Atención que este capítulo es de sexo esplícito y no aporta nada a la historia que no vaya a comentar en el siguiente capítulo, de manera que menores y anti-hentai abstenerse de leerlo, que conste que he avisado y por lo tanto no me hago responsable de lo que ocurra a continuación, como ya he dicho no aporta nada a la historia de manera que quien no esté preparado para una escena como esta puede pasar directamente al siguiente capítulo (cuando esté up XD) para el resto que sí lean este tipo de historias (que ya los conozco...) disfrutad con esto y espero os guste (que ya me conocéis, la mezcla de sexo y romanticismo que suelo hacer en estas escenas en plan realista).

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No seguir leyendo, atención, atención XD

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Capítulo extra 2: Cambiando de expresión.

Era como si realmente no hubiese un mañana, por un momento olvidó todo, incluso lo que ella misma había dicho que le haría a Knuckles si éste se atrevía a besarla, ahora era ella quien le besaba también sin protestar y sin bromas sobre ello, lo único que quería ahora era vivir el momento, sentir las caricias y que por esa noche la hiciese suya, saciar su necesidad de pertenecer a alguien y que ese alguien fuese Knuckles, que como ya habían dicho ambos estaban faltos de cariño.
Por su lado el equidna se quitó los guantes apresuradamente y sin paciencia para que ella hiciese lo mismo se los quitó él, pero cuando empezó a estirar de la ropa escotada de Rouge ésta le detuvo.
-¡No vayas tan deprisa!- Giró un poco la cara ruborizada. –Aún no estoy preparada.
Se sentía algo incómoda en aquella postura medio tumbada sobre el escritorio, se incorporó un poco poniendo sus manos en la cadera de Knuckles para acercarle. Aquel contacto pareció despertar en él algo más que sus instintos.
-No me vas a pegar ¿verdad?- Dijo Knuckles algo pillo cogiéndola del trasero.
-Mira tú... no te pego porque a lo mejor te gusta.- Se cruzó de brazos Rouge mirando abajo. -¿No decías que tenía el culo gordo?
-Yo no dije que no me gustase.
Y con aquello comenzó a manosearlo, apretándolo suavemente, subiendo las manos intentando colarlas disimuladamente por debajo de la ropa, que cuando lo hizo notó un leve movimiento de Rouge intentando evitarlo, pero a la vez se dejó, debía parecerle excitante que le metiese mano de aquella manera, ella estaba acostumbrada a llevar las riendas y mandar, ahora parecía ser él el que llevaba la voz cantante y para él era extraño porque nunca había tocado a nadie como lo estaba haciendo ahora, sentía curiosidad y excitación además de pensar que nunca le había apetecido hacer algo así con nadie más. Cuando Knuckles por debajo de la ropa siguió manoseando su trasero y comenzó a colar más sus manos por detrás hasta sus muslos, Rouge sintió un escalofrío de placer y una pequeña tensión en su entrepierna, notaba un poco de pringoso líquido saliendo de ella y tragó saliva.
-Ya estoy lista para que me quites la ropa.
No tuvo que darle más indicaciones, quizá porque normalmente no dejaba que se le acercase que ahora que le dejaba estaba intentando hacerlo lo más rápido posible para evitar que ella cambiase de opinión, pero ella no estaba dispuesta a cambiar, le gustaban sus manos sobre ella. Le sacó algo apresurado la ropa estropeada sin dejarle mucho tiempo a reaccionar que cuando se vio desnuda se giró un poco.
-¿Dónde tienes la delicadeza?- Le sermoneó cubriéndose los pechos. -¿Es así como tratan a las damas en tu pueblo?
Y aunque ahora mismo para él de dama tuviese poco, se le acercó por detrás y puso sus manos en los hombros de ella acercando su cara hasta su cuello, comenzó a besarla suavemente y a repasar su nuca con su puntiaguda lengua. Realmente logró que a Rouge se le pusiese la piel de gallina, tan relajada y ese gustillo que le estaba dando que bajó sus manos y echó un poco su trasero hacia atrás, que dio un saltito cuando notó con lo que había detrás de ella, si es que le daba mucha vergüenza haber tocado el miembro de Knuckles, en especial porque al rozarlo lo notó duro y parecía grande, le daba apuro mirarlo pero giró un poco la cabeza con curiosidad.
-¡Madre mía!- Exclamó Rouge sin darse cuenta.
Puede que siempre tachase de pervertidos a todos los hombres, su mente siempre iba dirigida a ese tema y lo que le pasó en ese momento por la cabecita no fue nada inocente precisamente, todo era referente a las cosas que se podía hacer con el regalito que Knuckles le estaba ofreciendo, sólo podía pensar que se sentía bien y que cada vez se sentía mejor, que quería eso en su interior. Si había sentido antes un poco de líquido saliendo de ella lo que ahora caía era casi un manantial, dejó de ofrecer resistencia cuando Knuckles pasó las manos por debajo de sus brazos e incluso puso sus manos sobre las de él mientras las movía en sus pechos. Las mantuvo un momento quietas para mover con sus dedos los pezones consiguiendo que ella soltase un pequeño gemido, se sintió satisfecho con lo que hacía cuando notó el trasero de Rouge pegándose a su cadera con su miembro entre las piernas de ella rozando con su parte central llenándose de aquellos jugos.
-Rouge...- Sonó agitada la voz de Knuckles. –Quiero metértela.
Y no sólo quería eso, quería quedarse con ella, quería mantener esa situación, deseaba poder parar el tiempo para que no avanzase la tarde, sabía que luego todo seguiría, que tendría que continuar la batalla ¿por qué tuvo Shadow que estropearlo? Si hubiese seguido con ellos ahora podría estar con ella sin límite de tiempo, estar dentro de ella y seguir sintiéndose como lo estaba haciendo ahora.
-Deja que te la meta.- Insistió Knuckles abrazándola por detrás.
Ella sintió una sacudida por dentro estremeciéndose.
-Eres un pervertido.- No pudo evitar sonreír.
Le dijo eso pero siguió culeando hasta que Knuckles la forzó un poco hacia el escritorio, haciendo que apoyase su torso ahí con el culo en pompa. Inmediatamente ella soltó sus brazos y los puso en sus muslos separando sus piernas y abriendo la entrada para continuar la juerga.
-Mejor que no falles.- Dijo tentando Rouge.
Se quedó sin respiración un momento mirándola, eso debía ser un sueño, que ya los había tenido así, y si lo era no le importaba, puso su mano sobre la espalda de Rouge observando con detalle toda aquella zona, cogió su miembro con la mano y lo acercó a aquella zona rosada que escupía líquido trasparente.
Aunque sólo había acercado la punta, a Rouge se le escapó un gemido, quizá porque se estremeció de nuevo o por las ganas que tenía en realidad de hacer aquello. Se mantuvo bien quieta mientras Knuckles, con sus manos en las nalgas de Rouge, iba entrando poco a poco, le parecía un poco estrecho en principio, pero cuando llegó al tope donde no podía empujar más y lo sacó un poco para volver a empujar lo sintió mucho mejor, como si se fuese adaptando a él aquella cavidad húmeda y caliente, incluso dentro de su recién despertada mente en cierta forma inocente aún pensó que quizá ella estuviese hecha para él, que eran el uno para el otro.
Rouge soltó sus manos y las apoyó en la mesa para mantenerse cuando Knuckles empezó a moverse dentro de ella quedándose sin aire cada vez que llegaba al tope.
-Duele...- Murmuró Rouge.
Pero tampoco no lo quería decir demasiado fuerte por si paraba, a la vez que le dolía sentía placer, notaba que si en vez de poner resistencia dejaba de apretar y se dejaba llevar por el movimiento era incluso mejor, como si ensordeciese para notar el resto de sus sentidos más agudizados. Se relajó hasta el punto de apoyar su cara en la mesa estando de puntillas, no recordaba cuándo Knuckles había crecido tanto, pero le parecía más alto que ella.
-¿Te hago daño?- Knuckles bajó un poco el ritmo.
Rouge entendió enseguida por qué se lo decía, se le caían las lágrimas y estaba ardiendo, se sentía como en un caluroso día de verano expuesta al sol.
-Tranquilo, esto es de placer.- Sonrió Rouge.
-Oh.- Dijo Knuckles confuso. –Y ¿qué hago para que te corras?
-¿Acaso te quieres correr tú ya?- Su sonrisa cambió a una muy pilla.
-Lo decía porque...- Knuckles no podía evitar seguir moviéndose mientras hablaba. –Ah... esto está muy bien ¿Qué puedo hacer ahora?
-No me andes preguntando lo que quiero, haz lo que quieras, ten un poco de imaginación.- Cruzó los brazos apoyando los codos.
-No me des sermones.- Se quejó Knuckles. –No tengo experiencia.
Por lo bajito Rouge murmuró que ella tampoco era una experta pero cuando Knuckles le dijo que lo repitiese en alto ella dijo que no importaba.
De manera que usó la imaginación, se agachó un poco sobre ella y le puso una mano delante metiéndole el pulgar en la boca diciéndole que lo chupase, a ella le extrañó pero lo hizo, no sabía si intentaba emular un trío o algo así. Ahora sí que se notaba que el equidna era mayor en tamaño que ella, pues Rouge estaba casi con sus piernas colgando y él sin embargo apoyaba bien los pies en el suelo y estaba sobre ella con la cabeza por encima.
Cuando tuvo el dedo bien empapado se lo quitó, se alzó de nuevo y con la otra mano usó sus dedos para separar las nalgas de Rouge en el que comenzó a meter por el ano aquel dedo.
-Oye ¿qué haces?- Se alteró ella un poco.
-Usar la imaginación.- Respondió él.
En principio Rouge pensó que aquello no era bueno, pero cuando metió el dedo el simple hecho de forzar su otro agujero le pareció una idea muy morbosa y ya que aquella zona constaba de tantos puntos sensibles lo notó excitante, tanto que sintió que se estaba corriendo, se ayudó a sí misma pasando su mano por delante machacándose el clítoris hasta acabar gimiendo tan fuerte que Knuckles en principio se acobardó un poco, pero verla así, hacerle lo que le hacía y querer hacer más hizo que acelerase el ritmo empujando frenéticamente mientras ella se corría, y ya se había corrido cuando Knuckles dio un par de empujones más fuertes gimiendo él también hasta desplomarse sobre ella dando pequeños empujones aún como una locomotora decelerando. Tras sacar su miembro de ella le siguió una gran cantidad de líquido blanco que no pareció molestar a Rouge.
Knuckles se quedó sentado en el suelo, unió sus manos.
-¿Qué haces?- Preguntó Rouge medio bajando del escritorio, con tanta embestida estaba prácticamente encima de él de cuerpo entero.
-Rezo.- Knuckles suspiró. –Para que salga todo bien, haya un mañana y podamos volver a hacer algo así.
-Ahhh pero que tonto eres.- Sacudió Rouge la cabeza. –Y un pervertido.
-Pero bien que te ha gustado lo que te ha hecho este pervertido.- Knuckles la miró de reojo.
Y Rouge no tuvo otra salida, sólo pudo sacarle la lengua de forma infantil aún ruborizada.
-Será mejor que limpiemos todo esto o Tails empezará a poner cerrojos en todas las habitaciones.- Bromeó Knuckles.
-¿Lo ves como eres un pervertido?- Rió Rouge. –Ahora que lo has probado ya quieres hacerlo en todas las habitaciones.
-Yo no dije eso...- Knuckles echó sus brazos atrás apoyándose.
Rouge se echó a reír, no paraba de llamarle pervertido pero le gustaba, le encantaba haber compartido con él aquella experiencia y por ello su expresión y su cara cambiaron de forma que Knuckles pensó que nunca la vería así, seguramente porque siempre fingía y hasta ahora no la había visto más que una vez con esa expresión, la noche que le sonrió cuando volvió a ser él mismo, esta vez ya sabía por qué era, simplemente tenía esa cara porque ahora era feliz.

continuará...