Capítulo 10: Su as bajo la manga.

-Este tío es tonto.- Soltó de golpe Sonic. –No esperaba realmente que me hiciese caso, pero ¿dejarse embrujar así?
-Mira quién habla.- Se enfadó Rouge. –El que casi se deja comer por los aliens.
-"Casi"- Repitió Sonic con desdén. –De todas formas ¿tenéis ya un plan para ir a buscarle? Porque dudo que vuelva en sí fácilmente, es casi tan cabezota como Knuckles.
-¡Eh!- Se quejó Knuckles.
-Joder, es verdad, tienes tanta cabeza que Tails tendrá que ensanchar la puerta un día para que no te quedes atascado.
Y como aquello fue una broma se echaron a reír, todos menos Amy que aún seguía en mente con la anterior frase de Sonic sobre el plan para ir a buscar a Shadow. Cuando Tails se giró hacia ella, Amy tan sólo giró su cara y se echó a correr hacia el cuarto de invitados que solía usar.
Se suele decir que ha pasado un ángel cuando todos se callan de pronto y nadie se atreve a comenzar a hablar de nuevo. Tails quiso seguirla para hablar con ella, no iba a decirle "ya te lo dije" pero sí algo como que iban a volver todos sanos y salvos, pero no se movió del sitio cuando Sonic le puso la mano en el hombro.
-Deja que hable yo con ella.- Sonic miró el pañuelo que llevaba de cabestrillo. –Creo que ha pensado lo que no es.
Y fue tras ella.
-¿Desde cuándo Sonic se preocupa así por ella?- Preguntó Knuckles al aire.
-Sonic... no parece que quiera luchar.- Se sorprendió Tails entendiendo lo que Sonic tachaba de mal entendido.
-¿Qué?- Knuckles le miró.
-Que el ericito tiene miedo, eso es todo, no le necesitamos para nada.- Se cruzó de brazos Rouge.

Tocó a la puerta pero no hubo respuesta, intentó hablarle pero Amy tenía las manos tapándose las orejas sentada en el suelo al otro lado de la puerta, no quería escuchar ninguna excusa, nada sobre que se iba pero iba a volver, nada sobre que siempre volvía, la última vez casi no lo logra y no podía pasar por eso otra vez. Eran como cristales clavados en su garganta doliendo y forzando sus ganas de llorar, tanto que sus ojos apretados fuertemente casi no podían contener aquellas amargas lágrimas hijas de la frustración de saber que realmente ella no podía hacer nada, que su poder era inútil ante la determinación de un héroe. Ella misma pensaba que debía dejarle ir a luchar, a desahogarse, a ayudar a aquel que le ayudó, pero su corazón se negaba a aceptar el hecho de verle partir de nuevo con la incertidumbre de si mañana volverían a verse.
-Venga, déjame entrar, te lo prometí ¿recuerdas?- Intentó convencerla Sonic.
Y aquello pareció llamar su atención, aquella promesa que le hizo, la promesa de que no iba a luchar, pero ¿cómo iba a mantener tal promesa si tenía que ir a aquella batalla por Shadow? No lo entendió pero le dejó pasar aunque fuese sólo para despedirse.
-Ya era hora.- Dijo Sonic pasando al interior. -¿Por qué te pones así? No he dicho en ningún momento que vaya a ir con ellos.
Amy tuvo la sensación de haberse tragado una manzana entera, era como si se atragantarse.
-¿No vas a ir?- Reaccionó al fin. –Pero preguntabas los planes y parecías emocionado con ello.
-Sólo quería saber si habían atado todos los cabos.- Sonic se sentó en la cama. –Te prometí que no lucharía.- Se puso el brazo de nuevo en el abdomen. –Aún me duele, si fuese sólo sería un estorbo.
Pero aunque lo había dicho no puso gesto de dolor, ni cuando se movió, simplemente decía que le dolía el abdomen, el brazo, la cabeza, que los vendajes los tenía por algo.
-Se las apañarán bien.- Dijo al final Sonic.
Amy por un lado se sintió mucho más tranquila, se había calmado esa inquietud en su interior, pero por otro lado encontró extraño todo eso, ya había visto a Sonic otras veces luchar herido hasta el límite sin darse por vencido, pero también pensó que era la primera vez que estaba tan cerca de la muerte, quizá había ordenado sus ideas.
-Me alegro.- Sonrió Amy sentándose a su lado. –Cuando esto acabe, cuando todos estén en casa de nuevo a salvo, podríamos intentar pasar unas vacaciones juntos tranquilos.
-¿Qué pretendes?- Rió Sonic. -¿Qué nos vayamos al caribe?
-No hace falta irse tan lejos...- Dudó un poco Amy. –Quédate en mi casa.- Sonó su voz dulce. –Una temporada, te lo tomas con calma mientras te recuperas.
-¿Me estás proponiendo?- Sonic se echó a un lado despacito. -¿Qué me vaya a vivir contigo?
Amy se puso muy roja.
-Ah, no pensaba en que te quedases a vivir, tan sólo unas vacaciones pero si quieres quedarte más tiempo podemos hablarlo y cuando te cures puedes buscar trabajo y yo también trabajo por supuesto, entonces cuando tengamos más dinero podemos conseguir una casa más grande para cuando nos casemos y tengamos hijos porque mi casa es pequeña y necesitaremos tres habitaciones por lo menos...- Y algunas cosas más sobre un posible futuro juntos.
Cuando Amy se giró hacia Sonic con grandes ojos brillantes, Sonic estaba ya cerca de la ventana para saltar.
-¡Eh!- Le llamó la atención Amy. -¿Dónde te crees que te vas?
-A que me coman los bichos.- Dijo Sonic de forma graciosa sacando la lengua.
-No tiene gracia.- Se cruzó de brazos Amy.
Sonic soltó una risita, luego se acercó a ella.
-No me cortes las alas tan pronto... nunca he entendido por qué esa obsesión por sentar la cabeza.- Sonic se rascó la cabeza con el índice.
-Bueno, es el sueño de todas las chicas el tener una bonita boda con un vestido blanco de larga cola, entonces sería el día más feliz de mi vida.- Sonrió Amy con los ojos iluminados.
Esa explicación tampoco convenció a Sonic ni le hizo entender más a Amy.
-Aunque no sé si podría ir de blanco...- Se encogió un poco de hombros Amy. –Sonic, tú ¿te arrepientes de lo que hicimos anoche?
Se la quedó mirando, se sentó a su lado.
-No ¿debería arrepentirme? Sabes que nunca lo hago, lo hecho pues hecho está.- Movió Sonic las manos. -¿Por qué me lo preguntas?
-Bueno... no quería comentártelo, pero anoche, o mejor dicho de madrugada, te escuché llorar.- Amy no le miró, bajó un poco la cabeza.
-No lo recuerdo.- Miró a otro lado Sonic.
-Puede que llorases en sueños ¿qué soñaste?- Le miró Amy.
-No lo recuerdo.- Repitió Sonic.

Pero sí lo recordaba, no sabía si había llorado realmente, pero en el sueño sí, o más que un sueño una pequeña deformación de sus recuerdos, una exageración de su terrible experiencia donde no sólo veía cómo aquellas garras le cortaban la piel y los puntiagudos dientes se clavaban en él, era algo más, era ver cómo habría continuado si no llega a aparecer Knuckles, el cómo le habrían desmembrado poco a poco y él habría seguido vivo mientras todo ocurría. En su cerebro podía escuchar el crepitar de sus huesos bajo aquellas fauces que estiraban haciendo jirones de su piel mientras le arrancaban aquel brazo que ahora llevaba vendado. Recordaba en el sueño haberse mirado el brazo desgarrado por el codo intentando mover un antebrazo que ya no estaba ahí casi sintiendo sus dedos en el vacío mientras la sangre se extendía por el suelo manchando a las grotescas criaturas que sonreían con sus fauces enrojecidas de forma sardónica antes de abalanzarse de nuevo a él para sacar de su interior todo lo que podía salir por aquellos cortes en su abdomen.
-¿Estás bien?- Se alarmó Amy. –Estás temblando.
Y no sólo temblando, tenía un sudor frío en su rostro y por un momento había dejado incluso de respirar. Había agachado la cabeza pero Amy podía ver sus ojos vidriosos colapsados por sus pensamientos que al reaccionar y volver la pupila a su estado normal tuvo que ponerse la mano en la boca por las arcadas. Las paredes se habían cerrado a su alrededor dejándole solo e inseguro hasta que sintió la mano de Amy en su hombro.
-¿Sonic?- Le llamó preocupada.
Él respiraba un poco más deprisa de lo normal, pero se había empezado a calmar.
-No vas a dejar que luche ¿verdad?- Sonrió Sonic.
-¡Pues claro que no! No vas a convencerme de lo contrario, te vas a quedar conmigo hasta que te pongas bien.- Apretó Amy los puños. –Y ninguno de los de allá fuera van a impedirme cumplir lo que he decidido.
-Jaja.- Rió Sonic. –Eres perseverante.
Amy sonrió pensando que había dicho que era perseverante y no cabezota. Acercó su cara a la de él un poco tímida, pero Sonic le puso el dedo sobre los labios.
-Ah, pero quien algo quiere, algo le cuesta.- Soltó una risita Sonic.
-¡Eh! Quita esa mano.- Rió Amy.
Sonic lo hizo, quitó la mano de delante para ponerla en su cara alzándola para besarla.

No pretendía interrumpir, aunque realmente al abrir la puerta no esperaba encontrarse a Sonic besando a Amy. Knuckles no era que fuese tan corto para no darse cuenta de según que cosas, pero acostumbrado a ver a Sonic ocultarse de forma graciosa de ella y pasar a verles en ese plan ahora era un poco chocante, sobretodo ahora que eran algo mayores y entendía mejor las situaciones. Realmente había empezado a hablar mientras entraba y se había quedado mudo con la escena, aunque tan sólo le estaba metiendo prisa a Sonic para irse, se negaba a aceptar la idea de Rouge de que Sonic tenía miedo.
-Bueno... eh... perdón.- Knuckles miró a otro lado ruborizado. -¿Ya os habéis despedido? Nosotros nos vamos ya.
Sonic no se movió del sitio tras besar a Amy, ni siquiera le miró, ni a ella cuando se puso en pie.
-Yo no voy.
-¿Cómo que no vienes?- No quiso entender Knuckles. –Mañana empezará el "gran ataque" y hay que sacar a Shadow de allí antes ¿no ves que si Shadow se pone a hacer Chaos Control el ejército no podrá con ellos?
-¿Ese es el plan?- Se le quedó mirando Amy. -¿Sacarle de ahí para que GUN se encargue de los aliens?- Se cruzó de brazos. -¿Y qué pasa con Shadow?
Para Knuckles el bienestar de Shadow era secundario desde el momento en el que les atacó por primera vez, y aunque él pensaba que podía reducirle lo suficiente sabía que necesitaban a Sonic, a alguien suficientemente rápido para llevar a cabo aquella misión, o al menos al Sonic que él conocía.
-Vamos, estás aquí, tienes que venir.- Insistió Knuckles.
-No me necesitáis.- Alzó la vista hacia Knuckles. –Ni siquiera contabais con que seguiría vivo a estas alturas, no formo parte del plan.
-No, yo no te necesito.- Le medio gritó Knuckles. –Pero ahí fuera hay un niño que no ha parado de incluirte en todos sus planes como si fueses a aparecer en cualquier misión diciendo "estoy bien, vamos a patearles el trasero a esos aliens" como si no hubiese pasado nada.
-¿Crees que estoy en condiciones de patearle el trasero a alguien?- Sonic se puso la mano en el abdomen. –Tú estabas ahí, lo viste.- Sonic miraba a un lado con un gesto de dolor triste.
Pues claro que lo sabía, se había manchado de su sangre, le había limpiado las heridas, había llorado por él, pero ese no era el caso.
-¿Y qué piensas hacer?- Knuckles se acercó en tono amenazante. -¿Irte con ella e ignorar todo lo demás? Estamos en guerra, Sonic, el mundo no se ha parado por ti.- Le alzó por el brazo. –No quiero que huyas, que por esto te pases el resto de tu vida escondido.
Y aunque esas palabras le salieron del corazón no fueron suficientes ni para hacerle reaccionar ni para hacerle entender a Amy lo que estaba pasando, por ello se ganó un martillazo de la muchacha que aunque no le hizo apenas daño sí que le molestó, sobretodo porque le había apartado de Sonic quedando ella entre ellos dos con su martillo en alto.
-¡Sonic se queda conmigo!- Le chilló a Knuckles. –No voy a permitir que le arrastréis con vosotros otra vez... me prometió que no lucharía y me voy a encargar de que cumpla su promesa.
Ella de espaldas a Sonic no podía verlo, pero Knuckles sí lo veía, aquella sonrisa en el rostro de Sonic, esa sonrisa que parecía decir que había ganado, que no tenía nada que hacer. Fue entonces cuando Knuckles lo entendió, un pequeño shock en su cabeza, ese momento de inspiración en el que comprendió todo, el por qué de su actitud con Amy y de aquella sonrisa, y desde luego odiaba que Rouge tuviese razón.
-Tú...- Comenzó Knuckles dudando. –Tienes miedo, no has superado aquello ni tienes intención de intentarlo.- Knuckles sacudió la cabeza. -¡Y estás usando a Amy para evitarlo! Este era tu as bajo la manga ¿Crees que diciendo que te duele y con ella protegiéndote vas a poder evitar enfrentarte a tu miedo?
-¡Cállate!- Agitó Amy el martillo delante suya.
A pesar de que para seguir la discusión salieron de la habitación, a Sonic no le interesó, se quedó donde estaba.
-No quiero luchar.- Pensó en voz alta. –No quiero morir.- Y se abrazó a sí mismo.

Knuckles le dio un puñetazo al martillo con la esperanza de lanzarlo lejos y detenerla, pero ella aprovechó ese impulso para girar sobre sí misma dando la vuelta y con esa fuerza extra golpearle. El equidna bloqueó el golpe pero la fuerza del golpe fue la suficiente para hacerle retroceder.
-¿Es que no te das cuenta?- Se encaró a ella. -¡Te está utilizando!
-¡He dicho que te calles!- Le señaló con el martillo. -¿Quieres que vaya con vosotros?- Bajó la cabeza. -¿No te importa que le vuelvan a herir?
-¿Crees que no me importa?- Ese grito de Knuckles sonó algo agudo, realmente alterado. -¿Quién le sostuvo cuando él no podía mantenerse en pie?- Comenzó a respirar deprisa. -¿Qué manos crees que fueron las que se mancharon de su sangre? Tú no estabas allí.- Le echó en cara el equidna.
-¿Intentas darme pena?- Se puso Amy en una pose altiva que no le gustó nada a Knuckles. –Tuvo más crisis que la que tú nombras y al menos tú sí podías hacer algo, podías protegerle, podías confortarle, podías ayudar...- Apretó los ojos. –Sin embargo yo... yo sólo podía mirar a través del cristal y rezar para que despertase, para que todo pasase, por eso ahora es mi turno de protegerle.- Alzó la cara hacia él decidida. –Es mi turno de luchar por él aunque sea contra ti.
Eso fue lo último, Knuckles cesó porque sabía que no había solución, se giró dándole la espalda dando a entender que había acabado.
-Vale.- Escupió esa palabra Knuckles, luego se echó a reír. –Se supone que yo soy el último en enterarse de las cosas, pero esta vez eres tú la que no lo ve con claridad lo que pasa, no es la primera vez que Sonic te pone caras bonitas para conseguir de ti lo que quiere, pero adelante, sigue pensando que ese beso que te ha dado es de verdad, no le guardes rencor cuando lo descubras.
Tras eso se fue.

Aún estaba indignada cuando volvió a la habitación, ahora mismo sólo tenía ganas de sentarse junto a Sonic y esperar que éste le hiciese mimos para calmarla. Al entrar de nuevo en la habitación sin embargo vio a Sonic diferente, se había quitado las vendas del abdomen, las había tirado al suelo y llevaba en la mano las que se había quitado de la cabeza.
-¿Qué haces?- Le preguntó algo temerosa.
Sonic alzó la vista.
-Lo siento.- Se puso en pie.
Amy se acercó deprisa.
-No, no digas que lo sientes, no has hecho nada malo.- Sintió su corazón latir deprisa.
-Knuckles tiene razón.- La miró sonriendo. –Tengo miedo y no quiero ni intentar superarlo.
-¡Pues claro que tienes miedo!- Movió los brazos Amy. –Cualquiera lo tendría, lo que tú has pasado no debería pasarlo nadie.
-Lo sé.- Giró la cara Sonic sin dejar de sonreír. –Por eso debo ir a sacar a Shadow de allí, no puedo dejar que lo que yo he vivido le pase a nadie más.
-¡No, no lo harás!- Y con eso se tiró sobre él.
Le forzó a tumbarse y usó su cuerpo para mantenerle tumbado agarrando con sus manos las de él una a cada lado.
-¡No voy a dejar que te vuelvan a herir!- Sollozó Amy. -¡Me lo prometiste!
-Siento haberte utilizado, te lo prometí porque sabía que me protegerías.- Siguió sonriendo Sonic dulcemente.
Eso le dolía, aquellas palabras que se negaba a aceptar, sobretodo porque Knuckles tenía razón y no era la primera vez que por conseguir algo la utilizaba.
-No te voy a dejar, te vas a quedar aquí hasta que todo acabe.- Amy apoyó su frente en Sonic. –No te van a volver a herir.
-Amy, si no me enfrento a ellos habrá más como yo, tengo que superarlo, este miedo a morir.- Sonic hizo que Amy soltase sus muñecas para entrelazar sus dedos. –No quiero huir ni esconderme, no quiero ignorar al resto del mundo, yo no soy así, tienes que dejar que sea yo mismo, no puedo seguir siendo como tú quieres.
Realmente ella lo entendía, eso de que si no traían a Shadow esa noche iba a sufrir mucha gente e iban a pasar por lo mismo que Sonic y ella habían pasado o una situación peor aún. Cerró sus ojos y se negó a aceptarlo, era el único deseo egoísta que había tenido en la vida, el retener al héroe del mundo por protegerle, porque pensaba que había más héroes, porque no quería que el peso de aquella responsabilidad cayese de nuevo sobre las espaldas de Sonic.
-Voy a ir, quítate de encima.- Intentó moverse Sonic.
Amy alzó la vista y volvió a retenerle con su cara delante de la de él, ante esto Sonic sonrió e intentó besarla. En un principio cedió, pero al rozar sus labios Amy se echó atrás.
-¡Para! No me utilices otra vez... esta vez no me dejaré convencer.- Giró la cabeza de un lado a otro Amy.
-Mírame.- Le llamó la atención Sonic. –Estoy bien, volveré, siempre vuelvo.
Odiaba esas palabras y más cuando al mirarle se fijó que en la cabeza ya no tenía ninguna señal y en el abdomen sólo tenía unas finas líneas que desaparecerían con el tiempo, de manera que tuvo que hacerlo, se quitó dejándole ponerse en pie de nuevo, se abrazó a sí misma notando el frío del hueco que había quedado.
-¿De verdad me has utilizado todo este tiempo?- Gimoteó Amy. -¿Y lo de anoche?
-Sinceramente, no se me ocurrió hasta esta mañana.- Admitió Sonic. –Lo de anoche... yo sólo te besé, fuiste tú la que fue más allá y realmente me sorprendió, no esperaba que quisieses algo más de mí de aquella manera, pero ya te dije que no me arrepiento.
-Si no querías utilizarme en ese momento ¿buscabas agradecerme de esa manera que me quedé a tu lado?- Amy se secó una lágrima dándole la espalda. -¿Qué querías realmente?
-Sentirme mejor, sólo eso.- Y su sonrisa fue sincera y triste. –Lo siento, pero es que ni siquiera pensé en ti en los peores momentos y sin embargo tú siempre estás a mi lado en lo bueno y en lo malo, pero si te sirve de consuelo...- Sonic se acercó y la abrazó por detrás. -Cuando me invitaste a tu casa por un momento pensé que estaría bien, quedarme contigo en tu casa y vivir tranquilo sin la presión de vigilar que todo esté bien en el mundo, casarnos, tener hijos, tener una vida normal.- La soltó. –Pero yo no soy normal.
-Vete.- Dijo Amy con su voz seca. –De todas formas fue de tu anterior yo del que yo me enamoré.- Se la escuchaba contener el llanto. –Vete y recupera ese Sonic que todos queremos tanto.
-Cuídate.- Dijo Sonic dirigiéndose a la ventana.
-¡Sonic!- Le gritó por último Amy. –Si tú te mueres... yo también me moriré.
-Lo tendré en cuenta.- Dijo Sonic subiéndose al marco de la ventana. –Entonces tendré que procurar no morirme para volver y continuar lo que dejamos a medias.
Y al saltar por la ventana y echarse a correr, Amy rompió a llorar desesperadamente de rodillas en el suelo. Delante de ella se asomó una mano ofreciendo un pañuelo, ella miró aquella angelical cara aniñada del zorro y aceptó el pañuelo.
-A mí por un momento también me engañó, creí que realmente no iba a luchar.- Dijo Tails poniendo su mano en la cabeza de Amy.

continuará...