Capítulo 2: Motivos de una venganza.
No le había prometido nada, así que tampoco hacía nada malo si se cargaba algunas larvas y algunos monstruitos mientras esperaba la reunión en casa de Tails. Se había portado de forma serena pero también estaba cabreado, le daba mucha rabia que hiriesen a Tails y quería destruir la mayor cantidad de enemigos posible para que no volviese a ocurrir algo parecido, no entendía cómo después de tanto luchar seguían apareciendo larvas y añadiéndose nuevas especies, algo iba mal, estaban pasando algo por alto ¿de dónde salían las larvas? Y si no las destruían todas ¿por qué sólo habían visto pre-evoluciones de los monstruos que en su día destruyeron Westopolis? Le dio una patada a una piedra maldiciendo.
-¿Qué haces aquí?
Sonic se giró, era Knuckles, tenía los guantes manchados de aquel líquido verde aunque no tenía señales en el cuerpo, sin duda era demasiado buen luchador como para dejarse tocar por aquellos bichos.
-Lo mismo que tú ¿tampoco seguiste las indicaciones de Tails? Se buen chico y espera a que nos informe.- Se burló Sonic.
-Yo no sigo órdenes de un crío y menos de ti.- Se alteró Knuckles.
Sonic se echó a reír, al parecer sin motivo, luego apoyó la espalda en un árbol mirando las nubes oscuras que se reunían poco a poco a punto de estallar en tormenta.
-Va a llover, sería mejor que dejásemos nosotros de hacer los críos y volvamos ya.- Sonic lo dijo en un tono serio. –El único que no se está portando como un crío ahora mismo es Tails.- Bajó un poco la cabeza. –Tú no le viste, estaba herido y aún así sólo se preocupó de intentar unir piezas, de responder a las preguntas que hasta hoy no nos habíamos hecho nosotros.
-Es un crío listo.- Hizo un gesto Knuckles con los brazos quitándole importancia. –Y estás orgulloso de él.
-Sí, así que vamos a casita a portarnos bien.- Sonrió de forma graciosa Sonic.
-¿Irnos ahora?- Knuckles se puso chulo. -¿por qué tanta insistencia, tienes miedo?
-Para nada, pero si insistes en continuar lo tomaré como una provocación ¿crees que puedes vencer más bichos que yo?
-¡Acepto el desafío!- En el fondo Knuckles lo estaba deseando.
Sonic sonrió, estaba dispuesto a seguir cargándose bichos de esos un rato más, y Knuckles pensaba lo mismo, así que se giró y comenzó a caminar dándole la espalda a Sonic alzando la mano para despedirse sin mediar palabra. Knuckles siempre daba la espalda, sentía que con ellos la tenía cubierta, y nunca miraba atrás porque confiaba en ellos, pero por un momento mientras se iba tuvo una extraña sensación de vacío, aunque fuese en contra de sus costumbres en esa ocasión sí se giró, aunque en la dirección en la que estaba Sonic él ya no estaba, ya se había ido y no quedaba ni su famosa estela azul, sería inútil ir tras él, era demasiado rápido y no merecía la pena intentar seguirle.
Había corrido mucho y muy rápido, pero ahora andaba sigiloso, parecía haber encontrado el epicentro del problema, a simple vista parecía una simple formación de rocas que ahora habían cobrado un nuevo sentido, debía ser importante para tener centinelas, esos horribles monstruos humanoides poco más altos que Sonic con algunos cambios físicos con respecto a los que ellos conocían, mutantes de cráneo deformado con cuatro ojos de los cuales el más deformado era rojo. Merodeaban guardando la zona, las plantas violeta tóxicas también eran diferentes, su color era más claro y sus polvos tóxicos eran violetas, por ellas toda esa zona se había convertido en un desierto dentro de aquel bosque. Estaba a los límites de la zona, a unos pocos kilómetros de entrar en la zona rocosa, siempre pensó que la mayoría de enemigos estarían ahí por su gran cantidad de cuevas ocultas por el paisaje árido, lo que no esperaba era que estuviesen creando su propio desierto.
Intentó poner en marcha su comunicador de muñeca, tenía que explicarle eso a Tails, pero era como si de pronto se hubiese estropeado, nunca fue muy partidario de aparatos eléctricos pero siempre pensó que lo que Tails hacía no se estropeaba tan fácilmente, debía ser culpa de ese olor raro en el ambiente, puede que esas plantas tuviesen más funciones o que los Black Arms tuviesen más ases bajo la manga. Con mucho cuidado se acercó hasta la parte rocosa, aquellos seres parecían darse indicaciones los unos a los otros, se dirigieron a la parte más céntrica del lugar, la más escasa de vida con sólo tierra y rocas. Sonic no entendió cómo no divisaron esa zona desde el cielo, estaba al descubierto, al destruir los árboles también destruyeron su propio camuflaje natural, era absurdo que estuviesen tan al descubierto y no se hubiesen dado cuenta, incluso recordaba haber pasado por ahí con Tails en su avión ¿por qué no los vieron? Que él supiese sólo Black Doom sabía crear ilusiones holográficas ¿había algún otro monstruo con poderes similares? Se quedó con la vista fija a donde miraban también los otros monstruos, unas rocas artificiales, por el sonido al moverse se notaba que fueron creadas con la tecnología que había visto en aquel cometa donde lucharon la última vez contra ellos.
-¡Pero qué demonios...!- Comenzó a decir Sonic tapándose la boca.
Y no era el demonio precisamente pero podría pasar por él, por un momento le había parecido que era el propio Black Doom que había regresado de entre los muertos, con un cuerpo deformado encorvado, las líneas de su cara marcadas profundamente entre cicatrices y cansancio, no podía ser él, parecía una criatura muy anciana con siglos de batallas a sus espaldas. Al salir de las sombras se vio el color más oscuro de su cuerpo con los ojos rojos, las ropas sí eran las mismas de Black Doom pero llevaba más colgantes, quizá eran como insignias militares para ellos, y Sonic pensó que a lo mejor por eso le costaba tanto moverse, demasiado peso para una carcasa tan roída por el paso del tiempo.
Como salidos de la nada se fueron acercando más monstruos, parecían salir de túneles ocultos bajo las rocas, había tantos que parecía imposible, se suponía que habían vencido, que tras Shadow derrotar a su líder tendrían la batalla ganada, pero ahí estaban, cada vez más numerosos sin importar cuántas bajas tuviesen. Habría sido temerario y absurdo enfrentarse él solo a todo aquello, así que intentó una vez más contactar con su comunicador de muñeca, apoyó la espalda en la roca sentado en el suelo intentando hacer girar una pequeña rueda en su comunicador para cambiar su frecuencia, pero era inútil, en esa zona no iba lograr nada, no quería perder de vista su hallazgo pero debía salir de ahí, con su velocidad sería cuestión de segundos salir, mandar el mensaje y volver a vigilar los movimientos de aquellos seres, si no fuese porque desde el cielo ya le habían avistado un grupo de voladores lo habría logrado fácilmente.
Fue cuestión de segundos que avisasen a todos los demás de la presencia del erizo sin que él se diese cuenta, tan sólo notó el movimiento cuando desde su espalda se le quisieron echar encima un par de humanoides, simplemente salió rodando a un lado, saltó y se puso a correr ¿realmente pensaban que podían pillarle? No le llegaban a la suela del zapato, incluso se propasó en cierta forma fanfarroneando al correr delante de ellos, aunque también era una oportunidad perfecta para acercarse a aquel que parecía su nuevo líder y conseguir más datos de él, que parecía estar calmado a pesar de su presencia, cuando se cruzaron no pasó nada, es más, era como si aquel decrépito ser intentase estudiar a Sonic y sus movimientos intentando reconocer quién era.
-Sonic el erizo ¿eh?- Sonó al fin su voz cascada que parecía raspar el aire. -¡Deteneos todos!
Y así como lo dijo, todos sus sirvientes se detuvieron, cesaron su persecución tras el erizo azul como si nunca les hubiese interesado, por ello Sonic se detuvo también viendo a aquel tipo girándose hacia su dirección, llamarle la atención como un viejo que no oía bien y quería mantener una conversación. Sabía que era peligroso y ya había aprendido de Eggman a no fiarse del enemigo, pero igualmente quería averiguar quién era y qué quería, esperaba que esta vez no tuviese que ver con Shadow.
-Tú eres aquel que posee los poderes del caos.- Dijo asintiendo. –Pero no te pareces en nada a él, nunca tendrás su poder, ni tu aura es igual a la suya.
-Eh, abuelo, si te refieres a Shadow es verdad que no somos iguales, yo soy más rápido.- Se burló Sonic. -¿Quién eres?
-Pequeño erizo.- Sonó casi como una carcajada. –No eres nada, eres completamente prescindible para mis planes.
-Sí, sí, vale, no te he preguntado tus planes... todavía.- Le cortó mal educadamente Sonic.
-¿Acaso tienes prisa?- Parecía demasiado tranquilo. –Soy Dark Doom, pero tomémonos nuestro tiempo ¿o es que me temes?
Sonic no se movió, su faz no era la del miedo que pretendía darle su enemigo, por un momento Sonic tuvo los ojos cerrados con la cabeza algo baja.
-¿Crees que no me doy cuenta?- Sonic abrió los ojos y le miró con una media sonrisa. –Esos bichos están intentando rodearme.
Ya se había percatado de los sigilosos movimientos de sus enemigos.
-Chocheas si crees que tus secuaces son lo suficientemente rápidos para atraparme.- Sonic pasó su dedo pulgar por delante de su cara de forma descarada.
-¡Oh, pequeño Sonic! Nunca se me ocurriría intentar atraparte.- Dark Doom estiró los brazos.
Con aquellos brazos estirado en forma de cruz parecía cubrir con su sombra toda la zona, era una impresión diferente a la que daba Black Doom, que tenía aquellas pintas tan estiradas de militar, este ser simplemente parecía una masa de oscuridad con un manto ondulante como si de un espectro se tratase. A pesar de las palabras de Dark Doom sus seguidores ya tenían a Sonic rodeado, éste les miró de forma altiva, no se iba a enfrentar a ellos.
-Aún no sé qué pretendes... pero si quieres pillarme ¡inténtalo!- Le gritó girando rápidamente.
Y así como se giró se topó de cara contra una humareda verde que le hizo toser, se sintió mareado y acabó apoyando una rodilla en el suelo.
-Eres de los que no escuchan ¿verdad, erizo azul?- Se acercó un poco Dark Doom. –No eres como él, no eres inmune a esta toxicidad y no pretendo atraparte.
Tras decir eso se sentó en una gran silla que cargaron dos de los humanoides bestia más grandes y comenzaron su marcha alejándose como un gran ejercito triunfal.
-¡Espera!- Logró gritar Sonic. -¿Qué pretendes?
Dark Doom hizo detener su marcha un momento.
-¿Qué pretendo?- Giró levemente la cabeza hacia él. –Recuperar al descendiente de mi descendiente, convertir este planeta en nuestro nuevo hogar, y observar cómo mis pequeñas criaturas evolucionan de distintas formas por su alimentación.
-¿Qué quieres decir con eso?- Sonic intentó ponerse en pie.
-He dicho todo lo que tenía que decir, si era tu última voluntad puedes morir en paz, tengo curiosidad por ver cómo crecen mis pequeños tras devorarte.
Sonic lo había escuchado bien, lo había entendido, realmente Dark Doom no quería atraparle sino destruirle y Sonic sabía que no podía vencer a todo su ejercito, quizá por eso se relajó cuando vio que se alejaban dejando atrás un pequeño grupo de monstruos que aún no estaban formados del todo, un volador, un par de bípedos y tres humanoides. Había inhalado demasiado gas tóxico y su cuerpo se comenzaba a paralizar, intentó moverse cuando le atacó el monstruo volador, le golpeó e hizo caer a Sonic, torpemente se empezó a levantar cuando el mismo volador volvió a hacer un vuelo rasante para golpearle de nuevo haciéndole rodar, pero esta vez tras un par de giros Sonic logró volver a ponerse en pie, algo torpe aún se apartó de la trayectoria del volador y así como caía giró sobre sí mismo y le dio una fuerte patada haciendo que cayese arrastrándose por el suelo, Sonic quedó sentado en el suelo respirando con dificultad, pero cada vez respirando mejor.
Como si esperasen su turno, los demás estaban a su alrededor cubriendo las posibles rutas de escape, uno de los bípedos se impacientó y cargó contra Sonic, que intentó apartarle con el brazo pero la bestia abrió las fauces y le mordió, le traqueteó un poco antes de lanzarlo, Sonic se dio de costado contra una roca, aunque en cierta forma no había sido tan malo, al lanzarle en esa dirección quedó un hueco por el que Sonic comenzó a correr, no tan rápido como siempre pero podía correr por lo menos.
-¡Ahora sí que no me pilláis!- Dijo quizá demasiado confiado.
Se dirigió hacia la zona rocosa, esperaba que su conocimiento de la zona le ayudase a evitar a esos monstruos, debía ocultarse en una cueva hasta que se le pasasen los efectos del gas, no era el momento pero se le pasó por la mente que ahora no le estaba afectando tanto como la otra vez. Miró un momento hacia atrás, le estaban siguiendo los bípedos, quizá eran los más rápidos, y realmente el que le había mordido llegó hasta él el primero, Sonic le esquivó, se hizo bola y le golpeó pero mientras lo hacía el otro les dio alcance y se echó sobre Sonic tirándole al suelo y apretando con sus patas sobre los brazos de Sonic que en el último momento consiguió agarrarle la mandíbula con las manos, separándola de su cara, intentando retirarse notando las uñas de las patas del monstruo rasgando sus brazos, tenía la boca de aquel bicho muy cerca de su cara echándole aquel apestoso aliento, la giró evitando que le mordiese.
-Joder ¿dónde están los del anuncio de caramelos de menta cuando los necesitas?- Bromeó Sonic.
Intentó forzar la mandíbula del enemigo, abrirla al máximo hasta que la desencajó, de la fuerza que hizo no sólo la desencajó sino que clavó una de sus partes en el maxilar superior casi arrancándola, aquel bicho comenzó a sangrar entre alaridos de dolor soltando con sus patas a su presa para intentar huir. Sonic le soltó limpiándose el líquido verde de la cara apoyándose en el suelo con la otra mano, dio un rápido vistazo, el otro enemigo aún estaba en el suelo aturdido, el que sangraba se retorcía de dolor, era su oportunidad, los otros aún no habían llegado, así que se puso en pie listo para irse de nuevo cuando la agonizante criatura le dio con la cola en una pierna haciéndole caer de nuevo. Observó con horror cómo aún con su mandíbula desencajada babeando y sangrando se acercaba a él, no pudo pensar mucho, cogió una roca tan grande como su cabeza y con ella golpeó a la criatura cayendo de lado, respiró muy deprisa, jadeando, alzó la piedra y volvió a golpearlo en el suelo una y otra vez mientras aquello gritaba de dolor. El erizo realmente no estaba pensando, estaba horrorizado tanto de la insistencia de la criatura como de su propia acción, le temblaron las manos cuando soltó la roca tras poder dar su último golpe, por fin había dejado de mover la cola, se quedó un momento de rodillas en el suelo apoyando las manos delante de él, no era un cobarde pero debía irse de ahí, lo principal era avisar a los demás de la existencia de Dark Doom.
Ensordeció un instante, se le había echado encima el otro bípedo mordiéndole el costado que tenía al descubierto, lo zarandeó fuertemente. Sonic gritó notando crepitar sus propias costillas, esta vez no lograba separar aquella mandíbula de su cuerpo, intentó hacer palanca, le golpeó en la cabeza pero no le soltaba, sólo cuando con una puntiaguda piedra golpeó uno de sus ojos abrió la boca levemente, se le quedó la piedra clavada en el ojo, movió nerviosamente la cabeza lanzando a Sonic a un costado, intentó sacarse la piedra con una de sus patas sin éxito.
Sonic intentó levantarse, se quedó boca arriba con un brazo alrededor de su cuerpo, casi no podía moverse, tenía las marcas en sangre de los dientes en su costado, pensó para sí mismo que no era nada, que podía superarlo, que no tenía miedo, apretó su otra mano en el suelo dejando la marca de sus dedos en la tierra, le temblaba todo el cuerpo, pero tenía que seguir haciendo fuerza, se giró un poco a un lado, se le estaba pasando, no sabía dónde estaba aquel monstruo pero no le importaba, apoyó una rodilla, un poco más y ya casi estaba de pie. Se escuchaban claramente los gruñidos, el sonido de los pasos pesados de aquellas criaturas y el batir de alas, les habían dado alcance, Sonic les echó un rápido vistazo, faltaba una de las criaturas humanoides, puede que hubiese ido a por refuerzos, sonrió ante la idea de que le hubiesen subestimado.
Como intentando borrar esa expresión de su cara, el pequeño alado cargó contra Sonic cruzándole la cara de un golpe, pero cuando intentó hacerlo Sonic se movió y le cogió de las alas golpeándolo contra el suelo, observó el movimiento de los otros, seguían acercándose con las mismas malas intenciones, apretó más la mano en el pequeño, intentó levantarse pero no lo logró, sólo pudo poner su pie sobre el pequeño monstruo.
-¡No voy a dejar que me venzáis sin pelear!- Gritó Sonic estirando de las alas del bicho.
Gritó mucho aquel ser mientras le arrancaban las alas, era un signo de que realmente Sonic no se iba a dejar ganar tan fácilmente aunque en el fondo fuese un farol, estaba más grave de lo que pensaba y cuando uno de los humanoides saltó hacia él no pudo esquivarle, al caer de su salto golpeó fuertemente la cabeza de Sonic que casi quedó inconsciente, luego con una de sus manazas le alzó por las púas gruñéndole a la cara, como declarando que no tenía nada que hacer, le lanzó al suelo golpeando su cara. El otro humanoide le había sacado la piedra del ojo al bípedo, ambos se acercaron a su enemigo mostrando los dientes cada vez más comenzando a abrir sus bocas. Se tuvo que quedar de costado con una mano en su cara, le dolía, escupía la tierra que casi se había tragado en el golpe, tuvo que mantener el ojo dañado cerrado, con el otro vio que ya estaban prácticamente sobre él, que no se había oscurecido el día sólo por las nubes amenazantes, eran esas criaturas que casi le cortaban el aire con esa expresión rabiosa, hambrienta, como una sonrisa sardónica que no pretendían solamente devorar su cuerpo sino también su alma. Fue entonces, cuando los tres seres que quedaban abrieron al unísono sus bocas mirando al cielo, que se dio cuenta de la realidad, no era que no se fuese a dejar vencer, no tenía que ver con ganar, con mostrarse valiente, esas criaturas estaban dispuestas a destrozarle, despedazarle, no había podido avisar a nadie de lo que había descubierto, nadie sabía que estaba ahí, nadie le iba a ayudar, iba a morir como un perro vagabundo y no quería eso, no quería morir, se lo repetía a sí mismo una y otra vez que no quería morir, incluso cuando comenzaron su ataque real, cuando le volvieron a morder el brazo que ya tenía herido mientras le pisaban el hombro, entonces también gritó "ya basta" como si eso fuese a detenerles, gritó como si eso evitase que le estuviesen arrancando el antebrazo, ya sentía el hueso roto, los músculos desgarrados, sin poder evitar nada ni pataleando, notando cómo le mordían el otro hombro y el abdomen desgarrando su carne, había pasado en un momento de ser el erizo de púas estufadas luchando por su supervivencia a aquella roja figura que suplicaba como si pudiese servirle de algo.
-¡Dejadle tranquilo!
Se oyó fuerte el grito, aunque Sonic no lo oyó, fueron un par de puñetazos muy fuertes de Knuckles intentando separar aquellos buitres de su amigo, le saltó a la espalda de uno de los humanoides agarrándole la cabeza con un brazo y el cuello con el otro, por mucho que se revolvió no pudo evitar que Knuckles le rompiese el débil cuello mutado, cayó al suelo ahogado con la lengua fuera babeando y un brillo vacío en los ojos. Knuckles miró al otro humanoide que hizo el ademán de saltar así que lanzó sus puños uno tras otro hasta que el último golpe impactó de lleno en su enemigo, cayó al suelo y se levantó de golpe rugiendo indignado por haber recibido tal puñetazo, se lanzó hacia él como un toro desbocado agachando el lomo queriendo golpearle con la cabeza, Knuckles no se iba a dejar tan fácilmente así que cuando estuvo cerca se echó a un lado, pero su enemigo estiró un brazo y golpeó con él el abdomen de Knuckles, antes de caer el monstruo giró rápidamente y le dio un fuerte manotazo que le hizo caer más fuerte al suelo, finalmente puso una de sus patas encima en señal de victoria. El equidna levantó las manos y usó sus propias rodillas para hacer tope evitando que le aplastase, pero seguía haciendo fuerza y le hundía más en la tierra, se concentró comenzando a cubrirle un aura roja que al soltarla de golpe le hizo sacar más fuerza, sacarse el pie de encima y atravesar con su mano de parte a parte a aquel monstruo, aún así el monstruo intentó atacarle una vez más, pero Knuckles fue más rápido y hábil, cuando lanzó su manaza el monstruo Knuckles lo agarró haciendo girar su brazo hasta el límite donde se lo sacó de sitio, luego una patada en la cabeza que debió romper algo importante dentro porque al caer al suelo quedó inmóvil, a pesar de que Knuckles se acercó y le dio una patada no reaccionó.
El bípedo aún seguía ensañado con Sonic, le mordisqueaba un hombro dejándole profundos cortes en él mientras el erizo seguía gritando intentando quitárselo de encima, sólo cuando llegó Knuckles se lo pudo arrancar abriéndole la mandíbula y desencajándosela como a un cocodrilo, como había hecho Sonic con el otro, pero una vez separado lo aguantó en el suelo con una mano y le dio uno de sus puñetazos destrozándole la parte alta de su fea cabeza monstruosa. Ya habían vencido a todos los enemigos, incluso a aquel alado que Sonic había arrancado sus alas, Knuckles ya le había dado un pisotón, por eso pensó Knuckles que ahora todo estaba bien, aunque Sonic estuviese sangrando se había estado defendiendo de ese monstruo desesperadamente, había pataleado y eso para Knuckles era un signo de que debían quedarle fuerzas en la reserva, pero cuando se acercó a él sólo consiguió que el erizo le diese un manotazo intentando alejarse de él, ahora que se sentía un poco más libre se incorporó un poco, sentado aún apoyando las manos delante de él empujando para alejarse. Knuckles sintió su respiración completamente cortada, le asustaba esa reacción, cambió un poco su expresión, como si no acabase de creerlo.
-Eh, Sonic, vamos, soy yo.- Intentó hacerle entender.
Y así como intentó acercarse de nuevo Sonic agitó el brazo intentando golpearle, ni siquiera tenía los ojos cerrados, conservaba uno abierto y le estaba mirando, más que tener la vista nublada era su cerebro el que se había paralizado, con un ataque de pánico que había detenido el tiempo sólo para él.
-¡Apartaos!- Comenzó a gritar de nuevo Sonic. -¡No me matéis, no quiero morir!
Había perdido completamente la razón, volvió a apoyar sus dos brazos en el suelo apretando sus manos en la tierra, clavando los dedos en ella. Knuckles dejó de insistirle, se quedó sentado en el suelo en frente de él viéndole gimotear desesperado.
-Sonic.- Intentó llamarle la atención con voz serena, puso su puño delante de Sonic apuntándole. –He destruido más enemigos que tú.
Alzó un poco la vista, aquellas palabras parecieron hacerle reaccionar al fin, le hicieron pensar, recordar sus competiciones amistosas con Knuckles y lo mucho que le gustaban, dejó de apretar al suelo, se sentó un poco mejor temblando aún como una hoja.
-Eh, Knuckles.- Intentó sonreír. -¿Cuándo has llegado?
-No importa, vamos, está empezando a llover.- Knuckles miró al cielo y a las gotas que comenzaban a caer.
Sonic miró al suelo.
-Knu... ckles... estoy jodido, esta vez... sí que no salgo...- Comenzaron a entrecortarse sus palabras.
El equidna le miró, sentía que cada pausa en sus palabras era como un latido menos en su corazón.
-Mierda, no lo hagas Sonic, no te mueras.
-Fal...taba uno...- Intentó continuar Sonic. –Vendrán más.
Tras eso pareció desplomarse, rápidamente Knuckles le sostuvo y se percató de que no estaba tan bien como había pensado en un principio, aquello no era sangre de rasguños, era sangre oscura en su cara, su brazo y su abdomen. Sonic apretó su brazo en su abdomen como si temiese que fuesen a caer sus vísceras por los desgarros que le hicieron aquellos monstruos.
-Sonic.- Le llamó Knuckles, no quería traquetearle pero no respondía. -¡Sonic!
continuará...
