Capítulo 5: Enlaces.
Así lo hizo, salió de la cueva mojándose ella también, al menos no tuvo que andar mucho, le encontró enseguida a unos metros encarado a la lluvia, como si eso pudiese remediar el cómo se sentía en ese momento.
-Oye, que aún llueve.- Se quejó Rouge a su espalda.
Knuckles se giró levemente y la ignoró, empezó a andar.
-¡Estoy hablando contigo!- Le gritó. –Vamos dentro antes de que nos encontremos con uno de esos bichos feos.
Ni se detuvo ni le contestó, siguió caminando unos metros más hasta que unos ojos brillantes en la oscuridad le hicieron ponerse en guardia. Sólo era uno tipo humanoide y en ese momento era el alien más desgraciado del mundo, no por su aspecto de mutante sino por tener la mala estrella de encontrarse con el enemigo con más mal carácter justo en el peor día de su vida.
Fue cuestión de unos segundos en los que Knuckles con algunos golpes le redujo, pero no se detuvo ahí, cuando su enemigo estaba en el suelo lo pateó, cuando gritó le dio una patada en aquella horrenda boca con menos dientes que cuando empezó la batalla, con la cara hinchada por ello y algunos de sus propios dientes clavados en el interior de su boca haciéndole escupir su sangre verde. El alien intentó huir arrastrándose y Knuckles le dio otra patada para ponerle boca arriba, le pisó el abdomen y cuando el monstruo le miró comenzó a darle puñetazos en el estómago, ni siquiera recordaba que no llevaba los guantes, simplemente le golpeó maldiciendo porque no los llevaba y con ellos podía haberle desgarrado tanto como ellos hicieron antes con Sonic, eso sí, aprovechó su colosal fuerza y estiró del antebrazo del alien retorciéndoselo hasta que el codo cedió, le sacó de sitio la articulación y siguió forzándolo hasta que la carne también cedió y se fueron haciendo jirones de piel como si de un trapo viejo se tratase desquebrajándose hasta que pudo arrancárselo.
-¡A que te gusta esto!- Le gritó enloquecido Knuckles agitando el brazo arrancado delante del monstruo.
Pero la criatura ya no podía oírle, ya había agonizado y ahora sólo daba sacudidas como despedida de la vida. Knuckles no era que no se diese cuenta, es que no quería dejarlo así. Con las rodillas apoyadas en el suelo cogió con sus manos la cabeza de su presa y comenzó a golpearla contra el suelo donde unas pequeñas y puntiagudas piedras daban el efecto que Knuckles buscaba. Cada vez que golpeaba la cabeza contra aquellas piedras salpicaba más la sangre mezclándose con la que Knuckles había derramado en aquella batalla sin sentido, con el agua de la lluvia que seguía cayendo ahora con más fuerza y con las propias lágrimas del equidna que de nuevo recorrían sus mejillas.
Había sido un pequeño shock durante ese instante de locura de Knuckles en el que Rouge no había podido reaccionar, no fue capaz ni de girar la cara cuando le revolvió el estómago la visión de aquel codo desgarrándose. Ahora que parecía que se había calmado se acercó hasta una distancia prudencial donde una mala reacción del equidna no hiciese peligrar su vida.
-Knuckles, déjalo ya.- Entendió que Knuckles no podía oírla. –Ya está muerto, déjalo.
Se acercó un poquito más y rozó con la punta de sus dedos la cabeza de Knuckles.
Volvió a la realidad, de nuevo escuchaba la lluvia caer y la voz de Rouge, sentía su presencia y su suave tacto llamándole la atención.
-Sonic se muere.- Afirmó Knuckles perdiendo toda esperanza. –Se muere y es por mi culpa.
-No es culpa tuya, si hubieses llegado antes dudo que hubieses podido evitar nada, además de que ahora puede que tuviésemos dos heridos.- Rouge se agachó en cunclillas a espaldas de Knuckles intentando contener su naturaleza burlona por esa vez.
-Tú no lo entiendes.- Parecía estar sollozando. –Es culpa mía, él quería que nos fuésemos, pero yo le reté, le hice ese estúpido reto.- Knuckles se giró un poco hacia Rouge.
Desde luego era la cara más triste que había visto nunca, casi podía sentir su corazón hacerse pedacitos por toda la tensión que había vivido en esas horas el pobre muchacho. No dijo nada cuando se giró por completo y se quedó sentado en el suelo sin hacer nada más, como si pensase que era inútil limpiarse las lágrimas porque la lluvia ya las arrastraba.
-Siempre lo hacemos.- Continuó Knuckles. –Siempre competimos y es divertido. En los videojuegos de Tails jugamos a ver quién acaba con más aliens, y a veces uno de los dos muere en el juego, pero es sólo un juego, esto es la realidad y no puedo pulsar el reset para volver a empezar.
Rouge pensó que aunque todo eso lo había dicho sin pensar era lo más coherente que había dicho en su vida, seguramente porque le salía del corazón y realmente quería volver a empezar con Sonic sano y salvo con aquella sonrisa orgulloso de Tails y con ganas de volver a casa.
-Pero no puedo hacer más que verle morir y no puedo dejar de llorar como un idiota...- Por fin intentó de nuevo deshacerse de las lágrimas. -¡No puedo y la lluvia se me mete en los ojos!
Dio un puñetazo al suelo, que si hubiese estado seco habría hecho grietas, le tembló la mano, debía dolerle de los golpes que ya había dado. Con los ojos cerrados notó que aunque seguía lloviendo no se mojaba, los abrió y vio a Rouge cerca de él con las alas estiradas al máximo cubriéndole.
-¿Y esperas que quedándote aquí llorando y descuartizando aliens va a cambiar algo?- No le sonrió a Knuckles porque no era el momento, pero le habría gustado.
La miró un momento algo sorprendido pero bajó la cabeza de nuevo.
-Si las lágrimas pudiesen hacer algo no me importaría llorar un océano entero.- Se miró las manos con las que se había frotado los ojos para expulsar sus lágrimas. –Si las lágrimas pudiesen traérmelo de nuevo... de alguna manera... de algún modo... pero no pueden y ahora no sé con qué cara presentarme ante Tails y Amy sin él.- Dio un corto vistazo a la criatura destrozada. -¿Cómo he podido hacer algo así yo? Yo sí que soy un monstruo ¿por qué ya no veo la luz?
Rouge se agachó de nuevo y tiró de su brazo para que se pusiese en pie.
-Es lo que pasa cuando te acostumbras a caminar entre la luz y la oscuridad.- Era casi una experta en ese tema. –A veces de tanto hacer equilibrismo en la línea pierdes de vista la luz, pero que no la veas no significa que no esté ahí, así que ten paciencia, Shadow dijo que si amanecía y Sonic seguía vivo todo se arreglaría.
Knuckles se dejó estirar hasta ponerse derecho completamente.
-Pero el maldito sol aún no sale y estas nubes molestan ¿qué voy a hacer entonces?- Parecía estar perdiendo los nervios de nuevo. -¿Qué voy a hacer?
A Rouge aquel bloqueo le pareció irritante, y aunque había estado haciendo un gran esfuerzo escuchándole, encontró que eso ya era lo último.
-Vale, ya es suficiente.- Sonó su voz autoritaria. –Estás empezando a irritarme.
-Déjame en paz.- Le giró la cara Knuckles.
-Por supuesto, te dejaré en paz, no me apetece seguir escuchando tus quejidos de bebé llorón.- Rouge se cruzó de brazos. –"Ay pobrecito de mí que no sé qué hacer"- Su mirada cambió, parecía cruel y despiadada. –Eres un idiota.
-¿Un idiota?- Giró la cara Knuckles hacia ella con un gesto confuso.
-Sí, un llorica, un idiota, imbécil y cretino ¿algo más?- Parecía estar enumerando de memoria. –Intentaba que lo superases y he hecho un gran esfuerzo por ser amable, pero desde que nos hemos encontrado no has parado de darte lástima, odio ese plan sumiso que has adoptado, no eres tú mismo, normalmente habrías mandado a la mierda a Shadow con el primer grito que te dio, pero no, estabas demasiado preocupado de que era culpa tuya que te dejaste pisotear en pos de que aquello fuese un castigo mientras te ocultabas tras Sonic.
-¿De qué me estás hablando?- No entendió Knuckles. –No me oculto tras Sonic, es mi amigo y me importa ¡aún desde aquí le escucho llamarme!
Justo acabar la frase, Rouge le dio una patada inesperada que le tiró al suelo. Knuckles se fue levantando a cámara lenta, con un gesto confuso intentó preguntarle por qué.
-Tanto te importa que aún sabiendo que te está llamando tú sigues aquí.- Rouge intentó darle otra patada, pero Knuckles la bloqueó. -¿Vas a reaccionar ya?
Sin saber a qué se refería bajó la guardia que había estado manteniendo para detener la patada de Rouge, momento que ésta aprovechó para darle otra patada dejándole de rodillas en el suelo con la mirada baja.
-¿Cuánto tiempo vas a seguir en shock? Él realmente te necesita... y necesita que estés en tu estado normal, fuerte a su lado, no en versión zombie, si fuese la situación al revés ¿crees que Sonic se comportaría como tú lo estás haciendo ahora?- Cuando dijo eso entrecerró un poco los ojos mirando a un lado. –Tu mano es el único enlace que le mantiene a este lado, no lo entiendes y eres tú quien le está dejando morir.
Y fue entonces cuando Knuckles se levantó deprisa y le devolvió el golpe.
-¿Cómo te has atrevido?- Gritó Knuckles. -¡Soy el guardián de la esmeralda maestra y no voy a dejar que una ladronzuela como tú me trate de esta manera!- La señaló con el puño.
A pesar del golpe, de haberle girado la cara con aquel puñetazo y de tener el labio sangrando, Rouge sonrió de una manera que Knuckles nunca había visto. Cuando se giró hacia él, ella se echó a reír.
-¿Eso es todo lo que sabes hacer?- Apoyó sus manos en su cadera. –Si estás hecho un desastre.
-Eh, esa es mi frase.- Knuckles se miró a sí mismo.
En cuanto se miró el "desastre" que decía Rouge, ella le dio otra patada.
-Esto por pegarme.- Se puso en pose altiva ante él.
-¡Pero si empezaste tú a pegarme!- Se le hinchó una vena de la cabeza a Knuckles.
-Pero yo lo hice por tu bien, para que reaccionases y salieses del estado en el que estabas, si en el fondo soy demasiado buena, pero tú no tienes excusa, a las chicas no se les pega ¿nunca te lo dijeron?- Puso cara de santa, mártir, chica desvalida y con todas las pintas de ser una buena chica.
-No sé si puedo considerarte del grupo "chica a la que no se le pega" pones esa cara pero en verdad eres una bruta.
Aunque intercambiaron algunos golpes más por aquel comentario, fue todo más fluido y relajado, ya podían volver a la cueva.
No era que a Shadow no le importase, tan sólo era que entendía que nada de lo que él dijese haría que Sonic le hiciese caso, así que simplemente se quedó sentado donde estaba con las piernas y los brazos cruzados, con la cabeza baja y los ojos cerrados esperando a que aquellos dos volviesen. Sonic seguía ahí tumbado llamando a Knuckles con el codo apoyado en el suelo y la mano alzada.
-Sonic.- Le llamó la atención Shadow, parecía estar dándole vueltas a algo en su cabeza. –¿Quieres darme algún mensaje?- Y logró captar su atención. –Para tus amigos, ya sabes, por si pasase lo peor, siempre hay algo que queremos decir y lo vamos dejando.
Sonic había callado mientras hablaba Shadow, incluso le había prestado atención girando levemente la cara y la vista hacia él, pero en cuanto acabó de hablar volvió a como estaba con la mano abierta y llamando a Knuckles.
-¿Entiendes lo que digo?- Se mosqueó Shadow.
-Sí.- Dijo simplemente Sonic sin mirarle, estuvo un momento en silencio. –En verdad... durante aquel momento.- Poco a poco comenzaba a hablar mejor. –Pensé que me iban a matar, pero yo no me quiero morir. Temo cerrar los ojos y verlos de nuevo, aunque más que eso quiero seguir despierto y ver amanecer una vez más, no te puedo dar ningún mensaje porque no me quiero morir, no quiero despedirme, no quiero que mi cuerpo me traicione y deje de funcionar, me aterroriza pensar que me estoy balanceando en esta línea tan fina.
-Es normal que tengas miedo.- Shadow le miró. –Cualquiera en tu situación lo tendría, pero intenta dormir, intenta superar ese miedo a la muerte, si realmente no quieres morir tendrás que luchar por ello, aunque sea en sueños, no te preocupes por el resto te despertaré para ver amanecer si es lo que quieres.
El erizo azul asintió con la cabeza mientras escuchaban volver a la cueva Knuckles y Rouge.
-¡Ah, tú!- Gritó Knuckles entrando, señaló a Shadow con el puño. -¡Como vuelvas a gritarme como antes vas a desear no haber nacido nunca!- Se quedó en la misma posición pensando. –Otra vez.
Shadow se le quedó mirando con una expresión confusa sin cambiar mucho su cara, simplemente levantó una ceja, era verdad que ya había deseado no haber nacido antes, pero el comentario de Knuckles estaba fuera de lugar, no le había quedado claro a qué había venido, pero de todas formas hizo caso omiso, tan sólo era un adolescente marcando su territorio.
-Por tu culpa estoy muy mojada.- Se quejó Rouge estrujando su pelo para sacar el agua mirando a Knuckles de reojo.
-¿Estás muy mojada?- Repitió en pregunta Shadow con una sonrisa maliciosa.
Miró de arriba abajo a Rouge y luego a Knuckles.
-Prefiero no preguntar...- Se burló Shadow.
-¡Eh!- Le gritó Rouge. –No es lo que parece.
Knuckles se la quedó mirando y giró levemente la cara.
-Mojada estás... y tu ropa está muy pegada.
Antes con todo lo que había pasado no se había fijado, pero la ropa de Rouge en cuanto se mojaba se le quedaba la parte de arriba muy pegada a los pechos y se trasparentaba un poco por el agua.
-¡Ahhh, todos los hombres sois unos pervertidos!- Se agitó Rouge.
Por debajo de ellos se escuchó una risa contenida.
-No me hagáis reír que me duele.- Se oyó a Sonic.
Knuckles volvió a ocupar su lugar tomándole la mano, como había dicho Rouge, en plan enlace entre los dos mundos. Esta vez fue Sonic quien dijo que iba a dormir un rato, sorprendió a Knuckles, sobretodo después de su ataque de cobardía de antes que había parecido un niño pequeño con terrores nocturnos.
-Vale, tú descansa, yo también echaré una cabezada y verás que rápido se hace de día.- Sonrió más calmado Knuckles.
Por fin se había dormido, al menos Tails tuvo el detalle de ponerle encima una chaqueta mientras ella estaba recostada en el sofá. No entendía cómo Amy podía estar tan desvelada, no parecía cansada por no dormir y eso que era tan tarde que no sabía si irse a dormir él también o preparar el desayuno, pues quedaban pocas horas para amanecer. La miró un momento, hasta hacía poco habían estado hablando principalmente de Robin y sus cambios en ese corto espacio de tiempo, y aunque Amy siempre le prestaba atención, parecía en esa ocasión estar ausente, no decía nada, sólo asentía con la cabeza y añadía algún pequeño comentario. Pero ahora eso no importaba, mañana iban a tener su reunión y podría hacer una pequeña presentación oficial de Robin.
-Vamos, Robin, ya tendrías que estar durmiendo, mañana es un día importante para ti.
Pero Robin no se movió, miró hacia Tails y emitió un sonido como el lamento de un perro, se quedó junto a Amy. Quizá Robin no era capaz de expresar lo que pensaba, pero sin embargo sí parecía entender cómo se sentían los demás en realidad y por ello decidió quedarse junto a Amy, medio sentado en el suelo con la cabeza apoyada en el sofá a su lado, como si supiese que ella en verdad en su interior estaba triste, se sentía sola y quisiese hacerle compañía.
-Está bien, pero tampoco te quedes tú en vela toda la noche.- Tails le puso la mano en la cabeza a Robin.
Le acarició un poco y se fue a su cuarto. Allí miró un momento por la ventana a la profunda noche repleta de estrellas, sin saber que muy lejos de ahí estaban sus amigos y en especial su mejor amigo herido debatiéndose entre la vida y la muerte justo en ese momento bajo la tormenta implacable de esa zona. Hasta que se encontró con Amy había achacado sus nervios y su inquietud a las ganas de presentar sus investigaciones a sus amigos mañana, a las pequeñas batallas con los aliens, a su instinto natural por intentar descubrir cosas que los demás no eran capaces de ver. Pero aquella visita le hizo cambiar un poco de opinión, conocía las habilidades de Amy que ni ella misma entendía bien, algo pasaba o algo iba a pasar y él sólo podía esperar, cruzar los dedos y esperar mirando por esa ventana que le separaba del mundo exterior como si eso realmente sirviese de algo. Él siendo un pequeño genio, un pequeño científico que creía en hechos, ahora cruzaba los dedos en una actitud creyente confiando en ese factor tan poco específico que era la suerte.
El sol comenzó a salir imponiéndose al mal tiempo, como si temiesen su gran poder las nubes se fueron disipando dando paso a una luminosa mañana donde las pequeñas gotas que aún caía hacían reflejar el arco iris en todos lados como un hermoso prisma. Era algo que sin duda Amy habría enloquecido de felicidad al verlo y no habría dudado un instante en unir sus manos con los ojos muy abiertos y una gran sonrisa de boca abierta, luego le habría mirado y habría añadido con sus ojos brillantes "a que es hermoso" intentando que él le sonriese también y asintiese dándole la razón.
Pero eso sólo era una fantasía, aunque fuese Sonic quien lo pensaba en esa mañana aún vivo, seguía siendo sólo un reflejo de su mente aún tumbado en el suelo, con la cabeza levemente girada y los ojos entreabiertos mirando fijamente a la salida de la cueva, como la luz al final del túnel.
Abriendo los ojos estaba también Knuckles, despertándose mucho más sereno y con la cabeza más en su sitio que horas antes. Miró su mano con la de Sonic en ella pero esa mano que sostenía parecía carecer de fuerza, miró hacia Sonic y le vio con la cabeza girada y los ojos entreabiertos de mirada fija, a simple vista vacíos, dio un bote y le traqueteó de los hombros gritando su nombre.
-Ay, no me agites, idiota.- Dijo Sonic molesto mirándole. –Me estás haciendo daño.
Dio un resoplido e intentó calmar su corazón, por un momento le había parecido que Sonic estaba muerto, sin embargo ahí estaba, vivo, despierto, hablando con normalidad, intentando incorporarse aunque sin éxito.
-Que hayas sobrevivido no te da la suficiente fuerza para ponerte en pie aún.- Sonó la voz de Shadow acercándose a ellos.
-Qué dulce eres.- Se burló Sonic. –Tan amable de despertarme para ver amanecer, eres un encanto.
-Lo que sea.- Agitó Shadow la mano quitándole importancia conociendo ya sus comentarios.
Sonic intentó incorporarse de nuevo, esta vez Knuckles le ayudó apoyando una rodilla a su lado y otra pierna con el pie apoyado detrás de él haciéndole de respaldo con esa pierna.
-¿Cómo estás?- Preguntó Knuckles al ver que se detuvo en su intento de levantarse.
-Espera.- Dijo Sonic poniéndose la mano en la boca, parecía tener náuseas. –Ya, estoy mejor.
Se le pasaron la ganas de vomitar pero siguió intentando dar grandes caladas de aire como si eso pudiese purificar su interior.
-No te fuerces, no servirá de nada.- Dijo Shadow acercándose. –Aún no estás recuperado, seguramente tardarás bastante más que cualquier otra vez que recuerdes.
Así que Sonic tuvo que ceder, se quedó apoyado de espaldas a la pared con cara de no querer parecer un inútil. Mientras Knuckles miró al fondo de la cueva.
-¿Y Rouge?- Preguntó un poco flojo.
-En el interior, si no se ha dormido sobre la mesa...- Shadow se dirigió a la salida a echar un vistazo.
Knuckles hizo el ademán de querer ir a hablar con Rouge, Shadow se adelantó y le dijo que fuese a avisarla mientras él le cambiaba algunos vendajes a Sonic, ahora que había amanecido y Sonic parecía estar mejor era el momento de irse de ahí. Así que Knuckles lo hizo, se puso los guantes manchados de la sangre de Sonic, de los aliens y de su propia sangre y se dirigió al fondo de la cueva.
continuará...
