Capítulo 16: La muerte de Shadow.

Delante de ellos con su aspecto solemne, el Son of Liberty se encaró a Shadow.
-El meca que destruiste la última vez no tenía ni punto de comparación con éste.- Alardeó el comandante.
-Comandante.- Le llamó la atención Rouge.
-Ahora será una pelea justa.- La ignoró.
-¡Comandante!- Le gritó Rouge poniendo sus manos en sus caderas.
-¡Ahora no interrumpas!- Le cortó el rollito al militar. –Es el momento de la revancha.
-¡Pero si ya mandé la señal!- Se desesperó Rouge. –Ya está de nuestro lado, ya no es el enemigo.
-¿Señal?- Giró la cara el comandante. -¿Qué señal?
Rouge saltó al meca y le señaló un pequeño piloto rojo que parpadeaba y que el comandante se había empeñado en ignorar porque sabía lo que significaba. Sonic por su parte se echó a reír y le dijo que tenía que ponerse a la cola, que Shadow ya tenía muchos admiradores que querían luchar con él. El comandante bajó las armas y acabó bajando del meca completamente decepcionado.
-Quizá lo mejor sería que activasen esa máquina y acabasen con todos los aliens de una vez.- Le cortó los pasos Shadow al comandante con aquel comentario.
-¿Pero qué dices?- Le recriminó Rouge. –No quiero oírte decir ese tipo de cosas.
-Rouge tiene razón.- Se giró Sonic hacia él. –Tú también tienes el gen Doom, también te mataría a ti.
-Mi sacrificio a cambio de salvar la humanidad... bonita redención ¿por qué me suena tanto?- Sonó sarcástico el tono de Shadow. –Creo que estoy perdiendo el control, desde hace un rato que oigo más fuertes los gritos de ese ser.
-¿Es eso lo que quieres?- El comandante sacó un arma. –Podemos acabar antes si es lo que realmente quieres, dejarías de luchar contra tu otro yo psicópata, podrías descansar y dejar de sufrir.
Sonic y Rouge se asombraron, pero Shadow ni se movió ni se asustó, le miró y sonrió.
-La primera vez que me apuntaste con un arma pensé que eras estúpido, tus soldados ya me habían disparado y no había funcionado ¿realmente pensabas que con mi velocidad y fuerza podrías darme y herirme?- Recordó Shadow aquel encuentro.
-No me culpes por intentarlo.- Sonrió el comandante.
Sonic se metió en medio.
-Oh, vamos, no lo estarás diciendo en serio.- Se encaró al comandante. –Pensaba que ya tenías superado esto.- Se giró hacia Shadow. –Y tú deja de pensar que cualquier entidad rara puede poseerte, es todo psicológico, eres más fuerte que él.
Rouge se asustó, vio al comandante dirigir su arma hacia los erizos y parecía estar fijando su vista en un punto determinado, pero cuando ella le gritó que no lo hiciese, el comandante sin moverse negó con la cabeza. Sonic se había impresionado y había movido los hombros casi saltando, cogió aire y se giró hacia ellos.
-No voy a disparar, aunque sí me he sentido tentado de disparar a Shadow a través de Sonic.- Ahora era él el que sonaba psicópata. –Pero no, eso fue lo que hizo el soldado que mató a Maria.
Shadow bajó la cabeza, otra vez aquel dolor en su cuerpo, le ardía, le latía como si no fuese suyo, oía aquella voz maldiciéndoles, odiándoles, a él, a Sonic, a todos. De nuevo la carga en su espalda y la marca ardiendo en su cara.
-Comandante.- Le llamó Shadow. -¿Crees que serás capaz de hacerlo? Sólo tendrás una oportunidad.
-¡Shadow, ya basta!- Sonic parecía haberse enfadado, hasta Rouge se asombró de verle así. –No he venido hasta aquí ni he pasado por todo aquello para verte morir.
Y Shadow se lo habría agradecido, pero ya lo había advertido, estaba perdiendo la cabeza, oía sus llamadas y sus gritos desesperados por reafirmar su existencia, por no aceptar su papel de mínima parte coexistente con Shadow. Sus ojos ya parpadeaban en tonos amarillos y rojos y la marca de su cara se había hecho clara.
-Mientras me trasformo pierdo mi capacidad de recuperación, intentaré contenerle todo lo que pueda pero debes acertar en un punto vital para acabar con él.- Continuó Shadow ignorando a Sonic.
Pero aquello no le hacía ni pizca de gracia a Sonic, que puso sus manos en los hombros de Shadow empujándole y sosteniéndole contra la pared, estaba enfadado, dolido, irritado.
-¡Qué te crees que estás haciendo!- Le gritó Sonic. -¡Tienes que luchar, que seguir adelante!
Si no hubiesen estado ahí Rouge y el comandante seguramente se habría echado a llorar. Shadow le miraba a los ojos directamente mientras notaba poco a poco cómo perdía el control, puso su mano en la cara del tembloroso erizo azul que realmente parecía estar a punto de echarse a llorar.
-¿Dices que debo seguir? No quiero ser su preso.- Pasó su mano por la mejilla de Sonic. –Eres demasiado inocente, no basta con desear algo para conseguirlo, no es suficiente con decir "no me quiero morir" para seguir adelante.
-Pero... yo lo hice.
Ciertamente Sonic con desear querer sobrevivir fue esas ganas, esa fuerza y esa fe lo que ayudó a que ahora estuviese tan bien después de aquella experiencia, lo había superado y esperaba que Shadow también lo hiciese, no era justo que después de todo no pudiesen llevarse a Shadow con ellos. Pero Shadow no quería ser pesimista, no le estaba diciendo eso porque hubiese perdido la esperanza, realmente estaba luchando con todas sus fuerzas para mantener a raya a su otro yo y no parecía ser suficiente pues tras eso le dio un fuerte puñetazo a Sonic que lo echó a un lado. Desde el suelo Sonic vio cómo Shadow caía de rodillas rodeándose de nuevo los costados con los brazos liberando la carga de su espalda, esas alas demoníacas que Knuckles conocía pero que Sonic no sabía que existían, le heló la sangre el grito del erizo negro diciéndole al comandante que disparase, intentó levantarse tan apresurado que resbaló, esperaba que Rouge hiciese algo pero cuando lo intentó fue el comandante quien la golpeó con el arma apuntando de nuevo a Shadow, que había cerrado fuertemente los ojos y como un pájaro recién liberado de su prisión gritó con desesperación Shadow Doom.
Se puso en pie, alzó la cabeza y al abrir sus ojos alienígenas se le vieron lágrimas, comenzó a caer una por su mejilla y eso hizo recordar a Sonic lo que había dicho antes Shadow, que su otro yo parecía estar llorando, quizá fue ese dolor de perder a un ser querido el que había dado esa fuerza a Shadow Doom para renacer desde la oscuridad, desde el lado triste del propio Shadow The Hedgehog, y si antes estaba inflado de ego, del sentimiento de ser el sucesor de un gran líder, ya sólo quedaba de su ser el odio y el rencor hacia quienes habían acabado con el último de su familia.
-¡Malditos!- Sonó aquel grito gutural. –¡Todos acabaréis muertos, os consumiréis en el más profundo terror y desesperanza que hayáis podido imaginar nunca!- Declaró Shadow Doom.
Y aunque era él quien hablaba aún no se había trasformado del todo, los brazos del otro Shadow le retenían aún, fue por eso, fue justo en ese momento en el que el comandante apretó el gatillo haciendo que el cuerpo de Shadow chocase contra la pared y cayese sentado de culo al suelo.

Aunque se habían separado, Tails no se sentía preocupado, ahora lo más duro había pasado y podía relajarse un poco. Subido sobre Robin le hablaba pensando que quizá aquel monstruito no entendía nada de lo que le decía, pero por el tono de voz Robin sabía que le decía cosas buenas, simplemente le hablaba de lo que iban a hacer al volver a casa, las muchas cosas que tenían que hacer, sobretodo ahora que iba a acabar la guerra, podrían relajarse e ir por ahí a volar juntos, podrían pasar horas jugando sin parar, olvidando durante un tiempo Tails sus inventos para concentrarse en divertirse más como siempre le había dicho Sonic.
-¿Y sabes qué?- Siguió hablándole Tails. –Tenemos que ir a un sitio donde se dice que antiguamente había dragones, esta vez irá uno de verdad.
Tras eso se echó a reír, Robin giró la cabeza hacia él y soltó un gritito gracioso como asintiendo.
-A partir de ahora todo nos irá bien a los dos, todo irá bien a todos.

No podría definir lo que sentía en ese momento, para él Shadow era importante, todos sus amigos eran importantes para él, todos habían luchado a su lado y se había sentido afortunado de tenerles, por eso ver cómo caía Shadow salpicando la sangre desde su pecho hasta el comandante de GUN era como si le hubiesen disparado a él también. Pensó que quizá así se sintieron sus amigos cuando le hirieron, él que siempre decía "no pasa nada" y no quería que llorasen, que le partía el corazón recordar a Knuckles llorando por él, que siempre había considerado el fuerte del grupo; a Amy llorar sonriendo porque se había despertado después de tanto tiempo inconsciente. Incluso le había dicho a Tails que no llorase, pero ahora lo entendía, nunca había querido que llegase un momento como ese, ver cómo delante suya mataban a un ser querido, porque para él Shadow siempre había pertenecido a su grupo. Sintió que no podía llorar porque no era lo correcto en ese momento. Lo único que pudo hacer fue saltar hacia el comandante de GUN cegado por esa visión, pero fue la propia Rouge quien le retuvo, aunque ella también tuviese aquel golpe en la cara y tenía ganas de devolvérselo al militar, tenía que detenerle.
-¡Sonic, reacciona, mira!- Intentó hacerle entrar en razón.
No quería mirar, no quería ver el cuerpo de Shadow desangrándose, pero Rouge le giró la cara y vio cómo Shadow se ponía la mano en el hombro, le había parecido que le había dado en el corazón, pero en verdad había sido en el hombro y por ello parecía que Shadow Doom se había asustado pues sus alas ya no estaban y sus ojos volvían a ser normales. Sonic se relajó y fue a su lado, veía su herida y su sangre saliendo, a la vez por volver a ser él mismo su cuerpo rechazó la bala y comenzó a curarse desde dentro.
-Esto bastará por ahora.- Dijo el comandante de GUN tirando la pistola a los pies de Shadow. –Búscate a otro que te haga el trabajo sucio.
-Volverá.- Dijo por lo bajo Shadow.
Con una tierna sonrisa, Rouge se agachó hasta él en cunclillas apoyando sus brazos en sus propias rodillas.
-Pues le haremos retroceder de nuevo, ya encontraremos una solución.
Intentó sonreír pero no se sentía con fuerzas para ello, notó que Sonic le obligaba a levantarse y le animó a continuar.
-Y tú.- Le echó una mirada desdeñosa Rouge al comandante. –Ya puedes llamar a tus amiguitos y decirles que se aborta la misión de fumigar a los aliens.
Fingiendo mala gana, el comandante cogió su trasmisor y contactó con sus hombres, pero cuando quería dar la orden de abortar la misión comenzó a fallar la conexión, el sonido se hizo menos nítido y unas interferencias se fueron colando hasta hacerse claras.
-I'm the Eggman!- Comenzó a sonar una canción.
-¡Maldito científico loco!- Blasfemó el comandante de GUN impotente. -¡Ha tomado posesión de todos los canales!- Intentó cambiar la frecuencia pero fue en vano.
-Y canta fatal.- Añadió Sonic. –Aunque mejor que cuando se nos ocurrió llevar a Shadow al karaoke.- Sonic fingió que se le ponía la piel de gallina. –Es una experiencia que nunca podré olvidar.
-Eh, que yo no canto mal.- Se cruzó de brazos como pudo Shadow.
Rouge dio un par de pasitos alejándose de ellos.
-¿Karaoke?- Dio otro paso alejándose de ellos Rouge.
-Bromead si queréis.- El comandante se dio la vuelta. –Pero si no les puedo avisar... a Shadow y a su especie le quedan...- Miró su reloj. –Cinco minutos de vida.
El "qué" de Sonic y Rouge sonó a coro, no esperaban que fuese ya la hora y menos que realmente el comandante no pudiese hacer nada con ese trasmisor. Rouge se lo arrebató de la mano aquel aparato, lo abrió por la fuerza por detrás y se puso a toquetear algunos cables.
-¿Realmente tienes idea de lo que estás haciendo?- Le preguntó Sonic.
-Quiero invertir la trasmisión.- Contestó Rouge. –Si capto la señal original podremos hablar con el doctor.
-¿Y qué pasa con tu teléfono?- Se impacientó Sonic.
-Se lo quedó el idiota del equidna.- Rouge se giró hacia él intentando que callase un poco.
Cuando hizo lo que quiso, Rouge logró contactar con Eggman.
-¿Me oyes, doc?- Intentó trasmitir Rouge.
-Alto y claro, batgirl ¿qué demonios quieres ahora?
De fondo se escuchaban algunas explosiones, seguramente Eggman se estaba divirtiendo a su manera con los aliens.
-¡Deja de hacer el tonto con las trasmisiones que esto no es una radio!- Le gritó histérica por teléfono. –Hay que avisar a los de GUN para que no pongan en marcha su máquina sino Shadow.
-¿Sino qué?- Le cortó Eggman. –Esos extraterrestres deben ser aniquilados, no me gusta la competencia en mi camino hacia la dominación mundial.
Con un escalofrío Sonic le arrebató el trasmisor a Rouge.
-¿Competencia?- Le gritó Sonic. -¿Tu camino de no sé qué? Joder Eggman, Shadow es la creación de tu abuelo ¿permitirás que perezca junto a esos seres?- Sonic paró para coger aire. -¿Quién te crees que eres para decidir?
Tras unos pocos segundos de silencio Eggman volvió a hablar, ahora más sereno, con una voz que parecía haber asimilado la situación.
-Sonic, yo tan sólo estoy dando el paso que vosotros, influenciados por sentimientos inútiles, no os habéis atrevido a dar, no soy el único que piensa así ¿verdad, comandante?
Y realmente el comandante pensaba igual, tampoco quería que los aliens siguiesen por ahí, aunque Shadow no mereciese morir.
-Pero... tiene que haber otra opción, ahora no tienen líder, podemos con ellos.- Bajó el tono de voz Sonic.
-¿Cuánto tiempo crees que tardarán en encontrar un nuevo líder?- Le echó en cara el comandante.
-Genial, ahora que ya no me quiero morir no hay otra opción.- Bromeó sobre su destino Shadow.
Aunque al erizo negro le dio pena ver a Sonic así, con la mirada baja, ausente, y sólo la mano de Shadow en el hombro de Sonic le hizo entrar en razón.
-Sonic.- Shadow le giró hacia él. –No quiero que esos "primos" míos sigan haciendo daño.- Shadow sonrió por lo de los primos. –No quiero que nadie más tenga que pasar por lo que tú y yo hemos pasado.
Entonces Sonic recordó esa frase, aquello de que no podía dejar que lo que a él le pasó le pasase a nadie más, nadie debería vivir lo que él vivió.

El momento pasó, los últimos cinco minutos de su vida fueron esos llenos de sentimientos por él, casi habría dicho que hasta al comandante también le sabía mal esa situación, pero así como había llegado la hora y los encargados de GUN pusieron en marcha su máquina se hizo un gran silencio, las batallas cesaron, uno a uno fueron cayendo como un infarto colectivo, primero los aliens más cercanos y como piezas de dominó cayeron el resto. Al llegar las ondas a la altura de Shadow sintió un calambre en su corazón, la vista se le puso borrosa y cada latido era más débil que el anterior, no pudo decir nada, sólo fue cerrando los ojos y se dejó caer. Sonic intentó cogerle pero mantener en pie ese peso muerto era algo demasiado pesado para el Sonic actual.
-¡Shadow!- Le llamó intentando que reaccionase.
Pero el erizo negro se había quedado tumbado así como Sonic le había dejado, se había ido sin un grito ni un lamento, incluso en su expresión de siempre serena y seria parecía colarse algo que parecía indicar que se había ido contento. Todo lo contrario a como estaban sus amigos en ese lado, con Rouge ocultando su cara y su llanto entre sus manos, con el comandante de GUN con los ojos cerrados, la cabeza girada, apoyando una rodilla en el suelo y su mano sobre la cabeza de Rouge. Por su parte, Sonic no había dejado de pensar que debía haber otra salida, respiraba muy deprisa pensando en alguna forma de hacer que Shadow no se fuese del todo, no podía permitirlo.
-¡Pues no!- Gritó Sonic. –¡No lo acepto!
Dio un puñetazo en el suelo de rodillas.

Fue un fuerte golpe que Tails no pudo evitar, cuando Robin gritó en el aire y comenzó a caer intentó con sus colas mantenerle o por lo menos frenar su caída. Ya habían salido y estaban abriendo camino entre los aliens para que al salir Sonic y Shadow tuviesen las cosas más fáciles, se merecían descansar porque ellos ya habían cumplido su parte, pero lo que ahora estaba ocurriendo se salía de los parámetros de la misión, no tenía sentido al menos para el joven zorro.
-¡Amy!- Gritó Tails al no poder despertar a Robin.
Ella estaba cerca, Knuckles había vuelto a la entrada a esperarles pensando que tardaban mucho, sin embargo ella pensaba que no era un buen momento para acosar a Sonic, e hizo bien en quedarse, Tails comenzaba a desesperarse.
-¡Cálmate, Tails!- Intentó hacerle reaccionar.
-Pero ¿Qué está pasando? Si estaba bien, no le han dado, no está herido ¿por qué ha perdido el sentido?- Tails le miró confuso.
-Mira.- Amy señaló a lo que quedaba del campo de batalla. –Están cayendo solos uno a uno.- Se quedó pensativa. -¿Tú crees... lo que dijo Eggman?
Sin salir del shock, Tails no respondió.
-Una máquina como la de los aliens pero que sólo ataque a los genes alienígenas...- Demostró Amy por qué Sonic solía decir que ella era rápida de razonamiento. -¡Dios mío!- Gritó Amy.
Se giró en dirección a la entrada. Tails la cogió del brazo preguntando qué pasaba.
-Debe ser verdad.- Le dijo Amy librándose de su brazo. -¿No lo entiendes?- Giró la cabeza de lado a lado. -¡Shadow también tiene ese gen!
Y no pudo retenerla, sólo pudo ver cómo se alejaba quedándose él ahí, cayó sentado al suelo algo tembloroso con lágrimas en los ojos, ya no podía pensar en si a Shadow le afectaba también o cómo estaría Sonic, sólo pudo apoyar la espalda en el cuerpo tirado de Robin con las piernas dobladas, uniendo las rodillas y abrazándose a ellas pensando sin parar "no me dejéis solo" apretando más su espalda en Robin deseando que eso fuese falso, que Robin sólo estaba durmiendo, no quería que pareciese sólo una mascota perdida, un sueño de verano. Su relación había sido tan corta pero a la vez tan intensa, juntos aprendieron muchas cosas a pesar de sus grandes diferencias. Robin tan sólo era una víctima atrapada entre dos mundos, él había decidido pasar su vida junto a Tails y aprender con él en vez de quedarse con los suyos, había visto el mundo y la vida a través de los ojos de Tails sin que el pequeño zorro llegase a descubrirlo. Pero ahora ni siquiera le habían dejado despedirse, ni pudo aprender su idioma para poder contarle lo que pensaba, no era justo pero era lo que había, si realmente existían los milagros como Tails había creído siempre, ahora era un buen momento para que se cumpliese alguno de sus deseos.
-No es justo...- Murmuró Tails al notar que Robin no se movía más. –Justo ahora que todo iba bien... justo ahora.- Comenzó a sollozar.
Se echó a llorar desesperado, gritando, no quería girarse para ver que Robin no reaccionaba, era su amigo, su aliado ¿qué importaba si tenía genes de alien? Él al igual que Sonic no entendía por qué no podían vivir todos en paz, lejos de aquellos estereotipos que marcaban la línea entre lo normal y lo diferente. Malditos intolerantes, malditos soldados, malditos hombres de poca fe que no podían dejar el asunto en sus manos como siempre.

continuará...