El reto que Cameron le había impuesto le devolvió el buen humor. SIntió que aún quedaba esperanza. Le pareció que ella le dab una segunda oportunidad después de la fatídica cita, después de todo lo que había pasado. Ella quería que él le demostrara que la quería, por lo que House úicamente tenía que pensar en cómo hacerlo.

No era fácil para él, nunca había tenido que demostrar a nadie su amor. Solo había querido una vez antes y nadie le exigió algo parecido. Pero era Cameron. Ella siempre necesitaba seguridad y sinceridad. No le importaba que la gente la tratara mal o que House la tratara mal, siempre que fuera sincero. Él meditó en en lo que iba a hacer y en ella, no podía permitirse perderla por nada del mundo. Ahora que se había rendido y estaba a merced de sus propios sentimientos no podía permitirse romperse el corazón él mismo.

Llegó a casa tarde, todo estaba oscuro ya. Entró por la puerta y cojeó hasta el sillón. Por una vez no se tumbó de mala manera, sino que se sentó confortablemente y apoyó un codo en el reposabrazos. Quería pensar en qué iba a hacer, debía demostrarle su amor de alguna manera pero no sabía cómo. Obviamente ella no buscaba palabras bonitas ni flores ni bombones, sino actos, comportamientos. Habría sido fácil cambiar la forma de comportarse hacia ella hasta que entendiera que lo hacía por recuperarla, pero eso llevaría demasiado tiempo. En ese momento la confusión se mezclaba con la impaciencia en su cabeza, quería tenerla ya, no quería esperar más para abrazarla y besarla, para dejar su absurda lucha de sexos y pasar a una encantadora lucha romántica de miradas y gestos. Se moría, ahora sí, por oír de su boca que le quería y que le deseaba, que era su hombre, que lo había sido durante más de tres años.

Más de una hora pasó mientras las ideas corrían por su cabeza. Estúpidos planes románticos se mezclaban con fotogramas de ella y con recuerdos de su olor. Se le hacía imposible pensar con claridad, únicamente repetía una frase una y otra vez "Demuéstramelo". La recordaba tan atractiva un par de horas antes en el aparcamiento del hospital que no pudo evitar sentír el principio de la excitación. Agitó la cabeza rápidamente y se serenó. No podía permitirse pensar en eso ahora, no era eso lo que ella quería, debía mantener la cabeza serena y ágil si quería hacer algo con sentido. Por una vez debía pensar solo en una cosa y no era el sexo. Sabía que se le iba a hacer difícil, la deseaba, se lo había dicho a Wilson y se lo había dicho a ella; recordó lo que ella le contestó: "No quiero que me desees si no me quieres". Pero la quería, ahora sabía que la quería con locura, estaba dispuesto a demostrárselo, lo que no era poco para Gregory House.

Nada más levantarse aquella mañana decidió que había llegado el día de demostrárselo. Habían pasado cuatro días desde la petición de ella y él había tenido tiempo para pensar en su plan. Si ella quería que le demostrara sus sentimientos él lo haría y procuraría que fuera de la manera que mejor sabía. Él no era de palabras bonitas ni de sentimentalismo, solo se tenía a él mismo para demostrárselo, por lo que, el creía, su plan no podía fallar.


Llegó temprano a su oficina y después de dejar su mochila comenzó la tarea que llevaba pensada desde esa misma mañana. Su idea era recoger toda su oficina, responder a los mensajes de correo y a las cartas y hacerse su propio café. Tampoco es que para cualquier persona fuera un tormento hacerlo, pero él no estaba acostumbrado y creyó que diría bastante de su persona si tomaba la iniciativa. También contaba conque ese trabajo normalmente lo hacía ella, por lo que le estaba regalando un rato de libertad y quitándole horas de "secretariado" porque la quería. Estaba seguro de triunfar con este plan, ella se derretiría al ver todo lo que era capaz de hacer.

Ella llegó poco despúes a la oficina y le dio los buenos días. Él procuró disimular ante la mrada sorpendida que le dedicó Cameron, repasando las mesas, las torres ausentes de expedientes, el brillo de las encimeras y el olor a café recién hecho. Enseguida entendió por qué había llevado todo eso a cabo y no pudo mas que sonreir internamente.

- ¿De verdad crees que todo esto sirve para algo?- le preguntó ella cortante mientra se quitaba la chaqueta.

Él no pudo más que mirarla decepcionado. De verdad había previsto un encuentro especial con ella, esperaba que al ver todo el trabajo realizado ella se arrepintiera de todo, lo pensara mejor y le aceptara. Pero el plan parecía no surtir efecto.

- ¿De verdad has creido que contestar a unas cartas y portarte bien durante una hora es suficiente para conquistar a alguien? No me convences, House. Para mí esto no es suficiente.

- Lo pensé.- contestó él dolido y triste.

- Si este era todo tu plan... - le dijo mientras se acercaba peligrosamente a él. Ella se había echado más perfume que de costumbre a propósito, llevaba haciéndolo desde el día siguiente a su pequeña conversación- lo siento, Dr. House. Fracasaste. -Y soltando un suspiro se dio la vuelta y se fue a la sala de diagnósticos.

House se quedó allí, de pie, apoyado en su bastón y mirándola fijamente. No podía creer lo que acababa de pasar. Ella le había rechazado, incluso se había burlado de su buen hacer y de sus esperanzas. ¿Acaso le había engañado la otra noche? Pensó que ella quizá solo quería jugar con él, solo quería reírse un rato a su costa. También pensó que Cameron no era así, se había hecho más fuerte y más madura, pero nunca se burlaría de alguien con intención de hacer daño. Aún y todo, él sintió que el cuerpo le dolía; había pasado días pensando en su plan, en cómo recuperarla, en qué le gustaría a ella que él hiciera, y ahora nada había servido. Se dio la vuelta y se sentó en su silla, notó cómo una lágrima asomaba por uno de sus ojos, pero la contuvo con rapidez al oir a Foreman aproximarse por el pasillo.

En cuanto el médico entró en la sala contigua House fingió comportarse como siempre y, aunque destrozado por dentro, entró en la sala con su habitual sarcasmo.

- ¡Dr. Mandingo! Veo que te han dejado salir antes de la plantación hoy, llegas a la hora.- dijo señalándose el reloj- ¿Y Chase, aún sigue en El Museo del Yate?- anduvo hasta la pizarra sin mirar a sus ayudantes, especialemnte a su ayudante femenina, no quería ni mirarla a la cara.

- Chase ha llamado diciendo que está enfermo. No vendrá hoy- dijo Cameron al ver que su jefe les ignoraba.

- ¡Uno menos al que echar la culpa si el paciente la diña!- gritó House sin mirarles.

Abrieron las historias y comenzaron a discutir el caso. House logró distraerse, la medicina siempre lograba distraerle, era una de sus pasiones y dificilmente podía quitársela de la cabeza por un momento. Los minutos pasaron y él cada vez tenía más olvidado el pequeño incidente con Cameron, por lo que decidió comportarse de manera habitual. Esto no iba a poder con él, él era más fuerte que todo eso.

Se dio la vuelta y miró a Foreman.

- ¿Qué diagnóstico harías?- le preguntó

El médico no respondió, estaba perdido.

- ¿Dra. Cameron?- él la miró intensamente sin poder evitar recorrer todo su cuerpo. Un escalofrío le recorrió la espalda por la sorpresa. Ella llevaba una camisa fina y muy clara; otras veces él no se habría fijado en ello, ya que ella siempre llevaba su bata puesta, pero esta vez no la llevaba y la fina tela dejaba entrever que no llevaba sujetador. Él se mantuvo sin decir nada, casi en estado de shock, absorto en lo que su mente le invitaba a pensar y él no quería. No podía evitar apartar su vista de ella y de su pecho.

- Creo que es cáncer- dijo ella alto y claro para sacarlo de sus pensamientos.

- Sí, desde luego- dijo House agitando la cabeza- es cáncer. Voy a hablarlo con Wilson- Y cogiendo la historia de encima de la mesa salió veloz por la puerta de la sala sin mirar hacia atrás, donde Cameron se ponía su bata de laboratorio sobre la camisa.


Tras hablar con Wilson se sintió aliviado. Él le había convencido de que estaba sensibilizado, estaba dolido por lo que ella había hecho y que probablemente Cameron iría a trabajar sin sujetador más veces de las que él creía. Había sido una conversación de hombre a hombre, tratando temas escabrosos y algunas veces embarazosos para él. Caminó por el pasillo del hospital mucho más seguro de sí mismo, totalmente convencido de que había sido una estupida coincidencia y de que carecía de importancia. En ese momento la vio salir de una de las consultas, tan arrogante, tan presumida, tan... tenía que conseguir que se rindiera, tenía que hacerlo. Ahora le debía una, le había hecho daño y él no creía merecerse eso. Iba a hacer que cayera en su propia trampa... "Ponemos en marcha el plan B, esta vez no podrá conmigo."

A la media hora ella recibió un mensaje en su busca. "Baja a oncología pediátrica. House.". Ella se dirigió allí tan deprisa como pudo, la curiosidad le podía y deseaba ver qué nuevo plan había ideado para hacerle entender que la quería. Salió del ascensor y miró por la cristalera donde estaban todos los niños. Puedo ver una figura alta con tres piernas (una de ellas de madera) rodeada de críos pelones en pijama de hospital. No pudo evitar sonreir ante la ternura de la estampa, pero a los pocos segundos cambió la cara para enfrentarse a él. No se lo iba a poner tan fácil.

Entró en la sala y se acercó para ver más de cerca lo que pasaba.

- Dr. House¿nos hace de nuevo el caballito?- un niño le tiraba del pantalón mientras una niña pequeña tiraba de su manga haciendo que la americana se le saliera un poco del hombro.

- Un momento, no puedo con todos a la vez...- contestó House de manera simpática.

Ella se acercó aún más para poder ver su cara y él se dio cuenta en ese momento de que ella estaba allí.

- Buen cambio¿verdad?

- Aja- respondió ella.

- Creo que me ha crecido un corazón dentro del pecho. Estos cabrones son agradables.- dijo él acariciando la cabeza de uno de ellos.

- ¿Esto es todo¿Para esto me has hecho bajar hasta aquí y dejar las pruebas del laboratorio?

- Pensé que te gustaría... verme así. Diferente, siendo de otra manera.

- No creo que nunca te haya pedido eso. Además, todo este teatro que me has montado. No. Es. Suficiente.- afirmó ella de una manera tan seca que él sintió que se le clavaban mil puñales.

Él se quedó mirándola fijamente. No sabía qué decirle. Él creyó que era eso lo que ella quería ver, un House con una actitud diferente, con un carácter como el que ella deseaba en un hombre, un oso de peluche. Se había equivocado, de nuevo. Ella se giró y salió por la puerta.

- ¡Cameron!- le gritó él desde dentro. Y soltando de golpe a los críos corrió (cojeó tras ella).

No podía ver su cara, pero imaginaba a una Cameron decepcionada, triste porque él no era lo que ella esperaba, lo que no imaginaba es que ella no podía borrar la sonrisa de su cara, le tenía contra las cuerdas, ya había jugado con él dos veces directamente y ahora pretendía seguir con su lan. Cambiando la cara de golpe se giró para mirarle. Ella llevaba unos expedientes en las manos y los apretó contra su pecho. Cuando él estuvo lo suficientemente cerca ella aflojó la fuerza de los brazos para que los papeles cayeran al suelo. Sabía perfectamente que en el estado de sensibilización con el que estaba House se iba a agachar para ayudarla. Y así fue.

Él miró al suelo velozmente y se agachó a la vez que ella para recoger los papeles. Como si fuera un anuncio de perfume ella parovechó para responder al grito que él le había dado antes.

- ¿Qué, Dr. House?- le dijo mientras él notaba su respiración caliente contra su cara.

- NNNNada.- contestó él- Solo quería detenerte.

Ella se levantó con todas sus carpetas y se marchó, dejando a un House al borde de la alucinación, no podía evitar pensar en ella, en cómo jugaba con él. La anterior vez le había sentado mal el jueguecito, le había dolido, pero esta vez la sensación era completamente diferente. Era la primera vez que alguien le tenía a su merced, haciendo que ideara auténticas tonterías, que reconsiderara su carácter y que actuara como un ser humano. Le excitaba muchísimo que ella fuera capaz de despertar todos esos sentimientos en él y sintió que la deseaba aún más. "Se ve que me gusta que me den caña" pensó para sí. "Tengo que pensar en un nuevo plan".