Titulo: AMORES ¿IMPOSIBLES? (todo en este mundo es posible jejejeje)
Autora: Sakura Snape ((-jj
Miembro de la Orden Siriusiana
Miembro de la Orden Severusiana
Miembro de la Orden Draconiana
Clasificación: Este capitulo es NC-17
Parejas: Harry / Severus
Remus / Lestat
Louis / Lestat
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a JK Rowling y a Anne Rice, yo solo los tomo prestados (aunque no pienso devolverlos... muajajajaja.... n.n). No persigo fines de lucro, no gano un solo centavo escribiendo esto, ¡ASÍ QUE NO TIENEN PORQUE DEMANDARME!...
Advertencia: Este fic contiene SLASH y spoilers del libro 5 (por aquello de que algunos todavía no lo han leído), sino te gustan las relaciones chico-chico, no lo leas...
Nota: Todo lo que este entre comillas "... " son pensamientos o recuerdos
Todo lo que encuentres así ... es parsel
Y así: ....... es comunicación mental, lo hago para que no halla confusiones
¡¡¡IMPORTANTE!!!!
AN: Aquí ta la siguiente entrega de este fic, de regalo de navidad, no viene la visita al Colegio de Fénix, porque estaba quedando demasiado largo jejejeje... pero en el próximo llegará.
Espero que lo disfruten y
i center ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!
Disfruten de la lectura!!! ((ojj
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CAPITULO 26: BORRANDO LAS MARCAS DEL PASADO
- Severus, por fin he logrado terminar el conjuro para remover la Marca Tenebrosa y te quiero ofrecer la oportunidad de ser el primero al que se la retire... te vengo a ofrecer tu libertad de la Marca de Riddle... y de tu pasado...
Severus tiró al suelo la copa de vino que tenía en las manos en ese momento y no pudo evocar palabra de su boca, se había quedado petrificado ante las palabras de Harry. Volteó a ver a los ojos verdes tratando de encontrar alguna afirmación, tratando de saber si esto era un sueño o no.
Harry se levantó de su asiento y reparo la copa, limpiando la alfombra con un hechizo, después se arrodillo frente al profesor, poniendo sus manos sobre las rodillas de este y pronunció las palabras que sabía que él hombre necesitaba:
- Sev... estoy hablando enserio, sé que puedo retirarla de tu brazo - rozó con su mano el lugar donde aparecía la Marca de Voldemort, sintiendo como el hombre se estremecía al contacto, siempre lo hacía cuando Harry la acariciaba y la verdad es que el chico no quería volverla a ver nunca - quiero darte la oportunidad de elegir si quieres que lo haga o no... y quiero que sepas que esto lo hice por ti Sev, por nadie más...
Después de otro largo silencio, el hombre preguntó:
- ¿Estas seguro de que puedes retirarla?
- Si, completamente, toda mi investigación fue minuciosa... pero no te puedo decir que no dolerá, porque sería mentirte... sin embargo, te puedo JURAR que cuando termine la marca habrá desaparecido por completo y no volverá nunca...
Severus vio directamente a los ojos del chico arrodillado frente a él y estiró su mano para acariciar la sedosa piel, analizando las palabras que habían sido dichas en los últimos momentos.
Harry le estaba ofreciendo la oportunidad de ser libre de la marca de Voldemort, aunque sabía que el recuerdo y la culpa de lo que había hecho no se irían nunca, esto era un gran regalo, un milagro. Le estaban ofreciendo la libertad de uno de sus más grandes errores, de andar libre sin la necesidad de esconder el horroroso tatuaje y esa era una oportunidad que no desaprovecharía. Pero...
- Déjame pensarlo, créeme que es lo que más he deseado en los últimos años; pero una parte de mi, me dice que no lo merezco, que no debo de olvidarme de mi pasado y de los enormes errores que cometí, que esta es la penitencia justa para todo lo que hice siendo un mortífago fiel... necesito pensar esto Harry...
- Lo sé, no esperaba que me respondieras al instante, solo quiero que sepas que existe la posibilidad y que, cuando estés listo, yo estaré ahí... siempre para ti...
- Gracias...
Harry se levantó y le dedicó una sonrisa al slytherin, para después inclinarse un poco y posar sus labios sobre los del hombre sentado en el sillón, delicadamente, solo un roce, como si tuviera miedo de que Severus se rompiera.
El profesor sintió esto y no pudo evitar sonreír dentro del beso y corresponderlo de la misma forma en la que se le había dado; nadie, en toda su vida, lo había besado así, ni nadie había hecho lo que Harry estaba haciendo por él ahora. Acaricio la mejilla derecha de su gryffindor y lo separó un poco para verlo a los ojos y perderse en ellos durante un momento. Después, habló en un susurro:
- ¿Debes irte?
- No, hechicé las cortinas de mi cama antes de venir aquí, no notarán que no estoy...
- Perfecto
Se levantó de su asiento y tomó al oji-verde de la mano, lo condujo a la habitación, sin decir una sola palabra.
Cuando llegaron, los dos se quitaron los zapatos y se vistieron con pijamas, se acostaron uno en los brazos del otro y se quedaron dormidos casi al instante.
XXXXXXXXX
Era la última semana de abril, Draco estaba sentado junto a Harry en clase de Pociones y todos los alumnos estaban concentrados en la poción que estaban realizando: suero de los muertos, un tranquilizante demasiado fuerte, que solo se usaba si se necesitaba tranquilizar a alguien que había sido atacado por una criatura mágica y lastimado demasiado.
Estaban muy atentos a la poción, porque si se equivocaban en un solo gramo de algún ingrediente, el suero se convertiría en veneno.
Quince minutos antes del final de la clase, Draco y Harry ya habían terminado la poción, la habían envasado y estaban limpiando la mesa y su caldero.
- Muy bien, supongo ya debieron de haber terminado, envasen la poción, entréguenmela, limpien y pueden retirarse... - se escuchó la voz de Severus
Draco volteó a ver a su amigo, pensando en el deseo de Harry de estar cerca del profesor en cualquier oportunidad y que esta no sería la excepción, pero no espero las palabras de este:
- Entrégala tu Draco, yo terminaré de limpiar... - le dijo con una sonrisa
- ¿Estas seguro?...
- Claro...
El rubio tomó el frasco y se dirigió al escritorio de su padrino, entregó el frasco y se retiró de nuevo a su mesa, donde el gryffindor lo esperaba con todo listo para retirarse, lo cual le pareció extraño, ya que era la clase antes del almuerzo y él pensó que el moreno iba a pasar ese tiempo con su pareja, pero parecía que no era así.
Se preguntó si algo malo estaría pasando, ya que Harry y Severus no habían estado juntos desde la semana pasada, si, habían platicado y se saludaban cortésmente, pero el gryffindor ya no se escapaba por las noches a las habitaciones del profesor; también había notado que su padrino había estado algo distraído durante las comidas y cuando él iba a verlo para platicar un rato, aunque le había dicho que no era nada.
- ¿Pasa algo entre tu y Severus? - le preguntó en voz baja cuando salieron del salón y se dirigían al Gran Comedor
- ¿Algo?
- Si, ¿se pelearon o algo así?
- No, para nada, ¿por qué lo preguntas?...
- Es que ya no pasan tanto tiempo juntos como antes y él ha estado algo distraído, aunque no se le note mucho...
- No, no hemos discutido, es solo que le estoy dando algo de espacio, le dije que puedo quitarle la marca de su brazo y lo esta pensando, quiero suponer que piensa mejor si no estoy distrayéndolo cada cinco minutos...
- Ya veo...
Siguieron caminando, Malfoy estaba analizando las palabras de su amigo; él sabía, por todo el tiempo que pasaba en la cámara con él, de las investigaciones de este y también estaba al tanto de que ya había terminado con estas; cosa que nadie más sabía, pues el gryffindor quería mantenerlo en secreto. Supuso que esto sería una decisión bastante complicada para su padrino y lo entendió, porque él mismo, aunque sin marca en el brazo, estaba pasando por lo mismo que Severus había pasado, aunque no lo estaba manipulando el viejo loco.
Harry y él ya habían conversado sobre esto, largo y tendido, aunque algunas veces quedaban dudas que eran solucionadas, como hacía dos semanas, cuando el gryffindor se le había acercado en la cámara y le había interrogado de nuevo:
Flash Back
Estaba sentado en uno de los sillones de la Cámara, Elddir, la serpiente guardiana del lugar, se encontraba enroscada a su lado, durmiendo.
Volteó al escuchar unos pasos acercándose y vio frente a él al chico gryffindor.
- ¿Qué pasa?
- Quiero saber algo... que no te he preguntado respecto... respecto a todo este asunto tuyo con Vol... Riddle...
Draco supo que su amigo estaba tenso, pues no era común que se refiriera al Señor Tenebroso por su apellido muggle, o que no supiera como decir las cosas.
- Pregunta, no voy a morderte, tal vez a picotearte un rato, pero no a morderte... - dijo refiriéndose a su forma de animago, para quitar un poco de tensión
Harry esbozo una pequeña sonrisa y se sentó al otro lado del sillón, pues Elddir quedaba en medio y no quería despertarla.
- ¿Qué va a pasar cuando Riddle te liberé del compromiso que tienes con él?... quiero decir... ¿qué va a pasar cuando te entregué el alma de tu madre y tu la liberes?...
Se quedó callado unos momentos pensando en como contestar. Sabía que esa pregunta iba a llegar tarde o temprano, solo que en ese momento lo había tomado desprevenido; decidió que lo mejor era ser directo.
- Va a matarme, sabe que nada más que eso me ata a él, así que va a matarme... ese fue el trato... pero si le demuestro que le soy fiel, pensará en la posibilidad de dejarme con vida y dejarme entrar en sus filas, cosa que no pasará nunca, claro esta...
El silencio que se formó en ese momento, no fue incomodo, pero si algo raro. Después de eso, Harry había hablado y dicho que no lo iba a permitir, pues Ginny lo mataría si algo le pasaba al rubio y este supo que esa fue su forma de declararle hasta que punto llegaba su amistad.
Después habían hecho planes y modificaciones al plan con Voldemort y no habían vuelto a hablar de nada que tuviera que ver con eso.
Fin del Flash Back
Ahora Draco estaba seguro de que el Gryffindor lo tenía en estima y se preocupaba bastante por él y por su padrino, porque sabía que este último era el ancla de la que Harry se estaba sosteniendo para no perder el juicio.
Entraron al comedor y los brazos de Ginny se cerraron alrededor de su cuello, los labios de la chica se posaron en los suyos.
Si, tenía que proteger a sus seres queridos, pero en ese momento podía tomarse un descanso.
XXXXXXXXX
Severus estaba sentado frente a la chimenea en sus habitaciones, con una copa de vino tinto en la mano (NA: si, ya sé, estoy traumatizada con la chimeneas y el vino tinto, y del café ni pregunten!!! U), observando el movimiento de las llamas, que siempre le ayudaba a relajarse y a pensar mejor las cosas y en este momento, realmente lo necesitaba.
La propuesta de Harry no dejaba de rondar por su cabeza y ya llevaba una semana pensándolo; la próxima semana, el viernes para ser exactos, sería su cumpleaños; sabía que Potter tenía conocimiento de ello, ya que se lo había preguntado hacía algún tiempo y estaba seguro de que algo le tendría preparado.
- Tonto Gryffindor sentimental, todos son iguales ¿cómo demonios terminé yo con uno de ellos?... de nuevo... - se preguntó en voz baja - "pero ahora no puedes vivir sin él, porque te enamoraste Severus..." - le dijo una vocecita en su cabeza, que últimamente no se quedaba callada y para ser honesto consigo mismo, sabía que tenía razón, pero lo estaba volviendo loco.
Cerró los ojos y suspiró, tomó otro sorbo del vino tinto y siguió observando las llamas.
La verdad era que había estado pensando en la Marca de su brazo los últimos días, incluso Harry le había dado espacio para que lo hiciera y se lo agradecía, porque a veces necesitaba estar solo.
Y, en estos días, la mayor parte de sus conclusiones habían llevado a la aceptación de dicha oferta, pero había otra parte de él que seguía pensando que se lo merecía como penitencia por todos los crímenes que había cometido. Aunque, por el otro lado, el que ya no tuviera la Marca significaría que sería libre y podría ir a donde quisiera sin ser juzgado, claro, con su gryffindor a un lado; y, tal vez, cuando la guerra terminara, podría desaparecer junto con Harry y podría dejar los recuerdos y las culpas atrás, por completo.
Suspiro, algo que últimamente hacía con demasiada frecuencia y decidió que era hora de despejarse un rato, tal vez iría a dar una vuelta por los pasillos a cazar alumnos que estuvieran fuera de sus habitaciones a deshoras y podría distraerse un rato quitando algunos puntos; una parte de él quería encontrar a cierto oji-verde vagando por el colegio.
Dejó la copa sobre una mesita de noche, tomó su capa y salió de sus habitaciones, para empezar a recorrer los pasillos.
Iba por el séptimo piso del castillo, pasando frente a un tapiz de unos trols golpeando a Barnabás el Chiflado, cuando empezó a escuchar algunas notas musicales que se filtraban por una puerta al final del pasillo, se acercó, escuchando con más claridad las notas que reconoció de piano y viendo una tenue luz escaparse por la ranura de la puerta; se extraño del sonido, en Hogwarts no había ningún piano, hasta donde él sabia.
Se acercó más, seguro de pescar a un chico fuera de su habitación, la música paró, dando por terminada la melodía, cuyas notas le parecían familiares y escuchó sonar discretos aplausos, después, apunto de abrir la puerta, se detuvo en seco:
- Hermoso, Harry; la práctica te ha hecho mejorar enormemente... - escuchó la voz de Lestat hablar melosamente y entendió porque la melodía le había parecido conocida, pues nadie tocaba como lo hacía el gryffindor
- Si, has mejorado, tu corazón habla dentro de las notas... es mágico... incluso mucho más que para un mago... - una segunda voz, la de Louis, se escuchó dentro del cuarto
- No es para tanto... - la voz de Potter sonó y luego pasos por la habitación, Severus supo, sin necesidad de verlo, que el chico debía de estar sonrojado.
Después de un momento de silencio, nuevas notas se hicieron presentes, esta vez no eran interpretadas por el gryffindor, el profesor lo sabía con seguridad, aun sin haberlo escuchado desde las últimas vacaciones. Ahora le pediría explicaciones al gryffindor del porque de su silencio sobre esta habitación.
- Lestat, si tu supieras tocar como Harry, sería un milagro... - escuchó la voz de Louis
Sabía que no debía de escuchar esta conversación y que debía de entrar y llevar al chico a su sala común, además de darle una reprimenda a los dos vampiros que se encontraban dentro y que, se suponía, eran profesores del colegio y debían hacer que los alumnos acataran las reglas; pero, la curiosidad le ganó, así que se quedó escuchando, confiando en que los vampiros no notaran su presencia. Lo que no sabía, era que ya ambos lo habían hecho, pero querían jugar un rato.
Louis, que tenía la cabeza del gryffindor en su regazo y acariciaba los cabellos negros azabache, tan parecidos a los suyos y ya casi del tamaño de su propia cabellera, sonrió con malicia y decidió que era hora de que el hombre que escuchaba desde la puerta se enterara de unas cuantas cosas; sabía que su fénix le tenía mucha confianza al profesor, pero había muchas cosas que no le decía y que terminarían por explotar en el momento menos oportuno. Algunas verdades no haría daño.
- ¿Estas muy cansado pequeño fénix?...
- Algo... estuve toda la tarde con Draco, practicando algunos hechizos... ya sabes...
- Si, pero, he notado que últimamente ya no pasas tanto tiempo con Severus... ¿se pelearon?...
- Eres la enésima persona que me pregunta eso... - contesto el chico con un poco de desesperación, ya se estaba hartando - no, no tenemos ningún problema, estamos perfectamente bien, solo le estoy dando un poco de espacio...
- Y por eso vienes aquí cada noche... a tocar en este piano que desaparece constantemente... - era una afirmación, no pregunta - siempre me he preguntado como funciona esta habitación, cada vez que llego, tiene apariencias diferentes, claro que siempre que vengo es porque tu o Lestat están escondidos aquí y tengo que venir a vigilarlos...
- Yo me sé cuidar solo Louis...
- Yo también... - dijo Lestat sin dejar de tocar el piano
- Lo sé, eso no es lo que me preocupa...
- ¿Entonces?... - preguntó Harry
- Me preocupa que destruyan el colegio o que hagan algo indebido... claro que tu Harry solo haces cosas indebidas en las mazmorras, ¿o me equivoco?...
El chico tardó unos segundos en reaccionar ante el comentario del vampiro, hasta que sumo dos más dos y su piel se tornó tan roja como el cabello de Ron y todavía más roja, fue cuando Lestat eligió su momento y comenzó a reír fuertemente.
- ¡¡¡LOUIS!!!... - gritó el chico apenado, levantándose de la posición en la que se encontraba y reclamando con sus ojos a la broma del vampiro
Lo que no sabía, era que, al otro lado de la puerta, Severus Snape, adquiría un pequeño color rojizo en sus mejillas, cosa muy, pero MUY rara en él.
- Esta bien, esta bien... dejo de burlarme de ti... - dijo Louis entre risas, sintiendo la vergüenza del profesor del otro lado de la puerta - ahora explícame como funciona esta habitación, estoy seguro que tu la conoces mejor que Lestat...
- Muy bien... - dijo el oji-verde, mientras regresaba a su posición anterior en el regazo de su 'hermano' - por principio, este es el Cuarto de los Menesteres, sirve para todas aquellas personas que necesitan algo y lo necesitan rápido. Para hacerlo funcionar, debes de caminar por el pasillo y, mientras lo haces, concentrarte en lo que deseas en ese momento, así aparecerá la puerta y la habitación contendrá lo que necesitas...
- ¿Cómo descubriste esta habitación?...
- Dobby me dijo donde estaba el año pasado, necesitaba un lugar donde impartir clases de Defensa, porque la 'profesora', no nos enseñó nada, era la 'favorita' de Fudge...
- Así que la usaste para darle clases a tus compañeros... que generoso de tu parte...
- No lo creas, a Hermione le costó mucho trabajo convencerme y, al final, nos descubrieron y Dumbledore asumió toda la responsabilidad, tuvo que irse... si no hubiera sido por eso, tal vez Sirius... - los finos dedos de la mano de Louis, evitaron que el gryffindor siguiera hablando
- No fue tu culpa, hiciste lo que debías de hacer, ahora esos chicos sabrán defenderse un poco mejor y el que tu padrino se halla ido, no tiene nada que ver con esto... tal vez hubiera ocurrido lo mismo si el viejo hubiera estado aquí...
- No, no hubiera ocurrido lo mismo, si él hubiera estado aquí, yo no me hubiera acercado al Ministerio, Sirius no me hubiera seguido hasta ahí... no...
- ¿Y Severus?... - preguntó Lestat, dejando de tocar el piano y acercándose al sofá
- ¿Qué hay con él?...
- Sé que él estuvo aquí todo el tiempo, ¿por qué no le dijiste a él?...
- Digamos que, se me olvido que él apoya a Dumbledore...
- ¿Y eso?...
- No nos llevábamos bien... digamos que no era de mi agrado todavía el año pasado... y el año anterior a ese, y el anterior y el anterior...
- ¿Por qué?...
- Nunca se dio el tiempo de conocerme y el año pasado lo odie... por atacar a Sirius como lo hizo, por hablarle del modo en que lo hizo, yo sé que mi padre y mi padrino le jugaron malas pasadas, lo vi, nadie tuvo que contármelo y realmente sé que fue cruel, llegué a decepcionarme de Sirius y de mi padre; pero no fue justo que atosigara a Sirius con su encierro en Grimmauld Place... no debió de hacerlo... tal vez, él no hubiera salido de la Mansión y no se hubiera ido, seguiría aquí conmigo... no lo culpo, no estoy diciendo eso, pero... pero...
Dentro de la habitación, los dos vampiros pudieron ver claramente a Harry, apretando los puños hasta sacar sangre de ellos, tratando de contener las lágrimas cosa que, el vampiro moreno había notado, pasaba cada vez que el recuerdo de Sirius Black hacía estragos en la mente del león; Louis lo abrazó, tomó sus manos y lamió con cuidado la sangre, después, beso delicadamente los labios del chico, esto había llegado muy lejos, no creyó que la conversación derivara en el difunto padrino.
Fuera de la habitación, Severus quería golpearse contra la pared, no podía creer que le hubiera hecho tanto daño al chico, simplemente nunca pensó en el rencor que posiblemente le tenía debido al perro, a Black, pero al escuchar ese pequeño resentimiento en la voz del gryffindor, le hizo entender todo lo que había provocado con sus actos, aunque no le culpara por la muerte de su padrino, pero él mismo aceptaba que, de alguna forma, había forzado a Black a salir de esa casa, para ir a buscar a Harry. Y no era solo eso, sino también la forma en la que lo había tratado durante esos últimos seis años.
Louis, con Potter aferrado a él como a un ancla, volteó a ver a Lestat y este se levantó, dirigiéndose a la puerta, la abrió y tomó por el hombro al profesor de pociones. Severus volteó, y se dejó llevar al interior del cuarto, pudo contemplar el piano, la decoración mágica y el sofá, donde se encontraban dos oji-verdes, uno de ellos tratando de no llorar, todavía no, Bellatrix seguía viva.
Se acercó, y acaricio con cuidado el cabello del chico, este volteó y se quedó sorprendido al ver al profesor ahí, luego se preocupo y se sintió culpable por las palabras que había dicho. Soltó al vampiro y se dirigió a Snape:
- Severus, yo...
- No digas nada, después hablaremos...
El hombre extendió los brazos y recibió en ellos al chico que le había robado el corazón, sin importarle la presencia de los vampiros. Louis sonrió, eso era exactamente lo que quería, que Severus se enterara de algunas cosas, pues los secretos y las mentiras se hacían cada vez más y más grandes, esto aliviaría la tensión de su 'hermano' por algún tiempo, que esperaba, fuera lo suficientemente largo.
Salió de allí, llevándose consigo a un sonriente Lestat, era hora de alimentarse y tenía que sacar a su progenitor del castillo antes de que hiciera una locura, bueno, antes de que repitiera sus locuras.
Dentro de la habitación, la pareja seguía abrazada, ahora acostados en el sofá, disfrutando del calor del otro, que no habían tenido en la última semana, estaban hambrientos de ese calor.
- A veces me asusta lo mucho que me haces falta... lo mucho que me conoces... el que empiece a depender de ti, de tu sonrisa, de tus ojos... - susurró Severus al oído del chico, era hora de arreglar algunas cosas - nunca, en toda mi vida, había necesitado tanto a alguien, me prometí a mi mismo que nunca lo haría... pero llegaste tú y todo cambio...
- Sev, yo... lo que dije...
- Déjame terminar... - pidió el profesor y el chico calló, mientras se aferraba más al hombre - sé que te he hecho mucho daño Harry, que no tenía ningún derecho de tratarte como lo hice ó de tratar a tu padrino como lo hice... pero no puedo regresar en el tiempo y hacer de nuevo las cosas, lo hecho, hecho está y no hay forma de arreglarlo, lo que puedo hacer, es pedirte perdón por todo y esperar que puedas perdonarme... - besó la frente del chico y sintió las manos de este aferrándose a su túnica, después, escuchó esa dulce y sedosa voz que lo volvía loco hablar desde su pecho
- No tengo nada que perdonarte Sev... hiciste lo que hiciste, tus razones tenías y no voy a cuestionarlas; no te puedo culpar por la muerte de Sirius, lo sé, es solo que a veces necesito alejar a mi padrino y pensar que no fue mi culpa, que yo no tuve nada que ver... lo que pasó, pasó por una razón y no podemos volver el tiempo atrás, como tu lo dijiste... perdón por decir esas cosas, es solo que a veces no puedo quitar esas ideas de mi cabeza... lo siento... yo no tengo nada que perdonarte, eres el hombre perfecto...
Volteó a verlo a los ojos, y le sonrió con esa ternura de la que solo era capaz estando al lado del profesor, el cual devolvió la sonrisa con una que solo dedicaba al chico cuando estaban solos, como en ese momento.
Se inclinó y lo beso, solo un roce, pero que hizo correr señales por el cuerpo de ambos, se abrazaron así, contentos de haber aclarado otra cosa más y Harry agradeció que Louis le hubiera hecho esto, porque sabía que el vampiro lo había hecho a propósito.
- Ahora dime Harry, ¿desde cuando vienes a esconderte a este cuarto?... porque sé que no es la primera vez y que no siempre estas en la compañía de esos dos... - escuchó la voz de Severus desde su cabeza y no pudo evitar sobresaltarse un poco.
- Ahem... yo... amm... yo...
- ¡Potter!...
- Lo siento profesor Snape, creo que es algo tarde, tengo mucho sueño... - fingió un bostezo - creo que podemos dejar la pregunta para después...
Severus lo miró entre divertido y molesto, ya sabía la respuesta a su pregunta, pero parecía que el chico no se iba a echar de cabeza tan fácilmente, hizo una mueca sarcástica y le dijo:
- Esta bien, lo dejaré... por hoy... - dijo antes de que Harry pudiera celebrar - pero...
- ¿Pero?...
- Tendrás que darme algo a cambio...
- Ya sabía yo que nada era fácil contigo... ¿qué quieres?... - Sev sonrió
- Que toques una pieza en ese piano mágico... y que de vez en cuando, me invites a escucharte...
Harry le sonrió y volvió a besarle con todo el amor del que era capaz, contestando con el beso a la petición del hombre al que amaba más que a la vida misma, para después separarse de él y dirigirse al piano.
Severus se sentó en el sofá, observando como el chico se sentaba ante él y comenzaba a tocar con toda la pasión con la que siempre lo hacía y que era algo que él amaba del gryffindor. Escuchó la melodía atentamente y comenzó a pensar que el chico tenía una obsesión con las piezas de Beethoven: Para Elisa.
Así pasaron el resto de la noche, hasta que Harry dejó de tocar alegando que estaba cansado y los dos se quedaron dormidos sobre una cama recién aparecida, con las melodías sonando todavía en sus cabezas, felices de estar juntos.
Asegurándose de cerrar la puerta con un hechizo y poner otro para silenciar y que no saliera ningún sonido, claro.
XXXXXXXXX
El resto de esa semana y la siguiente, paso sin más contratiempos, excepto por los sueños que Harry tenía sobre Voldemort torturando a varias victimas muggles y destruyendo sus aldeas sin siquiera pensarlo dos veces y se preguntó si él llegaría a ser tan cruel bajo la batuta del Lord.
También veía la cantidad impresionante de nuevos mortífagos que el Lord reclutaba cada día, sus filas estaban siendo engrosadas cada día más, cosa que Draco le confirmó después de la reunión que tuvo que atender el fin de semana y de la cual el rubio había regresado vomitando; afortunadamente, él no había recibido las torturas esta vez, pero había presenciado una masacre de dos muggles que había sido por demás brutal, le había comentado al oji-verde que de las dos pobres almas, solo había quedado un charco de sangre, después de haberles aplicado varias maldiciones antiguas, peores que los imperdonables en la opinión de Malfoy.
Lo peor de todo, fue que las víctimas habían muerto a manos de su propio padre y Lucius ni siquiera se había inmutado un poco.
A Harry le había costado mucho trabajo hacer reaccionar a Draco después de eso, tuvo que elaborar una poción calmante y dejar al chico al cuidado de Elddir en la Cámara, a la mañana siguiente el pretexto del día para Ginny, fue que habían comido algo pasado, pero que estaba mejor debido a los cuidados de Potter y la poción para la nausea que se le había dado.
Emily, que había estado un poco pálida esa semana, recordó a sus alumnos la visita al Colegio del Fénix que se haría el lunes 15 de mayo y que debían de tener una maleta de equipaje listo, también informó, que dada la distancia del viaje y a que viajarían en los carruajes que usaban al principio de año para llegar a Hogwarts, alegando que sería más agradable de esa forma, partirían el domingo al medio día, para llegar en la tarde, indicarles que habitaciones ocuparían, dormir e incorporarse al recorrido; también que regresarían, no el 17 por la noche, sino el 18 por la mañana y tendrían el resto de la semana libre para descansar del viaje, lo cual celebraron los alumnos, hasta que se les informó que tendrían que elaborar un informe para cada una de sus materias sobre: ¿de qué forma les sirvió el viaje en sus expectativas de carrera? y ¿qué impresiones tenían del Colegio?, así como ¿para qué les servían los conocimientos adquiridos en el viaje para cada una de las materias que llevaban?
Entonces todos empezaron a renegar, el fin de semana después del viaje, se la pasarían haciendo ensayos. (NA: lo siento por ellos, yo ya sé lo que es eso... bua!!! No tuve vida social durante cuatro meses por culpa de los ensayos!! Vv)
Y no solo eso, los equipos de quidditch de Gryffindor y Slytherin tenían que entrenar más duro después del viaje, pues la final sería la última semana de Mayo.
La buena noticia, buena para Harry, fue que, además de Emily, Severus y Remus les acompañarían y solamente ellos.
De esos eventos, no había pasado nada interesante, además de que no había podido estar a solas con Severus, por varias razones de tiempo.
Y, por fin, después de varios días de espera, llegó el viernes 5 de mayo y el cumpleaños de Severus, donde el hombre le daría una respuesta a su propuesta sobre retirarle la marca del brazo.
XXXXXXXXX
Ese día, Harry había estado preparando todo para la sorpresa que le tenía al hombre, sabía que sus cumpleaños no habían sido nada buenos y quería hacerle algo realmente especial.
Durante toda la semana se había escapado a Hogsmade por las noches para comprar lo que necesitaba, e incluso, hizo pedidos al Callejón Diagon para que le suministraran el regalo perfecto para el profesor. Aunque después, con ayuda de Hermione, hizo el hechizo que bastaba para completarlo.
El mismo viernes cinco, después de la clase de pociones, el chico se quedó unos minutos más para informarle del lugar y la hora a la que se verían.
- En un momento los alcanzo... - les dijo a sus amigos
- ¿Seguro?... ¿o nos dejaras plantados como siempre?... - le preguntó Draco en forma burlona, refiriéndose a todas las veces que el gryffindor había dicho eso y se había quedado a comer con el profesor
- Si Malfoy, seguro...
Dio la media vuelta y se dirigió hacia el escritorio de Severus, donde el hombre escribía sobre algunos pergaminos varias notas. Todos los demás alumnos salieron de allí, volteando a ver a los dos hombres, preguntándose por el bien del gryffindor.
A pesar de que ya había pasado algún tiempo de la publicación del artículo de Daniel, las cartas seguían llegando para el oji-verde expresando sus simpatías por la situación en la que se encontraba y el Profeta gustaba de publicar artículos sobre la antigua vida del profesor y las preocupaciones de los periodistas por la seguridad de Harry. Afortunadamente ni él ni Severus hacían caso de las críticas.
El chico se acercó al escritorio, se sentó en una de las orillas de este y espero a que su profesor terminara de escribir en el pergamino, no quería interrumpirlo.
- Los escritorios son para escribir señor Potter, no para sentarse en ellos, para eso existe un invento llamado sillas... - dijo Severus sin despegar sus ojos del pergamino, Harry sonrió y el profesor volvió a hablar - ¿Qué desea Potter?...
- ¿Quién dijo que quiero algo?... ¿no puedo simplemente estar aquí admirando lo sexy que es profesor Snape?...
- Estoy seguro de que tendrá cosas más importantes que hacer...
- No, de hecho no...
Guardaron silencio hasta que el profesor terminó de escribir sobre el pergamino, lo guardo y volteo a ver a su alumno.
- ¿Qué pasa?...
- Solo quería preguntarte si esta noche la tienes libre, y si es así, si podemos vernos...
- ¿Por qué el interés?...
- ¡Oh vamos Sev!, solo di si ó no...
- ¿No tienes clase de Artes Oscuras esta noche?...
- ¿Alguna vez me responderás una pregunta con algo que no sea otra pregunta?...
- ¿Cuándo he hecho yo eso?...
Harry suspiró, de verdad que no se podía con este hombre. Pero él estaba enamorado de todo lo que era Severus, incluyendo esto.
- No, no tengo clase, Emily me dijo que hoy tenía algo que hacer y Lestat y Louis salieron a no se donde... - volteó inmediatamente hacía la puerta para evitar que el hombre le viera a los ojos - "si, después de que les pedí el día por enésima vez decidieron hacer otras cosas" - pensó y volvió su mirada a Severus - entonces, ¿puedes o no?...
- Mmmm... esta bien, si puedo, ¿dónde nos vemos?... ¿en mis aposentos?...
- No... veme en el Cuarto del Requerimiento a las nueve en punto... si recuerdas como llegar ¿no?...
- ¿Por quien me tomas Potter?...
- Olvídalo, bueno, nos vemos esta noche... - se levantó del escritorio y se dirigió hacia Severus, se inclinó y depositó un pequeño beso en los labios del hombre.
Se separó al instante; cuanto le hubiera gustado quedarse a comer con Severus, pero tenía muchas cosas que preparar.
- Hasta la noche... - contestó el hombre acariciando delicadamente la mano del chico.
Harry le sonrió y salió de allí, dejando a Severus pensando en lo que estaría planeando el chico.
Abrió el primer cajón de su escritorio, repleto de los dulces regalo de Albus y los regalos de los demás profesores y de Draco. Suspiró, no los había abierto, solo esperaba que fuera algo decente.
XXXXXXXXX
Harry caminó hacia el Gran Comedor, solo estaría ahí unos minutos pues tenía que preparar todo para la noche. Afortunadamente no tenía que entrar a la clase de Defensa. Estaba emocionado, quería que esta noche fuera perfecta para Severus.
Se sentó al lado de sus amigos y empezó a comer al instante lo más rápido que podía. Ginny rió un poco y Hermione le reprendió:
- ¡Harry Potter!... Come más despacio o vas a enfermar…
- Lo siento Herm... es que llevo prisa, quiero arreglar todo para esta noche...
- ¡Ah si!... la gran noche... - dijo Ron - cálmate viejo, parece que te vas a casar o algo así...
- ¡Cállate Ron!... ¿Draco?...
- ¿Si?...
- ¿Tienes lo que te pedí?...
- Claro... baje hace rato a envasar... - el rubio empezó a buscar algo en su mochila - aquí esta... - dijo sacando un pequeño morralito y entregándoselo a Harry - deben de ser suficientes...
- Gracias... - dijo Harry guardando el morralito en su mochila
- ¿Qué es eso?... - preguntó Gabrielle con curiosidad, últimamente la chica permanecía muy callada y de nuevo se estaba poniendo pálida. Además, ya no le hablaba tan bien a Hermione.
- Unas pociones que necesito para esta noche... para Severus...
- Demasiados detalles... - dijo Ron con una expresión de desagrado, su novia le dio un codazo
- No seas así Ronald Weasley...
- Déjalo Hermione... - dijo Harry - y no son lo que piensas Ron, son pociones anti-dolor...
- ¿Anti-dolor?... ¿para qué?...
- Si logro lo que quiero hacer esta noche, te lo diré mañana Herm... ahora solo espero que Louis pueda llegar a tiempo para ayudarme...
Y ahí termino la conversación, pues el chico se dedicó a su comida. Escuchó un bufido de parte de Hermione al escuchar el nombre del vampiro y supo que la chica ya debía de haber descubierto varias cosas. Sonrió, se había tardado demasiado.
XXXXXXXXX
Al termino de la comida, Harry subió rápidamente al cuarto de los menesteres. Pidió una habitación con un piano en ella, cálida sin la necesidad de una chimenea, donde las paredes semejaran al completo el firmamento lleno de estrellas y, en el centro del cuarto, una cama adoselada con cortinas de color morado fuerte y una pequeña mesita de noche al lado. Además iluminado con velas de luz tenue que flotaran delicadamente en el lugar. Y una mesa con dos asientos para poder cenar.
Entró, encontrándose con lo que había pedido, no se veían paredes, pues la todo se veía como si fuera el firmamento nocturno. El elegante piano blanco estaba en una de las esquinas o eso parecía.
La cama se distinguía y las velas se movían del paso, sin dejar de iluminar. La mesita de noche se encontraba al lado de la cama y tenía el tamaño perfecto.
La mesa para comer tenía sobre de ella un elegante mantel blanco y las mesas tenían tallados finos.
Se dispuso a ordenar y preparar todo lo que tenía que hacer.
Dobby se encargaría de la cena, Louis traería el atuendo adecuado que prometió conseguir, Ron lo cubriría esta noche y ahora solo tenía que poner todo el resto de las cosas en su lugar y esperar a que llegara la hora adecuada.
XXXXXXXXX
Eran las siete de la noche en punto. Ya había anochecido y Louis se dirigía al cuarto de los Menesteres, acompañado de Lestat, con un atuendo en las manos.
La noche anterior había ido a Londres, con ayuda de Lestat, por el encargo del chico, sabía lo importante que era esto para él y estaba dispuesto a ayudarlo en todo lo que pudiera.
- ¡Que romántico!... ese chico es demasiado maduro para su edad... - dijo Lestat
- Ha pasado por demasiadas cosas...
- Pero ahora es feliz al lado de Severus...
- Yo solo espero que dure tanto como ellos quieran...
- Lo hará... no te preocupes...
Llegaron al cuarto y abrieron la puerta encontrándose con el escenario que el chico había pedido, los dos se quedaron sorprendidos.
- ¿Qué tal?... - preguntó el chico cuando vio que eran ellos
- Perfecto... - dijo Louis
- Buen gusto Mon cher... - comentó Lestat, mientras se acercaba a tocar las teclas del piano y a investigar donde estaba la pared.
- ¿Trajiste lo que te pedí Louis?...
- Claro, pero Lestat te ayudará a arreglarte, yo me quedaré aquí para que no desaparezca todo esto, ¿esta bien?...
- Si, tengo que ir a la Cámara por el regalo de Severus...
- Entonces vamos... - dijo Lestat - allá te arreglarás...
El chico asintió y siguió al vampiro fuera del lugar, Louis les dio el atuendo y una pequeña bolsa que llevaba con él.
Así bajaron los dos hasta la cámara, evitando a todo mundo en el camino.
XXXXXXXXX
Una hora después, a la ocho en punto, la puerta del cuarto se abría y Harry y Lestat entraban.
- WOW... Harry te vez, fabuloso... - dijo el vampiro al ver a su 'hermano'...
- Gra... gracias... - contestó el chico sonrojándose un poco
- Muy bien... ¿a qué hora citaste a Severus?... - preguntó Lestat
- A las nueve, pero estoy seguro de que llegará un poco antes, así que le pedí a Dobby que llegara con la cena a las ocho y media...
- Muy bien... ¿quieres que te ayudemos en algo?... - preguntó Louis
- No, gracias, creo que todo esta listo...
- Esta bien, nos retiramos, suerte Harry... disfruten de su noche... - dijo Louis y salió de allí llevando a un sonriente Lestat consigo.
Harry se quedó arreglando los últimos detalles y se sentó durante quince minutos, hasta que Dobby apareció con un 'plop', con la cena flotando detrás de él: un corte de pavo, con ensalada de manzana y nueces al lado, crema de hongos en un pequeño plato; de postre, dos pedazos de pastel de manzana con queso y una botella de vino rosado enfriándose en hielo, con dos copas de cristal cortado.
El elfo puso todo sobre la mesa y ayudó a Harry a acomodarlo, de forma que se viera elegante.
- Muchas gracias Dobby, no sabes la ayuda que me has dado... - le dijo al elfo cuando terminaron de acomodar todo
- No es problema para Dobby Harry Potter, Dobby está contento de ayudar a Harry Potter...
- Gracias Dobby...
- ¿Harry Potter desea algo más?...
- No, gracias Dobby, por todo, puedes retirarte...
- Que pase una noche agradable Harry Potter, señor...
Y, con eso, el elfo desapareció con otro 'plop', justo a tiempo, pues la puerta se abrió en ese momento.
XXXXXXXXX
Eran las ocho y media y Severus estaba listo para ir a la 'cita' con Harry. Sabía que esta noche le daría una respuesta sobre la oferta de la marca y, aunque le había costado unas cuantas horas de sueño, por fin se había decidido por una respuesta.
Se miró una última vez en el espejo. Él no era de esas personas vanidosas, pero esta noche era algo especial y estaba dispuesto a hacer valer todo el esfuerzo del gryffindor.
El espejo le devolvió la imagen de él mismo, vestido con un pantalón gris oscuro, casi negro, una camisa verde slytherin y una túnica del mismo color del pantalón. Se había levantado el cabello con una cinta verde, con algunos cabellos enmarcando su rostro.
Salió de sus mazmorras y se dirigió hacia el cuarto de los menesteres, con cuidado de no toparse con nadie en el camino.
Sabía que iba quince minutos antes de la hora acordada, pero, si Harry lo conocía lo suficiente, sabría anticipar esto.
Abrió la puerta que le llevaría con el chico de ojos verdes y se sorprendió de la vista que tenía:
El cuarto se veía sumamente romántico, pero no cursi, sino elegante, un piano blanco le dijo que el chico pensaba tocar algo, sobre de este, había un pequeño paquete forrado de papel verde que seguramente era un presente. Sobre la elegante mesa, había una exquisita cena y un vino rosado esperaba en dos copas. La cama se veía cómoda y llamaron su atención los frasquitos que se encontraban en la mesita de noche.
Las paredes, si es que las había, representaban perfectamente el firmamento nocturno y enmarcaban la bella visión de su Harry, parado en medio de la habitación, sonriendo nerviosamente y mordiéndose el labio, cosa que hacía solo cuando estaba inquieto o nervioso, ansioso.
El chico había elegido perfectamente bien su atuendo: un pantalón azul marino de casimir elaborado con un elegante corte, una camisa rojo sangre de seda con algunos holanes, la cual no se destacaba demasiado debido a que el chico tenía puesta una túnica azul marino, con bordados plateados en los puños, que le hacían parecer salido de otra época, sobre todo por el largo cabello que caía libre sobre sus hombros y esas esmeraldas que brillaban aún más, debido a la ausencia de los anteojos.
Se acercó a él y acarició tiernamente su mejilla, como si con solo tocarlo fuera a romperse, el chico suspiro, cerrando los ojos y sonrió ante la caricia. Severus sonrió también. Se inclinó hacia él y lo abrazo por la cintura, para posar sus labios sobre los del otro delicadamente, profundizando el beso poco a poco.
Sintió los brazos del chico colarse por su túnica y abrazarlo, así que lo apretó más contra sí y rompió el beso, para absorber el aroma que emanaba del cabello del gryffindor.
- Feliz cumpleaños Sev... - escuchó una voz desde su pecho y sonrió por la dulzura de esta, parecía todo tan etéreo, como si no fuera real.
- Muy feliz cumpleaños... - susurro él en voz baja
Harry se alejó del abrazo y tomó su mano, conduciéndolo hacia la mesa. Donde ambos se sentaron y empezaron a cenar.
Durante la cena, hablaron de cosas sin importancia, del partido de quidditch por venir; solo que esta vez Severus no apostó nada, todavía debía una pregunta de la última apuesta.
Comieron con calma, riendo de algunos eventos recientes, del nuevo Neville que Severus había encontrado en los de primer año de Hufflepuff; pero nunca se mencionó nada de la guerra, de Voldemort, de política, ni siquiera de la marca, era hora de relajarse.
XXXXXXXXX
Cuando terminaron de cenar y la botella de vino ya iba por debajo de la mitad, Harry hizo que el hombre se levantara de su asiento y lo acompañara al piano, donde lo hizo sentarse a su lado y tomar el paquete que había sobre este.
- Este es uno de los regalos que pienso darte esta noche... - le dijo el chico mirándolo a los ojos - sé que te gustan las melodías que toco en el piano, y esto es para que siempre lleves contigo las melodías... para que cuando estemos separados, puedas recordarme al escucharlas...
- ¿Ya puedo abrirlo?...
- Claro...
Severus desenvolvió con cuidado el paquete, dentro, había una caja de cristal transparente, que contenía una esfera del mismo material, solo que color negro con destellos rojizos. Abrió la caja, consciente de que su chico ponía sobre el piano sus dedos, posicionándolos.
Abrió la esfera con mucho cuidado y dentro, se encontró con una miniatura de un piano blanco de cola, como el que tenía al frente, rodeado de seda roja. Volteó a ver al chico, que le sonreía y que, delicadamente, susurro:
- Appassionata...
Entonces, antes de que Severus pudiera preguntar, del piano miniatura empezaron a emerger unas hermosas notas y, acompañándolas, unas lucecitas en forma de notas musicales. Después de unos segundos, escuchó como Harry comenzaba a tocar la misma melodía en el piano, acoplándose perfectamente bien en el tiempo. Entonces Severus se dio cuenta, de que las notas que emergían de la esfera, tenían la misma pasión con la que el chico tocaba, la misma alma, el mismo amor. Era Harry tocando, la música que solo él podía hacer salir del piano. Sonrió.
Cuando la melodía termino, el chico le explicó que la esfera era una especie de caja de música, pero la pidió sin sonidos, para poder grabar con un hechizo varias melodías él mismo. Encontró el hechizo y durante varios días estuvo grabando varias melodías, así, cuando Severus quisiera escuchar alguna, solo tenía que pedirla.
El hombre estaba tan conmovido, que solo atinó a besar al gryffindor con toda la pasión de la que era capaz. Imprimiendo en el beso, lo que no podía expresar con palabras.
Cuando se separaron, por la falta de aire, el oji-verde tenía un pequeño tinte rosado en las mejillas. Severus sintió un deseo enorme de poseerlo ahí y ahora, pero había algo más que decir antes de pasar a actividades más, placenteras. Dejó la esfera sobre el piano, con delicadeza y tomó las manos del chico en las suyas.
- Harry...
- ¿Si?...
- Hay algo que quiero decirte, respecto a tu propuesta sobre la marca...
El chico abrió los ojos, era hora de la verdad. Asintió y dejo que el hombre hablara, sin ser interrumpido, pues sabia lo difícil que esto debía de ser para el profesor.
- No sabes lo que sentí cuando me dijiste que podías quitar la marca de mi brazo... fue como si me dieran la oportunidad de empezar de nuevo, de quitarme un peso enorme de encima; pero, al mismo tiempo, no deje de pensar que tal vez lo mejor era conservarla, para recordar siempre todo lo que hice, como penitencia... - suspiro - estuve pensando seriamente en esto, durante demasiados días y estuve luchando conmigo mismo... pero, finalmente llegue a una decisión... y estoy seguro de que es la correcta...
Se hizo un silencio bastante pesado, en el que el más ansioso era Harry, esperando las siguientes palabras del hombre.
- Acepto... - dijo al fin - acepto tu propuesta... quiero que retires la marca de mi brazo... - dijo el hombre mirándole a los ojos
Harry sonrió, no había más, era hora de probar que podía hacerlo, de liberar al hombre al que amaba, de la marca de Lord Voldemort.
Se levantó, llevando consigo a Severus a la cama, donde le hizo sentarse y quitarse la túnica y la camisa. Tuvo que reprimir un gemido, la visión del torso desnudo del profesor no hacía nada bueno para su libido.
- Ten, bebe... - le dijo al hombre tendiéndole uno de los frasquitos que estaban en la mesita de noche.
- ¿Qué es?...
- Una poción anti-dolor, no es muy fuerte, pues evitaría que el hechizo funcione, pero deberá ayudar un poco...
El profesor bebió todo el contenido del pequeño frasquito y después se recostó sobre la cama. El chico tomó otro frasco y esparció lo que parecía un aceite sobre su antebrazo izquierdo, en la marca.
- Esto dolerá Sev... lo siento...
- Confío en ti... - contestó el hombre viendo al chico a los ojos.
Harry sonrió y saco su varita de la túnica. Severus vio la marca por última vez y se concentro en cerrar su mente para evitar el dolor. Con suerte, cuando todo esto terminara, la marca habría desaparecido.
Escuchó como su chico comenzaba a recitar algunas palabras en lo que, reconoció, era parsel.
Su brazo comenzó a sentirse caliente, después empezó a sentir calambres y, finalmente, le escocia como si estuviera quemado y alguien arrojara sal a la herida.
Apretó los labios, evitando que un gemido lastimero saliera de su garganta y apretó las sabanas con fuerza.
Harry siguió con el hechizo, era muy complicado, ya que las palabras eran de un latín muy antiguo y el hablarlas en parsel no ayudaba mucho. Sabía que el hombre sufría un gran dolor, podía sentirlo y verlo en su rostro crispado y en los estremecimientos que corrían por su cuerpo. Se apresuró a terminar.
La segunda parte era todavía más difícil, pues era una mezcla de varios hechizos.
La marca comenzó a ponerse roja, como si estuviera ardiendo. Severus no pudo evitar gemir por el dolor, sentía como si una serpiente estuviera dentro de su brazo y quisiera salir.
Abrió los ojos, solo para ver como un gran resplandor salía de la varita del chico, este sudaba y estaba totalmente concentrado en lo que hacía.
El dolor se intensifico con las últimas palabras del chico y el destello fue tan fuerte, que ambos tuvieron que cerrar los ojos para no ser deslumbrados.
De pronto, todo termino.
XXXXXXXXX
Cuando Harry abrió los ojos, Severus yacía sobre la cama, respirando un poco agitado, con los ojos cerrados.
El chico se apresuró a levantarse de donde se encontraba, dejar su varita al lado, quitarse la túnica y tomar otro de los frasquitos, para aplicarlo sobre el brazo de Severus. La marca se había ido, solo había una especie de quemadura en su lugar, con algo de la forma de la marca, pero esta ya no estaba. Y, aunque estaba exhausto debido a toda la magia que había usado, una enorme sonrisa salió de su rostro y las energías volvieron a su cuerpo.
El profesor sintió las manos del chico acariciándole el brazo, aplicando otro aceite.
Abrió los ojos pesadamente, estaba cansado, pero lo primero que hizo fue observar su brazo. La marca se había ido, en su lugar, había una pequeña quemadura, pero solo eso, la marca se había ido. Por fin era totalmente libre.
- La quemadura desaparecerá en unos días... no habrá rastro de la marca... - escuchó la voz de su chico al lado y volteó a verlo
- Gracias... gracias Harry...
El chico sonrió y, lo siguiente que supo fue que era besado apasionadamente por el hombre.
Estiró su mano hacía la mesita de noche y tomó un frasquito color rojo, después, hizo que el profesor se recostara en la cama.
Severus vio el frasquito en la mano del gryffindor y levantó una ceja.
- Tu solo relájate, esta es tu noche... solo tuya...
El hombre obedeció.
Harry se quitó la camisa y se colocó sobre el profesor, con sus pierdas alrededor de las caderas de este. Abrió el frasquito y dejó caer unas cuantas gotas del liquido que contenía en el torso del profesor. Puso el frasquito en la mesita por un momento y se dedicó a esparcir el liquido por todo el torso del hombre.
Después, se inclinó y empezó a lamerlo. Empezando por los pezones, que lamió hasta que estaban totalmente erectos y rojos. Siguió con el abdomen, pasando su lengua por cada una de las cicatrices del cuerpo del profesor y, después, lamió el antebrazo izquierdo, feliz de que ninguna marca estuviera allí más.
Subió luego todo el recorrido, pasando por el cuello que lamió y mordió hasta dejar algunas marcas y, luego, beso al hombre, introduciendo su boca sensualmente en la otra, recorriéndola con la lengua, compartiendo el sabor de lo que había lamido en el otro cuerpo. Cuando se separo del beso, Severus susurró:
- Mmmm... frambuesas envinadas... que buen gusto...
- Lo sé, gracias... - susurró el chico a su oído, mandando señales por todo su cuerpo.
Harry se levantó un poco y decidió que era hora de que los pantalones de Severus dejaran de estorbar.
Bajo con movimientos felinos hasta el cinturón y los quitó lentamente, bajó los pantalones con la misma lentitud, llevándose la ropa interior en el camino, nunca perdiendo de vista los ojos negros que tanto le gustaban y que gritaban lujuria en ese momento.
Tomó de nuevo el frasco y lo vació por todo el cuerpo del hombre. Cuando el liquido tocó su erección, Severus no pudo evitar gemir de placer.
Cuando el frasquito estuvo vacío, Harry lo dejo caer a un lado de la cama y se dedicó a extender con sus manos todo el líquido por el cuerpo que tenía debajo de él. Evitando a propósito la erección palpitante del hombre.
Severus intentó acariciar al chico, pero se dio cuenta de que no podía mover los brazos, estaban atados al dosel de la cama y no se dio cuenta cuando ocurrió esto.
- ¿Algún problema Sev?...
- Suéltame...
- No, todavía no... paciencia, disfruta...
Y no hubo réplica, pues la hábil lengua del chico, retomó su tarea de lamer todo el líquido. Lamió las piernas, el torso, la ingle del hombre, siempre evitando la erección, lamió, mordió y saboreó cada centímetro del cuerpo, hasta que estuvo seguro de que la piel del hombre era sensible a cualquier roce.
Entonces, se apiado de él y tomó la erección con sus labios. Primero dejando un camino de besos por todo el largo, lamiendo la punta, delineando el largo con su lengua, hasta que tomó el miembro en sus labios completamente y, con su mano, apretaba un poco los testículos del hombre.
Severus se retorcía bajo las caricias y gemía delicadamente. Entonces, sintió como un dedo se colaba en su entrada, un dedo bien lubricado, que se movía en círculos y tocaba su próstata, haciéndolo venirse en la boca del chico con fuerza.
Sintió como el gryffindor succionaba toda su semilla, pero también sintió el mismo dedo, acompañado de otro dentro de sí, moviéndose sensualmente.
Harry subió, sin sacar sus dedos de dentro del hombre y lo beso, haciéndolo probar su propio sabor, mezclado con el liquido de frambuesas envidas y Severus gimió. Los dedos dentro de él, no se quedaban quietos y empezaban a despertar su excitación de nuevo.
- ¿Cansado?... - escuchó la voz de Harry en su oído y sintió la otra mano del chico soltando su cabello
- Para nada... - susurró
- Perfecto...
Sintió la habilidosa lengua del chico lamiendo el lóbulo de su oreja, después respirando cerca de ella, se sentía tan bien, gimió.
De pronto, los dedos salieron de su cuerpo y abrió los ojos para ver que pasaba. El chico se había bajado de la cama y se quitaba el pantalón despacio, después los boxers, dejando ver su propia erección. Severus no perdió nunca de vista el cuerpo del gryffindor. Este se subió de nuevo a la cama con movimientos felinos, acariciando todo cuanto podía a su paso.
Susurró algunas palabras y el profesor se dio cuenta de que sus ataduras se habían soltado.
Inmediatamente después, se arrojó sobre el chico y lo hizo recostarse en la cama.
Luego se dedicó a lamer y mordisquear cada centímetro de piel del chico, saboreando el líquido que se había impregnado en el cuerpo del león debido a la cercanía.
Volteó hacía la mesita de noche, sin dejar de atender al hermoso cuerpo debajo de él que gemía y suspiraba.
Vio que había otra botellita con el líquido de sabor y lo tomó.
Esparció la sustancia en el cuerpo del chico y mojo sus dedos en ella. Dedos que llevó a la entrada del chico e introdujo dos de ellos. Harry gimió sintiendo que los dedos tocaban su próstata. Y como, al mismo tiempo, la otra mano del hombre acariciaba su erección, mientras su boca recorría todo su cuerpo.
- Tómame Sev, ahora... por favor... - gimió cuando el tercer dedo entro en él, dilatándolo aún más
Severus sacó sus dedos del cuerpo del chico y se colocó entre las piernas de este, mirándolo a los ojos, introduciéndose en él con lentitud, sintiendo como cada centímetro de su erección se introducía en el cuerpo del león.
Cuando estuvo totalmente dentro, observo los ojos verdes que le devolvían una mirada brillante, llena de amor, acarició las mejillas de este y lo beso delicadamente, mientras empezaba a moverse a un ritmo cadencioso, lento, que hacía volverse loco al cuerpo debajo suyo, pues cada movimiento tocaba su próstata, sin fallar una sola vez.
- Te amo Severus... - susurró el chico en sus labios
- Lo sé... lo sé... - gimió el hombre sin poder completar la frase que haría perfecta la noche...
Siguió con sus movimientos, tomó la erección del joven en sus manos, sintiendo que ambos llegaban al límite.
- Llega conmigo Harry... - susurró al oído del gryffindor, mientras aumentaba el ritmo y sentí que estaba por explotar.
Y el chico obedeció, mientras el profesor se liberaba dentro de él, Harry lo hacía en la mano del hombre, gritando su nombre.
Severus se quedó abrazado al chico, hasta que la naturaleza obró y salió del otro cuerpo fácilmente. Lo beso y se deslizó a un lado, llevándolo consigo, se separaron del beso y Harry sonrió al hombre.
Se abrazaron en silencio, pues no había que decir nada, todo se había expresado hacía unos momentos.
Antes de dejarse abrazar por los brazos de Morfeo, Severus escuchó la voz adormilada de Harry susurrar en su pecho:
- Feliz cumpleaños Sev...
Y, por primea vez en su vida, supo que había pasado un feliz e inolvidable cumpleaños.
XXXXXXXXX
§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§§
Notas de la autora:
Hola!!! ¿Qué tal?... ¿Les gusto?... Perdón por las faltas gramaticales y de ortografía, pero no me dio tiempo de revisarlo, era eso o no subirlo jejejeje...
Espero que hallan disfrutado de este regalo de navidad, hice un especial de navidad de crónicas vampíricas pero solo esta publicado en slasheaven, pueden encontrar el link a mi cuanta allá en mi profile de slasheaven.
Muchas gracias a todos los que me han enviado un review, lamento no contestarlos, pero estoy corta de tiempo, prometo que lo haré en el siguiente ¿ok?. Pero MUCHAS GRACIAS por leer este fic y mandarme review. Lo escribo para ustedes y me gusta mucho saber sus opiniones.
Por cierto que me he traumado con la Appassionata jejejeje ¿se noto?...
Bueno, sin más, me retiro.
Les deseo FELIZ NAVIDAD y esperen el especial de Año Nuevo que llegará la próxima semana.
¡¡¡Que se la pasen genial!!!
ADIEU!!!
Atte: su autora navideña Sakura Snape ((-jj
Miembro de la Orden Siriusiana
Miembro de la Orden Severusiana
Miembro de la Orden Draconiana
PS: Si alguien quiere hablar conmigo, pueden agregarme al msn o mandarme un correo a: ó a ... contestaré con mucho gusto... (((ojj LA NUEVA DIRECCIÓN!!! :
: ¨)
¸.o´¸.o´¨) ¸.o¨)
(¸.o´ (¸.o´ ¸.o´
¸.o´¸.oo-"
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