Clasificación: Este capitulo es NC-13

Parejas: Harry / Severus

Remus / Lestat

Louis / Lestat

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a JK Rowling y a Anne Rice, yo solo los tomo prestados (aunque no pienso devolverlos... muajajajaja.... n.n). No persigo fines de lucro, no gano un solo centavo escribiendo esto, ¡ASÍ QUE NO TIENEN PORQUE DEMANDARME!...

Advertencia: Este fic contiene SLASH y spoilers del libro 5 (por aquello de que algunos todavía no lo han leído), sino te gustan las relaciones chico-chico, no lo leas...

Nota: Todo lo que este entre comillas "... " son pensamientos o recuerdos

Todo lo que encuentres así ... es parsel

Y así: ....... es comunicación mental, lo hago para que no halla confusiones

Disfruten de la lectura!!! ((ojj

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CAPITULO 28: LA FRATERNIDAD DEL FÉNIX

Decir que el castillo era impresionante era decir poco, se creería que era oscuro debido a que no había muchas ventanas por dentro pero, de alguna forma, el sol iluminaba magníficamente cada espacio, rincón, todo lo que existiera, incluso las mazmorras y los calabozos tenían un brillo especial. Harry pensó que era debido a que la piedra blanca reflejaba muy bien la luz del sol.

La primer clase a la que había asistido Harry con sus compañeros fue Defensa Contra las Artes Oscuras, pero el chico nunca pensó que la defensa llegara a límites tan impresionantes.

El profesor de la materia, Richard Higled, un hombre de rostro amable y mirada benevolente, resultó ser todo un monstruo a la hora de dar su clase, hablaba sin cesar de maldiciones y contra-maldiciones, de cómo eliminar los efectos de algunas pociones con hechizos, de cómo defenderse de algunas criaturas con un simple hechizo escudo y un movimiento rápido. Claro que le tenían que poner absoluta atención, porque, la segunda hora de la clase era para la práctica de lo teórico y al hombre no le importaba si le habías escuchado o no, si habías hecho esto antes o no, te pasaba al frente de la clase y te atacaba con maldiciones, te hacía beber algunas pociones o simulaba el ataque de alguna criatura con ayuda de un boggart, y el alumno que estuviera delante en ese instante tenía que defenderse a como diera lugar.

El hombre pasó a Harry al frente y le hizo las mismas pruebas que a los alumnos de auroría, el ojiverde casi no sale vivo cuando no pudo pensar rápidamente en el hechizo que detendría el efecto de un veneno y, cuando el boggart se convirtió en una acromántula, tuvo que ignorar las instrucciones del profesor de solo usar un hechizo escudo y uso el que había aprendido en su segundo año.

Cuando terminó, el profesor le dijo que debía de practicar mucho más, que sus hechizos escudo eran muy débiles todavía y que debía mantener la mente fría, pero Potter estaba todavía temblando al recordar los enormes colmillos de la maldita araña y solo asintió.

Después de él, pasó al frente Sigfrid que lo hizo maravillosamente bien y Hide que parecía que estaba observando el paisaje en vez de estar luchando y defendiéndose. Pero parecía que eso no era sorprendente, pues todos los alumnos del grupo dijeron que era de esperarse de un alumno de su nivel.

La siguiente clase fue Herbología avanzada. Sigfrid los llevó a las afueras del castillo y los hizo entrar en pares a una pequeña casita, que estaba junto a otras siete ocho iguales, solo que con diferentes símbolos arriba, se encontraban en medio de dos caminos, resultó que, al entrar a la que tenía el símbolo de una hoja en él, te transportaba inmediatamente a un invernadero. Este era el que Harry había visto desde el carruaje la noche anterior, estaban en una de las islas y el invernadero era sumamente enorme, sin contar que las plantas que se encontraban afuera también eran cultivadas por los profesores.

Supuso entonces que cada una de las casitas transportaba a las diferentes islas, una que tenía a un fénix y un volcán dibujada en ella, supuso que llevaba a la isla de los fénix. Teoría que fue corroborada por Sigfrid cuando les dijo que dirección tenían cada una de las casitas y que, para la que iba a la isla de los fénix, se necesitaba cargar un permiso al entrar a ella.

También les explicó que estaba permitido ir a cualquier parte del mundo a divertirse un rato o ir a sus casas a cenar con la familia y volver a la hora que pudieran, por medio de un traslador autorizado.

El profesor de la materia se llamaba Vladiv Kurnikov, era ruso y era temible, los alumnos debían llegar a la clase con la lección estudiada, pues el hombre no daba nada teórico, todo era práctico y si se cometía algún error, por pequeño que este fuera, con sus hermosas plantas, ya sabías que te esperaban cinco horas de detención ayudando a quitar raíces venenosas, como le informó una chica española a Ron y este le dijo a sus amigos.

El profesor les dijo a los invitados que observaran como trabajaban los alumnos con rosas de fuego en la parte trasera del invernadero. Harry arrastró a Draco consigo hasta donde estaban Sigfrid y Hide haciéndole señas para que se les uniera y observaron como los chicos se ponían guantes de piel de dragón y se dedicaban a atender con delicadeza a las rosas hechas de llamas, que arrojaban algunas si sentían peligro.

Mientras esto se hacía, el profesor explicaba los usos más comunes de estas plantas y como podías crear un antídoto para el veneno del dragón solo con el uso de esta planta, un poco de ortiga y sangre de lobo, debido a las propiedades de las rosas, el antídoto se lograba en cinco minutos, era para situaciones de emergencia, para las que todo auror debía estar preparado. Harry volteó a ver con una sonrisa malvada a Ron, su amigo animago tembló al saber lo que se imaginaba el chico y, después de ver que Draco le enviaba la misma mirada, decidió regresar a su labor de ayudar a una chica alemana con las rosas.

Al final, cuando muchos de los alumnos habían terminado de atender a las delicadas y peligrosas rosas, el profesor hizo aparecer varias mesitas y algunos calderos en ellas con la sangre de lobo dentro, les mando a cortar ortiga fresca y una rosa; cuando lo hubieron hecho, todos se pusieron a trabajar en la poción que ya debía de estar estudiada y tenía que salir perfecta.

El profesor felicitó a Harry por haber logrado la poción, sin ningún error en la preparación y por haber atendido tan bien a las rosas. Resultó que él había sido el único invitado que había tenido que hacer esto.

Salieron del invernadero y se dirigieron a otra casita igual que la anterior, los transportó a la entrada del castillo. La siguiente clase a la que asistieron era Pociones de segundo nivel, así que los chicos se vieron libres de Hide, pero no de Sigfrid, que era su guía. El chico le dijo a Harry que ellos tenían ahora una hora libres y después Historia de la lucha contra las Artes Oscuras, ahí se acababan las clases de los cuarto nivel del grupo de Sigfrid, pero ellos tendrían clases hasta las cuatro de la tarde.

El salón de Pociones estaba en las mazmorras y Draco comentó que esto se estaba convirtiendo en un cuadro psicológico de los profesores de la materia, a lo cual todos sus compañeros sonrieron. Pero sucedió que el salón, a diferencia de Hogwarts, estaba iluminado en su totalidad, ni un rincón se resguardaba de la cálida luz.

Cuando entraron sen encontraron con la profesora de pociones Laura De Luca, una bruja italiana muy joven, pero muy eficiente y tres veces exigente, pues si no hacían bien la poción, se repetía hasta que lo lograban y dejaba tareas inmensas para que no se repitiera. La profesora primero les dio la bienvenida con una sonrisa, venía vestida con una túnica rosa pálido y el cabello corto morado le hacía recordar a Tonks, así que emitió una pequeña risilla, pero el ambiente era tan amable que nadie le hizo caso.

La profesora leyó la clase del día y escribió los ingredientes para una poción paralizadora para usar en batalla en el pizarron. Se veía complicada pues cada ingrediente debía de ser arrojado en el segundo adecuado, a la temperatura exacta y mezclado de la manera correcta o la poción estallaría. Además tenía que ser embotellada mientras hervía.

La profesora apareció calderos para todos sus invitados y les pidió que se sentaran al frente y se pusieran a preparar la poción, mientras ella les supervisaba muy de cerca. Harry se colocó frente al caldero y comenzó a preparar cuidadosamente, primero los ingredientes y luego iba siguiendo a detalle las instrucciones. Cuando iba por la mitad de su poción, escucho un pequeño grito y a la profesora señalar con su varita la poción de Ron:

- Evanesca... tenga cuidado señor Weasley, pero me sorprende que halla legado tan lejos, es una poción difícil, pero muy útil... inténtelo de nuevo... – le sonrió y apareció un nuevo caldero, después se acercó a la casi terminada poción de Harry y observó – muy bien señor Potter, felicidades, usted es la primer persona que veo que llega aquí nueva y lo logra a la primera, su profesor de pociones debe estar muy orgulloso de usted... – Harry sonrió a la profesora que le dio cinco frascos azules de cristal delgado – por cierto, que se ve muy bien con la túnica del Colegio, pero debería de atarse el cabello... – dijo guiñándole un ojo, el chico se sonrojó y procedió a atarse el cabello...

Cuando su poción estuvo lista, embotello el contenido del caldero en los frasquitos, apago el fuego, limpió el material y volteó. Además de él, la mitad del grupo había terminado con la poción y Draco estaba ya embotellando. La otra mitad iba por su segundo intento y, en el caso de un chico de séptimo de Hogwarts, por el tercero.

Media hora antes de terminar la clase, la profesora hizo que probaran las pociones, en parejas, se fueron arrojando el uno al otro la poción, haciendo que los frascos se rompieran a los pies del compañero y Laura rompía el antídoto para que regresaran rápido en sí.

La clase terminó con que todos habían logrado hacer una poción eficiente y les dejó llevarse los frascos restantes con ellos, en caso de que tuvieran alguna emergencia. Antes de irse, Laura le dedicó unas palabras:

- Espero verlo a usted señor Potter y a su amigo Malfoy dentro de dos años aquí... estaré encantada de darles clases y felicite a profesor de pociones por haberle instruido también...

Harry se despidió de ella con una sonrisa y se fue pensando en como reaccionaría Severus cuando le dijera esto.

El perfil que tenía del clásico profesor de pociones se acababa de romper para siempre.

La última clase que tuvieron, fue Historia de los principios de la lucha contra las Artes Oscuras para primer nivel.

Esta era dada por la profesora Rebeca Flores, procedente de México, que les recibió en un salón lleno de estanterías con libros, mapas antiguos y pinturas viejas por todos lados.

Ninguno de los invitados estaba muy emocionado por entrar a esta clase, después de tener como instructor al profesor Binns realmente ruegas por salir mal en tus OWL's de quinto y no tener que volver a verlo; pero la profesora latina era muy amena y hacía la clase divertida. Jamás leía, ni dictaba, sino que, usando su varita, hacía que apareciera la escena de la clase que estaban viendo y explicaba detalles importantes y cosas que nadie se hubiera imaginado.

Además, los chicos no se sentaban en pupitres, sino que había en el centro varios cojines en círculo en los cuales se sentaban o acostaban a escuchar la clase, la profesora se sentaba con ellos.

Después les pedía su opinión a todos sobre las razones de tal o cual batalla, de aquella guerra o lo que hubieran hecho en el caso de estar en el lugar de esos magos que luchaban. La clase corría entre risas, debates y la voz de la profesora invitándolos a participar.

Para cuando salieron de allí, Harry, Draco y Ron estuvieron de acuerdo en que era la primera vez que podían decir que aprendieron algo de historia y lo aprendieron bien. Los dos chicos de séptimo les dijeron que ojalá hicieran desaparecer al fantasma de Hogwarts y contrataran a alguien como Rebeca.

Eran las cuatro de la tarde cuando se dirigían, en compañía de Sigfrid, hacia las habitaciones de auroría para comer y luego ir a la práctica de quidditch.

En el camino, se sorprendieron de ver a los alumnos sentados en el pasto de los jardines o en bancas alrededor de los caminos conversando amenamente con una taza de café o comiendo fuera. Estaban reunidos alumnos de todas las facultades, pues se veía en la variedad de los colores de las túnicas.

Cuando entraron al comedor de auroría, vieron a alumnos de otras facultades conversando y Sigfrid les dijo que incluso, algunas veces, se quedaban a dormir con algunos amigos en los edificios de las otras carreras o se hacían fiestas en las que todos participaban. Les dijo que mañana les llevaría al comedor de Medicina.

Se sentaron en la mesa todos excepto los dos de séptimo, que decidieron ir a recorrer el castillo. Harry, Ron y Draco, irían a la práctica de quidditch dentro de media hora, así que se apresuraron a comer, mientras Sigfrid subía a su habitación a ponerse el uniforme. En eso llegaron Blaise y Gabrielle, ellos también irían a la práctica, les platicaron su experiencia, Gabrielle estaba encantada, había asistido a la clase de Duelo y el profesor era excelente; Blaise, al contrario, no estaba muy a gusto, les comunicó que esta noche se cambiaría a los dormitorios de Lenguas Mágicas, pues había conocido a un chico de la carrera en una hora libre y le había encantado lo que le había dicho.

Ron preguntó por Hermione, nadie la había visto. Gabrielle les dijo que seguramente estaba vuelta loca en la enorme biblioteca, pues tenía libros para todas las materias de todas las carreras, en muchos idiomas, libros nuevos o antiguos. Todos sonrieron, si, seguramente estaba metida hasta las narices en la biblioteca.

A las cuatro treinta en punto, se dirigieron al vestíbulo y ahí, esperándolos ya, estaba todo el equipo de quidditch de auroría. Había reunidos solo diez alumnos de Hogwarts además de ellos. Los uniformes eran negros y llevaban el escudo de la carrera, el capitán, Hide, tenía un listón rojo sangre atado en el antebrazo derecho y su cabello estaba atado en una coleta, dejando al descubierto sus extraños ojos plateados.

El equipo, incluyendo titulares y reservas, estaban parados en las escaleras, catorce chicos y chicas, con sus escobas en las manos, la mayoría de ellas, Saetas de Fuego.

- Buenas tardes aprendices, hoy verán un verdadero juego de quidditch y podrán entrenar con nosotros, espero que desfruten de la práctica, hoy solo durara dos horas porque deben de ir a conocer la oficina de nuestra directora, pero normalmente dura cuatro horas, pues es el único día que nos vemos... ahora, si gustan seguirme...

La voz del chico se escuchó firme y fuerte entre todos, misteriosa, de acuerdo a varias chicas que comentaron, sería bueno tener una cita con él. Lo único que evitó que el ojiverde se riera de esto, fue que él estaba siendo acorralado por el japonés.

Siguieron al equipo hasta donde se encontraban las casitas, entraron por pares a una de ellas que tenía dibujada tres aros, los transportó inmediatamente a una de las dos islas que tenía un campo de quidditch.

El campo era exactamente idéntico al de Hogwarts, incluso con las pequeñas gradas. La voz de Hide se escuchó:

- Normalmente estos campos solo se usan para practicar, pero de vez en cuando se piden para hacer pequeños partidos entre equipos que se forman solo para divertirse un momento y hay espectadores, de ahí que hallan gradas... ahora, quiero que todos tomen una de las escobas que están en las orillas del campo, los llamaré uno por uno y entrarán a jugar... – dijo señalando una Saetas de Fuego que se encontraban en las orillas – cuídenlas, pues son del Colegio...

La practica empezó rápidamente, Harry observó como practicaban jugadas que el ojiverde solo había visto en los mundiales. Hide, incluso, hizo el amago que solo había visto hacerlo a Krum. El chico era el cazador, pero también era muy bueno en las demás posiciones y hacía que todos sus jugadores rolaran sus lugares.

Uno por uno, empezaron a entrar al campo a jugar. A todos se les hizo algo difícil al principio pero el capitán hizo que se fueran acostumbrando poco a poco. Cuando le toco a Ron, el chico pudo evitar la mayoría de los tiros de los cazadores, después fue Draco que pasó a ser el buscador y Hide lo transfirió al puesto de cazador a los diez minutos, mostrando que Malfoy era mucho mejor en esto.

Llegó el turno de Harry, se quitó la túnica del Colegio y subió a la escoba, inmediatamente se sintió libre. Hide lo hizo pasar por todas las posiciones, solo al final lo dejó ir en busca de la snitch y ahí demostró el gryffindor para lo que era realmente bueno.

A las seis en punto, Sigfrid les indicó que debían de regresar, así lo hicieron, dejando las escobas donde las habían tomado. Harry sintió la mirada del japonés sobre de él, volteó y se quedó hipnotizado por sus ojos, hasta que Draco le llamó y siguió a los demás de regreso a la isla principal.

Llegaron a los dormitorios de Auroría, donde Sigfrid les dijo que le esperaran, subió y bajo rápidamente ya cambiado en su túnica de supervisor negra. Harry traía encima la túnica del Colegio.

Cuando bajo, estaban ya todos los alumnos que visitaron auroría. Incluso Hermione llegó. Caminaron detrás del supervisor hacía el castillo conversando sobre lo que habían visto ese día.

- ¿Dónde te habías metido?... – le preguntó Ron a su novia

- Estaba con algunos de los alumnos de Relaciones y Costumbres Mágicas Internacionales recorriendo el castillo, la biblioteca es grandiosa, deberían de ir a verla... – comentó con entusiasmo...

- ¿Por qué no estabas con tu guía?... – le preguntó Gabrielle

- Después de hoy, me decepcione mucho de Auroría, ya no quiero estudiarla, creo que mejor voy a estudiar Relaciones... es una nueva carrera aquí y será interesante ser parte de ella... además tocan temas de política, derechos, un sin fin de cosas... – cuando habló sus ojos brillaron de entusiasmo y todos supieron que lo decía enserio

- Entonces esta noche te trasladas a los dormitorios de la carrera... y mañana tomarás clases con ellos... – dijo Harry

- Si... espero no decepcionarlos...

- No te preocupes... creo tu eres perfecta para esa carrera... y jamás podríamos estar decepcionados de ti... – dijo Ron besándola delicadamente cuando terminó, la chica se sonrojo y le sonrió a su novio

- Además, Blaise también se cambiara de dormitorios, irá a Lenguas Mágicas... – comentó Draco...

- ¿En serio?...

- Si, es interesante y puedes trabajar en muchos lugares... – contestó sonriendo el slytherin

Siguieron su camino conversando animadamente. Gabrielle, Harry, Ron y Draco, comentaron que ellos reafirmaron su entusiasmo por estudiar Auroría, que sería mucho mejor que estudiarla en la escuela de ministerio. Ni Potter, Ron, ni Malfoy, habían tenido la oportunidad de recorrer a su gusto el castillo, pero lo harían el día siguiente. Lo único que habías visto eran la isla de quidditch, la de Herbología, las mazmorras y las torres norte y sur, que eran completamente de salones y solo tenían gárgolas y pinturas de magos famosos en los pasillos.

Llegaron al castillo y siguieron a Sigfrid hacía la torre central, que era la más alta del Colegio, era norme, para decir lo menos y había muchas oficinas con las coordinaciones de cada carrera y actividades extracurriculares del Colegio, además de otras tantas. También estaba la sala de maestros.

Llegaron a la que seguramente era la parte más alta, después de subir una infinidad de escaleras.

El supervisor tocó en una puerta negra, que se abrió al instante, dejando ver una oficina semicircular, con unas escaleras en medio, que subían hacía lo que parecía un agujero en el techo, subieron por ellas y, cuando llegaron al final, se encontraron con una enorme oficina que ocupaba toda la circunferencia de la torre, con cuadros de varios magos en la parte de arriba. Desde la oficina se podía ver todo el Colegio, pues las paredes eran de cristal.

Dentro, detrás de un enorme escritorio, se encontraba Emily, junto a un hombre que Harry jamás había visto, Lestat, Louis, Remus y Severus.

Potter observó entre feliz y aliviado a su pareja, sus ojos brillaron y esbozo una enorme sonrisa, no lo pudo evitar. Severus sintió y vio esto, él también estaba feliz de ver al chico, sus ojos se fijaron en la figura que estaba frente a él, con la túnica negra del Colegio, su cabello largo cayendo libre sobre sus hombros y su espalda y enmarcando su rostro, sus ojos brillando a pesar de los anteojos; se veía misterioso y sexi también, en su opinión. Se preguntó si Emily se molestaría mucho si tomara a Harry en ese momento y saliera de allí a buscar un lugar privado donde poder tomarlo con fuerza.

El ojiverde reconoció la lujuria en los ojos del profesor y sonrió aún más, si tan solo pudiera sacarlo de ahí por unos momentos a un lugar privado y olvidarse del mundo, pero supuso que a Emily no le agradaría la idea.

La voz de la profesora se hizo escuchar, haciendo que quitaran sus ojos el uno del otro; pero ya Sigfrid había leído perfectamente los sentimientos e ambas miradas y sonrió traviesamente:

- Buenas noches a todos, espero que su primer día en el Colegio halla sido de su agrado y que pudieran recorrer algunas partes de este hermoso Colegio, confío en que sus guías hallan sido eficientes y que el supervisor les agrade, Sigfrid es el mejor alumno de su generación, estoy segura de que aprenderán mucho de él... – dijo con una sonrisa, el chico solo asintió agradecido – están aquí esta noche por dos razones, la primera para que conozcan mi oficina y la segunda, para que puedan conocer al subdirector del Colegio... – dijo y volteó a ver al hombre junto a ella – tengo el honor de presentarles a Thomas Archer, el mejor Sanador que he conocido hasta ahora...

- No exageres Emily... – contestó el hombre a su amiga, con una acento que, se notaba era inglés, el primer británico que veían en todo el día...

- No exagero, es la verdad... lo conocí hace algunos años, cuando era estudiante de este Colegio y ha trabajado en los mejores hospitales, tanto muggles, como de magos, del mundo entero... afortunadamente aceptó mi oferta de venir aquí a enseñar y a tomar mi lugar...

El hombre, que vestía una túnica azul rey, se veía mucho más grande que Emily, Harry le calculó unos setenta años, mínimo y se preguntó como fue que Spellman le conoció cuando todavía era estudiante. El cabello del hombre, ya era blanco, casi no tenía arrugas, era alto, imponente, pero de mirada bondadosa y muy atractivo a pesar de la edad.

- Gracias por la introducción, bienvenidos al Colegio, yo soy el director substituto en la ausencia de nuestra querida Emily este año, también doy clases en la carrera de Medicina mágica y, a veces, doy clases de primeros auxilios mágicos y muggles para la carrera de auroría... espero que estén disfrutando de su recorrido por este Colegio, que es mi 'alma mater' y espero ver a la mayoría de ustedes cuando apliquen para entrar a sus carreras...

- Esta oficina es la más grande de todo el Colegio – habló Emily cuando su amigo hubo terminado – las pinturas que ven alrededor son de los directores anteriores que pasaron por aquí... como verán, todos ellos eran parientes míos...

Y era cierto. Observaron los cuadros y los nombres en ellos, cada uno tenía el apellido Spellman inscrito, Draco susurró a sus amigos:

- ¿No les parece que todos se parecen mucho?... solo que algunos están más viejos, es como si vieras la vida de tres personas a lo largo del tiempo, no a varias...

Asintieron todos. Harry le tenía que dar la razón al rubio, era como ver la historia de la vida de solo tres personas. Todos los hombres en los cuadros estaban dormidos, si hombres, porque parecía que no había existido mujer alguna antes de Emily.

- Si quieren averiguar sobre la historia de los directores, vallan a la biblioteca, ahí se encuentran varios libros... – dijo la profesora – ahora tienen diez minutos para observar la oficina a su gusto...

Inmediatamente todos se repartieron por la oficina. Gabrielle fue con Blaise a observar los cuadros, pero la chica también observaba a los vampiros que se habían sentado en el sillón con Remus y que conversaban alegremente con él.

Ron y Hermione estaban observando con cuidado toda la habitación, hasta que terminaron en las paredes de cristal observando, abrazados, todo el Colegio.

Draco se separó y fue a observar el escritorio de Emily y los cuadros de los directores cuidadosamente.

Harry, por su lado, después de observar las pinturas y el mobiliario, se dirigió a la pared, observando hacia las habitaciones de Auroría y los reflejos rojos que emitía el volcán de la isla de los fénix, recordaba los detalles de su sueño al hacerlo, la verdad es que se había repetido ya tantas veces, que el chico comenzaba a pensar en averiguar sobre lo que significaba, el problema era a quién pedirle ayuda. La voz de Severus le sacó de sus pensamientos, el profesor estaba a su lado, observando también hacia la isla:

- ¿Qué tal la visita hasta ahora Potter?... – preguntó con un tono de indiferencia, pero el chico lo conocía mejor que eso

- Muy bien profesor Snape, es genial este Colegio, las clases son fantásticas y las instalaciones mejores... solo espero entrar aquí cuando salga de Hogwarts... – contestó con entusiasmo

- Sé que lo logrará, usted, más que otros alumnos en Hogwarts, esta listo para entrar a este Colegio... hace cinco años que ningún británico entra aquí, pero sé que usted lo lograra...

El tono en el que las palabras fueron dichas fue en uno de indiferencia, como si el hombre estuviera leyendo un anuncio o algo así, pero, al ver los ojos negros de su pareja, Potter pudo ver un brillo en ellos que le decía que las palabras habían sido pronunciadas con todo el cariño del mundo. Sonrió y se dedicó a ver el panorama del Colegio, si tan solo estuvieran solos y pudiera besar al hombre.

- Muy bien chicos... – se escuchó de nuevo la voz de Emily – ahora todos irán a la coordinación de la carrera, aquellos que han decidido no permanecer en auroría, no es necesario que vallan, pueden ir al dormitorio y trasladar sus cosas, pero los demás sigan a Sigfrid... los veré dentro de dos días, disfruten del recorrido... – dijo con una sonrisa - ¡Ah! Y, Severus, por favor acompáñalos, ustedes también – se dirigió a los vampiros y a Remus – creo que hoy tome mucho de su tiempo y espero que desfruten de visitar algunos de los dormitorios...

Los profesores se dirigieron junto con los alumnos hacía el piso de abajo. Harry volteó a ver a Emily y esta le guiñó un ojo, el chico sonrió.

Salieron por la escalera y luego hacia fuera del la primer oficina. Después de eso, bajaron por las escaleras hasta que se encontraron frente a una enorme puerta de madera, con el escudo de la carrera sobre de ella; los chicos iban siguiendo al supervisor, los cuatro profesores detrás, Harry muy cerca de Severus, Sigfrid habló:

- Esta es la coordinación de Auroría, detrás de estas puertas nos espera el coordinador, al que le podrán hacer las preguntas que deseen; por favor los que hallan decidido cambiar dormitorios, pueden retirarse ahora...

Una cuarta parte de los chicos se empezó a despedir y a irse del lugar. Entre ellos Blaise y Hermione, que se despidieron de sus amigos y se fueron juntos. Cuando se hizo presente que nadie más iba a retirarse, Sigfrid habló de nuevo:

- Muy bien, solo algo pequeño, mañana los equipos quedarán como hoy, aunque se halla reducido el número. Muy bien, ahora pasaremos con el coordinador...

La puerta se abrió dejándolos pasar a una oficina con un enorme ventanal que tenía vista hacia los dormitorios de Auroría, dentro había un enorme escritorio, con muchos muebles archiveros y algunos aparatos que el ojiverde había visto a Moody, además de libros y otros tantos objetos. En el centro de la oficina, esperándolos, había un hombre alto, de cabello castaño claro corto, sus ojos eran cafés y las facciones de su rostro eran finas, haciendo resaltar la blancura extrema de su piel. Su mirada era un poco atemorizante, sobre todo cuando se dedicó a observar detenidamente a los visitantes y terminó por posarla en Potter un poco más que en los demás.

- Bienvenidos al Colegio del Fénix, mi nombre es Paul Revah y soy el coordinador de esta carrera, lo he sido durante cinco años. Vengo de Canadá y estudié en este Colegio para ser auror, después hice una especialidad en caza de criaturas oscuras. – se colocó detrás de su escritorio y continuó – si ustedes desean entrar aquí y son aceptados, me verán muy seguido, observando a cada uno de ustedes, sobre todo para ver si han alcanzado el nivel que se requiere aquí... supongo que Sigfrid ya habrá contestado algunas preguntas, pero tendrán otras, así que pueden hacerlas...

Los chicos empezaron a hacer muchas preguntas sobre la carrera. Incluso Harry preguntó alguna que otra cosa. Durante espacio de una hora el coordinador se dedicó a responder pacientemente, desde que materias se llevaban en carrera, los requisitos para entrar y para graduarse, los niveles que se necesitaban para pasar las materias y pasar a los niveles siguientes... bueno, una infinidad de dudas que Paul contestaba poco a poco.

Al final, cuando parecía que ninguna mano se iba a volver a alzar, el coordinador habló de nuevo.

- Bueno, espero haber contestado todas sus dudas, claro que si tienen más pueden recurrir a los alumnos de la carrera. Muy bien, espero que su estancia aquí sea agradable y ver a muchos de ustedes dentro de dos años. Pueden retirarse.

Los chicos lo hicieron así. Siguieron a Sigfrid afuera del castillo y a los dormitorios. En el camino, Ron, Draco y Gabrielle, iban muy animados conversando con Remus y los dos vampiros, sobre sus experiencias del día. Harry iba detrás de todos, con Severus al lado, contándole lo que había hecho. El profesor casi ríe abiertamente cuando le contó sobre la profesora de pociones.

Llegaron a los dormitorios y se dirigieron inmediatamente al Comedor.

El ojiverde procuró quedar cerca de Severus y sentarse con él a cenar, pues Sigfrid y Hide le estaban observando de cerca. Afortunadamente sus amigos y los otros tres profesores les acompañaron también, así que no hubo peligro de que los dos estudiantes se acercaran pues la mesa estaba repleta.

Louis y Lestat se levantaron y fueron a ver la piscina, no que ellos necesitaran cenar pasta o tomar café.

Al termino de la cena, Potter volteó a ver a sus compañeros de cuarto, estos le estaban viendo y hablando entre ellos como susurros. De pronto, observó un pequeño destello en las muñecas derechas de ambos chicos, estos se levantaron inmediatamente y se dirigieron a su mesa.

- Harry – dijo Sigfrid al chico ignorando la mirada de Snape, el cual, no podía ignorar la mirada de Hide sobre su gryffindor – tenemos que retirarnos, no estaremos en el dormitorio cuando subas, pero mañana nos levantaremos a la misma hora...

- Esta bien... – contestó con una sonrisa

- Hasta mañana entonces... – dijo y se retiró

El japonés duró un poco más para retirarse, pues no quietaba la mirada de encima del chico, pero, cuando lo hizo, Harry respiro de nuevo, no se había dado cuenta que estaba reteniendo el aire; tal vez temía que Hide se acercara a darle un beso de buenas noches.

- ¿Quiénes son esos chicos?... – preguntó Severus

- Sigfrid es el supervisor, el otro que se quedó callado es Hide... – contestó Draco, pues parecía que Harry no podía – va en el mismo nivel que Sigfrid, se gradúan este año y Hide es el capitán de los equipos de quidditch de la carrera y del Colegio...

- Si, hoy fuimos a la práctica, fue genial... – intervino Ron – realmente juegan muy bien...

- Pues parece que te has hecho amigo de ellos muy rápido, ¿no Potter?... – dijo con un tono molesto, el aludido se hundió en su silla

- Me tocó en el dormitorio de ellos dos... Sigfrid me prestó esta túnica en la mañana... – contestó

- Pues parece que llevaban prisa... – comentó Remus - ¿a dónde habrán ido?...

- Supongo que a Medicina, la novia de Sigfrid esta estudiando ahí... – comentó el ojiverde, esperando que eso calmara los ánimos de su pareja, pero no lo hizo

A Severus no le había gustado para nada la mirada que Hide le había dedicado a Harry. Poco le importaba el chico rubio, el que le había hecho enojar era el japonés.

Potter, viendo los sentimientos en los ojos de Snape, volteó a ver a Draco suplicando por ayuda; este entendió el mensaje y habló.

- Bueno, ya vi, ya comí, ya no me hallo aquí... ¿qué tal si vamos a recorrer la sala derecha del edificio?... ya que hoy no pudimos recorrer mucho el castillo, mínimo vamos a conocer la sala de música y los cuartos de estudio...

- Si, dijo el supervisor que hay un piano ahí... – comentó Gabrielle, cuidado de no mencionar nombres - ¿qué tal si le pedimos a Harry que nos toque una pieza?...

- Buena idea... – se escuchó la voz de Louis detrás de ellos, él y Lestat habían vuelto ya - ¿vamos?...

Harry, agradecido por el cambio de tema, se levantó junto con los demás y se dirigieron hacia la puerta del lado este de los dormitorios.

Entraron y se encontraron con un largo pasillo con puertas. La primera contenía una gran sala de estudio, con pupitres individuales de madera, bien iluminada, donde varios estudiantes se encontraban concentrados en sus libros o escribiendo sobre cuadernos y pergaminos.

La segunda era la sala donde había mesas grandes, dentro, solo encontraron a dos grupos de alumnos sentados en las mesas, estas estaban adornadas con dragones y había gárgolas en el techo, mapas por todos lados.

La tercera estaba repleta de mesas para tres personas, cada una con una computadora. Había muchos chicos ahí, ya fuera solos ó en pequeños grupos, escribiendo en las computadoras, algunos traían audífonos con micrófonos y hablaban. Ron, que nunca había estado tan cerca de una de esas maquinas, hizo un sinfín de preguntas a Harry.

El ojiverde le contestaba lo mejor que podía, no que fuera una perdición en el área de la computación, solo que hacía mucho tiempo que no trabajaba con una, a pesar de que Dudley tenía desde una laptop, hasta juegos de Play Station para él solo, claro que sus tíos jamás se los iban a prestar. Resultó, para sorpresa de todos, que Draco si trabajaba con los aparatos y, entre él, Gabrielle y Lestat, explicaron ampliamente de lo que se trataba tanto los programas, como el hardware, el Internet, etc.

Cuando salieron de allí le Gabrielle le tuvo que prometer a su primo que después le enseñaría una computadora y le ayudaría a familiarizarse con ella, pues el pelirrojo no quería salir del cuarto.

Llegaron a la sala de música que resultó ser enorme, contenía muchos instrumentos y dos pianos de cola negros en el centro uno frente al otro. Afortunadamente solo habían dos personas ahí, una tocando el violín y otra con una guitarra en la mano, pero parecía que había una especie de hechizo, pues no se escuchaban nada.

La decoración consistía en pinturas de músicos y un cielo pintado de crema, al igual que las paredes, con notas musicales en el, un enorme candelabro de cristal cortado.

- Vamos pequeño fénix, toca algo... – dijo Lestat, que había adoptado el sobrenombre que Louis le había dado a su 'hermanito'

- Esta bien...

Se dirigió al piano y comenzó a tocar, una melodía suave y melancólica, con los ojos cerrados, esperando que así Severus se olvidara de Hide, pues todavía estaba molesto.

Mientras tocaba, Lestat se colocó detrás de Remus y le abrazó por la cintura, volteó a ver a Louis y le hizo una pequeña seña con la cabeza; este se acercó al licántropo por el lado derecho y le tomó la mano. Remus, sorprendido primero, después sonrió al otro vampiro y se dejó acariciar la mejilla, recargándose más en Lestat, creyendo que era solo un gesto de amistad.

Regresó su atención a Harry, sin ver la mirada de lujuria en los ojos verdes del vampiro, el cual no soltó su mano.

Gabrielle, por su lado, después de presenciar esto, volteó y recargó su cabeza sobre el hombro de su primo, el cual la abrazó. Severus estaba parado junto a su ahijado, observando los movimientos del gryffindor al tocar, poco a poco olvidando al joven japonés.

Cuando Harry terminó la melodía, su público aplaudió, eso incluyó a algunos chicos del Colegio que habían entrado y se habían quedado escuchándolo. El gryffindor se sonrojó, agradeciendo por su cabello largo que cubría su rostro. Los otros alumnos se dispersaron por el salón y los visitantes salieron de esto, dirigiéndose de nuevo al comedor, pues querían tomar algo y ver la piscina y las canchas antes de despedirse, pues empezaba a hacerse muy tarde.

Llegaron y, antes de entrar al comedor, Remus le pidió a Harry que esperara un momento, el chico así lo hizo, encargando un café a Draco.

- Quiero mostrarte algo que sé que sigue aquí... – le dijo el licántropo en el salón de las fotos y trofeos. Empezó a buscar y, cuando encontró lo que quería, le dijo que se acercara – mira... – dijo señalando una foto

- Ellos son... son...

- Tus padres, Sirius, Emily y yo, cuando nos graduamos de aquí... – dijo con una sonrisa que contenía tristeza en ella

Harry admiró la foto con cuidado, en ella se encontraban cinco jóvenes saludando, vestidos con togas y birretes, todos con diplomas en las manos, sonriendo; el lugar era la entrada del castillo. James y Lily se abrazaban y, de vez en cuando, se daban un pequeño beso; Sirius abrazaba a Remus y a Emily, pero volteaba a ver de vez en cuando al licántropo y le guiñaba un ojo, Remus sonreía, al igual que Emily, la profesora se veía muy bien y se dejó ver el brazalete de serpiente que siempre llevaba con ella. Debajo de la foto había una placa que rezaba: "Emily Spellman, Lilian Evans, James Potter, Sirius Black y Remus Lupin, los mejores alumnos que ha visto este Colegio desde hace cien años".

Potter sonrió conteniendo las lágrimas, poco tiempo después de eso sus padres morirían, siendo expertos aurores, tratando de defenderlo; y Sirius también lo haría, también por él. Ahora del grupo, solo quedaban Emily y Remus, este último, también el único que quedaba de los merodeadores. Tuvo que contener las lágrimas.

La mano de Remus se posó sobre su hombro, dándolo apoyo. El chico la tomó y la apretó.

- Nos graduamos el mismo año, solo estudiamos año y medio... a veces creo que eso fue por Emily... – dijo con una sonrisa melancólica – nos unimos a la Orden inmediatamente, tus padres y Sirius empezaron a trabajar para el Ministerio, yo no pude debido a mi condición de licántropo, de hecho no debí de haber estudiado Auroría pues no es permitido, pero Emily también ayudó en eso... yo trabajé como profesor en esta escuela, mientras hacía mi maestría en enseñanza, haciendo investigaciones para la Orden sobre Voldemort al mismo tiempo... fueron años oscuros, pero también los más felices, éramos aurores, tus padres se casaron y te tuvieron a ti... y luego, bueno, sabes el resto de la historia demasiado bien...

- Si, la sé... – dijo con tristeza

- Tu padre era el capitán del equipo de quidditch Auroría, pero un alemán le ganó al obtener el del Colegio, no pudimos callar sus quejas durante un mes... – Harry sonrió, pensando en lo molesto que su padre había estado - tu madre era la capitana del club de duelo, puesto que compartía conmigo... también fue la supervisora... – cambió de tema lo más rápido posible al ver los ojos cristalinos del chico – hoy, cuando te vi con la túnica del colego, no pude evitar recordar a James... excepto por el cabello largo, parecías la viva imagen de tu padre... fue uno de los mejores alumnos de este colegio, junto con nosotros, se graduó con honores y reconocimientos... sé Harry, que algún día tu también lo serás y podrás terminar su sueño y el de tu madre... – dijo mirando la fotografía, al igual que el chico

- ¿Sueño?...

- Ambos querían hacer una maestría en pociones y en artes oscuras antiguas... pero nunca tuvieron la oportunidad...

- Tu si terminaste la tuya...

- Si, pero yo siempre tuve más tiempo que ellos... lástima que no tuvimos más tiempo para compartir...

Potter volteó a ver a su profesor, este tenía lágrimas empañando sus hermosos ojos dorados. El chico también quería llorar y estuvo a punto de hacerlo, hasta que la imagen de Bellatrix vino a su cabeza.

Entonces, lo único que pudo hacer, fue abrazar a Remus y los dos se quedaron así por un largo rato.

XXXXXXXXX

Severus estaba junto a la enorme piscina de los dormitorios, bebiendo un café, aunque pudo pedir algo con alcohol pero no lo hizo. Hasta cierto punto no le gustaba que hubiera un bar ahí, se tuvo que recordar a sí mismo que estos chicos eran universitarios.

Todavía no podía sacarse de la cabeza al japonés, no solo por la mirada que este le había dirigido a Harry, sino también por la forma en la que el gryffindor había reaccionado. Si algo le habían enseñado todas esas clases de Oclumancia, fue a leer perfectamente los movimientos y gestos del ojiverde.

- No tienes porque preocuparte por el señor Yoshihiko... por más intentos que haga, el fénix no le hará caso... – le dijo Louis a su lado

- ¿Yoshihiko?...

- El chico japonés, Hide... deberías de confiar más en él Severus, te ama y no se dejará llevar por otras personas... no es así, ya deberías de saberlo...

El profesor refunfuñó un poco, por mucho que no le gustarán las palabras del vampiro, sabía que tenía razón.

- Ya tardo ¿no crees?... – fue lo único que dijo por respuesta, ganándose una sonrisa del vampiro

- Remus le está enseñando una fotografía de sus padres y de su padrino... supongo que tardarán más de lo esperado... hablando del rey de roma... – dijo volteando hacia el interior del comedor, que estaba casi vacío ya.

Severus también volteó, Harry acababa de entrar, junto a Lupin, se acercó a la mesa donde estaba sus amigos y el vampiro rubio, tomó su pedido y se dirigió hacia la piscina. Cuando llegó, sonrió a Louis, que le dio un beso en la mejilla.

- Creo que iré por los otros pequeño fénix...

- Si...

El vampiro se alejó hacia la mesa y Snape y Potter se quedaron solos.

- ¿Te parece si vamos a recorrer las canchas?... – le preguntó a su tutor el cual solo asintió

Caminaron junto por la piscina y hacia las canchas, observándolas con cuidado. Resultó que también había unas pequeñas bancas de metal afuera junto a un jardín lleno de todo tipo de flores y una fuente en el centro. Los dos se sentaron en una de ellas, tomando sus bebidas en silencio, disfrutando del cielo estrellado y los resplandores del volcán de la isla de los fénix.

- Tengo muchos deseos de ir allí... – dijo el ojiverde – me da curiosidad conocer esa isla...

- ¿Por qué no hablas con Emily y la visitas antes de que nos tengamos que ir?...

- Si, eso haré... – omitió que Hide le había ofrecido su ayuda – Severus, ¿ya habías estado antes aquí?...

- Si, unos cuantos meses después de que el Señor Oscuro desapareció la primera vez... vine a ayudar a Emily con algunas clases y después fui a Hogwarts... pero me hubiera gustado estudiar aquí mi especialización en pociones... nunca se pudo, lo tuve que hacer en una universidad mágica en Austria, una de las mejores por cierto, solo imparte esa carrera... aquí solo reafirme algunos de mis conocimientos...

- No sabía eso... – dijo sorprendido el chico

- Hay muchas cosas que no sabes de mi todavía Harry... pero las sabrás, con tiempo... – le dijo sonriéndole abiertamente por primera vez en toda la noche

- ¿Sabes?, Remus me acaba de mostrar una foto de cuando él, Emily, Sirius y mis padres se graduaron... la placa decía que fueron los mejores alumnos del Colegio en cien años... eso me hizo preguntarme como es que murieron de la forma en la que lo hicieron...

Severus observó el semblante del chico, sabía que este estaba conteniendo las lágrimas y que había jurado hacerlo hasta deshacerse de Bella. Colocó su mano sobre la del gryffindor y volteó a ver la constelación en la que brillaba la estrella Sirius. Harry también observaba la misma, recordando a su padrino.

- El Señor Oscuro es muy poderoso, demasiado, al igual que los mortífagos... tus padres y tu padrino lucharon valientemente, con todas sus fuerzas estoy seguro y enfrentaron las artes oscuras como lo debe de hacer alguien que se haga llamar a sí mismo auror... lamentablemente no pudieron ganar, pero siempre debes de recordarlos luchando como mejor podían, con todas sus fuerzas... murieron por lo que creían y por las personas a las que más apreciaban... siempre serán recordados por ello, siempre debes de recordarlos por eso... y tú no tuviste la culpa de que se hallan ido, por mucho que te lo repitas a ti mismo...

- A veces me asusta lo bien que me conoces...

- Lo mismo digo...

Harry esbozo una sonrisa. Sabía que a su pareja le costaba mucho trabajo hablar del pasado y sobre todo del pasado que incluyera los apellidos Potter y Black en la misma oración y eso hizo que apreciara más sus palabras.

- Gracias...

- No hay de que...

Se quedaron observando el firmamento un poco más, hasta que escucharon pasos que se aproximaban. Severus soltó la mano del chico y le beso rápidamente en los labios, susurrando suavemente contra estos.

- Solo mantén alejado a ese japonesito y todo estará bien ¿quieres?...

Harry asintió con una sonrisa, pensando en lo difícil que sería eso, pero lo lograría. Siempre y cuando evitara los extraños ojos del chico. Beso rápidamente los labios del profesor y se quedó viendo el firmamento de nuevo. En ese momento, llegaron los otros tres profesores y sus amigos.

Juntos, decidieron dar un último recorrido, así lo hicieron y luego los profesores se retiraron al edificio correspondiente a ellos. Harry le sonrió una última vez a Severus y a Louis y subió a su habitación, esperando ver a su pareja al día siguiente.

Entre él y Draco acompañaron a Gabrielle a su habitación y después se dirigieron a su piso, donde se dieron las buenas noches y se separaron.

Harry entró y observó que las túnicas de Sigfrid y Hide habían sido arrojadas sobre las sillas, como si hubieran salido con prisa. Entró a darse una ducha pues había sudado después del entrenamiento y se vistió con su pijama. En cuanto tocó la almohada se quedó dormido, había sido un largo y atareado día. Esperaba que el siguiente fuera aún mejor.

XXXXXXXXX

Al día siguiente fue despertado de nuevo por Sigfrid. Esta vez tanto él como Hide se metieron a bañar y Harry agradeció el haberlo hecho la noche anterior y se vistió rápidamente.

Sigfrid le pidió que desayunara mejor que el día anterior pues sería un día todavía más atareado y así lo hizo: tostadas francesas, hot cakes, cereal, un vaso de jugo de naranja y otro de leche, para terminar con un café.

La primer clase a la que asistieron, fue Duelo de los alumnos de tercer nivel, en un enorme salón en la torre norte, lleno de pistas de duelo y unas cuantas bancas en el extremo con un pequeño pizarron enfrente donde la profesora Kotori Miyanami, una japonesa muy atractiva, les recibió con un semblante serio e inmediatamente les puso en parejas, parecía que con ella no iba a haber presentación. Harry estuvo frente a una chica rumana de cabello rubio que se le hizo conocida, tal vez porque se parecía a Fleur.

La profesora les dijo que iban a tener un pequeño duelo de hechizos repulsores y Harry recorrió con su mente todos los libros que había leído buscando en su memoria esos hechizos, pues la chica había sonreído maliciosamente hacia él.

Hicieron todo el protocolo y cuando la profesora dijo 'adelante', los ataques comenzaron y Harry se encontró a si mismo defendiéndose como mejor podía de una chica que lo atacaba como si en eso se le fuera la vida.

Después de diez minutos de estar esquivando y repeliendo hechizos, decidió que era hora de atacar y lanzó un stupefy y otro un poco más fuerte al mismo tiempo, logrando romper el escudo de la chica y que esta cayera sobre la pista de duelo. Sonrió aliviado respirando unos momentos y volteó a ver a la profesora que le miraba duramente, antes de poder preguntarse que pasaba se encontró en el suelo del salón, fuera de la pista, pues la chica lo había mandado volando con un simple expelliarmus.

- ¡Basta!... – gritó la profesora y todos se detuvieron, se aproximó a Harry, viendo como se levantaba este – veo señor Potter, que los rumores no son ciertos, ¿cómo pudo haber salido vivo de un duelo con Lord Voldemort, sino puede enfrentarse a una chica de tercer nivel que, déjeme decirle, no es la mejor de la clase?...

- Me distraje... – respondió Harry a la profesora, pensando que era igual que Snape la primera vez que tuvo una clase de pociones

- ¡Ah señor Potter!... pero ahí esta su respuesta, en un duelo uno nunca ¡JAMÁS! Debe de distraerse ni por un segundo, porque ese detalle podría causarle la muerte... el duelo solo acaba cuando su oponente esta inconsciente o cuando esta muerto... vi sus hechizos desde atrás, si tuviera la sangre fría necesaria, sería uno de los magos más poderosos y vencerlo podría ser muy difícil... ahora regrese a la pista y hasta que yo no vea a la señorita en el suelo... demuestre señor Potter, que usted es uno de los magos más poderoso del mundo...

- Si profesora...

Harry se levantó y volteó a ver el salón, todos lo estaban viendo, pero no con burla o con curiosidad, sino solo observándolo. Sigfrid, desde una de las esquinas del salón, le miraba y le dirigió una sonrisa, la cual el regreso, volvió a la pista y, esta vez, lucho con todas sus fuerzas, pero con sangre fría.

Quince minutos después, la chica salía volando de la pista y chocaba contra la pared, cayendo inconsciente.

- Muy bien señor Potter, bravo... – dijo la profesora a su lado – solo que no creo recordar haberle dicho que noqueara a mi alumna, solo quería que la sacara de la pista... – dijo con sarcasmo – no se preocupe, ella estará bien, ya debe estar acostumbrada...

Y era cierto, en cinco bancas habían ya cinco alumnos totalmente inconscientes debido a la clase. Se preguntó si los profesores tendrían problemas por esto, pero supuso que no era así cuando la profesora levitó a su oponente hacia una de las bancas y la dejo en una volviendo su atención inmediatamente a los duelistas.

Así fue la primera hora y media de la clase, con los treinta minutos faltantes y ya que los alumnos estaban totalmente despiertos, la profesora se dedicó a decirles a todos sus errores y a darles unas pequeñas clases de estrategia, sorprendiéndose con la participación de Ron, el chico podía llevar sus conocimientos en ajedrez a otro nivel ciertamente.

Cuando terminó la clase y todos salieron de ahí, Sigfrid le comentó a Harry que la profesora, aunque dura, era la mejor de la escuela y el chico estuvo de acuerdo. También le dijo que si quería tomar clases con ella había libertad de escoger horarios y maestros y el ojiverde sonrió.

- Parece que la conoces bien...

- Es que ha sido mi maestra de duelo desde tercer nivel... – comentó el chico – a mi solo me gusta lo mejor...

La siguiente clase los llevó a otra de las islas. Esta vez, fue la más grande de todas y Sigfrid los condujo hasta un claro donde un profesor bastante alto y algo grande les recibió:

- Buenos días y bienvenidos a la clase de captura y cuidado de criaturas, apara alumnos de segundo nivel, aquí enseñamos a capturar y cuidar a todo tipo de criaturas mágicas, aunque estas sean obscuras... hoy, durante la clase de teoría veremos los distintos tipos de vampiros y, en la práctica, tendrán de capturar, sin lastimar, a un boggart y una medliana, que es un tipo de hada solo que no tiene buen carácter, son bastante inteligentes y les gusta cegar a la gente... pues bien, empecemos...

Durante la primer hora, el profesor les explicó todo sobre distintos tipos de vampiros y como capturarlos ó, en determinado momento, matarlos, Harry no sabía que había tantos: desde los que eran como Louis y Lestat, pasando por los Nosferatu que parecía podían convertirse en un tipo de murciélago o lobo y que solo se les podía matar cortándoles la cabeza; los caminantes diurno a los que no les afectaba la luz del Sol y solo morían quemados, estos podían unir sus almas a las de los mortales; había otros que solo necesitaban alimentarse una vez al año de una sola víctima, estos también podían caminar de día y retraían sus colmillos; habían otros que, al ser transformados, se les extraía el alma para que no tuvieran remordimientos, alma que podía ser devuelta, en fin, demasiadas razas para su gusto.

La segunda hora se dedicaron a buscar, en parejas, un boggart y una de esas medlianas; su compañero era ahora un chico de estados unidos, que era un poco callado, se movieron sigilosamente alrededor del claro y después se fueron alejando. Entre ambos, lograron atrapar a un boggart que se transformó en un enorme basilisco al ver al chico norteamericano y a dos medlianas que aventaron veneno a los ojos de Harry, afortunadamente protegidos por los lentes, que se derritieron después del segundo ataque.

Cuando regresaron, el ojiverde no traía lentes y tenía que fingir que se caía, hasta que el profesor apareció unos para él. Resultó que eran de las primera parejas que llegaban y el profesor los felicitó.

La siguiente clase los regresó al castillo: Transformaciones avanzadas para primer nivel, donde la profesora Sonia Ramstren, de Austria y su ayudante Paulo Giordano, de Italia, les introdujeron hicieron desaparecer enormes cosas, reaparecerlas, aparecer algo del mismo tamaño y transformarlo en animales vivientes, todo debía ser hecho en menos de un minuto. Harry, que siempre se le habían dificultado un poco las transformaciones y que apenas había podido desaparecer el escritorio de McGonagall, le costó deshacerse de una enorme roca, aparecerla fue más sencillo, apareció un librero y lo transformo en un gatito. Pero terminó después de diez minutos.

La clase era muy parecida a la de McGonagall, solo que aquí, la profesora le pedía mucho a su ayudante que vigilara y corrigiera a los estudiantes, parecía que el chico era un practicante de enseñanza de una universidad mágica en Italia y la profesora, que también era graduada de ahí, le estaba ayudando con sus prácticas.

Al terminar la clase y ser enterados de que se verían a las siete de la noche para ir a Artes Oscuras y que estaban libres por el resto de la tarde, Harry se acercó a Sigfrid:

- Yo creí que todos los profesores aquí eran graduados de este Colegio... – el supervisor sonrió, mientras seguía caminando, acompañado del chico

- No te engañes Harry, sí, esta universidad es de las más prestigiosas del mundo, de aquí salen magos preparados en diferentes áreas que pueden ejercer en todo el mundo, pero no están todas las carreras aquí... la universidad de Italia de la que viene la profesora, es la mejor en el área de transformaciones, existe la universidad de Oxford en tu país es la mejor para preparar a los que serán vigilantes de cazadores...

- ¿Cazadores?...

- Son un tipo de aurores, solo que sin magia, que se ayudan de magos y vigilantes para cazar criaturas y magos oscuros... solo existen en Norteamérica, porque normalmente a los magos allá no les importa en lo mas mínimo como les valla a los muggles con ese tipo de criaturas o si se enteran o no de que existe la magia...

- Ya veo...

- ¿Ahora entiendes porque lo mejor de aquí es auroría?... aunque también sacamos a los mejores sanadores del mundo...

- Si, ya entiendo...

Caminaron juntos hasta el comedor de las habitaciones y se sentaron pidiendo el almuerzo. Después de eso, Harry alcanzaría a Ron y Draco en el castillo, los chicos habían ido en busca de Hermione, Gabrielle y Blaise para recorrer juntos el Colegio, así que tenía hasta las dos y media, pues eran las dos, para terminar de comer. Ya estaban comiendo, cuando Hide llegó a hacerles compañía.

- Harry, conseguí el permiso para ir esta noche a la isla de los fénix... – le dijo el japonés

- ¿Enserio?... – preguntó emocionado

- Si, esta noche después de la clase de Artes Oscuras, Sigfrid nos acompañará... – dijo viendo el nerviosismo del chico al quedarse los dos solos y funciono, bueno, un poco

- ¿Dónde nos vemos?...

- En las casitas de traslado, cuando termine la clase...

- Ok...

Terminaron de almorzar y se dirigieron de nuevo al castillo, Potter trataba por todos los medios posibles de no ver a Hide a los ojos, pero parecía que el chico se controlaba mucho. Cuando llegaron a la entrada, ya los amigos del ojiverde estaba allí. Los dos mayores se despidieron alegando que tenían clase de tres a cinco y que Sigfrid no estaba perdonado por ella.

- Hola Hermione... ¿qué tal el cambio?... – le preguntó a su amiga a la cual le brillaron los ojos inmediatamente y Harry supo que no la iba a callar en un buen rato.

- ¡Excelente!... las clases son geniales, te dan muchos idiomas y enseñan las costumbres de muchos países... los alumnos son muy cultos, han leído de todo, no te podrías ni empezar a imaginar la cantidad de magia que existe en cada país y como la usan... ¿sabes?, en Japón no hay escuelas, los chicos aprenden con profesores especiales o van a otros países... en cambio en Rusia...

- ¿Qué tal si vamos adentro?... – interrumpió Draco – tengo muchas ganas de conocer el lugar...

- Si vamos... – dijo Blaise y los chicos se adentraron en el castillo

XXXXXXXXX

Estuvieron hasta casi las siete de la noche dentro del castillo.

Conocieron la enorme biblioteca y tuvieron que darle razón a Hermione: era realmente impresionante. Era diez veces la de Hogwarts, no había sección prohibida, sino que todos los libros estaba al alcance de los estudiantes. Los libreros llegaban hasta el techo. Había mesas ya fuera para grupos, individuales o pequeños sillones donde los chicos se podían sentar a leer cómodamente.

Los libros eran de todos los temas y de muchos idiomas, aunque la mayor parte estaban en inglés. La bibliotecaria era muy amable y soportaba algunos susurros pero, al igual que a Madame Pince, le gustaba el silencio. Los libros tenían hechizos antirrobo, así que no podían salir del Colegio, aunque si de la biblioteca.

También había una sección de hemeroteca donde habían periódicos de muchos países desde hacía muchos años y se usaban para consulta de eventos. También había revistas y una sección con pergaminos antiguos en egipcio, griego y otros tantos idiomas, muchos ya no se hablaban en la actualidad.

Tuvieron que sacar de ahí a Hermione a rastras pues la chica se había quedado prendada de un libro sobre África que no había visto, pero realmente no tenían tiempo.

Lo siguiente que recorrieron fue la sección de idiomas, donde impartía Francés, Italiano, Alemán, Japonés, Chino, Ruso, Coreano y otros tantos idiomas. Entraron y la coordinadora, una señora bajita y robusta que les recordó a Molly Weasley, les dijo que las clases se impartían en las tardes o durante los fines de semana y que todos los profesores eran nativos de cada país.

Salieron de allí después de haber observado algunos salones y escuchado durante unos momentos una clase de italiano. Había posters de diferentes lugares del mundo pegados por todos lados y carteles de eventos alrededor del mundo. Era realmente acogedor, te daban ganas de estudiar. Les agradó más cuando, a la salida, se toparon con un profesor de Francés que usaba una boina negra y una típica camisa rayada, este les sonrió y les dio paso.

Se dirigieron entonces a la parte de atrás del castillo, donde se encontraba un enorme jardín con una pequeña fuente y donde había varios chicos tirados en el pasto, ya fuera conversando con otros o leyendo un libro. Había también algunas estatuas de personajes que les guiñaron un ojo y les sonrieron.

Regresaron al interior del castillo y vieron los laboratorios médicos de medicina y enfermería, entraron un momento a uno que olía a antibióticos y a pociones de todo tipo. Lamentablemente se toparon con el anfiteatro donde, con un cadáver, algunos chicos de medicina estaban practicando una operación muggle, pues se suponía que debían aprender los dos tipos de medicina. Salieron todos de allí con ganas de vomitar y Ron corrió hacia el baño más próximo que encontró.

Lo único bueno de eso fue que pudieron ver a Neville, que estaba bastante contento y que les dijo que esto había superado por mucho sus expectativas, incluso le había encantado la clase de pociones, la profesora había sido muy amable con él y las investigaciones del Colegio eran geniales. EL chico solo habló con ellos durante cinco minutos, pues una bruja de la carrera le hizo una seña para que se le acercara y el chico regresó al anfiteatro a observar la operación. Parecía que había hecho amigos porque muchos le sonrieron cuando regresó y le comenzaron a hablar del procedimiento.

- Parece que se encontró con su destino... – había comentado sarcásticamente Draco, ganándose un codazo de Gabrielle - ¡Hey!...

- Ginny me dijo que te vigilara... – le dijo la chica con una sonrisa

Regresaron a su recorrido del castillo cuando Ron dejó de vomitar y se dirigieron al área donde estaban las coordinaciones porque el pelirrojo quería ir al área de becas y los demás podrían entretenerse mientras tanto en el salón donde estaban las fotografías de las generaciones.

Cuando llegaron, dejaron a Ron y a Hermione frente a una enorme puerta de madera y ellos se dirigieron un piso arriba.

Cuando llegaron, se encontraron frente a una puerta con grabados egipcios en ella y entraron.

Bueno, este salón era el vivo ejemplo de que los cuartos aquí estaban hechizados para hacerlos más grandes. Parecía del tamaño del Gran Comedor de Hogwarts y el techo era igualmente alto, con velas iluminándolo. En el fondo, una enorme vitrina tomaba toda la pared del fondo y tenía muchos trofeos en ellas y las otras paredes estaban repletas de fotografías y más fotografías.

- Bueno Potter, creo que debes empezar a buscar a tus padres si quieres que salgamos algún día de aquí... – dijo Draco

- Por Merlín, estas son...

- Todas las generaciones que han pasado por aquí... – dijo alguien a su espalda, interrumpiendo a Blaise y voltearon: Emily – y no solo las fotos de generación, sino otras que se tomaron en momentos especiales, también, en la parte de debajo de la vitrina, están los anuarios... – dijo señalando la vitrina, que en su parte de abajo, tenía una especie de cajones que se podían abrir – lo siento, ¿los asuste?... es que los vi entrar y pensé que necesitarían ayuda para encontrar las fotos que querían ver... – dijo viendo las caras de shock de los chicos

- Pues nosotros dos solo vamos a curiosear por ahí... – dijo Gabrielle y jalo de la túnica a Blaise, juntos fueron a ver algunas fotos.

- ¿Qué tal ustedes dos?... ¿algunas ayuda?...

- Yo quisiera ver las fotos donde vengan mis padres y Sirius... también Remus...

- Muy bien Harry en un momento te ayudo, ¿qué tal tu Draco?... hay fotos de algunos miembros de tu familia por aquí... dos creo, estudiaron...

- Medicina mágica y especialización en pociones... si lo sé... no gracias en mi casa hay demasiadas fotos de mi familia, acompañaré a Potter...

Emily sonrió y les hizo señas para que la siguieran. Sus pasos hacían eco en las paredes del lugar, a Harry le sorprendió que las voces no lo hicieran. Mientras caminaban se dio cuenta que el piso tenía un grabado en él, los mismos signos egipcios y un enorme fénix en vuelo, con ojos verdes, cuyas alas se extendían de pared a pared y que parecía estar vivo. Volteó de nuevo al techo donde las velas iluminaban grabados, pero estaban demasiado alejados como para apreciarlos.

- ¿Por qué los grabados egipcios?... – preguntó Harry

- El fundador de este Colegio era experto en magia egipcia, le tenía mucho respeto a los magos que vivieron en esas épocas porque sabían demasiado, tanto que incluso sus conocimientos se volvieron tan peligrosos, que tuvieron que destruir muchos de ellos... pero los que quedaron, y créeme que son bastantes, se utilizan hoy en día por magos expertos, lástima que algunos los utilicen por las razones por las que se destruyeron muchos en el pasado... pero bueno... párate aquí Harry... – le dijo al chico cuando llegaron frente a la vitrina, lo paro justo en medio de ella, frente a él no había nada – muy bien prepárate... muéstrame a Lilian Evans, James Potter, Sirius Black y Remus Lupin...

Inmediatamente después, Harry observó que los trofeos de la vitrina se movían y que muchos quedaban delante de él, volteó y observó como, de la pared derecha, salían flotando algunos cuadros y se posaban frete a él. También apareció un anuario y el chico lo tomo en sus manos.

Harry observó las fotografías. Todas tenían una placa metálica abajo con inscripciones y los marcos eran negros pero elegantes. El anuario en sus manos, era igualmente negro, con el escudo del Colegio arriba del de la carrera y un año escrito en él.

- Los marcos y las portadas son negras porque es el color de la carrera... muy bien Harry, te dejare con esto porque tengo que regresar a mi oficina... – le dijo la profesora

- Gracias...

- De nada, cuando terminen aquí no te preocupes por ordenar todo, se pondrán en su lugar en cuanto cierres la puerta, solo deja el anuario en el suelo... bueno chicos, nos vemos luego...

- Hasta luego Emily...

La chica salió de ahí con una sonrisa y cerró la puerta tras de si. Harry volteó a ver las fotografías, Draco estaba ocupado observando los trofeos.

- Potter, tus padres ganaron muchas cosas, también el profesor Lupin y Sirius Black...

Pero el ojiverde ya estaba observando la primer fotografía, que mostraba a toda la generación de ese año. Sus padres estaban al frente, con Lily y Emily en el centro. Lily tenía a su derecha a James, a su izquierda a Spellman, que tenía a su izquierda a Remus, Sirius estaba justo arriba de ellos.

Eran, por lo menos, cincuenta alumnos graduándose, con togas y birretes, saludando cordialmente a la cámara y sonriendo, se veían muy serios.

Las siguientes fotografías mostraban al equipo de quidditch de dos años, en ambas estaban su padre y Sirius, saludando con sus uniformes puestos y riéndose alegremente con los demás chicos del equipo; en la última, su padre tenía el listón de capitán. Otras dos mostraban a los mismos equipos con una copa plateada con un fénix arriba sostenida por ellos y a todos brincando alegres. La siguiente también era del equipo de quidditch, esta vez del Colegio, su padre estaba junto al capitán, con su uniforme, parecido al de gryffindor en Hogwarts, solo que con detalles dorados y el escudo de la escuela. Sonreían todos muy alegres, Sirius no se encontraba en ella. Una segunda foto del equipo los mostraba con una copa dorada y todos brincando de alegría, felicitándose los unos a los otros, un hombre detrás de ellos que, Harry juraba, era casi idéntico a Emily, les felicitaba y todos estrechaban su mano.

La siguiente foto le mostró a su madre, vestida con una ligera túnica gris, junto a Remus que vestía igual. Ambos saludaban alegremente, abrazados y con las varitas en la mano. La placa tenía la inscripción: Lilian Evans y Remus Lupin, capitanes del club de Duelo. La siguiente fotografía también mostraba a ambos magos, solo que rodeados de muchos chicos, con un trofeo de dos varitas cruzadas en sus manos y el mismo hombre anterior que con los de quidditch, todos sonriendo de oreja a oreja. Harry leyó la placa: Club de Duelo ganador del Torneo Universitario Internacional de Duelo, acompañados por el director del Colegio.

Bueno, misterio resuelto, era el director, pero seguía pareciéndose demasiado a Emily. Recordó que las fotografías de los directores del Colegio se parecían a Emily en ciertos sentidos.

Siguió observando las fotos, algunas eran de las clases de esa generación y mostraban a sus padres, a Sirius y a Remus con los profesores, en algunas de ellas salía Emily, en otras tantas no, en ninguna que perteneciera a algún club.

La última fotografía, que fue la que más llamó su atención, mostraba a su padre, a Sirius y a Emily, además de otros cinco diez o quince chicos, todos en la que, suponía, era la isla de los fénix, puesto que el volcán se apreciaba y habían muchas de esas aves volando alrededor de ellos. Las túnicas eran rojo oscuro y no tenían el escudo del Colegio bordado en ningún lado. Los chicos en la fotografía estaban serios, varitas en mano, con las capuchas de las túnicas puestas, haciendo difícil que se les reconociera, se veían muy misteriosos, demasiado serios. La inscripción de la placa solo contenía el año y dos iniciales: FF. Harry se preguntó que significaba eso.

- ¿Qué vez cara rajada?... – le preguntó Draco detrás de él y señaló la foto que estaba observando – pero ahí no hay nada...

- ¿De qué hablas Draco?, la foto es muy clara y esta frente a mi... – dijo observando a los chicos que estaban en la foto, solo mirando a la cámara, sin moverse, solo el viento movía sus túnicas

- No Harry, ahí no hay nada, me estas señalando un espacio vacío...

Llamaron a Gabrielle y a Blaise, los cuales rectificaron lo que el rubio había dicho. Harry estiró su mano para poder tocar la fotografía, pero sus dedos atravesaron la imagen, como si no fuera más que una ilusión.

- ¿Qué es lo que ves?... – preguntó Blaise

- Es...

Pero en ese momento entraron Ron y Hermione, llamando la atención de todos y, de pronto, los otros tres chicos se dispersaron dejándolo solo. Harry quiso volver a tocar la fotografía, pero esta ya no estaba frente a él.

Decidió que después le preguntaría a Emily y se dirigió a la vitrina, a observar los trofeos, todos ellos ya los había visto en las fotos pero ahora los observaría de cerca. Había también medallas y reconocimientos, en ellos resaltaban los nombres que le eran conocidos.

Después de ver los trofeos, se dedicó a observar el anuario. En él observó a muchos alumnos de auroría, todos ellos sonreían alegremente a la cámara. Mostraban muchos lugares del castillo. Ahí también pudo observar una foto del equipo de quidditch, tenían la copa en medio y había fotografías de varios partidos tanto internos, como de torneos entre universidades.

Pudo ver a su padre jugar a una velocidad impresionante y a Sirius tras de él, apoyando.

Había fotos de los clubes, en muchos de ellos aparecían Lily y Remus sonriendo. La foto de los supervisores, de nuevo los dos magos.

En una sección para los grupos, tríos, dúos y parejas más conocidas, encontró una foto de sus padres abrazados, besándose de vez en cuando, otra igual de Remus y Sirius donde el licántropo se sonrojaba al ser besado, era la primera vez que Harry los veía así y se sintió todavía peor por la muerte de su padrino; había una donde mostraban a sus padres, con Sirius, Remus y Emily, sonriendo: 'El mejor y más fiel grupo de amigos que ha visto este Colegio'. Los cinco estaban sentados en el pasto del patio que Harry había visto antes de estar aquí, todos juntos y sonriendo alegremente. Emily tenía una esferita transparente en su mano, James tenía un brazo alrededor de Lily y otro alrededor del cuello de Sirius, Remus con un libro en sus piernas riendo de sus amigos.

Harry sonrió, se veían tan felices. Cuando terminó de ver el anuario tenía un nudo en la garganta.

Decidió que le pediría a Emily que le consiguiera un anuario.

Sus amigos le dijeron que ya casi iban a dar las siete y que tenían que regresar para encontrarse con Sigfrid. El chico asintió y dejó el anuario en el piso, salió con sus amigos.

XXXXXXXXX

Cuando llegaron a donde debían, ya Sigfrid les estaba esperando, parecía que solo Harry, Draco y Ron irían con él a la clase, como a todas las clases puesto que los grupos seguían cada uno con sus guías.

Entraron a una de las casitas para transportarse a las islas, diferente a las de antes. Cuando salieron se encontraron en una parecida a la de la mañana, solo que como era de noche, todo estaba oscuro, excepto por un claro que era iluminado por antorchas. Ahí estaban los que tomaban la clase a esa hora, un pequeño grupo de no más de cinco, Sigfrid le había explicado que esos eran los que no había podido pasar todavía tercer nivel y que repetían la materia, por eso los grupos de primer nivel y de tercero eran pequeños en los primeros meses del año, porque eran los que estaban recursando.

Después de unos minutos, de entre las sombras, apareció un profesor vestido totalmente de cuero, su piel era como la de Lestat, totalmente blanca, ojos rojos pero humanos, cabello negro corto.

- Vampiro... – dijo Draco

- Shhh... no hables, ya lo sé... – lo calló Harry e hizo que Ron reaccionara

- Buenas noches... – dijo el profesor con una voz aterciopelada que, Harry supo, podía hipnotizar a cualquiera que no estuviera preparado – bienvenidos a la clase de Artes Oscuras para tercer nivel, aunque también doy los otros tres, soy el profesor Nikolai y la he impartido desde hace treinta años, no es un secreto, que soy un vampiro... – dijo mirando a Draco – pero ustedes ya conocen a dos de mi especie... uno de ellos es muy famoso... – los vio fijamente durante unos momentos, levantó una varita e hizo que apareciera un pergamino

- Wow... yo creí que...

- Que los vampiros pierden su magia ¿no es así señor Weasley?

- Si...

- Solo aquellos que no son tan fuertes como para retenerla o que, siendo mortales, también eran muggles... yo era mago cuando mortal y retuve mis poderes, ahora empezaremos con la clase... los aurores, como todos saben, luchan contra lo oscuro, pero para esto, deben aprender a caminar entre las sombras sin ser detectados, a ser sigilosos, ágiles, rápidos, silenciosos... hoy, se dispersaran por toda la isla, sigilosamente, al mismo tiempo que se defienden de los habitantes de esta, trataran de capturar a uno de ustedes, por lo que se dividirán en dos grupos... durante la primera hora se capturara al equipo uno, durante la segunda al equipo dos... al mismo tiempo, cada uno de los equipos que este capturando, tendrá que defenderse de mi... – sacó unas túnicas totalmente negras de una bolsa que apareció y las repartió entre los alumnos, Harry tomó una y se la puso, le recordaban las de los aurores que cuidaban Hogwarts pero estas realmente no tenían nada bordado en ellas - muy bien, a formar los equipos... ya saben, los que están recursando, que esta clase tiene créditos así que háganlo bien...

Los equipos se repartieron en cuatro y cuatro, Harry quedó en el mismo equipo que Draco y otros dos del Colegio del Fénix, ellos serían el primer equipo que iba a ser cazado, así que se separaron, urdieron un plan y se dispersaron por la isla. Cinco minutos después, el otro equipo estaba en marcha.

Durante el transcurso de la hora, Harry agradeció que Lestat le hubiera enseñado a no hacer ningún ruido y Draco utilizó su entrenamiento de mortífago. Muchas veces estuvieron a punto de toparse con alguno de los chicos del otro equipo, incluso con Ron, pero supieron guardar silencio y esconderse bien. En una ocasión, Harry vio la silueta del profesor acercarse, sabía que no debía de confiar en su oído pues los vampiros son las criaturas más sigilosas que existen, además saben detectar el olor a sangre muy bien. Se fue a esconder en unos arbustos que tenían un aroma penetrante y se quedó sumamente quieto, sumamente callado y puso su mente en blanco, previniendo cualquier truco del profesor.

Al terminar la hora, solo uno del equipo había sido alcanzado por un hechizo, hecho por el profesor, pero ninguno había sido capturado. Ahora debía rolar papeles.

La siguiente hora Harry se dedicó a aguzar su oído y observar atentamente entre las sombras. También debía de tener cuidado con el profesor. Pero, esta vez, con lo que se topo fue con una esfinge que no lo dejaba pasar, no queriendo perder el tiempo, se dio la media vuelta y se fue sin contestar el acertijo, ya habría otro camino. Vio un resplandor a lo lejos y se dio cuenta de que el profesor estaba activo, así que se apresuró a subir a un árbol y esperar a que el vampiro pasara de largo, lo cual hizo; agradeció haber subido al árbol cuando vio a uno del otro equipo entre los arbustos. Bajo sigilosamente y, con un certero Desmaius lo hizo perder el conocimiento. Se acercó a recoger a su víctima y se dio cuenta de que era Ron, sonrió.

La hora terminó y Harry se presentó con su capturado, que se sonrojó cuando le regresaron el conocimiento, resultó que era el único capturado. El profesor felicitó a ambos equipos y dio algunos consejos, así como también estrategias y dejó tarea a la clase, era la primera vez que Harry veía que un profesor hacia esto. Entregaron las túnicas y sus ojos se cruzaron con los del vampiro:

- Muy bien señor Potter, ha superado las expectativas de muchas personas... lo felicito...

Harry solo alcanzó a asentir y se reunió con el resto que ya regresaba a la isla principal, tenía que verse con Hide.

XXXXXXXXX

Cuando llegaron a la isla, Draco y Ron le dijeron que fueran a cenar y Harry inventó una excusa rápida: había quedado de ver a un chico que acababa de conocer a Finanzas Mágicas, Sigfrid lo iba a acompañar, iba a llegar tarde, mejor que no lo esperaran. Sus amigos dudaron un momento pero, al final, aceptaron y se encaminaron hacia los dormitorios. Momentos después, de detrás de las casitas, salía Hide:

- Buena excusa, Sigfrid ya no puede decir que soy el único que lo usa de pretexto... – dijo el japonés con una sonrisa sarcástica

- ¿Y yo soy el que siempre esta bromeando?... – se quejó Sigfrid

- Muy bien, ¿listo Harry?... – el chico asintió y Hide sacó de su mochila, que se veía demasiado abultada, un pequeño fénix dorado – cuando entremos ahí debes de tocar el fénix, debemos hacerlo al mismo tiempo o no funcionara...

- ¿Y Sigfrid?...

- Yo iré detrás de ustedes... – le contestó el rubio sonriendo y tuvo que claudicar

Tomó la mano de Hide, con el fénix entre ambas y entraron juntos a la casita, lo que no anticipó fue que el japonés lo abrazara por la cintura, pegándolo a su cuerpo y lo besara. Se dejó llevar por el beso, regresándolo de forma apasionada, se sentía adormecido, pero la imagen de Severus vino a su cabeza y empezó a luchar contra el chico.

Cuando sintió sus pies de nuevo en el suelo, empujo a Hide lejos de él.

- No

- ¿Por qué no?

- Porque estoy enamorado de alguien y no es justo que le haga esto – dijo con firmeza mirando al chico a los ojos y, por primera vez, no le parecieron hipnotizantes, ya no tenían efecto

Supo que en ese momento estaba en manos del otro, pues este estaba frente a la entrada de la casita, pero no se espero que el japonés sonriera, una sonrisa que no le había visto.

- Muy bien Harry, pudiste superar una de mis habilidades... no te preocupes, no volveré ha acosarte... era solo...

- Una prueba... – terminó Sigfrid por él al salir de la casita – no preguntes – dijo antes de que Harry abriera la boca – solo digamos que fue un favor, Hide aquí, tiene poderes que nadie más tiene en toda la escuela, debido a su tatuaje... nunca ha contado la historia... pero parece que ya no te afectará...

- Eso no quiere decir que no me gustes – dijo Hide – así que si algún día estas libres, no dudes en buscarme... – y le guiñó un ojo, Harry sonrió en respuesta y vio como ambos chicos sacaban unas túnicas rojas de sus mochilas, Hide le extendió una y el ojiverde las reconoció al momento de tomar la suya

- "Las túnicas que mis padres estaban usando en la foto..." – pensó observándola, la túnica totalmente roja, tenía atrás el dibujo de un fénix en vuelo, igual que los demás del Colegio, con los ojos verdes y algunas letras en egipcio

- Póntela, te protegerá del calor del volcán, además, te tenemos una sorpresa... – le dijo Sigfrid con la capa puesta, se veía imponente y misterioso, de pronto ambos chicos habían perdido todo asomo de sonrisa, sus semblantes eran serios, un pequeño destello en sus muñecas derechas llamó su atención, no fue más que un segundo, pero lo tono totalmente – tenemos media hora... ponte la túnica Harry hay que recorrer lo más que podamos de la isla...

- ¿Qué significa la inscripción en egipcio?... – preguntó con curiosidad, mientras se la ponía

- Fraternidad del Fénix... – contestó Hide y dejo claro que no habría más respuestas cuando se encaminó hacía el volcán

Ahí fue cuando Potter sintió una sensación de 'deja vu' la isla se extendía por más de lo que podía ver, volteó y solo alcanzó a ver un reflejo de las luces del Castillo. EL volcán se alzaba majestuoso a la vista, caía un poco de lava en sus orillas haciendo que el ambiente fuera caluroso, pero la túnica le protegía.

Alrededor del volcán, no había nada, pero mientras se seguía bajando frondosos árboles empezaban a surgir. Y los fénix parecían salir de las piedras.

Esta isla era idéntica a la de su sueño, no le sorprendería encontrarse con las dos siluetas en ese momento.

- Vamos, tienes media hora para observar a tu gusto... – le dijo Hide

- Si...

Siguió a los chicos que ya se adentraban en el enorme bosque, a cada paso, podían encontrar un nido de huevos de fénix con algunos recién nacidos o varios fénix alimentándose de diferentes cosas. En especial de unos extraños frutos color naranja que había en los árboles. El camino era difícil y, si no hubiera sido por el pequeño sendero donde caminaban, seguramente no avanzarían rápido.

- ¿Dónde nacen?...

- Junto al volcán – contestó Sigfrid – lo más cerca de la lava sin que ellos o sus crías sufran algún daño al nacer, son como los dragones, criaturas nacidas del fuego, así que necesitan de mucho calor para empollar...

- Una vez que nacen pueden durar eternamente... – dijo Hide señalando un nido en donde habían algunos pequeños fénix siendo alimentados – pero si toman dueño, morirán con él, pues son de las criaturas más fieles que existen sobre la faz de la tierra y extrañan mucho la compañía del amo al que obedecieron... otra forma de que mueran sería que les hicieran mucho daño, sentimentalmente, entonces ellos mismos se sacrifican... la lava es lo único que puede matarlos...

Harry siguió caminando detrás de los chicos, notó que se estaban acercando al volcán, pero supuso que las túnicas les protegerían porque él se sentía fresco y sabía que debía hacer calor.

Llegaron rápidamente a las faldas del volcán y Sigfrid le dijo:

- Vamos a subir, te mostraremos un nido... tienes que tener cuidado de que no se caiga la túnica...

El ojiverde solo asintió y siguió a sus dos guías hacía un túnel que se encontraba cerca, el túnel tenía escaleras que parecían subir y no tener fin, empezaron a encaminarse por ellas, al principio estaba oscuro pero se fue iluminando mientras avanzaban, Harry se dio cuenta de que eso era debido a unos pequeños ríos de lava que corrían a ambos lados de la escalera, y el chico empezó a sentir calor.

- Ten cuidado de no tropezar... – le dijo Hide tomándolo de la mano y subiendo a su lado para que no se detuviera – ya llegamos, mira...

Volteó hacia donde se le señalaba, ahí, a ambos lados de ellos habían huevos dorados como enterrados en la tierra, brillaban iluminando un poco las paredes, Harry quiso tocarlos, pero cuando estiró su mano se encontró con una especie de pared de cristal que evitó que lo hiciera.

- Es para protegerlos... – dijo Hide – se creó esa pared mágica para que podamos vigilar su avance sin intervenir... lamentablemente nacerán hasta dentro de un mes, pero la próxima vez que este aquí, seguramente podrás ver un nacimiento... es hermoso...

El ojiverde vio varios 'nidos' durante unos momentos, admirando cada detalle de los huevos. Habían también huevos plateados, otros color cobre y otros negros. Era una gran inmensidad de colores y era sorprendente que él estuviera ahí.

- Es hora de regresar... – dijo Sigfrid

Juntos regresaron por el túnel y Potter agradeció esto, ya que empezaba a sentirse muy caluroso, inclusive con la ayuda de la túnica. Salieron y se encaminaron de nuevo hacia el bosque. Harry observaba curioso a todos los fénix. Había muchos parecidos a Fawkes, otros de todos distintos y una variedad enorme de colores en los ojos. Hubo algunos que eran negros y tenían los ojos color verde.

- ¿Negros?...

- Esos solo se crían aquí y es muy difícil que alguien pueda establecerse como el dueño de uno de ellos, son algo agresivos y demasiado orgullosos... – dijo Sigfrid

Uno de ellos se quedo viendo fijamente a Potter mientras pasaban, este sintió como un escalofrío corría por su espalda y desvió la mirada de los ojos rojos del ave. Solo que no se espero que esta se colocara delante de él.

- Curioso, nunca los había visto comportarse así... – dijo Sigfrid

- Es Orus – susurró Hide y el ave emitió un sonido fuerte, pero a la vez suave – y creo que Harry ha llamado su atención...

- ¿Por qué se llama Orus?... ¿cómo puedes distinguirlos de los demás?...

- Se llama Orus porque las plumas que tiene en la espalda hacen la figura de un ojo de Orus y es el jefe de la camada... es curioso porque normalmente no pone atención más que a otros fénix...

Harry se sonrojó ante las palabras del japonés, bueno, esto demostraba que estas aves eran muy inteligentes. Volteó a ver al fénix negro y le dedicó una sonrisa, este continuo siguiéndolos y cantando mientras lo hacía.

Llegaron por fin a un claro iluminado por antorchas, al entrar, el chico sintió como si traspasara una tela o una pared de agua, noto que Hide lo había tocado por la espalda y lo había soltado al instante. En el suelo habían los mismos jeroglíficos que en las capas. Harry volteó a ver a sus guías con curiosidad, pero ambos chicos habían tomado ya lugar en el centro del claro y le miraban con los semblantes más serios que les había visto.

- ¿Qué...?

- Colócate en el centro... – le dijo una fría voz a sus espaldas, una voz de mujer y, no supo porque, hizo lo que se le indicaba, se colocó en el medio del claro, entre Sigfrid y Hide – Harry James Potter, hijo de James Potter y Lilian Evans, ahijado de Sirius Black, que Orus los tenga en su seno, has venido aquí hoy sin conocimiento de lo que sucedería en estos momentos, con el único objetivo de presentarte ante nosotros... – volvió a hablar la misma voz y, en ese momento, varis figuras vestidas con las mismas túnicas rojas salieron de detrás de los árboles, no podía ver más que sus labios, eran mas o menos treinta y se sintió como si estuviera en una reunión de mortífagos

- No, no somos mortífagos león... – se escuchó una segunda voz, igual de fría, proveniente de su espalda y volteó a ver a la persona que hablada, un hombre seguramente – nosotros no asesinamos, ni torturamos, somos la Fraternidad del Fénix, un grupo de alumnos y profesores de todas las carreras del Colegio del Fénix, que vigila a los que entran al Colegio y escoge a los mejores para que se nos unan... para poder hacer que sus habilidades crezcan hasta el límite...

- Has sido traído aquí esta noche por dos de nuestros integrantes, a petición de tres personas, dos de ellas están muertas, para que te evaluemos y veamos si es conveniente o no que te unas al círculo... – dijo una tercera voz a su derecha – unos de los mejores que ha visto este círculo pidieron esto y estamos aquí para cumplir con su voluntad...

- Pero, yo no soy alumno de este Colegio...

- Lo serás... – dijo una cuarta voz, que al chico le pareció conocida – y serás también uno de los pocos privilegiados en entrar al círculo en cuanto entres al Colegio...

- Te hemos estado observando estos dos días... – habló la misma voz del principio – tus habilidades crecen de una manera impresionante, a pesar de que toda tu herencia mágica no te será entregada hasta tus diecisiete años... sin embargo, no has podido escuchar a tu magia todavía, no la dejas guiarte ni fluir libremente... eso, pequeña serpiente, es un error que debe corregirse o las oscuridad cubrirá por completo tu alma...

- Aún así... – habló la cuarta voz – creemos que eres digno de entrar a la Fraternidad... porque nadie es blanco o negro, sino una mezcla de ambos y tu pareces haber encontrado cierto equilibrio...

- Eso ¿qué quiere decir?...

- Contesta la pregunta dragón... – dijo la tercera vos y Hide fue el que contesto

- Ninguna criatura sobre la faz de la tierra es totalmente buena o mala, todos tenemos algo de ambos, solo que algunos se encaminan más hacia un lado u otro, tú, pareces haber encontrado un perfecto equilibrio entre ambos...

- Aunque te acercas peligrosamente al extremo negro... – dijo una quinta voz – por eso, la última prueba que tendrás, será vencer ese obstáculo, el cual, solo podrás superar al vencer al heredero de Slytherin y no unirte a él...

- ¿Cómo...?

- Sabemos más de lo que te imaginas... y no, no es necesario que nos lo dijeran, se puede leer en tus ojos, en tu alma, pues lo grita en silencio buscando alivio por un secreto guardado a los que más amas... – dijo la segunda voz

- ¿Por qué me trajeron aquí si no me voy a unir a ustedes ahora?... pudieron haber esperado a que todo el asunto con Voldemort y entonces tomar una decisión...

- Nos pidieron que te dijéramos algo y muchos aquí, querían conocerte y sentir tu magia de cerca, no todos hemos tenido la oportunidad de hacerlo... – dijo la tercer voz

- ¿Qué me van a decir?...

- Que debes hacer caso de tus sueños... tu magia trata de hablarte a través de ellos, te muestra cosas de ti mismo que no sabes, pon atención, pues en ellos esta escrito tu destino y las decisiones que tomes podrán hacer de ese destino algo brillante, que iluminara por siglos la historia... o algo oscuro, que nos sumirá en las sombras... – dijo la cuarta voz

- Hay secretos que debieron permanecer guardados en el olvido, pero que se obtuvieron con trucos mezquinos, es tú deber darles uso y la forma en que los uses, marcará tu alma por la eternidad... – dijo la quinta voz

- Yo, no entiendo...

- Lo harás, si dejas que tu magia hable por ti... – dijo la primer voz – esta es la Fraternidad del Fénix, somos leyenda en este Colegio, solo pocos saben de nuestra existencia y la misma esta oculta de cualquier curioso...

- Por eso solo yo podía ver la foto de mi padre, Sirius y Emily...

- Si, porque estas directamente relacionado con ellos, debemos protegernos puesto que heredamos conocimientos de otros grupos iguales, nacidos antes que nosotros, compartimos nuestros descubrimientos con otros, somos observadores, que solo intervienen cuando es sumamente necesario y esto lo es...

- ¿Por qué?... ¿Qué hay de especial?...

- Son contadas las veces que habíamos visto a alguien como tu león o como el heredero de Slytherin y cada vez que sucede, esperamos nunca volver a ver a alguien como él, pues siempre rompe el frágil equilibrio de la magia y eso siempre ha traído consecuencias... No han sido el peor caso, pero casi están por alcanzarlo y de ti depende que el equilibrio regrese, como dependió de muchos antes que tú... – siguió la misma voz

Harry iba a preguntar algo más, pero el canto de un fénix se escuchó y se le sumo otro. Volteó, Orus, parado n la rama de uno de los árboles que les rodeaban, cantaba como solo un fénix puede hacerlo, junto a otro que era igual a Fawkes, solo que tenía:

- Ojos verdes... - susurró

- Si, la mayoría de los fénix de esa raza que se crían aquí tienen ojos verdes... – dijo Sigfrid – por eso, en los escudos y demás, todos los fénix tienen los ojos de ese color...

- Parece que les agradas... – dijo una de las voces, pero no supo cual, el canto de ambas aves era tan hermoso, le llamaba, era como si cantaran para él.

Ambos fénix volaron hasta detenerse delante de él, de sus alas, se despegaron dos plumas, una negra, una roja y se posaron sobre sus manos con suavidad.

- Un regalo... – escuchó una voz susurrar en el círculo

Ambos fénix le rodearon y siguieron cantando mientras volaban alrededor suyo, observó las hermosas plumas y fragmentos de su sueño se empezaron a proyectar en su mente:

i La orilla del lago de Hogwarts...

Los ojos de Severus... /i

Trató de concentrarse en las plumas en su mano, en las personas alrededor de él...

i - ¿Dónde estamos?... – se escuchó a sí mismo... y luego el beso, los mismo ojos negros... que lloraban sangre, el fénix... ¡El fénix!... /i

Los fénix seguían volando a su alrededor, debía concentrarse en ellos, pero los cantos ahora se volvían reales.

i - Casi es hora Harry... ya debes de estar preparado, debes de abrir tus ojos a tu alrededor, pues encontrarás señales que te harán ver la realidad, abre los ojos... escucha, siente... y deja que tu magia te guíe hacia tu destino... – esa voz... pero no era real...

Todo rojo, la sangre, Severus se fue... /i

¡No!... tenía que concentrarse que abrir sus ojos, pero estos se cerraban en contra de su voluntad.

i - Debes de aprender Harry...

- Abre los ojos... escucha nuestras palabras... solo así sobrevivirás... /i

No debía de escucharlas, no debía, no más, esas voces que lo estaban volviendo loco. ¡No más! Pero, los fénix seguían cantando y cada vez lo escuchaba más fuerte.

i - Queremos que comprendas...

- Que abras tus ojos a la realidad y que escuches la voz de tu propia magia... que te dejes llevar por ella, pues es la única forma en que podrás matarlo... solo así destruirás su alma... /i

- ¡¡¡NO!!! – se escuchó a si mismo gritando y alguien lo sostenía

- Déjate llevar... – escuchó una voz en su oído, abrió los ojos un poco era Hide – solo déjate llevar y escucha...

Y así lo hizo.

i La oscuridad, los fénix seguían cantando, podía empezar a entender su canto...

- Las plumas... – escuchó su propia voz en el canto de las aves... vio al fénix de su sueño, traía plumas en el pico y... algo más... /i

Sostuvo las plumas en sus manos con fuerza, no debía soltarlas, no debía...

i Podía sentir la caída...

Pero, esta vez, tocó con fuerza al fénix y este lo elevo...

Lo elevo y le mostró Hogwarts... el Colegio del Fénix... una casa en un pequeño pueblo... unas esculturas... pirámides... un enorme castillo en medio del mar...

- Tu magia sabe más de lo que te imaginas... solo escúchala... – su voz, era su voz...

El canto se alejó...

Pero no caía...

La oscuridad le rodeaba, se dejo llevar por ella... /i

Su cuerpo se dejó caer en los brazos de Hide, que evitó que pegara fuerte contra el suelo.

- Es más poderoso de lo que pensabas... – se escuchó una voz y un hombre, sin la capucha, avanzó hacia el centro dejando ver sus ojos rojos, Nikolai.

- No pensé que el sueño avanzara tanto aquí... – dijo la primer voz que había hablado, se adelantó y se quitó la capucha de la túnica: Emily.

- Pero sabías que lo tenía... – volvió a decir el vampiro

- Si... – después de un momento de silencio, volvió a hablar - ¿será aceptado?...

- Si logra deshacerse de Voldemort, tome la decisión que tome de cómo hacerlo o que hacer después, será bienvenido aquí... si la oscuridad logra controlarlo, nosotros mismos nos encargaremos de asesinarlo... – dijo con seriedad el vampiro

- Lo sé... pero estoy segura de que logrará acabar con él... de eso me encargaré yo misma... o morirá en mis manos, en las de nadie más...

Todos observaban al chico que yacía en brazos de Hide, Sigfrid también estaba a su lado, vigilando que estuviera bien. Orus y el otro fénix observaban al chico desde el gran árbol donde habían estado antes.

- Llévenlo a su dormitorio... – dijo Emily – déjenlo descansar, estoy segura de que mañana será un día muy agitado, pero no hará preguntas, sabe que no puede...

Los dos chicos asintieron, Hide tomo al ojiverde en sus brazos, se veía tan frágil, era demasiado liviano y sostenía las plumas con fuerza en su mano, aunque su semblante se observaba tranquilo.

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Notas de la autora:

¿Qué tal la segunda parte?... bueno, a seguir con la tercera y última...

Atte: su autora Sakura Snape ((-jj

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