Capítulo 9: Lo que no tuvo tiempo de contarle.
El mundo no se detiene por mucho que uno quiera, la vida sigue y tras el sueño hay que despertar. Al abrir los ojos aún no había suficiente claridad, seguramente porque al estar a esa altura no se notaba tanto la salida del sol, pero igualmente ya que se había despertado se iba a levantar.
Lo primero que había visto al despertarse había sido la puerta y la pared, estaba tumbada de lado en esa dirección y esa visión le recordaba lo que había pasado la noche anterior ¿podía haber sido todo un sueño? Era lo que pensaba pero había un cuerpo durmiendo a su espalda y un brazo estaba sobre ella, por ello los susurros y caricias de anoche sabía que habían sido reales. Sentía en sus labios aún el calor imaginario de aquellos besos y aunque sólo se hubiesen enrollado sin completar aquello se sintió querida y deseada porque durante un tiempo ella también había dudado de que Sonic alguna vez la quisiese a su lado, pero ahí estaba abrazado a ella después de haberle dicho que se quedase con él y por ello dejar claro que no había sido sólo sexo.
Tras acariciar la mano de Sonic se fue separando cuidadosamente para no despertarle, se puso en pie y comenzó a vestirse de espaldas a él. Cuando se abrochaba el sujetador oyó a Sonic que se estaba despertando también.
-¿Llevas sujetador?- Preguntó Sonic con voz adormilada y cara de sueño.
Amy no se giró, se puso la camisa primero, luego le sonrió y se acercó a él.
-Buenos días.- Le besó la mejilla a Sonic. -¿Quieres dormir un poco más?
-Creo que ya dormí suficiente estas dos semanas...- Se empezó a incorporar. -¡Ay!- Gritó al apoyar el brazo. –Joder, ya no me acordaba.
Amy rió un poco por eso de que se le olvidase que aún no estaba recuperado del todo, luego acabó de vestirse.
-Voy a buscarte el desayuno ¿te puedes portar bien aunque sean sólo unos minutos?- Ladeó la cabeza Amy de forma graciosa.
-Amy, luego.- Comenzó Sonic girando un poco la cara. -¿Iremos a ver a Tails?
No le respondió, quería hacer como si no le hubiese escuchado ¿por qué tenía que romper ese mágico momento con esa pregunta? Ya se lo había dicho a Tails, no iba a dejar que Sonic fuese con ellos.
-Tails ya sabe que estás bien.- Dijo ella de espaldas.
-Sí, bueno, quería verles a todos y asegurarme de que están bien, han pasado dos semanas ya y conociéndoles a saber qué han hecho en mi ausencia.- Sonó algo gracioso Sonic sentado al filo de la cama.
Ella sabía que si iban seguro que Tails le iba a soltar de golpe lo que había pasado con Shadow y ya fuese por amistad o por lo que le debía seguro iba a querer ir a arreglar el problema por él mismo y nadie podría meterse en su camino.
-Estarán ocupados con lo de mañana, aún estás débil, sería mejor que te quedases aquí unos días más.- Amy se giró rápido para coger su bolsito y huir de aquel ambiente.
Pero al girarse Sonic la cogió de la muñeca y la giró hacia él.
-¿Me estás ocultando algo?- Intentó cruzar su mirada con la de ella. -¿Le ha pasado algo a Tails?
Le miró algo temerosa.
-No, todos están estupendamente.- Parecía sincera. –No hace falta que vayas, cuando acabe todo ya iremos de visita y que nos cuenten cómo fue.
-Ya entiendo.- Sonic la soltó. –No estoy tan débil como dices.
Al oír eso Amy cerró fuerte los ojos, no quería escucharle, no quería que dijese que iba a unirse a ellos.
-Pero estarás de acuerdo conmigo en que.- Paró un momento para coger su mano y llamarle la atención para que le mirase. –Realmente no estoy en condiciones de luchar mañana ¿Pensarás que soy un cobarde si mañana no lucho?- Le sonrió.
Como reflejo ella sonrió también, estaba emocionada, era como si le hubiese leído el pensamiento.
-¡Claro que no! Yo soy la primera que entiende tu situación porque he estado a tu lado mientras te recuperabas, no eres un cobarde para nada.- Amy se atropelló las palabras.
-Confío en mis compañeros y sé que pueden hacerlo aunque no luche, pero necesito primero ir a verles, que sepan que tienen mi apoyo ¿vale?- Hizo un esfuerzo para poner su otra mano sobre la de Amy. –Te prometo que no lucharé.
Le sorprendió esa promesa pero la hizo feliz, las lágrimas que querían salir se habían secado por arte de magia y se sentía tan dichosa que quería gritar. Realmente salió del cuarto dando saltitos dejando a Sonic ahí sentado ahora con la cabeza baja y una expresión que más que parecer seria era como un poco de pena "te lo prometo" susurró a la nada del vacío de su habitación.
Para Eggman era algo incomprensible el cómo Amy, que en el pasado había secuestrado con demasiada facilidad, en la actualidad era capaz de campar a sus anchas por la nave y no sólo por cuidar de Sonic sino que hacía nada que había destrozado a martillazos a algunos robots centinelas y había robado una nave en la que ahora iban ella y Sonic rumbo a casa de Tails.
Antes de salir Amy había llamado a Tails, con la excusa de saber si estaba en casa y si estaba disponible, habló a solas con él remarcando que Sonic no iba a luchar, pero más que nada para saber qué iban a hacer con Robin, tras lo que le había pasado a Sonic no sabía cómo iba a reaccionar ante uno de ellos. Aquello pareció ser para Tails una ofensa mayor que el que le llamasen zorro mutante, para él Robin no era uno de ellos, Robin era un compañero más y ella no tenía derecho a decir eso puesto que ni siquiera había visto su nueva evolución completamente alejada del parentesco con sus enemigos, o él lo veía así al menos.
-Oye.- Le llamó la atención Sonic sacándola de sus pensamientos. –Te estaba diciendo.- Sonic pasó su brazo alrededor de su abdomen. –Que no agites tanto la nave.
Él estaba con el brazo bueno apoyado junto a la ventana con su cabeza apoyada en su propio brazo, parecía algo mareado o quizá pensativo. Amy no dijo nada y bajó un poco la velocidad de la nave.
Sonic bajó con cuidado de la nave y justo al hacerlo sintió una embestida que le hizo apoyar la espalda en el metal.
-¡Sonic!- Gritó Tails abrazado a él. -¿Estás bien, verdad?
El erizo no pudo evitar poner una expresión tierna ante esa vocecilla infantil, le puso la mano en la cabeza y le dijo que sí, ni siquiera era capaz de decirle que le había hecho daño con aquel recibimiento, estaba contento de ver a su joven amigo. El zorrito estaba abrazado a él con la frente apoyada en el torso de Sonic sin mostrar su cara.
-¡Ahhh, eres un cabezota!- Tails movió la cabeza de lado a lado frotando su frente con él. –Nunca me haces caso, no tenías que haber ido a luchar tú solo.
Con la mano que tenía sobre su cabeza le acarició.
-Estoy bien.- Repitió Sonic. –No llores ¿vale?- Dijo más flojito para que no les escuchase Amy mientras sacaba sus cosas de la nave.
-No.- Dijo Tails flojito también.
Pero sí que estaba llorando en silencio, por eso no alzaba la cara, hasta que se acordó de lo que quería mostrarle, se secó las lágrimas y se separó de él.
-¡Tengo una sorpresa!- Dio un saltito. –Y esta vez no es una máquina.- Sonrió.
Sonic también sonrió y le dijo que se lo mostrase, entonces Tails salió corriendo y le dijo que le siguiese al garaje.
-Está bien, menos mal.- Pensó en voz alta Sonic.
Amy cargaba con una maleta, se paró y se le quedó mirando sin entenderle.
-Bueno.- Empezó a aclarar Sonic. –Lo último que recordaba de él era que estaba herido y ya sé que en dos semanas ya estaría curado pero temía que hubiese cambiado.
-¿Cambiar, cómo? En dos semanas ni crece ni cambia.- Se extrañó Amy.
-Nooo, no eso.- No esperaba que Amy le entendiese a la primera. –Me refiero a que temía que por lo que me pasó se hubiese lanzado a atacar a los aliens para vengarme.- Agitó la cabeza. –Pero no, Tails es un buen chico y listo, tiene suficiente paciencia para planear los ataques.
-¿Fue por eso?- Amy volvió a caminar. –El lío en el que te metiste ¿fue porque hirieron a Tails?- Se detuvo de espaldas a él. –No se lo digas, será lo mejor.
Y pensándolo bien, Amy tenía razón, de todas formas no iba a decírselo directamente.
Sonaba como si Tails estuviese hablando con alguien, diciendo que estuviese tranquilo y que se portase bien.-¡Mira, Sonic!- Le llamó desde dentro del taller encendiendo la luz.
Cuando la luz iluminó al evolucionado Robin fue toda una sorpresa para ambos, que Amy esperaba que Sonic diese un salto hacia atrás defensivo como solía hacer, pero Sonic aunque estaba sorprendido no parecía asustado. Amy volvió a mirar a Robin.
-Es mucho más grande que la otra vez.- Exclamó.
Y era cierto, había pasado del tamaño de un perro al de un caballo, la forma era parecida pero ahora le habían salido alas. Tails explicó que le empezaron a salir unos muñoncitos en los lados y pensó que le saldrían brazos, pero que se hicieron alas directamente y empezó a crecer cada día más pero que ahora ya llevaba días sin cambiar.
-¿A que es genial?- Miró a Sonic. –Le conocí en aquella cueva donde la última colonia que encontramos, me siguió a casa y era una larva pero... bueno, tengo tanto que explicarte...- Tails esperó una reacción de Sonic.
Robin, que aunque Tails le había dicho que se portase bien no era que le hiciese demasiado caso, mientras Tails hablaba había estado pasando la cabeza por detrás de él moviéndole los pelillos de la cara desde detrás con su lengua viperina.
-Estate quieto.- Le dijo a Robin.
-Mola.- Dijo al fin Sonic.
-¿Sonic?- Se le acercó Amy. -¿No te importa?
-¡Qué dices!- Se la quedó mirando. –Ah, porque era una larva ¿pensabas que me iba a escandalizar?- Se burló de ella moviendo la mano delante suya.
Se acercó a Robin y éste le dio un lametón en la cara.
-Algo asquerosillo sí que es...- Sonic se limpió la cara con la mano.
Realmente en principio cuando le dijo que fue una de aquellas asquerosas larvas sí que dudó un poco, pero al ver que Robin se portaba de forma tan amigable con Tails no le pareció malo.
-¿Y ahora qué? Con esas alas iréis por ahí los dos volando ¿no?- Sonic le puso la mano en la cabeza a Robin.
-Pues la verdad es que intenté enseñarle a volar pero creo que no entiende el concepto de usar las alas... como me ve a mí se lía a agitar la cola y acaba tirándolo todo a su alrededor.- Tails puso un gesto de decepción.
-¿Ya le enseñaste a dar la patita?- Se burló Amy.
-Amy... que no es un perro.- Dijo Tails enfadado.
-Pero corre detrás de los palos.- Sonrió ella de forma pilla.
Cogió un palo del suelo y lo lanzó, al ver aquello Robin salió corriendo tras él con una expresión que parecía pensar "comida, comida"
-¿Lo ves? Es un perro raro.- Siguió su burla Amy. –Hay que enseñarle a que traiga el palo de vuelta ¡Robin!
Al sonar aquella palabra Robin levantó la cabeza, parecía entender el concepto de que ese sonido era el que usaba Tails para llamarle.
-Trae el palo ¡vamos, chico, trae el palo!- Amy le señaló el palo que había tirado antes.
Robin la miró, luego miró a donde le señalaba, luego la miró a ella otra vez.
-No me mires a mí, mira el palo.- Se cruzó de brazos ella.
Volvió a mirar el palo y la volvió a mirar a ella, luego perdió todo el interés y se tumbó en el suelo decepcionado porque aquello no era comida.
-Y Robin dice: si lo quieres ve a buscarlo tú, no haberlo tirado.- Se echó a reír Sonic.
-Por cierto.- Se acordó Amy. –Ha pasado completamente de mi falda.
-Sí.- Dijo Tails. –Llevaba unos días que le dio por saltar alrededor de Rouge molestándola porque aprendió de ti que era divertido hasta que un día Rouge le dio una patada en el morro, entonces aprendió que las chicas son peligrosas.
-Muy peligrosas.- Dijo por lo bajito Sonic a Tails. –Sobretodo una rosa que yo me sé.
-¿Qué estáis insinuando?- Amy sacó el martillo al verles cuchichear.
Y no se había dado cuenta de cuándo Robin se había puesto a su espalda, sólo sabía que cuando intentó mover el martillo se paró en seco porque Robin lo estaba mordiendo al otro lado.
-¡Suelta eso, chucho asqueroso!- Le gritó Amy.
Pero Robin forcejeaba por quedarse con aquello que tenía tantos colorines llamativos.
-Pues va a ser verdad que es un perro alien.- Echó la vista atrás Sonic.
-No empieces tú también.- Se lamentó Tails.
Le había explicado todo sobre Robin, había sido su único tema de conversación desde que habían llegado, incluso durante la comida había seguido hablando, contando todo lo que sabía sobre colonias, larvas, evoluciones y sólo paró cuando se puso a recoger la mesa. Amy se ofreció a ayudarle y Sonic se sentó en el sofá mirando hacia la ventana, hacia algo que le llamaba la atención, Robin no estaba ahí tumbado, parecía estar mucho más alejado. Curiosamente se acercó a la ventana para ver qué hacía.
-¡Voy a tomar el aire!- Gritó Sonic a Tails y Amy dirigiéndose a la puerta.
-¡No te alejes!- Gritó Amy.
-"No mamá"- Puso voz de niño pequeño Sonic.
Robin estaba al borde del pequeño precipicio que llevaba a la cascada, miraba abajo, arriba, luego agitaba las alas fuertemente.
-¿Algún problema?- Se le acercó Sonic.
Robin se le quedó mirando, miró abajo haciendo el ademán de querer bajar, agitaba las alas pero no parecía convencido de saltar. Sonic se asomó.
-No hay más de 3 metros, puedes saltar sin miedo, yo lo hice hace tiempo varias veces y no pasa nada.- Le dijo Sonic.
Robin agitó la cabeza, se sentó, se volvió a poner en pie, parecía echarse atrás para coger carrerilla pero cuando se acercaba al borde se frenaba en seco.
-¿Tienes miedo? Venga, que no es alto ¿quieres que salte yo primero para que veas que no pasa nada?- Se asomó Sonic.
Y cuando se asomó pareció darle un calambre en el abdomen, como si su herida no estuviese realmente curada. Robin le miró y agitó la cabeza lanzando un sonidito agudo que se hizo ronco.
-No tengo miedo, mira los vendajes, no estoy bien, cuando esté bien volveré a hacer lo que siempre hago.- Se cruzó de brazos Sonic.
Robin entendía eso de los vendajes, se los había visto a Tails y sabía que no eran buenos, acarició su cabeza por Sonic como un gato. Sonic puso su mano en su abdomen y miró de nuevo la distancia del salto. Se preparó, cogió aire e intentó saltar pero cuando estaba a punto de hacerlo le gritaron.
-¡Sonic!- Corrió Amy a donde estaba. -¿Qué intentas hacer, no ves que aún no te recuperaste?
-¡No necesito estar perfecto para un salto tan pequeño!- Le había dado tanta rabia esa intromisión, se sentía frustrado.
Como intentando que no discutiesen, Robin se metió entre ellos dos y se tumbó ahí en medio. Sonic se giró de nuevo y esta vez sí que saltó, como ya había dicho era poca altura y lo podía hacer sin esfuerzo a pesar de que esa vez le pareció como la primera vez que subió a una montaña rusa, tenía ese miedo a hacerse daño pero también esas ganas de divertirse, y para él todo lo que era correr y saltos al vacío eran sinónimo de diversión. Cuando llegó al suelo miró arriba y gritó.
-¿Ves, Robin? Haz lo mismo pero moviendo las alas.- Sonic subió de nuevo.
Una vez más Robin se echó un poco atrás, agachó un poco la cabeza y puso una expresión que parecía de velocidad, con sus dos únicas grandes patas dio la primera zancada, dos pasos más y saltó con las alas estiradas pero al intentar agitarlas sólo movió la punta de las alas cayendo. Una vez abajo se puso a dar grititos en dirección a ellos.
-Genial, se suponía que tenías que volar ¿cómo te sacamos de ahí ahora?- Sonic empezó a agitar los brazos. -¡Vuela, mueve las alas!
Pero al hacer eso movió demasiado fuerte su brazo vendado, puso un gesto de dolor parando en seco. Amy no quiso hacerle ninguna referencia a eso, temía otra mala reacción del erizo, tan sólo cogió su pañuelo largo y se lo puso a modo de cabestrillo.
-No te preocupes, salta mucho.- Amy se giró hacia Robin. –Vamos, salta.
Robin estaba abajo moviendo mucho la cola andando inquieto, al oír a Amy empezó a prepararse agachándose, luego dio un salto, otro salto y ya estaba arriba de nuevo.
-El problema es que no mueves las alas bien, sólo mueves las puntas.- Le dijo Sonic.
Robin hizo un gruñido algo despectivo.
-Eh, no es verdad.- Le dijo Sonic como si le entendiese. –Eso no tiene nada que ver, yo no tengo alas.
Amy se le quedó mirando.
-¿Entiendes lo que dice?
-No, pero me lo imagino, es bastante expresivo.
Y ya que Sonic había logrado saltar, Robin también quería hacerlo pero volando aunque sólo fuese para mejorar lo que Sonic había hecho. Se volvió a encarar al precipicio y esta vez sí movió las alas como debía, por ello estuvo un momento suspendido en el aire. Rápidamente Sonic y Amy se pusieron a gritar el nombre de Tails para que viniese corriendo, éste llegó enseguida asustado pensando que había pasado algo malo y cuando vio a Robin sostenido en el aire por su propio impulso se le iluminaron los ojos. En verdad Robin no pudo estar mucho en el aire, en seguida aterrizó con gran esfuerzo, necesitaba práctica, pero se le vio contento cuando Tails llegó corriendo alabándole con aquella expresión feliz, por empatía Robin también se puso igual, incluso movía la cola igual que Tails.
-Vaya par de críos...- Dijo Amy riendo. –Ahora dale una galletita.
-¿Eso no se le da a los perros cuando aprenden un truco nuevo?- Le dijo Sonic.
-Pues por eso.- Se burló Amy.
Ya por la tarde Tails estaba con Robin en el taller inspeccionándole las alas como buen investigador, observado desde la puerta por Sonic, que sonrió y entró en la casa de nuevo. Se sentía bien porque Tails estaba bien e ilusionado con aquella gran mascota, grande y peluda sobretodo. Se cruzó con Amy que le llevaba algo a Tails que le había pedido antes y esperó a que pasase pero ella parecía querer decirle algo más.
-Yo... lo siento.- Vio que Sonic puso un gesto confuso. –Creo que te he intentado proteger demasiado, no estás inútil, ya es la segunda vez que me lo tienes que decir, pero es que no quiero que te hagas daño otra vez.- Le miró con aquellos ojitos dulces que nadie podía resistir.
-No pasa nada.- Sonrió Sonic. –Seré bueno y procuraré no forzarme mucho.- Siguió adelante Sonic.
-¡Espera!- Se giró Amy hacia él. –Es que... si te encuentras bien vas a querer ir a luchar y... me lo prometiste.
Sonic se detuvo en seco.
-No voy a luchar, te lo prometí, ya te dije que confío en ellos, además, Shadow no dejará que les pase nada, se hace el duro pero en el fondo tampoco quiere más bajas.
-Sí... Shadow... pero él.- Comenzó Amy.
Se detuvo en seco, dijo que no era nada y corrió a donde Tails, que le estaba poniendo cosas raras encima a Robin. Sonic estuvo a punto de preguntar qué pasaba con Shadow, pero pensó que quizá Amy no confiaba tanto en el erizo negro como él lo hacía.
Estaba sentado en la mesa comiendo un plátano cuando entró de golpe hasta mitad de sala alterado.
-¡Tails! Que ya...- Knuckles se quedó helado.
Sonic se quedó quieto también con el plátano en la boca, acabó de masticar el trozo que tenía en la boca, lo tragó y miró al equidna.
-Eh, Knuckles ¿qué tal?- Le saludó.
Pero Knuckles seguía igual, parecía muy sorprendido, le miraba y no se lo creía, ahí estaba tan tranquilo con vendajes en la cabeza, el abdomen y el brazo.
-¡Tú!- Chilló de pronto Knuckles. -¡Estás vivo!
-Yo también me alegro de verte y saber que estás bien.- Le giró la cara Sonic. –Parece que te molesta que esté vivo.
-No, no, no es eso.- Agitó la cabeza sin terminar de creerlo. –Hace días que no me paso por casa de Tails y no sabía nada de ti.
-Realmente yo tampoco había venido hasta hoy.- Sonic le miró sonriendo. –Y quita esa cara, joder que parece que hayas visto un fantasma.
-Sólo tengo esta cara.- Frunció el ceño Knuckles.
Sonic rió un poco, ese era el equidna que él conocía.
-Ah, pues si estás aquí.- Dijo Knuckles. -¿Has visto a Robin? Ese bicho enorme que guarda Tails en el garaje.
-Sí, le estuve enseñando a volar esta tarde, pero necesita práctica.
Se sintió más tranquilo con aquellas palabras. Como si le pitasen los oídos, justo entró Tails por la puerta acompañado de Amy.
-¿Knuckles, qué haces aquí?- Arqueó una ceja Tails.
El equidna se le quedó mirando un momento, luego volvió al estado de antes alterado medio gritando algo sobre que ya tenían las localizaciones exactas, que Rouge vendría enseguida con el punto importante, y mientras decía esto abrió un mapa sobre la mesa indicando algunos lugares que estaban marcados.
-¿Cómo demonios habéis hecho para conseguir los puntos exactos?- Preguntó Tails.
-Acercándose a la distancia justa, el invento este nuevo de GUN nos dio la lectura de todo a pesar del campo de fuerza de los Black Arms por su dispositivo de...- Knuckles miró a un lado. –Lo dijo Rouge... a mí me la suda el cómo funciona ese trasto.
-¡Knuckles!- Le gritó Amy. –Ese lenguaje.
-Es un malhablado.- Dijo Rouge que acababa de llegar. –No deberías dejar la puerta abierta, podría entrar un ladrón.- Se hizo la graciosa.
Pero su aspecto era para poca broma, estaba llena de golpes con algunos trozos de ropa desgarrados, era como si se hubiese caído de algún sitio rasgándose por todo. Llegó sin problemas hasta ellos y puso un plano sobre el de Knuckles.
-Le he encontrado.- Les dijo señalando un punto. –Están empezando a desplazarse, deben pensar que esto es un juego de tablero o algo así para tomar posiciones.
-La guerra.- Comenzó Tails. –Es un gran juego de estrategia.
-¿Te has encontrado con él?- Preguntó Knuckles.
Rouge asintió con la cabeza pero no parecía muy dispuesta a hablar sobre su encuentro.
-¿No habíamos quedado en dejar a Shadow a cargo del comandante?- Se cruzó de brazos Knuckles.
-A ti nunca te ha caído demasiado bien Shadow, por eso no te importa lo que le pase.- Le gruñó Rouge.
-¿Qué le pasa a Shadow?- Rompió la conversación Sonic.
-Oh, Sonic.- Exclamó Rouge dándose cuenta de que estaba ahí. -¿Jugabas a los médicos con Amy?- Señaló sus vendas.
-Algo así.- Sonic agitó el brazo quitándole importancia. -¿Dónde está Shadow?
Todos se le quedaron mirando.
-Sonic ¿no sabes lo de Shadow?- Le preguntó Tails, se giró hacia Amy. -¿No le has contado nada?
Amy estaba un poco apartada con un brazo estirado y el otro cogiéndose su propio brazo, había girado la cara y tenía una expresión triste.
-No he tenido tiempo.- Mintió.
-¿Qué no has tenido tiempo?- Se enfadó Tails. -¿De ayer a hoy?
-¿Decirme el qué?- Se agitó Sonic.
Rouge se adelantó.
-Shadow está bajo algún tipo de embrujo, trabaja para ellos y aunque parece él mismo con sus recuerdos y su forma de ser, parece que no le importa nada, desprecia la vida de este planeta como si de verdad perteneciese a los Black Arms.- Aclaró Rouge. –Les está ayudando a destruir a todos los seres vivos del planeta para que se suplanten por su raza.
continuará...
