Un fantasma degenerado
Escrito por Princess Sheccid
Disclaimer:
Inuyasha y Cía. no me pertenece!!! Fue creado por Rumiko Takahashi sensei, a quien admiro mucho por haber creado a estos personajes tan graciosos, además de otras series buenísimas ) A ella también debemos de que estemos disfrutando de esta serie tan divertida!!
Algunas detalles para que se guíen a lo largo del relato:
------------ Cambio de escenario
N.A. : ... Notas de la autora
-.............- Diálogos
- ¨..........¨- Pensamientos
- ¿? - Alguna cosa que explicar
Negrita y cursiva Frases en japonés
(.............) Traducción
Espero que disfruten este capítulo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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Capítulo seis:
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Si Shippou en ese momento hubiera podido verlo, se habría sorprendido mucho. Las mejillas del monje se habían coloreado levemente y tenía la mirada perdida en el horizonte, inmune a cualquier clase de plática que se le entablara.
- Miroku... Miroku... ¿Me estás escuchando?
- Hai Shippou -dijo el monje aún aturdido.
- Sí claro... –dijo el zorrito cruzado de brazos. Tenía una cara de enojo muy graciosa.- A ver... ¿De qué te estaba hablando?
- Me estabas diciendo, que la señorita Kagome está estudiando y que...
El zorrito negó rendido con la cabeza.
- Es definitivo Miroku.
- ¿Qué cosa?
- Escucha, no es por ofender, pero estás idiotizado al igual que Inuyasha. El pobre se ve muy tonto cuando no sabe de qué continúa una conversación, sólo porque le nombraron a su amada Kikyou -al decir esto último, lo hizo con un tono de voz muy gracioso, juntando sus manitos al lado de sus mejillas con un brillo de ilusión en sus ojos. Ello hizo reír al monje.
- Oye, oye, más respeto -dijo el espíritu en falso tono ofendido - No me compares con esa pequeña bestia.
- Tienes razón. ¡Ese perro tonto seguirá igual de fiel a esa sacerdotisa! Como dije una vez y diré siempre: Los perros nunca se apartan de sus amos. –asintió con la cabeza, como dejando por sentado aquello.
¡PUM! Al segundo siguiente, Shippou tenía la seña de un gran golpe en la cabeza.
- Maldito chaparro... ¡¿Por qué has dicho eso?!
- Aww... Eso me dolió –Se frotó la zona del golpe. Al darse cuenta de su presencia, abrió sus ojos desmesuradamente. O.O Le entró una risa floja- Eh... ¡Hola Inuyasha! -miró a todos lados en busca de refugio, o alguien que lo ayudase. No lo halló. Empezó a retroceder por precaución- ¨ ¿Adónde te has ido Miroku traidor? ¨
- ¿A quién buscas? -preguntó el hanyou suspicaz.
- Err... ¡A nadie!
- ¿Cómo que a nadie? Y entonces, ¿con quién estabas conversando antes?
Shippou sudaba frío. Kirara estaba a su lado, mirándolo amenazadoramente, cómo diciéndole que si revelaba el secreto, ya se encargaría ella misma de él. Shippou no encontraba salida visible y ya estaba extremadamente nervioso. Inuyasha se veía gigantesco delante de él y él se sentía demasiado pequeño.
La única salida para ello que se le ocurrió fue...
Llenó de aire sus pulmones y ya estaba abriendo la boca para gritar el nombre de su salvadora, cuando el chico notó sus intenciones, lo alzó de la cola y le tapó rápido la boca. El grito quedó por completo, ahogado.
Inuyasha se veía terriblemente nervioso. Muchas gotitas de sudor recorrían su nuca.
Se había salvado por un cabello. De pronto, sintió una fuerte mordida en su mano. La agitó, queriendo que el kitsune lo soltara inmediatamente.
El pequeño salió volando y luego cayó en el suelo, tratando de coger aire a grandes bocanadas.
- ¡Por poco... y me asfixias! ¡Inu-baka! -el muchacho sólo atinó a depositar su puño sobre su cabeza.
- Todo ha sido tu culpa enano. –Inuyasha cerró los ojos, enojado- Tú me has provocado diciendo todas esas tonterías sobre mí.
- No es ninguna tontería... Todo es verdad -susurró por lo bajo. El hanyou le dirigió una mirada asesina. El pequeño decidió no decir más por su propia seguridad. o.oU
- Bien Shippou, te repetiré la pregunta: ¿Con quién estabas conversando? Se me hace muy raro de que hayas estado hablando solo. –le dirigió una sonrisa burlona- Hablar solo es síntoma de locura, ¿lo sabías?
- ¡No estaba hablando solo! -el kitsune se defendió- Yo estaba hablando con... –Kirara le mordió fuerte de una pierna. El chico levantó una ceja, esperando su respuesta.- ... con...
- ¿Con... ? -el kitsune estaba aterrado. No sabía qué decirle al chico para que no siguiese preguntando. Se sonrojó de manera violenta. Suspiró. No tenía otra opción. Era eso, o confesarle la verdad.
- Pues, si te interesa tanto... –su cara se puso más roja de la pura vergüenza- Estaba hablando con... mi amigo imaginario.
Inuyasha cayó de espaldas.
¿Con su amigo imaginario?
Luego, notó lo ridículo de la situación. Estaba preguntando cosas que sólo entendían a su modo los niños, que eran cosas de su propio mundo e imaginación. Con ello se le fue todo el enojo, y más bien, empezó a reír a grandes carcajadas.
- Bien, búrlate Inuyasha. No me importa. –el pequeño se giró cruzado de brazos, para esconder la inmensa tranquilidad que se reflejó en su rostro al saber que el hanyou se lo había creído todo.
- Está bien, está bien... –se apartó una lágrima de las tantas que le habían brotado de la risa. Trataba de normalizar su respiración- No te volveré a preguntar sobre ello. Al final, eso ya es asunto tuyo.
El hanyou se alejó de allí, todavía riendo de buena gana. Parecía no haberse inmutado de la mentira en que había caído. A su lado, Shippou también oyó una risa.
- Arigatou gozaimasu (Muchas gracias) Miroku. –el espíritu lo miró, todavía riendo- Por haberme dejado hacer el ridículo.
- Gomen nasai, Shippou. –dijo la voz a su lado. Otra risa por su parte se escuchó- Pero no podía dejarme mostrar así nada más. ¿No lo crees? Demo... –su voz se escuchó seria de pronto. Shippou escuchó atento.
- ¡Debo admitir que esto ha sido muy gracioso! -el zorrito cayó de espaldas. Se levantó con una gran vena de enojo en su frente, luego suspiró derrotado. Ese monje no tenía remedio.
- Ya, Miroku, olvidemos esto. Dime, ¿has descubierto algo ya? ¿De cómo podrías regresar?
- Iie. He intentado todo lo que se me ha venido la mente, pero nada parece funcionar -se cruzó de brazos, pensativo.- En fin... –suspiro- Creo que todavía tengo bastante tiempo.
- Eetto... Miroku... –dijo nervioso.
- ¿Qué sucede? -se volteó a mirarlo extrañado.
- Es mejor que no te confíes. Si no fuera por Kagome, el tonto de Inuyasha hace bastante rato que hubiera incinerado tu cuerpo. Parece (y lo está) que está desesperado por iniciar nuevamente la búsqueda de los fragmentos de la perla.
- Lo sé. Y no es de extrañarse... En fin, es mejor que me marche ya. –miró a Shippou sonriendo de oreja a oreja- No queremos que Inuyasha vuelva a verte conversando con ¨ tu amigo imaginario ¨...
- ¡Miroku!
- ¡Matta ne Shippou!
El monje se alejó.
El pequeño se quedó un rato mirando el vacío, como esperando que el espectro del chico apareciera por una última vez y luego se marchó junto a la gata. Mientras caminaban hacia la cabaña de la anciana Kaede, se preguntó que hacía Miroku cuando no se encontraba conversando con él.
Lo que no sabía era que, unos gritos cercanos, minutos más tarde, le sacarían de su duda...
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La joven miko de largos cabellos azabache suspiró derrotada. Miró con profundo pesar las infinitas fórmulas de álgebra que aparecían en su libro de matemáticas. Trató de leerlas una vez más y memorizarlas, pero su mente era un revoltijo de números, símbolos y operaciones.
Dejó el dichoso libro a un lado suyo y bajó la cabeza, abrazando sus rodillas.
Tuvo que admitirlo: No podía concentrarse a pesar de todo el esfuerzo que ponía en ello. Unos segundos después, las fórmulas flotantes desaparecieron de su mente y la despejaron por completo.
Simplemente genial... Las acababa de olvidar de nuevo.
Suspiró de nuevo. Decidió que, en lugar de quedarse allí sentada y frustrada, haría algo útil. Ingresó a la cabaña de la anciana Kaede, dispuesta, no encontrando otra cosa qué hacer, a asear un poco la habitación.
Se sacó los zapatos en la entrada e ingresó a la habitación. Como por reflejo, dirigió su mirada al cuerpo del joven que reposaba sobre el futón. Se acercó a él.
Le miró, y de pronto una sonrisa llena de ternura apareció en su rostro. El semblante del joven estaba impasible, tranquilo, como si soñara algo de su agrado. Parecía simplemente eso, que estaba dormido, y que en cualquier momento fuese a despertar.
Nadie creería, al ver ese lindo rostro, tan lleno de paz, que él fuese esa persona tan pervertida que por lo común describían.
Se rió para sí.
- ¨ Sin embargo, -pensó- todos lo queremos, a pesar de esas malas manías suyas. En especial, si tenemos en cuenta a Sango... ¨
Se puso de pie, con un mejor estado de ánimo y fue manos a la obra.
Se colocó un mandil y con una pañoleta de colores, sujetó su cabello para que no se le fuese a venir al rostro. Agarró una escoba y con cuidado, empezó a barrer la habitación, sin levantar mucho polvo. Cuando hubo finalizado, decidió fregar el piso. Fue al pozo, sacó agua en un pequeño balde y regresó de inmediato.
Empezó su ardua tarea, en un rincón de la gran habitación. Puso a un lado suyo la cubeta de madera llena de agua. Con un lienzo humedecido, limpió el suelo. No había avanzado mucho, cuando en ese instante, un suceso por completo imprevisto para la joven, la dejó paralizada.
La bella miko se puso de inmediato de pie, botando en su acción el balde y regando por todo el suelo el agua. Sintió su corazón acelerarse notablemente. Estaba notablemente pálida, y pequeñas gotas de un sudor frío comenzaban a recorrerle su fino rostro.
- ¡Masaka! ( ¡No puede ser!) -susurró, con la voz por completo ahogada. Cerró los ojos, tratando de concentrarse para descartar que aquello hubiera sucedido. Sus ojos se abrieron de inmediato, reflejando conmoción. Pequeñas lágrimas se formaron en sus bellos ojos castaños, al confirmarse sus temores- ¨ Esto no puede estar pasando... ¨
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El espíritu se dirigió a la espesura del bosque, como en los últimos días acostumbraba hacerlo. Caminó durante unos minutos, notando que el astro rey ya brillaba en lo alto.
A causa de su condición, ya no podía sentir la calidez del sol en su rostro como solía hacerlo día a día, ni la frescura del viento, ni el agrado de las aguas al bañar su ahora ausente cuerpo. Aquello era frustrante.
Se dirigió a la sombra de un árbol, se recostó en su tronco y cerró los ojos. Creyó haberse dormido cuando escuchó unas risitas femeninas a sus espaldas. Parpadeó confuso. Se puso de pie y cayó en la cuenta que una densa niebla cubría su entorno.
Era extraño.
Caminó hacia donde provenían las voces de las féminas y tras pasar una serie de árboles y arbustos, creyó estar en un maravilloso sueño: frente a él se extendían unas aguas termales que invitaban a sumergirse en ellas y en éstas, alrededor de cinco lindas jóvenes se encontraban conversando, otras chapoteaban en el agua como niñas pequeñas.
Se frotó los ojos y la esplendorosa visión no desaparecía. Una sonrisa apareció en su rostro. Se dio un pellizco en el brazo por si las dudas y le dolió. No estaba soñando.
Lo único que cubría la desnudez de las muchachas era la poca claridad del agua, la cual estaba revuelta por los constantes movimientos de sus ocupantes.
De forma lenta, se fue acercando a ellas, como con temor a que notaran su presencia. Esa sonrisa libidinosa no abandonó en algún momento su rostro. Sus ojos azules brillaban llenos de ilusión y un deseo intenso de poder alcanzarlas.
¡Una oportunidad como aquella difícilmente se hacía presente!
Era mejor aprovechar, ya que dudaba que algo parecido a ello fuera a ocurrir pronto. Se detuvo en la orilla de las aguas. Sonriendo aún más, ingresó a ellas, acercándose a las muchachas. Extendió una de sus manos, tratando de alcanzar a una de las muchachas.
¡Sólo unos metros más...!
- ¡AY! -las chicas dieron un grito.
Miroku se temió lo peor.
¿Acaso lo habían visto? ¿Habían podido sentir su presencia?
Las chicas se pusieron de pie de inmediato, tres de ellas abrazándose a sí mismas y las otras, tiritando.
- ¡ El agua se ha congelado! -susurró una chica de bonitos ojos negros.
- Es cierto... ¡ Se puso muy fría de pronto! -una de ellas estornudó.
- Será mejor que salgamos de aquí lo más pronto posible... Este suceso no es nada común...
- ¿Crees que sea obra de un youkai? ¿Estará cerca?
- Esperemos que no...
En un abrir y cerrar de ojos, las chicas atemorizadas salieron del agua, se vistieron y salieron a toda prisa del lugar, dejando a un houshi sorprendido todavía dentro del agua.
Segundos después, no había siquiera rastro de ellas.
- Kuso... –el monje bajó su mano que aún se había quedado extendida.
- ¿No puedes dejar de hacer tus tonterías, ne? Nunca cambiarás. –el kitsune recién llegado negaba con la cabeza.
- Datte... (Es que...)
- Shita no desu you? (¿Qué hiciste?) ¡Las pobres salieron espantadas!
- Olvídalo... Ya no tiene caso preguntar.
- Wakari mashita. (Yo entiendo) Demo, Miroku, debes dejar esos malos hábitos, o de lo contrario...
El pequeño zorrito dejó inconcluso el regaño que le iba a dar. Abrió mucho sus ojos turquesas. Su rostro denotaba evidente sorpresa. Dio un paso de retroceso, muy asustado, luego otro... y otro... y otro... El espíritu lo miraba extrañado.
- Mi... Mi... Miroku... –el pequeño cayó sentado en su intento de huida.
- Dou naru no? (¿Qué pasa?) -vio la cara aterrada del kitsune- Shippou, me estás asustando...
- De... demo... –el zorrito alzó su índice tembloroso.
- ¡Habla de una vez Shippou! ¡Pareciera que hubieses visto un fantasma!
- ¡ Es que lo estoy viendo en este mismo instante!
- ¡¿Nani?! -el houshi sintió una oleada de excitación. ¿Qué estaba sucediendo? - ¿Naze desu ka? (¿Y eso por qué?) ¿A qué te refieres?
- ¡ A que te estoy viendo Miroku! ¡Puedo á ...................................................................................................................
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Notas de Princess Sheccid:
¡Buf! ¡Por fin terminé este capítulo! u.uU
Se me estaba haciendo una eternidad terminarlo... .
¡Bueno! Ojalá haya valido la pena tardarme... ¿Qué tal les ha parecido?
Me apena mucho mucho haberlo dejado hasta allí... (aunque... pensando, pensándolo bien... en realidad, no... n-n)
Agradezco con todo el corazón a Zaeta Ketchum (arigatou amiga! ;-;) por haber dejado su opinión. Siempre un mensaje, aunque sea pequeñito, levanta los ánimos y da a saber que tu trabajo vale la pena... y por consiguiente, anima a seguir escribiendo.
Espero que sigan leyendo el fic... Y que me dejen comentarios (reviews)!!!
Ahora sí...
Matta ne!!!!!!!
