Capítulo 14: Horas antes del amanecer.

Le dolía todo el cuerpo por el impacto de las bolas de energía, que aunque en un principio le habían parecido cuatro sólo le impactaron dos y de menor grado, igualmente se le había nublado la vista por un momento tras el golpe, le temblaban las piernas y cuando intentó dar un paso casi se va al suelo, había llevado demasiado tiempo aquellas pinturas de guerra. Puso su mano delante de él y como si fuese un imán todas las motitas de polvo verde comenzaron a unirse en la palma de su mano formando un pedazo de esmeralda maestra como eran originalmente.
Knuckles miró delante suya al cuerpo de Shadow tumbado boca abajo, las alas y los brazos extra habían desaparecido, como si hubiesen sido compuestos por la propia sangre de Shadow solidificada y ahora hubiesen vuelto a su lugar dejando unas heridas sangrantes en aquellos huecos, era como si todo Shadow descansase sobre aquellos pequeños charcos de sangre, en especial por el golpe en la cabeza que le había dado Knuckles. El equidna dio otro paso y se sintió mareado hasta el punto que cayó apoyando una rodilla en el suelo.
-¿Knuckles?- Sonó la voz femenina a su espalda.
Justo a quien menos quería ver en ese momento, no se giró, sólo quería ignorarla.
-¿Le has...- Rouge comenzó a respirar muy deprisa. -...matado?
Se acercó a Knuckles en tono amenazante, le cogió del cuello y le alzó traqueteándolo.
-¿Cómo has podido?- Cerró fuerte los ojos Rouge.
El equidna cogió los brazos de Rouge con sus manos para detenerla.
-Aún está vivo.
Le soltó y miró hacia Shadow, estaba contenta por escuchar eso pero cuando dio un paso hacia el erizo negro sintió las manos de Knuckles cogiéndola de los brazos de nuevo, estirando y tirándola atrás.
-¿Qué demonios haces?- Se enfadó ella sentada de culo en el suelo.
-Ya te lo dije, no intervengas.- Se giró y comenzó a caminar hacia Shadow. –Si no acabo con él ahora será él quien nos mate a todos.
Lo sabía porque se lo había escuchado a Shadow, aquella declaración de muerte y destrucción era algo que no podía pasar por alto, estaba dispuesto incluso a sacrificar esos sentimientos por Rouge si con ello salvaba la vida de sus seres queridos. Rouge intentó detenerle pero Knuckles encaró el pedazo de esmeralda maestra que tenía, fue como un empujón lo que Rouge sintió lanzándola alejada de ellos, los poderes que le daba esa joya a Knuckles eran misteriosos para cualquiera que no se hubiese criado en Angel Island, ahora entendía Rouge cómo había podido Knuckles igualarse en poder a Shadow.

Metió el pie por debajo del cuerpo de Shadow y le dio la vuelta, apoyó una rodilla a su lado y con su mano alzó un poco la cabeza de Shadow dejando su cuello al descubierto, quizá fue porque Shadow en el fondo no le caía mal que le importaba que sufriese, pero pensó que al menos al estar inconsciente aquello iba a ser rápido y no iba a dolerle, un golpe certero en la garganta que le rompiese la tráquea y todo acabaría. Alzó el puño a pesar de los gritos de Rouge que intentaban desesperadamente detenerle, pero no fueron los gritos los que hicieron ceder a Knuckles, fue aquella mano en su brazo, aquella mano conocida y esa suave voz.
-Ya es suficiente, Knuckles.
Y por ello el equidna dejó de hacer fuerza y soltó a Shadow, se relajó tanto que tuvo que sentarse en el suelo sin ser capaz de mirar a su espalda donde estaba el erizo azul.
-¿Estás bien?- Preguntó Knuckles con voz cansada.
-Pues sí.- Rió un poco Sonic. –Me he echado una siestecita y como nuevo.
Knuckles se giró un poco y en cierta forma era verdad, a pesar de la paliza que le había dado Shadow no se le veía mal, golpes y rasguños pero nada importante.
Rouge se había quedado de piedra, sólo había sentido el viento a su lado pasar veloz, ni se había fijado que Sonic también estaba ahí, por lo menos había evitado que Knuckles matase a Shadow y aunque ella no era de las que se quedaban al margen y se moría de ganas de correr hacia Shadow a comprobar cómo estaba, decidió darles un "momento" a Sonic y Knuckles.
-Al final has venido.- Pensó en voz alta Knuckles.
-Supongo... que tenías razón.- Dijo Sonic vadeando.
-Lo importante es que estás aquí, y bueno ¿qué hacemos con Shadow?- Se puso en pie le equidna más descansado.
-Está bien, ha estado perdido pero ya se encontró, ahora es inofensivo como un cachorrito.- Bromeó Sonic.
El erizo negro se estaba despertando y aquello no pareció hacerle gracia.
-¿Tengo pinta de cachorro?- Puso mala cara Shadow.
Knuckles se puso en guardia pero al mirar a sus ojos no vio aquella expresión maligna, volvían a ser los ojos del Shadow que una vez conoció, duro y sereno, y por ello dejó de verle como una amenaza.
-¡Rouge!- Se giró Knuckles hacia ella. –Puedes acercarte, vuelve a ser él mismo.
Como si hubiese visto una joya, Rouge salió disparada pasando entre el erizo azul y el equidna para ayudar al Shadow que intentaba levantarse.
-Tómatelo con calma.- No pudo evitar Rouge dejar ir una sonrisa.
Pero Shadow no lo entendió bien "¿Sangre?" veía aquel líquido rojo en él que esta vez no era sangre ajena.
-¿Estoy... sangrando?- Se quedó sentado.
-Es culpa de Knuckles.- Le señaló con el dedo Sonic.
-¡Eh, que antes de llegar yo te estabas peleando tú con él!- Se enfadó el equidna.
-Sip, pero tú le pegaste más fuerte.- Sonic pasó los brazos por detrás de la cabeza.
Si hubiese estado en forma, Shadow habría reído, pero le dolían tanto los golpes que le había hecho el equidna como las señales de algo que no sabía bien qué era.
-Debió ser una buena pelea.- Shadow se sintió más tranquilo.
Al ponerse en pie notó cómo poco a poco le iba doliendo todo menos, casi podía sentir cerrarse las heridas desde su interior y eso le hizo sentir mejor, por un momento había temido que por usar sus poderes del gen Doom hubiese perdido su capacidad de recuperación que le otorgó Gerald, había notado que contra más usaba sus poderes heredados por su familia parecía estar perdiendo sus capacidades naturales.
-¿La recuerdas?- Le preguntó Sonic.
-Tengo vagos recuerdos, en ese momento estábamos ocupados.- Respondió Shadow.
-¿En algo censurable?- Dejó ir Rouge.
Ambos negaron con la cabeza pero sí se sintieron un poco intimidados ya que en aquel lugar se habían conocido un poco más y eso era algo a lo que no estaban acostumbrados.
-De todas formas.- Se giró un poco Shadow. –Me gustaría pelear contigo otro día, parece interesante.
Se sorprendió y se sintió halagado, casi se emocionó porque hacía mucho que Sonic no le proponía una pelea y ahora se lo estaba pidiendo alguien que él consideraba el extremo del poder, su energía pareció aumentar y con un par de puñetazos al aire aceptó su desafío.
-Qué fácil es tenerte contento...- Rió Rouge.
-Tengo algo que enseñaros, seguidme.- Dijo Shadow cortando un poco a Rouge.
Pero así como se giró en la dirección que debían tomar sonó una explosión que hizo temblar el suelo.
-¿Ha empezado el ataque?- Preguntó pensando en voz alta Knuckles.
-Es imposible.- Dijo Rouge. –Aún falta mucho para el amanecer.
-¿Y Tails y Amy?- Sonic se giró hacia Knuckles. -¿Cuál era su misión?
-Minar la base y facilitar el acceso, pero la zona que ellos trataban no tenía por qué ser peligrosa.- Respondió Knuckles.
-Esperad aquí.- Dijo Sonic. –Knuckles y yo iremos a echar un vistazo.
Rouge se los quedó mirando y mientras se iban hizo una broma sobre si Sonic se llevaba con él a su protector por miedo aún a los aliens, luego notó algo intimidante la mirada de Shadow sobre ella.
-¿Qué?- Le giró la cara.
-¿A ti te ha pasado algo?- Arqueó una ceja Shadow. –Tienes otra cara.
-¿Qué le pasa a mi cara, se me ha corrido el rimen?- Rouge sacó un pequeño espejo.
-No eso, se te ve... feliz.- Y hasta él mismo se extrañó de estar diciendo eso.
Era una chica lista y la primera en pillar este tipo de cosas, por eso se ruborizó, le miró y sonrió, dijo que no era asunto suyo y le sacó la lengua.
-¿Cómo que no es asunto mío?- Shadow se cruzó de brazos sonriendo de forma pícara. -¿Tiene algo que ver con el equidna?
Y le bastó con mirar a la cara completamente roja de Rouge para saber la respuesta, además que ella agitando los brazos intentando excusarse le pareció una reacción muy graciosa.
-Ah, pero no te preocupes.- Dijo Rouge al final. –No voy a dejar de ser tu amiga por eso, eres un desastre y necesitas que alguien cuide de ti de vez en cuando.
"Una amiga" eso era algo especial, quizá era la primera vez que Rouge se lo decía con tanta naturalidad y tuvo que hacer un gran esfuerzo para no exteriorizar lo que sentía en ese momento, estaba tan emocionado que incluso él en su condición de vida perfecta, de aspecto de tipo duro, de ser peligroso, habría podido llorar. Llorar por el calificativo que le había otorgado Rouge, llorar por Sonic que atravesó la barrera que él mismo había creado venciendo sus miedos para recuperarle, por todos los que habían participado en ese plan para rescatarle antes del ataque, antes de la guerra, incluso después del odio por sus acciones, después de los crímenes que había cometido, ahí seguían todos dispuestos a ayudar. No sabía si realmente le iban a ayudar de verdad o era por el bien común, pero por todas esas acciones y por todos esos sacrificios debía usar todas sus fuerzas por mantener a raya al monstruo que portaba en su interior.

Sonic y Knuckles volvieron enseguida, Sonic riendo sin parar y Knuckles con cara de fastidio.
-No me lo puedo creer.- Dijo Knuckles llegando a su altura. –Ya me extrañaba que con todo el ruido que hemos montado en nuestra batalla no se hubiese dado cuenta nadie.
-¿Esperabas que el abuelito de Shadow viniese en su ayuda?- Siguió riendo Sonic.
-Hostias pero tampoco esperaba que estuviese Eggman por aquí montando follón horas antes del ataque original.- Agitó los brazos Knuckles.
-El doc no es que juegue muy limpio que digamos, pero se supone que tienes que agradecérselo, sino te habrías enfrentado al bersek Shadow y a sus primitos.- Rió Rouge.
-No son mis primos, no se me parecen en nada.- Se cruzó de brazos Shadow.
-Que sí se te parecen.- Hizo referencia Sonic a aquella larva negra de mechas rojas que encontraron una vez.
-Lo que sea... no hay mal que por bien no venga, seguidme.- Shadow comenzó a andar. –Dark Doom tiene una sorpresa preparada para acabar con todos de un solo golpe.
Era una sala cercana, pero por el ataque de Eggman ahora había muchos más centinelas cubriendo su entrada vigilando los movimientos de los alrededores.
-Déjamelos a mí.- Knuckles dio un paso al frente.
-No creo que estés en condiciones ahora mismo...- Comenzó a decir Sonic.
-¿Me estás insultando?- Se indignó Knuckles. –Soy el guardián de la esmeralda maestra, no hay enemigo que no pueda batir.- Le señaló con el puño. –Vosotros seguid adelante.
Tras eso se adelantó para llamar la atención de aquellas criaturas. Sonic no se quedó muy convencido, era consciente de que la batalla con Shadow le había debilitado mucho además de usar el poder de su esmeralda que normalmente le dejaba agotado.
-No te preocupes.- Dijo por lo bajo Rouge. –Me quedo con él.
Y salió tras Knuckles, espalda con espalda para machacar todos los enemigos que fuesen posibles para darles tiempo a los erizos. Sonic les miró un momento, sonrió y pensó en voz alta "estarán bien" luego siguió a Shadow.

Lo que había tras aquella puerta no se podría definir como la tecnología más avanzada desde el punto de vista de Sonic, simplemente para él tecnología era lo que usaban Tails y Eggman, aquello era algo indescriptible, después de ver lo que había visto hasta ahora de los aliens no sabía si era realmente peligroso. Su aspecto era como el de un tronco redondo hecho a base de cientos de ramificaciones, todo en un tono violeta oscuro con pequeños brillos verdes como de diminutas piedras preciosas, en su parte superior había una pequeña explanada, desde ahí no lo veía bien pero Shadow lo definió como el centro de control, una zona abultada con cristalitos brillantes que debían equivaler a la consola de control de una nave o parecido lleno de botones. En su base había cuatro de aquellas pequeñas plantas de energía que ya habían visto en las ruinas de la fortaleza volante de Black Doom, sus esferas ahora estaban apagadas y no se movían.-Al amanecer, con el primer ataque, Dark Doom planea ponerla en marcha.- Dijo Shadow acercándose. –Las vibraciones que desprende se extenderán por todo el planeta intensificando los gases que previamente han repartido por todas partes, será la muerte inmediata de todos los seres vivos de este planeta.
-Eso es... horrible.- Se sorprendió Sonic. -¿Tanto nos odia? Quiero decir ¿cómo puede alguien odiar tanto?
-No es cuestión de odio.- Se giró Shadow hacia él. –Es cuestión de supervivencia y dominación, creen que realmente no hacen algo malo, es una lucha por la conservación de su especie, no es nada personal.
-¿Nada personal?- Sonic agitó el brazo. -¿Por qué no intentar convivir?
-¿Puedes conseguir que un líder acostumbrado a dominar sobre todos se convierta en un ciudadano de a pie?- Se cruzó de brazos. –Es la ley del más fuerte ¿por qué yo que soy el más poderoso debo dejarme humillar por seres inferiores? La primera vez que llegaron aquí fueron los seres de este planeta quienes mataron a uno de sus descendientes en plan "ag, un alien qué asco y qué miedo, acabemos con él"
-A ti lo que te pasa es que aún estás enfadado porque los científicos te querían cortar en rodajitas para ver por qué eres la forma de vida definitiva...- Echó la vista atrás Sonic.
Shadow agitó la cabeza, hablar con Sonic era como hablar con una pared, no podía entender la diferencia entre un rey y un mendigo. Pero tampoco quería defender a los aliens ni justificar sus acciones aunque él mismo había tomado parte en ellas, no quería entenderles ni sentirse identificado, pero sí conocía ese odio hacia aquellos que una vez hicieron trizas su corazón y su mente por puro miedo a no poder controlar lo que ellos mismos habían desencadenado.

Estaba claro lo que debían hacer, destrozar aquella cosa hasta que quedase inservible.
-Shadow ¿Qué haces aquí?- Sonó aquella oscura voz.
No se quería acobardar, pero el sólo hecho de escucharle le helaba la sangre a Sonic, aún así se mantuvo firme un poco por detrás de Shadow.
Las señales de las heridas de Shadow ya cerradas dieron a entender a Dark Doom que había luchado, y en su opinión el que el erizo azul estuviese con él era una clara derrota no sólo física sino psicológica por parte de su sucesor. Sin dirigirles la palabra estiró el brazo en su dirección, acto seguido Shadow se agarró la cabeza doliéndole de nuevo.
-Ah, no, de eso nada.- Sonic dio un salto y le dio una patada en el brazo a Dark Doom.
-Pequeño erizo...- Su tono despectivo hizo temblar a Sonic. –Quizá sí tengas algunas similitudes con mi pequeño, pero eres débil, no estás a la altura de las circunstancias.
Y al decir eso movió el brazo haciendo que saliesen del suelo plantas tóxicas que escupieron una ráfaga de gas como la que usó contra Sonic la vez anterior. El erizo azul tosió, se tambaleó poniendo una mano en su frente diciendo que no podía respirar y se fue al suelo boca abajo.
-¡Sonic!- Gritó Shadow pero enseguida apoyó él una rodilla en el suelo doliéndole la cabeza más. –Black Doom no podía usar el control mental conmigo ¿por qué tú sí me influyes?
-Porque activé tu gen Doom, a través de él puedo convertirte en lo que debes ser.
-¡Yo soy yo!- Gritó Shadow intentando ponerse en pie. -¿Por qué me haces esto, por qué ahora?
-Pobre Shadow.- Se acercó a él Dark agachándose y poniendo una mano en su cabeza. –Tienes tantas preguntas y tan poco tiempo para entenderlas. Yo no quería hacerte esto.- Miró las heridas de Shadow. –Como las dos cara de una misma moneda, el gen Doom es el mismo de tus poderes como forma de vida definitiva.
Dark Doom irguió su vieja figura separando su mano de él pero aún en posición sobre su cabeza ejerciendo su poder de control en él para ocultar de nuevo lo que él consideraba su parte débil.
-Deja que te alivie de tu dolor, deja que Shadow Doom sea libre, no volverás a arrepentirte ni a desear no haber nacido nunca, tendrás pleno control sobre tus emociones, sobre tus recuerdos, ven a mí y juntos crearemos nuestro nuevo mundo libre de las patéticas criaturas que ahora lo habitan y desaprovechan sus posibilidades y oportunidades.- Dark Doom apartó la mano completamente de él.
No quería ceder, luchó hasta el último momento contra su otro yo a pesar de dolerle de verdad aquellas palabras, no quería creer que todo lo que había luchado hasta ahora había sido en vano, incluso mientras sus ojos se tornaban de nuevo amarillos y rojos siguió pensando que él era él y nadie más, que ese otro yo que había en su interior era sólo una sombra que con un poco de luz podía disipar, aunque en ese momento no se le ocurría qué luz podía socorrerle mientras iba cediendo poco a poco.

Una de aquellas criaturas se estampó contra una pared por la fuerza del golpe recibido, intentó levantarse pero una veloz figura roja le asestó otro golpe que lo hundió en la pared haciéndole expulsar el último aliento de vida. Cerca de ellos, la chica murciélago puso un pie sobre una criatura ya caída.
-Cuando les coges el truco no son tan temibles.- Alardeó de haber vencido.
Detrás suya saltó uno de los aliens que quedaban pero Knuckles lo apartó de un puñetazo.
-No te lo tomes a la ligera, recuerda que estos bichos atacando en grupo son realmente buenos.- Dijo Knuckles en guardia.
-¿Estás preocupado por mí?- Rouge puso sus brazos por detrás de ella misma.
El equidna se ruborizó un poco y le quitó importancia al asunto.
-Ya no quedan casi ninguno.- Dijo Rouge. –Te dejo lo que queda a ti, tengo algo que hacer.
-¡Eh, espera!
Pero cuando Knuckles se giró ella ya estaba volando en dirección contraria a la entrada de la sala que estaban custodiando.
-¿Qué demonios estará tramando ahora?- Preguntó al aire Knuckles.
Las criaturas que quedaban comenzaron a rodear a Knuckles, que con una sonrisa de satisfacción por cómo le iban las últimas batallas se abalanzó sobre ellas mostrando que aún tenía energía suficiente para todas, declarando que no eran seres inferiores que se iban a dejar dominar tan fácilmente, éste es su planeta e iba a protegerlo con uñas y dientes si hacía falta. Ese fuerte pensamiento, esas ganas de vivir y proteger lo que más quería, todo eso hizo brillar el pedazo de Master Emerald que tenía.
-¿Quieres ayudarme?- Sonrió Knuckles viendo flotar ese pedazo en el aire.
Y como si le contestase, la joyas se dividió en cientos de pedacitos diminutos que se pegaron a él reparando la forma de las pinturas que llevaba aún en su piel.

continuará...