Capítulo 8: Cuidados intensivos.

Fue abriendo los ojos lenta y dolorosamente pero el brillo de la luz le hizo cerrarlos de nuevo de golpe, le pesaban los párpados y más pesado aún sentía su cuerpo, tanto que al mover el brazo casi no lo notó hasta que llegó con su mano a su propia cara tocando el vendaje en su cabeza. Oyó una voz suave y femenina que reconoció enseguida, decía algo como que no se tocase los vendajes, no se los tocó, hizo un gesto de dolor cogiendo aire y fuerzas para abrir los ojos de nuevo.
El techo era blanco, al igual que las paredes y las prendas de cama. A un lado vio la ventana redonda por la que se veían nubes en un tranquilo cielo azul, sobre él veía el brillo de la luz que le había molestado antes, la luz sobre sus cabezas que debía iluminar toda la habitación, vio que también había una lámpara en la cabecera de la cama pero estaba apagada y sobre la puerta había una pequeña que hacía las veces de luz de emergencia, tan floja que realmente no iluminaba nada.
Más despierto miró a su lado a Amy que sonreía con lágrimas en los ojos, llevaba un chándal y el pelo recogido en dos graciosas coletas, con un aspecto de cansada que se notaba que había estado sufriendo por él.
-Ay, perdona.- Dijo Amy secándose las lágrimas. –Me prometí a mí misma que no lloraría.
Sonic murmuró un "no pasa nada" mientras movía los dedos de los pies, no notaba dolor en las piernas y eso le quitó un peso de encima, no quería dejar de correr. Movió el brazo bueno hasta su otro brazo donde llevaba un vendaje, lo tocó e intentó mover el brazo, pero ese sí le dolía, pensaba que se lo escayolarían, pero sólo tenía ese vendaje aunque notaba debajo algo metálico, eran unas tablillas, quizá por el tipo de lesión era mejor así que una escayola. Luego pasó su mano por su abdomen, no le dolía tanto.
-Tienes una recuperación rápida.- Sollozó Amy.
Sonic se la quedó mirando y sonrió.
-Amy, tranquila, estoy vivo.
Y tras eso Amy se acercó a su cuello abrazándole gentilmente llorando desconsolada, había tenido tanto miedo por él. A su vez, Sonic siguió sonriendo pensando para sus adentros "estoy vivo" como si no terminase de creerlo. Volvió a mirar por la ventana, sabía que estaba todavía dentro de la gran nave de Eggman y que debían estar bien alto para ver aquellas nubes tan cerca.
-¿Ya es mediodía?- Preguntó Sonic intentando contar las horas que había estado durmiendo. –He dormido toda la mañana, tampoco ha sido para tanto.
Amy se separó un momento de él algo extrañada, su gesto confuso no cambió cuando se secó las lágrimas.
-¿Toda la mañana?- Amy ladeó la cabeza. –Sonic, has estado durmiendo casi dos semanas.
-¿Qué?- Sonic casi dio un bote en la cama pero el dolor de lo que quedaba de sus heridas le retenía. –Pero si recuerdo perfectamente cómo esta mañana Knuckles y yo nos hemos topado con Eggman, lo último que recuerdo es que me puso sobre la camilla y me entraron, luego perdí el conocimiento.

Armada de paciencia y sin poder evitar seguir con aquella sonrisa de saber que su amado estaba bien, Amy intentó explicárselo. Todo lo que para Sonic fueron unas pocas horas fue para el resto del mundo 13 días exactamente, que Amy llegó el primer día abriéndose paso entre los robots de Eggman a golpe de martillo y que de vez en cuando aún le mandaba algún subordinado para intentar sacarla de la habitación de Sonic.
-Lo siento por el robot de la limpieza.- Se burló Sonic echando la vista a un lado.
-¡Eh! Eso no fue culpa mía.
Que aunque había sido una broma había acertado de pleno.
-Entonces ¿he dormido todo este tiempo?- Se incorporó Sonic.
-Bueno, dormido lo que se dice dormido.- Vadeó Amy girando la cara. –Hace cosa de una semana entraste en crisis... y bueno... yo...- Parecía tener un nudo en la garganta, luego se giró de golpe hacia él intentando sonreír de nuevo. –Pero después de dos días empezaste a respirar por ti mismo otra vez y esta mañana te quitaron esos horribles tubos.
Sonic se miró los brazos y las manos, aún tenía las marcas de los pinchazos y notaba molestias en la garganta. Para él eso era algo increíble, no se había dado cuenta de nada, fue cerrar los ojos mal herido y al abrirlos había pasado todo casi como en un aleteo de alas de mariposa. Miró hacia la ventana de nuevo.
-Y tú ¿has estado todo este tiempo aquí?
-Sí.- Respondió Amy sin dudar.
-¿Por qué haces estas cosas?- Sonic se giró hacia ella. -¿Qué habría pasado si me hubiese muerto?
Y el sólo hecho de pensar en esa posibilidad hizo que a Amy de nuevo le cayese una lágrima por la mejilla.
-Que yo me habría muerto contigo.- Amy le hizo callar antes de que Sonic le dijese que no debía decir eso. –Ya lo había pensado otras veces, el qué haría si te pasase algo, como eres tan inquieto siempre acabas poniéndote en peligro y más de una vez has estado en el límite, esta vez simplemente has estado más cerca que otras veces.- Hizo una pausa y dejó de mirarle. –Yo siempre pienso que aunque me doliese debería seguir adelante, seguir con mi vida a pesar de todo guardando tu recuerdo como mi mayor tesoro, pero cada vez que pasa algo como esto e intento pensar en esos planes no puedo, es como si algo me oprimiese el corazón y aunque yo no hiciese nada estoy segura que me moriría de todas formas.
Cuando se giró hacia Sonic de nuevo éste estaba intentando levantarse.
-¿Qué haces? Aún no estás en condiciones.- Se puso en pie Amy.
-Quiero ir al baño.- Apoyó Sonic los pies algo torpe en el suelo. –Puedo solo, mira.
Se agarró con el brazo bueno a la cama dando unos pasos en los que se le veía temblar, al menos en un principio. Cuando estuvo en frente de la puerta se detuvo de espaldas a ella.
-¿No has escuchado eso de "demasiado amor te matará" alguna vez?- Cogió aire. –Aunque no me olvides nunca, prefiero que te vuelvas a enamorar y así vuelvas a sonreír.
Entró en el baño dejando a Amy de pie pensando en eso que había dicho, porque ella aunque siguiese adelante no podría enamorarse de nuevo, sabía que había gente que lo había hecho, que el mundo no se acaba, pero pensaba que para ella era diferente. Se acercó hasta la puerta del baño.
-Si me necesitas, llámame. –Dijo desde el otro lado de la puerta.
-Vale.- Dijo Sonic desde dentro.

No iba a preguntarle cada 10 segundos si había acabado o si necesitaba ayuda ahora, aunque lo disfrazase pensando que así parecía darle más confianza en verdad le daba mucha vergüenza pensar en entrar al baño con él dentro, por eso se sintió más tranquila cuando escuchó tirar de la cadena y el ruido del agua del grifo, pero también escuchó algo de plástico caer.
-¡Amy!- Llamó Sonic.
Acelerada entró en el baño, lo primero que hizo fue ayudar a Sonic que le habían flaqueado las piernas y estaba agarrado con el brazo bueno al lavabo. Le acercó el banquito donde se pudo sentar y recogió del suelo un bote.
-¿Champú?- Ladeó la cara Amy.
-Lo he cogido de ahí.- Señaló Sonic al pequeño estante en la ducha. –Tengo las púas revueltas y pegadas, me molestan y quería lavarme la cabeza.
-No me había fijado que hubiese champú... pero tú solo no puedes.
Amy le hizo apoyar la cabeza en el lavabo boca abajo dejándole escuchar cómo estiraba de la ducha para acercarla. Al principio el agua que le salpicaba estaba fría, mas el escalofrío que sintió no fue por su temperatura sino por el flash que tuvo recordando amargamente la lluvia de aquella noche, no quiso temblar pero lo hizo, aún con los ojos abiertos le parecía estar viendo aquellas cabezas horribles acerándose a él, aquellos dientes puntiagudos clavándose en él, con sus zarpas rasgando su piel. Se resintió de sus heridas como si fuesen recién hechas, cerró los ojos fuerte intentando apartar de él aquellas imágenes mientras caía el agua templada sobre su cabeza y apoyó la mano que tenía bien en el lavabo apretando para aguantar el movimiento de las manos de Amy en su cabeza.
Era extraño porque aunque frotaba fuerte notaba los dedos de Amy suaves, le gustó esa sensación del tacto que tenían las manos de una chica, sobretodo porque no tenía recuerdos de su madre lavándole la cabeza cuando era pequeño. Sin saber por qué recordó el empeño de Dark Doom en recuperar a Shadow, quizá era algo que hacía la sangre que tenían en común, aquello que había escuchado otras veces de que la sangre llama a los suyos ¿Qué habría pasado con Dark Doom y Shadow? Suponía que Shadow no le habría hecho caso y sí se habría acercado a aquel engendro de oscuridad, a lo mejor ahora también estaba herido, esperaba que Amy le aclarase sus dudas.
-Ya está.- Amy le sacó de sus pensamientos cerrando el grifo tras aclararle la cabeza. –No te muevas que cojo una toalla.
Sonic no dijo nada, simplemente se quedó quieto e intentaba mantener la cabeza baja ocultando su cara a Amy, se había dado cuenta de que no era sólo el agua lo que corría por su cara. En cuanto Amy le puso la toalla en la cabeza cogió un extremo y se empezó a secar la cara, ella por el otro lado empezó a secarle un poco las púas pero paró porque veía que Sonic se frotaba mucho los ojos.
-¿Te pican los ojos?- Hizo que girase la cara hacia ella. –Los tienes un poco rojos, te debe haber entrado agua.
Amy giró un poco la cara, sabía que eso no se debía ni al agua ni al champú.
-¿Me dejas un momento solo?- Alcanzó a decir Sonic.
Se había puesto una mano en la garganta, sentía una gran presión ahí y supuso que Amy le había entendido porque no dijo nada y salió del baño. Con ella fuera empezó a respirar más deprisa y a gimotear mientras caían sus lágrimas, se sentía triste, dolido, frustrado, sin saber hacia dónde dirigir su mente, completamente perdido y quizá sólo necesitaba desahogarse pues cuando dejó caer sus últimas lágrimas se sintió mucho mejor, en cierta forma un poco aliviado, como si aquello le hubiese sacado lo que tenía dentro purgando el mal que aquellos seres le habían obligado a mantener en su interior, pero al igual que en aquel cielo azul había nubes, a él también le quedaban algunas que disipar.

Amy parecía estar preparando algo que Sonic no alcanzaba a ver al salir del baño.
-¿Qué haces?- Preguntó Sonic con su voz habitual.
-Ah, es la comida ¿puedes llegar hasta aquí?- Preguntó Amy acercándose a él.
-¡Pues claro!- Sonó cortante. -¿Qué te piensas que soy, un inválido?
Con aquello se calló, dejó que Sonic fuese solo hasta la cama a sentarse, luego le acercó la mesita móvil con la bandeja. Al abrirlo, Sonic pensó que aquello era algún tipo de broma, no había nada reconocible a su gusto, un puré muy fino, un yogurt y un vaso de agua.
-¿Qué se supone que es esto?- Arqueó una ceja Sonic.
-¿Realmente esperabas un buffet?- Amy se cruzó de brazos. –Has estado demasiado tiempo en la cama, débil, eso sin contar lo dañados que tenías los órganos internos, por muy milagrosa que sea tu recuperación has de ir poco a poco, no puedes pasar a alimentos sólidos tan de golpe.
Sonic cogió la cuchara, le dio dos vueltas en el plato y soltó un resoplido.
-Ve a buscarme algo decente para comer.
-¿Has oído lo que te acabo de decir?
-Algo he escuchado...- Se hizo el gracioso Sonic. –Agg, esto da asco, yo quiero comida de verdad.
-¿Desde cuando tú comes "comida de verdad"?- Ahora fue ella la que arqueó una ceja.
-¡A saber lo que ha metido Eggman en este potingue!- Sonic soltó la cuchara.
-Todos comen lo mismo y no veo que nadie se haya puesto peor.
Así como lo dijo, Sonic casi se puso en pie, ahora sí se había forzado y le dio un calambre de aviso en el abdomen. Se calmó escuchando la explicación de Amy.
-Eggman tiene aquí a algunos soldados de GUN, según dice hace de buen samaritano y los está curando de los ataques de algunos aliens que andan sueltos por ahí, pero le escuché hablar con el comandante y aunque el presidente se empeña en decir que no negocian con terroristas, el comandante sí le ha facilitado las piezas para reparar su nave a cambio de la seguridad de sus hombres.- Amy le miró. –Los demás están bien.
Vadeó pensando en Shadow y en cierto evento que guardó para ella, no era el momento de contarle nada a Sonic.

Al final sólo se comió mitad de puré, a cada cucharada decía "no me gusta" intentando desesperar a Amy que le respondía con un "come y calla" al borde de un ataque.
-¡Está bien!- Retiró la mesita con ruedas. –No comas más si no quieres, pero no te voy a traer nada cuando vuelva.
-¿Te vas?- Se giró Sonic hacia ella.
-Voy a arreglarme un poco a mi habitación, bueno, a mi celda como lo llama Eggman.- Amy cogió un bolsito que tenía sobre la silla. –Además, con la emoción y todo eso no he avisado a nadie de que estabas bien.
-¿Vino Tails?- Le cortó Sonic.
-Sí, pero cuando vino... Eggman no le dejó pasar, supongo que para él sería muy traumático verte como estabas, eres como un hermano mayor para él...- Amy se calló. –Le mantengo informado de todo.
Cuando ya estaba en la puerta, Sonic le llamó la atención.
-Pues si no me vas a traer nada ¡mejor no vuelvas!- Sonic le sacó burla.
Acto seguido un martillo se clavó a los pies de su cama.
-El nene se va a portar bien en mi ausencia ¿verdad?- La mirada de Amy asustaba realmente.
-Sip, el nene va a ser bueno.- Sonic sonrió encogido de hombros con cara de niño bueno. –No demasiado...- Murmuró con una sonrisa pilla cuando Amy salió por la puerta.
A ella le parecía increíble que con 17 años aún se estuviese comportando como un crío, intentó no pensar en ello, tan sólo que Sonic era tonto, y se dedicó a arreglarse. Una ducha, ropa limpia y su móvil, llamó a Tails y le contó cómo estaban las cosas.
-¡Qué bien!- Se oyó gritar a Tails. –Qué ganas tengo de verle y de enseñarle todo lo que he construido estos días y de presentarle a Robin ¡ay, Robin evolucionó otra vez! Tú no le has visto, ahora tiene un aspecto genial.- Estaba eufórico el joven zorro.
-Tails.- Le cortó Amy seca. –Perdóname.
-¿Amy?- Se extrañó Tails. -¿A qué te refieres? No tienes que pedir perdón por nada.
-No le voy a dejar.- Siguió con su tono serio. –No voy a permitir que le arrastréis de nuevo a luchar, no en esta guerra.- Amy recordó las lágrimas de Sonic. –Aún no está preparado.
-Pero ¡Qué dices!- Se sorprendió Tails. -¿De qué me hablas?- Sonó exaltado. -¿Preparado para qué? Conozco mejor a Sonic de lo que tú le conoces, estoy seguro que le va a caer bien Robin y que va a querer luchar con nosotros, por mucho que no quieras él irá, no será la primera vez que te deje atrás.
-¡Sé que te preocupas por él!- Le gritó Amy. –Que realmente tú tampoco quieres que luche y le vuelvan a herir, pero estás tan cegado como él, tú por no querer ver que Sonic no es un dios y le afectan las experiencias como al resto y él porque sé que se siente perdido, si ahora luchase no conseguiría nada y haré lo que sea para mantenerle lejos de esos seres, incluso un pacto con el diablo si hace falta.
-Yo creo.- Comenzó Tails más calmado. –Que te estás equivocando, espero que cuando te des cuenta de que no puedes retenerle no sea demasiado duro.

Aquella conversación la había dejado agotada, había hablado luego con Knuckles pero no le había contado nada al respecto de lo que había hablado con Tails y como a Rouge no la pudo localizar prefirió dejarle un mensaje algo frío, de todas formas no se llevaban demasiado bien. No le importaba lo que todos dijesen, ya lo había decidido, no iban a volver a herir a Sonic, no iba a dejar que pasase otra vez, se acabó el sentarse al lado de la cama llorando mientras esperaba que Sonic abriese los ojos.
-¿Ha sido bueno el nene?- Preguntó Amy de forma graciosa al entrar en la habitación empujando la mesita de ruedas que llevaba la cena.
Sonic la miró de reojo sentado sobre la cama.
-Esto es muy aburrido.- Resopló Sonic. –A ver cuándo nos vamos.
Amy se acercó escondiendo sus manos a su espalda.
-¿Tienes prisa?- Preguntó algo bastante tonto Amy.
-No es por prisa, son estas paredes que parece que se están haciendo pequeñas.
Se echó a reír con aquello, con Sonic fingiendo que tenía claustrofobia con aquellos gestos cómicos. Se acercó más a él un poco tímida y le dio lo que ocultaba detrás, eran unos guantes nuevos, los suyos habían quedado destrozados e inservibles. Sonic se la quedó mirando cómo estaba de ruborizada, luego miró los guantes, los cogió y no dijo nada respecto a que tenían su nombre bordado en la última vuelta del guante, simplemente comenzó a ponérselos, al menos el que podía, para el otro le tuvo que pedir ayuda pues aunque podía abrir y cerrar la mano más o menos bien aún le dolía el brazo si lo forzaba y con aquel vendaje era más complicado aún.

Le había dado las gracias pero ahora estaba un poco encogido, se había puesto los brazos alrededor del abdomen y por la cara Amy supo que le pasaba algo. Simplemente dijo que no se encontraba bien y echó a correr al baño. No lo entendió cuando le escuchó vomitar y corrió tras él, se temía lo peor, ahora que parecía que ya iba todo bien no quería creer que quizá estaba yendo demasiado deprisa y por ello algo dentro de él podía volver a romperse. Cuando se puso a su lado y acarició su espalda para intentar calmarle se quedó inmóvil un momento.
-Sonic ¿eso de ahí es lo que me imagino?- Sonó severa la voz de Amy.
-No sé de qué me hablas.- Sonic se limpió con papel la boca y con el vaso de la repisa se hizo unos enjuagues.
-¡Esto es increíble!- Se enfadó Amy. -¿Dónde están?
-Que no sé de que me hablas te digo.- Dijo Sonic mirando a otro lado al escupir.
Buscó un poco y bajo la cama estaba, una bolsa de patatas fritas, o lo que quedaba de ella.
-¿Cómo demonios has conseguido esto?
Sonic se hizo el tonto al principio, luego sólo dijo:
-No me gusta ese puré.
-¡Sonic!- Le riñó Amy. –Eres un enfermo horrible ¿no entiendes que lo hago por tu bien, que sólo quiero hacerte sentir mejor?
Sonic volvió a tirar de la cadena ignorándola, ahora que sentía la boca más fresca también se sentía mejor, realmente le había gustado ese enjuague de menta a pesar de lo que picaba. Era como si aquel sermón no fuese con él, se sentó una vez más en la cama.
-No entiendo cómo es que Eggman tiene máquinas de snacks en una nave llena de robots.- Miró a un lado Amy. –Si tenías hambre debiste pensarlo mejor antes y esperar a que te trajese la cena, para ponerte bien tienes que portarte bien.
-¿Y qué vas a hacer?- La miró fijamente. -¿Vas a irte porque no soy un niño bueno?- Retiró la vista de ella. –Qué importa si lo soy o no, realmente qué importa, puedes perder la paciencia conmigo, puedes odiarme, todos lo han hecho alguna vez.
Amy agitó la cabeza, no comprendió la relación entre su forma de actuar y aquello de que todos le habían odiado alguna vez.
-¿Por qué dices eso?- Intentó razonarle Amy.
-A veces...- Sonic sintió como si estuviese abriendo su corazón y eso en cierta forma le asustaba. –Tengo esa sensación, aunque luego las cosas sean distintas, al principio no parece que caiga tan bien.- Vadeó un poco. –Como si aunque sea el bueno no de buenas primeras impresiones, como cuando conocí a Knuckles, creyó más lo que dijo Eggman y nada más verme me atacó y me quitó las esmeraldas, me odiaba. Y ya sabes la relación que teníamos Shadow y yo al principio, parecía divertirse chuleando delante mía de todo el poder que tiene, poder que a veces compartimos pero yo no sé usar del todo bien. Lo último ya fue ese erizo blanco que nada más verme me señala con el dedo y me grita "El Iblis Trigger" e intenta destruirme, joder si yo no hice nada.
-Yo no te odio.- Dijo suavemente Amy. –Desde el primer día te quiero más que a nada en este mundo, lo daría todo por ti.- Hubo una pequeña pausa silenciosa. –Y Tails también te aprecia mucho, y todos los que te conocen de verdad, las primeras impresiones no lo son todo ¿quién estuvo a tu lado en la cueva cuidando de ti?- Hizo referencia a lo que Tails le contó de que Knuckles había cuidado a Sonic. –Incluso Shadow y Rouge te protegieron, puede que ahora no veas las cosas claras pero... ya sabes qué decir.- Sonrió dulcemente.
-Todo... todo saldrá bien.- Dijo Sonic con la cabeza un poco baja aún. -¿Cómo lo haces tú?- Preguntó Sonic. –Yo no soy tan fuerte.
-¿A qué te refieres?- Amy se agachó un poco intentando verle la cara.
-Has estado aquí todo este tiempo esperando a que me recupere.- Alzó la cara. –Yo no podría, me habría ido si fuese al revés, no puedo quedarme sentado viendo sufrir a alguien importante para mí.- Sonic se echó un poco hacia atrás. –Además, ahora estás aquí cuidándome a pesar de que ya sabes cómo es mi carácter.
-¿Te portas así a propósito?- Amy juntó sus manos a su espalda. -¿Quieres que me vaya?
Sonic no respondió, por lo que ella se dio la vuelta y se dirigió a la puerta, no tenía intención de irse realmente, esperaba que en un rato se le pasase, quizá sólo necesitaba aclarar sus ideas.

Puso la mano en el picaporte, lo giró y comenzó a abrir la puerta, fue entonces cuando le sintió, estaba justo a su espalda respirando tranquilo, había puesto su mano sobre la de ella para empujar la puerta cerrándola de nuevo. La deslizó hasta la parte del picaporte que tenía el pestillo y lo echó sin darle ninguna explicación lógica al respecto, simplemente se había quedado ahí, tan pegado a ella que podía rozar su cuerpo con la espalda de ella, con su cabeza al lado de la de ella.
-Apaga la luz.- Le susurró al oído.
Y ella obedeció.

continuará...