NOTA DE LA AUTORA: Gracias, muchas gracias de nuevo por sus reviews… Son mi pan de cada día, sin ellos muy probablemente moriría º 0º A cada rato me asomo a leerlos u,u.

AGRADECIMIENTOS (No lo haré muy seguido xD):

Judi-chan: Gracias por tu apoyo x) Realmente me alegra mucho que estés dispuesta a leer de nuevo la historia. Y no te preocupes, esto será rápido º 0º ya que me gustaría llegar a estar a la par de "Recuerdos Olvidados" en Cemzoo, necesariamente porque el capítulo lemon voy a publicarlo aquí y se los haré saber cuando lo haga º -º. De todas maneras gracias x).

Jimena: Me alegra que te haya gustado, y espero que te siga gustando XD.

Jimena.chan: Clases de sexualidad es lo que se nombrará mucho más adelante xD, pero gracias por el comentario anticipado.

Noelia: Gracias por las palabras XD, trataré de actualizar lo más seguido que pueda.

Erini: Claro, los incentivos ayudan mucho. Y bueno, hasta ahora no ha aparecido Kikyou en el fic, y sinceramente no creo que alcance a aparecer (Aún no está terminado) por gusto suyo º-º Gracias por dejar tu review.

Gris-Chan: Ya te había respondido, supongo. El fic tiene muchas modificaciones, por el simple de hecho de que tenía que publicarlo aquí, y porque la historia en sí también fue evolucionando conforme pasaba el tiempo (Mis amigos de Cemzoo sabrán a lo que me refiero u,u). Así que espero que te guste hasta ahora, y que continúes enviando reviews º-º

serena tsukino chiba: Gracias por leerlo º-º Las cosas no se arreglarán tan fáciles, pero te aseguro momentos de mucha "tensión" y escenas románticas, en cuanto a las escenas lemon… Me encargaré de eso x)…

Tsuki Lunita: ¡Jajajaja! XD Fue un acto de mucha estupidez que sin embargo valdrá la pena. Gracias por responder, y espero no desilusionarte.

o-Yami-o: Muchas gracias de todo corazón por hacerme enterar de ese detalle, porque sinceramente no tenía ni la más remota idea de que algo así se exigía aquí XD Y me dio tiempo de modificar lo que ya tenía planeado. Me alegra que te haya parecido bueno, y gracias otra vez.

Ya está. Son poquitos ;---; Espero que se incrementen. Pero continuemos con lo bueno…

"Capítulo 3: Sensaciones"

InuYasha lleva a Kagome hacia el templo, con el corazón en la garganta y ansioso de que supiese todo lo que habían vivido en el Sengoku. La jovencita no dejó de ver el árbol sagrado al pasar frente a él, sintiendo como si algo en él le llegase desde una distancia que superaba el tiempo y el espacio.

Al llegar, InuYasha se volvió para mirarla y la haló hacia el interior.

- ¿En donde estamos? –Preguntó Kagome, mirando a su alrededor, detallando el lugar-

- Kagome… -Le dijo él- Voy a contarte…

Pronto, InuYasha se encontró narrándole toda la historia de sus travesías. Él, que difícilmente decía cómo se encontraba, le estaba contando todo lo relacionado con sus viajes y con la perla de Shikón. Comenzando por cómo ella lo había encontrado a él, luego resumiendo cuidadosamente la historia del origen de la perla, la creación de Naraku, y luego cómo ellos dos habían conocido a los demás. Kagome permanecía con la boca ligeramente abierta, intrigada y fascinada por las increíbles historias que supuestamente ella también había vivido a su lado.

InuYasha no perdió tiempo contándole detalles innecesarios, solamente lo importante. También omitió algunas escenas de Kikyou y él, que pudieron haber sido algo dolorosas para Kagome, como aquella ocasión en la que él le confesó que se quedaría junto con la antigua sacerdotisa... O las múltiples veces en las que él había hecho llorar a la jovencita porque lo había visto correr como vil idiota (Me gusta Kikyou, pero InuYasha sí se porta como un vil idiota cada vez que la siente) al simple rastro del aroma de ella. Simplemente no quería herirla, a pesar de que no lo recordara.

- ¿Y hasta ahora no hemos podido acabar con ese sujeto de nombre Naraku, cierto? – Preguntó Kagome, muy interesada en todo aquello que acababa de escuchar-

- Ese miserable tiene sus trucos para esconderse...

- Entiendo…-De pronto se rió- Todo esto que me has contado parece increíble, es decir… Monstruos, perlas mágicas, exterminadores de youkais, hanyous, todo eso es fabuloso… Y yo sin poder recordar ni un solo detalle…

- Pronto lo recordarás. Tan solo ten paciencia y concéntrate en las cosas que hasta ahora se te hacen familiares

Ella movió la cabeza, indicando que si. Entonces hubo silencio por un momento...

- Y... dime algo ¿Yo era buena arquera antes? -Pregunta con una sonrisa en su rostro-

InuYasha volvió a mirarla, con una sonrisa divertida en su rostro.

- Eras pésima.

- … ¿Qué? -

- Eras una pésima arquera, al principio. Pero nada comparado con tus habilidades ahora.

Ella sonrío de nuevo.

Era verdad. Él nunca habría imaginado que Kagome tendría los poderes con los que contaba actualmente. Había aprendido infinidad de ataques, gracias a las enseñanzas que le había dado la sabia Kaede mientras permanecían en la aldea. De hecho, la última vez que salieron de esta, fue Kagome quien se encargó de destruir a aquel monstruo de muchos muchos metros que llevaba un fragmento de la perla incrustado en su abdomen.

- Quiero… conocer a los demás –Dijo asomándose por el pozo- Quiero ver cómo vivíamos antes de que ocurriera el accidente.

InuYasha lo consideró mucho. Ella quería ir al Sengoku, debía ir al Sengoku de todas maneras… ¿Pero en ese estado? Correría un gran peligro, no conocía el lugar, y mucho menos a los monstruos que ahí habitaban.

- Kagome, eso no sería muy prudente –Frunció el ceño con desagrado. Esa frase le supo a Miroku cuando quería hacerse el sabelotodo con él-

-"Arrojar las cosas de la señorita Kagome al río no solucionará nada, InuYasha, no sería prudente…".

- "Te dije que arrojar la mochila de la señorita Kagome al abismo no sería nada prudente, InuYasha…".

- "¡Lanzar a la señorita Kagome al abismo no es una idea prudente, InuYasha...!"

- "Tomar el sostén de la señorita Kagome no sería prudente, InuYasha… ¡Mejor déjamelo eso a mi! ¡OoO!"

"Maldita sea… ¿Y eso de dónde salió?" Frunció los labios, una gota de sudor resbaló por su cabeza (Más o menos así: o,óU), y suspiró. "Condenado monje…" Pensó para sí mismo. Kagome se acercó un paso a él, sacándolo a la realidad.

- Pero ¿No dices que realmente soy buena arquera? Yo podría defenderme y…

InuYasha se adelanta y la toma por los hombros.

- No tienes ni idea de qué cosas hay allá. ¿Y si algo te pasara? No sabes cómo enfrentarlo sola.

- Pero... –Comenzó a decir, y su rostro se iluminó con una sonrisa- Tú estarás conmigo... Tú me protegerás ¿cierto?

InuYasha guardó silencio, mirándola sorprendido. Mierda, qué niña tan terca…

- Nada malo va a pasar, porque tú siempre vas a estar junto a mí… –Le dijo ella, y él suelta sus hombros- ¿Dices… que esta es la entrada al Sengoku?

- Si, esa es la entr...-De pronto abre lo ojos- Oh, no…

Kagome lo mira pícaramente, y entonces se sienta en la orilla del pozo y hace un ademán de despedida con su mano. InuYasha ahogó una maldición mientras la veía dejarse caer.

- ¿Es que eres tonta o qué? –Le alcanzó a gritar mientras se lanzaba con ella y sujetaba su mano, dejándose caer también-

Todo a su alrededor se iluminó con un brillo azulado y blanco, que en menos de un segundo se disipó. Ambos tocaron tierra, aún tomados de la mano. Kagome miró muy entretenida a su alrededor.

- Yo… lo veo todo igual –Le dijo confundida, InuYasha dio un resoplido y señaló hacia arriba- Oh… ¡Oh! –Exclamó al ver un cielo despejado sobre ellos- ¿Y como se supone que vamos a…?

InuYasha no la dejó terminar, ya que la agarró de la cintura, y se impulsó hacia arriba con ella. Alcanzando la boca del pozo vacío, y saliendo posteriormente a la luz del día.

Cayó sobre sus talones, y dejó libre a Kagome, quien, sin poder creer lo que acaba de pasar, miró el pozo, y después a InuYasha, y luego miró sus pies, y por último el pozo de nuevo.

- Eres… raro –Fue lo único que dijo antes de empezar a caminar-

- Ten cuidado, Kagome. Permanece a mi lado –Le advirtió, olfateando el aire alrededor de ellos, en busca de alguna amenaza-

- Si –Sonrío abrazando fuertemente a InuYasha del brazo-

- ¡Feh! –Dijo para disimular el ligero sonrojo de sus mejillas-

El viaje camino a la aldea fue bastante entretenido, sobretodo para Kagome, quien no paraba de preguntar cosas como si las batallas con los demonios eran muy difíciles, o qué tan fuertes eran cada uno de sus amigos, etc, etc…

E, increíblemente, InuYasha estaba dispuesto a contestarle a todo lo que ella preguntara.

- Aquí es. –Dijo él mostrándole una pequeña cabaña de madera en las nacientes de la aldea. Junto a su puerta se hallaban varios arcos y flechas, seguramente de Kaede-

Kagome respiró hondo, con timidez y nerviosismo.

Al entrar a la cabaña, todos los ahí presentes voltearon a verlos, y en sus rostros se reflejó un gran alivio.

- ¡Estaba muy preocupada por ustedes dos! –Decía Sango a manera de regaño- ¿Tienen idea de lo frustrante que es no saber nada de ustedes?... ¡Es que, demonios, si al menos pudiéramos atravesar el bendito pozo y…!

- Kagome… –Interrumpió InuYasha- Ella es Sango.

Todos pusieron un gesto de "¿De qué mierda estás hablando?" y murmuraron un: "¿Eeeeh?".

- Hola, Sango –Saludo tímidamente Kagome, sin dejar de ver el gigantesco boomerang detrás de la hermosa Tajiya-

- Muuuy bien… –Miroku se puso de pie- ¿De qué se trata todo esto?

- Por favor, Miroku, te explicaré luego… -Se apresuró a decirle el hanyou entre dientes, y Miroku quedó más confundido que antes… ¿Era una especie de broma?- Él es Miroku, y no te recomiendo darle la espalda… NUNCA.

Por último le presentó al pequeño kitsune, quien se quedó con las ganas de saltarle encima, como siempre lo hacía (No porque la condición de Kagome se lo impidiese… Es que simplemente InuYasha odiaba cuando el pequeño zorro hacía eso…), y luego a la anciana Kaede. Por supuesto ninguno comprendía de que se trataba aquel comportamiento tan inusual, pero por petición de InuYasha siguieron el juego sin hacer reclamos.

Después de unos momentos, InuYasha tuvo la oportunidad de sentarse junto a los demás, mientras que Kagome jugaba afuera con Kirara, para contarles lo sucedido.

- ¡Por Kami, eso es horrible! –Exclamó Sango cubriéndose la boca- ¿Va a estar bien?... ¿No hay manera de…?

- Bueno... –Dijo InuYasha, muy seguro de sí mismo- Hubo algo que le entendí al abuelo de Kagome...

FlashBack (según recuerda InuYasha)

- Suponiendo que la amnesia sea temporal… -Comenzó a decir el anciano- No hay mucho que se pueda hacer. No existe blah blah blah blah blah blah blah, el cerebro es tan complejo que blah blah blah blah blah blah blah blah blah blah blah, significa mucho.

- ¿Qué quieres decir con eso? –Preguntó la madre-

- Hija, tranquilízate. El medico anexó que si blah blah blah blah blah blah blah blah blah blah blah blah blah blah blah blah... y nos corresponde a nosotros reconstruirlos con cosas que ella vaya asimilando…

Fin del FlashBack

- … o,o…

- ¿Y bien? –Preguntó Miroku mirándolo con impaciencia- ¿Qué cosa entendiste?

- Estee... ¡Bah, eso no es lo importante ahora! El punto es que ella aún puede recordar pequeñas cosas que le resulten familiares. Por ejemplo, ella vio esta mañana a su hermano, y recordó automáticamente su nombre.

- Bueno, eso es algo por qué alegrarse –Dijo Sango- Pero dime cómo piensas ayudarle.

- Es obvio, según parece Kagome siente mas confianza por InuYasha que por cualquier otra persona –Dijo Kaede tranquilamente mientras movía lentamente el gran cuenco con comida, puesto al fuego-

La voz de la joven distrajo la atención de todos.

- ¡Hey! –Llama a InuYasha desde la puerta, agitando el brazo- ¿Quieres enseñarme el resto del lugar?

- Oh, vaya suerte la tuya, InuYasha –Le dijo Miroku, avecinando una de sus ya muy comunes caras- Espero que no pase nada raro entre ustedes dos. El bosque es un lugar perfecto para…

- ¡Cállate, Miroku! –Todos dijeron al unísono-

- Si, mejor cállese ¡Y QUITE SU MANO DE MI TRASERO! –Gritó Sango-

----Boomerang estampado en su cara-----

- Ouhh… -Gimió con dolor el monje al tiempo en que mostraba la mitad de la cara roja- Me preguntó por qué esas acciones violentas, Sango… "Uh, valió la pena u,ú"

- Oh si, también me lo pregunto yo ¬¬ -Susurró fastidiado InuYasha-

De pronto se acerca Kagome y lo hala levemente de la manga.

- Vamos, por favor –Susurró sonriendo- Llévame…

Todos se quedaron con los ojos abiertos mirando ese comportamiento… Por Kami… ¿Qué todos estaban locos ese día? Lo único que faltaba para completar aquellos sucesos extraños, era que Miroku efectivamente comenzara a actuar como el monje que supuestamente era.

- Bah, está bien. Vamos.

La muchacha haló a InuYasha fuera de la cabaña y se aferró a su brazo. A pesar de su sonrojo, él no podía evitar sentirse sumamente feliz a su lado. Antes de que ocurriera el accidente, podría decirse que su relación con Kagome era bastante cercana, pero de alguna manera su confianza estaba creciendo… Y debía admitir que el hecho de que Kagome estuviese indefensa por el momento era como un abono para su creciente ego.

- ¿Cada cuanto destruíamos monstruos? –Preguntó muy emocionada-

- Por lo general cada vez que presenciabas fragmentos de la perla…

- Según lo que me contaste, ese tal Naraku es el que posee la perla casi completa ¿Neh?

- Aún quedan fragmentos sueltos, por eso si los seguimos es posible que terminemos en el mismo lugar que Naraku.

- Fascinante –Dijo ella, volviendo a mirar al frente-

- "¿Qué demonios es esto?" –Se preguntó a sí mismo- "No debería estarle hablando sobre ese miserable…"

- Oye… -Le dijo ella- Llévame a algún sitio bonito.

- ¿Eh? –El hanyou arqueó una ceja y la miró extrañado- ¿Sitio bonito?

- Si… Tú sabes… Debes conocer alguno en este lugar…

InuYasha lo piensa un poco, entonces se pone de espaldas a ella y se arrodilla.

- Vamos, sube –Le dijo, casi en forma de orden-

- ¿Qué? –Preguntó ella, confundida-

- Que subas a mi espalda, niña. Feh…

Sin entender del todo a lo que quería llegar InuYasha, la joven se subió nerviosamente a su espalda, sin evitar avergonzarse cuando él se levantó y sujetó firmemente sus muslos con sus manos.

- ¿Es normal que me estés tocando las piernas? –Preguntó ella con las mejillas muy rojas- ¿Hacíamos esto antes¿No es un poco…?

InuYasha dejó escapar un gruñido de inconformidad, también afectado por esa pregunta, y bastante sonrojado.

- Ya cállate –Le dijo un poco nervioso- Hacemos esto porque tú no corres lo suficientemente rápido ¿Está bien? Porque eres MUY LENTA.

Nuevamente su orgullo había salido a la superficie para esconder lo que ocultaba el corazón.

- ¿Me estás diciendo "estorbo"? –Le preguntó con los puños hechos bolitas (Si, bueno… Lo apreciarán mejor en la serie, cuando el personaje se pone bravo y comienza a agitar los bracitos y los puños se ven como bolitas o0o)-

- ¡Feh! Cuando comience a correr sabrás por qué lo digo…

Entonces se impulsó repentinamente con sus piernas hacia delante, y luego otra vez, y otra vez, hasta empezar a acelerar; debido al impulso Kagome se silenció y se aferró a sus hombros muy asustada, mirando sin parpadear hacia el frente. Inuyasha se sonrío al sentir los dedos apretando sus hombros, dándose cuenta de que había ganado la discusión con su demostración de alta velocidad. El viaje no duró mucho, y aunque al principio Kagome pareció alterarse un poco, simplemente después se tranquilizó y dejó llevarse por el ritmo de su compañero. De hecho disfrutando de la brisa que chocaba impetuosa sobre sus rostros… Alborotando aquel enloquecedor aroma a jazmines…

Pronto llegaron a lo que parecía ser un campo de girasoles (¿Qué si hay campos de girasoles en el Japón de esa época? Personalmente no lo sé, quizás sí los había. Solo satisfago la petición de alguien que deseó que así fuera hace mucho mucho tiempo). InuYasha se detuvo, olfateando una vez más, y dejó bajar a Kagome...

- Es… -Kagome dejó escapar una exclamación de asombro- … Es hermoso… -Suspiró en cuanto observó el increíble paisaje que los rodeaba-

Avanzó unos cuantos pasos para admirar la vista que tenía sobre los campos. El lugar era simplemente hermoso. El campo se hallaba en la cima de una colina, en la que se podía ver toda la región. El aire era fresco y puro, y a lo lejos se podía escuchar el sonido de un río...

- Jeh, sabía que te gustaría este lugar... -Sonrío InuYasha-

- ¡Me encanta¡Es tan bonito! –Gritó emocionada ella- Es tan… perfecto…

Caminó un poco más, hasta llegar a la sombra de un gran árbol, donde sencillamente se sentó y suspiró de nuevo.

- Oye... Te ves algo cansado... –Le dijo a InuYasha, notando que se acercaba a ella-

- ¿Cansado?...¿Yo? –Se río- Por favor, no me subestimes.

- Que mal genio –Reprochó ella, mirándolo de reojo, entonces señaló sus propias piernas- ¿No quieres recostarte?

- ¿Qué?

- ¿Sucede algo malo?

- ¿Te das cuenta de lo que me estás pidiendo? –Balbuceó él, con un gran sonrojo, mirando hacia otro lado-

- Juh, entiendo… ¿Sientes vergüenza? –Preguntó cariñosamente la joven-

InuYasha intentó desviar su mirada, sin embargo no podía dejar de observa a la bella joven que le sonreía como si nada ¿Qué tenía planeado? "Bruja…" Gruñó. Frunció el ceño, mirándola intranquilo, como si fuese algo fuera de lo común.

Kagome dejó escapar una risa: Pero si estás sonrojándote –Le dijo señalando sus mejillas- Si no quieres hacerlo porque sientes pena, no te preocupes.

"¿Estará así por lo que le pregunté? Siente pena al estar conmigo... ¿Pareceré muy atrevida para él?"

- ¿Pena? Eso no es verdad –Se sonroja con más fuerza y da un paso al frente- Que no responda nada no quiere decir que no desee hacerlo…

De repente InuYasha reaccionó y se dio cuenta de lo que acababa de decir. Kagome se ruborizó, y un enorme silencio inundó el lugar. El hanyou se dio la vuelta mirando hacia el cielo, y exclamando un¡Feh!

Mierda, mierda, mierda… Necesitaba pensar en otra cosa…

Kagome suspira, y responde:

- No tiene nada de malo decir lo que piensas. Pero… al menos ven y siéntate a mi lado.

InuYasha no responde con palabras, solamente se queda mirándola por un momento, luego se decide, se acerca a ella y se deja caer al lado suyo...

- ¿Ya estás molesta? –Le dijo él, casi a modo de reclamo-

- Por supuesto que no ¿Por qué debería molestarme? Después de todo yo no debí haber… -De repente se paraliza al sentir como un peso recaía lentamente sobre sus piernas. Baja su mirada, y encuentra el hanyou recostándose sobre su regazo- Pero… creí que habías dicho…

- Maldita sea, yo sé lo que dije… -Susurra apagadamente. Su corazón latía rápidamente dentro de su pecho, llevando la sangre caliente a todo su cuerpo… Era una sensación que quería seguir sintiendo-

Kagome suspira, sonríe, desliza una mano sobre la cabeza de InuYasha y comienza a acariciar su cabello. El hanyou entrecerró los ojos, agradado por aquel tacto suave. La joven alza su mirada al cielo y suspira profundamente de nuevo.

- Quisiera preguntarte algo... -Hace una pausa esperando alguna aceptación de InuYasha. Pero prosiguió- ¿Jamás has sentido esa sensación de saber quien es tu alma gemela?

-Juh ¿Alma gemela? –Dijo en tono mordaz- No creo que existan esa clase de cosas… -Mintió, nuevamente-

- Bueno, no lo llames de esa forma. –Respondió sin perder ni la calma ni la dulzura- Es.. esa persona con la que te sientes bien compartiendo momentos, y de la que nunca deseas que se aparte de tu lado ¿Lo has sentido?... ¿Has sentido alguna vez eso?

InuYasha suspiró, viniendo a su mente recuerdos de tiempos pasados… Donde nada parecía ser tan complicado como ahora… Donde él y la sacerdotisa Kikyou habían planeado un futuro juntos. ¿Era esa sensación a la que se refería Kagome? Entonces sí la había sentido, aunque hubiese sido hace ya mucho tiempo, su corazón y su mente sí habían acariciado juntos el anhelo de un mañana su lado, compartiendo una vida como humanos ordinarios. Lo supo cuando estuvo dispuesto a abandonar su sangre de hanyou, hacer ese sacrificio, por su querida Kikyou…

¿Pero… qué tal ahora? ...¿Lo había sentido ahora? Esos recuerdos se esfumaron de su mente como golondrinas en verano, y en vez de ellos aparecieron nuevos pensamientos de esperanza. Quizás… con otra persona que no fuese Kikyou… ¿Alma gemela?

- No sé qué responderte –Le dijo seriamente. Entonces pestañea y sonríe sereno- Quizás…

Kagome vuelve su vista a InuYasha adormecido sobre su regazo, lo vio cerrar los ojos, y respirar profundo. Sonríe de nuevo...

- Espera, no te duermas. -Susurra suavemente- Escucha conmigo el sonido del agua…

- ¿Eh? -Abre un ojo y la mira con cuidado- ¿Por qué quieres...?

- Porque yo sí deseo compartir este momento contigo. Este, y muchos más… Me siento segura a tu lado, y no quisiera que te apartaras nunca de mi.

InuYasha tragó saliva cuando se dio cuenta de lo que Kagome trataba de decir. Una indirecta leve, pero segura. Él se quedó viéndola a los ojos, esperando alguna reacción picara en su mirada como ya era costumbre, pero solo encontró una expresión cautivadora en su rostro.

EL viento pasó inquieto entre ellos, jugando con el cabello de la joven, ondeándolo con sus movimientos, sacando destellos azulados de sus finas hebras. Sus ojos parecían mirar a una profundidad infinita, la luz del sol le daba un efecto realmente embriagante. Kagome sonrío, y con voz segura dijo...

- Ahora, respóndeme con claridad… ¿Jamás has sentida esa sensasión de saber quién es tu alma gemela? Porque… yo sí.

InuYasha se incorporó lentamente, sin apartar sus ojos de los de Kagome. Su expresión era confiada y segura, sabía lo que decía...

- ¿Por qué me estás diciendo esto?

- Déjame contarte algo… -Suspira mirando nuevamente hacia el cielo- A pesar de haber perdido la memoria, cuando te vi supe de inmediato que podía confiar en ti… Quiero decir, no sé si éramos así de cercanos antes, pero de alguna forma sentí como si… así fuese…

InuYasha la miró atónito, y ella lo notó. Negó con su cabeza.

- Bah… Olvídalo… Realmente no sé por qué te digo estas cosas –Dice poniéndose de pie-

"¿Qué le pasa? Obviamente no tiene ni idea de lo que le estoy hablando… O quizás ya hablé de más…"

InuYasha se levantó con ella, muy extrañado la toma del brazo, y al darle vuelta puede notar claramente que sus ojos están brillantes de lágrimas. ¿Y ahora qué mierda pasaba?

Kagome permanece en silencio, cierra los ojos y suspira nostálgicamente, su expresión había cambiado a una mas triste...

- Verás... "Él no lo nota… ¿O es que quizás no siento lo mismo que yo¿Lo malinterpreté todo? Su sonrisa… Su tono de voz… ¿Todo?... ¡Pero claro, que tonta soy!" –De pronto una lágrima escapa rápidamente de sus ojos, seguida de otras. Kagome se apresura a limpiarlas, bajo la mirada algo abrumada de InuYasha- Oh, perdóname. Fui una completa ilusa…

- ¿Qué estás diciendo?

- Lo único que quería comprobar, era si teníamos una relación… así de estrecha… ¿Me entiendes? Pero ahora me doy cuenta que no, que yo sólo…

InuYasha se había quedado paralizado, no sabía lo que debía decir en ese momento, un enorme sentimiento de impotencia inundó su ser...

- ¿Qué no lo ves? –Le dijo melancólica- Este sentimiento no es nuevo, yo lo sé, es como si estuviese aquí dentro desde hace tiempo. Lo siento en lo más profundo de mi ser… Es real, y yo…

Sin previo aviso, puso su mano en la mejilla de InuYasha y movió su cabeza hasta que su mirada se encontró con la de ella. Él la miró entre extasiado y sobresaltado, pendiente de lo que haría ella. En ese momento la joven se empinó sobre sus pies...

- Yo te quiero... -Susurró antes de besar su mejilla tiernamente. Luego se separó de él y lo abrazó con fuerza- Perdóname…

InuYasha tragó saliva, y no supo qué decirle…

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El atardecer llegó, con su sol brillando en lo más alto del Sengoku, y las hojas arriba de los árboles comenzaban a teñirse de un naranja intenso debido al contraste de tonos. Un suave trinar de las aves indicaba que la noche se estaba aproximando.

Todos estaban de vuelta en la cabaña. Incluyendo a InuYasha y Kagome, quienes después de lo sucedido y sin mas palabras regresaron en un viaje silencioso hacia la posada. No era más de la media tarde entonces, y de todas formas necesitaban comer algo para llenar sus estómagos.

Sango había salido de la cabaña a recibirlos, preguntándoles dónde se habían metido, y recordándoles que la comida ya se había servido. Antes de entrar, InuYasha le había dado un último vistazo a Kagome, sin embargo ella rompió tristemente su contacto visual y desvió su rostro sonrojándose. Luego le dijo que la perdonara, nuevamente, mientras se adelantaba a la cabaña…

InuYasha susurró su nombre, sin embargo ella no se volvió. Así que el hombre se quedó por unos segundos de pie en la entrada de la cabaña mirándola, recordándose el encanto mágico que ella traía consigo, detallándolo todo una vez más. Su cabello, su aroma a flor de jazmín, su voz, los últimos rayos del sol iluminando su esbelta figura… Y sus labios… La imagen de sus labios no se borraría de su mente. Contuvo el anhelo de poseerlos con los suyos.

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El atardecer pasó tan rápido como había llegado, sin novedades, cargado de silencios, dejándole lugar a la noche fría… La noche triste… y la oscuridad inundó el lugar. La única luz visible era la que provenía de las cabañas. Todos dormían placidamente a esa hora, sin embargo, algo rompió el silencio…

InuYasha se despertó de repente, se sentía intranquilo, su corazón estaba latiendo muy deprisa. Algo no estaba bien… Asustado se puso de pie y miró por la ventana. Olfateó el aire fuertemente, y en distintas direcciones.

- ¿InuYasha? –Murmuró todavía adormecido el kitsune al oírlo olfatear- ¿Qué pasa?

- Es el aire… -Susurra olfateando nuevamente- El aire huele a cadáver…

Continuará…

Muy bien, otro capítulo listo, más reviews a cambio XD. Bueh, solo si quieren u,u Espero que si, leerlos me incitan a seguir poniéndole ganas a todo esto º -º, entre más reciba, más rápido pongo el siguiente, ténganlo en cuenta.

Tuve que cambiar tantas cosas u,u Aparentemente se omiten signos de interrogación cuando van juntos...

Por último, y para quienes llegaron hasta esta línea¡¡Gracias! 0, y esperen el próximo.