Capítulo 18: El último mensaje de un aliado.

Estaba sentado en lo que había sido la enfermería de la colonia espacial ARK con Rouge trasteando las pocas cosas que había.
-Ya te he dicho que no hace falta, me curo solo.- Le repitió Shadow.
-Estás débil así que seguramente a tu cuerpo le va a costar recuperarse.- Se le acercó Rouge. –Un poco de ayuda externa no te hará daño.
La chica empezó a limpiar la herida de bala de su hombro con antiséptico.
-¿Lo ves? No me duele.- Dijo Shadow cuando le frotó, entonces vio que Rouge apretaba sobre la herida prácticamente curada. -¡Au, eh para, eso sí duele!
-¿No la tenías curada ya?- Se burló de él, se fijó en su cara. –Aún tienes la marca del puñetazo que te dio Sonic.- Soltó una risita por lo bajo.
Shadow se puso la mano en la cara diciendo que ese era el símbolo del recordatorio que le había hecho Sonic. Miró hacia otro lado titubeando.
-Tú ¿no deberías estar enfadada?- Siguió sin mirarla Shadow.
-¿Enfadada?- Rouge arqueó una ceja.
Intentando no cruzar su mirada con ella pero volvió a encararse.
-Les maté.- Bajó la mirada Shadow. –A tus compañeros de GUN.
Rouge no le miró ni le forzó a mirarla, entendía su situación y no consideraba que ella fuese nadie para juzgarle. Acabó de ponerle el parche sobre la herida y estuvo un momento en silencio.
-¿Tengo que llamar a Sonic para que te haga otro recordatorio?- Aunque fue una broma sonó algo serio. –No te culpo por lo que pasó, no eras realmente tú, de todas formas ya lo sabes...- Puso su mano en el hombro de Shadow dándole apoyo pero sin mirarle aún. –Aunque GUN volviese a perseguirte, aunque todos se pusiesen en tu contra, yo te seguiré apoyando y buscando la manera de echarte una mano.
Shadow abrió mucho los ojos, no lo había entendido en un principio pero ahora todo era cristalino como el agua de una recién fundida nieve, eso era lo que se sentía al tener amigos, hacía tanto tiempo que lo había olvidado y se había negado a aceptar a los nuevos, pero ahí estaba, Sonic que le había tendido una mano sacándole de su propia oscuridad, Rouge dándole apoyo aún a riesgo de enfrentarse al mundo junto a él, y casi habría podido llorar, pero no era ese tipo de chico, simplemente sonrió y dijo que nunca lo olvidaría como le había hecho entender Sonic cuando le dio el puñetazo. Apretó algo en su mano que llamó la atención de Rouge.
-¿Qué es eso?- Intentó cogerlo Rouge.
-Me lo dio el Comandante antes de irse.- Se lo mostró Shadow.
-Es el emblema de GUN.- Arqueó una ceja la chica.
-Al parecer con todo este follón están faltos de personal... me dijo que cuando me recupere me pase por el cuartel general, que tenían una serie de misiones que sólo yo podía cumplir.
Rouge sonrió con aquello, quizá no tendría que enfrentarse al mundo entero después de todo y le gustaba la idea de trabajar con Shadow, pensaba que con él acabarían antes esas aburridas misiones y tendría más tiempo para ella misma.

Llevaba un rato esperando y la paciencia no era una de sus virtudes, odiaba que algunos llegasen siempre tarde a las citas y aunque aquella cita no la había concertado él esperaba que por lo menos no le hiciese esperar mucho.
-Ya estoy aquí.- Bajó volando Rouge.
-Llegas tarde.- Se giró hacia ella Knuckles.
-A los chicos hay que hacerles esperar, además ya sabes que estaba con Shadow.- Se cruzó de brazos ella.
-¡Estabas con Shadow!- Le salió un gritito a Knuckles.
-Aún está débil, hasta que no se recupere del todo no quiero dejarle mucho tiempo solo, ya sabes como es...- Aclaró Rouge.
-Lo que sea ¿para qué me has hecho venir?- Agitó el brazo el equidna.
Rouge se le enganchó del brazo.
-Tienes que llevarme al cine.- Dijo con voz autoritaria.
-¿Al cine?- Movió de un lado a otro la cabeza Knuckles. -¿Al cine a qué?
-A ver una película y a comer palomitas.- Le miró extrañada Rouge.
-¿Por qué no te la bajas de internet como Tails?
-Nonono, tienes que invitarme al cine y comprarme palomitas.- Le estiró del brazo.
-¿Encima tengo que invitarte?- Le costó rascarse el bolsillo a Knuckles.
-Y luego a cenar.
Tras eso Rouge se echó a reír, cosa que Knuckles no entendía y se sentía algo avergonzado caminando por la calle delante de todos con ella cogida de su brazo, pero era algo que no le importaba mucho, le gustaba aquella sensación y el ver a Rouge sonriendo después de tanto tiempo, no quiso admitir que se sentía bien con eso y supuso que a pesar de todos los cambios todo iba a seguir igual, su forma de discutir por tonterías no iba a cambiar y su forma de picarse el uno al otro tampoco, sin embargo ahora compartían algo que estaba tranquilo de que no fuese a compartir Rouge con Shadow, un tipo de complicidad distinta a la que el equipo oscuro compartía y ese sentimiento de latir sus corazones al unísono.
-Ya de paso deberías regalarme tu esmeralda en símbolo de nuestros sentimientos.- Siguió a lo suyo Rouge.
-¿Qué qué?- Agitó la cabeza de nuevo Knuckles. -¡Es MI esmeralda!
-Si me la regalas será MI esmeralda, si total tú no la sabes cuidar, siempre se te rompe, eres un equidna torpe... y por lo menos tienes que regalarme un par de diamantes...- Rió de nuevo Rouge.
-Eres imposible.- Se puso la mano en la cara Knuckles. –Escoge película y deja las joyas en paz.
-¿No dan "desayuno con diamantes" en el cine?
Aunque Knuckles no supo de qué película hablaba por ser mucho más antigua que él, entendió el interés de Rouge por ese título.

Rouge antes de irse le había dicho que se quedase en ARK y descansase, no era que quisiese desobedecerla tan sólo por decir que él no recibía órdenes de nadie, ni que se quisiese hacer el fuerte, era consciente de que en cierta forma había vuelto de la muerte y una vez más tenía ante él el camino a seguir, el camino que él mismo había elegido. A pesar de todo tenía algo que hacer, no era una misión ni algo de lo que dependiese su vida, simplemente era algo que quería hacer sin pensar demasiado en el motivo.
De esa manera y con esos pensamientos llegó Shadow hasta la casa de Tails, la tarde estaba avanzada y podía ver de lejos las luces encendidas del segundo piso. Le fue fácil trepar hasta la habitación de Tails, le vio por la ventana sentado sobre la cama cabizbajo, triste pero no lloraba, cosa que tranquilizó a Shadow puesto que él no sabría cómo consolarle. Tocó al cristal llamando su atención y vio al pequeño zorro sorprenderse, correr y abrir la ventana.
-¿Qué haces aquí?- Preguntó invitándole a pasar. –Deberías estar descansando.
-No sé si tomármelo como algo bueno que todos se preocupen tanto por mí o como una falta de confianza hacia mi poder.- Alzó la vista Shadow. –Tenía que darte un mensaje de Robin.
Abrió mucho los ojos, su despedida fue tan precipitada que realmente no pudieron decirse nada. Tails bajó la cabeza algo triste.
-Ni siquiera podía entender lo que decía...- Cerró los ojos. –Oía los sonidos pero no lo entendía.
-Al parecer soy el único que entiende ese idioma.- Se sentó Shadow en la ventana. –De todas formas tampoco esperes un discurso.- Le llamó la atención de nuevo. –Dijo "Gracias, hazlo lo mejor que puedas, yo también me esforzaré." Y eso es todo.
Tails sonrió, realmente Robin se esforzaba en lo que hacía, ese tiempo que pasaron juntos fue muy provechoso para los dos, ambos compartían esas ganas de aprender y la fuerza de esforzarse al máximo.
-Gracias, Shadow.- Le miró con sus ojos azules brillantes.
Shadow giró la cara un poco.
-Bah, yo sólo he traído el mensaje.- Se giró en la ventana para irse. –Ah, y otra cosa.- Le miró de reojo. –Robin es hembra.
Tras eso saltó por la ventana a la vez que Tails cayó de culo al suelo, puede que fuese verdad ya que Tails había pasado por alto ese detalle y se echó a reír porque no tenía importancia pero demostraba su teoría de que Robin no hacía con mala intención lo de saltar alrededor de las chicas sino que era como él decía, un juego que aprendió de Amy.

Era un niñito tan lindo que a Amy no le extrañaba que todas las niñas se encaprichasen con él. La chica sonrió y le acarició el flequillo al pequeño zorro dormido por fin, seguramente debía estar agotado y entendía que no quisiese dormir porque echaba de menos a Robin, aún así debía seguir adelante y pensaba que no debía perder la esperanza de aquella manera, a lo mejor en un futuro no muy lejano volvían a encontrarse y podrían jugar juntos un tiempo más. Ella por su parte sí que tenía sueño, había usado demasiado su poder de materialización y su energía estaba al mínimo, sólo tenía que dormir unas horas y estaría como nueva, aunque antes de ello aprovechó que estaba ahí y le arregló un poco la casita a Tails, sabía lo que era vivir solo y lo ocupado que estaba Tails con sus inventos como para ocuparse de esos detalles que las chicas sí notaban. Cuando quedó todo a su gusto se fue a la habitación de invitados, notó que le faltaba cierta ropa que solía tener por ahí, y no sabía que era la que había cogido Rouge, pero no le dio demasiada importancia, se puso un camisón y se tumbó en la cama. Había cerrado los ojos pero seguía pensando ¿a dónde habría ido Sonic? Ya se le había pasado esa crisis de valor y con ello también habían pasado los momentos cariñosos con ella, no era el Sonic que ella amaba pero por esos momentos había deseado que siguiese así un poco más, estaba tan dulce ruborizado que ella misma se ruborizaba pensando en aquella expresión, conociéndole seguramente no iba a mencionar aquello nunca más pero ella sí que mantenía esos recuerdos en su corazón y aunque volviesen a lo de siempre, a jugar al corre que te pillo, ahora tendría siempre en su interior el recuerdo de aquellos besos que le dio y todas aquellas caricias con las que la cubrió haciéndola sentir importante. Aunque estaba sonriendo por esos recuerdos a la vez se deslizó una lágrima por su cara, se sentía tan sola ahora en aquella cama tan grande, como un pájaro que le habían dado la libertad para luego volver a encerrarlo, atrapada y aprisionada entre sus sentimientos y lo que ella consideraba debía hacer, porque quería mantenerse fuerte por Tails, se lo debía porque él estuvo a su lado cuando descubrió que Sonic la estaba utilizando y quería devolverle el favor dándole su apoyo para superar que Robin se había ido de su vida, por eso ahora no era el mejor momento para pensar en ella misma.

Era de madrugada y no estaba segura de si se había despertado realmente o de si era un sueño, había abierto los ojos y podía ver a Sonic al lado de su cama, sonriendo con una mirada pícara que no sólo le pareció sexy sino que la confundió, sólo pudo susurrar su nombre mientras le veía meterse en la cama con ella, tocándola, besándola, sentía que se deshacía de placer entre sus brazos escuchándole decir su nombre.
-Amy.- Sonaba tan suave, tan bajito. –Amy ¿estás despierta?
Y con aquello se rompió el encantamiento, Amy abrió los ojos de verdad y vio a Sonic sentado en la ventana.
-¿Tenías una pesadilla?- Arqueó una ceja Sonic. –Parecía que te costaba respirar.
Amy no tuvo palabras para contestarle, aún en la vigilia no distinguía entre el sueño y la realidad, pero que ese Sonic estuviese a una distancia prudencial le pareció el real. Se incorporó un poco estirando los brazos, miró el reloj y miró al exterior por la ventana.
-Aún no ha amanecido ¿qué haces aquí?- Ladeó la cara Amy.
-Quiero mostrarte algo, ven.- Estiró su mano hacia ella haciéndole un signo para que le siguiera.
Amy se quedó quieta un momento, a lo mejor aún estaba soñando, se levantó ignorándole un poco, fue al baño y se lavó la cara, se miró al espejo viendo las gotas de agua cayendo por su rostro, debía estar despierta, esa agua estaba fría. Cuando estuvo lista salió y ahí estaba Sonic aún esperando.
-Espera un poco que me cambie de ropa.- Dijo Amy dirigiéndose al armario.
Sonic miró fuera de la casa.
-No hay tiempo, sólo será un momento.
Bajó de la ventana, se acercó a ella cogiéndola en brazos y saltó fuera de la casa para empezar a correr.

No le importaba a dónde la llevaba ni si eso era de nuevo un sueño, notaba las cálidas manos de Sonic en ella estrechándola contra él para ir más rápido. Sabía que a Sonic le encantaba correr rápido y ver cómo el paisaje se volvían finas líneas, pero ahora mismo a ella le apetecía más mirar de cerca la cara de Sonic, le miraba con sus ojos bien abiertos como si no quisiese perderse ni un detalle, le veía contento, nada que ver con los gestos forzados que había hecho en sus anteriores ocasiones, ahora parecía sonreír de verdad y con verdaderas ganas de llegar a donde quería.
Al lugar al que llegaron no es que fuese el paraíso, toda la zona cubierta de rocas y encima había vuelto a llover esa noche dejando todo lleno de charcos, la verdad es que cuando Amy lo miró no entendió qué le quería mostrar, aquello no era para nada bonito, sobretodo la cueva donde se habían parado justo a la entrada, cuando llegaron Sonic la dejó bajar quedándose de pie ahí en frente.
-¿Qué me querías mostrar?- Le miró confusa Amy.
-Espera y verás.- Señaló Sonic hacia la salida del sol.
Porque el sol estaba empezando a salir, para Sonic era como el mismo sol que había visto cuando despertó aquella mañana de su renacer, parecía haber pedido un deseo y que se lo hubiesen cumplido porque aquel día seguían cayendo gotas de lluvia que lo embellecían todo y sin embargo ahora que no llovía las pequeñas nubes que huían del sol comenzaron a gotear cumpliendo su deseo.
Amy miró al frente a ese sol que hacía reflejar su luz en todos lados, los charcos de agua empezaron a brillar intensamente y las gotitas de lluvia que comenzaban a caer reflejaron arco iris en todas direcciones. Sonrió muy feliz con aquella visión, unió sus manos y se giró hacia Sonic.
-¡Qué hermoso es todo esto!- No pudo evitar exclamar Amy.
Y cuando lo hizo se fijó en que Sonic no estaba observando con ella, la miraba y sonreía, le latió tan fuerte el corazón que parecía que se le iba a salir del pecho.
-¿No lo estás mirando, Sonic?- Se ruborizó.
-Yo ya lo había visto, quería saber si tu reacción era como había imaginado.- Se echó a reír sin poder aguantar más. -¡Sabía que harías algo así!
Pero Amy no sonrió, se le quedó mirando y miró a su espalda hacia aquella cueva.
-Así que fue "aquí" donde ocurrió todo.- Sonó seria su voz fina.
Sonic fue dejando de reír poco a poco, miró en la dirección en la que ella lo hacía, sí que había sido ahí, el lugar donde estuvo luchando entre la vida y la muerte, donde todo su ser había pendido de un hilo, el lugar donde había estado a punto de morir.
-Sí, aquí es.- Sonic no la miró. –Necesitaba volver, entremos.- La cogió de la mano y tiró de ella hacia el interior. –No me sueltes la mano o saldré corriendo.
Sonó como si fuese una broma pero lo decía en serio, no por huir de ella sino por temblar aún su interior con aquellos recuerdos que intentaba dejar definitivamente atrás. Parecía acobardarse con cada paso que daba, pues cada vez iban más lentos, y se detuvo completamente ante el lugar donde le curaron las heridas, sitio donde aún había las manchas de sangre.
-Te debió doler mucho ¿verdad?- Sonó la voz triste de Amy.
Sonic se giró velozmente hacia ella, se sintió mal por haberla traído, quizá debió enfrentarse a eso él solo y no arrastrar a Amy a ver y sentir aquel lugar, pero la reacción de ella no fue como esperaba, se puso a gritarle.
-¡Que sea la última vez que dejas que te pase algo así!- Contuvo sus lágrimas en su corazón. –Aunque el mundo esté en crisis de nuevo ¡no te arriesgues! No puedes dejarte vencer, un mundo sin Sonic no es un mundo de verdad, prefiero que estés aquí conmigo en un mundo devastado que volver a verte en aquel estado...- Giró la cara.
Se la quedó mirando, lo que decía era muy egoísta, sacrificar el mundo y sus habitantes por él, pero a la vez le pareció dulce y muy propio de la Amy que él conocía.
-Perdona.- Sonrió el erizo azul. –Soy difícil de querer ¿verdad? No es que quiera cambiar, pero sólo se me ocurrió compensarte trayéndote aquí conmigo.
-Oh Sonic.- Suspiró Amy. –No hace falta que cambies nada, yo te quiero tal y como eres.- Puso sus manos a su espalda mirando a un lado. –Es verdad que a veces no me gusta tu forma de ser, te comportas como un crío, me dejas de lado, te vas, eres muy inquieto.- Le miró ruborizada. –Pero es así como te quiero, inquieto como el viento.
Sonic sonreía pero bajó la cabeza, no sabía qué sentir en ese momento, bien porque ella le seguía queriendo tanto y a la vez mal porque no sabía cómo expresar la forma en que la correspondía. Se acercó a ella y la abrazó sorprendiéndola porque esa no era una de sus acciones habituales.
-Tengo que darte las gracias por tantas cosas que no sé por dónde empezar.- Sonó suave su voz, sabía que ella iba a decir algo así que la interrumpió antes de que ella lo hiciese primero. –Déjame que lo diga, sé que no va conmigo pero necesito decirlo.- Cogió aire con los ojos cerrados. -Gracias por quererme, por estar a mi lado, por creer en mí, por apoyarme, por tratarme con cariño y paciencia cuando los demás me empujaban a superar mis miedos a la fuerza, gracias por estar conmigo en lo bueno y en lo malo.- Notó que Amy le abrazaba también muy fuerte. –Amy...- Y la escuchó. -¿Estás llorando?
-No.- Gimoteó.
Sonic se echó a reír, la conocía demasiado ya a esas alturas.
-Ay mi Amy.- La abrazó más fuerte alzándola. –No cambies nunca.
-Ah, no respiro.- Se quejó Amy.
-¡Pues eso es lo que me haces tú!
Y se echaron a reír los dos juntos. La miró fijamente un momento y fue a decirle algo más, lo último que ella siempre le había exigido decir, pero ella le puso un dedo en los labios, puede que hace tiempo necesitase que Sonic le dijese que la quería, pero ahora no sentía esa necesidad, el estar ahí juntos, el que Sonic la escogiese a ella para volver a aquel sitio, lo que le había dicho y hecho ya, no hacía falta dijese nada más, se puso de puntillas y le besó suavemente, se sintió feliz sobretodo porque notó que Sonic la correspondía, ahora sí podía decir que el siguiente paso lo habían dado juntos y sabía que pronto seguirían dando pasos juntos hacia un futuro común.

FIN

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nota de la autora: pues sí, aquí acabó todo... aunque para aquellos que les gustan las partes censuradas, el siguiente capítulo es una extensión de la última escena sólo apto para mayores de 18 años (vamos, el hentai sano es bueno XD)