-¿Qué… qué haces despierto Ichigo? –Preguntó tímidamente mientras se acercaba al muchacho, cerrando la puerta de su habitación de paso.

-Eso debería preguntarte yo a ti. –Suspiró, se levantó de su cama, y cogió a Kon, que al levantarlo se revolvió un poco, no paraba de farfullar algo con su nee-san. Lo metió en el armario y cerró lentamente la puerta. Una vez hubo acabado con el "plan Kon", se giró para mirar a la muchacha y preguntarle sin más rodeos.- ¿Qué hacías con Renji allí abajo?

-Eh… yo… -Balbuceó, la habían pillado. Ichigo la había visto, no tenía más remedio que decirle toda la verdad. Antes de responder miró a su alrededor, parecía no ver a Shadow, quizás era el mejor momento, después de todo.

-¿No dices nada? –Le inquirió, estaba muy decepcionado, algo le rondaba la cabeza desde que la vio en el salón, algo que no quería creer. ¿Le engañó ayer¿Todo lo que le había contado era una mentira¿Le estaba utilizando?, sin querer, en pocos instantes se estaba enfadando cada vez más.- Si querías estar con Renji a solas no tenía porque ser en mi casa.

-Ichigo… yo…

-No tienes amnesia ¿verdad?. Me has estado engañando. Me habéis estado engañando. –Ató todos los hilos el solito, no es que no pudiera hacerlo antes, es que no quería, pero los ató mal.- ¿Qué teníais planeado los dos¿Para qué nos necesitabais? De ahí que quisieras que Renji se quedase con nosotros. –No paraba de dar vueltas lentamente por la habitación, estaba pensando en voz alta.

-¡Para Ichigo! –Elevó la voz y al darse cuenta se tapó la boca con la mano. Cuando vio que no había despertado a nadie continúo, con un tono de voz mucho más flojo y calmado.- Para Ichigo, -repitió, le empujó lentamente y lo sentó en la cama, ella se también lo hizo, pero en el suelo, enfrente de él.- Tienes razón en muchas cosas, pero no en todas. Creo que es el momento de que te cuente todo.

-Desde luego, lo estoy esperando desde hace mucho tiempo. –Dijo y se echó para atrás en la cama hasta que se apoyó en la pared. Rukia se levantó y se sentó junto a él en la cama, también apoyada en la pared.

-No tengo amnesia, cierto. –Comenzó.- Se que hemos estado siete años sin vernos, y que esta sinceridad no esta mejorando mucho la situación. –Dijo al observar la cara de Ichigo, pero éste no dijo nada.- Esta bien, no todo es mentira. Tanto Renji como yo hemos intentado volver aquí miles de veces, pero nos lo denegaban…

-Sí, sí, Kuchiki Byakuya, -dijo moviendo la cabeza con sorna- sáltate esa parte, ya me la conozco, si es que todo lo que me dijo Renji es verdad.

-Todo lo que te dijo es cierto. Él no está metido en todo este asunto, es sólo una víctima, como lo fui yo en su momento. –No se atrevía a mirarlo.- No es mentira el hecho de que queríamos volver, pero hubo un momento que Renji se cansó y decidió dejar un tiempo de descanso, en ese momento yo fui más insistente que él, y fue cuando por fin me dijeron el verdadero problema: mi nii-sama.

-Ya… ya… -resopló el muchacho, estaba cansado de escuchar siempre lo mismo, le estaban machacando con esa historia desde hacía ya días.

-Bien Ichigo, ahora es cuando la historia es diferente. –Estaba muy nerviosa, tanto que no paraba de jugar con sus propias manos, inconscientemente las juntaba y las apretaba.- La noche que me secuestraron fue cuando cambió todo, gracias a ellos estoy ahora aquí contigo. Pero cometieron demasiados errores, y sus planes no han salido del todo bien.

-¿Quién? –No sabía si creérselo o no, pero por ahora escucharía toda la historia, luego deliberaría.

-"La luciérnaga azul". –Dijo medio riéndose y mirándole a la cara.- Que nombre más absurdo ¿no crees? –Ichigo asintió con la cabeza.- Primero se hizo pasar por Kaien-dono. ¿Sabes quien es?

-Sí, el hermano de Ganju. Conozco la historia.

-Bien, -sonrió con tristeza- ese fue el primero de sus errores. Durante el tiempo que me tuvieron presa me mantuvieron en una extraña presión psicológica, ya que disfrazados de Kaien-dono intentaban… no se… hacerme creer que estaba vivo y que quería una compensación por… lo que le hice…

No pudo más que pararse, recordar la muerte de su Teniente era algo que ella misma se había puesto de penitencia al hacerlo, por mucho que lo intentaba, nunca se perdonaba.

-Me subestimaron, como lo ha hecho mucha gente a lo largo de mi vida. Primero Renji, mi nii-sama, ellos y sobre todo tú. –Se rió con desgana.- No te culpo de ello, siempre has tenido que salvarme… ¡pero yo no te lo he pedido! –Ese comentario hizo que el muchacho se riera un poco, estaba volviendo a tener su confianza.- Y después…

-Aizen. –Le cortó, y se quedó pensativo.

-Ichigo. –Llamó su atención.- ¿De verdad pensaste que te había olvidado? –Asintió con la cabeza el aludido.- Pensaba que me conocías mejor. –Se entristeció.- Todo esto lo he hecho por ti, y ahora se que ha merecido realmente la pena.

El muchacho recordó la primera conversación que tuvo con Renji, cuando lo vio por primera vez tras siete años: "¡Quiere volver por ti¿No te das cuenta? Y ahora está… ¡Y tu sigues pensándote si ir con ella o no¡Que estúpida ha sido¿Cómo pudo pensar que tu la ibas a estar esperando?". En aquel momento no le sorprendió, ya que directamente decidió no creérselo, pero esa noche en ese momento, la tenía al lado¿qué más podía perder?. Podía seguir creyéndose su farsa, al menos una noche más.

-¿No vas a continuar? Shiba Kaien. –Le dijo en pocas palabras el chico.

-Sí, sí… Kaien-dono. –Recapacitó.- Al no lograr convencerme, decidieron devolverme, pero… enferma. Es decir, yo en todo momento sabía lo que estaba pasando, era consciente de todo, pero mis gestos y mi boca hacían lo contrario. Veía la cara de desesperación de Renji, del Capitan Ukitake, de Hanatorou, hasta de mi nii-sama. No sabían que hacer, y por mi boca sólo salía lo que ellos querían. –Se sonrojó por lo que iba a confesarle.- Pero yo soñaba contigo, todas las noches soñaba contigo, y creo que gracias a eso no me volví loca del todo. –Ichigo no supo cómo ni porqué, pero algo le decía que eso sí era totalmente cierto.- Y, al final, cuando creyeron conveniente me llevaron ante él.

-Ellos, él ¿de qué demonios hablas Rukia¿Podrías dejar de ser tan enigmática?

-De la Luciérnaga Azul, por supuesto. A mi me lo presentaron como Ryotsu, y según creo, ha tenido muchos nombres más. Y, como te he contado ya, él también me subestimó.

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-Kuchiki Rukia. –Dijo un hombre con capucha sentado en una lóbrega habitación a la que habían arrastrado a la muchacha.- Tenía muchas ganas de conocerte.

-¿Quién diablos eres tú? –Contestó algo enfadada, pero a la vez sorprendida, sus labios decían lo que ella quería, esa extraña magia había desaparecido, por fin.

-Llámame… Ryotsu, -contestó amablemente- y si me lo permites voy a solucionarte un problema, si tú me solucionas a mi otro.

-Te escucho. –"Cómo si tuviera otra opción", pensó la shinigami.

-Suéltala Shadow, no tiene mucho sitio a donde ir.

-Sí, señor. –De la nada apareció un hombre, era quien le había arrastrado todo el rato¿Por qué no lo había visto?. Pues, porque Shadow, en la Sociedad de Almas sí era realmente invisible, en el mundo mortal disminuían sus poderes.

-Tú quieres volver al mundo de los humanos ¿cierto? –La shinigami asintió con la cabeza.- ¡Perfecto! Porqué yo también quiero ir, pero necesito, digamos… un transporte… y tú vía libre.

-Pero yo con ir no soluciono nada.

-¿Y si te dijera que puedo hacer que una vez estés en el mundo de los humanos te conviertas en una? –Rukia abrió los ojos de par en par.- Es muy sencillo para mí, pero para eso necesitaría un favor por tu parte.

-¿Cuál?

-No, no. –Hizo el mismo gesto con el dedo, estaba eufórico, tenía muchas ganas de ponerse en activo, hacía muchos años que no trabajaba, y esta misión le estaba encantado.- No será tan fácil pequeña. ¿Piensas que soy tan estúpido como para pensar que una vez hayas conseguido tu objetivo no nos delatarás? –Rukia estaba algo perdida, ya que aún no sabía si iba a aceptar el trato o iba a tener que pelear para salir de allí.- Necesito una prueba de que nos serás fiel, de que esto lo haces… por desesperación –dijo en un susurro apenas audible, la muchacha no lo entendió. No podía engañar a Ryotsu ya que desesperación era exactamente lo que él necesitaba para poder pasar al mundo humano.- Tienes un día para pensarlo, a partir de ahora, en veinticuatro horas, nos volveremos a ver Kuchiki Rukia, y esperaré tu respuesta. –Y comenzó a marcharse.- Sí aceptas –continúo diciendo a lo lejos- nos iremos mañana mismo.

-¿Y si no? –Preguntó algo angustiada la shinigami, volvían a arrastrarla.

-Lo hará otro.

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-Esa noche no pude dormir, me habían llevado a un lugar que hoy por hoy no recuerdo bien. Sólo puedo acordarme de lo que sentía. –Ichigo comenzó a recordar algo parecido, algo que quizás había soñado.- Tenía que darle la razón en todo una y otra vez a ese extraño ser. Desde hacía casi siete años, se había convertido en una obsesión, tenía que volver aquí, pero ¿ser humana? Yo no sabía si quería ser humana, primero tenía que contar contigo, y no podía saber nada de ti. –El muchacho recordó por fin una de sus pesadillas mientras Rukia hablaba, parecía tan igual a su relato, pero no podía ser.- Además, iba a hacer un pacto con alguien de quien no conocía más que sus malos tratos. Desde luego aquí, en el mundo humano, no iba a hacer nada bueno.

-Desde luego. –Contestó el muchacho algo inmerso ya en la historia. Se la creía, ya que él sentía que la había vivido también.

-Pero acepté, sí. –Dijo tristemente la shinigami.- Pensé ingenuamente que si no era yo, sería otra persona. Pero me necesitaba a mí, eso lo se ahora.

-¿Por qué tú¿Qué tienes de especial?

-Siete años de desesperación. O algo así, yo tampoco lo entiendo muy bien –se encogió de hombros- nadie me lo ha explicado, pero lo he podido suponer de sus conversaciones.

-¿Qué prueba tuviste que pasar?

-Una muy extraña: robarle el Kenseikaan a mi nii-sama.

-Y se ve que lo hiciste, sino no estarías aquí.

-Así es, me dejaron los poderes de Shadow –se entristeció al recordarlo-. Lo volví loco.

-¿Eso lo has usado con nosotros hoy? –Se levantó enfadado, no importaba la respuesta, ya había contestado la muchacha con su cara.- ¿Cómo es posible? Un poco más y mato a Renji. –Cada uno cuenta la historia a su manera, Abarai contaría que el que estuvo a punto de matar fue él a Ichigo.

-Lo siento, de verdad, lo siento. –Musitó y decidió mirar a otro sitio que no fuera el chico.- Necesitaba esa expectación para poder llevarme una cosa de almacén de Urahara. Era mi última parte del trato… hasta que apareció Renji.

-¿Y ahora que ha hecho el imbécil este?

-Aparecer antes de tiempo, por eso estaba con él en el salón, intentaba convencerle para que no enviara ningún informe a la Sociedad de Almas. Dentro de mi trato también estaba el impedir que se supiese de mi venida a este mundo, al menos durante tres días, en ese tiempo me convertiría en humana y él haría su trabajo.

-¿Qué tipo de trabajo Rukia?

-No estoy segura, pero no es nada bueno. Tiene algo que ver con Yourichi-sama. Cuando los vi la última vez estaban hablando de ella. Me temo lo peor, Ichigo, mañana volveré a verlos, mientras tú deberás avisar a Urahara y pedirle disculpas de mi parte.

-¿Y todo esto para volver a la tierra?

-Ichigo. –"¿No ha escuchado nada?" pensó.- Lo hice todo por volver a estar aquí, contigo, con nuestros amigos.

-Claro¿y por eso me besaste nada más verme¿y me contaste esa historia fantástica? –Dijo haciéndose el molesto, y se volvió a sentar a su lado en la cama.

-Tenía que saber que tú me correspondías. –Contestó entrecortadamente, y algo nerviosa.- Sino ¿qué demonios se supone que estaba haciendo? –Le preguntó algo enfadada y menos nerviosa.

-El tonto, se te da muy bien.

-Cállate, imbécil. Tú me besaste también.

-Eso te pasa por dejármelo fácil.

-Serás… -La shinigami comenzó a balbucear insultos¿le había llamado fácil¿Pero es que este chico no había escuchado nada de lo que le había contado? Ella no era fácil. Él era idiota, y eso es muy diferente.

-Tranquila, tranquila. –Dijo riéndose, se había enfadado demasiado rápido, con los años tenía menos paciencia.- Tengo algo que decirte. –Le soltó con un tono enigmático.

-¿Qué? –Paró en seco todos los insultos. La curiosidad le mataba, y además, ella le había abierto, mas o menos, su corazón. Él no había dicho aún nada sobre eso.- ¿Qué tienes que decirme?

-Que me creo tu historia.

-¿Ya está? –La dejó algo atónita. No era eso lo que se esperaba.

-¡Ah! Y mañana iré a hablar con Urahara, y se lo contaré todo.

-Bien… ¿gracias? –Preguntó algo asombrada¿se había acabado la conversación anterior?

-De nada. Y, ahora, buenas noches. Quiero dormir que sino mañana no podré levantarme para hacer tus recados.

-Bu.. buenas noches, Ichigo. –Se levantó recapacitando la conversación, pero cuando ya se dirigía a abrir la puerta alguien le cogió del brazo.

-Mira que a veces eres tonta. –Le susurró al oído mientras le daba la vuelta.- ¿Dónde vas a dormir?

-Con tus hermanas, me han preparado una cama allí, con ellas. –Susurró algo nerviosa.

-Pues no has estado durmiendo con ellas aún esta noche. –Sonrió.- Quédate a dormir, mañana ya veremos.