobró la paz arrebatada.
Pero algo raro sucedía.
La muchacha se apartó del cuerpo del monje, sorprendida ante que, éste ni siquiera había posado su mano ¨ maldita ¨ en su parte trasera. Es más: ni siquiera se había movido un milímetro. Su respiración se escuchaba lenta, pero apenas perceptible.
¿Por qué no se había despertado?
Sus ojos no se habían abierto y su rostro mantenía esa paz...
- ¿Kagome? -el hanyou había vuelto. Se mostraba asombrado ante la muchacha, quien estaba a un lado del monje.
Ésta había levantado su rostro al escuchar su nombre. Ella se levantó de pronto y corrió hacia un hanyou estupefacto. Se abrazó a él con efusión, mientras decía con alegría:
- ¡No está muerto, Inuyasha! -levantó su rostro hacia él con una sonrisa- ¡No está muerto!
- ¿Pero que diablos dices Kagome? ¡Claro que está muerto! ¡Todos lo vimos fallecer! -su voz se tornó dulce ante la mirada dudosa de su amada- Mira, yo también me siento devastado ante su muerte -suspiro triste- Demo, no lo podemos traer de vuelta a la vida, por más que lo queramos...
- Demo Inuyasha... –Kagome mostraba una carita impaciente por contarle.
- ... son las leyes de la vida: tarde o temprano iba a morir, a pesar de que esta manera no fue nada justa...
- Demo, Inuyasha... –la chica trataba de hacer que calle, aunque sin mucho resultado.
- ... Todos nos sentiremos triste ante su partida, no lo negaré: nada será lo mismo sin él a nuestro lado. Sin embargo –pasó una mano con cariño por la mejilla de la chica, de manera comprensiva. Ésta se sonrojó mucho y bajo la mirada apenada- no debes preocuparte: yo me encargaré de vengar su muerte, ya sea el precio que tenga que pagar, cueste lo que me...
La chica puso una mano en los labios del hanyou, quien recién calló ante su interrupción. La chica mostraba una sonrisa llena de dulzura. El hanyou se sonrojó al máximo y apartó su mirada dorada de sus ojos castaños.
- Escúchame, ¿sí? Por favor, Inuyasha.
La chica le contó todo lo ocurrido, desde su partida con Sango. El hanyou puso una cara celosa y llena de enojo cuando le contó que tomó su mano y la llevó a su regazo, y cuando se agachó hacia él, a escuchar su corazón.
Después de meditar un momento ambos, Inuyasha susurró, pareciese, sin estar muy consciente de lo que decía:
- Tú tienes un poder espiritual muy grande Kagome, el cual te ayuda incluso en las circunstancias más inesperadas, como en ésta... Además de ello tienes muchas cualidades: valentía, solidaridad, eres compasiva, dulce, humilde... en fin, miles de cosas más casi imposible de enumerar... Tu corazón también está lleno de pureza y bondad, y ayudas a las personas que más te necesitan... Tu deseo por verlo de nuevo vivo, casi se ha logrado...
Kagome lo miraba azorada, pero sobre todo atónita... ¿A qué se refería con lo último?
- Inuyasha, ¿por qué dices que mi deseo casi se ha cumplido?
El hanyou volteó a mirarla con sus grandes ojos dorados, de manera seria.
- Has logrado restituir sus funciones vitales con tu poder espiritual -se acercó al muchacho acostado en el suelo, examinándolo en cuclillas, con mucha atención.
- ¡¿Nani?! -la sacerdotisa la miraba con los ojos muy abiertos- ¿Que yo hice qué...? ¿Restituí sus funciones vitales? Demo... ¿cómo?... No lo comprendo...
- La verdad, es que es algo muy difícil de explicar... –ante la cara de no entender nada de la chica, murmuró finalmente- Me lo enseñó Miroku, hace bastante tiempo -suspiró, cruzándose de brazos e inclinando un poco su cabeza.
- Pero, ¿por qué no despierta? ¿Hice algo mal?
Ante la cara todavía triste de la chica, el hanyou se acercó a ella, quien se encontraba sentada en el suelo con la vista baja.
Llegó a su lado, dejando atrás tendido el cuerpo del monje. Se sentó a su lado y le pasó un brazo por la espalda, tratando de reconfortarla.
- No has hecho nada mal, Kagome -le tomó las manos y las apretó con cariño, sonriendo. La chica mantenía su vista baja- Al contrario: es grandioso lo que has hecho... –luego su voz se tornó triste. La chica lo miró, algo sorprendida- Pero lo esencial, aunque por más que lo quisieras, no podrás lograrlo: su alma no está dentro del cuerpo. Eso ya dependerá de que si él quiera regresar a la vida, o no. En eso ya no puede intervenir nadie.
Ambos suspiraron. Pasaron segundos así, sin decir nada. El viento soplaba suavemente elevando los cabellos de ambos. El ambiente estaba lleno de tranquilidad como al principio.
- Todo esto ocurrió por esa extraña presencia. –dijo Inuyasha pensativo- ¿No te parece extraño que hayan habido dos ataques este día?
- Hai, soi desu... (Sí, cierto...) -la chica lo miró un poco preocupada- El último ha sido el más insólito... Esa presencia que sentimos, era la misma que nos atacó al final. Demo, especialmente esos ataques estaban dirigidos a Shippo.
- Pero... ¿por qué él? -dijo el hanyou algo frustrado.
- Creo, que porque él estaba más desprotegido, más en desventaja... –hubo un instante de silencio, en el que la chica pareció recordar algo- Por cierto, ¿dónde está él? No lo he visto desde hace bastante rato, no desde que estaba Sango aquí... ¿No ha ido contigo?
- Iie. Dejé a Sango recostada en su futón y le informé a Kaede de lo acontecido... Pensé que estaba contigo...
- Oh, no... ¡Shippo! -Kagome se puso inmediatamente de pie- Se ha asustado con lo acontecido y ha huido... ¡Hay que buscarlo!
- Maldito enano -susurró Inuyasha por lo bajo- ¿Dónde se habrá metido? -el hanyou comenzó a buscar por los alrededores, mientras Kagome gritaba el nombre del pequeño kitsune.
Pero Shippo se encontraba muy lejos de allí, en un lugar en donde no se llegaban a escuchar sus voces...
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.............. Continuará ....................................................................................................
Notas de Princess Sheccid:
Konnichiwa a todos los que estén leyendo esto!!!
Espero que este fic esté agradando a todo el que lo lea (a pesar de no dejar ningún review para confirmarlo ¬¬)
En fin, lo único que pediría es que dejaran reviews... Levanta los ánimos y algunas veces, deja buenas ideas para continuar la historia... (Aunque ya lo tengo casi todo planeado o)
Vale, vale... Allí voy con los agradecimientos:
- Es fic se lo dedico a mi hermana, quien lo leyó primero y le gustó (según me dijo).
- Luego, este segundo capítulo a Mayumi-Minamino, quien fue la primera en dejar review, y espero que no sea la única... Muchas gracias amiga!!!!! ¡ - ¡
Bueno, creo que eso es todo.
Si quieres dejar algún comentario, felicitación (que ojalá sean más de éstas -), presiona el botoncito allí abajo ¨GO¨ o sino, escribe a mi correo: .
Espero recibir muchos reviews!!! Eso me da ánimos para seguir actualizando...
Ah!!! Algo muy importante (para mí y los fics que suba a la página):
¿Sabe alguien cómo hacer para que salgan las cursivas, negritas, subrayado, etc., etc.? Porque al momento de subir el 1er capítulo a la página, he visto que no ha quedado nada bien para mi gusto (delante de los guiones salía el número 1... ¿?)... Si pudiera alguien a ayudarme a solucionarlo, se lo agradecería de todo corazón.
Sin más.........................................................................................................................................
Matta ne!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
