Capítulo 4: Evolución.

Era cerca de la madrugada y un ruido en la cocina de algo metálico cayendo despertó a Tails. Perezosamente se dio la vuelta confiando en que fuese un sueño y al cerrar los ojos desapareciese todo y le permitiesen volver al sueño anterior, pero otros sonidos más no le permitieron continuar con lo suyo y se tuvo que levantar, ya se imaginaba lo que pasaba, ya lo había vivido el día anterior. Estiró un poco los músculos sin recordar las heridas que ya tenía prácticamente curadas, notó las molestias intentando ignorarlas y se dirigió a la cocina, encendió la luz.
-Oye, pensé que ayer te lo había dejado claro.- Dijo con tono enfadado Tails. –Deja de comerte todo lo que pillas, estas no son horas.
Como si le entendiese, aquella larva se detuvo, ahora tenía un tamaño algo mayor que cuando se conocieron, era como si creciese por horas por no dejar de comer, tenía en la boca mitad de plátano sin pelar siquiera, se le quedó mirando y lo escupió, era como si pusiese cara de niño bueno, como si no hubiese sido él. Disimuladamente como si no fuese con él la cosa, se arrastró hacia un lado donde Tails tenía unas macetas y se subió a una.
-Ah, no, de eso ni hablar.- Tails lo cogió justo a tiempo cuando abrió la boca. –Deja mis plantas tranquilas.- Tails dio un resoplido. –Ya me dijo Cream que pasaría esto.
Ese día había invitado a Cream a casa y le había contado sobre su pequeña nueva mascota. En principio Cream se asustó un poco, pero si esa cosa era amiga de Tails le hacía sentir más tranquila.
Tails observó un momento a su "mascota", aunque en un principio le había cabido en la mano, con su tamaño actual tenía que usar ambas y aún así se le desbordaba, era más o menos como un gato de 3 meses. Entonces lo que ocurrió no lo llegó a entender del todo, sabía que había encendido la luz, él mismo lo había hecho, pero era como si se estuviese yendo la potencia quedando poco a poco en penumbra, puntitos brillantes se iban distanciando de su lugar original y se iban acercando poco a poco a ellos, como partículas de luz atraídas por una fuerza superior, cuando éstas se posaron sobre la larva haciéndola brillar Tails la soltó de golpe cayendo al suelo. No se movía del sitio pero parecía agitarse con unos bultitos que iban y venían por todo su cuerpo agrandando su tamaño con uno sonidos que hicieron a Tails dar dos pasos atrás asqueado y asustado, cogiendo la escoba como única protección poniéndola delante suya a modo de arma. La larva dio unas sacudidas y dejó ir unos grititos antes de dejar de moverse, al moverse de nuevo fue cayendo lo que parecía una muda de piel, ahora era de mayor tamaño y con un aspecto distinto más parecido a los bípedos que ya había visto en la cueva, pero a la vez sin parecerse a ellos, con algunos toques como los ojos y el color, ahora tenía dos ojos violetas de la misma forma que el anterior, su boca era mucho mayor con dientes afilados, seguía siendo negro y roja pero aunque los aliens que había visto de ese tipo eran de un color de cuerpo con algunas manchas de otro color en la parte superior, esta nueva evolución tenía la punta de la cola roja.
Cauteloso se le acercó sin querer bajar la guardia, no sabía si esa nueva evolución de dientes grandes y puntiagudos podía ser también más agresivo, además que estaba de pie con la cabeza baja como si estuviese aún mareado, a medida que alzaba la cabeza iba abriendo de nuevo los ojos de depredador que había desarrollado. Sin embargo no reaccionó a tiempo cuando la evolución de la larva le saltó encima, temió por su vida en un principio pero por el contrario en vez de atacarle, su ahora no tan pequeña mascota le estaba lamiendo la cara con una fina y larga lengua bípeda.
-Perfecto, ahora se cree que es un perro...- Dijo Tails intentando que no le lamiese. –Vamos, Robin, quédate quieto.
Se quedó sentado en el suelo con aquel monstruito moviendo la cola, le recordaba más a un velociraptor sin patas delanteras que a un perro, y con razón, ya que velociraptor significa "saqueador veloz" y hasta ahora lo que más había hecho Robin era saquear el alimento de su cocina. Ahora su tacto era seco y liso, duro, simplemente una piel muy dura, su voz también parecía un poco más ronca y menos estridente. El joven Robin se puso a mover la cola nerviosamente y a dar saltitos laterales, era obvio que quería jugar, parecía estar emocionado con su cambio de aspecto y ansioso por probar cuánta energía podía gastar ahora mismo.
-No, es muy tarde, tenemos que dormir.- Dijo Tails poniéndose en pie. -¿Es que no te cansas nunca?
En cuanto Tails le ignoró y se dio la vuelta, Robin saltó hacia él de nuevo y le dio con la cola en una pierna.
-¡Eh! Estate quieto.- Gritó Tails viendo a Robin dando saltitos aún. –Ah con que quieres guerra.
Y Tails se giró y le pegó flojito con sus dos colas. Robin gruñó intentando dar a entender que no era justo que Tails tuviese dos colas.
Estuvieron un rato jugando tirándose por el suelo jugando y riendo hasta que Robin se detuvo en seco, miró a la ventana y se puso a gruñir dando un paso atrás. Tails se puso en pie sospechando que algo ahí fuera le había hecho despertar el mismo instinto que ya le avisó en la cueva del peligro. Pero esta vez no iba a correr a esconderse, dio un salto como no lo había dado aún y se subió sobre el fregadero empujando el cristal de la ventana hasta que metiendo un poco el morro por el hueco que había la abrió y salió por ella. Había sido muy rápido y Tails no había podido detenerle, tan sólo pudo maldecir y salir por la puerta en su busca.

No hizo falta ir muy lejos, casi se tropieza con él, estaba a unos metros de la casa gruñendo aún, sus ojos redondos ahora se marcaban con el ceño fruncido en símbolo de odio, odio hacia aquellos seres en la oscuridad que se acercaban con hostiles intenciones como ya habían hecho en la cueva, era como si Robin estuviese recordando aquel momento de impotencia ante aquellos seres más grandes y fuertes que él. Tails intentó seguir con la vista el movimiento en la oscuridad de aquellos enemigos, eran más bípedos como los de la cueva del otro día, quizá habían estado siguiendo su rastro desde entonces y quizá también seguían a Robin, aunque ahora no era el mismo ser que ellos conocieron, ahora era mayor y parecía tener intención de enfrentarse a ellos en pos de vengar a sus compañeros caídos. Con sus manos en el cuerpo de su propio monstruo, Tails intentó hacerle retroceder, pero Robin tenía unos planes distintos, ponía resistencia, quería acabar con sus enemigos.
-Tranquilo, retrocede.- Le dijo Tails. –Sé cómo te sientes.
Y realmente lo sabía, esa vez cuando atacaron y Robin no pudo hacer otra cosa más que correr, esconderse y pedir ayuda. Tails sabía muy bien lo que era eso, había estado mucho tiempo haciéndolo él también, corriendo, escondiéndose, pidiendo ayuda a Sonic, pero también sabía que con paciencia había logrado hacer ahora las cosas por él mismo, ahora no todo iba a caer sobre los hombros de Sonic, y le habría gustado explicárselo a Robin de manera que lo entendiese, aún no estaba preparado para enfrentarse solo a ellos, pero para eso estaban los compañeros, así que siguió estirando de Robin hasta que le acercó de nuevo a la casa, abrió el garaje y subió al Cyclone.
Como queriendo ser parte de aquello, Robin saltó al Cyclone y se puso al lado del cañón. Aquello hizo reír a Tails, pero no era el momento de reír, salió hasta donde las sombras comenzaban a convertirse en visibles monstruos bípedos a los cuales les brillaban los ojos y los dientes con las tenues luces exteriores de la casa de Tails.
Hizo unos disparos de advertencia que no parecieron asustar a sus enemigos, seguidamente se lanzó a la carga disparando a aquellos que saltaban hacia el Cyclone. Con unos pocos caídos fueron suficientes para hacer cambiar de táctica a los intrusos, se dividieron en grupos y atacaron por tandas desde los laterales. Tails movió hábilmente el Cyclone haciéndolo girar y disparando a un lateral, casi a la vez se apoyó con una mano en el lateral de su asiento casi haciendo el pino y dando un fuerte golpe con las colas al enemigo que saltaba por el otro lado, cuando se sentó de nuevo atacó un tercero de frente, le habría detenido pero delante suya había saltado Robin que se giró y dio con la cola al enemigo casi como había hecho Tails antes.
-Chico listo.- Le dio Tails unos toquecitos en la cabeza con la mano afectuosamente.
Poco a poco aquellos seres comenzaron a tomarse cada vez más en serio a los "críos" aprovechando su punto más débil, que en el fondo era su verdadero objetivo, el recién evolucionado alien. Con una buena maniobra de distracción haciendo pensar que ya habían vencido, uno de los cuerpos enemigos que estaba en el suelo saltó aún con vida entre las sombras y tiró a Robin del Cyclone. Tails no pudo disparar, se estaban peleando en el suelo rodando y temía darle a su pequeño amigo, así que saltó él también y bajó a tierra cerca de donde ellos se peleaban. En el camino uno de sus enemigos saltó sobre Tails para dejarle al margen de aquella batalla entre seres de la misma especie, pero antes de llegar hasta Tails un martillazo lo lanzó contra el otro alien chocando y cayendo aparatosamente.
-¿Amy?- Dijo Tails sorprendido.
-La misma.- Sonrió Amy.
Un par de aliens se le acercaron, ella les miró con el martillo en alto y recularon todos atrás hasta juntarse y salir corriendo.
-Hasta los aliens temen tu martillo.- Exclamó Tails.
Amy miró en la dirección de Robin.
-Ese déjalo, es amigo mío.- Tails se acercó para presentarlo. –Éste es Robin, era una larva que encontré en una cueva, se alimenta de las plantas tóxicas... aunque también de todo lo que pilla.
-Oh, que perro tan raro.- Dijo Amy divertida sonriendo.
-No es un perro, es un alien.- Se puso la mano delante de la cara Tails.
Amy cogió un palo y lo tiró, Robin corrió a buscarlo y lo mordisqueó comprobando si era comestible, al notar su sabor lo escupió.
-¿Ves? Ha ido tras el palo, es un perro-alien.
-Lo que tú digas...- Cedió Tails. –De todas formas ¿qué haces aquí?
-Busco a Sonic.- Dijo en tono natural Amy.
-¿A Sonic?- Se sorprendió Tails. -¿A estas horas? Por dios Amy ¡son las 2 de la madrugada!
-Es que aún no le encontré.- Exclamó Amy. –No podía dormir, la verdad es que vine esta tarde pero te vi ocupado y me fui al hotel.
-¿Ocupado?- Se extrañó Tails.
-Sí, hacíais tan bonita pareja Cream y tú que no quise interrumpir.- Se burló Amy.
Tails se encogió de hombros negando todo lo que Amy tenía asumido.
-De todas formas.- Tails intentó cambiar de tema. -¿por qué siempre vienes a buscar a Sonic a mi casa?
-Sencillo, siempre suele estar por aquí.- Amy vadeó un poco. –Estaba... preocupada por vosotros ¿hace falta que lo diga más veces? Últimamente lo único que hacéis es ir por ahí peleando con esos monstruos.
-¿Preocupada? Pero Amy, no tienes que preocuparte.
Amy se acercó a él y le dio con el dedo en el hombro, donde Tails había olvidado por un momento tenía algunas magulladuras, quizá Amy tuviese razón y en esas semanas no le hicieron mucho caso, era normal que se preocupase por ellos, eran amigos y con lo que sentía Amy por Sonic no era de extrañar que quisiese asegurarse de que estaba bien, cuando ella no podía dormir había un problema de peso lo suficientemente importante para desvelarla, sabía mejor que nadie que algo no iba bien y tenía la corazonada de que pasaba algo con Sonic.
Tails intentó que se calmase, aunque se mostrase alegre sabía que era una máscara del miedo y preocupación que sentía ahora, la invitó a pasar a su casa a tomar algo.
-Gracias.- Sonrió Amy. –Me vendrá bien tomar un té ahora... ¡AHHH!
Amy gritó de la sorpresa, Robin estaba olisqueando bajo su falda, rápidamente bajó la falda e intentó echarle.
-¡Chucho asqueroso!- Le gritó intentando espantarlo. -¡Tails, dile a tu perro que se aleje de mí!
Tails se estaba riendo viendo a Robin dar saltitos de un lado a otro en plan juguetón.
-Amy, el pobre sólo tiene curiosidad, nunca ha visto a nadie como tú.
Pero cuando Robin saltó tras ella intentando colarse por debajo de la falda de Amy otra vez, ella sacó el martillo, justo a tiempo Tails cogió a Robin y lo sacó del alcance de Amy que del martillazo que dio en el suelo se abrió un boquete.
-Pervertido.- Dijo Amy con una voz oscura.

Seguía despierto con los ojos entreabiertos, ahora respiraba con más calma y su expresión era más tranquila pero eso no aseguraba que su estado realmente fuese a mejorar. Shadow ya lo había dicho, no podía hacer más, y aunque Sonic había dejado de sangrar seguía sin fuerzas. Knuckles pensó que ahora que la maldita hemorragia había cesado todo iría bien, pensaba que seguro antes de la mañana Sonic ya estaría en pie estirando los músculos bromeando y queriendo tomarle el pelo como siempre hacía.
El equidna se había quedado ahí mismo, sentado al lado de Sonic dejando que el erizo siguiese con su mano unida a la suya, aunque eso no pudiese curarle parecía necesitarlo y fue algo que Knuckles no pudo negarle, ahora mismo no podría negarle nada.
-¿Aún estás despierto?- Se oyó la voz de Rouge.
Knuckles giró la cara hacia ella sin mucho ánimo, no se dignó ni en responder, era obvio que no estaba dormido, fue una pregunta absurda que no entendió.
-Hasta Shadow se fue hace un rato al fondo a echar una cabezada.- Rouge apoyó las rodillas en el suelo cerca de Sonic, le puso el termómetro y miró a Knuckles. –Puedo vigilarle un rato yo si quieres descansar, al fin y al cabo siempre estás durmiendo en tus guardias.- Se burló intentando hacerle reaccionar.
Pero él no se movió, parecía dispuesto a pasarse la noche en vela vigilándole incluso mejor que si de su Master Emerald se tratase.
Rouge sacó el termómetro, hizo un gesto que a Knuckles no le pareció bueno, debía tener fiebre, quizá se le había infectado alguna herida, al fin y al cabo entre los mordiscos y arañazos había más que barro.
-Al menos...- Comenzó a decir Knuckles. –Sigue consciente, eso significa algo ¿verdad?- No la miraba, pero esperaba que ella misma se diese por aludida. –Quiero decir, si estuviese realmente mal no podría ni mantenerse consciente. Cuando le encontré se desmayó, pero ahora está mejor.
-La verdad es que me extrañó mucho que con todo lo que ha pasado pueda mantenerse despierto.- A Rouge aquella forma de hablar de Knuckles no le pareció normal.
-Pues no debería.- Sonó la voz de Shadow acercándose a ellos. –Debería intentar dormir.
-Eh, Shadow, qué poco te ha durado la siesta.- Hizo un gesto gracioso Rouge.
-Estoy bien, no necesito dormir mucho.- Le contestó Shadow.
-Espera.- Knuckles alzó la cabeza. -¿Qué quieres decir? Sonic está mejor, se está recuperando.
-Ya, claro, y eso lo dices por tus años universitarios en la facultad de medicina.- Sonaba la voz de Shadow como el peor de sus enemigos. –Mírale bien ¿dónde ves tú la mejora? Hasta que no duerma no empezará a recuperarse.
Se sentía fatal, era como si todos los tiros fuesen a por él, con Shadow recriminándole todo el rato, pasándole por la cara todas sus meteduras de pata. Ella sabía que no era el tipo más inteligente del mundo precisamente, pero tampoco hacía falta que Shadow le estuviese pasando por la cara a cada momento todos los errores que iba cometiendo, aunque a Rouge le gustaba picar al guardián de vez en cuando eso ya era demasiado.
-Tienes razón.- Dijo Knuckles bajando la cabeza, se dirigió a Sonic. –Venga, Sonic, trata de dormir un rato.
Rouge se quedó sin habla, iba a interrumpir y a recriminar a Shadow por ponerse tan duro en una situación como esa, sin embargo el ver a Knuckles en ese plan tan sumiso la dejó completamente cortada, ese no era el equidna que ella conocía, estaba completamente abatido, sin reaccionar, como si se culpase del estado de Sonic.
Por su lado Sonic parecía o no entenderle o no querer hacerle caso, seguía con los ojos entreabiertos.
-Venga, cierra los ojos, duerme.- Empezó a subir un poco el tono de voz.
Seguía sin hacerle caso.
-¿También te han dañado el oído o qué?- Subió un poco más el tono de voz Knuckles.
Sonic negó un poco con la cabeza.
-Pues cierra los ojos.
-No.
Hasta Shadow que tenía los brazos cruzados los descruzó. ¿A qué venía eso? Tampoco le estaba pidiendo un imposible, sólo tenía que cerrar los ojos y dormir como había dicho Shadow.
-¿Cómo que no?- Ahora el tono de Knuckes sí parecía enfadado.
-No quiero cerrar los ojos.- Aunque la voz de Sonic era débil ya no sonaba entrecortada.
Rouge fue a decir algo pero Shadow le puso el brazo delante diciéndole que esperase un poco antes de intervenir, era algo entre Knuckles y Sonic.
-Pues tienes que cerrarlos, tienes que pasar de esta noche, ponerte bien ¿es que no lo entiendes?- Knuckles se soltó de su mano.
-No quiero, cuando cierro los ojos los veo.
Entendió lo que Sonic quería decir pero no comprendía cómo podía decir eso, apretó fuerte las manos y los dientes un momento antes de responder.
-¡Es que acaso prefieres morir que tener pesadillas!- Le gritó. -¡Deja de comportarte como un crío asustado, maldita sea! Si tienes pesadillas pues las tienes y punto, ahora mismo no tienes otra salida.
-No quiero verlos.- Sonic parecía tener arcadas con sólo pensar en lo que le había pasado.
-¿Qué parte de lo que te he dicho no has entendido? O duermes un rato o te mueres ¿es eso lo que quieres?- Vio que Sonic le giraba la cara sin responder. -¡Si no intentas dormir tendré que dejarte inconsciente!
Ahí fue cuando Shadow soltó a Rouge que se abalanzó sobre Knuckles, que ya tenía el puño en alto listo para darle un golpe lo suficientemente fuerte a Sonic para dejarle inconsciente, le apartó de Sonic, que seguía en la misma posición.
-¿Qué pretendes?- Le gritó Rouge agarrando a Knuckles por un brazo y el cuello desde su espalda. -¿Es que quieres rematarle?
Cuando dijo eso, Knuckles dejó de forcejear, murmuró un "haz lo que te de la gana, es lo que siempre haces" se puso en pie y salió de la cueva.
Rouge se había girado en dirección a la salida de la cueva dispuesta a seguirle, a detenerle, fuera seguía lloviendo y seguro había aliens vigilando la zona, aún buscándoles, pero se detuvo.
-Knuckles.- Llamó Sonic débilmente.
Ella giró un poco la cabeza hacia Sonic. Shadow resopló y se sentó en el suelo al otro lado de Sonic.
-Ve.- Dijo en su habitual voz seca.

continuará...