"Algo se mueve en la cama" pensaba mientras entreabría un ojo. "¡Ah! Es Rukia, se irá a dormir a su cuarto". La observaba moverse lentamente y en el fondo le daba algo de pena no decirle que, al menos, él si estaba despierto, pero la dejó. Le llamó la atención que no se dirigiera a la derecha, hacia el cuarto de sus hermanas, sino hacia la izquierda, bajaba las escaleras. Se había despertado contento, así que decidió pegarle un buen susto a la muchacha, que según él lo único que podía buscar en el piso de abajo era agua en la cocina. Así, urdió un plan maquiavélico: pegarle un susto y taparle la boca para que no despertara a toda la casa, y después lo que viniese. Se levantó con sigilo, sin despertar a Kon, él si podía despertar a toda su familia y a todas las familias del barrio. Bajó las escaleras lentamente, con mucho cuidado de no hacer crujir la madera más de lo necesario. Entonces fue cuando vio la puerta del salón abierta, y se acordó del inoportuno invitado, ¿estaba con él?, no se iba a quedar con la duda.

Se asomó al salón, y para su sorpresa observó a Rukia en el suelo acariciando el pelo de Renji, susurrándole cosas al oído, y éste tranquilamente escuchando. El brazo del sofá le tapaba gran parte de la escena, pero si fuera mal pensado podría bien parecer otra cosa.

Se subió a su cuarto, haciéndose mil preguntas ¿Qué hacia Rukia con Renji? ¿Qué podían hacer a las tres de la mañana y no a otra hora? ¿Por qué había esperado a que él se durmiera para ir a ver a Renji? ¿Qué está pasando aquí? No entendía nada, absolutamente nada, pero no se iba a quedar con las dudas. Esperó pacientemente a que la escenita del salón acabara y Rukia volviera a su cuarto, no tenía más remedio que pasar por la puerta del suyo, y cuando lo hiciera le aclararía todas sus preguntas.

No sabía bien qué extraño poder le había parado en la puerta del salón para que no chillara y montara en cólera, quizás fuese su familia que dormía, o que ya no era un adolescente y podía tomarse las cosas con más calma. Pero no, estaba seguro que la única razón era hablar con Rukia a solas sin el shinigami tatuado metiéndose con él.

El momento oportuno no se hizo esperar, pequeños pasos se escuchaban en la silenciosa noche, no podía ser otra cosa, ella subía por las escaleras. No sabía porqué pero su corazón se aceleraba como si fuera todavía un chiquillo, es la sensación de que algo va a pasar, y no tenía pinta de ser demasiado bueno.

-Rukia. –Susurró, cuando la vio pasar por la puerta de su habitación. Los pasos se pararon en seco.

-Ichigo. –Respondió bastante sorprendida la muchacha, no sabía qué hacía despierto a esas horas, con lo bien que estaba dormido.

Ahora, el único problema que les restaba para poder hablar tranquilos era el pequeño peluche llamado Kon, que dormía plácidamente en el suelo de la habitación, parecía que no quedaba más opción: en el armario no daría casi problemas.

-Gracias por venir a estas horas, se que no es el mejor momento, pero es el único seguro. –Comentó Urahara a Yourichi, Inoue, Ishida y Chad. Las tres de la mañana se estaba convirtiendo en una hora muy popular en Karakura.- ¡Esta tarde ha sido de locos! –Comentó divertido.- ¿Os encontráis ya todos bien?

-Sí, Urahara-san. No se que nos ha pasado esta tarde… -Contestó avergonzada la muchacha pelirroja.

-No te preocupes, no te preocupes, -le contestó el tendero gesticulando con su abanico en la mano- gracias a eso ya se todo lo que está pasando. Todos le miraron con verdadera expectación. Urahara estaba en su salsa, adoraba esa tensión, pero Yourichi sabía como estropearle el momento. Se encontraban sentados en la gran superficie que había debajo del almacén. En ella, Tessai, Ururu y Jinta andaban como locos de un lado para otro.

-Kisuke, si los informes de la Sociedad de Almas están mal ¿qué es realmente la luciérnaga azul? –Preguntó la muchacha rompiendo el momento de tensión.

-Bien, bien –comenzó a responder el tendero- cómo os comentaba esta tarde, cuando estuve investigando el tema, era bastante curioso que se contara con las mismas palabras, al menos hasta un momento dado, por eso tuve que preguntarle a Yamamoto Genryuusa para que me relatara el cuento tal y como él lo conocía, pues llegado un momento en la historia, se alteraba, muy poco, pero lo suficiente como para cambiarlo todo. La clave parecía estar en esa primera versión. –Hasta ese momento, más o menos todos habían llegado en la historia anteriormente contada.- Tras mucho investigar llegue a una conclusión: la luciérnaga azul es una especie de mano ejecutora, pero muy especial, ya que tan sólo se utilizaba en casos muy extremos, cuando no había otra solución. En su momento era por todos sabido que la historia para niños era la clave para llegar hasta él, pero con el tiempo, esa costumbre, como tantas otras, se perdió. Ya que el pago por los servicios se pagaba de una forma muy especial, y por lo poco que pude investigar, cada pago era diferente. Así que la gente dejó de utilizarlo, y como pasa con algunos pasajes oscuros de la historia, se convierte en leyenda, y la leyenda, en este caso, en cuento infantil.

-¿Y que pinta Kuchiki-san en todo este asunto? –Preguntó Orihime.

-Si su misión está en el mundo de los humanos, no puede pasar sin… digamos… un "transporte", es decir, alguien con quien pasar. Rukia le ha valido de guía.

-Pero ¿por qué ella? ¿a que ha venido aquí? –Indagó Ishida un poco más en el asunto.

-No todo el mundo le vale de trasporte, esas personas deben tener una serie de características que ella tendría, pero no vienen al caso. –La respuesta tan ambigua no convenció realmente a nadie, pero querían que continuara con la historia.- No estoy seguro de que esté aquí –mintió- ya que en la Sociedad de Almas también hay bastante ajetreo. No se cual es su misión, aún, pero tengo mis sospechas sobre quien le manda.

-¿Quién?

-Eso lo sabréis en la Sociedad de Almas si decidís ir, os necesitan más allí que aquí. –Todos asintieron con la cabeza.- Tessai, Ururu y Jinta están activando la puerta, para que podáis pasar lo más pronto posible, por el tiempo que llevan, creo que no tardaran mucho más. –Observó el desarrollo de la puerta, y se acordó de una última cosa.- Y tenéis que llevarle esto a Soi Fong, le aclarará todo lo que está pasando. –Les acercó unos papeles.

Todos aceptaron ir, Yourichi quería acompañarlos, pero Urahara insistió en que debería quedarse, era importante. Había insistido mucho para que sólo fueran los dos humanos y el Quincy. Al poco tiempo de estar allí la puerta estaba casi lista. Ninguno había preparado el viaje, pero el tendero les aseguró que volverían mucho antes de lo que se imaginaban, que no perderían demasiados días de clase, no había exámenes a la vista y Kurosaki podía disculparlos delante de sus amigos con alguna buena excusa que, desde luego, debía inventarse él. Y así, sin más preparación, se marcharon, dejando solos al resto de presentes.

-Ahora que te has deshecho de ellos, dime todo lo que sabes Kisuke. –Dijo Yourichi nada más ver marchar a los tres viajeros. Estaba claro que Urahara les había engañado, pero a ella no.

-A ti nadie te puede engañar –sonrió-, tengo claro que todo lo que tenga que hacer, lo va hacer aquí en la tierra. –Contestó sin mirarla, sus ojos seguían clavados en la puerta que llevaba a la Sociedad de almas.- Pero tienen un problema en sus filas, Kuchiki-san no está jugando limpio. Estoy casi convencido de que la han seguido durante mucho tiempo, quizás años, la persona que ha planeado todo esto es paciente. Están casi convencidos de que todo está saliendo a la perfección, pero no es así. –Miró a Yourichi.- ¿Recuerdas cuando te dije que no subestimaras a Kurosaki-san por su interrogatorio? –La mujer asintió con la cabeza.- Gracias a él van a cambiar las tornas a nuestro favor, ya te dije que era mejor que yo.

-Bien, pero si tienes todo tan claro, ¿qué te ronda la cabeza?.

-Que tengo una duda, y, posiblemente, hasta mañana no pueda resolverla. Espero que no sea demasiado tarde.

-¿Cuál?

-No se quien es el objetivo, Yourichi-san. Si tú o yo. –Comenzó a marcharse para ir a la cama.- Rukia no nos tocó a nosotros, por alguna razón nos quería ajenos a esa nueva energía que le hizo enloquecer a los demás.

-¡Espera Kisuke! –Corrió hasta ponerse a su lado.- Quizás lo hizo porque nosotros sí podíamos sentir ese nuevo poder, y a los otros los podía neutralizar.

-Al contrario, si Kuchiki-san no nos tocó fue para que nos diéramos cuenta de que algo pasaba, ya que realmente sí esta interpretando un papel, pero no hacía nosotros. La han subestimado durante todo este tiempo.

-Cómo su hermano en la Sociedad de Almas.

-Entiendo que nadie se haya dado cuenta hasta ahora, todos los informes manipulados… las apariciones de Shiba Kaien… la enfermedad de Kuchiki Rukia… era muy difícil.

-Desde luego llevaban tiempo planeándolo. –Contestó Yourichi, ya arriba en el almacén en la puerta de su cuarto.

-Desde luego que sí. –Afirmó el tendero, mientras abría la puerta de su cuarto, ya cansado del día tan largo que había tenido.

-Sólo una cosa más, ¿quién ha planeado todo esto?

-¿No está claro? –La muchacha negó con la cabeza.- ¡Pues si que nos hemos hecho enemigos durante este tiempo! –Se rió tristemente.- Quién fue mi Teniente cuando yo era Capitán del Doceavo escuadrón.