Holaaa! siento actualizar tarde, no tuve mucho tiempo para escribir y del 26 al 29 estuve de viaje en el salón del manga de barcelona, subí a mi deviantart el flash con las fotos y los comentarios, este año hubo gente disfrazada de Sonic y cía, no sólo mi grupo de Sonic Spain.

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caray sí q cuesta poner una dirección web en fanfiction... bueno, os dejo con el nuevo capítulo, gracias por seguir leyendo, intentaré darme prisa con las continuaciones y si fanfiction me lo permite seguiré actualizando los domingos.

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Capítulo 13: Engullido por la oscuridad.

Ya se lo esperaba, por eso cuando se cruzó con él no se movió, pasó por su lado volando hasta chocarse con la pared, pero Knuckles siguió sin moverse. Tenía la cabeza baja y una expresión seria, miraba al frente hacia aquel ser consumido por la oscuridad como si a su alrededor un aura negra hubiese sustituido a la suya roja con el único brillo del blanco de sus ojos, sus iris rojos y aquella marca incandescente como marcada a fuego en su cara.
-Descansa, Sonic, ahora es mi turno.- Dijo Knuckles orgulloso de que Sonic se hubiese esforzado.
En principio Shadow estaba demasiado cegado para darse cuenta de la presencia de Knuckles, pero el equidna empezó a brillar también, al contrario que Shadow no de forma oscura sino rojiza aunque quizá era un rojo algo oscuro, podía parecer sereno y concentrado en ese momento, pero como ya había declarado a Rouge, si Shadow hacía daño a Sonic estaba decidido a matarle. Sabía que Rouge no quería eso, que en los planes de Tails aparecía como víctima a rescatar y no como enemigo a batir, que hasta Amy le recriminó que no fuese con la intención de salvar al erizo negro. Pero las cosas no funcionaban así, no podía ser todo bonito como en los cuentos, no bastaba con un "Shadow, te queremos, vuelve con nosotros" para hacerle reaccionar, aquello era una fea realidad que debían encarar, Shadow estaba en el bando contrario y no sólo estaba intentando eliminar a todos los seres vivos del planeta sino que había intentado matar a aquel que hace quince días hizo todo lo posible por salvar.
-¿Qué haces aquí, equidna?- Sonó ofuscada, oscura y profunda la voz de Shadow. -¿También quieres convencerme de volver?- Aquel tono burlón era capaz de helar la sangre a cualquiera. -¿Más discursitos emotivos?
Se había puesto las manos en la cara, era como si intentase mantener los pedazos de su ser en su sitio y notaba que su nueva marca roja le ardía con tanta intensidad que casi no podía abrir el ojo de ese lado.
-Tengo una cuenta pendiente contigo.- Declaró Knuckles con una sonrisa igualmente oscura.
-¡Oh!- Se echó a reír Shadow con una carcajada maliciosa alzando la cara al cielo. -¿Vienes a defender al pobre ericito herido? No me importa enterraros juntos.
Knuckles chocó sus puños y se colocó en posición de ataque.
-He venido a por ti.- Knuckles no podía ocultar que en el fondo le entusiasmaba la idea de pelear contra alguien como Shadow. -¡Prepárate!
Tras aquel grito, Knuckles corrió hacia Shadow preparando su ataque. El erizo negro estaba algo agachado con las rodillas dobladas y los brazos colgando como si tuviese un gran peso en su espalda clavándose en su columna que convertía la fría oscuridad en ardiente ira.

El primer ataque, un puñetazo, lo esquivó algo tambaleante, giró alrededor de Knuckles intentando pillarle por sorpresa para darle un revés, pero Knuckles lo bloqueó y agarró con su mano ese brazo para intentar darle un puñetazo con su otra mano. Justo a tiempo Shadow lo paró con su mano cogiendo su puño, pero Knuckles empujó y dejó notar que tenía más fuerza de la que aparentaba aprovechando un hueco que había dejado Shadow en su defensa para darle un puñetazo en el vientre que no le hizo mucho daño por Shadow prevenirlo y echarse atrás.
-No está mal.- Sonrió Shadow.
Pero aunque lo había esquivado y aunque estaba sonriendo, los ojos de Shadow parecían cansados, como si estuviese conteniendo algo, soportando algún tipo de presión.
-Ahora es mi turno.- Declaró Shadow.
Alzó una mano e hizo aparecer su esmeralda del caos, sentía su poder y el escalofrío de la reacción de su cuerpo ante aquella gema mágica. Miró a Knuckles altivo y ni se paró a pensar por qué el equidna no parecía atemorizado, en su opinión lo tenía todo ganado.
Fue justo cuando dirigió su esmeralda hacia Knuckles que el equidna comenzó a correr de nuevo para atacarle una vez más, esta vez Shadow canturreó altivo "Chaos Control" para alentarlo todo, podía ver claramente cómo Knuckles se iba deteniendo hasta que quedó completamente inmóvil indefenso a la merced del erizo negro. Despreciando el valor del equidna, Shadow se le acercó dispuesto a destrozarle sin piedad, a medida que se acercaba comenzó a notar algo extraño y justo cuando estuvo a la altura de Knuckles el control que tenía sobre el caos se desvaneció, pudo ver claramente cómo Knuckles a su altura echaba hacia atrás el puño todo lo que podía cogiendo una gran carrerilla que le hizo mover a su alrededor el aire ahora con un tono verdoso. Shadow lo veía, se acercaba ese puño pero no era capaz de moverse con fluidez, le dio de lleno y le tembló todo el cuerpo con el dolor en su cara, tan potente que le hizo volar por los aires estrellándose con las escaleras, rompiéndolas con su propia espalda.
Con su respiración agitada, Knuckles casi no podía creer que hubiese funcionado, había puesto en ese golpe todo lo que guardaba dentro, la rabia y la frustración que no se había desvanecido con las batallas contra los aliens.
Había sido como la caída de un meteorito, o al menos así se sentía el erizo negro, como si se hubiese incrustado en las escaleras, con un dolor horrible en la cara, se había puesto la mano en donde le había dado el golpe, se sentía mareado y no pudo ponerse en pie en un principio, sólo puso estar ahí sentado echándose a un lado para apoyar su mano en el suelo con la esperanza de poder volver en sí y continuar la lucha, pero así como se echó hacia delante vio caer aquel líquido rojo, sabía que había cerrado los ojos antes de recibir el golpe y había sentido el impacto en su cara, la sangre que caía era suya goteando de aquella herida producida por uno de los picos del guante de Knuckles. Le temblaron los brazos tocando con su mano aquella sangre que no podía creer que fuese suya, le latió deprisa el corazón por no recordar cuándo alguien le había hecho sangrar de aquella manera y encolerizó por no entender por qué no funcionó su técnica más característica.
-¿Cómo es posible?- Gritó Shadow poniéndose en pie.
Pero al alzar la vista hacia Knuckles pareció entenderlo, aquel brillo verde no tenía nada que ver con el rojizo del principio.
-Al fin y al cabo, tú sólo eres un sirviente.- Declaró Knuckles chocando sus puños y preparándose para atacar de nuevo.
Shadow esquivó la siguiente lluvia de puñetazos, se sentía lento y torpe, los golpes de Knuckles no sólo se le acercaban, le rozaban, y sin embargo sus ataques no le alcanzaban. Intentó dar un desesperado salto hacia atrás lanzando un ataque de sierra como los que el propio Black Doom había usado contra él en otra ocasión. Knuckles se echó a un lado, eso no podía bloquearlo.
-Ya veo.- Comprendió Shadow mirando las pinturas que tenía Knuckles en el cuerpo. –Ese brillo verdoso es el de la esmeralda maestra.
-Mezclé polvo de Master Emerald con mis pinturas rituales.- Se sintió orgulloso Knuckles de su idea. –Tú y Sonic usáis las esmeraldas del caos, controláis su caos, pero mi esmeralda es la única que tiene el poder de deteneros. Como ya he dicho antes, no eres más que un simple sirviente, por eso yo que soy el maestro te puedo destruir, éste es el fin de la forma de vida "casi" perfecta.
Ante tal arrogancia Shadow se comenzó a carcajear de nuevo, parecía fuera de sí, enloquecido, con la pupila de sus ojos reducida a una fina línea como la de un depredador con sobredosis de adrenalina.
-¿Crees que puedes detenerme?- Dejó de reír. –Si no puedo usar mis poderes caóticos, siempre puedo recurrir a mis propios poderes, a mi sangre.
Y aquellas últimas palabras sonaron guturales, como un cambio de voz brusco que hicieron dudar a Knuckles por un momento.
A continuación Shadow dejó de soportar aquella carga en su espalda, se liberó como quien suelta el aire después de haber aguantado la respiración bajo el agua durante mucho. El suelo bajo ellos tembló con el grito de Shadow, aquella pequeña onda expansiva rompió el suelo levemente bajo Shadow, se agachó un poco poniendo sus brazos alrededor de su propia cabeza notando el dolor en su espalda, que a parte de las heridas por el golpe con las escaleras habían aparecido un par de bultos que parecían tener vida propia intentando escapar del interior de Shadow, acabaron desgarrando la carne cerca de sus omoplatos para poder liberarse, la forma de dos alas que se extendían, unas alas tenebrosas que al romperse la viscosa membrana que las recubría se vieron cuernos en ellas, una forma alargada como unos nuevos brazos con poca anchura. De sus costados comenzaron a salir otros dos bultos también desgarrando su carne derramando más sangre para dejar salir lo que ahora sí parecían unos nuevos brazos. Los suyos propios crecieron destripando los guantes que llevaba y haciendo salir disparados los anclajes de sus muñecas que contenían su poder con un crecimiento exagerado de sus hombros acabados ahora en punta. Su expresión cambió y al abrir los ojos se vio que lo que antes era blanco ahora era amarillo y cerca de sus iris se había enrojecido la zona.
Knuckles tragó saliva, ahora le parecía mucho más grande el erizo, aunque el que el reto fuese mayor no iba a detenerle, iba a luchar contra Shadow por él mismo, por Sonic y por todos los que rezaban porque la batalla del amanecer fuese sólo un sueño.

Esta vez fue Shadow quien atacó primero, sus zarpazos iniciales con sus brazos superiores fueron esquivados por Knuckles, que tan metido en la batalla parecía intuir sus ataques, o al menos los ataques normales, los brazos inferiores de Shadow también colaboraron más que simplemente soportar el nuevo peso de aquella criatura, le dio un golpe que con aquellas grandes uñas rasgaron levemente el abdomen de Knuckles justo cuando se apartaba para esquivarlo, y al saltar vio que Shadow saltaba y se mantenía un poco en el aire agitando sus alas, movió los brazos y envió a Knuckles cuatro sierras una con cada brazo. Knuckles esquivó la primera, la segunda también, la tercera le pasó rozando un brazo y la cuarta rebotó situándose justo en su trayectoria, sólo tuvo tiempo para girarse e intentar detenerla con las manos, le hizo retroceder un poco pero logró deshacer la energía que creaban esas sierras notando el dolor en sus manos que parecía que se las estuviese cortando con una sierra de verdad, justo a la distancia para cortar y hacer daño pero no lo suficiente para partirle en dos las manos. Cayó de rodillas con las manos sangrando, pero Shadow no le dio tregua, se dirigió en vuelo rasante hacia él, le dio un manotazo no sólo golpeando sino estrellándole contra una pared, le cogió con sus dos manazas superiores, le separó y volvió a golpearle contra la pared, intentó hacerlo de nuevo pero Knuckles giró apoyando los pies en la pared y dio un impulso haciendo girar las muñecas de Shadow que por dolor le soltó, al caer Knuckles dio un salto como un rebote y con el puño alzado golpeó la barbilla de Shadow, que se tuvo que echar un poco hacia atrás pero sin perder el tiempo mientras se alejaba se defendió con sus otras manos deteniendo un nuevo puñetazo de Knuckles tomándole por los brazos y estirando de ellos. Knuckles gritó al notar que estiraba demasiado de sus brazos y tenía uno de ellos a punto de salirse del sitio, aunque no se iba a dejar vencer, el brillo verde apareció de nuevo y su fuerza aumentó lo suficiente como para darle una patada en el débil torso que ahora tenía Shadow haciendo que le soltase así que ahí lanzaba su ataque más poderoso Knuckles con el brillo verde alrededor de todo su cuerpo con el aumentado resplandor de sus pinturas ceremoniales poniendo todo su coraje en aquel golpe dirigido a la cabeza de Shadow. A su vez el erizo negro había sacado con cada mano una bola de energía azulada que estaba dispuesto a desintegrar a Knuckles justo cuando pasase entre sus brazos para dar su golpe.
-¿Vas a matarme?
Aunque no hubo ningún Chaos Control se detuvo durante unos instantes el paso del tiempo, sonó esa pregunta con la voz de Shadow en la mente de ambos.
-En verdad no quiero hacerlo.- Sonó la voz de Knuckles. –Rouge lloró por ti.
Y por su mente pasó la imagen de Rouge llorando aquella misma tarde porque temía por el destino de su amigo oscuro.
-Pero si no lo haces te mataré, a ti, a Sonic, a Rouge, mañana los mataré a todos como estaba previsto.
-Me gustaría haber luchado más veces contra ti.
Y tras aquel parón en el tiempo, los ataques se cruzaron.

Era el momento en el que Sonic había perdido la consciencia, había logrado llegar hasta ahí, había confiado y una vez más la suerte estuvo de su lado. Sonic alzó la vista y reconoció aquel lugar en el que ya había estado antes de encontrarse con Shadow de cuerpo real. Comenzó a correr hacia el frente en busca de aquella especie de crucifixión de su amigo oscuro.
-¡Shadow!- Le llamó. –He vuelto por ti ¿me has esperado?
Sonó su voz más floja, no lograba encontrarle, aquello parecía desierto, no conocía la naturaleza de aquel lugar ni cómo los recuerdos podían atacarle, pero estaba a punto de averiguarlo.
Sonic caminaba por lo que parecía el único camino de luz, engullendo sus alrededores la oscuridad, quizá era que la oscuridad misma estaba engullendo la mente de Shadow, pero en la parte más negra de los laterales comenzaron a brillar unos ojos rojos, varios ojos rojos.
-No... no otra vez.- Se quedó sin aire Sonic.
Y aunque dio un paso atrás intentó mantenerse firme, tenía que seguir adelante para buscar a Shadow. Hasta que a la luz aparecieron aquellas criaturas, ahí estaban los bípedos y los humanoides que tantas pesadillas le habían producido, pero no unas cualquiera, eran las mismas con las mismas heridas que él mismo les había hecho, con aquel ser de mandíbula desencajada, con aquel pequeño ser alado sin alas, con el gran humanoide de cabeza vuelta que Knuckles había partido el cuello.
-¡Apartaos de mí!- Gritó Sonic.
No podía con eso, con ellos no, intentó correr, a pesar de ello seguían a la misma distancia, tropezó y cayó, al darse la vuelta en el suelo les vio sobre él abriendo sus bocas. Sonic se cubrió la cabeza con los brazos temblando y gritando porque no podía creer que estuviese reviviendo eso, no quería morir, no quería pasar por eso otra vez ni aún sabiendo que en ese lugar era todo imaginario, pero algo hizo que cesasen sus gritos de forma radical.
-No quiero que huyas.
La voz de Knuckles, la de aquel que Sonic consideraba la persona que más seguridad le daba, a su lado se sentía protegido y aquella frase le hizo pensar en qué estaba haciendo, había dejado de ir adelante para huir de aquellos seres olvidando que más adelante estaba Shadow. Ahora lo entendía mejor, puede que sus recuerdos le estuviesen atacando, pero tenía un contraataque, recordó a Amy cuando despertó después de casi dos semanas inconsciente, recordó cómo ella sonreía y a la vez lloraba mientras decía "me prometí a mí misma que no lloraría" también recordó la emoción de su pequeño amigo cuando fue a verle, el cómo ocultó sus lágrimas abrazándole, sonrió pensando cuánta gente estaba en su corazón cuidando de él, cuánta le había ayudado, y al abrir los ojos vio en su brazo aquellas placas plastificadas que Eggman le puso para soldar el hueso de su brazo.
La expresión de los monstruos cambió cuando Sonic se puso en pie, parecía decidido y lo estaba puesto que se hizo bola girando muy deprisa e hizo desvanecer aquellos reflejos lanzándose contra ellos. Miró al frente donde el camino parecía ahora más largo.
-No te preocupes, Amy, no me voy a morir.- Esa fue su determinación.
Y esas fueron las palabras que de forma mágica acortaron el camino haciendo que se acercase a él la imagen de Shadow y sus cadenas.

Alzó débilmente la cabeza, le sorprendía que estuviese ahí de nuevo, pero casi no le quedaban fuerzas ni para preguntarle qué hacía ahí, estaba convencido de que no iba a volver a ver a Sonic, ni a Sonic ni a nadie. A sus pies había un charco de sangre, gota a gota se le había ido escapando por la herida en su pecho como si cada gota fuese un poco de su ser, de su humanidad. Ahora sólo quedaba esa zona con luz habiendo sido todo engullido por la oscuridad, por el gen Doom y por su otro yo monstruoso.
-¡Shadow!- Le llamó Sonic con una voz algo autoritaria. -¡Deja que te ayude!
Y pensó que aquello era algo absurdo, ojalá pudiese ayudarle.
-No puedes.- Alcanzó a decir Shadow. –Ya viste la barrera que puso Dark Doom.
Delante de él Sonic agitó un brazo y movió la cabeza.
-¡No es una barrera de Dark Doom!- Sonic ya lo había entendido, intentó entrar sus manos por aquella barrera que intentaba repelerle con viento y rayos blancos. -¡Es tu propia barrera!- Siguió entrando hasta alcanzar con una mano el símbolo de Shadow en su pecho. –Deja que te ayude ¿Crees que te mereces esto?- Lo cogió con ambas manos a pesar del dolor de notar aquellos pequeños rayos blancos intentando repelerle. -¿Que todo lo que has hecho ha sido un error y debes pagar por ello?
Shadow gritó de dolor al notar que Sonic intentaba mover aquella pieza metálica clavada en su cuerpo.
-¡Déjame!- Gritó al fin Shadow. -¡He matado a gente!- Sonaba lastimosa su voz. –Ojalá pudiese ser otro, si pudiera desear morir... pero mi alma es inmortal... no puedo morir y lo único que he hecho en esta vida ha sido equivocarme.
-¿Equivocarte?- Sonic agitó la cabeza. -¡Todos nos equivocamos! Cometemos errores que parecen imperdonables, pero siempre hay un camino, tú ya habías tomado tu camino ¿recuerdas? Tienes que volver, el mundo no puede vivir sin esperanza y tú eres la esperanza del mundo.
Porque Shadow era el único que había podido vencer a Black Doom, el que con su poder había destruido el Black Comet, había salvado el mundo no sólo en esa ocasión sino con anterioridad también había colaborado en su conservación, y sí, lo recordó, él ya había tomado su propio camino alejado de todos sus errores y del dolor de su pasado.
-¡Maldita sea!- Gritó Shadow con rabia. -¡Yo ya había elegido!
-Eso es, Shadow.- Sonrió Sonic viendo que la pieza metálica comenzaba a salir del pecho de Shadow. –Aunque seas el elegido, no hay ninguna regla que exija que lo hagas solo.
La barrera parecía hacerse más débil, era como si eso hubiese hecho reaccionar a Shadow, que bajó la cara cruzando su mirada con Sonic, esa expresión en Shadow era completamente distinta a cualquier otra que hubiesen visto nunca, estaba sorprendido y emocionado. Puede que más adelante lo negase, pero en ese momento Shadow se echó a llorar de pura rabia, apretaba los dientes notando caer sus lágrimas gimoteando, no quería estar ahí, quería volver a dominar su cuerpo, quería volver a reír con ese grupo alocado de héroes, quería volver a ser simplemente Shadow. Por todo eso al hacer fuerza, las cadenas comenzaron a ceder, liberó sus piernas, sus brazos, puso sus manos sobre las de Sonic estirando para sacar de su interior lo que quedaba de su símbolo hasta que salió y manchó a Sonic de sangre, tras eso se sintió caer pero Sonic le cogió y él se abrazó al erizo azul. Fue sólo un momento mientras veía a Sonic desvanecerse, él también se estaba desvaneciendo, por fin volvían.
-¿Tengo derecho a vivir?- Se preguntó Shadow.
Y cerró los ojos sonriendo pensando en lo que había dicho Sonic.

continuará...