Como todos los sábados por la mañana la familia Kurosaki se levantaba un poco más tarde de lo habitual, disfrutaban un poco del día en familia, ya que durante la semana, poco podían verse. Pero esa mañana Ichigo se levantó temprano, no había nadie despierto todavía, les dejó una nota: "Volveré a la hora de la comida". Sólo tomó un café antes de marcharse, sin hacer más paradas, a la tienda de Uruhara.
Ururu y Jinta, estaban peleándose con dos escobas en la puerta. Al ver al muchacho, le indicaron al "pelopincho" que le estaban esperando. Al pasar a la trastienda escuchó voces conocidas, y se sorprendió al escuchar a Inoue entre ellas.
-Se acaba de quedar dormida, por eso he podido venir Uruhara-san, tal y como me dijiste. –Al acabar esa frase, Ichigo entró en la habitación con cara de pocos amigos.
-Kurosaki-san. No te esperábamos tan pronto. –Dijo felizmente Uruhara, ofreciéndole una taza de te.- Hoy has madrugado, ¿tiene algo que ver Yoruichi-san en eso?. –Miró a la muchacha con complicidad y ambos se rieron sin decir más palabras.
-¿Qué es toda esta reunión?. –Refunfuñó Ichigo.
-No te enfades, no te enfades. –Repitió Yoruichi, que todavía seguía riéndose.- ¿Qué has venido para informar a Kon? –Y no tuvo más que soltar otra carcajada, le encantaba lo inocente que podía llegar a ser el muchacho, a ella no se le engañaba con tan poco.
-Ya basta, Yoruichi-san. –Dijo Uruhara, mientras se ponía todo lo serio que podía.- Te explicaré la situación, Kurosaki-san. –Tomó un sorbo de te, para aclararse la garganta.- Ayer encontramos a Kuchiki Rukia, a las tres de la mañana, vagando sola por las calles, un poco despistada. –El muchacho cambió su cara de pocos amigos, para convertirse en una cara de preocupación.
-Por eso viniste a mi casa ¿no?. –La mujer asintió con la cabeza.
-Ahora esta en casa de Inoue-san. –Continuó el tendero.- Decidimos que era buena opción, ya que estaba algo malherida, y ella podía ayudarle.
-Pero ya esta mejor, Kurosaki-kun. –Dijo sonriendo y moviendo rápidamente las manos la muchacha pelirroja.- Creo que voy a volver a casa, no la quiero dejar sola. –Siguió diciendo mientras se levantaba.
-Voy contigo. –Ichigo se también se levantó del suelo.
-No, vamos todos. Quiero hablar con Kuchiki-san. –Contesto el tendero.
Al entra en la casa de Inoue, todos entraron en silencio, esperaban que Rukia siguiera durmiendo, pero no era así, estaba sentada en el suelo esperando, con la mirada perdida. A la primera persona que vio fue a la anfitriona de la casa, y le sonrió dulcemente, como agradeciéndole alguna cosa, pero parecía más bien una mirada que escondía un pequeño matiz de lástima. Ichigo se escondía tras Uruhara, pero tras asomar la cabeza, Rukia le miró, sonriéndole mientras ladeaba la cabeza, intentó transmitirle una mirada de complicidad que el muchacho no supo asimilar.
Sorprendida se levantó, y sin mediar palabra e ignorando a las tres personas que la miraban un poco asombrados, se abrazó al muchacho, y empinándose con los pies, tomó su cara con sus manos y le besó.
Cuando Rukia se abrazó a Ichigo, su primera reacción fue quedarse quieto, inmóvil, sus manos colgaban sin hacer amago de moverse, durante unos instantes que parecieron horas pensaba "moveos, moveos" pero le fue imposible. Mientras notaba como peligrosamente cada vez se acercaba más a él, su cuerpo decidió tener vida propia y dejarse hacer. Y cuando por fin, le besó, tomo el control y le correspondió, finalmente pudo abrazarla y besarla, tranquilamente, como si todo se hubiese congelado, ya no existía el tiempo ¿para que? Así estaban bien.
Uruhara, hizo una señal a Yourichi, para salir de la estancia, y, literalmente, arrastró a una Inoue demasiado sorprendida. Al llegar a la cocina, la muchacha estaba como en estado de sock, así que no habló con ellos. Los otros dos se sentaron y se dispusieron a hacer café, lo iban a necesitar todos.
Mientras se besaban Ichigo no se paró a pensar que era un poco extraño que después de tantos años, al volver a verla, se tomará tantas confianzas y con tanta naturalidad, hasta que vio que la cosa prometía que podía llegar a más. En ese instante, se separó de ella lentamente y observó como le sonreía, y no pudo más que sonreír él también.
-¿Porqué has tardado tanto en venir? Hace horas que te estoy esperando. –Dijo la muchacha con un fingido reproche.
-¿Cómo iba yo a saber que estabas aquí? No soy adivino. –Se sentó en el suelo con los brazos cruzados como si fuera un niño de cinco años.
-No te pongas así, -se sentó junto a él, sonriente, y comenzó a acariciarle la cabeza- cuando anoche volvimos de la Sociedad de Almas, y nos separamos…
-¿Qué? –Ichigo la miró sorprendido.- Anoche no volvimos de la Sociedad de Almas, tú volviste de la Sociedad de Almas.
-El viaje te ha dejado trastornado, cariño. –"¿Cariño?" no paraba de resonar esa palabra en cabeza del muchacho "¿me ha llamado cariño?".- Se que fue un poco repentino, tanto tiempo planeándolo, y ahora de sopetón ya estamos aquí.
-¿Rukia estas bien?
-Yo sí, no me duele nada, este cuerpo es muy cómodo. ¿Y tú te has adaptado bien?
-¿Pero que dices?
-Cariño, -le cogió las manos- no te ha sentado nada bien el viaje, deberías descansar, vamos a tu casa y duerme un poco, cuando despiertes te encontrarás mejor. Tu familia se alegrará de verte, hace mucho que no sabe nada de ti.
-Yo… no… -recapacitó, Renji le había dicho que estaba mal, pero no parecía enferma, decidió volverse igual de loco que ella.- No… me acuerdo de nada… ca…riño.
-¡Desde luego que no!. –Se rió a carcajadas.- Tu nunca me llamas así, lo odias. A ver de que no te acuerdas… -Puso un dedo en su boca, y haciéndose la inocente, comenzó a preguntarle.- ¿De que llevamos unos dos años en la Sociedad de Almas? –Ichigo negó con la cabeza, mientras ella sonreía "¿Dos años? Que raro…" pensó el muchacho.- ¿De que intentamos volver desde hace más menos también unos dos años?. –Volvió a negar.- ¿De que nos escapamos anoche para tener una vida normal con nuestros amigos?. –Y volvió a negar con la cabeza.- ¿Pero de que te acuerdas?. –Preguntó asustada.
-De nada, refréscame la memoria.
En la habitación de al lado, Inoue ya estaba despertando de su letargo. Yourichi y Uruhara escuchaban atentamente la conversación. Sin hacer ningún ruido, no querían molestarles.
-Esta mujer podría escribir un libro. –Comentó divertida mientras se apoyaba en el marco de la puerta.
-Ya está bien, tráeme a Ichigo aquí, y quédate con Rukia. Sabes que hacer ¿no es así?. –Replicó el tendero. Ella asintió con la cabeza y fue a interrumpir, la escenita de amor.
-Ichigo. –Dijo secamente nada más entrar a la habitación.- Ve a la cocina a por algo de beber, mientras yo me quedaré aquí.
-Yourichi-sama.
-Kuchiki-san. –Ya no parecía la Rukia de hace unos momentos, se volvió fría como el hielo, se sentó erguida, mientras veía como el muchacho se dirigía a la cocina.- ¿Dónde esta Uruhara?
El shinigami pelirrojo, no entendía nada de lo que estaba pasando, al llegar a la cocina, la escena era pintoresca, Inoue, le miraba con demasiada expectación como para no darse cuenta y Uruhara estaba muy serio, hacía mucho tiempo que no lo veía así.
-Kurosaki-san, siéntate. –El muchacho obedeció sin rechistar, si Uruhara no sabía lo que ocurría allí, nadie más podía saberlo.- Hemos escuchado toda la conversación que has tenido con Kuchiki-san. –Eso no le extrañaba nada a Ichigo.- No puedo darte más detalles, pues ni yo mismo tengo las ideas claras, pero hay una cosa que sí puedo decirte: no debes contradecir a Kuchiki-san, podría ser peor, yo intentaré avisar a todos los demás para que le sigan el juego. Es importante, muy importante. Llévatela de aquí y sácale toda la información que puedas, esta tarde nos veremos en el almacén y me contarás todo. Tráetela y veré que podemos hacer al respecto.
-Entendido. ¿Cómo está Inoue?. –Miro a la muchacha que no había articulado palabra en un buen rato.
-Yo cuidaré de ella, esta tarde ya estará mejor. –Le señaló la puerta.- No pierdas tiempo, necesitamos saber todo lo que nos pueda decir.
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