Un fantasma degenerado
Escrito por Princess Sheccid
Disclaimer:
Inuyasha y Cía. no me pertenece!!! Fue creado por Rumiko Takahashi sensei, a quien admiro mucho por haber creado a estos personajes tan graciosos, además de otras series buenísimas )
Algunas detalles para que se guíen a lo largo del relato:
------------ Cambio de escenario
N.A. : ... Notas de la autora
-.............- Diálogos
- ¨..........¨- Pensamientos
Alguna cosa que explicar
Negrita y cursiva Frases en japonés
(.............) Traducción
Espero que disfruten este capítulo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Capítulo cuatro:
El fantasma del joven houshi regresó contento de su plática con el pequeño kitsune. Por fin había encontrado a alguien con quien podía hablar y alguien que podía ayudarle. Había solucionado una pequeñísima parte de su problema, que era algo al menos.
Caminó en dirección a la aldea, esquivando árboles y arbustos, como si hubiera olvidado su condición actual. Estaba ya cerca de la aldea, cuando recordó algo de vital importancia...
¿Qué había pasado con su cuerpo?
Según recordaba, éste se había quedado tendido en un claro, cerca a la cabaña de la anciana Kaede... Allí lo habían dejado los muchachos cuando se retiraron.
Se habían olvidado de él en ese lugar.
Pequeñas venitas de enojo y coraje empezaron a aparecer en su cabeza.
¿ Cómo era posible que hubiesen olvidado su cuerpo allí? ¡Algún monstruo lo encontraría y se lo comería!
Esto último lo dejó aterrado.
¿Cómo podría regresar a su cuerpo si es que éste hubiera sido devorado por algún demonio hambriento?
Con el corazón en un puño, comenzó a correr hacia el lugar del incidente. Al imaginarse siendo devorado en ese mismo instante por alguien, aceleró el paso. Lejos, ya podía distinguir el claro, pero no podía diferenciar alguna silueta en el suelo.
Llegó allá sin oxígeno ¨ literalmente¨ . Tratando de tomar gran cantidad de aire a bocanadas, se acercó al lugar en donde hacía unos momentos yacía tendido. Lo reconoció rápido, puesto que se sentía en el ambiente la presencia espiritual de Kagome.
Aún estando en condición de fantasma, podía sentir las esencias, ya sean buenas o malas. Era algo razonable, pues cuando aún estaba vivo era un monje de grandes poderes y, al pasar a estado, no los había perdido.
Se agachó hacia donde la hierba estaba algo aplastada y llana. Allí había estado su cuerpo hace unos momentos; de ello estaba seguro.
Pasó su mano estirada por alrededor de aquel sitio. Era verdad: los chicos habían estado hace un instante en ese lugar. Pero no sintió ninguna presencia maligna.
Bajó la mano, suspirando de alivio. No había aparecido ningún monstruo durante ese lapso. Por lo tanto, sus amigos se habían llevado el cuerpo del joven monje.
Entonces no había ningún peligro. Podía sentir su cuerpo seguro al lado de ellos...
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- Hay que cremarlo. -dijo un poco cansado, pero molesto.
- Pero... ¿por qué Inuyasha? -dijo Kagome algo indecisa.
Desde hace pocas horas habían recogido el cuerpo de su amigo del lugar y lo habían llevado a la casa de la anciana Kaede. En ese momento estaban decidiendo qué hacer con él.
- Su cuerpo está en buenas condiciones, y puede que... quizás...
- ¡¿Que haga qué cosa?! -preguntó el hanyou con suspicacia, alzando una ceja.
- Pues... ¡qué regrese! Que pueda volver el alma a su cuerpo, me refiero. ¿No crees que pueda hacerlo? Es decir... –dijo ante la cara de fastidio del chico- Su cuerpo, como dices tú, tiene todas sus funciones vitales y eso...
- La verdad... No creo que eso ocurra Kagome. –ante la mirada asombrada de la chica, finalizó- No he sentido su presencia espiritual cerca de la aldea, ni por el bosque... –se cruzó de brazos, cerrando los ojos. Susurró- Quizás no quiera regresar o ya haya cruzado ese portal que separa ambos mundos...
- No digas eso Inuyasha... –la chica lo miró con ojos tristes. Se acercó más a él y le tomó de la mano, recostando su cabeza en el hombro del hanyou. Éste se sonrojó de manera muy notoria- Yo tengo la esperanza de que sí va a volver.
- Pero...
- Es sólo una corazonada. –le sonrió con cariño- Ya verás que sí regresará.
- Bueno... yo... –apartó la cara sonrojada hacia otro lado, tratando de evadir su mirada. Apretó la mano de ella. Suspiró derrotado- Está bien. Esperaremos un poco a ver si es que vuelve.
- ¡ Domo arigatou, Inuyasha! -la chica saltó a abrazarlo. El chico trató de mantener su trato indiferente con ella, pero no lo logró mucho, debido a su rostro escarlata y encendido.
- ¡Feh! -soltó su mano y cruzose de brazos- Te advierto que no debes hacerte muchas ilusiones, porque no he sentido su presencia. ¡Y sólo esperaremos dos semanas! ¿Me entendiste?
La chica se separó de él algo aturdida, mirándolo con sus grandes ojos almendrados.
¡¿ Dos semanas?!
Se llevó la mano a la boca, abierta por el asombro.
¿ Y si ese tiempo no era el suficiente para que pudiera regresar? ¿Cómo se las arreglaría?
Cremarían su cuerpo al cabo de dos semanas. Bajó la mirada hacia sus manos, que apretaban con fuerza su falda.
Ojalá no demorase en regresar...
- ¨ Onegai... Regresa pronto, monje Miroku... ¨
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En la habitación contigua, una muchacha se separaba del muro de madera asombrada.
Se había despertado tan sólo hace unos minutos, debido al ruido que había afuera. Pero aquello le había bastado para escuchar casi toda la conversación de sus dos amigos.
¡El monje Miroku no estaba muerto!
Bueno...
Quizás sí lo estaba, pero, al menos conservaba sus funciones vitales. Algo así, había entendido de aquella conversación. Pero, algo allí no estaba conforme con lo sucedido.
Sango se llevó la mano a la mejilla, pensativa.
¿Cómo había sucedido eso? ¡Juraba que él había muerto en su regazo!
Decidió preguntarle a Kagome después. Tenían muchas cosas que explicar...
Aunque su alma no había regresado al cuerpo, según la joven sacerdotisa, era cuestión de poco tiempo para que regresase, eso esperaba.
Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero esta vez de alegría. Se las apartó con la mano, sintiendo una gran paz y gozo internos.
¡Él podría regresar! ¡Lo volvería a ver!
Su corazón se aceleró y sintió sus mejillas calientes. Estaba sonrojada.
Era extraño, pero ya se había acostumbrado un poco a aquella acción por parte de su cuerpo. Siempre le sucedía cuando escuchaba hablar al chico, cuando él solía dirigirse a ella con una gran sonrisa... Pero también cuando escuchaba que hablaban de él.
A sus diecisiete años, se había enamorado del joven monje.
Había pasado un año mas o menos, desde que lo conoció y había comenzado su recorrido en busca del malvado Naraku y los fragmentos de la perla de Shikon. Poco a poco había comenzado a sentirse atraída hacia él, casi sin darse cuenta.
A pesar de ser una persona completamente pervertida, algo que la hacía enojar mucho y golpearlo a veces, lo quería mucho, aún así con todos sus defectos... Y vaya que lo quería!!!! XD
No quiso aceptar que estaba enamorada de él, cuando Kagome le hacía insinuaciones un ¨ poco ¨ directas acerca de él, o cuando le daba empujoncitos de manera sencilla para acercársele.
Ni tampoco cuando, la viejecita a quien ayudaron con el exterminio de la cabeza del ogro Véase en la lista de capítulos de Inuyasha le averiguó su secreto y se lo dijo, además de que le lanzaba indirectas, diciéndole del monje pervertido que estaba en aquel lugar con la princesa, los dos solos...
Apretó el puño llena de enojo cuando recordó esto.
¡Ese maldito houshi pervertido!
Pero también se mostró muy comprensivo con el muchacho que quería comprometerse con ella. Y les deseó mucha felicidad para cuando estuviesen casados!!!
Aunque, también estuvo coqueteando con las chicas del palacio...
Venitas de puro enojo aparecieron en su cabeza.
¡Ojalá no estuviera haciendo cosas depravadas mientras durara su estado, o sino ya vería!
Suspiró, aún un poco enfurecida. Era mejor olvidar ello y dirigirse a lo principal.
Había escuchado claramente a Inuyasha que cremarían su cuerpo al cabo de dos semanas. Sintió temor al pensar que el tiempo dado no fuese suficiente...
Pero... Debía tener fe en el monje, quien siempre había sabido salir de situaciones complicadas y riesgosas. Quizá, ésta era la mayor prueba para demostrar, su fuerza y valentía.
Apoyó la mano en su mejilla, inclinando un poco su cabeza.
Era un hombre fuerte, valiente, apuesto...
¡ Kuso ! Otra vez ese bendito sonrojo...
Suspiró, tratando de calmar su alborotado corazón.
Debía concentrarse.
Ahora tenía el deber de cuidar el cuerpo del zagal monje, mientras durase su ausencia, para que su alma regresara sin complicaciones.
Era lo mínimo que podía hacer por él...
Y si había hecho algo lujurioso durante su estado de espíritu... Ya tendría alistado su boomerang para aquella ocasión...
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El pequeño Shippo se dirigió junto con Kirara a la aldea. El alma del joven monje le había convencido de su inocencia y le había insistido mucho en aquella corta plática, que debía regresar con los demás.
Así lo haría. No haría que por un capricho de niño, su sacrificio fuera en vano.
En ese momento estaba montado en el lomo de Kirara, volando por los cielos. Al principio del recorrido, había caminado un buen trecho, pero conforme pasaba el tiempo, el cansancio comenzaba a manifestarse en su rostro.
¡¿Cómo había sido capaz de recorrer tal distancia?! ¡Eran como tres kilómetros de allí a la aldea!
Era notorio de cómo el miedo y la furia infunden fuerzas sobrehumanas en momentos críticos. Especialmente en aquel zorrito, que casi siempre se quejaba de los largos recorridos que tenía que hacer cuando Inuyasha los dirigía.
Ya caía el atardecer cuando divisaron la aldea.
¿Tanto se habían demorado?
Kirara comenzó a disminuir la velocidad del vuelo y a descender. Unos segundos después, ya estaban en tierra firme.
Shippo dio un brinco de su lomo, y Kirara volvió a ser la linda gatita de ojos rubí. El kitsune acarició su barbilla con cariño y ofreciéndole una sonrisa.
Ambos entraron con sigilo a la oscura cabaña, que más bien parecía desierta. Pero no lo estaba. Unas voces se escuchaban del lado de la otra habitación. Además de que una débil luz, probablemente de una lámpara, se colaba por una rendija.
Sin hacer el mayor ruido, se dirigieron en puntillas a la puerta que comunicaba ambas habitaciones.
Shippo levantó con cuidado la esterilla. Miró en su interior con una cara de verdadero arrepentimiento por su desaparición. Tres pares de ojos lo quedaron observando en silencio. Cuando de pronto...
- ¡¡¡¡¡¡¡ SHIPPO!!!!!!! -Kagome corrió a abrazarlo y se puso a su altura en el momento que llegaba a rodearlo con sus brazos.
Lo apretó mucho contra sí. Estaba casi llorando.
- Pensamos que te había ocurrido algo malo... Te tardaste demasiado.
- Yo... yo... lo siento mucho Kagome -escuchó un sonoro ¨ Hem, hem ¨ atrás de ellos- ...y siento mucho haberlos preocupados a todos... –bajó la mirada apenado- Datte... (Es que...) yo...
- Descuida, wakari mashita (yo entiendo) -Kagome le sonrió con ternura- Es sólo que eres tan pequeño, y estabas sólo en el bosque... Te pudo haber ocurrido algo.
- Hai, lo sé. Es lo mismo que me dijo Mir... –sintió una mordida en su pierna. Bajó la mirada asustado y se encontró con los ojos de Kirara, que lo miraban peligrosamente. Él captó rápido la indirecta y cayó en cuenta de su error. Se rascó la cabeza nervioso- Eetto... jeje -todos lo miraban con sospecha- eh, ¿qué me decías Kagome-chan?
- ¿ Quién te dijo aquello Shippo? ¿Eso del peligro que corrías estando sólo en el bosque?
- ¨ Uy, metí la pata ¨ -miró los ojos inquisidores de Kagome- ¨ y bien al fondo. ¨ Eh... yo... –una respuesta rápida se le vino a la mente- Un señor que pasaba por allí... –pensó que su respuesta no había sido muy creíble, mientras miles de gotitas de sudor frío resbalaban de su nuca- un desconocido.
- ¡Ah! Yo sólo te preguntaba quién era para agradecerle su buen consejo.
Shippo cayó de espaldas.
- Demo, si fue un viajero cualquiera, como tú dices Shippo, ¿por qué estabas tan nervioso? -preguntó Inuyasha con un toque de sarcástico en su mirada.
- Inuyasha... –canturreó una chica.
- ¿Qué quieres ahora Kagome? -preguntó el aludido irritado.
- ¡Osuwari!
¡PLUM! Hanyou estampado en el suelo de madera.
- ¨ ¡Uff! De la que me salvé... ¨ -suspiró el zorrito
Un chico estampado en el suelo, reclamó molesto.
- ¡EY! ¿Por qué hiciste eso?
La bella muchacha se inclinó hacia él y le susurró al oído, prestando atención de que nadie advirtiera lo que decía. En ese instante, Sango puso a la gatita sobre sus rodillas y jugaba con ella. La exterminadora notó la clara mirada de su amiga y llamó también a Shippo.
- De verdad lo siento mucho Inuyasha, pero era lo mejor que se me ocurrió. Y... en parte, te lo merecías por ser tan arrogante -terminó la chica con los brazos cruzados.
El hanyou la miraba con el entrecejo fruncido, ya ahora sentado.
- ¿A qué te refieres con ello?
- Sé muy bien que Shippo no me ha dicho la verdad, porque como tú, lo he notado en su forma de actuar. –viendo al chico a punto de reclamar, continuó- Ya ha pasado por muchas cosas hoy y en verdad ha de sentirse fatigado... Cuando le preguntaste del por qué de su nerviosismo, sólo hiciste que empezara a angustiarse más... ¿No crees que es suficiente con que tenga que saber que su amigo murió por protegerlo?
- Bueno, yo... -bajó la mirada- Tienes razón. En verdad lo siento.
- Está bien -le sonrió con afecto. Dirigiéndose al resto- Bueno chicos, creo que ya es un poco tarde, será mejor que cenemos.
Todos se reunieron alrededor de la pequeña fogata que habían hecho. Era delicioso ese calor que contrastaba con el frío del atardecer.
Inuyasha salió un momento de la cabaña y segundos más tarde, entró cargado de madera. Sango, con una varilla, movía los leños que mantenían con vida al fuego. Kagome buscó el ramen en su mochila y luego lo calentó en una pequeña olla. Una vez servido, ella empezó a hablar.
- ¿Sabes Shippou?
El aludido, que se mantenía silencioso mirando su plato, volteó su atención a la sacerdotisa.
- Te estuvimos buscando -la chica tenía la mirada en sus manos, pero sonreía- En verdad, nos preocupamos mucho por ti.
El pequeño sintió un brinco en su interior. Algo inexplicable, que sintió en su corazón...
¿Ellos se habían preocupado por él, a pesar de lo que había hecho?
- Pero decidimos que era mejor dejarte solo... Fueron muchas cosas para un solo día y suponíamos que en verdad tenías hecha un lío la cabeza.
Shippou bajó de nuevo, la mirada. De nuevo ese remordimiento...
No. No se pondría a llorar de nuevo. Estaba bien hace un rato, pero ahora debía afrontar las consecuencias de sus actos.
- Muchachos, en verdad lo siento. –bajó su cabeza, mirando sus rodillas- Ha sido mi culpa el que Miroku haya muerto...
Los chicos lo vieron apenados. El pequeño se sentía en verdad culpable.
- Nosotros no te culpamos de nada Shippou. –todos voltearon sorprendidos. Inuyasha estaba sentado en su típica pose, con los párpados cerrados.- Lo que pasó, ya está hecho. No te debes estar lamentando a cada momento. Además, Miroku va a regresar.- abrió los párpados, dejando al descubierto sus brillantes ojos dorados.- Gracias a Kagome, su cuerpo ha recuperado sus funciones vitales. Sólo el alma debe regresar a su cuerpo, de ese modo todo estará solucionado. Así, que es mejor que no pierdas tiempo preocupándote por pequeñeces.
El pequeño miraba sorprendido al hanyou, al igual que los demás.
¿Ese en verdad era Inuyasha o alguien se había escabullido en la habitación y había tomado su lugar?
Kagome lo miraba con gran dulzura expresada en sus ojos. Inuyasha a veces sin proponérselo, se llevaba las tristezas y preocupaciones con sus palabras.
- ¿Sabes Inuyasha? -dijo Shippou aún con sorpresa en sus ojitos turquesa- A veces dices cosas muy inteligentes. –luego se cruzó de brazos como meditando. En una voz muy baja, para sí dijo- Pero la mayoría del tiempo te comportas como una bestia.
- ¿QUÉ DIJISTE ENANO? -el chico tenía muchas venitas en su cabeza y lo miraba amenazador con el puño en alto.
- ¡AY! ¡ Olvidé que tenía poderes característicos de las bestias!
- ¡Ya verás Shippou!
De esa manera comenzó una persecución, que fue detenida por un ¨osuwari ¨ de Kagome. Sango miraba un poco perpleja la escena,con una linda gatita sobre sus rodillas. Un ruido fuerte de golpe y un quejido de Inuyasha no se tardaron en escuchar.
¡ Hay cosas que nunca cambian...!
.......... Continuará ..............................................................................................................
Notas de Princess Sheccid:
Konnichiwa, mina-san!!!!
Cómo están???
Sé que me he tardado una eternidad para subir un nuevo capítulo, y en verdad lo siento mucho, pero... ¿Saben qué es quedarse sin ideas para continuar una historia? O.O
Yo lo he vivido, y es realmente frustrante Y.Y Además, fue gracias a una personita por la que subí este capítulo (SÍ!!!!!!! Me refiero a ti querida Mayumi, me diste muchisísimos ánimos para seguir!! Gracias amiga por tu bello mensaje! - Ah! Quiero decirte además que tus fics están muy buenos ) )
En fin, agradezco a todos los que estén leyendo esta locura mía, que con sólo saber que alguien lo lee, me pone muy feliz.
Ahora sí....
Matta ne!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
P.D.
Han visto los nuevos capítulos de Inuyasha por Cartoon Network?? Están BUENÍSIMOS!!
Por fin, ese bendito canal ha hecho algo inteligente!! Y ese de Kagome e Inuyasha, donde parecía que Inuyasha había muerto por las dinamitas de Renkotsu? Y ese de Sango y Miroku??
Yo he llorado con esos capítulos!!!!!!!! Y muy pronto ocurrirá un hecho que abrirá camino el camino de Kagome hacia Inuyasha... No les adelanto más U
