Un fantasma degenerado
Escrito por Princess Sheccid
Disclaimer:
Inuyasha y Cía. no me pertenece! Fue creado por Rumiko Takahashi sensei, a quien admiro mucho por haber creado a estos personajes tan graciosos, además de otras series buenísimas ) A ella también debemos de que estemos disfrutando de esta serie tan divertida!
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Capítulo nueve:
o Maldito monje depravado... –decía Sango entre dientes, mientras caminaba cruzada de brazos, con el rostro furiosamente rojo.
Hacía varias minutos del incidente, y sin embargo, a la exterminadora no se le pasaba para nada el enojo. Suspiró llena de furia. ¡ Y ella tuvo la mínima y estúpida ilusión de que el monje cambiara su actitud!
Ni siquiera muerto cambiaba. Era eso en verdad el colmo.
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La adolescente de cabellos negros y cuyos ojos almendrados despedían chispas, caminaba sin fijarse siquiera en qué dirección iba. Su rostro iracundo hubiera podido espantar hasta al mismo Naraku. Éste al verla así y sin siquiera pensarlo, le hubiera entregado completa la perla y hubiera huido despavorido.
Por lo menos hubiera podido huir, porque el hanyou metros mucho más atrás de ella no había corrido con la misma suerte. Hasta inspiraba gran lástima al verlo. Su cuerpo sepultado a más o menos un metro y medio estaba inmóvil, y de su boca salían leves quejidos. Es decir, medio moribundo.
Éste, con mucha dificultad, apoyó las manos en el suelo impulsándose, se puso a gatas escuchando como su columna crujía, y se sentó en el suelo. Desde la zona de su cuello hasta la última vértebra pequeñita de su columna le dolía como mil demonios. Soltó un ' Itai' por lo bajo, cuando giró su cuello para dirigir la mirada a la chica que se alejaba.
Era cierto que le dolía su cuerpo a consecuencia de tal sucesión de ´Osuwari´. Pero lo que más le dolía, sobre todos los golpes que había recibido de parte del fastidioso conjuro que decía Kagome, era su gran negativa de escucharle.
Y es que él, lo único que quería hacer, es tratar de explicar que no lo había hecho por propia voluntad, sino que, alguien, de alguna manera había controlado su cuerpo (o bueno, eso era lo que él suponía, al no hallar otra explicación). Y tal sucesión de acciones de aquella clase, no podían pertenecer a otra persona que no fuera...
o Miroku... –un susurro casi inaudible escapó de sus labios.
El semi demonio abrió mucho los ojos, éstos brillando de incredulidad y sorpresa. En su mente se formaron los recuerdos de lo recién acontecido, al mismo tiempo que se empezaron a formar ideas que consideró hasta imposibles.
Pero... Si no había sido esa persona¿quién más?
Se puso de pie, no sin emitir más quejidos de dolor. Se sacudió la ropa. Vio con enojo la figura pequeñita de la sacerdotisa, quien parecía se dirigía a la aldea. Eso no se podía quedar así: él golpeado casi a morir y ella creyéndolo culpable de aquella acción de tan bajo nivel.
Cuando ya se sintió repuesto, empezó su carrera detrás de la sacerdotisa. Llegaría, a como dé lugar, al fondo del asunto.
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o Maldito InuYasha... ¿Cómo pudo atreverse a...? -sacudió la cabeza, con el entrecejo fruncido y las mejillas aún rosas- Esto nunca lo hubiera esperado de él. Ya verá si es que vuelve a acercarse a mí. –clavó las uñas en sus palmas.- Si es que me lo vuelvo a encontrar...
o ¿Si es que te vuelves a encontrar con quién Kagome? -cierta mirada castaña le miraba con gran curiosidad.
o ¿Eh? -miró a su costado- ¡Ah, Sango eres tú! Es que... –miró sus manos, muy sonrojada, pero enfadada- Preferiría no recordarlo. 'Estúpido InuYasha. Estúpida yo al creerle. Maldita mi ingenuidad. ¡Argh!'
o Kagome¿te sientes bien? -la muchacha de largo cabello café le miraba preocupada, ante los constantes gestos de enojo que contorsionaban su joven rostro.
o Sí, no es nada, descuida. –Kagome le miró curiosa- Oye Sango... –la muchacha levantó su mirada castaña hacia su amiga- ¿Ya te sientes mejor? -la joven le miró un tanto extrañada- Es que... Hay cierto brillo en tu mirada, ya no te ves tan triste como hace unas horas... –en el rostro de la sacerdotisa brotó una sonrisa sincera- ¿Ha ocurrido algo especial?
A Kagome le llamaron mucho la atención primero, el rostro apenado y muy sonrojado de la exterminadora, un instante después, éste estaba rojo, pensativo pero lleno de furia, como si recordara un mal momento.
o A decir por tus gestos... –Kagome soltó una risita- Veo que sí. ¡Anda! Dime que sucedió...
o Lo que pasa... es que... su excelencia ha aparecido. –una hermosa sonrisa, adornó el rostro fino de la chica.- Es decir, se ha presentado como un espíritu...
o ¿QUÉ! -un grito escapó de los labios de Kagome, y de cierto hanyou que espiaba desde los árboles. Tanta fue su impresión del chico, que casi se cae de la rama donde se encontraba sentado. Por suerte y no fue escuchado por las chicas.
o ¿De verdad Sango? Esa es una gran noticia. –sonrió la muchacha de cabellos azabache encantada- Por lo menos sabemos que no se ha alejado totalmente de nosotros. Y dime¿en qué momento apareció¿Qué te dijo¿Cuándo...?
El muchacho de cabellera plateada empezó a alejarse del cotilleo alegre de las chicas, saltando de rama en rama, en dirección a la cabaña de la anciana Kaede.
En su rostro se había formado una sonrisa torcida, que se podría describir hasta siniestra. Lo que había oído despejaba toda duda. Ese monje y sus pésimos hábitos casi lo habían llevado a la tumba.
¡JA¿Y Kagome y Sango pensaban que volvería así sin más?
¡No! Definitivamente tenía que vengarse de las estupideces de su compañero de viaje.
Ideó en su mente una eficaz manera de deshacerse de ese monje. Al fin y al cabo –pensó para sí- ese comportamiento suyo no daba evidencia alguna de que tuviera la mínima intención de regresar. Parecía que había y lo estaba disfrutando de lo lindo con sus mañas.
Así que, si es que la estaba pasando tan bien, haría que su permanencia en ese estado fuera eterna. Y como 'buen amigo' que era, todo ello se lo haría más fácil. Aún así tuviera que tomar medidas drásticas.
Sonrió con malicia al ver la cabaña desierta.
Si ese monje había puesto en peligro vida ajena... Ya vería como se las arreglaría salvando su propio pellejo.
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El pequeño zorrito pasó por la cabaña de la anciana Kaede, algo extrañado ante la inhabitual falta de ruido, o de algún 'Osuwari' de parte de su defensora.
Dio un paseo alrededor de la pequeña cabaña de madera, inspeccionando que todo marchara bien.
Su manito era ocupada por una de las últimas paletas de cereza que Kagome le había regalado de su tiempo. A su lado, iba Kirara quien también sintió de repente muy tenso el ambiente.
En ese instante, la gatita erizó el pelo de su lomo, como alertando de algún peligro cercano. Shippo también se puso en pose de espera de algún peligro. Luego, escucharon una rápida carrera dentro de la cabaña, así como una risa malévola.
o ¡Algo ocurre dentro de la cabaña! -su cuerpito empezó a temblar lleno de miedo, y en su mente ese formaron imágenes nada agradables- ¿Será algún monstruo?
Sus patitas trémulas empezaron a retroceder, tratando de emprender la huida.
o ¡Pero el cuerpo de Miroku está adentro! Y si¿y si... el monstruo se lo come¡Miroku no podrá regresar!
El pequeño zorrito empezó a caminar en círculos, viendo el suelo, sintiéndose cada vez más nervioso. Dentro se escuchaba que algo pesado era arrastrado por el suelo, de manera poco delicada. El ´ monstruo ' a medida que avanzaba, se reía de modo siniestro.
o ¡Ay no¿Qué haremos Kirara? -volteó a ver a la gatita de dos colas, pero ella ya no se encontraba a su lado. La buscó algo desesperado con la mirada- ¿Kirara¿Kirara dónde te metiste? -su voz sonaba algo llorosa.
Un maullido metros más adelante, le indicó su presencia. Shippo corrió donde la gatita. Ahora, ambos de manera sigilosa, se acercaron a la entrada. Una sombra negra, como humana, se acercaba a una ventana abierta, cargando un bulto en brazos. A ese bulto lo identificaron rápidamente.
o ¡El monstruo se está llevando el cuerpo de Miroku! -dijo en un susurro Shippo alarmado.
Rápidamente, tanto el zorrito como la gatita, ingresaron a la cabaña y siguieron al intruso por el camino que éste había tomado. Al llegar a la ventana, vieron la figura que se alejaba a gran velocidad.
Shippo al verla, se le hizo extrañamente conocida. Esa cabellera plateada... ese traje rojo...
o ¿Qué estará tramando el cabeza de perro?
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... Continuará ...
Notas de Princess Sheccid:
Konnichiwa:)
Ya me había tardado demasiado en actualizar, y para colmo, este capítulo lo dejé algo corto... Ustedes que opinan?
Vale, está demasiado corto n-nU Pero al fin y al cabo, todo quedó en suspenso XDD
Bueno agradezco con todo el corazón a:
Cristy-girl: De veras te gusta la historia? D Estoy muy feliz con ello! Gracias por tus halagos! Y a mí también me encanta la pareja M&S! (además que I&K son super tiernos ...ojos soñadores...) Muchos besos. Bye!
Mirokus wife: Holass nuevamente! n-n Y ya ves, ya actualicé (aunque muy, muy tarde u.u) Agradezco tus hermosos comentarios, ya que ello ayuda a subir mi baja autoestima... (creo que si te lo he dicho antes n.nU) La verdad es que me sorprende que una escritora de tal talla como la tuya me deje comentario (ya me gustaría a mí escribir tan lindo como tú!) Y pues, por último, te digo que tú también no tardes en actualizar, mira cómo dejas a todos llenos de intriga! Un besote amiga linda. Bye!
Ah! Lo olvidaba: el espíritu del lindo monje se introdujo en el cuerpo de InuYasha, no en el de Kagome n-nU
MyBabyGirl: Hola chika! n-n Contigo sí hablé la otra vez. Pues, agradezco mucho tus comentarios, y en verdad espero que sigas leyendo esta locura mía. Y no olvides dejar review XDD Muchos besos. Bye!
Ahora sí, me despido, hasta el próximo capítulo, que por cierto ya está muy cerca del final de esta historia... Nos vemos!
Un beso grandote a todos y a todas que leen esto! XD
Princess Sheccid.
