Titulo: AMORES ¿IMPOSIBLES? (todo en este mundo es posible jejejeje)
Autora: Sakura Snape ((-jj
Miembro de la Orden Siriusiana
Miembro de la Orden Severusiana
Miembro de la Orden Draconiana
Clasificación: Este capitulo es NC-13
Parejas: Harry / Severus
Remus / Lestat
Louis / Lestat
Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a JK Rowling y a Anne Rice, yo solo los tomo prestados (aunque no pienso devolverlos... muajajajaja... n.n). No persigo fines de lucro, no gano un solo centavo escribiendo esto, ¡ASÍ QUE NO TIENEN PORQUE DEMANDARME!...
Advertencia: Este fic contiene SLASH y spoilers del libro 5 (por aquello de que algunos todavía no lo han leído), sino te gustan las relaciones chico-chico, no lo leas...
Nota: Todo lo que este entre comillas "... " son pensamientos o recuerdos
Todo lo que encuentres así ... es parsel
Y así: ... es comunicación mental, lo hago para que no halla confusiones
Notas de la Autora:
Perdón, ¡¡¡PERDOOOOOOON! Ya sé que prometí actualizar hace siglos y ciertas chicas (Sakura observa a Vimpela con cierto temor) me van a matar por esto. Pero supongo que les gusta el hecho de que publique muchos capis al mismo tiempo.
De nuevo perdón. Ya saben que la facultad me trae loka. Y disculpas por no contestar reviews, pero si lo hago jamás actualizo.
Gracias a todos aquellos que han estado conmigo hasta ahora. Publico estos capis y el finas en dos días.
Por favor, lean los comentarios al final para que se enteren de algo importante y me den su opinión. Ok?. CIAO!
Disfruten de la lectura! ((ojj
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b center CAPITULO 31: PRECAUCIONES /center /b
Severus estaba en su sala esperando al elfo doméstico que llevaría el desayuno que había pedido. Estaba preocupado, debía aceptarlo.
Harry había llegado la noche anterior a su puerta, a altas horas de la noche, cuando él creía que debía estar celebrando el campeonato con sus amigos. En cambio, el gryffindor estaba temblando, empapado en sudor y totalmente exhausto, con muchísimas heridas en el cuerpo, incluyendo un tobillo fracturado. Había quedado fulminado después de tocar la almohada.
Esperaba que el chico hablara, de verdad lo esperaba, porque realmente estaba preocupado y quería respuestas ahora, o se volvería loco. Claro que había la clara posibilidad de que Harry no quisiera hablar, entonces tendría que usar otros medios, pero el chico terminaría confesando.
Dobby llegó con un 'pop' y dejó la charola con el desayuno, retirándose al instante. El profesor hizo flotar la charola detrás de él y entró a la habitación, donde Harry dormía con una paz que la noche anterior no había estado presente.
Dejo la charola sobre una mesita de noche y se sentó en la cama al lado del chico, gracias a Merlín que era domingo, o sino, hubiera tenido que despertar al ojiverde desde hacía horas.
Acarició el cabello negro y lo retiró de la frente, dejando ver la cicatriz, que ahora estaba ya normal, la noche anterior parecía que estaba al rojo vivo, la vio cuando bañó a Harry, pero no mencionó nada en el momento, al percartarse del cansancio del otro.
Sacudió un poco el cuerpo del durmiente y este se movió todavía sin despertar. Severus sonrió al escuchar los murmullos ininteligibles que salieron de esa boca. Lo sacudió con más fuerza, ganándose un gruñido en recompensa y volvió a sonreír. Era hora de probar si conocía tan bien al ojiverde y si este estaba tan perturbado como creía.
- Harry... despierta es hora del partido... – susurró al oído del chico – faltan cinco minutos para que empiece, no te querrás perder la final contra slytherin, ¿o si?... – eso lo hizo, Potter abrió los ojos rápidamente y se sentó en la cama a una velocidad inhumana, volteando a ver a todos lados.
- ¿Qué?... ¿qué hora es?... ¿ya va a empezar el partido?...
- No te preocupes Harry, el partido fue ayer... – le dijo Severus sonriendo.
El ojiverde lo volteó a ver, por un momento, creyó que la noche anterior había sido solo un mal sueño, pero no, supo que fue real:
Voldemort llamándolo al bosque prohibido...
Voldemort diciéndole que estaba empezando a hartarse...
Voldemort torturándolo, no físicamente, pero si psicológicamente...
Mostrándola muerte de sus padres, luego Cedric, luego Sirius... Luna...
Los ataques a pueblos muggles y mágicos, pudo sentir correr por sus venas el deseo ferviente de matar que no era suyo, sino de Riddle...
La visión de Ron, Hermione, Ginny, Gabrielle... todos sus amigos muertos...
Severus también había aparecido y eso fue lo que lo derribo...
De rodillas, frente a Lord Voldemort, había pedido clemencia, había jurado una respuesta rápida... el lord se había burlado de él... le había dado el ultimátum, no esperaría mucho más...
Habría consecuencias si no tenía una respuesta pronto...
Ahora entendía porque todos temían siquiera a la mención del nombre de aquel monstruo, él mismo había sentido un terror inmenso y comprobado, que había cosas peores que un cruciatus.
Cerró los ojos con fuerza ante el recuerdo de las imágenes que había visto pasar en su cabeza. Sintió una mano posarse sobre la suya y unos labios depositar un beso en su frente y luego en sus ojos. Para bajar a sus labios y rozarlos tiernamente. Haciéndole saber que estaban ahí.
Abrió los ojos y se encontró con los ónices negros de Severus, llenos de preocupación por sus reacciones. Sonrió, se tuvo que obligar a hacerlo. Luego enlazo sus brazos detrás del cuello del slytherin y tomó los labios en un beso más profundo, pero que aun así no llegó a mucho.
- ¿Estas bien?... – le preguntó el hombre
- Solo fue un mal sueño... – contestó el chico casi en un susurro
- El Señor Oscuro... – fue una afirmación, no una pregunta
- Si... no deja en paz mi cabeza...
- Deberías de habérmelo dicho, ¿es solo eso?... ¿fue eso lo que paso anoche?...
- Si... supongo que mi mente estaba algo débil después de tanta emoción, lo aprovechó y resultó... pero hablemos de cosas más agradables... ¿del desayuno tal vez?...
Los dedos de Severus se posaron en su barbilla, levantando su rostro delicadamente y obligándolo a mirarlo a los ojos:
- Harry, dime la verdad; sé que eso no es todo y me gustaría que por una vez habláramos con franqueza...
- No sé de que estas hablando Severus... – dijo el chico tratando de desviar la mirada, pero no le fue permitido
- No creas que no me he dado cuenta Harry, de que escondes más cosas de las que muchos imaginan... y, por una vez, me gustaría que fueras totalmente sincero... que confiaras plenamente en mi...
El ojiverde vio la sutil súplica en la mirada de Severus y no pudo más que hablar, agregando cosas a lo que ya había dicho, detalles.
- Sentí dolor Sev... mucho dolor... vi tantas muertes... sentí su sed de sangre en mi, sentí su deseo de asesinar como si fuera mío y entonces los vi morir, a Cedric, Luna... Sirius cayendo por el velo... después a Ron, Hermione... todos y, luego tú... y no pude resistirlo Sev... fui débil... rogué porque parara, le rogué a Voldemort... ¡A ESE ASESINO!...
Y solo entonces, en los brazos de Severus, el mismo se dio cuenta de que estaba profundamente lastimado, más de lo que él mismo pudo imaginar. Porque su alma estaba siendo marcada y solo en los brazos de este hombre encontraba la paz que necesitaba, el balance. Se aferró al cuerpo de Severus, conteniendo las lágrimas, que cada vez era más difícil dejar dentro de sí. Rogándole a todas las deidades que quisieran escucharlo, que este hombre no se fuera nunca de su lado, porque entonces ya no importaría nada.
- ¿Eso fue lo que paso en tu sueño?...
- Si... – y la mentira, esta vez, dolió más de lo que esperaba. Porque Severus seguía creyendo que solo había sido un sueño y no había forma de decirle la verdad por el momento.
Severus se negaba a creer completamente que eso era todo, la verdad era otra, algo se lo decía; pero tendría que esperar a que Harry se decidiera a hablar toda la verdad. Se inclinó y capturó los rojos labios del gryffindor con los suyos, profundizando el beso poco a poco, con calma, sin prisas. Su lengua recorrió los labios del chico y luego una lengua invadió la tibia cavidad del joven, sacando suspiros de satisfacción de este.
Se separo cuando supo que si no lo hacía jamás llegarían a tocar el desayuno. Acarició los negros y largos cabellos de Harry, mientras observaba con detenimientos esos hermosos ojos esmeralda que brillaban aún más sin los lentes puestos, recordando el shock que había visto en ellos la noche anterior.
Si, todo el asunto tenía mucho que ver con Riddle, más de lo que Harry le decía pero no podía presionarlo. No por ahora.
Se levantó y puso la charola en la cama, el gryffindor tomó una tostada con mermelada y la metió a su boca, mientras él tomaba un poco del delicioso café negro en la charola.
XXXXXXXXX
La sala de gryffindor era una imagen de paz y orden, contrario a lo que había sido hacía apenas unas horas: un desastre total debido a la celebración del equipo de quidditch. Los alumnos seguía profundamente dormidos en sus camas, bueno, no todos.
El agujero del retrato se abrió y por el entró una chica pelirroja con unas grandes ojeras pero una enorme sonrisa en su rostro. Ginny, después de festejar un poco con los gryffindor, se había dirigido a la sala común de Slytherin a ver si su novio necesitaba 'consuelo' después de la derrota y había terminado por pasar la noche con el rubio. Las ventajas de que su novio fuera prefecto.
Entro con sigilo en la sala común y se detuvo en seco al ver a una delgada figura sentada sobre un sillón frente a la chimenea, simplemente observando las llamas danzar, sin moverse, como si fuera una estatua.
- ¿Gabrielle?... – preguntó y solo recibió un asentimiento en respuesta - ¿estas bien?... ¿por qué estas tan temprano aquí?... ¡Por Merlín!... ¿estas enferma?... – preguntó con alarma.
Su prima se veía realmente mal. Tenía unas enormes ojeras alrededor de los ojos, los cuales no tenían ningún brillo en ellos. Su piel parecía hecha de mármol, su cabello sin ningún brillo, cayendo cansada y desordenadamente sobre sus hombros y en el sillón. Su respiración era entrecortada y no se movía.
- Estoy bien... – contestó con un hilo de voz y lo que pareció el intento de una sonrisa – no te preocupes, creo que la fiesta de anoche me dejo drenada... solo necesito descansar...
- ¿Estas segura?... te ves muy mal prima... ¿no quieres que valla por Madame Pomfrey?... – su prima saltó y la vio fijamente como tratando de atravesarla con la mirada, lo cual estremeció a la pelirroja, incluso en ese estado deplorable, Gabrielle podía intimidar demasiado, incluso podría haber mandado a la tumba a alguien, aunque ella no se veía muy viva que digamos.
- No, ya te dije que voy a estar bien... será mejor que trates de descansar y te cambies si no quieres que tu hermano descubra que no pasaste aquí la noche... te aconsejo que vallas ahora, muy pronto todos despertarán... – su voz sonó seria, hipnotizante incluso y su prima tuvo que claudicar.
- Esta bien... te veré al rato...
Solo recibió un asentimiento y luego los ojos negros de su prima se volvieron a perder en las danzantes llamas. Se veía muy mal, pero no podía hacer nada por ella si esta no quería ayuda.
Subió a su habitación todavía preocupada. Su madre le había dicho que Gabrielle era muy rara, la verdad es que, antes de este año, ella y sus hermanos sabían muy poco si no es que nada de su tío y la familia de este en Canadá.
Los habían visto hacía más de diez años y Gabrielle no había venido con sus tíos. Sus otros primos eran ya grandes y trabajaban. Su madre le había contado que hubo una época en la que no supieron nada de ellos por más de un año, como si se los hubiera tragado la tierra.
Después, el año pasado, había recibido la carta de su tío pidiendo ayuda para trasladar de urgencia a su prima a Hogwarts; Voldemort estaba haciendo sus movimientos allá y sería más seguro para la chica estar bajo la protección de sus tíos y de Albus en Escocia.
Gabrielle demostró ser una persona extraña desde el principio, pero muy inteligente y atenta a todo. Aunque la mayor parte del tiempo se quejara del 'endemoniado sol', como ella le llamaba.
Al principio casi no hablaba y después solo de bromas u otras cosas, jamás de su vida al otro lado del océano o de su niñez.
Sabía también que la chica era muy enfermiza. Necesitaba tratamiento cada determinado tiempo y procuraba cuidar su salud, aunque muchas cosas parecían no afectarle.
La verdad era una persona complicada, pero era muy linda y siendo unas de las pocas mujeres en la familia se habían hecho muy unidas, aunque Ginny sabía cuando no seguir insistiendo, como en ese momento.
Entró a su cuarto, todas sus compañeras estaban profundamente dormidas. Sonrió mientras se introducía a su cama y se quedaba dormida al instante.
Ya mañana, si Gabrielle seguía así, hablaría con ella. Por ahora quería dormir.
Abajo, Gabrielle seguía observando las danzantes llamas, las cuales de pronto se volvieron verdes y arrojaron una cajita al suelo. La chica se levantó de su asiento y tomó el frasquito. Las llamas volvieron a su color normal.
- Como odio esto... – susurró mientras lo abría con cuidado, lo colocaba en su boca y bebía de el.
Al instante su apariencia volvió a ser saludable y el brillo volvió a sus ojos.
Se limpió un poco la boca del líquido rojo que había escapado de entre sus labios y lamió los dedos con los que había quitado dichas gotas.
Vio el frasquito y notó la notita que veía atada a él, la tomó y la leyó:
i Hasta el próximo mes. Trata de controlarte un poco más, esto se esta complicando. TA.
Atte: M. /i
La chica sonrió irónicamente.
- Como si fuera tan sencillo... - susurró
Se levantó de su asiento e hizo pedazos el frasco y la nota con su varita. Después subió a su habitación. Era hora de descansar un poco.
XXXXXXXXX
Eran más de las cinco de la tarde cuando por fin salió de las habitaciones de Severus. Habían comido en las mazmorras y conversado sobre el partido y el extraño clima. Después el ojiverde se encargó de restregarle en el rostro la victoria de Slytherin a su pareja y el otro solo contestó con gruñidos y con amenazas sobre el torneo del próximo curso, Harry solo rió ante esto.
Salió de allí e inmediatamente se dirigió a la cámara, donde le pidió a Elddir que fuera por Draco y Louis. La serpiente se encaminó. El vampiro llegaría después del ocaso y el rubio seguramente llegaría en cuanto tuviera una excusa para separase de los gryffindor; así que tomó un libro y se dispuso a leer mientras esperaba. (N/A: Ok sé que no actualizó muy seguido últimamente, así que les recuerdo que Elddir se puede comunicar con los amigos de Harry por medio de unos medallones que hacen que estos comprendan el parsel con facilidad. Ok, aclarado el asunto, continuemos!)
Exactamente a las siete llegó Draco y, una hora después, su 'hermano mayor' entraba en la Cámara.
Los observó durante unos minutos, leyendo la preocupación marcada en el rostro de ambos, sobre todo en el de su amigo rubio, que sabía a donde había ido la noche anterior. Habló con voz firme:
- Es hora... ya no esperará más y yo no puedo esperar que tome represalias, mañana mismo empezaremos a llevar todo esto acabo, no quiero que empiece a matar personas.
Tanto el profesor como el slytherin asintieron y se sentaron frente a él. Hablaron durante lo que parecieron horas, pero que solo fueron minutos, sobre el plan y lo que había sucedido la noche anterior; con Elddir enroscada en el regazo de Harry, profundamente dormida.
Después los tres se retiraron.
Draco y Harry tenían que hacer planes y unas cuantas pociones.
Louis tenía que escribir algunas cartas a ciertas personas.
Y tenía rogar porque Lestat le ayudará sin hacer muchas preguntas.
Junio sería un mes muy interesante y todavía no comenzaba.
XXXXXXXXX
Y así paso que el lunes llegaron a desayunar unos muy callados Harry y Draco. Ginny observaba fijamente a Gabrielle que, después de unos minutos, se desesperó y se retiró de la mesa. Ron y Hermione solo observaban la escena sin decir palabra y, desde la mesa de profesores, Severus observaba todo, con una Emily preocupada al lado y un Remus intrigado.
- Severus... – dijo la profesora en un susurro – deja de ver así a los gryffindor o van a empezar a pensar que te volviste loco...
- Que graciosa... – contestó este volteando a verla e inmediatamente hizo otra pregunta - ¿estas bien?...
- ¿Yo?... ¡Claro!... ¿cuándo me has visto mal Severus Snape?... – contestó poniendo la sonrisa más falsa de su vida en la boca – no contestes a eso... pero insisto, deja de verlos o derretirás la mesa... – Severus solo gruño pero no dijo nada más y se dedicó a su desayuno.
- Emily, ¿de verdad estas bien?... – preguntó esta vez Remus, la profesora estaba realmente pálida y tenía ojeras, además se le notaba preocupación en los ojos.
- Si, lo estoy... – contestó esta con fastidio – dejen de preguntarme eso, solo estoy un poco cansada, ayer tuve que arreglar algunos asuntos del Colegio y me quede despierta hasta muy tarde, eso es todo.
- Esta bien... – dijo Remus volviendo a su desayuno, aunque sabía perfectamente bien que era mentira.
La verdad era que aunque llevaba muchos años de conocer a la profesora, muchas cosas de su vida todavía no estaban claras. De hecho, los años de separación, en los que cada uno había tomado su propio camino no hicieron más que terminar de separarlos de una forma extraña. Ahora que se volvía a encontrar, volvían a ser amigos, pero ya no era lo mismo, y, realmente, Emily nunca les había tenido mucha confianza.
De hecho recordaba la época en la que la profesora desaparecía por todo el verano, para regresar a clases diciendo que había querido estar sola. Pero nunca hacía preguntas, pues sabían claramente que la chica no las respondería. Inevitablemente recordó a Sirius y sus ojos se humedecieron.
- ¿Te pasa algo Remus?... – preguntó la profesora
- No... nada, no te preocupes... solo, recordaba... – volteó hacia la mesa sintiendo la cálida mano de la profesora, su amiga, en su hombro y sonrió – "por lo menos sigo teniendo buenos amigos... y un muy persistente vampiro por amante..." terminó por él una vocecita en su cabeza.
Miró su reloj y se dio cuenta de que pronto tendría que irse, pues las clases estaban a punto de comenzar.
Y si, un minuto después los profesores se comenzaban a levantar y los alumnos después de ellos.
Emily también lo hizo, volteando alternativamente a la mesa de Gryffindor y luego a Severus y se retiró del comedor suspirando.
Por su parte, Harry se levantaba sin dejar de voltear a ver a Severus. Esta hora la tenía libre debido a su permiso para faltar a Artes Oscura (NA: supongo que tendrán que recordar que Harry recibe clases de Emily y por eso la profesora lo deja faltar, excepto en caso de pedirle que asista. Ya saben, el horario de clases de los chicos esta en los primeros capítulos). Vio como el profesor se retiraba del comedor y suspiró. Una mano se poso en su hombro y sus ojos se encontraron con otros plateados; sonrió a Draco. Esta semana iba a ser muy larga.
XXXXXXXXX
Por la noche, sentado en la clase de Lestat, no podía encontrar forma de concentrarse, preguntándose en dónde demonios se encontraría Louis.
El vampiro rubio era muy bueno dando esta clase, lo sabía, además Louis no mostraba sus habilidades, solo ayudaba al rubio.
Pero, él quería hablar con Louis, preguntarle su podía conseguir las cosas que había pedido. Sabía perfectamente bien que era muy difícil, pero el vampiro le había dicho que no se preocupara, que cumpliría con su parte a más tardar, al final de la semana. Y, sin embargo, solo podía suplicar por que las cosas no se complicaran más de lo que ya lo estaban. También empezaba a suplicar porque Louis llegara pronto.
Alguien lo sacudió con fuerza, haciéndolo salir de su ensimismamiento, volteó para encontrarse con la mirada divertida de Gabrielle, que señaló hacia el profesor. Harry volteó y se encontró con otra mirada divertida: la de Lestat.
- Supongo Harry, que cualquier cosa en la que estes pensando debe ser muy entretenida... ya que llevo llamándote unas diez veces...
- Yo... yo... lo siento Lestat...
- No te preocupes, todos tenemos derecho de estar distraídos... pero, si fueras tan amable de responder a mi pregunta, te estaría muy agradecido... la pregunta fue ¿cuál es la criatura que, fuera de los vampiros, tienen el suficiente poder mental para traspasar las fronteras de un experto en Oclumancia?...
- Mmmm... – Harry sabía la respuesta, bueno, sabía que lo sabía pero no lo recordaba – yo...
- No hay tal... – respondió Gabrielle por él y gryffindor solo pudo sonreírle a la chica en agradecimiento – incluso los vampiros pueden encontrarse con dificultades para traspasar las barreras, y esta comprobado que muchas veces, cuando la magia del mago es muy fuerte o este tiene sobre de él hechizos muy antiguos, incluso el poder del vampiro de la raza más poderosa, no puede traspasar a su mente...
- Muy bien Gabrielle, tu conocimientos sobre los vampiros me sorprende... – dijo guiñándole un ojo, Harry notó un pequeño sonrojo en la chica y un extraño brillo en los ojos del vampiro – ahora, ¿alguien puede decirme cual es la raza más poderosa entre vampiros y por qué no... se divide en razas a estas criaturas?...
Todos rieron un poco, sabiendo que ya casi toda la escuela sabía que tanto Lestat como Louis eran vampiros, no era difícil descubrirlo si pensabas en sus extraños horarios y, si los observabas con atención en las cenas en las que aparecían, jamás los veías tomar un bocado y otros tantos detalles. Incluso fue una gran sorpresa que Hermione no se diera cuenta antes.
Hermione, Gabrielle y Harry levantaron la mano para responder la pregunta. Lestat le dio la palabra al ojiverde para reivindicarlo un poco.
- La raza más poderosa entre los vampiros es aquella en la cual los vampiros que tienen completa apariencia humana, excepto por sus ojos fieros y la piel que se va haciendo más y más blanca conforme a los años; también se puede observar una diferencia respecto de sus uñas que parecen ser de cristal. Su apariencia no cambia, incluso si cortan sus cabellos estos vuelven a crecer en cuestion de horas... el sol los hace dormir profundamente, si se exponen a él en sus primeros 500 años de vida lo más probable es que se desintegren. La única forma de matar a esta raza es quemándolos o exponiéndolos al sol, algunos pueden regresar incluso de un desangramiento completo... – miró fijamente a Lestat y el vampiro sonrió, no por nada Louis le había regalado los libros – la fuerza que tienen se adquiere con la edad o al beber la sangre de un vampiro más poderoso... sus poderes mentales son mayores a los de los demás vampiros y aumentan con la edad o la sangre... – hizo una pausa – las razas, dentro de los vampiros, se dividen en cuanto a su poder en estas áreas, la más baja es aquella que tiene semejanza con los murciélagos, viven en lugares alejados y es muy difícil verlos...
- ¡Muy bien Harry!... – le felicitó el vampiro- ahora, la razón por la que les digo esto, y si, sé perfectamente bien que verán el tema de los vampiros en otra clase en un futuro cercano; pero, para asegurarse de que estén prevenidos mentalmente en cualquier momento de peligro, deber saber contra que están luchando y cuáles son sus posibilidades... ahora les daré la lista de las razas de vampiros y sus habilidades en el campo mental... estoy seguro de que los enfrentarán en algún momento... por lo menos algunos de ustedes...
Harry escuchó el resto de la clase con atención. Por lo menos aprendería más cosas y entendería mejor el resto de los libros que Louis le había regalado.
Por un momento se preguntó si tendría alguna oportunidad contra los vampiros originales que se mencionaban, como Maharet, o tal vez Marius.
- 'Ninguna si no te esfuerzas más... ' – escuchó la voz de Lestat en su cabeza y tuvo que sonreír.
¿Cómo esperaba vencerlos si todavía no podía alejar a Lestat de su cabeza?
XXXXXXXXX
- Entonces... ¿cómo te fue?... – le preguntó Harry unas horas después a Louis, los dos en la Cámara, el vampiro se veía cansado y el ojiverde no pudo evitar sentirse culpable.
- Pues... tuve que hablar con algunos vampiros con los que no había hablado antes... convencerlos como pude... pero, aceptaron... – dijo con una sonrisa de satisfacción – llegarán en dos semanas...
Harry suspiro con tranquilidad, por lo menos esa parte del plan estaba listo; o bueno, casi. Escucharon la puerta de la Cámara abrirse, ambos voltearon para encontrarse con un exhausto Draco Malfoy, quien se despojó de la túnica ensangrentada y de la máscara blanca para sentarse pesadamente en un sillón. Harry sintió, no por primera vez, pena por la situación de su amigo.
Se levantó y tomó la túnica y la máscara de mortífago, las limpió con su varita y las dejó sobre la mesa.
- Gracias... – murmuró el rubio
- ¿Qué tal estuvo esta noche?... – preguntó Harry
- Igual que siempre... – dijo el rubio con cansancio - cruel, despiadado, disfrutando de las muertes... ya sabes... Lord Voldemort al fin y al cabo... y mi padre no se queda atrás... Merlín, no sé si sentir lástima o felicidad porque Azkaban terminó de volverlo loco... por lo menos ya no siente su alma desgarrándose con esas muertes... no creo que quede mucho de ella... – suspiró, frotándose la frente con los dedos, como evitando un inminente dolor de cabeza - ¿qué dijo Lestat cuando no regresé?...
- Nada... ni siquiera lo comentó... supongo que no le interesa mucho... – viendo la cara de confusión de Louis se apresuró a explicar – lo llamó a mitad de la clase de Lestat... un llamado de Voldemort no puede ser ignorado... lo siento Draco – agregó al ver a su amigo saltar ante el nombre.
- Si, y tuve que decir que me sentía mal... juro que sentí a Lestat en mi cabeza, pero al final me dejó ir... si sigue llamándome a mitad de clase tendrá que entrenarme mejor en Oclumancia o me van a descubrir...
- Si... supongo que Lestat no dirá nada, no te preocupes Draco... – aseguró Louis y por toda respuesta obtuvo un simple gruñido.
Harry y Louis se sonrieron. Se quedaron en la Cámara el resto de la noche. Draco descansando, Louis ayudando a Harry a buscar ciertos hechizos y pociones en los libros regalo de Voldemort.
Necesitaban encontrarlos con urgencia, para combinarlos con los objetos que Louis había conseguido.
Antes del amanecer, el vampiro se retiró dejando a Harry dormido en el sillón, tratando de recuperar las horas de sueño que venía perdiendo.
El ojiverde había descubierto que el uso continuo del giratiempo era peligroso, además de demasiado cansado después de un rato; así que decidió no hacerlo muy seguido.
Tenían que hacer muchas cosas, solo esperaba que Voldemort tuviera un poco más de paciencia. Dos semanas, no pedía más.
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Dos semanas que pasaron con rapidez.
Dos semanas por demás devastadoras para muchos y, al mismo tiempo, demasiado largas y cansadas.
Primero, Voldemort se había dedicado a atacar poblados en muchas áreas de Inglaterra, sin llegar a Londres, aunque poco faltaba. También había comenzado a atacar otros países, se publicaban muertes y desapariciones en Francia, Bulgaria, Italia, Alemania y España.
Lo que llevó a que Draco estuviera ausente muchas veces y necesitara del giratiempo para que los profesores no lo notaran. Lo que conllevó al cansancio extremo del rubio y a que Harry tenía que hacer toda la investigación por sí solo.
Ambos agradecían que el chico fuera llamado por otros medios, si tuviera la marca en su brazo, ya lo habría perdido.
Claro estaba que eso llevó a que Harry también estuviera exhausto debido a que no tenía gran ayuda en sus investigaciones y, para la primera semana de Junio, eran más que claras las sombras bajo los ojos de los dos chicos.
Esto llevo al uso de hechizos de glamour, que ocultaban cualquier imperfección de la piel mostrándolos completamente sanos. Pero el cansancio seguía ahí, así que el uso de pociones de pimienta fue necesario para despertarlos.
Incluso así, se veían pésimo, como Hermione se había encargado de hacérselos saber ya en varias ocasiones.
La verdad es que fuera de Draco, Harry y Louis, nadie más del grupo sabía que estaba pasando. No que fueran a decírselos en un futuro cercano, era demasiado peligroso ellos dos.
Pero tenían que completar la investigación, las pociones y los hechizos, rápido, así que no se podían permitir mucho descanso.
Incluso con la ayuda de Louis, Harry estaba encontrando difícil localizar los hechizos y pociones que necesitaba en la enorme colección que tenía. Incluso sabiendo que eran puramente de Artes Oscuras.
Estas semanas sin casi descanso resultaron en que ahora, martes, doble clase de pociones, ambos chicos estaban tan somnolientos que habían hecho lo que ningún alumno de pociones en nivel NEWT había hecho antes en el tiempo que Severus Snape llevaba enseñando la asignatura: hacer explotar dos calderos en un margen de tiempo bastante pequeño, un intervalo de un minuto entre cada explosión.
La reacción de Severus no se hizo esperar:
- ¡PERO EN QUÉ ESTÁN PENSANDO USTEDES DOS! – les grito el profesor a ambos frente a toda la clase que hacía varias semanas no lo veían así - ¡¡¡SABEN PERFECTAMENTE BIEN QUE ESTAMOS TRABAJANDO CON POCIONES MUY DIFÍCILES Y PELIGROSAS, SIN CONTAR EL HECHO DE QUE, ESTA EN PARTICULAR ES UN VENENO MUY INESTABLE! ¡¡¡DE VERDAD QUE ESPERO MÁS DE USTEDES DOS QUE ESTE ESTÚPIDO INTENTO! ¿QUÉ TAL SI LA POCIÓN REALMENTE EXPLOTA O LOS VAPORES FUERAN TÓXICOS, PAR DE IDIOTAS?...
- Lo sentimos señor... – dijo Draco, ya que Harry parecía no ser capaz de decir una palabra en su defensa, ni siquiera podía voltear a ver al profesor.
- ¿Lo sienten? ¡¡¡¿LO SIENTEN! – los dos chicos brincaron ante el todo sedoso de la voz de Severus. Ese tono, en estas circunstancias, solo significaba que el profesor realmente estaba furioso – pues lo van a sentir más dentro de unos instantes: por principio, como es su clase antes del almuerzo y estoy seguro de que ninguno tendrá hambre, los dos se quedarán aquí a limpiar el desastre que hicieron; después, vendrán este sábado a las ocho en punto de la mañana a servir la peor detención de sus vidas ¡en mis manos!; y, finalmente, los dos pierden treinta puntos de cada casa... – el silencio se extendió en el salón, los dos chicos no podían emitir palabra sólo se limitaron a asentir y el resto estaban bastante furiosos con ambos chicos por la pérdida de puntos – muy bien, viendo que han entendido, la clase se termina, ninguno tiene marca... los demás se pueden ir y no se preocupen por sus calderos... el señor Potter y el señor Malfoy se encargaran de limpiar todo...
Se escuchó gran movimiento en el laboratorio, tanto Harry como Draco se dispusieron a tomar los guantes de piel de dragón para hacer la limpieza, pues la poción si había sido peligrosa, pero la imagen de sus respectivas camas se había impuesto a la clase.
Los demás alumnos salieron en silencio sin querer provocar al profesor aún más; pero, en su camino, les dedicaron miradas asesinas a los dos alumnos.
Ron, conocido por no importarle la opinión de Snape, sorpresivamente les susurró un '¿Saben qué?... tiene razón...' en su camino a la puerta, pero Harry supo que era de preocupación más que de enojo.
Gabrielle, solo les sonrió, seguramente deseándoles suerte en la labor que les esperaba.
Hermione, por su parte, se mostraba bastante enojada y, en su salida, quiso hacer un comentario que Harry dijo por ella.
- Si, lo sé Hermione, nos lo merecemos...
La chica solo asintió y salió antes de que Snape pudiera decirle algo.
Cuando el salón estuvo vacío, excepto por los dos chicos y el profesor, este habló.
- Espero que aprendan a no entrar a esta clase a punto de caer dormidos. La próxima vez, los sacaré de la asignatura ¿entendido?...
- Si señor... – contestó Draco; pero Harry, más afectado por las horas sin sueño, solo asintió.
- ¡No lo escuché Potter!...
- Si señor... – respondió el gryffindor, dolido porque no escuchaba ese tono en su pareja desde el año anterior.
- Muy bien... ¿qué esperan?... ¡Comiencen a limpiar! Si es que quieren salir de aquí antes de su próxima clase...
Y ambos se pusieron a organizar, esperando poder terminar para comer algo. Porque se estaban muriendo de hambre.
Severus, por su parte, observaba a sus dos pupilos trabajar contra el cansancio. Los venía observando desde hacía semana y media, notando cada cambio y sintiendo los hechizos de glamour en los cuerpos.
No había podido pasar una noche a solas con Harry y extrañaba al gryffindor, pero ambos estaban muy ocupados. Además, el chico cada día estaba más y más cansado. La verdad era que estaba preocupado, un descuido así podría matarlos a ambos.
Decidió, que durante las detenciones, hablaría con los dos alumnos.
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Esa noche, los dos chicos se encontraban en la cámara durmiendo, recuperando las pocas horas de sueño que pudieran, seguros de que Voldemort llamaría a Draco en cualquier momento ó de que Louis llegaría con el pedido de su 'hermano'.
Las pociones y los hechizos estaban listos, las noches de vela habían dado frutos y, esperaban, funcionaran. Ahora era cuestión de esperar.
Como a las dos de la madrugada, Louis entró a la Cámara cargando un cofre negro con inscripciones en egipcio y agradeciendo a cualquier Dios que existiera el que Lestat se encontrara con Remus, los dos muy entretenidos como para notar su ausencia.
Entro a la sala y se encontró con la visión de los dos chicos profundamente dormidos en posiciones muy extrañas sobre los sillones. Sonrió y depositó el cofre en la mesa del centro. Después se dirigió a su pequeño fénix y depositó un beso en los tiernos labios.
El chico solo se movió un poco y emitió algunos gruñiditos, pero nada más. Louis sonrió e intentó despertarlo de nuevo, sacudiéndolo un poco, pero tampoco funcionó. Suspiro resignado y sonrió.
Se arrodilló frente al gryffindor y comenzó a acariciar tiernamente el rostro blanco, preguntándose si alguna vez el efecto de la sangre se terminaría y volvería un color menos pálido al rostro del león. Beso nuevamente los labios rojos, mientras tapaba la nariz del chico; esta ves, este se despertó de golpe, tomando bocanadas de aire.
El vampiro comenzó a reír fuertemente, lo que provocó que el rubio empezara a despertarse, la mirada de indignación de Harry fue de fotografía.
- ¡Que gracioso Louis!... me da gusto que encuentres agradable el hecho de que me asfixie... ¿tenías que despertarme así?...
- Lo siento, no querías despertar y no se me ocurrió otra cosa... – contestó el vampiro todavía riendo.
- ¿Qué pasa?... – preguntó Draco mientras estiraba su cuerpo para terminar de despertar.
- Pasa que Louis pensó que sería gracioso dejarme sin aire para que despertara... – contestó el ojiverde todavía indignado, y se indigno aún más cuando fue Draco el que comenzó a reír. – No soy el bufón de ninguno...
Los dos siguieron riendo. Finalmente, cuando supieron que el chico estaba realmente molesto, ambos dejaron de hacerlo y Louis comenzó a hablar.
- Traje lo que me pediste... – dijo señalando el cofre – costó trabajo y algunos antiguos se preguntan qué quieres hacer con ellas... Jesee dice que tengas cuidado, Maharet que las cuides ya que son valiosas... cuando quieras retirarlas, lo único que necesitas es avisarme y yo les informaré...
Harry observó el cofre unos momentos y, finalmente, la tomó en sus manos; sintió inmediatamente toda la magia que radiaba y ni siquiera había abierto el cofre.
- Es una suerte que Maharet las conservara después de tantos siglos... – comentó Louis – dice que tienen magia muy antigua, también la protección de algunos espíritus. Si las quieres usar para algún fin que conlleve a un mal el cofre...
- No abrirá... lo sé, leí sobre ellas...
- Me sorprende que hallas encontrado información sobre ellas...
- Draco y yo estuvimos buscando y buscando algo así, hasta que lo encontramos...
- Decidimos sobres estas porque funcionan con sangre – comentó Draco – y el poder de la sangre es muy grande... lo difícil fue buscar las pociones y los hechizos que no afectaran la magia que contienen y que, al mismo tiempo, las ayudaran a cumplir las funciones que queríamos...
- Lo sé, yo los ayudé... fue una suerte encontrarlos en tan poco tiempo...
Los dos chicos asintieron. Harry se levantó del sillón y dejo el cofre en manos de su 'hermano mayor', después se dirigió al laboratorio de la Cámara y regresó con una caja con botellitas llenas de pociones de diferentes colores listas para usar.
- Lo que nunca me dijeron fue cómo consiguieron las muestras de sangre... – dijo el vampiro
- Bueno, la de Ginny fue fácil, solo se la pedí y le dije que estaba preparando un regalo mágico para ella... no fue totalmente una mentira... – dijo Draco
- Dos de ellas son nuestras, así que no hubo tanto problema, una es tuya, la de Remus, Lestat la consiguió sin mayor problema... la última es solo una promesa por si se necesita, solo llevará mi sangre... la voy a guardar por si necesito dársela a alguien más... – continuó Harry – a Hermione, Gabrielle y Ron, les dije que estaba trabajando en un proyecto con Emily en mi clase de Artes Oscuras... solo espero que no quieran corroborarlo... y a Severus...
- A Severus casi le cortamos un dedo, haciéndonos los locos en pociones... – siguió Draco, mientras ayudaba a su amigo a organizar las pociones sobre la mesa de centro – fue difícil, pero al final lo hicimos parecer como si se nos hubieran caído los cuchillos mientras limpiábamos el laboratorio después de nuestro accidente con la poción...
- ¡Ah si!... escuché decir a Emily que eso no había pasado nunca en la clase de nivel NEWT de Severus... entonces lo hicieron a propósito...
- No... – le contestó Harry al vampiro – de verdad explotaron los calderos, no fue a propósito, es solo que estábamos exhaustos... pero decidimos aprovecharlo y funcionó... mientras le ayudábamos a limpiar la sangre de su mano por la caída de los cuchillos, Draco tomó una muestra...
- De algo sirvió que tengamos detención durante los siguientes sábados con mi padrino... – dijo Malfoy con un tono cansado.
- ¿Se dan cuenta de que no ha pasado una semana de que terminó su castigo por la borrachera en el Colegio del Fénix y de nuevo tienen castigo con Severus?... – preguntó Louis y recibió dos gruñidos en respuesta, sonrió.
- Bueno, esto esta listo... es mejor que empecemos... – dijo Harry cuando todo estuvo situado en la mesa.
Se inclinó sobre el cofre y comenzó a pronunciar algunas palabras en egipcio. Gracias a Merlín que Draco tomaba runas, le había enseñado a pronunciar las palabras. También era magia muy complicada y sin varita, así que su concentración debía estar al máximo.
Estaba pidiendo a los dioses egipcios que le permitieran el honor de usar el contenido del cofre, que le permitieran abrirlo y utilizarlas sin inconvenientes. Juraba respeto y protección para unos de los tesoros sagrados de los faraones. Hechizados por brujos antiguos que había pedido favores a las almas de los muertos, dentro del cofre se encontraba lo que le ayudaría a proteger a sus amigos de Voldemort cuando...
Se escuchó un clic y abrió los ojos. Una nube doraba lo rodeaba, tanto Draco como Louis le observaban atentamente, el cofre se había abierto. Harry se inclinó con respeto ante el cofre y lo terminó de abrir, revelando el tesoro que los vampiros custodiaban.
Dentro del cofre forrado de tela de algodón egipcio y con escrituras por todo el interior, se encontraban diez brazaletes planos. Parecían ser de un metal líquido, inestable y, de pronto, mostraban jeroglíficos que contenían, Harry lo sabía debido a su investigación, hechizos protectores y otros tantos truquitos.
Los brazaletes flotaron de la caja y se dirigieron al ojiverde, que comenzó a pronunciar de nuevo varios hechizos en egipcio y palabras de respeto, así como promesas. Con un movimiento de su mano, los diez frascos con pociones se abrieron y también comenzaron a flotar frente a él.
Uno por uno, fue tomando los diferentes frasquitos, sin dejar de pronunciar las palabras en egipcio. Fue derramando una parte de determinada poción en determinado brazalete. En uno de ellos, debían ser colocadas todas las pociones, ese sería el suyo.
Finalmente, cuando las pociones fueron derramadas en su respectivo orden, tomó su varita y comenzó a pronunciar palabras en pársel, otras en latín, otras tantas en otros idiomas: hechizos que ayudarían a hacer a las pulseras aún más poderosas. Finalmente, tomó el último frasco, este contenía un liquido dorado y lo derramó sobre cada una de las pulseras.
Las pulseras brillaron finalmente, sellando el poder y la sangre dentro de ellas.
Harry tomó una daga y se cortó la palma de la mano, dejó que su sangre fluyera sobre las pulseras que seguían brillando, sellando así, con su sangre, la protección que caería sobre de ellas. Ni una gota del líquido rojo fue desperdiciada, todo fue absorbido.
Con un último destello, las pulseras bajaron finalmente de nuevo sobre el cofre. Ya no parecían de metal líquido, ahora cada una de ellas traía inscripciones definidas y figuras talladas; todas tenían diferentes brillos y colores metálicos. La que correspondía al ojiverde, contenía muchos más símbolos de las demás y se concentraban en ella todas las figuras de las otras y los colores metálicos de cada una.
Harry cerró la herida de su mano con un hechizo y se dispuso a analizar las pulseras. Louis y Draco también se acercaron.
Lo primero que el ojiverde notó, fue que todas tenían un fénix en vuelo tallado, el fénix tenía los ojos verdes. Pero era lo único que todas contenían que era igual.
- Supongo que ese es mi símbolo – dijo el ojiverde
- Si, todas lo tienen, eso significa que cada una de las pulseras se comunica con la tuya... – dijo Louis – eso significa que las pociones y los hechizos que utilizaste para afianzar los poderes de las pulseras no afectaron su magia original... por cierto, nunca termine de saber cuales fueron las pociones que mezclaron con la sangre...
- Bueno, fueron pociones que no alteraran las muestras de sangre y que al mezclarlas no se perdieran sus atributos... fue una poción localizadora, que me hará saber el lugar exacto en el que se encuentran en todo tiempo; una poción sanadora, que les curará de heridas menores, por si acaso no puedo llegar a tiempo; una poción que anula maldiciones sencillas... también les puse un hechizo escudo para protegerlos de las maldiciones imperdonables... no evitara que se las apliquen y ciertamente no evitará que un Avada Kedavra los mate, pero si les lanzan un imperius o un cruciatus evitara que les afecten demasiado... también puse algunos hechizos de protección en pársel y uno de traslador...
- ¿Traslador?... ¿para qué?... – preguntó Louis
- Los brazaletes tienen el poder de proteger a tus amigos, a los que uniste a ti por medio de la sangre que se derramo sobre de ellos... también te señalan donde se encuentran si es que pasan algún peligro... te une a ellos, lo que significa que es una especie de unión mágica... ahora sabré cuando se encuentren en peligro y dónde están, así como la situación... pero ahora también me permitirán transportarme a donde se encuentren... funcionaran como trasladores, donde se encuentren ahí me trasladaran inmediatamente y podré protegerlos más rápido... una precaución, por si acaso la paciencia de Riddle o sus ganas de que sea yo su aliado se acaban... – dijo el ojiverde terminando la explicación. – además agregué un hechizo de invisibilidad, solo los portadores de los brazaletes, es decir, ustedes dos, Hermione, Ron, Gabrielle, Ginny y Severus, podrán verlos, para todos los demás serán invisibles... la última poción era la que sello todo dentro de los brazaletes y, por su puesto, mi sangre para cerrar todo... recuerda que esto lo crearon tanto magos como vampiros...
- Sigo sin entender por qué también Louis tendrá un brazalete... – dijo Draco – no es que El Señor Oscuro lo ataque o lo tenga en peligro de muerte...
- Eso es precaución para mi – explicó Harry – en dado caso de que yo me encuentre en una situación donde pueda morir, siempre podré trasladarme al lugar donde se encuentra Louis... además, recuerda que los brazaletes también les dirán a ustedes cuando me encuentre en peligro... sabrán dónde me encuentro, aunque los de ustedes no funcionen como trasladores y se transporten al lugar donde estoy, por lo menos sabrán tomar medidas...
- Además por lo que sé siempre han sido diez brazaletes – continuó Louis – un protector y ocho para los protegidos... si no hay, por lo menos, ocho personas a las que proteger, simplemente los brazaletes no funcionan, solo se puede guardar la magia de uno de reserva... número mágico supongo...
Guardaron silencio, Harry entonces se dedicó a analizar las pulseras. Empezó con la que seguramente pertenecía a Draco: esta se había formado en plata y, además de los jeroglíficos, presentaba a un dragón alrededor del fénix; seguramente el dragón era el símbolo de la magia de Malfoy, el fénix era él mismo.
El siguiente se había formado en oro. Además de los jeroglíficos y del fénix, contenía la imagen de un gato egipcio antiguo, mirando fijamente al ave.
- "De Hermione... " – pensó al sentir la marca de la magia de su amiga en él.
El siguiente era de platino y contenía a una serpiente alrededor del fénix.
- "Gabrielle..."
El siguiente era de nuevo de oro y tenía un lobo de ojos azules mirando al fénix.
- "Ron..."
La siguiente, también de oro, pero rosa, tenía a una gacela mirando al fénix y sonrió, así que este era el símbolo de la magia de...
- "Ginny..."
La que seguía era de plata, contenía en ella a un lobo, esta vez de ojos dorados mirando al fénix.
- "Remus..."
La siguiente era un cuervo volando junto al fénix.
- "Louis..." – pensó el ojiverde sonriendo.
La siguiente era seguramente la de Severus y el gryffindor se sorprendió al ver la criatura que se había formado: en pleno vuelo junto al fénix que lo representaba a él mismo, se encontraba otro, completamente negro, hecho de piedra de ónice, la pulsera estaba hecha de oro blanco y amarillo entrelazados. El chico sonrió.
- "No puedo esperar a ver el rostro de Severus..." - pensó
La siguiente pulsera, todavía conservaba un poco de su consistencia inestable, aunque el fénix de ojos verdes aparecía en el junto con los jeroglíficos, este no había recibido muestra de sangre de ningún individuo. Harry lo guardaría por si acaso necesitaba otorgárselo a alguien.
El último brazalete, que era el que de pertenecía, tenía los tres tipos de oro, la plata y el platino formándolo. Se encontraba dividido en diez secciones, nueve de ellas con una criatura diferente en cada espacio: un fénix rojo de ojos verdes, uno negro, un gato negro, dos lobos, una serpiente, una gacela, un cuervo y un dragón; un lugar vacío que representaba la pulsera que se había reservado y cientos de jeroglíficos sumamente pequeños.
Comenzó a decir de nuevo varias palabras en egipcio, tomó su brazalete y se lo colocó en la muñeca, este se ajustó; lo siguiente que sintió fue como la magia fluía a través de él y pudo sentir dentro de sí, cada una de las marcas de los dueños de los otros brazaletes. Sonrió.
Abrió los ojos y tomó en sus manos el brazalete de Draco, el rubio se acercó y extendió su brazo. Harry volvió a pronunciar los conjuros y colocó la pulsera en la muñeca de su amigo. Esta se cerró y se ajustó, Harry sintió la magia fluir entre ellos dos y vio como el Dragón en su brazalete brillaba, como también lo hacían los símbolos en el de su amigo.
El mismo procedimiento se repitió con Louis.
Al final, Harry sacó varias cajitas y colocó un brazalete en cada una de ellas, dejando el que no tenía dueño en el cofre original y guardándolo en el baúl regalo de Riddle.
El procedimiento se debía de repetir en cada uno de los demás dueños en un plazo de siete días; él mismo tenía que colocarlos y sellarlos.
Sonrió a sus dos acompañantes.
Solo esperaba que esto le ayudara si Voldemort decidía que era suficiente.
Y también en un futuro cercano, cuando las decisiones que había tomado ya se llevaran a cabo.
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El resto de la semana, Harry se dedicó a darles a sus amigos cada uno de los brazaletes. Los chicos sonrieron al pensar que esto era una protección y se sintieron conmovidos, Harry agradeció que no preguntaran por qué tantas precauciones y no explicó a fondo el funcionamiento de las pulseras.
En el caso de Remus, había tenido que hacer mención al nombre de Sirius y el hecho de que no quería que se repitiera la historia, para que el licántropo dejara de hacer preguntas. Al final, igual de conmovido que los demás, había aceptado y abrazado a Harry con cariño.
Ahora solo faltaba Severus y el sábado, durante la detención le iba a dar el brazalete.
El sábado llegó sin mayor contratiempo. Por alguna extraña razón Voldemort había estado bastante inactivo y Draco pudo obtener un merecido descanso. Por fin los dos podían recuperar las horas de sueño perdidas.
A las ocho en punto, ambos se encontraban afuera del despacho de Severus, esperando a cumplir su castigo. El clima estaba soleado y había sido fin de semana de visita Hogsmade, solo esperaban terminar algo temprano y que Severus se apiadara de sus almas. Draco toco dos veces y, después de escuchar el 'adelante' ambos chicos entraron.
Dentro, Severus los esperaba con pilas de calderos sucios y frascos con ingredientes sin organizar. Sería un día largo.
- Que bueno que son puntuales... – dijo Severus desde su escritorio sin despegar sus ojos de los ensayos que corregía – comenzarán por dejar relucientes esos calderos, sin magia, después organizaran los ingredientes, verán cuales sirven y cuales no y los pondrán en los estantes ya etiquetados... luego me ayudaran a preparar las pociones para la enfermería y, finalmente, limpiaran este laboratorio... si tienen suerte saldrán de aquí a una hora decente para dormir...
Ambos chicos se miraron, bueno eso eliminaba las esperanzas de Draco de ir con Ginny a las Tres Escobas.
- "Dictador... " – pensó Harry
- Bueno, ¿qué esperan?... – dijo Severus y los chicos pusieron manos a la obra.
Como a eso de las diez de la noche, por fin terminaron de hacer todas las labores. No había desayunado ni comido, así que estaban sumamente hambrientos y por demás somnolientos.
- Muy bien, hicieron un buen trabajo... el próximo sábado seguiremos con otras labores, hasta que considere conveniente terminar con su castigo ¿entendido?...
- Si señor... – contestaron ambos chicos
- Ahora, coman algo... – dijo Snape haciendo aparecer una bandeja llena de sándwiches y varias botellas de cerveza de mantequilla.
Los dos chicos sonrieron y empezaron a comer, Severus se les unió y comenzó a conversar con ellos. Hablaron de cosas insignificantes y, al fin, el ambiente se relajó. Pero no duró así mucho tiempo. Severus tenía que hablar con sus pupilos y lo haría.
- Ahora... – dijo cuando todos terminaros de comer y los chicos dejaron sus cervezas de mantequillas – quiero que me digan por qué demonios han estado tan exhaustos estas semanas y no me mientan... sé que algo traman y que han estado sin dormir muchos días, el accidente en clase solo fue la consecuencia de no haber tomado las pociones de pimienta que sé, ambos han estado consumiendo...
Los dos chicos se miraron y Draco habló primero. Lo mejor era ir por una verdad a medias.
- Hemos estado haciendo investigaciones, queríamos ver si podíamos hacer más grandes los atributos mágicos de ciertos objetos sin dañar su magia original...
- Y ¿para qué quería esta información?...
Harry sacó de su bolsillo una cajita negra y la abrió, dándosela a Severus. El profesor la analizó por unos momentos, sorprendiéndose de sentir su propia marca en el brazalete, un poco mezclada con la de Harry.
- ¿Qué es esto?... – preguntó sin dejar de ver el objeto
- Es un brazalete de protección, es muy antiguo, perteneció a los faraones y fue creado hace siglos por magos y vampiros egipcios – explicó Draco.
- Yo tengo el protector... – siguió Harry antes de que su pareja pudiera preguntar de dónde los habían sacado – me dirá cuando estés en peligro y el lugar en el que te encuentres, así podré localizarte e ir contigo. También tiene varios hechizos protectores y otras cosas, el tuyo también te dirá cuando yo este en peligro y el lugar donde me encuentre... Hay diez de ellos, incluyendo el mío: uno es tuyo, el de Draco... – el rubio mostró su muñeca con la pulsera en ella – Gabrielle, Hermione, Ginny, Ron, Remus y Louis tiene uno también, el último lo guarde de reserva, es una precaución, por si Voldemort, lo siento... – dijo al ver tanto a Draco como a Severus saltar – por si Riddle decide que es necesario atacarlos para usarlos en mi contra y cosas así...
- Entonces, este es un brazalete egipcio protector...
- Debes aceptarlo Severus, o si no podré ponerlo en tu muñeca...
Harry se levantó de su silla y se acercó al profesor, tomó el brazalete y vio directamente a los ojos del hombre, este asintió y el ojiverde procedió a enunciar los hechizos y colocar la pulsera al hombre. Cuando estuvo hecho y ambos sintieron la magia del otro dentro de si mismos, sonrieron y Potter se inclinó a depositar un pequeño beso en los labios del profesor.
- ¡Hey!... Recuerden que estoy aquí... – dijo Draco con indignación y los otros dos solo sonrieron.
- Los brazaletes los unen a mi... – siguió Harry mientras regresaba a su asiento original – pero no los unen entre ustedes, lo único es que solo ustedes pueden ver los brazaletes, nadie más...
- Así que por esto se estuvieron desvelando... – los dos chicos asintieron, no era una mentira total – espero que la próxima vez consideren dormir antes de mi clase, no quiero otro accidente como ese ¿entendido?...
- Si padrino...
- Si Severus...
Ambos chicos sonrieron, sabiendo que el hombre solo estaba preocupado por ellos.
La conversación siguió, como a la media noche, Draco se retiró, Severus y Harry se quedaron juntos.
- T extrañe... – dijo el ojiverde, sentado en las piernas del profesor cuando los dos se retiraron a las habitaciones privadas de este.
- Yo también... – dijo este mientras acariciaba el rostro de su gryffindor – ahora dime, ¿por qué un fénix negro?... – preguntó señalando el brazalete
- No lo sé, fue la forma que tomó tu magia cuando entró en el... – contestó el chico con una sonrisa y, para evitar más preguntas, besó con fervor al profesor.
- ¿Tienes que regresar a tu dormitorio?... – preguntó Severus cuando se separaron por la falta de aire.
- No... soy tuyo esta noche...
- Perfecto...
El profesor se levantó del sofá con el gryffindor en brazos y se dirigió con él a la habitación.
Y, mientras era cargado hasta la habitación sin dejar de mirar los ojos negros de Severus, Harry no dejaba de preguntarse si sus precauciones serían suficientes, si evitarían que Voldemort atacara y dañara a sus seres queridos. Por lo menos esperaba que los protegiera a lo largo de la guerra.
Pronto tendría que presentarse ante el Lord, pero por ahora, disfrutaría de sus últimos momentos de Paz con Severus.
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Notas de la autora:
Diez años y veinte mil amenazas después (Sakura se esconde de Vimpela), aquí les presento a los últimos capítulos de mi fic.
Por favor, lean las notas del último capítulo y déjenme review!
Después del libro seis necesitaré mucho de su apoyo para terminar esto. Créanme que sus reviews siempre me levantan el ánimo, no saben cuanto me han ayudado sin saberlo. Les debo mucho.
Bueno, seguimos!...
Que disfruten de los últimos capis del fic.
Por cierto estos están especialmente dedicados a todos ustedes que me han tenido una paciencia impresionante!
Los quiero muuuuuucho!
Recuerden que mi cumple es el Viernes 29 de Julio y el mejor regalo que podrían darme es saber que siguen aquí conmigo a través de sus comenatarios.
Bueno me retiro, REVIEWS PLEASE!
Atte: su autora Sakura Snape ((-jj
Miembro de la Orden Siriusiana
Miembro de la Orden Severusiana
Miembro de la Orden Draconiana
PS: Si alguien quiere hablar conmigo, pueden agregarme al msn o mandarme un correo a: ó a ... contestaré con mucho gusto... (((ojj LA NUEVA DIRECCIÓN: ¨)
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(¸.o´ (¸.o´ ¸.o´
¸.o´¸.oo-"
AFTER FOREVER
