Disclaimer: Como siempre, los personajes de Harry Potter no son míos, son de J.K. Rowling, ya que si fueran míos definitivamente el último libro de Harry tendría un alto contenido Slash y pondría un final feliz llamado HP/DM Muajajajajajajaja xD)
Nota de Autor: solo para recordarles que he cambiado a Zabini y a Nott, porque no se como es el físico de ellos, así que yo los describo como me gustaría que fueran... sexys, buenos, etc... claro, Slytherin siempre va a tener lo mejor... muajajajajaja... ¡Slytherin hasta la médula!
Haruko me adivinaste mis pensamientos acaso??? jejejeje, así es, no pienso dejar a Harry sin su Draco... lo prometí y lo voy a cumplir... lo prometo!
Ahora sí, a leer...
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Capítulo 4
De miradas y reproches
El sol despertó en lo alto iluminando poco a poco las caras adormiladas del león y la serpiente que yacían dormidos entre sábanas y edredones. Un ligero murmullo que se apetecía como queja, salía de una de las camas en la habitación. Harry Potter bostezó mientras estiraba sus adormilados huesos, sintiendo casi como una maldición imperdonable el haberse despertado de tan cómodo sueño y de tan plácida cama. Miró a su alrededor encontrando bastante extraño el lugar, no lo reconocía, definitivamente esa habitación no era la de Gryffindor… ¿y donde estaban Ron, Dean y Seamus? Fue cuando fijo los ojos frente a él y vio a un rubio que parecía estar en la misma situación que él. //Claro, como lo pude olvidar… estoy compartiendo habitación con Malfoy// pensó Harry mientras un segundo bostezo se apareció en su boca. Despabilándose se dirigió al cuarto de baño para tomar una ducha que seguramente, le caería muy bien. Draco por su parte, se tallaba los ojos que aun se negaban a abrirse por completo, había dormido tan bien en esa confortable cama, que solo por ese instante, agradeció al viejo chiflado de Dumbledore el haberlo puesto en aquella habitación.
Harry salió del baño ya vestido con el uniforme, volteo a ver al rubio que aún estaba sentado en la cama. –Y bien, Malfoy ¿no piensas levantarte o es que no vas a ir a las clases? //mira nada más Harry, que linda carita adormilada puede tener esa sabandija de Malfoy al despertarse x3
-¿Qué tanto me ves, estúpido? –le cuestionó el rubio malhumorado- da gracias que por fin voy a poder estar con mis amigos, sino ahorita no estuvieras vivo.
-Ok, pero ya levántate –le dijo casi ordenándole el gryffindor- tenemos que bajar a desayunar antes de ir a clases.
-No me estés diciendo lo que tengo que hacer, Potter –le recriminó el rubio, enfrentándosele cara a cara- así que solo preocúpate por ti mismo¿vale?
-Bien –fue toda la respuesta de un Harry molesto, tomó su mochila y aún sintiéndose incómodo por lo grosero que era el slytherin se dirigió hacia la puerta para salir de aquella habitación, la verdad ya el estómago le rugía de hambre haciendo un sonido que hizo voltear al rubio hacia el.
-Vaya, Potter. Ahora mismo me doy cuenta donde es que tienen escondido el león los gryffindors.
-Cállate Malfoy –le respondió Harry saliendo de aquella torre sonriendo ante el comentario del rubio. Mientras Draco también sonreía ante lo sucedido, tomó su toalla junto con sus ropas y se metió al baño para darse también una tibia ducha para después, seguir los pasos del despistado gryffindor.
Harry llegó al Gran Comedor, encontrándose con Hermione y Ron en el camino. La castaña le sonrió dulcemente al joven Potter mientras el pelirrojo lo veía sorprendido de que hubiera sobrevivido sin rasguños al pasar una noche con el engreído de Malfoy.
-¡Harry! –lo saludó Hermione- pensé que no vendrías.
-¿Por qué no habría de venir? –preguntó extrañado el ojiverde- tengo que ir a las clases y además ya tenía ganas de verlos de nuevo.
-Me da gusto, Harry –le respondió la castaña- y debo decir que te ves muy bien a pesar de que… pues, tu sabes.
-Je,je,je… lo sé –le sonrió- en parte se debe a que dormí muy plácidamente esta noche.
-Hablando de eso¿qué tal tu primera noche con la lombriz? –le preguntó Ron muy intrigado.
-Aburrida, yo creo que hubiera sacado más plática de la Sra. Norris que de Malfoy. Pero que se puede esperar de alguien como él, me imagino que en verdad me odia.
-Bah! –le palmeó la espalda el pelirrojo- no te preocupes Harry, además ni que te importara tanto lo que sintiera esa lagartija albina.
-¿Será? –preguntó casi sin voz el ojiverde, Hermione volteo a verlo al poder escuchar ese murmullo proveniente de su amigo. ¿Qué tenían esos ojos esmeraldas que antes no se veían así? La chica sabía que algo pasaba y no se iba a quedar de brazos cruzados sin saber que era lo que tenía su solitario amigo.
-Esperemos que Malfoy traté de darse cuenta que por el bien de ustedes dos, es mejor llevar las cosas en paz, Harry.
-Lo dudo mucho, Hermione, Malfoy es muy testarudo.
-Je, je… se a lo que te refieres –le sonrió el pelirrojo mientras abrían las puertas del comedor, el cual lucía diferente. Estaban las cuatro mesas de las casas como siempre lo habían estado, solo que con una pequeña diferencia que no encajaba en ese ya monótono cuarto. Una mesa más pequeña estaba erguida a un lado de aquellas cuatro más grandes -¿y esa mesa¿qué hace ahí?- por lo visto no solamente Ronald Weasley se preguntaba acerca de eso, sino que al parecer los demás estudiantes hacían lo mismo, pues todos tenían la vista fija en aquella mesa que no encajaba en el cuadro del Gran Comedor. Haciendo caso omiso de ello, el trío dorado se encaminó hacia su destino de siempre. Harry Potter se iba a sentar con sus compañeros ocupando la mesa de Gryffindor cuando oyó la voz de su "querido y bien amado" director, Albus Dumbledore.
-Harry… -lo llamó- creo que la pequeña mesa que vez ahí, es donde desde ahora tu y el joven Malfoy tomarán sus respectivos alimentos. Así que te pido de favor, que tomes el lugar que te corresponde-. El director sonrió al ver la cara anonadada del joven Potter, tenía los ojos desorbitados y parecía estatua inerte viendo y aún sin comprender aquella orden del viejo Dumbledore.
-D-disculpe, profesor –interrogó Harry, pensando que quizá no había escuchado bien aquella orden- creo que… no entendí… muy bien –dijo casi sin aliento y aún en shock.
-Sí Harry, que ocupes tu lugar en aquella pequeña mesa que vez ahí, ese será tu lugar junto al joven Malfoy.
//¡Diablos!... ¿porqué¿porqué a mí?... // pensaba el ojiverde mientras arrastraba sus pasos hacia su nuevo destino, siendo observado por su pareja inseparable de amigos que si se veía bien, tenían la quijada casi en el suelo. Harry se sentó en aquella mesa cuando la puerta de aquel gran salón se abrió de nuevo dejando ver a Draco Malfoy con toda su escolta de altivos amigos. Potter sonrió sarcástico al saber que esa cara de presunción del joven rubio le iba a durar muy poco.
-Draco –le llamó igualmente el anciano- su lugar esta en la mesa junto a Harry-. En ese instante el ojiverde agradeció haber llegado primero que el rubio, de otro modo, se hubiera perdido de ver la cara de espanto del príncipe de Slytherin.
-¿Q-qué dijo? –preguntó Malfoy sin entender aquellas palabras que había dicho el viejo decrépito sentado al final del Gran Comedor y al cual todos se empeñaban en llamar director.
-Lo que oyó, joven Malfoy- le volvió a repetir Dumbledore igual de tranquilo- su lugar de ahora en adelante es al lado de Harry-. El ojiverde sintió encogerse al ver como Draco Malfoy junto a toda su escolta de atrayentes serpientes, volteaban a verlo con una mirada, que para Harry Potter eran realmente devastadoras y asesinas.
-No puede ser… esto tiene que ser una broma- se dijo para sí mismo el joven Malfoy, mientras sus amigos le lanzaban miradas funestas a su director y al gryffindor que casi metía la cara dentro de su platón de sopa –soy un Malfoy… como se atreve… -seguía quejándose el rubio mientras caminaba hacia su nueva mesa dejando a sus amigos aún estupefactos a lo que sucedía. Ya una vez todos en sus respectivas mesas, fueron testigos de un silencio atroz que era casi palpable en toda aquella habitación.
-Mira Malfoy –le dijo Harry en un tono bajo- sé que esto te molesta tanto como a mí…
-Cállate Potter –le dijo cortante.
-Es que parece que…
-Qué te calles, Potter… -le volvió a repetir el rubio mientras tomaba con fuerza la pobre cuchara con su mano.
-Bien, pero que conste que solo deseaba hacer las paces ya que parece que Dumbledore no nos dejará separarnos ni un minuto- ante toda respuesta, el rubio se puso de pie realmente endiablado y dando un golpe en la mesa se retiró del Gran Comedor sin desayunar siquiera. Harry Potter se llevó las manos a la cara en un gesto de fastidio y desesperación mientras el director al lado de Minerva parecía disfrutar de aquella escena. Snape miraba con desagrado al viejo quisquilloso.
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En un frío salón en las mazmorras y dónde recibirían la primer clase de pociones en su último año, un joven rubio estaba sentado con la cabeza entre sus brazos pensando //¿qué hice mal en mi vida para que me pagaran con esto?... ¿porqué Merlín me odiara tanto?... ya no voy a poder comer tranquilo jamás... ¡maldito vejete insufrible¿hacerme eso a mí¿A MÍ, QUE SOY UN MALFOY?... ¿porqué? Salazar¿porqué a mí?//. Suspiró el chico tratando de retomar el control de sí mismo. La puerta de aquel salón se abrió dejando ver a su ya conocido grupito de amigos.
-Diablos, Draco -exclamó Nott sentándose al lado del rubio compungido- nunca creí que Dumbledore se atreviera a tanto.
-Pues ya ves que así es –suspiró el joven heredero Malfoy- ese maldito vejete agrio me odia...
-En tal caso odiaría también a Potter, porque mira que ponerlo a tu lado... –dijo Crabbe muy pensativo.
-¿Qué tratas de insinuar "Crabbe"?? –lo miró sin poder evitar una mirada de disgusto- ¿estas tratando de decir que es algo "horrible" el que alguien pase tiempo conmigo??. –Los tres chicos voltearon a ver al robusto Crabbe quien se puso nervioso y un tono carmín comenzó a cubrirle la cara.
-No... yo lo que trataba de decir era que Potter también esta igual que tu... digo... –no supo que más decir.
-Por Salazar, cállate de una vez, Crabbe –exclamó el rubio ya molesto- solo estás empeorando las cosas más de lo que ya están...
-Sí... esta bien –se disculpó muy ofendido y asustado por haber hecho enfadar a su preciado príncipe.
-¿Y cómo te fue con el cicatrizado anoche? –le preguntó Zabini mientras le entregaba un pequeño pastelillo de chocolate.
-De lo peor –le respondió el elegante y sexy rubio mientras comía con los más finos modales aquel pedazo de pan- te juro que de haber sabido que esto iba a suceder, no hubiera regresado a Hogwarts.
-Bueno… ¿hubieras despreciado el graduarte con honores y con tu título recibido solo por culpa del bueno para nada de Potter? –sonrió Zabini- pensé que siendo un Malfoy no te dejarías vencer tan fácilmente por un viejo y su mascota cara rajada.
-¿Éstas demente, Blaise? –le preguntó- estar al lado de Potter es lo peor que me pudo pasar, y eso no tiene nada que ver con que sea un Malfoy.
-Eso lo sabemos, Draco –Nott se sentó a su lado, tratando de cambiar el tema- te echamos mucho de menos anoche.
-¿En serio? –preguntó volteando a ver a Zabini, quien se había sentado sobre el escritorio del rubio- digo, claro que me extrañaron, después de todo soy alguien inolvidable.
-Al menos aún podremos seguirte viendo –le respondió Blaise sonriéndole seductoramente- no es fácil el dejar de verte, Draco.
-Lo mismo digo, Blaise –el sexy slytherin le regaló una sonrisa tan provocativa al joven pelinegro sentado frente a él, qué este no supo que decir- por cierto, el vejete anormal nos dio la oportunidad de llevar a un amigo los sábados a nuestra habitación... así que, no se van a librar aún del todo de mí.
-¿En serio, Draco? –le preguntó incrédulo Goyle- ¿y eso a que se debe?
-No lo sé, Goyle –lo miró el rubio- tal vez el viejo se ablandó un poco...
Tuvieron que dejar su conversación para después al ver que comenzaban a llegar los demás estudiantes al salón, entre ellos los leones de gryffindor. Nott se fue a su lugar, sentándose al lado de Goyle, mientras Zabini se sentó, como siempre lo había hecho, junto a Draco.
-Ya llegaron los amados gatos sarnosos de Dumbledore.
-Pues Potter tiene una cara que no es del todo grata... –le respondió Blaise viendo como Harry tenía una mirada algo melancólica.
-Claro, recuerda que dentro de unos minutos vendrá Snape y seguro no va a pasar un rato agradable –le respondió el rubio.
-Es verdad, al menos la mañana tendrá sus tintes divertidos. –El pelinegro le sonrió para después sacar sus útiles del maletín. Draco sentía como si un shock eléctrico le atravesara el estómago, haciéndole erizar la piel. Podía sentir como el brazo de su misterioso e inquietante amigo le rozaba el suyo. De reojo volteo a verlo y ahí estaba... con su mirada tan sofocante, su cabello tan negro como la más oscura noche; su tibia y pálida piel blanca como la luna y esa túnica negra en realidad lo hacía verse más sexy de lo que ya estaba. Draco sintió perderse en sus propios sentimientos, como deseaba que Zabini le rodeara su cintura con sus brazos, cómo deseaba que ese chico lo besara; de seguro sus labios sabían al elixir más exótico que hubiera existido jamás.
-¿Pasa algo, Draco? –le preguntó el pelinegro al ver la mirada ausente del rubio.
-No Blaise... –le sonrió- no pasa nada... //por ahora//.
-Guarden sus varitas, no quiero estar oyendo ningún ruido y pongan atención... a-ho-ra –les ordenó el amargado Snape. Todos los alumnos dirigieron su vista al frente.- A partir de esta clase y por órdenes del director, se reagruparan en equipos de dos integrantes... y no habrá motivo de queja... ¿entendieron?
-¿E-equipos? –preguntó Ron- yo contigo Harry.
-Permítame decirle... Sr. Weasley... que yo soy el que da las órdenes aquí... y yo decido con quien van a formar equipo... DIEZ PUNTOS MENOS PARA GRYFFINDOR.
-¿Porqué¡no hicimos nada! –exclamó Harry algo molesto al oír esas palabras.
-Otros diez puntos menos por hablar sin mi autorización Potter y por ser tan quejumbroso.
-¡Rayos! –se enojó Harry.
-¿Quiere que le siga bajando puntos a su molesta casa, Potter? –le preguntó el profesor Snape tan cerca de la cara de Harry que este pudo muy bien descubrirle un nuevo granito que le había salido en la frente.
-No, señor.
-Así me parece, Potter –Snape a pasos rápidos y firmes se dirigió nuevamente a su escritorio, volteando rápidamente hacia sus alumnos- Bien, cuando diga sus nombres ocuparán el lugar que les corresponde... Granger, tome asiento al lado de Malfoy, Seamus, siéntese junto a Parkinson, Weasley junto a Zabini, Dean al lado de Goyle, Neville junto a Crabbe ... (así siguió repartiendo hasta que llegó al nombre de Harry) Potter, siéntese junto a Nott.
-¡Yo no me voy a sentar al lado de la cochina sangre sucia! –se quejó el rubio slytherin mientras veía asqueado como era que Hermione se sentaba a su lado, con una cara de fastidio.
-Bien, entonces permítame preguntarle Sr. Malfoy; ¿desea sentarse junto a Potter y seguir en su "grata" compañía? –le preguntó el profesor Snape viéndolo algo sarcástico- o me imagino que ya estarán más que cansados para seguir estando juntos también en sus clases. –Ante el silencio del rubio, el profesor de pociones se dispuso a seguir dando su clase- bien así me lo esperaba. Y vayan acostumbrándose a su equipo que así será hasta el final de año. Y ahora, abran sus libros en la página 638 y hagan la poción que ahí se menciona.
-Pero Profesor Snape –interrumpió Hermione- no puede ponernos a hacer una poción sin antes explicarnos para que sirve.
-Bien srita. Granger –la miró fulminante- ya que parece que está cuestionando mi manera de dar clase, entonces dejaré que usted misma se tome la poción al momento de haberla terminado y así demostrara a sus demás compañeros, de que trata la poción. –Hermione bajo la vista realmente molesta, ese maestro si que la hacía enfadar- la poción que fabricarán, SRITA. GRANGER, es la famosa veritaserum. Aquella poción que hace confesar todo lo que se desee a un enemigo o a cualquier persona. Por cierto, 20 PUNTOS MENOS PARA GRYFFINDOR.
-Bonito regalo de bienvenida les acabas de dar a tus amigos, Granger, seguramente estarán muy felices contigo –le sonrió burlonamente el rubio.
-Cierra la boca, Malfoy.
-No te atrevas a callarme de nuevo, sangre sucia.
-Bien¿sabes Malfoy? Aún puedo golpearte como esa vez en tercer año... ¿ya lo olvidaste o deseas que te lo recuerde?
-Eres una molestia –le dijo mirándola con asco.
-No me interesa lo que piense una sabandija como tu, Malfoy. –Y así terminaron su plática por ese día la pareja de chicos más avanzados en pociones. Mientras en la mesa de Harry, el ojiverde veía como Nott preparaba el caldero.
-¿Y bien, Potter? –lo miró con sus ojos de hielo- ¿vas a hacer tu poción o te vas a quedar contemplando como hago yo la mía?
-L-lo siento –se apenó Harry- es que me quedé pensando.
-Pues es mejor que no te distraigas, Potter y te pongas a trabajar.
Harry torció la boca y se puso de pie para ir por los ingredientes que estaban en los anaqueles pegados a la pared. Se encontró con Ron quien aprovecho que el ojiverde se dirigía hacia los anaqueles para hablar con él.
-¿Qué tal te esta yendo, Harry?
-Pues... bien, hasta ahorita.
-Al menos no te pusieron con Malfoy, casi aseguraba que te sentarían con él.
-Yo también lo creí así, Ron; pero al parecer nuestro querido Snape se da el lujo de desobedecer algunas órdenes de Dumbledore.
-Eso fue lo que creí, siempre está consintiendo a su querido ahijado.
-Bueno, te veo al rato Ron. Deja voy a preparar la poción.
-Bien. –los dos chicos se alejaron y tomaron sus lugares nuevamente. Ron se sentó en su lugar dejando todo su material en el escritorio para ponerse a preparar su poción inmediatamente. Zabini lo observaba de reojo, sabía que Weasley era malísimo para hacer pociones... aunque¿en que era bueno un Weasley? Sin notarlo, Ron se puso a silbar levemente mientras cortaba los ingredientes, robando una sonrisa del pelinegro sentado a su lado.
-Vaya Weasley, cualquiera que te viera diría que eres todo un experto preparando pociones.
-¿En serio? –preguntó atónito- ¿lo estoy haciendo bien?
-No, lo estás haciendo muy mal realmente, yo te lo decía por la excesiva confianza que tienes al prepararla –se rió- eres un caso perdido, Weasley.
-Al menos tengo vida social, Zabini.
-¿No me digas¿en serio? –sonrió viendo al pelirrojo de Ron que tenía el cabello un poco más largo- mira quien fuera a decirlo... ¡tienes vida! Jajajajajajajajajaja...
-Odioso... –alcanzó a decir el pelirrojo mientras apretaba el cuchillo en su mano.
-Potter –lo interrumpió Nott haciendo que el ojiverde dejara de cortar sus ingredientes- si seremos pareja en todo este año, espero que dejemos a un lado las peleas de niños para poder trabajar a gusto¿entiendes?
-Sí, claro Nott –le sonrió Potter al chico de mirada de hielo y piel nívea.
-Bien –le sonrió. Y así los dos chicos se pusieron a trabajar en silencio hasta terminar cada uno su poción. El que no dejaba de lanzar risitas era el pelinegro pálido de Zabini quien no dejaba de reírse al ver los intentos de Weasley al preparar el veritaserum.
-¿De que diablos te ríes, Zabini? –lo miró desesperado.
-Nada, solo me preguntaba si la poción que estas haciendo es para que tus enemigos digan la verdad o para matarlos?
-¿Qué la estoy haciendo tan mal así? –preguntó Ron mientras se asomaba a su caldero humeante.
-No te preocupes, Weasley. Te obsequiaré un poco de mi poción para que la entregues como si fuera tuya, solo deja de asomarte al caldero o terminarás sin cejas.
-Bonita cara tendría¿verdad? Sin cejas... jejeje- sonrió el pelirrojo.
-Sí, definitivamente se te acentuaría más la cara de tonto -sonrió el slytherin- bueno... no quise decir eso...
-No te preocupes, Zabini –le sonrió Ron- te perdono nada más porque me vas a dar de tu poción.
-Bien, entonces es un trato, Weasley.
-Así es, Zabini. –Ron le sonrió satisfecho al pelinegro mientras este encontraba aquella sonrisa muy desconcertante. Claro, ese Weasley no perdía la carita de niño travieso desde que entrara a Hogwarts, solo que ahora se veía más atlético y un poco más maduro, (en lo que cabe decir que un Weasley sea maduro). Draco Malfoy miraba como ese maldito gryffindor pelirrojo había logrado hacer sonreír a Blaise, pero sobre todo, como era que el estúpido de Zabini se dejara engatusar tan fácil por ese tonto pobretón. Algo estaba mal, definitivamente, Draco Malfoy estaba pasando por un momento muy difícil. El sentirse desplazado por sus amigos. Pues por más que veía encontraba a todos sus compañeros trabajando tan normalmente como si nada hubiera pasado... ¿pero que era lo que estaba pasando?
Antes de acabar la clase de pociones, Zabini vació de su poción sobre el frasco del pelirrojo y éste le sonrió agradecido // Wow, Ron... quien fuera a decir que las serpientes no todas eran iguales. Ese Zabini si que me cae bien. Además, tiene algo... no sé... jejejejeje... es indudablemente atrayente... si eso es, Zabini es un imán// pensaba el pelirrojo mientras veía como el pelinegro vertía su poción en su propio frasco para después entregárselo al profesor.
Terminó la clase de pociones y se dirigieron a su clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, y como les tocaba aún juntos a Slytherin y a Gryffindor, los dos grupos de alumnos partieron hacia dicho salón en donde ya los esperaba su nuevo maestro. Harry se sorprendió bastante al ver a Ojo Loco Moody parado a un lado del escritorio, éste le sonrió.
-Toma asiento, Harry.
-Sí, profesor –le dijo mientras no le quitaba la mirada de encima. No sabía porqué pero Potter siempre había sentido algo de miedo hacia esa persona. Era muy impredecible y desde aquella vez en cuarto año, aún no le tomaba tanta confianza a Alastor.
-Bien, ya que están todos sentados, comenzaremos la clase –Alastor con varita en mano, comenzó a caminar entre los alumnos- sé que debido a la guerra contra Voldemort, ya ustedes son expertos en algunos de los hechizos más peligrosos, así como en las maldiciones imperdonables... –volteo viendo a Harry, pues fue con un Avada que dio fin a la vida de Voldemort- es por eso que he decidido que estará bien practicar un poco, veamos como están sus defensas... ¡Malfoy! pasa al frente.
Draco pasó saliva con dificultad, le temía tanto a ese viejo lunático de Alastor, más porque al parecer, ese viejo tuerto le había tomado una gran antipatía. Malfoy sin demostrar que sentía temor, camino hacia el frente del salón sin perder su porte elegante y altivez innata (claro, soy un Malfoy¿qué esperaban?). Alastor vio al príncipe de Slytherin "pavonearse" ante sus demás compañeros, ah como le caía mal ese maldito mocoso engreído, él mismo se iba a encargar de bajarle sus humos.
-Bien, varitas afuera –le ordenó mientras se ponía frente a él.
-¿Con quién voy a pelear? –preguntó el slytherin al ver que solo lo había nombrado a él.
-Conmigo... –el rubio no pudo ocultar una mirada de pavor- ¿por qué, Malfoy¿tiene miedo o siente que no es lo suficientemente listo como para defenderse?
Harry Potter desde su lugar veía aquella escena sintiendo una ansiedad dentro de él¿qué diablos le pasaba a ese loco de Alastor¿sería capaz de hacerle daño a Malfoy?, el ojiverde sintió como la garganta se le cerraba siendo imposible pasar saliva, con los ojos más que abiertos, miraba la expresión en el rostro temeroso de Malfoy y en el rostro sarcástico de Alastor. Ojo loco extendió su varita hacia Malfoy y sonriendo le habló muy déspota.
-Vamos Malfoy –le sonrió burlón- no te lanzaré un Avada Kedavra... –Draco pasó saliva con dificultad, trato de mantenerse firme, no se iba a dejar humillar por ese estúpido lunático malformado. Empuñó su varita también y la dirigió a esa persona que se llamaba "maestro". Alastor sonrió maliciosamente, Malfoy sintió un frió recorrer su espalda y Harry Potter estaba sentado al filo de su asiento, preocupado y nervioso... no, no podría ser posible que ese loco le hiciera daño a Malfoy, claro que no, no se atrevería.
-¡Sectusempra! –gritó Alastor lanzándole el terrible hechizo a Malfoy, quien sin perder tiempo empuño su varita a la vez.
-¡Protego! –alcanzó a gritar el rubio, quien sentía su corazón palpitándole a mil en el pecho. Harry estaba casi arañando su escritorio¿qué era lo que le pasaba a Alastor?. Draco sonrió orgulloso al ver que había detenido el conjuro de Ojo Loco, distrayéndose un poco.
-¡Crucio! –gritó Alastor dirigiendo la luz azul hacia el rubio quien no esperaba ese rápido movimiento de parte de su profesor que, sin más, cayó al piso revolcándose de dolor.
-¡Expelliarmus! –gritó Harry Potter dirigiéndole el hechizo a su maestro, quien soltó la varita y rompió la maldición en el joven rubio. Harry casi cae al correr hacia Malfoy, se hincó a su lado y lo protegió contra su pecho, sentía como sus ojos se iban humedeciendo al ver el rostro agónico del hermoso rubio que estaba estrujándose entre sus brazos.
-¡¿Qué diablos le pasa?! –le gritó a Alastor quien miraba con un brillo de prepotencia al rubio como se estremecía.
-Él debió defenderse –se excusó.
-¡NO! –le gritó Harry mirándolo muy enojado- Primeramente usted no debería hacer esto¡Por Merlín¡es un maestro! y sobre todo NUNCA debió usar una maldición imperdonable sobre DRACO!! -El gritó de Harry se escuchó por toda esa habitación, dejando a sus compañeros asombrados ante la reacción de su amigo; //¿Draco?// pensó Ron mientras veía sin pestañear aquella escena. Nott y Zabini, al igual que Goyle estaban de pie a un lado de sus asientos, solo que Potter parece que les tomó la delantera en su deseo de ayudar al joven Malfoy. Hermione sabía que definitivamente algo le estaba sucediendo a su ojiverde amigo, tenía la ligera sospecha de que aquello que estaba notando seguramente era el inicio de algo bueno para Potter, más tarde trataría de conversar con él. Harry abrazó más el cuerpo adolorido del rubio, quien comenzó a abrir sus hermosos ojos plata, ahora con un brillo que seguramente eran lágrimas retenidas.
-P-Potter... –exclamó el rubio casi sin voz al ver el rostro de Harry muy cerca de él y viendo de nuevo esos bellos orbes esmeraldas- n-no... me... t-toques... c-cara...rajada... –Harry no evitó sonreír, cómo le encantaba ese rubio presumido, lo amaba.
-Te vas a poner bien, Malfoy –le susurró tiernamente mientras le acariciaba el rostro- te voy a llevar a la enfermería... vas a estar bien...
-M-me duele... todo... –Draco cerró los ojos dejando caer la cabeza sobre el pecho de Harry.
-Descansa, Malfoy... –Harry le acarició el cabello y lo cargó en sus brazos, no sin antes echarle una mirada de enfado a Alastor- usted no tenía ningún derecho...
-Harry... yo...
-No... no me diga nada, es intolerable que después de haber acabado con las atrocidades de Voldemort, todavía tengamos que seguir viendo estas cosas...
Sin decir más, Harry salió del salón con Draco en brazos bajo la mirada atónita de sus compañeros. ¿Pero que le pasaba a Potter¡era Malfoy al que llevaba en brazos¿se dio cuenta de ello? Al parecer sí, tres jóvenes slytherins se vieron entre sí y solo dos de ellos sonrieron ante lo que vieron esa mañana... el famoso héroe Harry Potter, al parecer siempre sí tenía una debilidad... una rubia debilidad llamada Draco Malfoy.
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Harry se pasó toda la tarde junto a Draco Malfoy en la enfermería, no se iría hasta saber que el rubio estaba completamente bien; el sueño comenzó a apoderarse de él y sentado en la silla al lado de la cama donde Malfoy reposaba, se quedó dormido. No se dio cuenta cuando el hermoso rubio comenzó a despertar y abrir poco a poco sus ojos. //¿Dónde diablos estoy?... ¿es la enfermería// se preguntaba el joven Malfoy //¡ah si!... ya recuerdo¡maldito Alastor deformado¿cómo se atreve a lastimarme¡Salazar! Todos se están aprovechando de que mis padres no están aquí... si no... ya me imagino lo que les harían...// fue cuando el susodicho rubio recordó quien lo había llevado a la enfermería. Poco a poco fue volteando su rostro hasta ver al joven Potter dormido en la silla.
//Potter me trajo hasta aquí... ¿porqué lo haría, si se supone que nos odiamos?... ¡bah! Además que me importa, es Potter! seguro lo hace para seguir viéndose como el héroe... ¡claro! Como ya no hay Voldemort que vencer ahora seguramente, se a propuesto ser el defensor de todo Hogwarts... ¡vaya estúpido!// pensaba Draco mientras seguía viendo a Harry ahí, a su lado, ¿quién fuera a decir que el patético de Potter tuviera unos ojos tan bonitos... (sonrió)... y además, que me tratara así... de esa forma tan especial... digo, no a todas las personas a las que Potter salva las termina acariciando, cómo lo hizo conmigo... je,je,je... ¡Salazar! Soy un completo adonis!! Ni el mismo Potter se resiste a mis encantos, juas, juas... bueno, no lo puedo culpar, soy demasiado hermoso para ser verdad//. El rubio oyó como la puerta de la enfermería se abría y rápidamente cerró los ojos haciéndose el dormido; sin querer hacer ruido, entraron en la habitación Ron y Hermione, quienes decidieron despertar al niño-que-vivió-y-venció sin hacer ruido.
-Harry...-lo movió Hermione- Harry...
-¿Mmmmh? –se medio despertó el ojiverde, sonriendo al ver parados ahí, a un lado de él a su par de amigos.
-Harry... no has comido, venimos por ti –le dijo la castaña- necesitas comer, ya es tarde.
-Pero... ¿Draco? –preguntó Harry preocupado, el rubio quien estaba oyendo toda esa plática, trato de no sonreír al oír las palabras de Harry.
-El estará bien, Harry –le respondió Hermione- le preguntamos a Madame Pomfrey y nos dijo que Malfoy se encuentra bien, que solo necesitaba reposo...
-Pero... no lo puedo dejar aquí solo... -se explicó el ojiverde, sorprendiéndose el mismo ante lo que había revelado a sus amigos, quienes hicieron una mueca algo extraña; sobre todo Ron.
-¿Qué dijiste, Harry? –le preguntó el pelirrojo mientras el rubio en cuestión, aún fingiendo dormir (y es que era muy bueno para actuar, claro, era un Malfoy; todo lo que hacía era perfecto xP), rogaba a Merlín el que no lo dejara reír al oír como el estúpido de Potter se había echado de cabeza ante sus amigos.
-E-es que... pues... –tartamudeaba el pobre de Harry mientras sentía como su rostro se ruborizaba enormemente- ... es que... ¡quiero saber si va a regresar nuevamente a la torre, sí, eso... porque si no, entonces yo también irme ya con ustedes a Gryffindor! //Fiu...te salvaste Harry...// pensó el pobre ojiverde sintiéndose más librado de esa embarazosa situación.
-¡Ah! –exclamó Hermione no muy convencida- bueno, Harry; creo que aún van a seguir viviendo los dos solos en la misma habitación como ayer... pero, Harry, por favor baja a comer algo...
-P-pero... –todavía el ojiverde se rehusaba a abandonar al pobre, desvalido, indefenso y tierno rubio de Draco Malfoy¿cómo lo dejaría ahí solo si para eso estaba él, Harry Potter, para defenderlo?
-Harry... –lo miró algo fastidiada la castaña- en unos minutos van a venir los amigos de Malfoy, y no creo que sea una buena idea el que te quedes tú aquí.
-Bien... –Harry se levantó muy a su pesar de aquella silla y dio un último vistazo al hermoso rubio que yacía dormido (ajá, como no) en la cama. Potter sonrió al ver tan bello espécimen¡Merlín! Ese Draco si que era todo un sueño... y él no iba a descansar hasta que ese endemoniadamente sexy slytherin fuera de él.
Harry partió de la enfermería dejando a Draco Malfoy aún sonriendo ante lo que había escuchado... //¿quién lo fuera a decir?... Potter no me quería dejar!... ja,ja,ja,ja... eso si que sonó extraño... (suspiró)... nunca pensé que ese estúpido gryffindor sintiera algo por mí, aunque... no... seguramente se siente atraído por mi físico, claro, eso debe ser... ¡Salazar, es Potter! además¿quién no se siente atraído hacia mí// pensó el rubio mientras sin querer, dejo escapar un leve suspiro que sonó a melancolía.
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Dumbledore le dio permiso a Harry para que cenara junto a sus amigos en la mesa de Gryffindor, ya que el joven Malfoy estaba aún en la enfermería y cenaría ahí, en cama. La cena apareció en las mesas dejando atónito al pobre Ron. Había ante ellos la comida más exquisita y los más deliciosos postres que pudieran imaginarse; todo cortesía de Albus Dumbledore. Harry se disponía a tomar un trozo de esa apetitosa pierna de cordero cuando la voz de su "querida" amiga Hermione, lo interrumpió.
-Harry...
-¿Sí, Hermione?
-En la enfermería... –lo miró mientras su tono de voz fue más bajo- ... ¿por qué no querías dejar solo a Malfoy?
//¡Diablos¿por qué es tan directa?// pensaba Harry mientras torturaba el pobre trozo de carne con su cuchillo y tenedor- Verás, Hermione... no sabes cuán difícil es para mí el ver como la gente sufre...
-Harry... –lo miró sonriendo burlona.
//¡Merlín¿porqué Hermione no es como Ron?// -mira Hermione, la verdad es que... bueno, la verdad es tan relativa... que pues... a veces la tienes, y otras no... ¿verdad?
-¿Qué dijiste? –lo miró tratando de no reír ante el nerviosismo del chico- vamos Harry, no me mientas...
-No te miento, Hermione- le dijo tratando de sonreír y oírse convincente.
-Harry Potter... –lo miro amenazadoramente- ... te enfrentaste al profesor Moody, protegiste a "Malfoy" en tus brazos¡lo acariciaste frente a nosotros¡regañaste al profesor Moody y sobre todo... te llevaste cargado a Draco Malfoy como si fuera una "princesita" en tus brazos... ¿y quieres que me crea que no paso nada?
-Bueno... –se puso frío- es que no podía caminar, por eso lo cargué... estaba desmayado... ¿lo recuerdas?
-¡Merlín, Harry! –le sonrió- ¿te gusta Draco Malfoy? –Harry Potter se atragantó en ese momento.
-¡COF, COF! (tos)... ¿p-porque dices eso? –sintió como su cara se ponía tan roja como el cabello del pelirrojo a su lado.
-Vamos Harry, no estoy tonta... además, soy una chica...
-Bueno... ya me había dado cuenta...
-Mira Harry... –lo miró la chica- ... conociendo a Malfoy, no sabría que decirte... es que aún no entiendo cómo fue que te enamoraste de él, digo, siendo que siempre te humilla...
-¿Sabes, Hermione? –la miró más sereno- creo que en el fondo, Malfoy no es tan malo... es solo que tal vez trata de aparentar algo que no es en realidad...
-Harry... Malfoy es hijo único de una familia aristócrata y orgullosa... ¿sabes lo que eso significa?
-No... –trató de sonreír ante la mirada preocupada de su amiga.
-Eso significa "problemas, hazte a un lado si no eres de nuestra clase... basura" eso es lo quiero decir... y Harry –le sonrió muy mortificada- realmente no quiero que te lastimes...
-Hermione... ¿confías en mí?
-Sí... –le contestó extrañada ante la pregunta.
-Bien, entonces hazlo... –le respondió- no soy ningún tonto Hermione, y sé como es Draco y sé también lo que no es... y créeme, no me voy a rendir hasta que este a mi lado.
-Vaya Harry... –le sonrió- creo que tienes razón... tienes el derecho de estar con quien tu desees... es solo que... ¡Merlín! Es Malfoy...
-Je,je,je... ¿extraño verdad ?
-Me doy cuenta que es verdad eso de que polos opuestos se atraen.
Harry sonrió y palmeó la espalda de su amiga, quien sonrió ante el gesto de su amigo. Ron, quien hacía creer que no se había enterado de la plática, pensaba tratando de entender a Harry. ¿Malfoy?... bueno, sé que esa lombriz albina tiene a todo Hogwarts de cabeza, pero ¿a Harry?... nunca lo hubiera creído...pero como dije antes... si Harry desea eso, entonces yo le ayudaré a lograrlo// y pensando esto, el pelirrojo sonriente le encajó tremenda mordida a la rebanada de pastel que engullía con felicidad.
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De vuelta hacia su habitación, Harry se encaminaba cabizbajo y pensativo, sabía que Malfoy iba a ser dado de alta para el anochecer, y que seguramente llegaría al cuarto más noche... como le hubiera gustado haberse quedado ahí, junto a él, para verlo despertar, aún recordaba al bello rubio entre sus brazos, como se sentía tan frágil... era algo tan bello que él deseaba cuidarlo de todo mal. Mientras él estuviera ahí, nada le debería suceder a Draco Malfoy. Harry llegó ante el cuadro de los enamorados y dijo la contraseña casi sin ganas.
-"Vidas alternas" –la joven pareja del cuadro vio extrañada el decaído semblante del gryffindor frente a ellos.
-¿Estás bien? –le preguntó la chica.
-Sí, gracias...
-¿Dónde está el hermoso rubio que vive contigo?
-En la enfermería... llegará más tarde...
-Ah... –sin decir más la pareja le abrió la puerta de entrada a Harry quien entró directamente a sacar su pijama y entrando al baño se dispuso a relajarse con el agua caliente de la tina.
En realidad no tenía ganas de nada, se sentía algo vacío... sabía que Dumbledore había dado un tremendo regaño a Alastor Moody por aquella falta de buen juicio y haber atacado a Malfoy con tan indigno hechizo; Harry no odiaba a su maestro, solo que no entendía porque le tenía tanta antipatía al pobre rubio. Acabo de bañarse y se dirigió a su cama aún pensando en esa bella imagen entre sus brazos.
//Malfoy... ¿porqué me tuve que enamorar de ti?... somos tan distintos y tan iguales a la vez... sé que te sientes solo tu también... Merlín... si en verdad no me odias, dame tan solo una señal de que esto no es solo un descabellado sueño mío... que tal vez Malfoy, si será para mí... // y pensando esto, Harry suspiró cerrando los ojos tratando de dormir, mientras se liberaba de un día tan pesado. No vio cuando la puerta de aquella habitación se abrió dejando ver al hermoso rubio que apenas llegaba al cuarto. Draco sacó su pijama de seda y yendo al baño también, se dio una relajante ducha de agua caliente y perfumada para destensionar su perfecto y esbelto cuerpo.
Salió de la ducha y después de peinar su perfecto cabello rubio platinado, volteo a ver al aperlado ojiverde que dormía profundamente en la cama. Se sonrió // Potter... ¿porqué te preocupas tanto por mí?... ¿en realidad merezco el que te enfrentes a todos, aún a tus patéticos amigos, solo por mí?... ¿es que eres un tonto o es que en verdad sientes algo por mí, bobo gryffindor de ojos hermosos?...// Draco sonrió y fue hasta Harry, dándole un pequeño beso en la mejilla... // estoy seguro que lo haces solo para quedar bien ante todos y no perder tu fama de santo, Potter// pensó el rubio mientras se iba hacia su cama, y sentado, le dirigió una última vista a su ojiverde compañero.
-Buenas noches y que tengas dulces sueños... Potter –le dijo el rubio desde su cama, con una voz que sonaba melancólica. Se acostó en su cama, tratando de dormir.
//Buenas noches y que tu también tengas los sueños más hermosos, mi dulce serpiente albina// -Harry aún no dormía, sonrió para sí al ver lo que había sucedido. Tal vez Merlín no lo odiaba después de todo y esa era la señal... a menos que... Draco solo le diera el beso por agradecimiento por haberlo ayudado...
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Y vaya... pobreshito Harry!! jajajajjajaja, bueno, no es tan fácil tratar de conquistar a un slytherin, sobre todo siendo un hermoso, bello, perfecto, sexy, y rubio Draco Malfoy... pero bueno¿que querías Harry??... así te sabrá mejor, ya verás... muajajajajajajajaja!! xP
Gracias, muchas gracias por sus reviews a LittleSweet Malfoy Oh, Haruko FL CL, a FeFiiTTah Malfoy Potter, a piri.chan.anti-kikio y a ¿YO? que no soy yo, pero sé que eres tu... jajajajajajaja, gracias a todos y sigo esperando sus reviews!!!!/p>
