NOTA DE LA AUTORA: Jelou º-º Aquí les traigo el siguiente capítulo, el cual espero que les guste de todo corazón, aunque resultó ser algo corto.
Capítulo 6: "Desolación De La Lluvia: Un Encuentro Particular".
"La Noche es como la Poesía, tétrica: A su llegada se alimentan monstruos y símbolos de almas inocentes, en el lenguaje de tinieblas y abismos…"
Realmente no tenía ni idea de por qué aquella frase había acudido a su mente. Quizás era por el panorama que estaba viviendo en ese momento, una noche muy nostálgica y triste, llena de preocupaciones y ansiedad… Pero objetivamente no tenía mucho que ver con aquella frase que recordaba haber leído en uno de los libros que la señorita Kagome había llevado en una ocasión.
El Monje miró a su alrededor, limpiando una gota de agua de su cien que cayó desde el cielo, pero rápidamente otras la reemplazaron. No tenían la menor idea del lugar donde se encontraba ahora InuYasha, y mucho menos Kagome, y no podían hacer mucho respecto a eso excepto esperar.
Y esperar era lo que más les disgustaba hacer en esos casos.
Sango, a su lado derecho y sosteniendo con un brazo a su felina amiga, dejó escapar un suspiro profundo y prolongado. Había comenzado a llover fuertemente, la brisa era fría y lúgubre, la noche cruda y húmeda; el cielo de color gris espeso, y el suelo pantanoso del bosque les dificultaba su paso.
Ahí, pasando por entre las sombras de los árboles, los tres estaban refugiándose de la lluvia bajo el Hiraikotsu de Sango; pero era inútil, aun así no podían escapar del todo de las pequeñas gotas de agua fría que se deslizaban por el contorno del boomerang.
- Ojala… nada malo le haya sucedido a Kagome… -Susurró de pronto el pequeño Kitsune, rompiendo con el silencio-
- Esperemos que no. Por ahora lo único que podemos hacer es pensar que todo saldrá bien y que InuYasha podrá solo contra ese brujo –Le respondió el Monje, secando nuevamente su rostro con la manga de sus ropas-
- Excelencia, usted mismo vio el gran poder con el que contaba ese sujeto ¿De verdad cree que InuYasha podrá ganarle tan fácilmente? –Dijo Sango observándolo. Al contrario de él, a ella no parecía molestarle tanto el hecho de empaparse con el agua, y las gotas resbalaban inquietas por su frente, mejillas, y en el entrecejo de aquellos dos ojos que miraban fijamente… Efecto que fue muy agradable para cierto Monje-
Sin embargo no le contestó. Su rostro pareció calmo, y cerró sus ojos.
Sango bajó la mirada al suelo y suspiró nuevamente. Sabía que InuYasha era un guerrero fuerte, pero había que ser realistas… El área que manejaba el Nigromante no era la misma suya, y la diferencia entre estas era simplemente enorme. ¿Y si no lograba vencerlo?... ¿Como sabrían que Kagome se encontraba a salvo?
De repente Shippo se detuvo en seco mirando hacia el frente, y los pies de Sango golpearon contra él, no muy fuerte, haciéndola salir de sus pensamientos.
- ¿Sucedió algo, Shippo? –Preguntó ella extrañada-
- Shhhh… Escucho algo… Es agua… -Entonces olfateó el aire- Alguien está cocinando algo en agua caliente…
Miroku prestó atención, se podía captar el sonido del agua hirviendo. Debía haber una cabaña en los alrededores.
- ¿Hay personas viviendo cerca de aquí? –Se preguntó Sango, escuchando cuidadosamente con el poco alcance de sus oídos humanos comparados con los de Shippo- ¿Cómo es que no se vieron afectados por el ataque del Nigromante?
- Están lejos del área atacada, Sango… Y ese sujeto se marchó mucho antes de llegar aquí.
- Si, pueda que estén lejos en ese caso, pero en contraste están lo suficientemente cerca como para al menos percatarse de lo que estaba sucediendo en la aldea vecina. ¿Usted cree que a estas alturas estaría yo tan tranquila en una cabaña por aquí? No lo creo…
- Oigan, creo que veo algo… -Les susurró Shippo- Vengan.
Se desvió del camino y atravesó algunos matorrales con dificultad, con Sango y Miroku siguiéndolo. Pronto se encontraron frente a una cabaña a unos 15 metros de ellos, en donde se podía ver a una joven mujer sentada en la entrada poniendo en el fuego una cacerola...
- Pero… si es una mujer –Dijo suavemente Shippo. Él esperaba encontrarse con un ejercito de guerreros o algo así, pero ¿Qué hacía alguien en una cabaña y aparentemente sin haberse enterado del ataque tan repentino de hace poco?- Y está sola, parece. ¿Se encontrará bien?
Una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en la cara de cierto Monje al lado de ellos.
- Yo… Yo me ofrezco humildemente para ir a preguntarle si todo está bien º0º -Declaró mientras avanzaba unos cuantos pasos. Pero entonces se vio detenido por Sango que lo agarró de la túnica-
- Por Kami… ¿Podría algún día dejar de pensar solamente en ESO? –Lo desafió ella, viéndolo con ojos asesinos-
- Pero, no sé de qué hablas mi estimada Sango :D -Ella lo suelta y lo mira de reojo poniendo las manos en sus caderas- Si sólo iré a preguntar…
Shippo y Sango se miraron, cómplices, como diciendo "Si claro... "
- SÓLO a preguntar –Repitió ella, alzando su dedo índice y entonando cada palabra- A-PRE-GUN-TAR ¿Quedó claro? Nada de cosas raras.
- Soy testigo u.ú –Agregó el kitsune cruzándose de brazos-
- Si, si, si… La poesía es como la noche, Sango, la Poesía es la noche…
- …… -Sango levantó una ceja- ¿Uhm…?
Miroku salió de los matorrales y se dirigió a la mujer con ansiosa confianza. Ella se puso de pie de inmediato, alertada por el extraño que acababa de aparecerse.
- ¿Señor? –Preguntó con desconfianza- ¿Se le ofrece algo?
- Oh si, por favor… Lamentamos irrumpir en su casa a tan altas horas de la noche, pero verá, es que hemos venido caminando desde la aldea vecina y… tenemos algo qué preguntarle.
- Claro¿De qué se trata? –Preguntó nuevamente la joven, mirándolo confusa- ¿Está perdido¿Necesita indicaciones?
- Oh no, no es eso. Lo que me preguntaba era… -De pronto el Monje la toma de la mano. Y enseguida Sango recoge una pequeña piedra del suelo y se la arroja con todas sus fuerzas- …si a usted le gustaría tener un hijo conmi -¡OUCH!- ¡Pero qué demo..?
Miroku volteó a ver a Sango, con un pequeño chichón detrás de la cabeza, y ella con las manos hizo una seña de guillotina en su propio cuello dirigida hacia él.
- Pero… Eh… Ah… Si… -Se vuelve de nuevo a la joven- Verá…
- Señor… ¿Se siente usted bien?
- Oh, ahm… Perfectamente –Respondió mientras el chichón crecía cada vez más y más, hasta parecer tan grande como su propia cabeza- Sólo siento la cabeza más pesada… /
- ¿No… quiere algo para eso…? – Preguntó algo asustada señalando aquel golpe- Su mujer parece ser un tanto agresiva…
-------------------
El joven de cabello platinado resopló una vez contra el viento, sintiendo los olores que en él se mezclaban, y sin apartar la vista de aquella espesura de humo que se había formado frente a él. De pronto, unos gigantescos ojos se abrieron entre la bruma, y lo miraron fijamente. El gas oscuro se fue acercando sigilosamente, pero él sólo sonrío y soltó una carcajada.
- ¿Vas a enfrentarme con eso? –Rió fuertemente. Entonces dio un salto enorme hacia él- ¡No lo creo!
Una voz en el interior de la neblina habló.
- Como lo sospeché… En el estado en que estás no tienes control. La razón no forma parte de ti… -Río satisfecho el brujo, aún perdido entre la fuerte niebla; la cual de golpe fue atravesada por el cuerpo de InuYasha hasta perderse en ella-.
Hubo silencio, seguido por una repentina explosión roja y negra, y un cuerpo lanzado fuertemente lejos de ella. InuYasha se estrelló pesadamente contra el suelo, y aunque tardó un poco, se puso de pie atontado, como si nada grave le hubiera sucedido. Se irguió en toda su estatura, miró fijamente hacia el frente, y con una mano limpió la sangre que se resbalaba fuera de su boca. Gruñó.
Una voz salió de entre la penumbra; más no la misma de antes, sino una gruesa y escalofriante, como un rugir y un bramar al mismo tiempo. Entonces, un enorme animal tan oscuro como la niebla misma levantó su enorme cabeza por encima del humo que comenzaba a concentrarse en el aire...
La oscuridad se fue espesando hasta que, incluso en aquel lugar tétrico, la niebla parecía ser parte de un formidable cuerpo oscuro. Sus contornos no eran precisos ni nítidos, pero se sostenía sobre cuatro poderosas zarpas y los ojos de su cabeza se volvieron abrir enseñando un brillo rojo.
Levantó el hocico al aire y husmeó, dejando escapar un profundo gruñido de triunfo que entonces se convirtió en una aterradora carcajada que hizo eco a su alrededor...
-------
- Oh, así que es un monje. Lamento la confusión y el comentario, pero creí que te tratabas de su mujer.
- No, afortunadamente no u,ú Y no te preocupes, soy yo quien lamenta su comportamiento tan atrevido… Verás, está algo atontado por el viaje –Le dijo ya dentro de la cabaña a la mujer que los había recibido, y que se había hecho llamar Miyu- Ha sufrido de fiebre y delirios últimamente debido a que se metió con una planta MUY venenosa –Echó un vistazo rápido a Miroku antes de hacerle una mueca de enojo-
- Ahem… -Carraspeó él, sosteniendo un pequeño paño con agua arriba de su cabeza- Como digas.. Planta.
- …
- Ustedes son un grupo bastante particular, por lo que veo. –Contestó ella sonriendo- ¿Pero podrían decirme que hacen ustedes por aquí a esta hora? No es muy seguro caminar por ahí, hay ladrones rondando.
- Hay una aldea muy cerca de este lugar, y en la noche de hoy fue atacada por un poderoso Nigromante, el cual andaba en busca de los fragmentos de la perla Shikón… -Le respondió Sango-
- Ah si, conozco esa aldea… Le pertenece a la sacerdotisa Kaede ¿No es verdad? –Dijo sin inmutarse- Y no es la primera vez que escucho hablar de la perla por estos lugares, ni de ese brujo.
- Ese hombre capturó a una amiga nuestra: Kagome, –Dijo Shippo con un semblante un poco triste- No supimos para qué la quería, por eso el perro tonto decidió ir a buscarla por su cuenta y…
- ¿El… "Perro tonto"? –Preguntó Miyu-
- Oh, es otro de nosotros –Se encargó de responder Miroku, con una sonrisa- Pero no hemos sabido nada de ellos desde entonces. ¿Señorita, tiene usted idea de qué hace un Nigromante por estas tierras?
La mujer de ojos negros suspiró, no parecía sobrepasar los 20 años, y tenía el cabello color castaño por debajo de los hombros, un tono más claro que el de Sango. Muy bonita.
- Es famoso desde hace mucho tiempo, déjenme decirles. Se tornó en una leyenda tenebrosa.
- ¿Una leyenda? –Preguntó Sango- ¿De ese hombre? No recuerdo haber oído ninguna.
- Eso es raro… Todos los que hemos crecido aquí hemos escuchado alguna vez la historia de ese hombre –Les dijo Miyu, algo extrañada-
- Lo lamento señorita, pero ninguno de nosotros creció por estas regiones, provenimos de lugares distintos. Y sólo llevamos un par de años arribando a aquella aldea que fue atacada. ¿Le molestaría decirnos de qué se trata la leyenda?
- Bueno, según sé, antiguamente era sólo un humano que se ganaba la vida adivinando el futuro de los viajeros en los caminos… -Habló neutra y tranquilamente- Ese hombre, que era conocido por su temperamento ambicioso y egoísta, vivió durante mucho tiempo hasta envejecerse, alcanzando así casi un siglo. Y, como sabrán, a esa edad es prácticamente imposible de llegar debido a la época en la que vivimos actualmente; sobretodo por la gran cantidad de enfermedades y guerras que nos acosan, así que no tardaron en circular las voces de que se trataba de un brujo inmortal o cosas así. Bueno… Brujo no lo dudo, pero inmortal es otra historia, el viejo ya estaba enfermo y solo, y el día de su muerte no se encontraba muy lejos de su alcance.
"Hace pocos años, según dicen las lenguas, se topó con un fragmento de la valiosa perla de Shikón la cual había estallado en mil pedazos un tiempo antes. No tardó en comprender que esa era su solución para no abandonar este mundo y recuperar su vida de nuevo, así que no dudó en usarla para su propio beneficio. Y como todos los seres que se ven afectados por esta perla, su vida cambio drásticamente para peor de todos. Comenzó a practicar artes oscuras, y a involucrarse con espíritus malignos que poco a poco fueron consumiéndolo en alma y cuerpo… Pero él quería más poder, y eso no le importó"
Los tres permanecieron el silencio, escuchando atentamente aquel relato, comprendiendo así por qué ese brujo desprendía un olor a cadáver, como había dicho InuYasha.
- Pero hubo otra consecuencia. Su alma pronto se mezcló con las de los demonios malignos que invocaba, formando una sola muy poderosa en un mismo cuerpo humano, pero sin desaparecer esta del todo… Es difícil de explicar, creó una fusión inestable, un desequilibrio no sólo energético, sino también espiritual. Ahora su cuerpo no puede mantenerse funcionando por mucho tiempo debido a tanta energía maldita que acumula dentro de sí y que va devorándolo lentamente, es por eso que descubrió que robando las almas de los demás y alimentándose de ellas puede continuar viviendo… Bueno, si es que a eso se le llama vivir… -Murmura suavemente eso último- Un sólo fragmento de la perla fue suficiente para hacer crecer en él el delirio de poder... Y lo consiguió, la energía con la que cuenta es enorme; tanto así, que él mismo creó un refugio fuera de este mundo… Es una ilusión atmosférica que hizo con la ayuda de las almas que invocada. Pero su poder es tan real como la perla misma…
Shippo Suspiró: Vaya historia…
- No había vuelto a oír nada de ese hombre hasta hoy ¿Saben? Creía que finalmente alguien lo había derrotado.
Sango se quedó mirándola fijamente: Conoces muy bien esa historia.
- Como ya les dije, crecí escuchándola de los mayores en la aldea de Kaede…
- ¿En la aldea de Kaede?...¿La aldea de donde vinimos? Pero… ¿Por qué vives en esta cabaña estando cerca de tu hogar? –Preguntó extrañado Shippo-
Miyu pareció afectada, pues bajó la mirada y susurró muy bajo la frase: "Hace mucho que dejó de ser mi hogar…", sin embargo repentinamente la puerta de la casa se abrió, interrumpiéndola. Todos voltearon a mirar.
Un niño muy pequeño entró a la casa y se quedó inmóvil al ver tanta gente. Tenía una especie de traje con capucha cubriendo su cuerpo y parte de su rostro. Tenía pequeñas gotas de agua de lluvia resbalando por su piel. La joven mujer se puso de pie inmediatamente al verlo, y corrió a su encuentro.
- Yukio. Ya me estaba preocupando por ti, tardaste demasiado. –Le dijo al pequeño abrazándolo tiernamente-
El niño miró a los extraños: ...¿Ellos quienes son, madre?
Shippo dejó salir una exclamación: ...¡Madre? O,o
- ¿Eres tú la madre de ese niño? –Preguntó Sango- Tan... joven…
Miyu la volteó a mirar y sonrío dulcemente, indicando que sí con orgullo. El niño entró a la casa, tímido al principio, y su madre le quitó el traje que llevaba… Ni Sango ni Miroku pudieron evitar asombrarse por las características de ese niño. Tenía grandes orejas de zorro, en donde debían ir las humanas (Es decir… mas abajo que las de InuYasha º-º), y un par de ojos rasgados, del color del cobre.
Sango se inclinó sutilmente hacia Miroku.
- Excelencia… Ese niño tiene apariencia de hanyou –Le dijo en un susurro que sólo él pudo oír, y respondió asintiendo la cabeza- ¿Cree que sea…?
La madre notó las miradas en sus rostros, así que le pidió dulcemente al niño que se fuera a su habitación y que ella lo llamaría cuando la cena estuviera lista. En cuanto se fue, ella se dirigió a Miroku, y sin perder la tranquilidad que hasta ese momento la caracterizaba, les habló…
- Sé lo que piensan… Pero debo admitir que su reacción no fue como me lo esperaba, por lo general la gente se asusta y se apresura en irse -Les dijo mirando al suelo- Su padre era un Zorro de Fuego… –Shippo pestañeó, conciente de que quizás compartía la misma raza con aquel niño, pero no se atrevió a interrumpir a la joven que parecía tornarse algo triste- Mi familia y algunas personas de la aldea sabían sobre nuestra relación, y la aceptaban… Pero cuando quedé en embarazo, hubo unos cuantos aldeanos que supieron enseguida de quien iba a ser aquel bebé y estaban determinados a toda costa a impedir ese nacimiento… Bueno, ustedes preguntaron que qué hago fuera de mi aldea natal…
Esto último lo dijo con algo de nostalgia, e intentando reprimir una lágrima.
- ¡No pueden ser tan inhumanos! –Gritó la sacerdotisa de nombre Kaede frente a 5 hombres de gran estatura y corpulenta figura- Es sólo una jovencita, y su bebé es una criatura inocente, libre de toda culpa.
- Por favor anciana, tú como sacerdotisa deberías saber muy bien los peligros que podría traer ese engendro ¡Tu trabajo es proteger esta aldea! Ese niño crecerá, y nos devorará a todos cuando tenga oportunidad, incluyéndote a ti..
- No pueden estar pensando de esa manera tan errónea.
- ¿No recuerda la leyenda del Gran InuYasha? –Preguntó el más viejo, señalando en dirección al bosque donde para ese entonces todavía se hallaba sellado en el árbol el apuesto hanyou de cabello plateado, mucho antes de ser despertado- Permitimos que se acercase a la aldea por petición de su hermana la sacerdotisa Kikyou ¡Y mire lo que ocasionó! Ese monstruo la asesinó, y no sólo eso, también robó la perla Shikón y provocó la explosión en el templo que mató a mi padre ¿Quiere acaso que eso se repita?
- Eso es una historia distinta. Este bebé va a crecer bajo la protección de su madre, la mía, y la de su familia. Nada malo va a ocurrir. Por favor, deben tener piedad por este pequeño que va a nacer.
- No puedes estar protegiéndola todo el tiempo –Le dijo el quinto de ellos, más fuerte y grande que los demás- Pero nosotros no somos tan ingenuos como tú, y haremos lo que esté a nuestro alcance para proteger esta aldea de rameras como esa...
La joven salió rápidamente de aquellos recuerdos dolorosos, recordándolo el último día que estuvo en aquella aldea.
- Tuve que huir cuando murió el padre de Yukio, antes de que las personas se atrevieran a hacerle daño a mi bebé, no podía permitirlo. Y aunque la sacerdotisa Kaede intentaba protegernos, como lo hizo con muchos otros, yo sabía que en cualquier descuido ellos se encargarían de asesinarnos –Hace una pequeña pausa para tomar una respiración profunda- Eso fue… cuando yo tenía mas o menos 14 años. No volví a ver más a los habitantes de la aldea, pues juraron que si regresábamos nos matarían…
- Cuanto sentimos oír eso… -Susurró con un nudo en la garganta la Tajiya sentada frente a ella-
- Si, es doloroso… Sin embargo, no es lo que más me afecta de todo esto… -Miró a la habitación donde se había metido su hijo, y habló con inmenso dolor- Sino… que sé que jamás podrá ser aceptado… -Lágrimas corren por sus mejillas-… Mi niño… pasará el resto de su vida huyendo de imbéciles como aquellos hombres. Y yo sé que algún día, cuando yo ya no esté respirando… Él estará… totalmente solo…
"La Noche es como la Poesía, tétrica: A su llegada se alimentan monstruos y símbolos de almas inocentes, en el lenguaje de tinieblas y abismos…"
Y ahí estaba otra vez…
CONTINUARÁ…
Oh, espero recibir muchos reviews por este XD
