Titulo: AMORES ¿IMPOSIBLES? (todo en este mundo es posible jejejeje)
Autora: Sakura Snape ((^-^jj
Miembro de la Orden Siriusiana
Miembro de la Orden Severusiana
Clasificación: Este capitulo es NC-13
Pareja: Harry / Severus
Remus / Lestat
Disclaimer: Ya saben de quién son los personajes ¿no? ._.???... bueno por si acaso, todos los personajes, excepto algunos que inventare, le pertenecen a J.K. Rowling (ToT y no es justo!!!!), yo no hago esto con fines de lucro, solo por simple y sana diversión ^-^... ah si!! Y como ya puedo ponerlo, algunos personajes pertenecen a Anne Rice... ¡¡¡VIVA LA LIBERTAD CREATIVA!!! MUAJAJAJAJAJA ^n.n^
Advertencia: Este fic contiene SLASH y spoilers del libro 5 (por aquello de que algunos todavía no lo han leído), léelo bajo tu propio riesgo ^^U... y por favor, si nos les gusta el Slash NO LO LEAN. No quiero problemas.
Nota: Todo lo que este entre comillas "... " son pensamientos o recuerdos
Todo lo que encuentres así ... es parsel
Y así: * ....... * es comunicación mental, lo hago para que no halla confusiones
AN: ¡¡¡LO SIENTOOOOOOO!!!! Sé que muchos me deben de querer matar, pero es que no he tenido tiempo de nada y ya empecé mis exámenes y son los últimos del año, porque ya voy a salir de la preparatoria así que estoy muy ocupada... ¡¡¡PERDÓNNNNNN!!!
Pero bueno, aquí los dejo con el nuevo capitulo, espero que les guste n_n...
Disfruten de la lectura ((^O^jj
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CAPITULO 19: LA MARCA Y UN PIANO
Harry salió el viernes por la mañana de San Mugo, el medimago que le atendía le dio de alta antes de tiempo a pedido explícito de Severus, quería llevarse al chico cuanto antes y sabía que este tenía que empacar y que no dejaría que nadie más lo hiciera por él; como el mismo Harry se lo había hecho saber, aunque se había negado rotundamente a decirle porque.
Fue a recoger al chico, Harry sabía que estaba pensando en su propuesta y que tendría que ser paciente y fuerte.
Llegaron a Hogwarts vía traslador e inmediatamente después, Harry fue a empacar sus cosas y Severus a hablar con Dumbledore.
Cuando llegó al despacho del director, solo encontró a Emily sentada frente al escritorio de este
- Buenos días Severus... - saludó la profesora
- Buenos días Emily... - contestó este tomando asiento al lado de la profesora - ¿Y Albus?
- Salió un momento, recibió una carta, pero no tarda en regresar, ¿lo necesitas urgentemente?
- No, solo quería avisarle que ya traje a Harry...
- Salió antes de lo que esperaba...
- Es que tiene que empacar sus cosas, pienso llevármelo a él y a Draco mañana temprano...
- Cierto, que irán a pasar contigo las vacaciones, les hará bien a los dos y podrás pasar más tiempo con Harry... - dijo en un tomo malicioso - aclarar tus sentimientos, decirle que aceptas su oferta...
- No sé de que demonios hablas Emi...
- ¡Oh por favor Severus! Sabes perfectamente de lo que hablo, el hecho de que todavía no quieras aceptar tus sentimientos por el chico es otro asunto... ¿por qué sigues dudando tanto?... No creo que tengas ya muchas razones para hacerlo...
- Es un estudiante Emily, MI estudiante; menor de edad, soy su tutor, esta prohibida una relación de ese tipo...
- Eso es si alguien se entera y tú eres lo suficientemente discreto como para que no se sepa ni una palabra y sé que si se lo pides, Harry también lo será... el que seas su tutor no tiene nada que ver... no eres su padre... y no me vallas a salir con algo sobre la edad porque te juro que te hechizo hasta el fin del milenio... ¿algún otro inconveniente?...
- Es un GRYFFINDOR... ¿qué otra razón necesitas?... ¿qué tendría que hacer un gryffindor con un slytherin?... y Harry es el más gryffindor de todos los que he conocido... ¡Es Harry Potter!
- Eso es altamente discutible... - una voz desde una de las esquinas del despacho de Albus sonó y los dos profesores voltearon, para observar que el sombrero seleccionador estaba hablando
- ¿Cómo dices?... ¿Qué es altamente discutible?... - preguntó Severus
- El hecho de que Harry Potter sea el más gryffindor de los gryffindors... porque realmente no lo es...
- ¡¡¡¿QUÉ?!!! ¿A qué te refieres?... - Severus quería respuestas
- Me costó mucho trabajo colocarlo en una casa, pero él decidió ir a gryffindor, aunque sigo insistiendo en que hubiera sido un mejor slytherin...
- ¡¿SLYTHERIN?! - el profesor estaba sorprendido, nunca se imagino que Harry hubiera podido estar en la casa de las serpientes - ¿Y cómo demonios es que dejaste que fuera a gryffindor?
- Porque él no quería estar en slytherin... fue bastante firme en esa decisión...
- Y... y... ¿por qué no quiso estar en mi casa?
- Eso profesor, se lo debes de preguntar tu al chico...
Y con eso, el sombrero se calló y Severus estuvo a punto de ir a zarandearlo para que abriera... abriera... ¡lo que tenía por boca!... si es que ese cerebro de tela servía para algo.
- Te carcome la curiosidad ¿verdad Severus? - la voz de Emily sonó en tono burlón y, el profesor, que se había parado de su silla, se sentó de nuevo
- No me dirás que tu no tienes curiosidad de saber porque Harry estuvo a punto de ser enviado a slytherin y porque se negó si no conocía mucho del mundo mágico...
- Pues no realmente, sus razones habrá tenido...
Severus iba a renegar, pero en ese momento Albus hizo su aparición y los profesores se quedaron callados.
- Buenos días Severus - saludó amablemente y llevó a Fawkes, que tenía sobre su hombro, a su lugar de descanso habitual
- Buenos días Albus
- ¿Gustas té?
- No gracias, solo veía de paso para decirte que ya he traído a Harry de vuelta y que mañana a primera hora me lo llevare junto con Draco...
- Esta bien, supongo que ya le dijiste al chico que no puede dejar aquí a sus mascotas...
- Si, ya se lo dije...
- Perfecto, entonces creo que no habrá inconveniente para que ambos pasen unas vacaciones memorables... - el director tenía un brillo pícaro en los ojos - seguramente terminarán de arreglar sus diferencias...
Severus soltó un bufido, seguro de que Albus estaba al tanto de los pormenores de la relación que tenía con Harry.
- "¿Nunca podré hacer algo sin que se entere el viejo...?" - pensó con fastidio
- ¿Algo más que quieras hablar conmigo Severus? - preguntó el director
- No, me retiro, yo también tengo que ir a terminar unos cuantos pendientes...
- Si, como por ejemplo eliminar tus pretextos absurdos y decirle a Harry que...
- ¡Más discreción! - le espetó el profesor a su amiga
Albus empezó a reír, Emily también y el profesor salió de allí en su teatral estilo y cuando Albus estuvo seguro de que ya no escuchaba nada, habló:
- ¿Crees que de verdad arreglen sus asuntos? - le preguntó a Spellman
- Eso espero, o estamos en un gran lío - fue la respuesta de Emily
- Hablando de líos, ¿cuándo llega esta persona a controlar el que tenemos con tu vampírico amigo Lestat?
- En cuanto volvamos de vacaciones... solo esta arreglando unos cuantos asuntos...
- Espero que sepa controlar la situación...
- No te preocupes, confío en él... incluso más que en Lestat...
- Entonces ¿me puedes decir por qué no lo trajiste a él en vez de al señor de Lioncourt?
- Porque no le gusta mucho el trato con otros individuos... sobre todo con individuos mortales... le traen malos recuerdos... pero no te preocupes, sabrá ser sociable... bueno, creo que me retiro
- Antes de que te vallas hay algunas cosas que quisiera que me dijeras Emily...
- Albus, estoy muy cansada, ¿no podría ser otro día?...
- Me temo que no...
La profesora tomó asiento, una expresión de fastidio en su rostro y con el cansancio patente, pero comenzó a hablar...
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Harry subió directamente a la Torre de Gryffindor, donde fue recibido por la visión de Ron y Hermione besándose en la vacía sala común. No pudo más que esbozar una sonrisa
- Ejmmm... - los dos chicos saltaron y voltearon a ver de donde provenía el sonido, al ver a Harry se pusieron sumamente rojos, hubiera jurado que Ron superaba su propio cabello rojo
- ¡Harry! - saltó Hermione y se abalanzó a darle un enorme abrazo a su amigo - ¡que bueno que regresaste! Estábamos tan preocupados por ti, no nos dejaban entrar a verte...
- ¿Cómo estas viejo? - saludo Ron dándole una palmadita en la espalda a su amigo
- Pues bien... sorprendido de que hallas encontrado la forma de que Hermione falte a clases... - dijo en tono burlón obteniendo en recompensa que Ron le diera un golpe en la cabeza y sus dos amigos se pusieran rojo escarlata, de nuevo
- No hay clases, las suspendieron para que todos pudieran empacar sus cosas, como nadie se va a quedar aquí... además muchos ya se fueron... sus padres vinieron por ellos después del accidente... - fue la respuesta de Hermione - nosotros íbamos a empacar nuestras cosas...
- Pues nunca había visto una forma tan efectiva de empacar... creo que tendré que usarla algún día... - sabía que estaba haciendo sufrir a sus amigos, pero era tan divertido y al ver las expresiones que ambos pusieron, no pudo más que empezar a reír con ganas
Hermione y Ron, aunque incómodos, se sintieron bien de ver a su amigo tan alegre, hacía tanto que no le veían reírse así.
En ese momento, Draco entró en compañía de Ginny, abrazándola. Y cuando vio a Harry muerto de risa no pudo más que preguntar:
- ¿Qué es lo que te parece tan gracioso?
- Es que acabo de descubrir una nueva forma de hacer las maletas, tal vez deberías de probarla con Ginny... - y siguió riéndose con más fuerza aún
Tanto el rubio como su novia pusieron caras de confusión; voltearon a ver a Ron y Hermione, los cuales estaban rojos y un poco más alejados de lo común, de lo últimamente común y sumaron dos más dos; Ginny se puso roja y Draco puso una sonrisa Malfoy patentada.
- Veo Weasley que eres algo inventivo... ¿qué tal si lo intentamos amor? - le dijo a su novia, la cual le dio un codazo en el estomago
- ¡Calla Draco! - el chico solo empezó a reír igual que Harry
- Malfoy, más te vale que te calles... - Ron estaba apuntándole con la varita, recordó porque había aborrecido tanto al chico, pero el rubio no se inmutó y siguió haciéndole compañía a Potter
Cuando ambos chicos lograron calmarse, Harry les hizo saber a los hermanos Weasley y a Hermione que iría a pasar las navidades con Snape y Draco. Ginny había abrazado a su novio y se habían ido de la Sala Común hacía las mazmorras; querían aprovechar el poco tiempo que les quedaba juntos.
Solo quedaron los dos prefectos de gryffindor y Harry, los cuales le dijeron que Gabrielle se había ido desde hacia unos cuantos días, ya que el viaje a América era algo largo y su padre la quería ver urgentemente.
Los novios acompañaron a su amigo a empacar todas sus cosas, después a la lechucería por Hedwig y finalmente a la Cámara de los Secretos, donde recogió todo lo que necesitaba, puso la poción del animago, que sus amigos habían estado revisando en su ausencia, dentro del baúl mágico junto con libros (el de parsel entre ellos) y algunos otros objetos.
También apareció un terrario para Elddir, la serpiente estaba reacia a irse, pero tampoco quería estar alejada de su amigo mucho tiempo y finalmente aceptó entrar en el terrario e irse con él, aunque aseguró que el hechizo no afectaría la cámara; pero Harry no quería dejarla y además Severus preguntaría por ella.
Reviso dos veces todo y finalmente empequeñeció el baúl mágico y salió de la cámara con cautela despidiéndose de Myrtle.
Después de que hubo empacado todo y regresó a la Torre, Ron y Hermione se retiraron a la habitación privada de la chica, Harry sabía que Ginny no regresaría de las mazmorras, así que decidió quedarse en la sala de los menesteres (NA: como sabrán, en la traducción del libro cinco el nombre de la Sala del Requerimiento viene así, para que no halla confusiones tendré que usarla, aunque no me agrade gracias por su comprensión), que sería algo más acogedor cuando pensara que quería; fue hacía allí, Elddir le acompañaba, Hedwig había salido a cazar.
Cuando se acercó, escuchó el ruido de un piano tocando melodiosamente una pieza que reconoció era de Mozart, porque alguna vez él mismo la había interpretado.
Asomó la cabeza por una pequeña abertura y vio a Lestat sentado frente al piano, totalmente concentrado en lo que tocaba, o eso parecía, ya que el vampiro saludó al chico:
- Hola Harry, pasa...
Este se introdujo, la Sala de los Menesteres estaba totalmente transformada, de nuevo: en el centro estaba el piano negro de cola en el que Lestat estaba tocando, alrededor habían varios sofás y una chimenea alineada con el centro del piano. Todo en colores cálidos y que incitaban a la calma.
- No sabía que tocarás el piano... - fue el comentario de Harry
- No sabes muchas cosas de mi Harry...
- Eso es cierto... ¿y Remus?... - el chico ya estaba acostumbrado a verlos juntos, mientras Lupin fuera feliz, lo demás no importaba; pero parecía que a Emily seguía sin gustarle la idea. Remus acompañaba a Harry algunas veces cuando este veía los grabadores y siempre llegaba acompañado de su nueva pareja.
Harry a veces los envidiaba, Remus tenía quien le consolara y a quien acudir cada vez que necesitaba desahogarse, él no y sabía que a Severus no le agradaban esas cosas, así que casi siempre aguantaba sus corajes y tristezas, por no decir las lágrimas que había prometido no liberar hasta no vengar la muerte de Sirius.
- Hoy es luna llena... - le respondió el vampiro, mientras seguía tocando con una habilidad increíble
- Lo había olvidado, espero que este bien...
- No te preocupes, lo estará... - guardaron silencio unos minutos, el vampiro rompió el silencio - ¿tu tocas el piano?...
- Lo hacía, hace mucho que no tengo la oportunidad...
Ese era uno de los pocos buenos recuerdos de su niñez con los Dursley: el piano. Lo había aprendido a tocar en la escuela muggle y sus profesores decían que era muy bueno y que tendría un buen futuro como pianista, pero sus tíos nunca aceptaron esto y se rehusaron rotundamente a comprarle uno, por lo cual se vio obligado a usar el del Colegio cada vez que podía. Pero esos pocos momentos que pasaba en el piano, tocando las melodías que más le gustaban y practicando otras tantas, le eran suficientes para desahogarse y sentir que su mundo era otro, como descubriría unos años más tarde.
- ¿Quieres probar? - le preguntó el profesor
El chico se acercó al piano y paso los dedos sobre las teclas, apenas rozando. Lestat se retiró del banquillo y Harry se sentó en el. Puso sus manos en posición y probó primero si recordaba las escalas, luego comenzó a tocar una melodía suave, para pasar unos minutos más tarde, a piezas más complicadas.
Dos horas después, estaba exhausto, pero de alguna manera se sentía aliviado de algunas de sus preocupaciones, ese era el efecto del instrumento en él.
Se retiró del piano y Lestat tomó su lugar
- Tocas muy bien Harry... - fue el comentario del vampiro
El profesor se puso a tocar mientras el chico se acostaba en uno de los sofás, su serpiente se había quedado dormida hacía mucho rato.
Lestat comenzó a tocar una melodía suave y el sueño invadió al gryffindor que unos minutos después, se quedo dormido acurrucado por la música.
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Severus despertó el sábado por la mañana y, después de darse una ducha, fue en busca de su ahijado y de Harry.
Llegarían a su casa por traslador.
Se dirigió primero a la habitación privada de Draco, toco dos veces y el chico salió vestido en unos jeans azules y una camisa negra, listo para irse. Severus asomó un poco la cabeza y alcanzó a ver una cabellera roja, sonrió, no podía castigar a Draco por eso, era su ahijado y un Malfoy después de todo.
- Apresúrate... partimos en una hora, voy a buscar a Harry, te espero en el despacho del director...
- Si Severus,
El profesor se retiró para dejar que su ahijado despedirse de su novia. Se dirigió a la Torre de Gryffindor y entró. Sabía que casi no había nadie allí, ya que la mayoría de los leones se había retirado a sus casas después del incidente en Azkaban.
Subió hacía donde sabía era la habitación del chico y al entrar se encontró con que esta estaba vacía. Totalmente vacía.
Las cosas de Harry se encontraban encima de la cama de este y la cama estaba tendida, como si nadie hubiera dormido ahí. La puerta del dormitorio se abrió de nuevo y Ron Weasley entró:
- Buenos días señor Weasley...
- Pro... profesor... buenos días... - Ron no se esperaba ver al slytherin ahí
- ¿Sabe donde esta Potter?
- No... no lo he visto desde ayer en la noche señor... nos quedamos dormidos y hoy que desperté ya no estaba... - fue la mentira del chico, pues él no había pasado la noche en su habitación, sino en la privada de Hermione
Al siguiente momento, Harry entraba por la puerta, con Elddir dormida entre sus manos, el chico todavía traía las ropas del día anterior.
- ¿Se puede saber donde estabas? - preguntó su tutor, aunque se sintió aliviado de verle bien, la verdad es que se había preocupado de no verle acostado - porque no has pasado la noche aquí...
- Me levanté temprano, no encontraba a Elddir... - mintió señalando a su serpiente
- ¿Enserio? ¿Me puedes decir por qué traes la ropa de ayer? ¿Y por qué tu cama esta tan bien tendida?
- Me quedé dormido así... estaba muy cansado... y supongo que los elfos domésticos tendieron la cama...
Severus arqueó una ceja, dudaba, pero no tenía tiempo de sacarle la verdad al chico.
- Esta bien... por esta vez te creeré...
Ron, que estaba escuchando toda la conversación, se quedó sorprendido, nunca les había visto sosteniendo una conversación civilizada y vio un brillo en los ojos de su amigo que no había visto nunca; aunque, como siempre, el rostro de su profesor era una mascara, por un momento vio un brillo similar en esos ojos negros.
- Nos vamos en cuarenta y cinco minutos, quiero que te prepares, nos vemos en el despacho de Albus...
- Si... ahí estaré...
El profesor salió sin despedirse de Ron y el chico lo agradeció.
- ¿Dónde has estado? - le preguntó Ron a su amigo
- Yo te hago la misma pregunta... - contestó este mientras tomaba una toalla para meterse a dar una ducha - pero supongo que mi respuesta no será tan interesante como la tuya... - terminó con un tono burlón que hizo que su amigo se pusiera color tomate.
- ¡Harry! - le espetó en protesta
- Pues es la verdad... pero si de veras quieres saber, me quedé dormido en la sala los menesteres... eso es todo, no quería pasar la noche aquí...
Se iba a meter a la ducha, cuando unos picotazos en la ventana lo detuvieron y volteo, para ver a un cuervo con un paquete del tamaño de una pluma y una pequeño trozo de pergamino, el chico supo enseguida de quien era y abrió la ventana; le quitó la carga al ave y esta se fue volando rápidamente.
Harry se metió a la ducha con todo y paquete y pergamino, sin hacer caso a las preguntas de Ron.
Cuando estuvo dentro, abrió el trozo de pergamino:
Mi querido parselmouth:
Supongo que querrás esto de regreso, ya que te ha sido de tan grande
ayuda; esta es nueva, sin registrar como la otra, espero que la
aproveches y que en estas vacaciones pienses seriamente en mi
proposición, tu más que nadie, sabes que esta en juego.
Lucius y los demás te mandan saludos, agradecimientos por la
libertad, de la que disfrutan ahora, y felicitaciones por las
maldiciones que lanzaste, muy bien hechas por cierto, no sabía que
eras tan cruel.
Disfruta de tus días libres, no serán muchos. Hasta pronto.
Lord Voldemort
Aunque estaba bastante molesto por la referencia del padre de Draco, abrió el paquete y dentro encontró una varita nueva, sin registrar claro esta, como comprobó al hacer una maldición imperdonable. De alguna forma, ahora las hacía sin pensarlo dos veces y con una facilidad sorprendente y no sabia si estar feliz, asustado o preocupado por este hecho, ya tendría tiempo de pensarlo después.
Rompió el pergamino y se metió a dar una ducha.
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Tres cuartos de hora después, Harry estaba frente a la gárgola que conducía al despacho de Albus Dumbledore, su baúl flotando detrás de él, junto con el terrario de Elddir, con la serpiente dentro siseando en desacuerdo y Hedwig en su jaula, observando a la nueva mascota de su dueño; el otro baúl empequeñecido y dentro de uno de los bolsillos de sus jeans; el cabello todavía mojado.
Se había puesto un suéter negro, de los que Gabrielle había comprado en el Callejón Diagon y unos jeans también nuevos; la verdad era que el chico no estaba acostumbrado a tanta ropa y la mitad de ella no la había estrenado, aunque Hermione le había dicho que se veía genial en esa ropa y Ginny había estado de acuerdo.
Pero ahora lo que importaba era que estaba frente a la entrada del despacho y acababa de recordar que no sabía la contraseña. Soltó un suspiro.
- Veo Potter que nos encontramos ambos en un aprieto... - el chico volteó rápidamente para observar a un chico rubio sentado en el suelo y con sus cosas a un lado, incluyendo una jaula con una lechuza negra - Creí que tu sabrías la contraseña...
- Pues no... Dumbledore la cambio hace poco y no la sé...
- Pues será mejor que te sientes... - dijo el chico y Harry bajó todas sus cosas y se sentó al lado de Draco - por cierto, te ves bien hoy... ¿de dónde sacaste esa ropa?...
- La compré en el Callejón Diagon hace unos meses...
- Pues déjame decirte que es mejor elección que esa ropa vieja que usabas antes... hasta el héroe del mundo mágico tiene un muy mal sentido de la moda... - se burló el chico
- ¡Hey! No es mi culpa... era la ropa de mi gordo primo... me la heredaban cada vez que al niño se le ocurría pedir un nuevo guardarropa...
- Ya veo... lo siento... no lo sabía...
- No te preocupes... no es tu culpa que mis tíos sean unos cretinos...
- Bueno, pues este año no tendrás que volver con ellos... desde que Severus es tu tutor, se supone que ahora pasarás las vacaciones con él ¿no?...
Harry no había pensando en eso. Era cierto, Severus era un hombre libre, ya no tenía que servir a Voldemort y tenía casa propia. Seguramente estas vacaciones las pasaría con él, el gryffindor sonrió, eso implicaba muchas cosas.
- Creo que tienes razón Draco... no había pensado en eso...
- ¡Yo siempre tengo la razón Potter!... Eso ya deberías de saberlo... - contestó el chico arrogantemente
- ¡Cállate Malfoy!
Los dos comenzaron a reír. De pronto Harry, que estaba recargado en la base de la gárgola se calló de espaldas y al siguiente momento Severus aparecía en las escaleras de caracol y al ver al chico no pudo evitar poner una sonrisa burlona.
- ¿Descansando Potter?
- Jaja... que gracioso... - contestó el chico poniéndose de pie y tratando de esconder su sonrojo
- ¿Se puede saber por qué no han subido?... Ya iba a buscarlos...
- Te olvidaste de darnos la contraseña... - fue la respuesta de Draco.
- ¡Oh! Lo siento, bueno, suban ya es hora de irnos.
Se hizo a un lado para dejar pasarlos. Los chicos encantaron sus cosas y las hicieron flotar detrás de ellos.
Severus les siguió, mirando fijamente a Harry, el chico se veía muy bien el día de hoy y esa ropa le quedaba justa; tuvo que usar todos los medios a su alcance para no lanzársele al chico y comenzar a besarlo.
Había estado pensando en la propuesta de Harry, tal vez, no estaría tan mal aceptar, solo para probar; todavía tenía sus reservas, pero iba siendo hora de que diera su brazo a torcer, solo un poco.
Cuando llegaron al despacho del director, se encontraron con que dentro estaban, no solo Albus, sino Emily y Remus, que estaba muy ojeroso y se le notaba exhausto. Los chicos entraron y saludaron a todos. Tomaron asiento y aceptaron una taza de té que les ofreció Dumbledore por dos razones: la primera era que ninguno había desayunado y se estaban muriendo de hambre, así que esperaban que ese la mitigara por un rato; y segundo, porque Severus estaba en el proceso de empequeñecer baúles y hacer que las mascotas se quedaran quietas.
- ¿Dónde vas a pasar las navidades Remus? - preguntó Harry
- En mi casa... - contestó Dumbledore por él - muchos profesores no tienen a donde más ir, así que irán a mi casa... eso incluye a Hagrid y sus amiguitos, la profesora Trelawney, Firenze y otros tantos...
- Suerte Albus, la necesitarás... - comentó Severus mientras se sentaba junto a los chicos
- Por lo menos a usted no le predecirá la muere cada cinco minutos - fue el comentario de Potter
- Por lo que me han contado, esa Harry, es una costumbre que el murciélago con anteojos nunca perderá... - comentó Emily y en la voz se le notaba lo poco agradable que le era la profesora - no sé porque tiene esa mala costumbre, pero se irá con ella a la tumba...
- Emily, no ofendas a Sybil... - le reprendió el director, la profesora soltó un bufido, pero no renegó y Harry decidió que era hora de cambiar de tema
- ¿Dónde pasarás tu las vacaciones Emily? Me imagino que ayudarás a poner las protecciones...
- No Harry, no ayudaré, eso solo lo harán algunos y yo no estoy dentro de ese grupo...
- ¿Por qué?
- Porque tengo un compromiso - cortó Spellman y ya no contestó más
Después de eso conversaron sobre quidditch, lo que terminó en un debate sobre quien ganaría la copa ese año gryffindor o slytherin.
Cuando los chicos terminaron su taza de té y Severus terminó de criticar a Harry y a Remus por que los dos la tomaron demasiado dulce para los gustos del profesor, les repartió a Harry y a Draco un traslador en forma de botón a cada uno.
- Es hora... - les dijo, los chicos tomaron a sus mascotas, Severus ayudó a Harry con la lechuza, se despidieron de todos y los trasladores se accionaron.
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Harry abrió los ojos para encontrarse en el jardín de la casa de Severus.
- "¡¿Casa?! ¡Esto no es una casa! ¡ES UNA MANSIÓN!" - pensó el chico
Si esperaba encontrarse con algo, no era con esto: la casa de Severus se ubicaba en su propio terreno y ninguna otra se veía a lo lejos, era grande, no tanto como Hogwarts pero bastante amplia; había una colina, con un gran árbol en ella que era el inicio de una pequeña zona de árboles, desde donde, Harry estuvo seguro, se vería un hermoso atardecer; la casa, no, la mansión, era realmente hermosa y le recordaba otros tiempos, se veía que tenía cientos de habitaciones y que sería fácil perderse ahí, tendría que tener cuidado, también se veía que era perfectamente iluminada por el sol a cualquier hora, seguramente era muy cálida; el jardín se extendía con muchas flores de diferentes tipos, parecía increíble, pero a pesar de la nieve las flores estaban intactas, supuso que era por algún hechizo; y otro hechizo hacía que el agua de la enorme fuente que se encontraba en el centro, no se congelara.
- Bienvenido a Snape Manor - escuchó a Severus susurrarle y volteó para encontrarle a su espalda - veo que te has sorprendido
- No me imaginaba esto así... - respondió el chico regresando su vista a la mansión
- Y todavía no has visto nada... - le susurró cerca del oído y Harry no pudo evitar estremecerse y Severus lo notó - veo que tienes frío Potter - dijo en tono de burla - vamos adentro, para que veas lo demás...
- Si... - contestó Harry casi en un susurro, no sabía que le pasaba a su tutor, se estaba portando algo extraño
- ¿Vamos a entrar o van a estar jugando todo el día? - Draco hablaba y estaba fastidiado
- Vamos - dijo Severus y se encaminó delante de los chicos con la lechuza de Harry en las manos, mientras llegaban, él hablaba - guarden los trasladores, se volverán a activar el día que regresemos a Hogwarts, no esparzan mucho sus cosas y Harry, trata de no perderte, esta casa es muy grande no quiero que te pase lo mismo que a Draco la primera vez que vino, no pienso tener que ir a sacarte de una habitación que se cerró mágicamente y encontrarte después de dos días...
Harry le dirigió una mirada de burla a Malfoy, el cual había adquirido un todo más rosa de lo común en su piel y le lanzaba miradas de reproche a su padrino.
- Si necesitan algo solo chasqueen los dedos y un elfo doméstico irá a ayudarlos. Pueden ir por cualquier parte del castillo, excepto a mis habitaciones y si tienen que entrar a buscarme, que sea por una buena causa...
Cuando llegaron ante las puertas, estas se abrieron al instante, Harry notó que tenían grabados de serpientes y dragones y que parecía que estaban vivos.
Al entrar se llevó una gran sorpresa:
Si le había sorprendido por fuera, por dentro lo había dejado casi en shock.. Todo demostraba opulencia, el piso de mármol fino, la gran escalera al final del recibidor que seguramente iba a dar a los dormitorios, las puertas de madera fina, los grabados de varias formas en las paredes, los grandes ventanales y las cortinas rojas cayendo y una larga lista de objetos que gritaban opulencia y riqueza.
El hombre había crecido entre comodidades y lujos.
Un elfo doméstico lo saco de su shock, cuando apareció frente a ellos.
- Señor Snape, me alegro de verle y a sus invitados - dijo este con una inclinación
El elfo se parecía mucho a Doby, pero se veía que era más grande y con más experiencia; a Harry le sorprendió ver que este no demostraba miedo a su dueño, sino respeto, un respeto muy grande, el chico no pudo dejar de hacer la comparación con Doby, cuando este pertenecía a los Malfoy, seguramente Severus no era cruel con ellos.
- Ioga, muéstrale a los chicos sus habitaciones, a Draco la de siempre, a Harry una cerca de la de Draco - ordenó Severus a su elfo.
- Si señor, síganme por favor señores - el elfo hizo una pequeña reverencia y después empezó a caminar hacia la escalera y Draco le siguió, Harry se quedó un poco atrás, hasta que Severus le dijo
- Ve Harry... - le dijo el hombre, el chico asintió y siguió al elfo
Mientras iba caminando observaba las pinturas que había en los pasillos, todas de los ancestros de Severus, como los nombres en los letreros lo señalaban y todos estaban durmiendo, tanto hombres como mujeres. Las fechas de sus muertes señaladas en los letreros y los marcos adornados de serpientes, todos de sangre limpia, según lo que pudo ver.
Se sintió un poco fuera de lugar, él no era sangre limpia y supuso que su padre si lo era. Otra vez el recuerdo de las palabras de Colagusano vino a su cabeza, simplemente no podía sacarlas de su mente, le era prácticamente imposible.
- Esta es su habitación señor... - el elfo le sacó de sus pensamientos
Volteó y, frente a él, se alzaba una puerta de madera fina que se abrió y dio lugar a la vista de una habitación decorada muy parecida a las habitaciones de Severus en Hogwarts. Aunque mucho más grande y las ventanas y el balcón, daban una vista espectacular del panorama.
- Sus cosas ya se encuentran dentro, su lechuza esta en la lechucería detrás de la mansión... - le informó el elfo señalando la cama de cuatro postes que quedaba de lado al balcón, sobre la que se encontraban su serpiente y su baúl en su tamaño normal, momento, ¿en qué momento habían tomado sus cosas? - si necesita algo, solo debe de llamarme y acudiré ó, en su defecto, algún otro elfo doméstico... el baño se encuentra detrás de esa puerta - dijo señalando a un más pequeña que se encontraba dentro del cuarto.
- Compartiremos el baño Harry - comentó Draco - el baño conecta con mi habitación
- Lo escoltaré a su habitación señor Malfoy - dijo el elfo
- No te preocupes Ioga, conozco el camino, puedes retirarte... te llamaremos si necesitamos algo...
El elfo hizo otra reverencia y se retiro con un pop.
Harry empezó a inspeccionar el lugar, sin hacer caso de la mirada de Draco a sus espaldas, el chico había notado que Harry estaba muy distraído y la expresión que había de dolor que había puesto hacía unos momentos en su rostro le dijo que estaba pensando en las palabras que Colagusano había pronunciado hacía unos días, cosa que solo le había contado a él, por alguna extraña razón.
- Harry ¿estas bien?...
El aludido volteó y lo que Malfoy vio en él, fue dolor y desesperación por no saber que hacer con sus propios pensamientos y sentimientos.
- No lo sé... realmente no lo sé... es solo que no puedo sacar las palabras de Colagusano de mi cabeza y me están matando... me están destrozando lentamente y no sé que hacer, ya no sé si Severus me querrá por mi o por el recuerdo de mi padre... - dijo recargándose en el cristal de una ventana
- Sabes mi opinión Harry... eso paso hace mucho tiempo, demasiado, estoy seguro de que mi padrino te quiere por ti, no por el recuerdo de tu padre... - le dijo Malfoy posando una mano en su hombro y tratando de reconfortarlo - Ahora, ¿porqué no pedimos algo de desayunar?...
- No gracias, no tengo apetito, creo que dormiré un rato y después me pondré a hacer los deberes, no quiero pasar el último día de vacaciones haciendo todos los ensayos...
- Bueno, entonces te dejo solo, si me necesitas estoy al lado...
- Esta bien Draco, gracias...
El Slytherin salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Harry sacó a su serpiente del terrario y le dijo que fuera por ahí tratando de no ser vista. Después se sentó en el escritorio de caoba que había en la habitación y sacó sus libros, se dedicó totalmente a hacer la mayor cantidad de ensayos que pudo para tratar de sacar de su cabeza las palabras de Peter y después las de Lucius.
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Así pasó los primeros tres días de sus vacaciones, hasta que se encontró sin deberes que hacer.
Había estado encerrado en esa habitación o afuera haciendo todo y leyendo libros, casi terminaba el libro en parsel y encontró en el algo bastante interesante, en lo que seguramente Severus también estaría bastante interesado, pero tendría que pensar en eso más tarde, ya que necesitaría ayuda. Comprobó su teoría de que se veía un atardecer impresionante desde la colina; pero lo que no quería era ver al hombre, este no había contestado a su proposición y Harry no quería presionarle, así que trato de no verle: aparentaba que se levantaba tarde (cuando no había podido dormir en dos noches) e iba a desayunar a las cocinas con los elfos, pedía que le sirvieran la comida en la habitación y se hacía el dormido cuando le iban a buscar para la cena, lo que provocó que solo comiera una o dos veces al día y en pocas cantidades.
Empezó a recorrer la mansión, era muy grande, descubrió los laboratorios de Severus en la parte más alta de la casa y las cocinas en la parte de abajo. El comedor para el diario y el que se usaba para las fiestas. La sala de descanso y la que se usaba para recibir a los invitados. Un salón que, según uno de los elfos más antiguos, se usaba antes para las fiestas de los padres de Severus.
También descubrió la biblioteca, que estaba repleta de libros y tenía retratos de Los Snape: Severus y sus padres; habían sido tomadas desde que su tutor nació, año tras año, hasta la muerte de sus padres, como le confirmó otro elfo. Las figuras en los retratos se movían pero no hablaban ni estaban atentos de su entorno, el padre de Severus se veía demasiado estricto y alejado de su familia, la madre demasiado arreglada y Severus tenía una mirada de tristeza muy grande en su semblante, que se iba ocultando conforme pasaban los años.
Pero Harry nunca pasaba mucho tiempo fuera de su habitación ó en otro lugar que no fuera la pequeña colina, donde el chico se sentaba a leer y observar el ocaso, siempre evocando la imagen de Severus, que de alguna forma se combinaba con la de su padre.
Draco estaba preocupado por su amigo y había sostenido una conversación con su padrino acerca de sus preocupaciones por el gryffindor, sin soltar una sola de las confesiones que este le había hecho.
Severus había estado observando a Harry. Le veía desde la puerta de la mansión, sentado abajo del gran árbol, leyendo algún libro o haciendo sus tareas.
Le observaba en silencio mientras este recorría el lugar y veía las imágenes de él y sus padres.
Notó que Harry no había dormido y que casi no comía, como se lo confirmaron los elfos domésticos. Se preocupó por la forma en la que este se refugiaba en los libros y las tareas y evitaba verle.
Llegó al punto en el que se hartó por completo, el miércoles, el día antes de navidad, se decidió a hablar con el chico. Había estado analizando los pros y los contras de una relación con el gryffindor y por fin había tomado una decisión, se lo diría también.
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Ese día, un Harry sin ya nada en que distraerse, estaba recorriendo una vez más la mansión, extrañando tanto la sala del requerimiento en Hogwarts y el piano que esta le proporcionaría para liberarse de sus tensiones.
Uno de los elfos domésticos se apareció frente a él
- Harry, el señor Snape desea que esta noche le acompañe usted a cenar - los elfos domésticos le llamaban por su nombre a pedido explícito del chico, aunque no había logrado que le dejaran de hablar de usted - y dice que no tomara un no por respuesta, necesita hablar urgentemente con usted.
Bueno, esto era todo, ya no podría estar evitando al hombre.
- Esta bien, dile que ahí estaré... ¿Sun?... - llamó a la elfa
- ¿Si Harry?
- ¿Hay aquí algún piano que pueda tocar? - preguntó el chico esperanzado
- Si Harry, hay uno, en uno de los salones pequeños, era de la abuela del señor Snape y no se ha usado desde que esta murió...
- ¿Podrías mostrarme el camino?
- Claro... sígame Harry...
El chico la siguió hasta la parte de en medio de la mansión donde, según Draco, se encontraban las habitaciones privadas de su tutor. La pequeña elfa le condujo por el pasillo que estaba lleno de estatuas de diferentes cosas y pinturas de paisajes hermosos.
Llegaron a una puerta adornada con grabados de notas musicales y, al abrirla, el chico quedo asombrado: estaba toda cubierta de mosaicos que mostraban diferentes notas musicales e imágenes de libros de mitología. Tenía un ventanal grande que daba hacia la colina donde solía sentarse, un hermoso candelabro antiguo colgaba del techo y el piano de cola se encontraba en la parte de en medio, reluciente, como nuevo
- ¿Necesita algo más Harry? - preguntó la elfa
- No gracias Sun, estaré bien...
- Muy bien, la cena se sirve a las 7 PM
- Ahí estaré...
La pequeña elfa desapareció con un pop. Harry cerró la puerta y abrió el ventanal.
Abrió la tapa del piano, se sentó frente a él y descubrió las teclas; si iba a enfrentarse a Severus esta noche, necesitaba esto con urgencia.
Sus dedos se deslizaron por las teclas de marfil blanco, él más blanco que había visto, tocaron unas cuantas escalas acostumbrándose a la dureza de estas. Su cabeza decidiendo que tocar, hasta que unas notas melodiosas se empezaron a abrir paso y las tensiones se empezaron a liberar de su cuerpo.
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Severus se encontraba en su habitación, recostado sobre la cama, pensando en lo que le diría a Harry y como lo diría. Draco le había pedido permiso de ir a la casa de los Weasley a ver a su novia y no pudo negárselo, iría a dejarlo a La Madriguera en un par de horas, su ahijado no se veía tan feliz desde hacía mucho tiempo, la relación con la chica le hacía muy bien; el chico regresaría el día de navidad por la noche, así que tendría bastante tiempo a solas con el gryffindor.
Sun le había dicho que Harry estaría para la cena, estarían solos, era hora de hablar con el chico, de darle una respuesta; respuesta que tenía lista desde hacía unos días y que no se había atrevido a decir, tal vez era el momento, tal vez eso le subiría el animo al chico.
Cerró los ojos evocando la imagen del gryffindor, su cuerpo, sus ojos en los que se perdía tan fácilmente y su boca con sabor a fresas con chocolate, ese sabor que se estaba volviendo necesario en su vida.
De pronto, llegaron a sus oídos las notas de un piano, atravesando la ventana abierta de su habitación, creyó que lo estaba imaginando, pero siguió escuchándolas y ya no pudo ignorarlas; solo había un piano en esa casa y hacía años que no se usaba, la última en hacerlo, había sido su abuela y ella falleció cuando él tenía 13 años. Se sentó en la cama y llamó a un elfo, apareció Ioga.
- ¿Desea algo señor? - preguntó este con una inclinación
- Ioga, ¿quién esta en la sala del piano?
- El señor Harry, señor. Le preguntó a Sun si había un piano por aquí y ella se lo mostró, ¿desea el señor que valla por el señor Harry?
- No, gracias Ioga, es solo que me sorprendió que alguien tocara el piano... puedes retirarte...
El elfo desapareció y Severus se levantó de la cama, se dirigió a la puerta y salió de allí, con dirección al lugar donde se encontraba Potter tocando.
Cuando llegó, abrió la puerta son cuidado, el chico estaba de espaldas a la puerta, como agradeció la fascinación de su abuela por tocar viendo al exterior. Cerró la puerta tras de sí, cuidado de no hacer ruido y se dedicó a observar al chico.
Se veía tan perdido en las notas, como si estuviera en otro mundo, como si Voldemort no existiera y todo estuviera perfectamente bien. No pudo evitar sonreír, nunca había visto al chico tan tranquilo, tan concentrado, tan hermoso.
Conocía la melodía, aunque era una melodía muggle, a él la música siempre le había fascinado. Se recargó sobre la puerta y cerró los ojos, evocando memorias que hace mucho no rememoraba. Por un momento, cuando había entrado, vio a James Potter sentado donde estaba Harry; pero James nunca hubiera tocado de esa forma, el padre del chico solo tocaba el piano por inercia no con el sentimiento del hijo. Sonrió, no podía creer lo mucho que Harry era diferente de su padre, lo mucho que era tan diferente de cómo él lo imagino y se alegro por eso.
La melodía terminó y Severus no pudo más que comenzar a aplaudir mientras se acercaba al chico.
Harry saltó un poco cuando escuchó los aplausos del hombre y se puedo algo nervioso cuando le vio acercándosele. El hombre estaba sonriendo, realmente sonriendo, recordaría esa sonrisa por toda su vida.
- Hermoso... - dijo Severus al tiempo que dejaba de aplaudir y se sentaba al lado del chico - nunca había escuchado esa melodía tocada con tanto amor... bueno, a excepción de cuando la toca el autor claro esta...
- ¿La conoces? - preguntó el chico
- Corazón de Niño, de Raúl Diblasio... sí, la conozco, es una de mis favoritas...
- No sabía que te gustaban las melodías muggle...
- Yo no sabía que tu tocabas el piano... ¿cómo aprendiste?...
- En la escuela muggle a la que asistía cuando era niño, a mis tíos no les gustó la idea así que no me compraron ni un teclado, pero practicaba en la escuela, mi profesor decía que tenía un gran futuro como pianista... creo que a eso me hubiera dedicado de no haber sabido que soy mago...
- Pues déjame decirte que tocas muy bien... hace mucho que no escuchaba a alguien hacerlo con tanto amor, pasión... te veías hermoso...
Harry volteó a ver a su tutor, atónito, sin saber que hacer. Severus solo le miró fijamente y tomó su rostro entre sus manos, acercándolo a él. El hombre no sabía porque había dejado esas palabras salir de su boca, pero necesitaba decirlo y necesitaba hacer lo que estaba a punto de llevar a cabo.
Se inclinó y unió sus labios a los del chico, en un beso tierno, con cariño y suave. Harry devolvió el beso con la misma ternura y soltó un suspiro; se sentía tan bien, tan correcto. Alzo sus brazos y rodeo el cuello del hombre, al tiempo que Severus lo rodeaba por la cintura y lo atraía más a él; pero el beso seguía siendo tierno, suave y se separaron solo cuando les falto el aire.
- ¿Por qué fue eso? - preguntó el chico cuando recupero el aliento, aún con los brazos alrededor del hombre y su frente recargada en él
- Porque los dos lo queríamos... porque ya no podía resistirlo... porque por más que me he negado a aceptarlo y por más que he tratado de alejarme de ti no he podido, por que primera vez en mi vida me alegro de haber perdido contra mi mismo...
- Eso significa que... - Harry se alejó un poco para mirar a los ojos a Severus y los vio brillar como nunca antes
- Te lo iba a decir en la cena, pero... este es mejor momento... si Harry, acepto tu propuesta... - el chico se arrojo a él y le abrazo con fuerza, sonriendo, realmente feliz - pero, tenemos que mantener esto en secreto, sigues siendo mi alumno y no esta bien, así que tenemos que ser lo más discretos que podamos ¿entiendes?...
Severus lo alejo un poco para poder verle, cuando lo hizo vio la sonrisa en el rostro del chico y ese brillo en sus ojos que había perdido y supo que era lo correcto, que esta oportunidad de ser feliz, no la desperdiciaría, ya no más, lo haría por Harry, por él.
- Entiendo, seré discreto...
- Sé que se lo vas a decir a tus amigos, pero por favor, asegúrate de que no abrirán la boca...
- Lo prometo... gracias Severus, gracias por darme esta oportunidad... te amo...
Harry le dio un beso a Severus, poniendo en él todo lo que sentía, lo hizo también para callar la replica que seguramente vendría de la boca del hombre ante esas palabras. Cuando se separaron, Severus le pidió que tocara y este así lo hizo, comenzó a tocar una melodía de Bethoven, Claro de Luna.
Mientras tocaba, el hombre no pudo dejar de recordar al padre del chico y habló:
- ¿Sabes? Tu padre también solía tocar el piano...
Creyó que la reacción del chico, sería de curiosidad; lo que no se esperaba era que dejara de tocar abruptamente, recargándose fuertemente en el piano, apretando fuertemente los ojos y los puños.
- "Ya veo, por eso me ha besado, por eso me acepto, porque le recuerdo a mi padre... porque no puede olvidarlo, porque lo siegue amando... ¡maldita sea!... ¿cómo puedo luchar contra el recuerdo de mi propio padre?..." - pensó Harry
- ¿Harry? ¿Pasa algo?...
- *Te lo dije Harry... solo te están usando, te han usado durante toda tu vida...* - una voz conocida resonó fuertemente en su cabeza
- *Voldemort... ¿me harías el favor de dejarme en paz?, este no es el momento...* - contestó como Lestat le había enseñado a hacerlo
- *¿No quieres que lo castigue?... ¿no quieres obtener tu venganza?...*
- ¡¡¡AAAGGGG!!! - escucho un gemido de dolor
Harry volteó rápidamente hacia donde estaba Severus, este se sostenía el antebrazo izquierdo fuertemente y tenía una mueca de dolor.
- ¡Severus! - gritó el chico al tiempo que sostenía al hombre que seguía apretando su antebrazo izquierdo con todas sus fuerzas - ¿Qué pasa?
- Vo... Voldemort... - gimió Severus - esta torturándome...
Harry levantó la manga de la camisa negra de Severus y observo la Marca al rojo vivo en el brazo del hombre. Sabía perfectamente bien, por la lectura en el libro en parsel, que Voldemort estaba castigando a Severus y que llegaría al punto de matarlo a través de la marca si así lo deseaba. Pero el chico sabía bien que tenía que hacer, el libro traía también los remedios.
Sacó su varita y retiro la mano del hombre, señalo la marca y comenzó con el conjuro, en parsel claro esta, lo susurró, señalando siempre el antebrazo del hombre. Tardo más de lo que imaginó y para cuando lo hizo, estaba exhausto y no le ayudaron en nada los dos días sin dormir y la mala alimentación.
La marca había dejado de doler. Severus solo pudo reaccionar, para atrapar a Harry en sus brazos, que había caído dormido, y llevarlo a descansar un momento. Ya después conversarían acerca de lo ocurrido.
Lo llevo a su propia habitación, ya que si lo llevaba a la otra seguramente se le escaparía, como venía haciéndolo desde que llegaron a la mansión.
Lo recostó, le retiro los lentes y lo cubrió con una manta, se quedó observándolo unos minutos, se veía tan hermoso, como un ángel. Sin poder evitarlo, se recostó a su lado, paso sus brazos alrededor de su cintura y lo acercó a él. De esta forma el slytherin se quedó dormido y descansó, como no lo había hecho desde la última vez que había dormido en la misma cama junto al gryffindor, a su gryffindor.
De esta forma despertó el chico, sintiendo una calidez tan reconfortante y sintiéndose seguro. Notó que estaba siendo abrazado y que su cabeza estaba recargada en el pecho de alguien; reconoció al momento a ese alguien, era Severus. Cerró los ojos, sintiendo su suave respirar y los latidos del corazón del slytherin; se sentía en un sueño, un sueño del cual no quería despertar; porque ya no quería que existiera otra realidad además de esta, no quería recordar las palabras de Severus cuando terminó de tocar el piano, no quería recordar a su padre.
Paso sus brazos alrededor del torso del otro y se acurrucó más contra ese cuerpo. Las piernas de Severus se entrelazaron con las suyas y Harry solo pudo permitirlo, sonriendo.
Levantó la cabeza para ver el rostro del hombre, aún sin sus anteojos, pudo observar lo tranquilo que se le observaba, nunca antes lo había visto así. Paso una de sus manos por el negro cabello, se sentía tan sedoso, tal vez fuera porque el hombre no pasaba tanto tiempo frente a los calderos. Acarició su rostro, la piel suave, tan delicioso al tacto y no lo pudo resistir: empezó a dar pequeños besos por todo el rostro de Severus, hasta que depositó uno en los labios, los cuales respondieron al beso.
- Mmmm, que delicioso es despertar de esta forma... - fue el comentario del hombre, mientras abría los ojos y acariciaba la mejilla del chico - serías un muy buen despertador...
- Cobro comisión ¿sabes? Yo no trabajo gratis... - dijo el chico en broma
- Sería una buena inversión... - contestó Severus al tiempo que besaba a Harry
El beso comenzó tierno, pero se fue tornando más y más pasional. La lengua del slytherin pidió permiso para entrar a la boca del gryffindor y este cedió el paso dócilmente. Empezó a explorar la boca del otro, queriendo recordar cada rincón una vez más, sintiendo ese delicioso sabor que se estaba volviendo una droga.
Harry emitió un gemido de placer y profundizo más el beso, quería sentir a Severus tan cerca como pudiera, necesitaba fundirse en ese beso.
El hombre se movió y quedó sobre el chico. De pronto la ropa empezó a hacer estorbo y sus manos se colaron por debajo del suéter del gryffindor, tocando cada centímetro con maestría, sacando gemidos del chico, que recogió con su boca.
Por su parte, Harry ya estaba desabotonando la camisa de Severus y pudo sentir la piel debajo de esta, la recorrió con sus manos y empezó a masajear los pezones del hombre, ganándose un gemido de Severus.
El slytherin se quitó la camisa y le quitó el suéter al chico, mientras su boca comenzaba a recorrer el cuello del chico, dejando marcas a su paso, siguió bajando hasta el pecho de este y empezó a saborear los pezones de Harry, el sabor de esa piel era exquisito y el chico se retorcía bajo las atenciones que le eran dadas.
De pronto, Severus se encontró con un estorbo: los pantalones del chico y comenzó a desabrocharlos. Para este momento ambos habían perdido la cabeza y estaban tocando las puertas del Nirvana.
Cuando se disponía a bajar los pantalones de Harry, con todo y boxers negros, alguien tocó a la puerta y fueron regresados a la realidad de un golpe sordo. Severus se dio cuenta de lo que estuvo a punto de hacer y se retiro rápidamente de encima del chico. Otro sonido en la puerta y la voz de Draco llamó del otro lado:
- Severus, es hora de irme...
- Juro que voy a matarlo... - gruñó Potter aún tendido en la cama, con una expresión que hablaba de frustración y Severus no pudo más que encontrarlo cómico
- No te preocupes... ya habrá más oportunidades... solo que ahora no es el momento, no creo que debamos ir tan rápido... - le dijo mientras se inclinaba y le daba un beso en los labios que el chico respondió, Draco volvió a tocar a la puerta:
- ¡Severus! ¡Se me hace tarde!...
- ¡Ya voy Draco!... levántate y vístete... - le ordeno a león que estaba sobre su cama, este se levantó, se abrochó el pantalón y se pudo el suéter, mientras el otro se ponía y abotonaba la camisa.
Cuando estuvieron lo suficientemente presentables, Severus abrió la puerta y, del otro lado, Draco Malfoy puso una sonrisa en su rostro y sus ojos adquirieron un brillo que a Severus le recordó por un momento a Dumbledore. El rubio iba a hablar, pero su padrino lo detuvo:
- Ni una palabra o no vas a ver a tu novia... - el chico cerró la boca, pero la sonrisa no se fue de su rostro
- Voy a llegar tarde... - fue lo único que dijo
- Entonces vámonos... - dijo el profesor, mientras tomaba dos pequeños botones de una mesita de noche y salía de su habitación seguido de Harry. Cuando llegaron a la puerta de la casa, Severus se volteó y le dijo al chico - No tardaré, solo voy a dejara Draco a la Madriguera y regreso enseguida, no quiero que hagas ninguna locura ¿entendido?...
- Si... - contestó el chico con un poco de fastidio
- Vamos Draco...
El aludido siguió a su padrino, pero antes le susurró a Harry, de forma que solo él pudo escucharlo:
- Bien hecho Harry... trataré de llegar tarde mañana para que terminen lo que interrumpí... - dijo con burla
- Cállate Malfoy... - contestó el otro sonrojándose un poco, pero dentro de sí, realmente deseaba terminar lo que habían dejado a medias.
Vio como desaparecían y se introdujo a la casa.
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Una hora mas tarde, Severus estaba de vuelta. No había pensado tardar tanto, pero Molly Weasley no lo dejo ir hasta que no tomo una taza de té, la verdad era que la mujer a veces lo desesperaba, pero se sentía bien ser tratado amablemente.
Iba a entrar a buscar a su gryffindor
- "Momento, ¿desde cuando es mi gryffindor?... me estas afectando Harry..." - pensó el hombre con una sonrisa
Pero antes de meterse vio al chico sentado en la pequeña colina, abstraído en un libro, con el sol ocultándose lentamente frente a él. Se acercó y observó por un momento, el libro se componía de signos extraños que Harry parecía entender y le pareció algo familiar.
- ¿Se puede saber que lees?...
Harry dio un respingo y cerró el tomo de un golpe sordo.
- Un libro...
- Si, eso lo sé, pero ¿de qué se trata?...
- Hechizos...
- ¿En qué idioma?...
- Parsel...
El hombre arqueó una ceja, se sentó al lado de Harry y extendió la mano para que este le permitiera ver el libro, el chico lo hizo con algo de reservas y Severus empezó a hojearlo.
- Así que esta fue la forma en la que aprendiste el hechizo contra los dementores y el que usaste hace un rato sobre la marca...
- Si
- ¿Se puede saber de donde lo sacaste?...
- Lo compre... - afortunadamente el hombre no sabía parsel o habría leído el título y se habría enterado de que no lo había comprado
- ¿Dónde?
- En Hogsmade... lo encontré en una de las estantería y la dueña casi me lo regala, una ya sabes por ser Harry Potter, y otra porque nadie más lo habría comprado... bueno solo Vol... Riddle y yo podemos entender parsel... - mintió el chico, últimamente lo hacía mucho
- Ya veo... - Severus le regresó el libro, aunque todavía se le hacía familiar - ¿se puede saber que estabas leyendo?...
- Estaba buscando algo sobre marcas... creo que hay una forma de quitarte esa marca del antebrazo...
Severos abrió mucho los ojos, esta sorprendido, no se esperaba que hubiera alguna forma de quitarle la marca que cargaba desde hacía tantos años.
- ¿Recuerdas haber escuchado a Riddle sisear cuando te la puso? - le preguntó el chico
- Pues, si... recuerdo que siseo algo... y después sentí un gran dolor... y... la marca apareció en mi brazo... ¿Estas seguro de esto Harry?... tal vez no hay forma de quitarla...
- Estoy seguro, hay una parte donde dice como crearlas, otra donde dice como aliviar el dolor que causan cuando se usan para castigar y una más donde dice como retirarlas... es más complicado que ponerlas, pero estoy seguro de que con un poco de ayuda lo lograré... si lo logro... ¿quisieras que la retirara?...
Esto último lo dijo viendo directamente a los ojos a Severus mientras acariciaba su antebrazo izquierdo.
El hombre analizo la propuesta de Harry, ya no estaba obligado a ser espía, estaba empezando una nueva vida al lado del gryffindor y le estaban ofreciendo la oportunidad de ser totalmente libre del Señor Oscuro.
- ¿Cómo rechazarte?... - dijo al tiempo que unía sus labios a los del chico en un beso corto, cuando se separo, le abrazó y Harry se acostó, poniendo su cabeza en el regazo del hombre, feliz de poder hacer algo por él, de poder liberarlo de Voldemort. Este acariciaba el cabello del gryffindor suavemente y poco a poco, mientras el sol terminaba de ocultarse, Harry se quedó dormido. - Harry, ¿Harry?... - le llamó Severus, sabía que el chico necesitaba dormir, pero también necesitaba comer - Harry despierta...
- Uhmnhufu... mmmmm... - fue todo lo que obtuvo del otro
- ¡Potter!
El chico abrió los ojos y se levantó rápidamente, con lo que se gano un dolor de cuello.
- Auch... ¿era necesario despertarme así?...
- No querías levantarte... - se burlo Severus, mientras se levantaba - vamos... es hora de cenar...
El chico se levantó y caminó junto al hombre, Severus lo tenía abrazado y Harry se sentía tan bien, no quería soltarse.
Cenaron en el comedor, sentados juntos y conversaron de muchas cosas, el profesor hizo que su pupilo comiera todo. Al terminar la cena, Harry se había quedado dormido de nuevo recargado en la silla en un ángulo bastante incomodo.
El hombre no quiso despertarlo, así que lo levantó en brazos y lo llevó a la habitación del mismo profesor, por alguna razón no quería dejarlo ir. Con un hechizo cambió sus ropas por un pijama y lo acostó, retirándole los anteojos y arropo en la cama. Se fue a cambiar y regresó a acostarse, cuando lo hizo, acercó el cuerpo del chico al suyo y lo abrazó, respirando el aroma que este tenía, se quedó dormido así, tranquilo, feliz.
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Estaba caminado a la orilla del lago de Hogwarts, la luna media se reflejaba en él. Una mano tomo la suya y volteó a ver quien se encontraba, sin poder verle el rostro, aunque ya sabía de quien se trataba.
La persona frente a él le beso, dulcemente. Escuchó el sonido de un fénix y rompió el beso.
El ave atravesaba el cielo y se veían sus ojos, ojos verdes, que brillaban. Una voz que le parecía familiar habló:
- Es hora Harry...
Todo se volvió rojo y olía a sangre y el hombre a su lado desapareció, la misma voz se escuchó de nuevo:
- Pero creo que... esperaremos un poco más...
De pronto, todo se volvió oscuro y lo siguiente que sintió fue que caía, caía...
- Harry... ¡Harry!...
El chico se levantó sobresaltado
- ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? - preguntó desorientado
- En mi habitación... anoche te quedaste dormido y te traje aquí... ¿qué paso?... estabas muy agitado... ¿una pesadilla?...
Harry se recostó en la cama, aun sin sus lentes, pudo ver una mirada de preocupación en los ojos de Severus y no pudo más que sonreír, al tiempo que acariciaba el rostro del hombre, lo atraía hacia sí y depositaba un beso en los suaves labios.
- No, no fue una pesadilla...
- ¿Entonces?... - preguntó Severus mientras se recostaba al lado del chico y le abrazaba
- Un sueño extraño... no es nada importante, solo sentí que caía... eso es todo... - no quería contar el resto del sueño
- Ya veo...
Se quedaron en silencio unos minutos, Severus abrazado a Harry y el chico sin querer soltar al hombre, se sentía tan bien estar juntos.
- ¿Qué hora es? - preguntó el chico
- Creo que son las ocho o las nueve... no sé...
- Ya es navidad - Severus soltó un gruñido y Harry sonrió, sabía cuanto le desagradaba la navidad al otro, y eso se demostró cuando el chico notó que no hubo un solo adorno en toda la casa debido a las festividades - sé que no te agrada la navidad, pero, ¡Feliz Navidad Sev! - el hombre sonrió ante el apelativo, sabía que al chico le gustaba la fecha, así que haría un esfuerzo por hacerlo sentir feliz ese día
- Feliz Navidad Harry... ¿deseas levantarte ya?...
- No, estoy muy bien así, gracias - contestó el chico mientras apretaba más el abrazo, que fue correspondido por un beso del hombre
- Tendremos que levantarnos algún día... ¿no quieres ver tus regalos?...
- Mmmmm... cinco minutos más... creo que esta es la mejor navidad que estoy pasando...
Severus sonrió, por las clases de Oclumancia (NA: ¡Lo sé! Estoy usando muchas cosas de la traducción, pero es que no quiero confusiones, así que no me queda de otra. Pero me niego rotundamente a traducir los apodos de los merodeadores!!) sabía muy bien que la niñez del chico no había sido lo que dijéramos, agradable, sino todo lo contrario, estaba decidido, esta sería la mejor navidad del chico.
- Cinco minutos...
Pero los cinco minutos se convirtieron en una hora más, en la que estuvieron abrazados, acariciándose y besándose. Severus no quería llevar las cosas más lejos, no por ahora, primero quería que Harry estuviera seguro de esto y el chico lo entendió, no irían muy lejos. Después Severus mismo se arrepentiría de sus palabras al darse cuenta de lo difícil que sería resistirse a los encantos de Harry.
Cuando por fin se levantaron, notaron que los regalos de Harry estaban de su lado de la cama, el chico volteó a ver a Severus y este solo dijo:
- Elfos domésticos... - mientras abría el regalo de Dumbledore
El hombre recibió tres regalos, que comparados con todos los del chico eran muy pocos. Harry había decidido darle su regalo el mismo, aunque que el otro no le diera nada a cambio, había estado todo un día escogiendo el regalo perfecto en Hogsmade y tenía pensado dárselo en la cena.
Harry abrió sus regalos, este año se sumaban el de Emily, Gabrielle y Draco. Cuando terminó, se dirigió a su habitación para tomar un baño y cambiarse de ropa.
Paso todo el día conversando con el hombre, abrazados. Primero habían estado en la habitación de Severus un rato más, después estuvieron frente a la chimenea de la sala y salieron un rato a caminar.
Draco llegaría solo vía traslador, así que Severus no se separo en toda la tarde de Harry. Como el slytherin no llegaba de La Madriguera, a las siete en punto se sentaron a cenar, pavo hecho por los elfos domésticos con muchas cosas más. Al terminar la cena, Severus se llevó al chico a la sala, Harry llevaba el regalo del hombre en un bolsillo del pantalón.
Estaban sentados frente a la chimenea, en un sillón bastante cómodo y con un silencio tan confortable, que no querían romper el momento, pero Harry lo hizo:
- Sev...
- ¿Si?...
- Feliz Navidad... dijo al tiempo que sacaba un pequeño paquetito forrado en verde y con un listón plata. El hombre le miró y tomó el paquete.
- Yo... lo siento, no te compre nada... - se sentí culpable, no se imagino que el chico le hubiera comprado un presente
- No te preocupes... solo ábrelo...
Severus abrió el paquete, y se encontró con una pequeña cajita de terciopelo negro, la abrió y entonces si se sintió verdaderamente culpable.
- No debiste molestarte Harry, es demasiado...
- Nunca es demasiado Severus, no cuando amas a una persona... ¿me permites?...
El chico hizo ademán de tomar el regalo y colocárselo. Severus le tendió la cajita.
Harry tomo el regalo, era una cadena de plata que sostenía un pequeño dije en forma de serpiente, que se enroscaba alrededor de un rubí, los ojos de la serpiente eran de esmeraldas y se notaba que era bastante antiguo y que al chico le había costado una fortuna. Se lo colocó a Severus, mientras besaba el cuello del hombre. Este simplemente cerró los ojos y sentí aun poco de magia saliendo del dije.
- ¿Qué hechizo le pusiste?
- No se te escapa una ¿verdad?... es solo un hechizo que me dirá cuando te encuentres en peligro... y uno para protegerte de maldiciones... maldiciones simples...
El hombre se sentía sin palabras, no sabía que decir, el chico no solo le había dado algo bastante caro, sino que le había puesto hechizos de protección; la única palabra que salió de su boca fue:
- Gracias... - y el chico le devolvió una sonrisa
- No hay de que...
Severus se sentía culpable, no le había dado nada al chico pensando que este no iba a recordar comprarle un regalo a él, pero que mal estuvo. Debían empezar a aprender que Harry era muy diferente a como él creía.
- ¿Señor?... - un elfo doméstico llegó interrumpiendo el momento
- ¿Si Ioga?
- Acaba de llegar esto vía lechuza... para usted... - dijo tendiéndole un pequeño paquete
- Gracias, puedes retirarte... - dijo tomándolo, el elfo desapareció
Severus abrió el paquete y se encontró con un poco de:
- ¡Muérdago! - y una nota de Emily:
Querido Severus:
Olvide enviar esto junto con mis regalos, pero aquí reparo mis errores, espero que disfrutes con Harry de este pequeño detalle. Feliz Navidad a ambos.
Emily
Severus gruño un poco, pero recordó que Harry estaba junto a él y que no le había comprado un regalo.
Señalo el muérdago y pronunció:
- Livitatus...
La ramita floto sobre las cabezas de ambos, Harry volteó a verlo y se sonrojo un poco.
- ¿Te gustaría un beso navideño Harry?
El chico solo sonrió y Severus tomó el rostro de este entre sus manos y le acercó al suyo, cuando estuvieron a un centímetro de distancia, el hombre susurró a los labios del chico:
- Te juro, que la próxima vez, tendrás un regalo espectacular...
- Me basta con tenerte a ti... - fue la contestación de Harry
Acto seguido, sus labios se unieron en un beso delicado, en el que pusieron lo que no podían expresar con palabras, sobre todo Severus, se les antojo eterno; pero fueron interrumpidos:
- ¡Extra, extra!... ¡Noticia nacional! ¡El Chico Dorado de Hogwarts acaba de conseguir pareja!... ¡Nada más y nada menos que el jefe de la casa de Slytherin!...
La voz de Draco Malfoy se alzó en la sala, Severus y Harry se separaron rápidamente, pare ver al ahijado de Severus con una sonrisa de oreja a oreja, con un poco de burla en ella y un brillo en sus ojos idéntico al de Dumbledore.
- Juro que lo mato... - susurró Harry.
- No te preocupes, yo lo hago por ti... - contestó Severus
Lo siguiente que supieron era que Severus se había lanzado contra su ahijado y que le estaba aplicando hechizos de cosquillas, con Harry riéndose sobre el sofá.
No pudo evitar pensar que estas eran las mejores vacaciones de su vida, como deseaba que Sirius estuviera ahí en ese momento.
- Sirius... - susurró
Pero al siguiente minuto, Severus lo tomó en brazos y empezó a aplicarle hechizos también.
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Así pasaron los días hasta el día de noche vieja, Severus y Harry dormían en la habitación del hombre, el gryffindor se preguntó como le sería posible dormir sin este a su lado cuando regresaran a Hogwarts.
No habían llevado su relación al siguiente paso, no porque no quisiera, sino porque si no eran interrumpidos por un elfo doméstico, o Draco se atravesaba en el momento menos indicado o Severus recibía alguna nota de Albus transportada por Fawkes y su conciencia empezaba a carcomerle.
Pero como se daba cuenta de que su conciencia le regañaba, también se daba cuenta de que no podría resistir la tentación que el joven cuerpo de su pareja ejercía sobre, no por mucho tiempo; ese cuerpo que pedía a gritos ser tomado hasta caer rendido.
Ese 31 de diciembre, el hombre habían invitado a varias personas a su Mansión, más por ver feliz a Harry y a Draco que por él mismo. De los invitados se aparecieron Remus, la familia Weasley (Gabrielle estaba en Canadá con su familia), Hermione y Hagrid.
Harry ya les había comentado a sus amigos sobre su nueva relación con el Slytherin y estos se alegraron por él, al único que no le comentó nada fue a Remus.
Faltaban diez minutos para el año nuevo, Ron y Hermione estaba abrazados al igual que Ginny y Draco, los demás se encontraban conversando; Severus apartó a Harry de la multitud y lo llevó arriba rápidamente sin que nadie lo notara. Estaban solos en la sala de música y Harry volteó a ver al hombre.
- Toca para mi Harry... - dijo este mientras conducía al chico al banquillo y se posicionaba detrás de él
El chico no pudo evitar pensar que el hombre se lo pedía para recordar a James Potter, pero deshecho ese pensamiento, ya que le dolía más de lo que cualquiera podía imaginar.
Delibero un momento pensando en que tocar, después de unos segundos, una melodía hermosa empezaba a fluir por toda la habitación, mientras Severus cerraba los ojos y se dejaba llevar por las notas interpretadas por el chico. Cinco minutos después, el sonido se detuvo y el hombre abrazó al gryffindor:
- Gracias... - susurró al oído de su pareja, provocando que este último se estremeciera
Escucharon a los demás abajo, contando los segundos para el año nuevo:
- Diez... Nueve... Ocho...
Harry se levantó y se colocó delante del hombre, en ese momento Severus notó lo mucho que el chico había crecido, ya solo le faltaban unos cuantos centímetros para alcanzarlo y las esmeraldas brillaban como nunca.
- Siete... Seis... Cinco...
Sus labios se fueron acercando, mientras el gryffindor pasaba sus brazos alrededor del cuello del slytherin y este último lo hacía alrededor de la cintura del chico y lo atraía más hacía si.
- Cuatro...
Severus se acercó más al chico, un centímetro de distancia entre sus labios
- Tres... Dos...
Harry suspiró y cerró los ojos
- Uno...
- Feliz Año Nuevo - susurraron los dos al mismo tiempo. Sus labios uniéndose en un beso gentil, pero que expresaba pasión.
Harry suspiro de nuevo dentro del beso y apretó más su cuerpo contra el de su pareja, Severus correspondió al apretón atrayendo más al chico. Introdujo su lengua en la boca de este, recorriendo cada recoveco, saboreando esa boca que ya conocía tan bien, ganándose pequeños gemidos de parte del gryffindor.
Se separaron cuando la falta de aire se hizo demasiada y se quedaron abrazados, no queriendo separarse nunca.
- Gracias Sev... - fue el susurró del chico
- ¿Por qué?...
- Por darme esta oportunidad de estar contigo... te amo...
Esta ves, el hombre no replicó, pero tampoco contestó, esperando que Harry entendiera que no estaba muy seguro todavía.
Un nuevo beso, otro abrazo y otro beso esta vez mucho más corto.
Y los dos bajaron con los invitados, sin decir una palabra, no era necesario
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El final de las vacaciones llegó mucho antes de lo que Harry se esperaba, no quería que terminaran, por varias razones.
La principal, era que Severus y él tendrían que esconder su relación a cal y canto, tendrían que ser lo más discretos posible, lo que implicaba que el chico no pasaría una noche más en brazos del hombre, por lo menos no por el momento.
A Severus tampoco le agradaba mucho la idea, se había acostumbrado demasiado a la presencia del chico en todo momento e iba a extrañar pasar tanto tiempo con él, simplemente su presencia cuando dormía le era necesaria pasar una buena noche, como no había pasado en años; pero no sabía si alegrarse por que su corazón estaba volviendo a amar a alguien después de tanto tiempo o asustarse porque estaba empezando a depender de otra persona, algo a lo que no estaba para nada acostumbrado.
El último día de las vacaciones, la tarde les sorprendió sentados en la pequeña colina y recargados en un árbol, en el lugar que tanto le gustaba a al chico.
Estaban contemplando el atardecer abrazados, Harry sentado estaba dándole la espalda Severus, recargado en el pecho del hombre y sentado recargado en el árbol, con sus piernas alrededor de su pareja.
- ¿Por qué te gusta tanto este lugar, de entre todo el terreno de la mansión?... - le preguntó Severus al chico mientras besaba el cuello de este
- No lo sabría decir con exactitud... es solo... que lo siento más cálido que el resto de la casa...
- ¿Sabes?... cuando tenía tu edad y venía a pasar las vacaciones aquí, este también era mi lugar favorito... tienes razón, es la parte más cálida de todo esto...
- ¿Sev?...
- ¿Si?...
- Por primera vez en mi vida, me siento bien en un lugar... y ahora tengo que irme y no sé cuando regresaré o si regresaré... - dijo el chico con cierta tristeza - tengo miedo de perderte... de que pase como siempre pasa en mi vida... que todo lo que amo se valla...
- Harry... regresarás y nada de esto se ira de tu vida...
- ¿Cómo lo sabes?
- Solo lo sé...
- Te amo Sev... - dijo volteando a ver a los ojos al hombre, notó que este iba a protestar y lo callo con un beso que el slytherin correspondió al instante, simplemente no podía rechazar esos labios
Cuando el beso terminó, se hizo un cómodo silencio entre ambos y así disfrutaron del atardecer y algo le dijo a Harry que sería el último que disfrutara en ese lugar, en compañía de Severus en mucho tiempo.
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Notas de la autora: ¡¡¡HOLA A TODOS!!! Heme aquí de vuelta, con el capitulo nuevo de mi fic, oh si!... por fin logré terminarlo.
Quiero agradecer su paciencia y a todas las personas que me han seguido hasta otras páginas jejejeje... siento mucho las molestias que esto les halla causado y les este causando, pero realmente no me gusta que me repriman.
A todas las personas que no han podido mandarme review allá, no se preocupes, al final de estas notas explico como y si aún así no entienden, pues pueden agregarme a sus contactos de msn que con mucho gusto yo contestaré a sus lindos comentarios.
También muchas gracias a todos aquellos que se tomaron la molestia de mandarme un mensajito en los grupos a los que pertenezco y a todos aquellos que han leído esto y no han podido mandar mensajito, pues también gracias por tomarse un tiempo para leerme.
Reitero mi advertencia de que este es el último fic largo que publico aquí, los demás solo serán publicados en slash fiction, aquí seguiré publicando one shots y otras locuras mías de todos mudos y este fic hasta el capitulo final ^x^U...
Espero que les halla gustado el capitulo, pronto vendrán cosas más interesantes y Voldemort tendrá que participar más. El lemon se acerca, lo juro!!!.
Para mandar un review en slash fiction: Solo tienen que presionar en el enlace que dice "Reviews" al inicio de la historia y allí verán los mensajes y sus respuestas, y luego presionar "Would you like to submit review?", y con eso pueden poner un nuevo review que estaré más que dichosa de contestar. A quien me halla mandado review aquí, lo único que tiene que hacer es buscar el review que mando y ahí encontrara la respuesta en cursivas, ya que esta pagina da esta opción n_n...
Bueno, nos vemos la próxima, cuídense mucho ADIEU!!!
Atte: su autora Sakura Snape ((^-^jj
Miembro de la Orden Siriusiana
Miembro de la Orden Severusiana
PS: Si alguien quiere hablar conmigo, pueden agregarme al msn o mandarme un correo a: sakuritakinomoto14@hotmail.com ó a sakuritali14@yahoo.com.mx ... contestaré con mucho gusto... (((o^jj
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AFTER FOREVER
RESPUESTAS A LOS REVIEWS DE FF.NET
LITTLE MY No tienes nada que agradecerme y perdona por enviarte con retraso este es que no tuve tiempo de nada el lunes y ya no pude subirlo -_-U asuntos escolares... pues si, ya se destapo la olla y ahora el niño tender que o vivir en el silencio o hablar con Severus, ya veremos que decide n_n...Yo también odio a William, después les digo que paso con él... y pues... con Voldemort a un lado y su varita sobre tu cuello, no creo que Sev halla tenido muchas oportunidades -_-U... mi abuelo es cruel... ¿comprensivo Harry?... pues esperemos... n_-... Besos!
PADFOOT No te preocupes, no hay problema, yo tampoco le entendía al principio ^x^U... espero que no me quieras matar por haber tardado tanto, es que mis exámenes me tiene loka!!!... claro que voy a seguir escribiendo sobre esos dos.. no puedo abandonar a mis pareja licántropo – vampiro... muaajajajajaja... que bueno que publiques tu fic!!!, me tienes que pasar el link ehhhh1!!!! Saludos a ti también...
SABRY Y CHIQUINQUIRÁ Me halagan n//n... gracias por seguirme y por sus palabras, espero que les halla gustado este capitulo jejejejeje... por favor, no se muera ninguna, que yo aprecio mucho a mis lectores... besos!...
MARLA Muchas gracias por tus palabras n//n, lamento la tardanza, pero es que enserio mis maestro se ha vuelto sádicos -_-U... espero que este capitulo te halla gustado y que me tengas paciencia... gracias por seguirme fuera de aquí n_n... besos!...
DI_MALFOY Yo también lo siento por mi Sev v_v... pero después explicare bien esto y le daré una paliza a Lucius (cosa que espero tu también hagas!!!)... a William después te digo lo que le pasó... ajem... Si, los mortífagos harán de las suyas ¡Y MUCHAS!... ya no hay que detenga a Voldie... pues Harry tendrá que tomar decisiones, ya veremos que es lo que piensa que le conviene... y tu y yo tenemos que hablar sobre ese último capitulo de tu fic ¬¬... no pienso quedarme de brazos cruzados... bueno... besos!!!
Autora: Sakura Snape ((^-^jj
Miembro de la Orden Siriusiana
Miembro de la Orden Severusiana
Clasificación: Este capitulo es NC-13
Pareja: Harry / Severus
Remus / Lestat
Disclaimer: Ya saben de quién son los personajes ¿no? ._.???... bueno por si acaso, todos los personajes, excepto algunos que inventare, le pertenecen a J.K. Rowling (ToT y no es justo!!!!), yo no hago esto con fines de lucro, solo por simple y sana diversión ^-^... ah si!! Y como ya puedo ponerlo, algunos personajes pertenecen a Anne Rice... ¡¡¡VIVA LA LIBERTAD CREATIVA!!! MUAJAJAJAJAJA ^n.n^
Advertencia: Este fic contiene SLASH y spoilers del libro 5 (por aquello de que algunos todavía no lo han leído), léelo bajo tu propio riesgo ^^U... y por favor, si nos les gusta el Slash NO LO LEAN. No quiero problemas.
Nota: Todo lo que este entre comillas "... " son pensamientos o recuerdos
Todo lo que encuentres así ... es parsel
Y así: * ....... * es comunicación mental, lo hago para que no halla confusiones
AN: ¡¡¡LO SIENTOOOOOOO!!!! Sé que muchos me deben de querer matar, pero es que no he tenido tiempo de nada y ya empecé mis exámenes y son los últimos del año, porque ya voy a salir de la preparatoria así que estoy muy ocupada... ¡¡¡PERDÓNNNNNN!!!
Pero bueno, aquí los dejo con el nuevo capitulo, espero que les guste n_n...
Disfruten de la lectura ((^O^jj
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CAPITULO 19: LA MARCA Y UN PIANO
Harry salió el viernes por la mañana de San Mugo, el medimago que le atendía le dio de alta antes de tiempo a pedido explícito de Severus, quería llevarse al chico cuanto antes y sabía que este tenía que empacar y que no dejaría que nadie más lo hiciera por él; como el mismo Harry se lo había hecho saber, aunque se había negado rotundamente a decirle porque.
Fue a recoger al chico, Harry sabía que estaba pensando en su propuesta y que tendría que ser paciente y fuerte.
Llegaron a Hogwarts vía traslador e inmediatamente después, Harry fue a empacar sus cosas y Severus a hablar con Dumbledore.
Cuando llegó al despacho del director, solo encontró a Emily sentada frente al escritorio de este
- Buenos días Severus... - saludó la profesora
- Buenos días Emily... - contestó este tomando asiento al lado de la profesora - ¿Y Albus?
- Salió un momento, recibió una carta, pero no tarda en regresar, ¿lo necesitas urgentemente?
- No, solo quería avisarle que ya traje a Harry...
- Salió antes de lo que esperaba...
- Es que tiene que empacar sus cosas, pienso llevármelo a él y a Draco mañana temprano...
- Cierto, que irán a pasar contigo las vacaciones, les hará bien a los dos y podrás pasar más tiempo con Harry... - dijo en un tomo malicioso - aclarar tus sentimientos, decirle que aceptas su oferta...
- No sé de que demonios hablas Emi...
- ¡Oh por favor Severus! Sabes perfectamente de lo que hablo, el hecho de que todavía no quieras aceptar tus sentimientos por el chico es otro asunto... ¿por qué sigues dudando tanto?... No creo que tengas ya muchas razones para hacerlo...
- Es un estudiante Emily, MI estudiante; menor de edad, soy su tutor, esta prohibida una relación de ese tipo...
- Eso es si alguien se entera y tú eres lo suficientemente discreto como para que no se sepa ni una palabra y sé que si se lo pides, Harry también lo será... el que seas su tutor no tiene nada que ver... no eres su padre... y no me vallas a salir con algo sobre la edad porque te juro que te hechizo hasta el fin del milenio... ¿algún otro inconveniente?...
- Es un GRYFFINDOR... ¿qué otra razón necesitas?... ¿qué tendría que hacer un gryffindor con un slytherin?... y Harry es el más gryffindor de todos los que he conocido... ¡Es Harry Potter!
- Eso es altamente discutible... - una voz desde una de las esquinas del despacho de Albus sonó y los dos profesores voltearon, para observar que el sombrero seleccionador estaba hablando
- ¿Cómo dices?... ¿Qué es altamente discutible?... - preguntó Severus
- El hecho de que Harry Potter sea el más gryffindor de los gryffindors... porque realmente no lo es...
- ¡¡¡¿QUÉ?!!! ¿A qué te refieres?... - Severus quería respuestas
- Me costó mucho trabajo colocarlo en una casa, pero él decidió ir a gryffindor, aunque sigo insistiendo en que hubiera sido un mejor slytherin...
- ¡¿SLYTHERIN?! - el profesor estaba sorprendido, nunca se imagino que Harry hubiera podido estar en la casa de las serpientes - ¿Y cómo demonios es que dejaste que fuera a gryffindor?
- Porque él no quería estar en slytherin... fue bastante firme en esa decisión...
- Y... y... ¿por qué no quiso estar en mi casa?
- Eso profesor, se lo debes de preguntar tu al chico...
Y con eso, el sombrero se calló y Severus estuvo a punto de ir a zarandearlo para que abriera... abriera... ¡lo que tenía por boca!... si es que ese cerebro de tela servía para algo.
- Te carcome la curiosidad ¿verdad Severus? - la voz de Emily sonó en tono burlón y, el profesor, que se había parado de su silla, se sentó de nuevo
- No me dirás que tu no tienes curiosidad de saber porque Harry estuvo a punto de ser enviado a slytherin y porque se negó si no conocía mucho del mundo mágico...
- Pues no realmente, sus razones habrá tenido...
Severus iba a renegar, pero en ese momento Albus hizo su aparición y los profesores se quedaron callados.
- Buenos días Severus - saludó amablemente y llevó a Fawkes, que tenía sobre su hombro, a su lugar de descanso habitual
- Buenos días Albus
- ¿Gustas té?
- No gracias, solo veía de paso para decirte que ya he traído a Harry de vuelta y que mañana a primera hora me lo llevare junto con Draco...
- Esta bien, supongo que ya le dijiste al chico que no puede dejar aquí a sus mascotas...
- Si, ya se lo dije...
- Perfecto, entonces creo que no habrá inconveniente para que ambos pasen unas vacaciones memorables... - el director tenía un brillo pícaro en los ojos - seguramente terminarán de arreglar sus diferencias...
Severus soltó un bufido, seguro de que Albus estaba al tanto de los pormenores de la relación que tenía con Harry.
- "¿Nunca podré hacer algo sin que se entere el viejo...?" - pensó con fastidio
- ¿Algo más que quieras hablar conmigo Severus? - preguntó el director
- No, me retiro, yo también tengo que ir a terminar unos cuantos pendientes...
- Si, como por ejemplo eliminar tus pretextos absurdos y decirle a Harry que...
- ¡Más discreción! - le espetó el profesor a su amiga
Albus empezó a reír, Emily también y el profesor salió de allí en su teatral estilo y cuando Albus estuvo seguro de que ya no escuchaba nada, habló:
- ¿Crees que de verdad arreglen sus asuntos? - le preguntó a Spellman
- Eso espero, o estamos en un gran lío - fue la respuesta de Emily
- Hablando de líos, ¿cuándo llega esta persona a controlar el que tenemos con tu vampírico amigo Lestat?
- En cuanto volvamos de vacaciones... solo esta arreglando unos cuantos asuntos...
- Espero que sepa controlar la situación...
- No te preocupes, confío en él... incluso más que en Lestat...
- Entonces ¿me puedes decir por qué no lo trajiste a él en vez de al señor de Lioncourt?
- Porque no le gusta mucho el trato con otros individuos... sobre todo con individuos mortales... le traen malos recuerdos... pero no te preocupes, sabrá ser sociable... bueno, creo que me retiro
- Antes de que te vallas hay algunas cosas que quisiera que me dijeras Emily...
- Albus, estoy muy cansada, ¿no podría ser otro día?...
- Me temo que no...
La profesora tomó asiento, una expresión de fastidio en su rostro y con el cansancio patente, pero comenzó a hablar...
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Harry subió directamente a la Torre de Gryffindor, donde fue recibido por la visión de Ron y Hermione besándose en la vacía sala común. No pudo más que esbozar una sonrisa
- Ejmmm... - los dos chicos saltaron y voltearon a ver de donde provenía el sonido, al ver a Harry se pusieron sumamente rojos, hubiera jurado que Ron superaba su propio cabello rojo
- ¡Harry! - saltó Hermione y se abalanzó a darle un enorme abrazo a su amigo - ¡que bueno que regresaste! Estábamos tan preocupados por ti, no nos dejaban entrar a verte...
- ¿Cómo estas viejo? - saludo Ron dándole una palmadita en la espalda a su amigo
- Pues bien... sorprendido de que hallas encontrado la forma de que Hermione falte a clases... - dijo en tono burlón obteniendo en recompensa que Ron le diera un golpe en la cabeza y sus dos amigos se pusieran rojo escarlata, de nuevo
- No hay clases, las suspendieron para que todos pudieran empacar sus cosas, como nadie se va a quedar aquí... además muchos ya se fueron... sus padres vinieron por ellos después del accidente... - fue la respuesta de Hermione - nosotros íbamos a empacar nuestras cosas...
- Pues nunca había visto una forma tan efectiva de empacar... creo que tendré que usarla algún día... - sabía que estaba haciendo sufrir a sus amigos, pero era tan divertido y al ver las expresiones que ambos pusieron, no pudo más que empezar a reír con ganas
Hermione y Ron, aunque incómodos, se sintieron bien de ver a su amigo tan alegre, hacía tanto que no le veían reírse así.
En ese momento, Draco entró en compañía de Ginny, abrazándola. Y cuando vio a Harry muerto de risa no pudo más que preguntar:
- ¿Qué es lo que te parece tan gracioso?
- Es que acabo de descubrir una nueva forma de hacer las maletas, tal vez deberías de probarla con Ginny... - y siguió riéndose con más fuerza aún
Tanto el rubio como su novia pusieron caras de confusión; voltearon a ver a Ron y Hermione, los cuales estaban rojos y un poco más alejados de lo común, de lo últimamente común y sumaron dos más dos; Ginny se puso roja y Draco puso una sonrisa Malfoy patentada.
- Veo Weasley que eres algo inventivo... ¿qué tal si lo intentamos amor? - le dijo a su novia, la cual le dio un codazo en el estomago
- ¡Calla Draco! - el chico solo empezó a reír igual que Harry
- Malfoy, más te vale que te calles... - Ron estaba apuntándole con la varita, recordó porque había aborrecido tanto al chico, pero el rubio no se inmutó y siguió haciéndole compañía a Potter
Cuando ambos chicos lograron calmarse, Harry les hizo saber a los hermanos Weasley y a Hermione que iría a pasar las navidades con Snape y Draco. Ginny había abrazado a su novio y se habían ido de la Sala Común hacía las mazmorras; querían aprovechar el poco tiempo que les quedaba juntos.
Solo quedaron los dos prefectos de gryffindor y Harry, los cuales le dijeron que Gabrielle se había ido desde hacia unos cuantos días, ya que el viaje a América era algo largo y su padre la quería ver urgentemente.
Los novios acompañaron a su amigo a empacar todas sus cosas, después a la lechucería por Hedwig y finalmente a la Cámara de los Secretos, donde recogió todo lo que necesitaba, puso la poción del animago, que sus amigos habían estado revisando en su ausencia, dentro del baúl mágico junto con libros (el de parsel entre ellos) y algunos otros objetos.
También apareció un terrario para Elddir, la serpiente estaba reacia a irse, pero tampoco quería estar alejada de su amigo mucho tiempo y finalmente aceptó entrar en el terrario e irse con él, aunque aseguró que el hechizo no afectaría la cámara; pero Harry no quería dejarla y además Severus preguntaría por ella.
Reviso dos veces todo y finalmente empequeñeció el baúl mágico y salió de la cámara con cautela despidiéndose de Myrtle.
Después de que hubo empacado todo y regresó a la Torre, Ron y Hermione se retiraron a la habitación privada de la chica, Harry sabía que Ginny no regresaría de las mazmorras, así que decidió quedarse en la sala de los menesteres (NA: como sabrán, en la traducción del libro cinco el nombre de la Sala del Requerimiento viene así, para que no halla confusiones tendré que usarla, aunque no me agrade gracias por su comprensión), que sería algo más acogedor cuando pensara que quería; fue hacía allí, Elddir le acompañaba, Hedwig había salido a cazar.
Cuando se acercó, escuchó el ruido de un piano tocando melodiosamente una pieza que reconoció era de Mozart, porque alguna vez él mismo la había interpretado.
Asomó la cabeza por una pequeña abertura y vio a Lestat sentado frente al piano, totalmente concentrado en lo que tocaba, o eso parecía, ya que el vampiro saludó al chico:
- Hola Harry, pasa...
Este se introdujo, la Sala de los Menesteres estaba totalmente transformada, de nuevo: en el centro estaba el piano negro de cola en el que Lestat estaba tocando, alrededor habían varios sofás y una chimenea alineada con el centro del piano. Todo en colores cálidos y que incitaban a la calma.
- No sabía que tocarás el piano... - fue el comentario de Harry
- No sabes muchas cosas de mi Harry...
- Eso es cierto... ¿y Remus?... - el chico ya estaba acostumbrado a verlos juntos, mientras Lupin fuera feliz, lo demás no importaba; pero parecía que a Emily seguía sin gustarle la idea. Remus acompañaba a Harry algunas veces cuando este veía los grabadores y siempre llegaba acompañado de su nueva pareja.
Harry a veces los envidiaba, Remus tenía quien le consolara y a quien acudir cada vez que necesitaba desahogarse, él no y sabía que a Severus no le agradaban esas cosas, así que casi siempre aguantaba sus corajes y tristezas, por no decir las lágrimas que había prometido no liberar hasta no vengar la muerte de Sirius.
- Hoy es luna llena... - le respondió el vampiro, mientras seguía tocando con una habilidad increíble
- Lo había olvidado, espero que este bien...
- No te preocupes, lo estará... - guardaron silencio unos minutos, el vampiro rompió el silencio - ¿tu tocas el piano?...
- Lo hacía, hace mucho que no tengo la oportunidad...
Ese era uno de los pocos buenos recuerdos de su niñez con los Dursley: el piano. Lo había aprendido a tocar en la escuela muggle y sus profesores decían que era muy bueno y que tendría un buen futuro como pianista, pero sus tíos nunca aceptaron esto y se rehusaron rotundamente a comprarle uno, por lo cual se vio obligado a usar el del Colegio cada vez que podía. Pero esos pocos momentos que pasaba en el piano, tocando las melodías que más le gustaban y practicando otras tantas, le eran suficientes para desahogarse y sentir que su mundo era otro, como descubriría unos años más tarde.
- ¿Quieres probar? - le preguntó el profesor
El chico se acercó al piano y paso los dedos sobre las teclas, apenas rozando. Lestat se retiró del banquillo y Harry se sentó en el. Puso sus manos en posición y probó primero si recordaba las escalas, luego comenzó a tocar una melodía suave, para pasar unos minutos más tarde, a piezas más complicadas.
Dos horas después, estaba exhausto, pero de alguna manera se sentía aliviado de algunas de sus preocupaciones, ese era el efecto del instrumento en él.
Se retiró del piano y Lestat tomó su lugar
- Tocas muy bien Harry... - fue el comentario del vampiro
El profesor se puso a tocar mientras el chico se acostaba en uno de los sofás, su serpiente se había quedado dormida hacía mucho rato.
Lestat comenzó a tocar una melodía suave y el sueño invadió al gryffindor que unos minutos después, se quedo dormido acurrucado por la música.
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Severus despertó el sábado por la mañana y, después de darse una ducha, fue en busca de su ahijado y de Harry.
Llegarían a su casa por traslador.
Se dirigió primero a la habitación privada de Draco, toco dos veces y el chico salió vestido en unos jeans azules y una camisa negra, listo para irse. Severus asomó un poco la cabeza y alcanzó a ver una cabellera roja, sonrió, no podía castigar a Draco por eso, era su ahijado y un Malfoy después de todo.
- Apresúrate... partimos en una hora, voy a buscar a Harry, te espero en el despacho del director...
- Si Severus,
El profesor se retiró para dejar que su ahijado despedirse de su novia. Se dirigió a la Torre de Gryffindor y entró. Sabía que casi no había nadie allí, ya que la mayoría de los leones se había retirado a sus casas después del incidente en Azkaban.
Subió hacía donde sabía era la habitación del chico y al entrar se encontró con que esta estaba vacía. Totalmente vacía.
Las cosas de Harry se encontraban encima de la cama de este y la cama estaba tendida, como si nadie hubiera dormido ahí. La puerta del dormitorio se abrió de nuevo y Ron Weasley entró:
- Buenos días señor Weasley...
- Pro... profesor... buenos días... - Ron no se esperaba ver al slytherin ahí
- ¿Sabe donde esta Potter?
- No... no lo he visto desde ayer en la noche señor... nos quedamos dormidos y hoy que desperté ya no estaba... - fue la mentira del chico, pues él no había pasado la noche en su habitación, sino en la privada de Hermione
Al siguiente momento, Harry entraba por la puerta, con Elddir dormida entre sus manos, el chico todavía traía las ropas del día anterior.
- ¿Se puede saber donde estabas? - preguntó su tutor, aunque se sintió aliviado de verle bien, la verdad es que se había preocupado de no verle acostado - porque no has pasado la noche aquí...
- Me levanté temprano, no encontraba a Elddir... - mintió señalando a su serpiente
- ¿Enserio? ¿Me puedes decir por qué traes la ropa de ayer? ¿Y por qué tu cama esta tan bien tendida?
- Me quedé dormido así... estaba muy cansado... y supongo que los elfos domésticos tendieron la cama...
Severus arqueó una ceja, dudaba, pero no tenía tiempo de sacarle la verdad al chico.
- Esta bien... por esta vez te creeré...
Ron, que estaba escuchando toda la conversación, se quedó sorprendido, nunca les había visto sosteniendo una conversación civilizada y vio un brillo en los ojos de su amigo que no había visto nunca; aunque, como siempre, el rostro de su profesor era una mascara, por un momento vio un brillo similar en esos ojos negros.
- Nos vamos en cuarenta y cinco minutos, quiero que te prepares, nos vemos en el despacho de Albus...
- Si... ahí estaré...
El profesor salió sin despedirse de Ron y el chico lo agradeció.
- ¿Dónde has estado? - le preguntó Ron a su amigo
- Yo te hago la misma pregunta... - contestó este mientras tomaba una toalla para meterse a dar una ducha - pero supongo que mi respuesta no será tan interesante como la tuya... - terminó con un tono burlón que hizo que su amigo se pusiera color tomate.
- ¡Harry! - le espetó en protesta
- Pues es la verdad... pero si de veras quieres saber, me quedé dormido en la sala los menesteres... eso es todo, no quería pasar la noche aquí...
Se iba a meter a la ducha, cuando unos picotazos en la ventana lo detuvieron y volteo, para ver a un cuervo con un paquete del tamaño de una pluma y una pequeño trozo de pergamino, el chico supo enseguida de quien era y abrió la ventana; le quitó la carga al ave y esta se fue volando rápidamente.
Harry se metió a la ducha con todo y paquete y pergamino, sin hacer caso a las preguntas de Ron.
Cuando estuvo dentro, abrió el trozo de pergamino:
Mi querido parselmouth:
Supongo que querrás esto de regreso, ya que te ha sido de tan grande
ayuda; esta es nueva, sin registrar como la otra, espero que la
aproveches y que en estas vacaciones pienses seriamente en mi
proposición, tu más que nadie, sabes que esta en juego.
Lucius y los demás te mandan saludos, agradecimientos por la
libertad, de la que disfrutan ahora, y felicitaciones por las
maldiciones que lanzaste, muy bien hechas por cierto, no sabía que
eras tan cruel.
Disfruta de tus días libres, no serán muchos. Hasta pronto.
Lord Voldemort
Aunque estaba bastante molesto por la referencia del padre de Draco, abrió el paquete y dentro encontró una varita nueva, sin registrar claro esta, como comprobó al hacer una maldición imperdonable. De alguna forma, ahora las hacía sin pensarlo dos veces y con una facilidad sorprendente y no sabia si estar feliz, asustado o preocupado por este hecho, ya tendría tiempo de pensarlo después.
Rompió el pergamino y se metió a dar una ducha.
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Tres cuartos de hora después, Harry estaba frente a la gárgola que conducía al despacho de Albus Dumbledore, su baúl flotando detrás de él, junto con el terrario de Elddir, con la serpiente dentro siseando en desacuerdo y Hedwig en su jaula, observando a la nueva mascota de su dueño; el otro baúl empequeñecido y dentro de uno de los bolsillos de sus jeans; el cabello todavía mojado.
Se había puesto un suéter negro, de los que Gabrielle había comprado en el Callejón Diagon y unos jeans también nuevos; la verdad era que el chico no estaba acostumbrado a tanta ropa y la mitad de ella no la había estrenado, aunque Hermione le había dicho que se veía genial en esa ropa y Ginny había estado de acuerdo.
Pero ahora lo que importaba era que estaba frente a la entrada del despacho y acababa de recordar que no sabía la contraseña. Soltó un suspiro.
- Veo Potter que nos encontramos ambos en un aprieto... - el chico volteó rápidamente para observar a un chico rubio sentado en el suelo y con sus cosas a un lado, incluyendo una jaula con una lechuza negra - Creí que tu sabrías la contraseña...
- Pues no... Dumbledore la cambio hace poco y no la sé...
- Pues será mejor que te sientes... - dijo el chico y Harry bajó todas sus cosas y se sentó al lado de Draco - por cierto, te ves bien hoy... ¿de dónde sacaste esa ropa?...
- La compré en el Callejón Diagon hace unos meses...
- Pues déjame decirte que es mejor elección que esa ropa vieja que usabas antes... hasta el héroe del mundo mágico tiene un muy mal sentido de la moda... - se burló el chico
- ¡Hey! No es mi culpa... era la ropa de mi gordo primo... me la heredaban cada vez que al niño se le ocurría pedir un nuevo guardarropa...
- Ya veo... lo siento... no lo sabía...
- No te preocupes... no es tu culpa que mis tíos sean unos cretinos...
- Bueno, pues este año no tendrás que volver con ellos... desde que Severus es tu tutor, se supone que ahora pasarás las vacaciones con él ¿no?...
Harry no había pensando en eso. Era cierto, Severus era un hombre libre, ya no tenía que servir a Voldemort y tenía casa propia. Seguramente estas vacaciones las pasaría con él, el gryffindor sonrió, eso implicaba muchas cosas.
- Creo que tienes razón Draco... no había pensado en eso...
- ¡Yo siempre tengo la razón Potter!... Eso ya deberías de saberlo... - contestó el chico arrogantemente
- ¡Cállate Malfoy!
Los dos comenzaron a reír. De pronto Harry, que estaba recargado en la base de la gárgola se calló de espaldas y al siguiente momento Severus aparecía en las escaleras de caracol y al ver al chico no pudo evitar poner una sonrisa burlona.
- ¿Descansando Potter?
- Jaja... que gracioso... - contestó el chico poniéndose de pie y tratando de esconder su sonrojo
- ¿Se puede saber por qué no han subido?... Ya iba a buscarlos...
- Te olvidaste de darnos la contraseña... - fue la respuesta de Draco.
- ¡Oh! Lo siento, bueno, suban ya es hora de irnos.
Se hizo a un lado para dejar pasarlos. Los chicos encantaron sus cosas y las hicieron flotar detrás de ellos.
Severus les siguió, mirando fijamente a Harry, el chico se veía muy bien el día de hoy y esa ropa le quedaba justa; tuvo que usar todos los medios a su alcance para no lanzársele al chico y comenzar a besarlo.
Había estado pensando en la propuesta de Harry, tal vez, no estaría tan mal aceptar, solo para probar; todavía tenía sus reservas, pero iba siendo hora de que diera su brazo a torcer, solo un poco.
Cuando llegaron al despacho del director, se encontraron con que dentro estaban, no solo Albus, sino Emily y Remus, que estaba muy ojeroso y se le notaba exhausto. Los chicos entraron y saludaron a todos. Tomaron asiento y aceptaron una taza de té que les ofreció Dumbledore por dos razones: la primera era que ninguno había desayunado y se estaban muriendo de hambre, así que esperaban que ese la mitigara por un rato; y segundo, porque Severus estaba en el proceso de empequeñecer baúles y hacer que las mascotas se quedaran quietas.
- ¿Dónde vas a pasar las navidades Remus? - preguntó Harry
- En mi casa... - contestó Dumbledore por él - muchos profesores no tienen a donde más ir, así que irán a mi casa... eso incluye a Hagrid y sus amiguitos, la profesora Trelawney, Firenze y otros tantos...
- Suerte Albus, la necesitarás... - comentó Severus mientras se sentaba junto a los chicos
- Por lo menos a usted no le predecirá la muere cada cinco minutos - fue el comentario de Potter
- Por lo que me han contado, esa Harry, es una costumbre que el murciélago con anteojos nunca perderá... - comentó Emily y en la voz se le notaba lo poco agradable que le era la profesora - no sé porque tiene esa mala costumbre, pero se irá con ella a la tumba...
- Emily, no ofendas a Sybil... - le reprendió el director, la profesora soltó un bufido, pero no renegó y Harry decidió que era hora de cambiar de tema
- ¿Dónde pasarás tu las vacaciones Emily? Me imagino que ayudarás a poner las protecciones...
- No Harry, no ayudaré, eso solo lo harán algunos y yo no estoy dentro de ese grupo...
- ¿Por qué?
- Porque tengo un compromiso - cortó Spellman y ya no contestó más
Después de eso conversaron sobre quidditch, lo que terminó en un debate sobre quien ganaría la copa ese año gryffindor o slytherin.
Cuando los chicos terminaron su taza de té y Severus terminó de criticar a Harry y a Remus por que los dos la tomaron demasiado dulce para los gustos del profesor, les repartió a Harry y a Draco un traslador en forma de botón a cada uno.
- Es hora... - les dijo, los chicos tomaron a sus mascotas, Severus ayudó a Harry con la lechuza, se despidieron de todos y los trasladores se accionaron.
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Harry abrió los ojos para encontrarse en el jardín de la casa de Severus.
- "¡¿Casa?! ¡Esto no es una casa! ¡ES UNA MANSIÓN!" - pensó el chico
Si esperaba encontrarse con algo, no era con esto: la casa de Severus se ubicaba en su propio terreno y ninguna otra se veía a lo lejos, era grande, no tanto como Hogwarts pero bastante amplia; había una colina, con un gran árbol en ella que era el inicio de una pequeña zona de árboles, desde donde, Harry estuvo seguro, se vería un hermoso atardecer; la casa, no, la mansión, era realmente hermosa y le recordaba otros tiempos, se veía que tenía cientos de habitaciones y que sería fácil perderse ahí, tendría que tener cuidado, también se veía que era perfectamente iluminada por el sol a cualquier hora, seguramente era muy cálida; el jardín se extendía con muchas flores de diferentes tipos, parecía increíble, pero a pesar de la nieve las flores estaban intactas, supuso que era por algún hechizo; y otro hechizo hacía que el agua de la enorme fuente que se encontraba en el centro, no se congelara.
- Bienvenido a Snape Manor - escuchó a Severus susurrarle y volteó para encontrarle a su espalda - veo que te has sorprendido
- No me imaginaba esto así... - respondió el chico regresando su vista a la mansión
- Y todavía no has visto nada... - le susurró cerca del oído y Harry no pudo evitar estremecerse y Severus lo notó - veo que tienes frío Potter - dijo en tono de burla - vamos adentro, para que veas lo demás...
- Si... - contestó Harry casi en un susurro, no sabía que le pasaba a su tutor, se estaba portando algo extraño
- ¿Vamos a entrar o van a estar jugando todo el día? - Draco hablaba y estaba fastidiado
- Vamos - dijo Severus y se encaminó delante de los chicos con la lechuza de Harry en las manos, mientras llegaban, él hablaba - guarden los trasladores, se volverán a activar el día que regresemos a Hogwarts, no esparzan mucho sus cosas y Harry, trata de no perderte, esta casa es muy grande no quiero que te pase lo mismo que a Draco la primera vez que vino, no pienso tener que ir a sacarte de una habitación que se cerró mágicamente y encontrarte después de dos días...
Harry le dirigió una mirada de burla a Malfoy, el cual había adquirido un todo más rosa de lo común en su piel y le lanzaba miradas de reproche a su padrino.
- Si necesitan algo solo chasqueen los dedos y un elfo doméstico irá a ayudarlos. Pueden ir por cualquier parte del castillo, excepto a mis habitaciones y si tienen que entrar a buscarme, que sea por una buena causa...
Cuando llegaron ante las puertas, estas se abrieron al instante, Harry notó que tenían grabados de serpientes y dragones y que parecía que estaban vivos.
Al entrar se llevó una gran sorpresa:
Si le había sorprendido por fuera, por dentro lo había dejado casi en shock.. Todo demostraba opulencia, el piso de mármol fino, la gran escalera al final del recibidor que seguramente iba a dar a los dormitorios, las puertas de madera fina, los grabados de varias formas en las paredes, los grandes ventanales y las cortinas rojas cayendo y una larga lista de objetos que gritaban opulencia y riqueza.
El hombre había crecido entre comodidades y lujos.
Un elfo doméstico lo saco de su shock, cuando apareció frente a ellos.
- Señor Snape, me alegro de verle y a sus invitados - dijo este con una inclinación
El elfo se parecía mucho a Doby, pero se veía que era más grande y con más experiencia; a Harry le sorprendió ver que este no demostraba miedo a su dueño, sino respeto, un respeto muy grande, el chico no pudo dejar de hacer la comparación con Doby, cuando este pertenecía a los Malfoy, seguramente Severus no era cruel con ellos.
- Ioga, muéstrale a los chicos sus habitaciones, a Draco la de siempre, a Harry una cerca de la de Draco - ordenó Severus a su elfo.
- Si señor, síganme por favor señores - el elfo hizo una pequeña reverencia y después empezó a caminar hacia la escalera y Draco le siguió, Harry se quedó un poco atrás, hasta que Severus le dijo
- Ve Harry... - le dijo el hombre, el chico asintió y siguió al elfo
Mientras iba caminando observaba las pinturas que había en los pasillos, todas de los ancestros de Severus, como los nombres en los letreros lo señalaban y todos estaban durmiendo, tanto hombres como mujeres. Las fechas de sus muertes señaladas en los letreros y los marcos adornados de serpientes, todos de sangre limpia, según lo que pudo ver.
Se sintió un poco fuera de lugar, él no era sangre limpia y supuso que su padre si lo era. Otra vez el recuerdo de las palabras de Colagusano vino a su cabeza, simplemente no podía sacarlas de su mente, le era prácticamente imposible.
- Esta es su habitación señor... - el elfo le sacó de sus pensamientos
Volteó y, frente a él, se alzaba una puerta de madera fina que se abrió y dio lugar a la vista de una habitación decorada muy parecida a las habitaciones de Severus en Hogwarts. Aunque mucho más grande y las ventanas y el balcón, daban una vista espectacular del panorama.
- Sus cosas ya se encuentran dentro, su lechuza esta en la lechucería detrás de la mansión... - le informó el elfo señalando la cama de cuatro postes que quedaba de lado al balcón, sobre la que se encontraban su serpiente y su baúl en su tamaño normal, momento, ¿en qué momento habían tomado sus cosas? - si necesita algo, solo debe de llamarme y acudiré ó, en su defecto, algún otro elfo doméstico... el baño se encuentra detrás de esa puerta - dijo señalando a un más pequeña que se encontraba dentro del cuarto.
- Compartiremos el baño Harry - comentó Draco - el baño conecta con mi habitación
- Lo escoltaré a su habitación señor Malfoy - dijo el elfo
- No te preocupes Ioga, conozco el camino, puedes retirarte... te llamaremos si necesitamos algo...
El elfo hizo otra reverencia y se retiro con un pop.
Harry empezó a inspeccionar el lugar, sin hacer caso de la mirada de Draco a sus espaldas, el chico había notado que Harry estaba muy distraído y la expresión que había de dolor que había puesto hacía unos momentos en su rostro le dijo que estaba pensando en las palabras que Colagusano había pronunciado hacía unos días, cosa que solo le había contado a él, por alguna extraña razón.
- Harry ¿estas bien?...
El aludido volteó y lo que Malfoy vio en él, fue dolor y desesperación por no saber que hacer con sus propios pensamientos y sentimientos.
- No lo sé... realmente no lo sé... es solo que no puedo sacar las palabras de Colagusano de mi cabeza y me están matando... me están destrozando lentamente y no sé que hacer, ya no sé si Severus me querrá por mi o por el recuerdo de mi padre... - dijo recargándose en el cristal de una ventana
- Sabes mi opinión Harry... eso paso hace mucho tiempo, demasiado, estoy seguro de que mi padrino te quiere por ti, no por el recuerdo de tu padre... - le dijo Malfoy posando una mano en su hombro y tratando de reconfortarlo - Ahora, ¿porqué no pedimos algo de desayunar?...
- No gracias, no tengo apetito, creo que dormiré un rato y después me pondré a hacer los deberes, no quiero pasar el último día de vacaciones haciendo todos los ensayos...
- Bueno, entonces te dejo solo, si me necesitas estoy al lado...
- Esta bien Draco, gracias...
El Slytherin salió de la habitación cerrando la puerta tras de sí. Harry sacó a su serpiente del terrario y le dijo que fuera por ahí tratando de no ser vista. Después se sentó en el escritorio de caoba que había en la habitación y sacó sus libros, se dedicó totalmente a hacer la mayor cantidad de ensayos que pudo para tratar de sacar de su cabeza las palabras de Peter y después las de Lucius.
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Así pasó los primeros tres días de sus vacaciones, hasta que se encontró sin deberes que hacer.
Había estado encerrado en esa habitación o afuera haciendo todo y leyendo libros, casi terminaba el libro en parsel y encontró en el algo bastante interesante, en lo que seguramente Severus también estaría bastante interesado, pero tendría que pensar en eso más tarde, ya que necesitaría ayuda. Comprobó su teoría de que se veía un atardecer impresionante desde la colina; pero lo que no quería era ver al hombre, este no había contestado a su proposición y Harry no quería presionarle, así que trato de no verle: aparentaba que se levantaba tarde (cuando no había podido dormir en dos noches) e iba a desayunar a las cocinas con los elfos, pedía que le sirvieran la comida en la habitación y se hacía el dormido cuando le iban a buscar para la cena, lo que provocó que solo comiera una o dos veces al día y en pocas cantidades.
Empezó a recorrer la mansión, era muy grande, descubrió los laboratorios de Severus en la parte más alta de la casa y las cocinas en la parte de abajo. El comedor para el diario y el que se usaba para las fiestas. La sala de descanso y la que se usaba para recibir a los invitados. Un salón que, según uno de los elfos más antiguos, se usaba antes para las fiestas de los padres de Severus.
También descubrió la biblioteca, que estaba repleta de libros y tenía retratos de Los Snape: Severus y sus padres; habían sido tomadas desde que su tutor nació, año tras año, hasta la muerte de sus padres, como le confirmó otro elfo. Las figuras en los retratos se movían pero no hablaban ni estaban atentos de su entorno, el padre de Severus se veía demasiado estricto y alejado de su familia, la madre demasiado arreglada y Severus tenía una mirada de tristeza muy grande en su semblante, que se iba ocultando conforme pasaban los años.
Pero Harry nunca pasaba mucho tiempo fuera de su habitación ó en otro lugar que no fuera la pequeña colina, donde el chico se sentaba a leer y observar el ocaso, siempre evocando la imagen de Severus, que de alguna forma se combinaba con la de su padre.
Draco estaba preocupado por su amigo y había sostenido una conversación con su padrino acerca de sus preocupaciones por el gryffindor, sin soltar una sola de las confesiones que este le había hecho.
Severus había estado observando a Harry. Le veía desde la puerta de la mansión, sentado abajo del gran árbol, leyendo algún libro o haciendo sus tareas.
Le observaba en silencio mientras este recorría el lugar y veía las imágenes de él y sus padres.
Notó que Harry no había dormido y que casi no comía, como se lo confirmaron los elfos domésticos. Se preocupó por la forma en la que este se refugiaba en los libros y las tareas y evitaba verle.
Llegó al punto en el que se hartó por completo, el miércoles, el día antes de navidad, se decidió a hablar con el chico. Había estado analizando los pros y los contras de una relación con el gryffindor y por fin había tomado una decisión, se lo diría también.
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Ese día, un Harry sin ya nada en que distraerse, estaba recorriendo una vez más la mansión, extrañando tanto la sala del requerimiento en Hogwarts y el piano que esta le proporcionaría para liberarse de sus tensiones.
Uno de los elfos domésticos se apareció frente a él
- Harry, el señor Snape desea que esta noche le acompañe usted a cenar - los elfos domésticos le llamaban por su nombre a pedido explícito del chico, aunque no había logrado que le dejaran de hablar de usted - y dice que no tomara un no por respuesta, necesita hablar urgentemente con usted.
Bueno, esto era todo, ya no podría estar evitando al hombre.
- Esta bien, dile que ahí estaré... ¿Sun?... - llamó a la elfa
- ¿Si Harry?
- ¿Hay aquí algún piano que pueda tocar? - preguntó el chico esperanzado
- Si Harry, hay uno, en uno de los salones pequeños, era de la abuela del señor Snape y no se ha usado desde que esta murió...
- ¿Podrías mostrarme el camino?
- Claro... sígame Harry...
El chico la siguió hasta la parte de en medio de la mansión donde, según Draco, se encontraban las habitaciones privadas de su tutor. La pequeña elfa le condujo por el pasillo que estaba lleno de estatuas de diferentes cosas y pinturas de paisajes hermosos.
Llegaron a una puerta adornada con grabados de notas musicales y, al abrirla, el chico quedo asombrado: estaba toda cubierta de mosaicos que mostraban diferentes notas musicales e imágenes de libros de mitología. Tenía un ventanal grande que daba hacia la colina donde solía sentarse, un hermoso candelabro antiguo colgaba del techo y el piano de cola se encontraba en la parte de en medio, reluciente, como nuevo
- ¿Necesita algo más Harry? - preguntó la elfa
- No gracias Sun, estaré bien...
- Muy bien, la cena se sirve a las 7 PM
- Ahí estaré...
La pequeña elfa desapareció con un pop. Harry cerró la puerta y abrió el ventanal.
Abrió la tapa del piano, se sentó frente a él y descubrió las teclas; si iba a enfrentarse a Severus esta noche, necesitaba esto con urgencia.
Sus dedos se deslizaron por las teclas de marfil blanco, él más blanco que había visto, tocaron unas cuantas escalas acostumbrándose a la dureza de estas. Su cabeza decidiendo que tocar, hasta que unas notas melodiosas se empezaron a abrir paso y las tensiones se empezaron a liberar de su cuerpo.
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Severus se encontraba en su habitación, recostado sobre la cama, pensando en lo que le diría a Harry y como lo diría. Draco le había pedido permiso de ir a la casa de los Weasley a ver a su novia y no pudo negárselo, iría a dejarlo a La Madriguera en un par de horas, su ahijado no se veía tan feliz desde hacía mucho tiempo, la relación con la chica le hacía muy bien; el chico regresaría el día de navidad por la noche, así que tendría bastante tiempo a solas con el gryffindor.
Sun le había dicho que Harry estaría para la cena, estarían solos, era hora de hablar con el chico, de darle una respuesta; respuesta que tenía lista desde hacía unos días y que no se había atrevido a decir, tal vez era el momento, tal vez eso le subiría el animo al chico.
Cerró los ojos evocando la imagen del gryffindor, su cuerpo, sus ojos en los que se perdía tan fácilmente y su boca con sabor a fresas con chocolate, ese sabor que se estaba volviendo necesario en su vida.
De pronto, llegaron a sus oídos las notas de un piano, atravesando la ventana abierta de su habitación, creyó que lo estaba imaginando, pero siguió escuchándolas y ya no pudo ignorarlas; solo había un piano en esa casa y hacía años que no se usaba, la última en hacerlo, había sido su abuela y ella falleció cuando él tenía 13 años. Se sentó en la cama y llamó a un elfo, apareció Ioga.
- ¿Desea algo señor? - preguntó este con una inclinación
- Ioga, ¿quién esta en la sala del piano?
- El señor Harry, señor. Le preguntó a Sun si había un piano por aquí y ella se lo mostró, ¿desea el señor que valla por el señor Harry?
- No, gracias Ioga, es solo que me sorprendió que alguien tocara el piano... puedes retirarte...
El elfo desapareció y Severus se levantó de la cama, se dirigió a la puerta y salió de allí, con dirección al lugar donde se encontraba Potter tocando.
Cuando llegó, abrió la puerta son cuidado, el chico estaba de espaldas a la puerta, como agradeció la fascinación de su abuela por tocar viendo al exterior. Cerró la puerta tras de sí, cuidado de no hacer ruido y se dedicó a observar al chico.
Se veía tan perdido en las notas, como si estuviera en otro mundo, como si Voldemort no existiera y todo estuviera perfectamente bien. No pudo evitar sonreír, nunca había visto al chico tan tranquilo, tan concentrado, tan hermoso.
Conocía la melodía, aunque era una melodía muggle, a él la música siempre le había fascinado. Se recargó sobre la puerta y cerró los ojos, evocando memorias que hace mucho no rememoraba. Por un momento, cuando había entrado, vio a James Potter sentado donde estaba Harry; pero James nunca hubiera tocado de esa forma, el padre del chico solo tocaba el piano por inercia no con el sentimiento del hijo. Sonrió, no podía creer lo mucho que Harry era diferente de su padre, lo mucho que era tan diferente de cómo él lo imagino y se alegro por eso.
La melodía terminó y Severus no pudo más que comenzar a aplaudir mientras se acercaba al chico.
Harry saltó un poco cuando escuchó los aplausos del hombre y se puedo algo nervioso cuando le vio acercándosele. El hombre estaba sonriendo, realmente sonriendo, recordaría esa sonrisa por toda su vida.
- Hermoso... - dijo Severus al tiempo que dejaba de aplaudir y se sentaba al lado del chico - nunca había escuchado esa melodía tocada con tanto amor... bueno, a excepción de cuando la toca el autor claro esta...
- ¿La conoces? - preguntó el chico
- Corazón de Niño, de Raúl Diblasio... sí, la conozco, es una de mis favoritas...
- No sabía que te gustaban las melodías muggle...
- Yo no sabía que tu tocabas el piano... ¿cómo aprendiste?...
- En la escuela muggle a la que asistía cuando era niño, a mis tíos no les gustó la idea así que no me compraron ni un teclado, pero practicaba en la escuela, mi profesor decía que tenía un gran futuro como pianista... creo que a eso me hubiera dedicado de no haber sabido que soy mago...
- Pues déjame decirte que tocas muy bien... hace mucho que no escuchaba a alguien hacerlo con tanto amor, pasión... te veías hermoso...
Harry volteó a ver a su tutor, atónito, sin saber que hacer. Severus solo le miró fijamente y tomó su rostro entre sus manos, acercándolo a él. El hombre no sabía porque había dejado esas palabras salir de su boca, pero necesitaba decirlo y necesitaba hacer lo que estaba a punto de llevar a cabo.
Se inclinó y unió sus labios a los del chico, en un beso tierno, con cariño y suave. Harry devolvió el beso con la misma ternura y soltó un suspiro; se sentía tan bien, tan correcto. Alzo sus brazos y rodeo el cuello del hombre, al tiempo que Severus lo rodeaba por la cintura y lo atraía más a él; pero el beso seguía siendo tierno, suave y se separaron solo cuando les falto el aire.
- ¿Por qué fue eso? - preguntó el chico cuando recupero el aliento, aún con los brazos alrededor del hombre y su frente recargada en él
- Porque los dos lo queríamos... porque ya no podía resistirlo... porque por más que me he negado a aceptarlo y por más que he tratado de alejarme de ti no he podido, por que primera vez en mi vida me alegro de haber perdido contra mi mismo...
- Eso significa que... - Harry se alejó un poco para mirar a los ojos a Severus y los vio brillar como nunca antes
- Te lo iba a decir en la cena, pero... este es mejor momento... si Harry, acepto tu propuesta... - el chico se arrojo a él y le abrazo con fuerza, sonriendo, realmente feliz - pero, tenemos que mantener esto en secreto, sigues siendo mi alumno y no esta bien, así que tenemos que ser lo más discretos que podamos ¿entiendes?...
Severus lo alejo un poco para poder verle, cuando lo hizo vio la sonrisa en el rostro del chico y ese brillo en sus ojos que había perdido y supo que era lo correcto, que esta oportunidad de ser feliz, no la desperdiciaría, ya no más, lo haría por Harry, por él.
- Entiendo, seré discreto...
- Sé que se lo vas a decir a tus amigos, pero por favor, asegúrate de que no abrirán la boca...
- Lo prometo... gracias Severus, gracias por darme esta oportunidad... te amo...
Harry le dio un beso a Severus, poniendo en él todo lo que sentía, lo hizo también para callar la replica que seguramente vendría de la boca del hombre ante esas palabras. Cuando se separaron, Severus le pidió que tocara y este así lo hizo, comenzó a tocar una melodía de Bethoven, Claro de Luna.
Mientras tocaba, el hombre no pudo dejar de recordar al padre del chico y habló:
- ¿Sabes? Tu padre también solía tocar el piano...
Creyó que la reacción del chico, sería de curiosidad; lo que no se esperaba era que dejara de tocar abruptamente, recargándose fuertemente en el piano, apretando fuertemente los ojos y los puños.
- "Ya veo, por eso me ha besado, por eso me acepto, porque le recuerdo a mi padre... porque no puede olvidarlo, porque lo siegue amando... ¡maldita sea!... ¿cómo puedo luchar contra el recuerdo de mi propio padre?..." - pensó Harry
- ¿Harry? ¿Pasa algo?...
- *Te lo dije Harry... solo te están usando, te han usado durante toda tu vida...* - una voz conocida resonó fuertemente en su cabeza
- *Voldemort... ¿me harías el favor de dejarme en paz?, este no es el momento...* - contestó como Lestat le había enseñado a hacerlo
- *¿No quieres que lo castigue?... ¿no quieres obtener tu venganza?...*
- ¡¡¡AAAGGGG!!! - escucho un gemido de dolor
Harry volteó rápidamente hacia donde estaba Severus, este se sostenía el antebrazo izquierdo fuertemente y tenía una mueca de dolor.
- ¡Severus! - gritó el chico al tiempo que sostenía al hombre que seguía apretando su antebrazo izquierdo con todas sus fuerzas - ¿Qué pasa?
- Vo... Voldemort... - gimió Severus - esta torturándome...
Harry levantó la manga de la camisa negra de Severus y observo la Marca al rojo vivo en el brazo del hombre. Sabía perfectamente bien, por la lectura en el libro en parsel, que Voldemort estaba castigando a Severus y que llegaría al punto de matarlo a través de la marca si así lo deseaba. Pero el chico sabía bien que tenía que hacer, el libro traía también los remedios.
Sacó su varita y retiro la mano del hombre, señalo la marca y comenzó con el conjuro, en parsel claro esta, lo susurró, señalando siempre el antebrazo del hombre. Tardo más de lo que imaginó y para cuando lo hizo, estaba exhausto y no le ayudaron en nada los dos días sin dormir y la mala alimentación.
La marca había dejado de doler. Severus solo pudo reaccionar, para atrapar a Harry en sus brazos, que había caído dormido, y llevarlo a descansar un momento. Ya después conversarían acerca de lo ocurrido.
Lo llevo a su propia habitación, ya que si lo llevaba a la otra seguramente se le escaparía, como venía haciéndolo desde que llegaron a la mansión.
Lo recostó, le retiro los lentes y lo cubrió con una manta, se quedó observándolo unos minutos, se veía tan hermoso, como un ángel. Sin poder evitarlo, se recostó a su lado, paso sus brazos alrededor de su cintura y lo acercó a él. De esta forma el slytherin se quedó dormido y descansó, como no lo había hecho desde la última vez que había dormido en la misma cama junto al gryffindor, a su gryffindor.
De esta forma despertó el chico, sintiendo una calidez tan reconfortante y sintiéndose seguro. Notó que estaba siendo abrazado y que su cabeza estaba recargada en el pecho de alguien; reconoció al momento a ese alguien, era Severus. Cerró los ojos, sintiendo su suave respirar y los latidos del corazón del slytherin; se sentía en un sueño, un sueño del cual no quería despertar; porque ya no quería que existiera otra realidad además de esta, no quería recordar las palabras de Severus cuando terminó de tocar el piano, no quería recordar a su padre.
Paso sus brazos alrededor del torso del otro y se acurrucó más contra ese cuerpo. Las piernas de Severus se entrelazaron con las suyas y Harry solo pudo permitirlo, sonriendo.
Levantó la cabeza para ver el rostro del hombre, aún sin sus anteojos, pudo observar lo tranquilo que se le observaba, nunca antes lo había visto así. Paso una de sus manos por el negro cabello, se sentía tan sedoso, tal vez fuera porque el hombre no pasaba tanto tiempo frente a los calderos. Acarició su rostro, la piel suave, tan delicioso al tacto y no lo pudo resistir: empezó a dar pequeños besos por todo el rostro de Severus, hasta que depositó uno en los labios, los cuales respondieron al beso.
- Mmmm, que delicioso es despertar de esta forma... - fue el comentario del hombre, mientras abría los ojos y acariciaba la mejilla del chico - serías un muy buen despertador...
- Cobro comisión ¿sabes? Yo no trabajo gratis... - dijo el chico en broma
- Sería una buena inversión... - contestó Severus al tiempo que besaba a Harry
El beso comenzó tierno, pero se fue tornando más y más pasional. La lengua del slytherin pidió permiso para entrar a la boca del gryffindor y este cedió el paso dócilmente. Empezó a explorar la boca del otro, queriendo recordar cada rincón una vez más, sintiendo ese delicioso sabor que se estaba volviendo una droga.
Harry emitió un gemido de placer y profundizo más el beso, quería sentir a Severus tan cerca como pudiera, necesitaba fundirse en ese beso.
El hombre se movió y quedó sobre el chico. De pronto la ropa empezó a hacer estorbo y sus manos se colaron por debajo del suéter del gryffindor, tocando cada centímetro con maestría, sacando gemidos del chico, que recogió con su boca.
Por su parte, Harry ya estaba desabotonando la camisa de Severus y pudo sentir la piel debajo de esta, la recorrió con sus manos y empezó a masajear los pezones del hombre, ganándose un gemido de Severus.
El slytherin se quitó la camisa y le quitó el suéter al chico, mientras su boca comenzaba a recorrer el cuello del chico, dejando marcas a su paso, siguió bajando hasta el pecho de este y empezó a saborear los pezones de Harry, el sabor de esa piel era exquisito y el chico se retorcía bajo las atenciones que le eran dadas.
De pronto, Severus se encontró con un estorbo: los pantalones del chico y comenzó a desabrocharlos. Para este momento ambos habían perdido la cabeza y estaban tocando las puertas del Nirvana.
Cuando se disponía a bajar los pantalones de Harry, con todo y boxers negros, alguien tocó a la puerta y fueron regresados a la realidad de un golpe sordo. Severus se dio cuenta de lo que estuvo a punto de hacer y se retiro rápidamente de encima del chico. Otro sonido en la puerta y la voz de Draco llamó del otro lado:
- Severus, es hora de irme...
- Juro que voy a matarlo... - gruñó Potter aún tendido en la cama, con una expresión que hablaba de frustración y Severus no pudo más que encontrarlo cómico
- No te preocupes... ya habrá más oportunidades... solo que ahora no es el momento, no creo que debamos ir tan rápido... - le dijo mientras se inclinaba y le daba un beso en los labios que el chico respondió, Draco volvió a tocar a la puerta:
- ¡Severus! ¡Se me hace tarde!...
- ¡Ya voy Draco!... levántate y vístete... - le ordeno a león que estaba sobre su cama, este se levantó, se abrochó el pantalón y se pudo el suéter, mientras el otro se ponía y abotonaba la camisa.
Cuando estuvieron lo suficientemente presentables, Severus abrió la puerta y, del otro lado, Draco Malfoy puso una sonrisa en su rostro y sus ojos adquirieron un brillo que a Severus le recordó por un momento a Dumbledore. El rubio iba a hablar, pero su padrino lo detuvo:
- Ni una palabra o no vas a ver a tu novia... - el chico cerró la boca, pero la sonrisa no se fue de su rostro
- Voy a llegar tarde... - fue lo único que dijo
- Entonces vámonos... - dijo el profesor, mientras tomaba dos pequeños botones de una mesita de noche y salía de su habitación seguido de Harry. Cuando llegaron a la puerta de la casa, Severus se volteó y le dijo al chico - No tardaré, solo voy a dejara Draco a la Madriguera y regreso enseguida, no quiero que hagas ninguna locura ¿entendido?...
- Si... - contestó el chico con un poco de fastidio
- Vamos Draco...
El aludido siguió a su padrino, pero antes le susurró a Harry, de forma que solo él pudo escucharlo:
- Bien hecho Harry... trataré de llegar tarde mañana para que terminen lo que interrumpí... - dijo con burla
- Cállate Malfoy... - contestó el otro sonrojándose un poco, pero dentro de sí, realmente deseaba terminar lo que habían dejado a medias.
Vio como desaparecían y se introdujo a la casa.
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Una hora mas tarde, Severus estaba de vuelta. No había pensado tardar tanto, pero Molly Weasley no lo dejo ir hasta que no tomo una taza de té, la verdad era que la mujer a veces lo desesperaba, pero se sentía bien ser tratado amablemente.
Iba a entrar a buscar a su gryffindor
- "Momento, ¿desde cuando es mi gryffindor?... me estas afectando Harry..." - pensó el hombre con una sonrisa
Pero antes de meterse vio al chico sentado en la pequeña colina, abstraído en un libro, con el sol ocultándose lentamente frente a él. Se acercó y observó por un momento, el libro se componía de signos extraños que Harry parecía entender y le pareció algo familiar.
- ¿Se puede saber que lees?...
Harry dio un respingo y cerró el tomo de un golpe sordo.
- Un libro...
- Si, eso lo sé, pero ¿de qué se trata?...
- Hechizos...
- ¿En qué idioma?...
- Parsel...
El hombre arqueó una ceja, se sentó al lado de Harry y extendió la mano para que este le permitiera ver el libro, el chico lo hizo con algo de reservas y Severus empezó a hojearlo.
- Así que esta fue la forma en la que aprendiste el hechizo contra los dementores y el que usaste hace un rato sobre la marca...
- Si
- ¿Se puede saber de donde lo sacaste?...
- Lo compre... - afortunadamente el hombre no sabía parsel o habría leído el título y se habría enterado de que no lo había comprado
- ¿Dónde?
- En Hogsmade... lo encontré en una de las estantería y la dueña casi me lo regala, una ya sabes por ser Harry Potter, y otra porque nadie más lo habría comprado... bueno solo Vol... Riddle y yo podemos entender parsel... - mintió el chico, últimamente lo hacía mucho
- Ya veo... - Severus le regresó el libro, aunque todavía se le hacía familiar - ¿se puede saber que estabas leyendo?...
- Estaba buscando algo sobre marcas... creo que hay una forma de quitarte esa marca del antebrazo...
Severos abrió mucho los ojos, esta sorprendido, no se esperaba que hubiera alguna forma de quitarle la marca que cargaba desde hacía tantos años.
- ¿Recuerdas haber escuchado a Riddle sisear cuando te la puso? - le preguntó el chico
- Pues, si... recuerdo que siseo algo... y después sentí un gran dolor... y... la marca apareció en mi brazo... ¿Estas seguro de esto Harry?... tal vez no hay forma de quitarla...
- Estoy seguro, hay una parte donde dice como crearlas, otra donde dice como aliviar el dolor que causan cuando se usan para castigar y una más donde dice como retirarlas... es más complicado que ponerlas, pero estoy seguro de que con un poco de ayuda lo lograré... si lo logro... ¿quisieras que la retirara?...
Esto último lo dijo viendo directamente a los ojos a Severus mientras acariciaba su antebrazo izquierdo.
El hombre analizo la propuesta de Harry, ya no estaba obligado a ser espía, estaba empezando una nueva vida al lado del gryffindor y le estaban ofreciendo la oportunidad de ser totalmente libre del Señor Oscuro.
- ¿Cómo rechazarte?... - dijo al tiempo que unía sus labios a los del chico en un beso corto, cuando se separo, le abrazó y Harry se acostó, poniendo su cabeza en el regazo del hombre, feliz de poder hacer algo por él, de poder liberarlo de Voldemort. Este acariciaba el cabello del gryffindor suavemente y poco a poco, mientras el sol terminaba de ocultarse, Harry se quedó dormido. - Harry, ¿Harry?... - le llamó Severus, sabía que el chico necesitaba dormir, pero también necesitaba comer - Harry despierta...
- Uhmnhufu... mmmmm... - fue todo lo que obtuvo del otro
- ¡Potter!
El chico abrió los ojos y se levantó rápidamente, con lo que se gano un dolor de cuello.
- Auch... ¿era necesario despertarme así?...
- No querías levantarte... - se burlo Severus, mientras se levantaba - vamos... es hora de cenar...
El chico se levantó y caminó junto al hombre, Severus lo tenía abrazado y Harry se sentía tan bien, no quería soltarse.
Cenaron en el comedor, sentados juntos y conversaron de muchas cosas, el profesor hizo que su pupilo comiera todo. Al terminar la cena, Harry se había quedado dormido de nuevo recargado en la silla en un ángulo bastante incomodo.
El hombre no quiso despertarlo, así que lo levantó en brazos y lo llevó a la habitación del mismo profesor, por alguna razón no quería dejarlo ir. Con un hechizo cambió sus ropas por un pijama y lo acostó, retirándole los anteojos y arropo en la cama. Se fue a cambiar y regresó a acostarse, cuando lo hizo, acercó el cuerpo del chico al suyo y lo abrazó, respirando el aroma que este tenía, se quedó dormido así, tranquilo, feliz.
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Estaba caminado a la orilla del lago de Hogwarts, la luna media se reflejaba en él. Una mano tomo la suya y volteó a ver quien se encontraba, sin poder verle el rostro, aunque ya sabía de quien se trataba.
La persona frente a él le beso, dulcemente. Escuchó el sonido de un fénix y rompió el beso.
El ave atravesaba el cielo y se veían sus ojos, ojos verdes, que brillaban. Una voz que le parecía familiar habló:
- Es hora Harry...
Todo se volvió rojo y olía a sangre y el hombre a su lado desapareció, la misma voz se escuchó de nuevo:
- Pero creo que... esperaremos un poco más...
De pronto, todo se volvió oscuro y lo siguiente que sintió fue que caía, caía...
- Harry... ¡Harry!...
El chico se levantó sobresaltado
- ¿Qué pasa? ¿Dónde estoy? - preguntó desorientado
- En mi habitación... anoche te quedaste dormido y te traje aquí... ¿qué paso?... estabas muy agitado... ¿una pesadilla?...
Harry se recostó en la cama, aun sin sus lentes, pudo ver una mirada de preocupación en los ojos de Severus y no pudo más que sonreír, al tiempo que acariciaba el rostro del hombre, lo atraía hacia sí y depositaba un beso en los suaves labios.
- No, no fue una pesadilla...
- ¿Entonces?... - preguntó Severus mientras se recostaba al lado del chico y le abrazaba
- Un sueño extraño... no es nada importante, solo sentí que caía... eso es todo... - no quería contar el resto del sueño
- Ya veo...
Se quedaron en silencio unos minutos, Severus abrazado a Harry y el chico sin querer soltar al hombre, se sentía tan bien estar juntos.
- ¿Qué hora es? - preguntó el chico
- Creo que son las ocho o las nueve... no sé...
- Ya es navidad - Severus soltó un gruñido y Harry sonrió, sabía cuanto le desagradaba la navidad al otro, y eso se demostró cuando el chico notó que no hubo un solo adorno en toda la casa debido a las festividades - sé que no te agrada la navidad, pero, ¡Feliz Navidad Sev! - el hombre sonrió ante el apelativo, sabía que al chico le gustaba la fecha, así que haría un esfuerzo por hacerlo sentir feliz ese día
- Feliz Navidad Harry... ¿deseas levantarte ya?...
- No, estoy muy bien así, gracias - contestó el chico mientras apretaba más el abrazo, que fue correspondido por un beso del hombre
- Tendremos que levantarnos algún día... ¿no quieres ver tus regalos?...
- Mmmmm... cinco minutos más... creo que esta es la mejor navidad que estoy pasando...
Severus sonrió, por las clases de Oclumancia (NA: ¡Lo sé! Estoy usando muchas cosas de la traducción, pero es que no quiero confusiones, así que no me queda de otra. Pero me niego rotundamente a traducir los apodos de los merodeadores!!) sabía muy bien que la niñez del chico no había sido lo que dijéramos, agradable, sino todo lo contrario, estaba decidido, esta sería la mejor navidad del chico.
- Cinco minutos...
Pero los cinco minutos se convirtieron en una hora más, en la que estuvieron abrazados, acariciándose y besándose. Severus no quería llevar las cosas más lejos, no por ahora, primero quería que Harry estuviera seguro de esto y el chico lo entendió, no irían muy lejos. Después Severus mismo se arrepentiría de sus palabras al darse cuenta de lo difícil que sería resistirse a los encantos de Harry.
Cuando por fin se levantaron, notaron que los regalos de Harry estaban de su lado de la cama, el chico volteó a ver a Severus y este solo dijo:
- Elfos domésticos... - mientras abría el regalo de Dumbledore
El hombre recibió tres regalos, que comparados con todos los del chico eran muy pocos. Harry había decidido darle su regalo el mismo, aunque que el otro no le diera nada a cambio, había estado todo un día escogiendo el regalo perfecto en Hogsmade y tenía pensado dárselo en la cena.
Harry abrió sus regalos, este año se sumaban el de Emily, Gabrielle y Draco. Cuando terminó, se dirigió a su habitación para tomar un baño y cambiarse de ropa.
Paso todo el día conversando con el hombre, abrazados. Primero habían estado en la habitación de Severus un rato más, después estuvieron frente a la chimenea de la sala y salieron un rato a caminar.
Draco llegaría solo vía traslador, así que Severus no se separo en toda la tarde de Harry. Como el slytherin no llegaba de La Madriguera, a las siete en punto se sentaron a cenar, pavo hecho por los elfos domésticos con muchas cosas más. Al terminar la cena, Severus se llevó al chico a la sala, Harry llevaba el regalo del hombre en un bolsillo del pantalón.
Estaban sentados frente a la chimenea, en un sillón bastante cómodo y con un silencio tan confortable, que no querían romper el momento, pero Harry lo hizo:
- Sev...
- ¿Si?...
- Feliz Navidad... dijo al tiempo que sacaba un pequeño paquetito forrado en verde y con un listón plata. El hombre le miró y tomó el paquete.
- Yo... lo siento, no te compre nada... - se sentí culpable, no se imagino que el chico le hubiera comprado un presente
- No te preocupes... solo ábrelo...
Severus abrió el paquete, y se encontró con una pequeña cajita de terciopelo negro, la abrió y entonces si se sintió verdaderamente culpable.
- No debiste molestarte Harry, es demasiado...
- Nunca es demasiado Severus, no cuando amas a una persona... ¿me permites?...
El chico hizo ademán de tomar el regalo y colocárselo. Severus le tendió la cajita.
Harry tomo el regalo, era una cadena de plata que sostenía un pequeño dije en forma de serpiente, que se enroscaba alrededor de un rubí, los ojos de la serpiente eran de esmeraldas y se notaba que era bastante antiguo y que al chico le había costado una fortuna. Se lo colocó a Severus, mientras besaba el cuello del hombre. Este simplemente cerró los ojos y sentí aun poco de magia saliendo del dije.
- ¿Qué hechizo le pusiste?
- No se te escapa una ¿verdad?... es solo un hechizo que me dirá cuando te encuentres en peligro... y uno para protegerte de maldiciones... maldiciones simples...
El hombre se sentía sin palabras, no sabía que decir, el chico no solo le había dado algo bastante caro, sino que le había puesto hechizos de protección; la única palabra que salió de su boca fue:
- Gracias... - y el chico le devolvió una sonrisa
- No hay de que...
Severus se sentía culpable, no le había dado nada al chico pensando que este no iba a recordar comprarle un regalo a él, pero que mal estuvo. Debían empezar a aprender que Harry era muy diferente a como él creía.
- ¿Señor?... - un elfo doméstico llegó interrumpiendo el momento
- ¿Si Ioga?
- Acaba de llegar esto vía lechuza... para usted... - dijo tendiéndole un pequeño paquete
- Gracias, puedes retirarte... - dijo tomándolo, el elfo desapareció
Severus abrió el paquete y se encontró con un poco de:
- ¡Muérdago! - y una nota de Emily:
Querido Severus:
Olvide enviar esto junto con mis regalos, pero aquí reparo mis errores, espero que disfrutes con Harry de este pequeño detalle. Feliz Navidad a ambos.
Emily
Severus gruño un poco, pero recordó que Harry estaba junto a él y que no le había comprado un regalo.
Señalo el muérdago y pronunció:
- Livitatus...
La ramita floto sobre las cabezas de ambos, Harry volteó a verlo y se sonrojo un poco.
- ¿Te gustaría un beso navideño Harry?
El chico solo sonrió y Severus tomó el rostro de este entre sus manos y le acercó al suyo, cuando estuvieron a un centímetro de distancia, el hombre susurró a los labios del chico:
- Te juro, que la próxima vez, tendrás un regalo espectacular...
- Me basta con tenerte a ti... - fue la contestación de Harry
Acto seguido, sus labios se unieron en un beso delicado, en el que pusieron lo que no podían expresar con palabras, sobre todo Severus, se les antojo eterno; pero fueron interrumpidos:
- ¡Extra, extra!... ¡Noticia nacional! ¡El Chico Dorado de Hogwarts acaba de conseguir pareja!... ¡Nada más y nada menos que el jefe de la casa de Slytherin!...
La voz de Draco Malfoy se alzó en la sala, Severus y Harry se separaron rápidamente, pare ver al ahijado de Severus con una sonrisa de oreja a oreja, con un poco de burla en ella y un brillo en sus ojos idéntico al de Dumbledore.
- Juro que lo mato... - susurró Harry.
- No te preocupes, yo lo hago por ti... - contestó Severus
Lo siguiente que supieron era que Severus se había lanzado contra su ahijado y que le estaba aplicando hechizos de cosquillas, con Harry riéndose sobre el sofá.
No pudo evitar pensar que estas eran las mejores vacaciones de su vida, como deseaba que Sirius estuviera ahí en ese momento.
- Sirius... - susurró
Pero al siguiente minuto, Severus lo tomó en brazos y empezó a aplicarle hechizos también.
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Así pasaron los días hasta el día de noche vieja, Severus y Harry dormían en la habitación del hombre, el gryffindor se preguntó como le sería posible dormir sin este a su lado cuando regresaran a Hogwarts.
No habían llevado su relación al siguiente paso, no porque no quisiera, sino porque si no eran interrumpidos por un elfo doméstico, o Draco se atravesaba en el momento menos indicado o Severus recibía alguna nota de Albus transportada por Fawkes y su conciencia empezaba a carcomerle.
Pero como se daba cuenta de que su conciencia le regañaba, también se daba cuenta de que no podría resistir la tentación que el joven cuerpo de su pareja ejercía sobre, no por mucho tiempo; ese cuerpo que pedía a gritos ser tomado hasta caer rendido.
Ese 31 de diciembre, el hombre habían invitado a varias personas a su Mansión, más por ver feliz a Harry y a Draco que por él mismo. De los invitados se aparecieron Remus, la familia Weasley (Gabrielle estaba en Canadá con su familia), Hermione y Hagrid.
Harry ya les había comentado a sus amigos sobre su nueva relación con el Slytherin y estos se alegraron por él, al único que no le comentó nada fue a Remus.
Faltaban diez minutos para el año nuevo, Ron y Hermione estaba abrazados al igual que Ginny y Draco, los demás se encontraban conversando; Severus apartó a Harry de la multitud y lo llevó arriba rápidamente sin que nadie lo notara. Estaban solos en la sala de música y Harry volteó a ver al hombre.
- Toca para mi Harry... - dijo este mientras conducía al chico al banquillo y se posicionaba detrás de él
El chico no pudo evitar pensar que el hombre se lo pedía para recordar a James Potter, pero deshecho ese pensamiento, ya que le dolía más de lo que cualquiera podía imaginar.
Delibero un momento pensando en que tocar, después de unos segundos, una melodía hermosa empezaba a fluir por toda la habitación, mientras Severus cerraba los ojos y se dejaba llevar por las notas interpretadas por el chico. Cinco minutos después, el sonido se detuvo y el hombre abrazó al gryffindor:
- Gracias... - susurró al oído de su pareja, provocando que este último se estremeciera
Escucharon a los demás abajo, contando los segundos para el año nuevo:
- Diez... Nueve... Ocho...
Harry se levantó y se colocó delante del hombre, en ese momento Severus notó lo mucho que el chico había crecido, ya solo le faltaban unos cuantos centímetros para alcanzarlo y las esmeraldas brillaban como nunca.
- Siete... Seis... Cinco...
Sus labios se fueron acercando, mientras el gryffindor pasaba sus brazos alrededor del cuello del slytherin y este último lo hacía alrededor de la cintura del chico y lo atraía más hacía si.
- Cuatro...
Severus se acercó más al chico, un centímetro de distancia entre sus labios
- Tres... Dos...
Harry suspiró y cerró los ojos
- Uno...
- Feliz Año Nuevo - susurraron los dos al mismo tiempo. Sus labios uniéndose en un beso gentil, pero que expresaba pasión.
Harry suspiro de nuevo dentro del beso y apretó más su cuerpo contra el de su pareja, Severus correspondió al apretón atrayendo más al chico. Introdujo su lengua en la boca de este, recorriendo cada recoveco, saboreando esa boca que ya conocía tan bien, ganándose pequeños gemidos de parte del gryffindor.
Se separaron cuando la falta de aire se hizo demasiada y se quedaron abrazados, no queriendo separarse nunca.
- Gracias Sev... - fue el susurró del chico
- ¿Por qué?...
- Por darme esta oportunidad de estar contigo... te amo...
Esta ves, el hombre no replicó, pero tampoco contestó, esperando que Harry entendiera que no estaba muy seguro todavía.
Un nuevo beso, otro abrazo y otro beso esta vez mucho más corto.
Y los dos bajaron con los invitados, sin decir una palabra, no era necesario
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El final de las vacaciones llegó mucho antes de lo que Harry se esperaba, no quería que terminaran, por varias razones.
La principal, era que Severus y él tendrían que esconder su relación a cal y canto, tendrían que ser lo más discretos posible, lo que implicaba que el chico no pasaría una noche más en brazos del hombre, por lo menos no por el momento.
A Severus tampoco le agradaba mucho la idea, se había acostumbrado demasiado a la presencia del chico en todo momento e iba a extrañar pasar tanto tiempo con él, simplemente su presencia cuando dormía le era necesaria pasar una buena noche, como no había pasado en años; pero no sabía si alegrarse por que su corazón estaba volviendo a amar a alguien después de tanto tiempo o asustarse porque estaba empezando a depender de otra persona, algo a lo que no estaba para nada acostumbrado.
El último día de las vacaciones, la tarde les sorprendió sentados en la pequeña colina y recargados en un árbol, en el lugar que tanto le gustaba a al chico.
Estaban contemplando el atardecer abrazados, Harry sentado estaba dándole la espalda Severus, recargado en el pecho del hombre y sentado recargado en el árbol, con sus piernas alrededor de su pareja.
- ¿Por qué te gusta tanto este lugar, de entre todo el terreno de la mansión?... - le preguntó Severus al chico mientras besaba el cuello de este
- No lo sabría decir con exactitud... es solo... que lo siento más cálido que el resto de la casa...
- ¿Sabes?... cuando tenía tu edad y venía a pasar las vacaciones aquí, este también era mi lugar favorito... tienes razón, es la parte más cálida de todo esto...
- ¿Sev?...
- ¿Si?...
- Por primera vez en mi vida, me siento bien en un lugar... y ahora tengo que irme y no sé cuando regresaré o si regresaré... - dijo el chico con cierta tristeza - tengo miedo de perderte... de que pase como siempre pasa en mi vida... que todo lo que amo se valla...
- Harry... regresarás y nada de esto se ira de tu vida...
- ¿Cómo lo sabes?
- Solo lo sé...
- Te amo Sev... - dijo volteando a ver a los ojos al hombre, notó que este iba a protestar y lo callo con un beso que el slytherin correspondió al instante, simplemente no podía rechazar esos labios
Cuando el beso terminó, se hizo un cómodo silencio entre ambos y así disfrutaron del atardecer y algo le dijo a Harry que sería el último que disfrutara en ese lugar, en compañía de Severus en mucho tiempo.
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Notas de la autora: ¡¡¡HOLA A TODOS!!! Heme aquí de vuelta, con el capitulo nuevo de mi fic, oh si!... por fin logré terminarlo.
Quiero agradecer su paciencia y a todas las personas que me han seguido hasta otras páginas jejejeje... siento mucho las molestias que esto les halla causado y les este causando, pero realmente no me gusta que me repriman.
A todas las personas que no han podido mandarme review allá, no se preocupes, al final de estas notas explico como y si aún así no entienden, pues pueden agregarme a sus contactos de msn que con mucho gusto yo contestaré a sus lindos comentarios.
También muchas gracias a todos aquellos que se tomaron la molestia de mandarme un mensajito en los grupos a los que pertenezco y a todos aquellos que han leído esto y no han podido mandar mensajito, pues también gracias por tomarse un tiempo para leerme.
Reitero mi advertencia de que este es el último fic largo que publico aquí, los demás solo serán publicados en slash fiction, aquí seguiré publicando one shots y otras locuras mías de todos mudos y este fic hasta el capitulo final ^x^U...
Espero que les halla gustado el capitulo, pronto vendrán cosas más interesantes y Voldemort tendrá que participar más. El lemon se acerca, lo juro!!!.
Para mandar un review en slash fiction: Solo tienen que presionar en el enlace que dice "Reviews" al inicio de la historia y allí verán los mensajes y sus respuestas, y luego presionar "Would you like to submit review?", y con eso pueden poner un nuevo review que estaré más que dichosa de contestar. A quien me halla mandado review aquí, lo único que tiene que hacer es buscar el review que mando y ahí encontrara la respuesta en cursivas, ya que esta pagina da esta opción n_n...
Bueno, nos vemos la próxima, cuídense mucho ADIEU!!!
Atte: su autora Sakura Snape ((^-^jj
Miembro de la Orden Siriusiana
Miembro de la Orden Severusiana
PS: Si alguien quiere hablar conmigo, pueden agregarme al msn o mandarme un correo a: sakuritakinomoto14@hotmail.com ó a sakuritali14@yahoo.com.mx ... contestaré con mucho gusto... (((o^jj
: ¨) ¸.o´¸.o´¨) ¸.o*¨) (¸.o´ (¸.o´ ¸.o´ ¸.o´¸.o*`o-"
AFTER FOREVER
RESPUESTAS A LOS REVIEWS DE FF.NET
LITTLE MY No tienes nada que agradecerme y perdona por enviarte con retraso este es que no tuve tiempo de nada el lunes y ya no pude subirlo -_-U asuntos escolares... pues si, ya se destapo la olla y ahora el niño tender que o vivir en el silencio o hablar con Severus, ya veremos que decide n_n...Yo también odio a William, después les digo que paso con él... y pues... con Voldemort a un lado y su varita sobre tu cuello, no creo que Sev halla tenido muchas oportunidades -_-U... mi abuelo es cruel... ¿comprensivo Harry?... pues esperemos... n_-... Besos!
PADFOOT No te preocupes, no hay problema, yo tampoco le entendía al principio ^x^U... espero que no me quieras matar por haber tardado tanto, es que mis exámenes me tiene loka!!!... claro que voy a seguir escribiendo sobre esos dos.. no puedo abandonar a mis pareja licántropo – vampiro... muaajajajajaja... que bueno que publiques tu fic!!!, me tienes que pasar el link ehhhh1!!!! Saludos a ti también...
SABRY Y CHIQUINQUIRÁ Me halagan n//n... gracias por seguirme y por sus palabras, espero que les halla gustado este capitulo jejejejeje... por favor, no se muera ninguna, que yo aprecio mucho a mis lectores... besos!...
MARLA Muchas gracias por tus palabras n//n, lamento la tardanza, pero es que enserio mis maestro se ha vuelto sádicos -_-U... espero que este capitulo te halla gustado y que me tengas paciencia... gracias por seguirme fuera de aquí n_n... besos!...
DI_MALFOY Yo también lo siento por mi Sev v_v... pero después explicare bien esto y le daré una paliza a Lucius (cosa que espero tu también hagas!!!)... a William después te digo lo que le pasó... ajem... Si, los mortífagos harán de las suyas ¡Y MUCHAS!... ya no hay que detenga a Voldie... pues Harry tendrá que tomar decisiones, ya veremos que es lo que piensa que le conviene... y tu y yo tenemos que hablar sobre ese último capitulo de tu fic ¬¬... no pienso quedarme de brazos cruzados... bueno... besos!!!
