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Nota de la autora: en este cap hago un pequeño homenaje a una compi del foro de Sonic Spain, conocida como Rouge XD, ella ya sabe de qué va la cosa...
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Capítulo 6: Un nuevo aliado o un viejo enemigo.

Sentía que estaba partido en dos, sus sentimientos y su razón en lados opuestos como enemigos de toda la vida que una vez más nublaban sus acciones. Realmente no le apetecía hablar, pero era una de esas cosas que no podía dejar para otro momento.
-¿Rouge?
Lo había preguntado Knuckles antes de entrar a la parte de la cueva donde se suponía estaba ella. Había una pequeña luz de una vela que se estaba extinguiendo iluminando un escritorio donde estaba Rouge apoyada. A Knuckles le parecía increíble cómo tenía montado eso, no mentía al decir que aquello era un refugio, no sólo porque hubiese un escritorio ahí sino por un par de sillas, una cama, un armario de utensilios, en definitiva, estaba todo bien abastecido. Cuando se acercó se dio cuenta de la posición anómala de Rouge, estaba sentada en la silla con los brazos apoyados en el escritorio y su cabeza apoyada en ellos, respiraba apaciblemente y ya que no respondió al reclamo del guardián dio a entender que estaba dormida.
Rouge sintió un pequeño toque en el hombro, sólo una molestia, así que lo movió y siguió durmiendo. Aquello no parecía funcionar, así que Knuckles se acercó un poco y puso su mano sobre el hombro de ella, agitándola y llamándola intentando despertarla. Fue abriendo los ojos y lo primero que vio fue la cara de Knuckles a diez centímetros de ella, no sabía si aquello era un sueño o la realidad pero su reacción fue bastante común en ella y la marca de su mano en la cara de Knuckles era prueba de ello.
-¿Qué intentabas hacer, sucio equidna pervertido?- Se cruzó de brazos Rouge tapando el canalillo de su traje.
-Tenía que despertarte.- Dijo Knuckles con el ceño fruncido girando la cara sin mirar a ningún sitio en especial. –Quería hablar contigo por lo que pasó anoche.
-Ah, no, de eso ni hablar.- Se puso en pie Rouge enfadada.
Eso ya no lo entendía, no tenía motivos para enfadarse otra vez.
-Fui amable contigo, eso es todo, pero eso no significa que te vaya a dejar acercarte más como intentabas hacer ahora.- Se cruzó de brazos. –Y no me voy a acostar contigo así que deja de mirar la cama.
No la estaba mirando, simplemente tenía la mirada encarada en esa dirección.
-¿De qué demonios me estás hablando?- Knuckles agitó los brazos. –No era nada de eso ¿me acusas de pervertido? Pero si eres tú la que no para de pensar en el sexo y en todo lo que crees que te quiero hacer.
-¡Ajá!- Le señaló Rouge. –Entonces te haces el tonto pero sí sabes de qué estoy hablando y sí quieres hacerme esas cosas.
Knuckles se puso la mano en la cara, agitó la cabeza desesperado.
-¿Es que no puedes cerrar la boca un momento para que pueda decirte algo?- Vio que Rouge le ignoraba, dando unos pasos y hablando sin parar. -¿Sabes cómo hacemos en mi tribu para hacer callar a una mujer?
Eso captó su atención, había estado metida en su propio mundo de fantasía y esa pregunta por fin hizo que saliera de nuevo a la realidad girándose hacia él mientras el equidna se acercaba a ella. Con curiosidad y algo asustada se echó un poco atrás, ya tenía apoyado el trasero en la pared y fue pegándose el resto de su cuerpo a medida que se acortaba la distancia. Cuando ya sólo estaban a unos centímetros y Rouge apretó sus manos en la pared a su espalda notó la mano de Knuckles sobre su boca, así realmente no podía hablar y él sí pudo decir lo que quería.
-Vale, ahora que estás calladita escucha.- Dijo Knuckles satisfecho manteniendo su mano en la boca de Rouge. –Me refería a mi comportamiento de anoche, no soy tan tonto, sé que lo que pasó te lo vas a guardar en la manga y lo usarás contra mí en cualquier otro momento que a ti te parezca, seguramente para intentar llevarte mi esmeralda.- Vio que Rouge intentaba decir algo frunciendo el ceño, la apretó más fuerte y puso su otra mano al lado de su cabeza. –Sólo quería dejártelo bien clarito, que quien juega conmigo acaba haciéndose daño, así que lo que pasó anoche se queda en anoche ¿No estás de acuerdo?
Y tras eso último la dejó ir, o lo intentó porque apenas había separado su mano de su boca que ella con un rápido movimiento de brazo y giro de muñeca cogió aquella mano y la torció, fue algo que Knuckles conocía de haberlo visto antes en alguna exhibición de un arte marcial ajeno al que él conocía, y puede que fuese por la poca información que tenía de esa técnica o quizá porque realmente era muy efectiva, la cuestión era que estaba completamente desequilibrado medio de lado con la palma de la mano mirando hacia el suelo casi por completo girada.
-Vale, niñato de mierda, ahora me escuchas tú a mí.- Ella sin embargo no se había movido mucho de su posición. –A mí no me vengas con amenazas ni nada parecido porque todavía tendré que darte una lección.- Se acercó un poco hasta su oído. –Haré lo que me venga en gana.- Le retorció más la mano a Knuckles hasta que su cabezota roja estuvo por debajo de ella. –Si quiero robar mi querida esmeralda maestra no me hace falta hacer planes tan retorcidos, eres tan simple que con cualquier otra cosa puedo burlarme de ti.
Tras eso le soltó, y aquello más que sonarle a contra-amenaza, a Knuckles le sonó a que estaba aceptando su petición, no iba a pasarle por la cara su mediocre comportamiento contra él. Se había alejado de ella hasta una distancia prudencial para examinarse la muñeca que ahora le dolía horrores, se estaba preparando para contraatacar cuando ella interrumpió sus pensamientos.
-Toma.- Dijo la seca voz de Rouge.
Le tiró algo, Knuckles lo cogió en el aire, lo miró y luego la miró a ella, era el trasmisor que le había dado el día anterior con esperanza de que pudiese arreglarlo y ahí estaba, en su mano, con algunos apaños que supuso hacían que volviese a funcionar. Entonces entendió qué hacía Rouge dormida sobre el escritorio y por qué tenía una vela casi consumida, debió pasarse la noche arreglando aquello.
-¿Lo has arreglado?- Intentó averiguar Knuckles.
-Intenta usarlo, creo que funcionará, ahora sal de mi cuarto.- Casi le gritó.
-¿Te has enfadado?- Knuckles se giró un poco hacia la salida.
-Eh, yo no soy la pervertida que ha intentado besarte para hacerte callar.- Le echó en cara Rouge la forma de hacerla callar de antes con la mano.
Knuckles agitó la cabeza intentando saber a qué se refería.
-Pero si yo no intenté besarte.- Se la quedó mirando. -¿En tu pueblo para hacer callar a las mujeres se las besa?
-No es eso, es que lo estabas insinuando, lo de poner la mano se hace en todas partes.- Rouge se sentó sobre el escritorio en pose altiva con las piernas cruzadas.
-¿Y estabas esperando que te besase?- Dudó Knuckles. –Realmente estás muy necesitada de afecto.
Rouge casi se cae del escritorio con aquel comentario.
-¿Qué yo estoy necesitada?- Le gritó enfadada. –Tú sí que estás ávido de palabras agradables que seguro empiezas a fumar tan sólo para que la máquina de tabaco te de las gracias.
-¿Entonces por qué te enfadas?- Agitó los brazos Knuckles. -¿Querías que te besase o qué?
-¡Ni hablar!- Se cruzó de brazos Rouge. –Si lo hubieses intentado te habría estampado de una patada en la pared, y si intentas meterme mano lo mismo te digo.
Con un resoplido entendiendo que no tenía remedio, Knuckles cerró los ojos girando la cabeza de un lado a otro mientras ella seguía su discursito, luego la miró de arriba abajo cuando ella llegó a la parte de "si intentas tocarme el culo te corto a pedacitos y se lo dio de comer a las larvas de alien" así que cortando sus palabras dijo:
-No me apetece tocar tu culo gordo.

Sonic intentaba mantenerse sentado él solo, Shadow ya había cambiado sus vendajes y pareció satisfecho con el estado actual de sus heridas, que insistía en que no se forzase, pero decirle a Sonic que se estuviese quieto era como intentar contener el viento entre las manos.
Un fuerte ruido de algo chocando hizo vibrar la cueva y a su vez hizo que Sonic cayese tumbado boca arriba y Shadow se apoyase en la pared. La cara de Shadow no era de sorpresa ni de preocupación sino más bien de fastidio, apretó el puño delante suya maldiciendo. Por su parte, Sonic tirado en el suelo empezó a reírse.
-¡He ganado!- Siguió riendo el erizo azul. -¡Te lo dije! Knuckles y Rouge no pueden estar tanto rato sin pelearse.
-¡Mierda!- Exclamó Shadow apretando ambos puños casi saliéndole esa palabra de lo más profundo de su ser. –Un minuto más y habría ganado la apuesta. Pensé que el libro de "aprender a controlar el genio" que le regalé a Rouge había funcionado.
Sonic seguía sonriendo declarando que era el mejor.
-Tranquilo, sombrita, no seré duro contigo, sólo te lo recordaré unos cuantos años más.
-Deja de ponerme motes ridículos.- Le miró de reojo Shadow. –A Knuckles no le haces estas bromas de decirle "eres dulce" o le pones motes absurdos.
-Hacerlo con Knuckles no tiene gracia, seguro que se creería que lo digo de verdad, es tan fácil engañarle que llega un momento que aburre... con el "cabeza de chorlito" ya es suficiente para él.- Dejó de hablar de pronto con el brazo sobre el abdomen. –Joder, ahora me duele otra vez.
-Eso te pasa por reírte, si te sigues forzando intentando levantarte tú solo se te volverán a abrir las heridas.- Le echó en cara Shadow. –Por cierto... ¿a qué te referías con que no me acerque a... Dark Doom?
Como un manto oscuro, el rostro de Sonic cambió, las heridas que tenía cerradas comenzaron a dolerle de nuevo.
-Ese tipo...- Comenzó Sonic inseguro. –No estoy muy seguro, pero dijo que quería recuperar al descendiente de su descendiente.- Miró a Shadow. –Se parecía a Black Doom pero más viejo.
-¿Insinúas que tengo un abuelo biológico y que pretende pedir mi custodia?
Justo mientras hablaba llegó corriendo Knuckles, se detuvo derrapando cerca de ellos, le gritó a Shadow que huyese, que Rouge se había vuelto loca, entonces llegó ella con una escoba y golpeó en donde estaba Knuckles, que saltó justo a tiempo para esquivarla, ella volvió a golpear dando en la pared donde él se había agachado, y un último golpe al suelo a su lado antes de que Knuckles cogiese a Sonic en brazos para salir huyendo de la cueva.

Seguía corriendo, la dirección no la sabía muy bien y aunque Sonic no se lo hubiese dicho habría parado de todas formas para comunicarse con Tails ahora que el trasmisor funcionaba. Pero Sonic no estaba pensando precisamente en si funcionaba eso o no, se había vuelto a encoger con el brazo apretando su abdomen, se quejó de que le dolía y cuando Knuckles le dejó sentado en el suelo se fijó que las vendas tenían algo de sangre, por supuesto no la cantidad de la noche anterior, pero sí leves manchas. Maldijo porque se le habían vuelto a abrir las heridas, pero Sonic no dijo nada al respecto, simplemente miró a otro lado cambiando de tema.
-Viene Eggman.- Dijo Sonic mirando a un costado.
Y realmente había reconocido el brillo del sol en los metálicos sirvientes del villano obsesionado con la conquista del mundo. Pero aquello no era una emboscada, tan solo fue lo que Eggman estaba pensando, una preciada coincidencia que en principio no iba a dejar pasar. Se acercó con su nave y dejó los motores justos para mantenerse flotando ante ellos intentando parecer imponente e imparable con el gran poder de ataque de sus cañones.
-¡Vaya, vaya!- Exclamó Eggman a través de los grandes altavoces mostrando su imagen en el gran monitor exterior de su nave. –Si tenemos aquí al dúo dinámico de ratas ¿os he pillado en mal momento?
-¡Eggman!- Gritó Knuckles acercando a Sonic más a él. –¡Si no quieres que destruyamos tu nave vete!
Aunque era un farol, Eggman entendió su reacción, con una pequeña cámara de potente zoom podía verles como si los tuviese a dos pasos y podía apreciar la cantidad de heridas que tenía el erizo azul por todo el cuerpo, podía incluso entender la expresión débil del erizo mirando con su ojo sano.
-Ju, ju, ju.- Se echó a reír Eggman. –Me decepcionas, Sonic.- Mostró su siniestra sonrisa. -¿Jugando a los héroes? Estás perdiendo facultades.
Sonic mostró también su típica sonrisa pilla.
-Yo no soy el único que juega ¿verdad? Dudo que lo que le ha pasado a tu nave sea por aparcar mal.- Medio rió el erizo.
Knuckles no se había fijado y ahora que lo mencionaba Sonic lo vio, el lateral de la nave estaba lleno de golpes aboyando toda la superficie así como su parte inferior casi cayendo a pedazos, además que los robots que le seguían parecían volver de la guerra medio destrozados.
-Oh, esas molestas criaturas entorpecen mis planes de dominación mundial, hasta que no me libre de ellos no podré seguir con mi propósito...- Empezó a hablar Eggman.
-Puf, ya empieza otra vez... mira que le gusta contar el sentido de su vida...- Puso cara de fastidio Sonic.
-¡No me interrumpas! Qué poco respeto por tus mayores...- Se quejó Eggman. -¿Sabes qué opino? Que si no te hacen en la próxima hora una trasfusión de sangre morirás de pura debilidad.
Aquella afirmación de Eggman sorprendió a Knuckles que seguía convencido que con lo que dijo Shadow de que al amanecer si Sonic seguía vivo podía sobrevivir bastaba. En cierta forma lo notaba, la pequeña mejoría de Sonic se estaba desvaneciendo, volvía a dolerle tanto el abdomen que no podía moverse, al fin y al cabo Shadow había trabajado con lo mínimo y aquello no era como hacerle un remiendo a una camisa, no bastaba con unir las partes rotas cosiendo, él mismo había visto los desgarros y aquello necesitaba algo más que unos parches, pero ¿qué podía hacer él? Ahí estaba ante la gran nave de Eggman que poco a poco comenzaba a bajar una plataforma de la que salieron unos robotitos algo graciosos con una sirena luminosa en la cabeza como la de las ambulancias que cogieron una camilla y se acercaron a ellos.
-¿Qué pretendes?- Le gritó Knuckles. -¿Que nos fiemos de ti así sin más? Nos has engañado demasiadas veces como para creerme que ahora nos quieres ayudar.
-¡Oh!- Se indignó Eggman. -¿Por qué tanta desconfianza? En el fondo soy un buen samaritano y quiero ayudar al pobre ericito magullado, sólo has de ponerlo en la camilla y yo me encargaré de él.- Se puso el brazo delante haciéndose la víctima. –No sabes cuánto me duele que digas algo así, pensé que como estábamos juntos en esta lucha contra el enemigo común no habría lugar para las dudas, yo también hago mis averiguaciones y al paso que van, de aquí a quince días estarán listos para contraatacar, por ello debemos estar todos juntos, fíate de mí.
-Pero...- Dudó Knuckles. -¡Pero si siempre haces lo mismo!
-Knuckles.- Le llamó Sonic. –Haz lo que dice.
Como lo había dicho Sonic sí lo hizo, a Sonic sí le hacía caso.
-Lo de "doctor" tuyo no es por la facultad de medicina.- Dijo Knuckles mientras ponía a Sonic en la camilla.
-No, pero me aburro mucho cuando no intento conquistar el mundo, así que me trago todo lo que echan en la tele digital...- Miró hacia un lado Eggman.
Y con eso se refería a series tipo "Urgencias", "Hospital central" o incluso "House" y ya que realmente Eggman sí poseía un 300 de IQ era capaz de asimilar los complejos tratamientos y operaciones que salían en las series llegando incluso a buscar información por su cuenta y a estudiarse la complicada jerga para encontrar fallos y así poder mandar un e-mail a los responsables de la serie con sus quejas, si es que el pobre se aburría mucho y algo tenía que hacer. Por otro lado, Knuckles no contaba con el equipo médico robótico de Eggman que sí estaban programados para realizar todo tipo de curas y salvamentos.
El resto fue sencillo y rápido, puso a Sonic sobre la camilla y vio cómo los robotitos graciosos volvían a la plataforma canturreando nino-nino, luego la plataforma subió y la nave puso en marcha los motores de movimiento. Knuckles se quedó mirando un momento a la nave aún pensando en sus cosas.
-Pero... ¡Eh!- Gritó Knuckles. -¡Que me dejáis en tierra!
-Ju, ju, ju.- Se oyó la risa de Eggman por el altavoz mientras se alejaba. -¿Cuándo he dicho que te iba a llevar a ti también? Ahora ¡Sonic está bajo mi control!
Unos cuantos insultos después, Knuckles dejó de seguir a la nave, aquellos robots que volvían de la guerra le habían entretenido lo suficiente, y siguiendo el rastro de robots destrozados le encontraron Shadow y Rouge.
-¿Qué ha pasado aquí?- Preguntó Shadow al ver a Knuckles sin Sonic.
Su respuesta fue más del tipo equidna guerrero, intentó darle un puñetazo a Shadow que le pasó rozando por la mejilla.
-¿Que qué ha pasado?- Le gritó Knuckles malhumorado. –¡Que vuestro amiguito del grupo oscuro se ha llevado a Sonic!
-¿Y yo qué culpa tengo?- Empezó a calentarse Shadow.
-Chicos, chicos, tranquilos.- Se metió entre ellos Rouge. –Knuckles, intenta contar algo mejor las cosas.
Una breve, simple y bien narrada explicación bastó para entender la situación.
-No creo que el doc le haga daño a Sonic.- Dijo Rouge quitándole importancia y antes de que Knuckles se le echase encima se le adelantó poniendo la mano delante. –Si hubiese querido destruiros ya lo habría hecho, con Sonic herido tú no podrías hacer gran cosa y con sus cañones y sus robots habría podido con los dos, sin embargo se lo ha llevado.
El equidna intentó calmarse, no conseguía encontrar el punto medio entre dejarse insultar por Shadow y lanzarse a dar puñetazos al primero que decía algo que no le gustaba. Tomó aire y empezó a pensar qué iba a hacer ahora.
-Tengo que llamar a Tails y contarle lo que ha pasado, habíamos quedado hoy en reunión para juntar piezas.- Miró a Shadow y Rouge. –Vosotros también venís ¿verdad? Seguro que encontráis interesante sus investigaciones.
-Supongo que Tails también encontrará interesante lo que descubrió Sonic, supongo que a ti no llegó a decirte nada.- Dijo Shadow refiriéndose a lo que Sonic le dijo la noche anterior bajo la lluvia y la conversación de esa mañana.
-¿Investigaciones?- Le cortó Rouge. -¿Ahora Tails quiere quitarme el trabajo de espía?
-Tú sólo espías cuando hay joyas de por medio...- La miró de reojo Shadow.
Knuckles les ignoró un poco, tenía que pensar qué iba a decirle a Tails exactamente, aunque fuese más mayor y más maduro que cuando se conocieron tampoco podía decirle según que cosas así tan de repente, seguía siendo un niño a sus ojos, pensó que lo mejor sería ser claro y directo. Miró fijamente el trasmisor y respiró hondo.
-Eh... nosotros vamos pasando.- Dijo Rouge tirando del brazo de Shadow.
-Espera.- Dijo Shadow estirando hacia el lado contrario. –Aún no le he devuelto su ataque anterior.
-Oh, vamos, no seas tan vengativo.- Le estiró Rouge. -¿Es que tienes que vengarte de todas las ofensas de este mundo?
-¡Venganza!- Gritó Shadow alzando un puño al cielo mientras era arrastrado por Rouge.
Cuando se quedó solo le fue más fácil, dio a unos botones y esperó que la señal fuese captada. Pronto, tras un par de intentos, aunque no muy bien llegó la respuesta.
-¿Tails?- Preguntó Knuckles intentando hacer funcionar aquello.
-Eh, Knuckles.- Se oyó a Tails. –Te oigo fatal ¿te has vuelto a cargar el trasmisor?– Se escuchó ruido. –Es muy temprano ¿qué pasa? No me digas que vas a cancelar lo de hoy, que me lo he currado, estoy deseando que Sonic lo vea.
-Tails, escucha.- Intentó parecer calmado Knuckles. –Sonic no va a venir.
Se hizo un pequeño silencio.
-Qué... ¿qué quieres decir?- Sonó algo asustada la voz de Tails. -¿Está Sonic contigo?
-Tranquilízate.- Por una vez esa palabra en boca de Knuckles sonó realmente tranquilizadora. –Ayer tuvimos un incidente, Sonic está herido, pero no te asustes, está vivo.
-¿Está muy grave?- Se escuchó la voz de Tails entrecortada. -¡Tienes que traerle aquí!- Respiraba muy deprisa.
-Está grave, pero... no puedo llevarle.- Knuckles hizo una pausa. –Se lo ha llevado Eggman... pero, pero Rouge dijo que no le hará daño, vamos a tu casa, estamos de camino, quiero decir, Rouge, Shadow y yo, para la reunión, tenemos información, es importante.

Al otro lado del trasmisor, en casa de Tails, los sonidos se habían apagado como la desconexión de los altavoces de un ordenador. Era algo extraño porque Tails sabía que Amy delante de él le había preguntado qué pasaba, la había entendido, y aunque ella no sabía nada podía apreciar en su cara que se olía algo de aquel asunto. Parecía que estaba viviendo una película cuando le respondió con una corta explicación, un simple "Sonic está malherido y lo tiene Eggman" bastó para hacer que Amy abriese mucho los ojos, bajó la cara y salió corriendo. Tails no pudo detenerla, sabía que no podría nadie, mientras él se quedó inmóvil con el trasmisor en una mano y con Robin acariciándose con su otra mano con pequeños lamentos como si entendiese que Tails estaba triste.

continuará...