Cap 4

"Y sucedió..."

By: Jul-Tao

Había terminado de escribir en su diario, la noche estaba ya avanzada, su ojos pesados y un profundo bostezo le dieron la orden de ir a dormir pues estaba Horokeu cansado, estaba sin duda deprimido el día que estaba acabando fue demasiado agitado. Volvió su mirada a su lecho, y encontró al joven príncipe dormido, con la boca semiabierta tapado hasta el cuello, aquella noche era fría, muy fría igual que ambos corazones. No se desvistió, pues estaba ya sin armadura desde hace unas cuantas horas. Se sentó en el borde libre de la improvisada cama y se sacó los zapatos, y entrando en la cama quedo casi al instante profundamente dormido.

Las horas siguieron pasando en letanía, y la aurora llegó fría como la noche. El otoño acababa y pronto llegaría el invierno.

El colchón estaba ahora frío también puesto que el general se levantó de madrugada a dar órdenes y vigilar que todo esté perfectamente bien.

Poco a poco se puso la armadura y salió de la tienda dando una última mirada al chico de ojos dorados.

La mañana estaba ya avanzada cuando Len despertó, aún creía estar en su "hogar" junto a su familia y despertar en su cómoda cama como todos los días y ver su cuarto, pero al abrir los ojos volvió de nuevo a la realidad, a esa horrenda realidad que le pareció entre sueños una pesadilla. Sólo quiso volver a dormir y nunca más despertar pero la molesta luminosidad no lo dejó. Quería saber que por lo menos alguien estaba a su lado en esos momentos, pero Horo no estaba por ningún lugar. Sólo un invisible rastro de que había estado a su lado hace unas horas.

Se levanto y se arregló un poco sin ánimo de salir o hacer nada sólo se acostó de nuevo con la mente en blanco, sin querer pensar en nada, pero los recuerdos del diario de Horokeu le hacía pensar muchas cosas, sobretodo como podía utilizar eso a su favor.

-Hola- Saludó sin mucha ceremonia el general, entrando cansado y algo molesto, todo parecía ir en su contra estos últimos días. Anoche parecía que sus años de vida habían caído como un peso inevitable y doliente sobre su espalda, como si le recordara lo mismo que su hermana, que cada vez se desviaba de su objetivo y que era un traidor. Sólo deseaba desquitarse con alguien, su morbosidad pedía sangre y sufrimiento, pero no se atrevía a desquitarse con nadie.

Len se levanto del lugar de reposo y con paso lento y elegante, como siempre, se acercó al general. Lo que iba a pedirle era muy osado, pero sus deseos de vivir, los pocos que había albergado en su corazón algunos años se habían esfumado sin quedar huella de ellos, dejando un cuerpo adolorido a su paso.

-¿Qué quieres?- Respondió de mala gana "No te acerques que haré algo que no deseo" pensaba, puesto que ese frágil ser le parecía su víctima perfecta. No por nada había llegado a ser el general del déspota Asakura, puesto que la sangre fría era requisito incorpóreo y necesario.

-Mátame- Dijo mientras sus ojos se cerraban fuertemente y las palabras salían de su boca, su corazón a mil por hora y sus pulmones requerían aire. Pero sólo sintió un fuerte palmetazo que terminó dejándolo en el suelo.

-No me pidas cosas que por gusto te puedo otorgar ahora- Gritó Horo.

-Por qué?-Preguntó simplemente, sentándose cómodamente en el suelo.

Horo sólo renegó, jamás creyó que todo se iría poner tan difícil, ahora mismo imaginaba que ese chiquillo y él estaban solos en un bosque y lo golpeaba hasta dejarlo casi inconsciente, le hacía suyo y luego arrancaba sus uñas, luego los ojos y los dientes y le sacaba su podrido corazón para dejarlo morir. Sonrió después, que más importaba si lo hacía, lo malo es que Hao lo deseaba.

-Porque no dudaré en hacerlo- Contestó por fin.

A Len se le ocurrió una magnífica idea, jugaría con el general. Ahora que lo pensaba sería una grandiosa forma de entretención.

Se paró lentamente y así también se acercó a Horo que se había sentado en la cama.

El general sin esperarlo sintió dos manos delgadas con dedos largos acariciar su espalda casi imperceptiblemente, y luego subir por sus hombros y abrazarlo. Len se recostó sobre su espalda y con su aliento recorrió el cuello y la oreja descubiertos y despacio, con un tono lleno de lujuria y sensualidad dijo.

-Tómame-

¿Qué demonios se creía ese pobre chuiquillo para pedirle semejantes cosas? Una idea macabra surcó los parajes de su mente: por qué no darle lo que quiere y que escarmiente acerca de su actitud idiota en esta situación de peligro. Después de todo Hao le dijo que podía disponer del príncipe mientras lo llevaba hacia su presencia.

Len daba por ganada otra pequeña guerra de palabras y actitudes, le encantaba poner nervioso a Horo, pues eso era ahora su única entretención. Hasta que sintió como lo empujaba salvajemente y lo acostaba debajo suyo.

La mirada del general había cambiado a una desquiciada deseosa que recorría el cuerpo del pequeño con lujuria. Las manos fuertes abrieron la ropa a tirones y mientras le daba tiempo de asustarse un poco más se acomodó entre sus piernas y le sujetó las muñecas sobre su cabeza.

-¿Qué...haces?- Preguntó Len temeroso, el juego había dejado de ser uno y lo asustaba mucho.

-Lo que me pediste- Y sin más lo beso furiosamente.

Len trataba de soltarse, pataleaba, trataba de gritar, pero eso sólo hizo que la brutalidad aumentara y de que la lengua de Horo volviera aún mucho más profundo el beso.

Luego de un momento en que sintió que ya había logrado su cometido: desquitarse un poco y mostrar que con él no se podía jugar, lo soltó de pronto; levantándose dejando con sorpresa al chico le ordenó:

-Arréglate esa ropa. Tenemos que salir. Apúrate, principito-

Y a carcajadas salió del lugar. Siendo vigilado por una muy amenazante mirada.

Ahora que podré salir, veré el lugar y me escaparé pronto de aquí. Pero antes verá ese idiota que con Len Tao no se juega.

Se levantó y vio el diario del hombre sobre la mesa y no escuchando nadie cerca lo abrió. Le daba curiosidad esa macabra vida, encontró donde había quedado su lectura por última vez y continuó.

"Ya ha llegado el invierno y mis harapos de esclavo parecen ser mucho más delgadas que siempre..."

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Hola lectores, he aquí mi actualización. Con suerte tal vez continúe mis otros escritos.

Recuerden que esto es propiedad intelectual mía, y los personajes son del escritor de la manga Shaman King.

â Todos los derechos reservados.

Manden sus comentarios, puesto que son mi incentivo para escribir.