-Muy interesante todo lo que me cuentas Kurosaki-san. Por todo esto mandé anoche a la Sociedad de Almas a Chad-san, Ishida-san y Orihime-san. Allí estarán a salvo, y serán de más utilidad. –Dijo Urahara. -¿Kuchiki-san piensa que el objetivo es Yourichi? –Ichigo asintió con la cabeza.- Entonces, no sabemos quien ha mandado todo esto. –Se quedó pensando un poco.
-¿Qué pusiste en el informe que has enviado a la Sociedad de Almas? –Urahara ya les había contado todo lo acaecido esa noche.
-Kurosaki-san, sólo puse que cuidaran de los tres hasta que puedan volver, que en cuanto supiéramos algo le avisaríamos.
-No quieres contar con ellos para solucionar esto ¿cierto?
-No es eso, pero creo que aún no deben intervenir. Serían un estorbo. –Quiso cambiar completamente de conversación. Ya que las intenciones de Urahara sólo estaban realmente claras para Ichigo, le estaba haciendo un favor, ya que si la Sociedad de Almas intervenía en este asunto, muy posiblemente querrían llevarse a Rukia con ellos de vuelta, y el shinigami sustituto no lo iba a permitir. Estaban seguros de que ninguno de sus amigos hablaría sobre ella, estaba bastante claro que era un tema censurado. Cuando pasase todo, ya se vería que hacer.- ¿Dónde esta Kuchiki-san?
-No lo se, imagino que hablando con el tal Ryotsu.
-¿Y le habéis dejado ir sola? –Se asombró.- Pensaba que la cuidaríais mejor. –Suspiró.- Kurosaki-san, ahora sólo podemos ir a buscarla.
Urahara salió en busca de Tessai, él se haría cargo del cuerpo de Ichigo y de todo mientras él no estaba. No le hacía demasiada gracia tener que ir a buscarle, pero cuanto antes acabaran mejor, Kuchiki-san podría estar en peligro, esa chica no estaba muy bien.
-Tú no eres normal. –Le susurró Renji a Ichigo justo cuando Urahara salía por la puerta.
-¿Y ahora que pasa contigo?.- El shinigami sustituto se paró en seco.- Cada vez estás peor.
-Sí sabías que Rukia se iba a enfrentar a esos tipos ¿por qué no hiciste nada para detenerla o la acompañaste?
-¿Quién diablos eres tú para reprocharme nada?
-Su amigo.
-Un amigo que también sabía lo que ella iba hacer, y tampoco hizo nada. –Renji se quedó callado, Ichigo tenía razón.- Además, confía en ella, siempre la hemos subestimado, creo que le debemos un voto de confianza.
Y sin más, le dio una palmadita en la espalda antes de entrar en la habitación donde iba a dejar su cuerpo, mientras metía alegremente las manos en sus bolsillos y comenzaba a silbar. Renji no supo como reaccionar, ¿por qué diablos estaba tan contento? Podrían estar matando a Rukia en esos instantes, y sabía que un enemigo venía a matar a Yourichi-sama. Ichigo cada vez estaba peor de la cabeza.
Pero lo que Renji no sabía era que Kurosaki se moría por dentro, sí alguien pudiera ver como estaba realmente sólo podría ver un manojo de nervios. Cuando estaba tenso sólo sabía sonreír fingidamente, pensando que nadie más lo notaria, pero quienes realmente lo conocían bien, sabían ya su táctica, pero Renji no. Claro que sabía que la podían estar matando, y que también podían matarlo a él esa misma mañana. Pero se lo había prometido, no podía fallar a su promesa. Al menos, esta vez, se habían despedido.
-Lo siento, Ichigo, voy a hacer las cosas bien por una vez. –Susurró.
-¿Sientes qué? –Abrió los ojos y comenzó a desperezarse.- ¿Volver a despertarme?. –Se sentó de golpe en la cama.- Desde luego que una siesta no me va a venir mal…
-Vuelve a dormirte.
-¿Qué pasa Rukia?
-Voy a hablar con ellos.
-Voy contigo.
-No. Confía en mí, por favor. –Ichigo frunció el ceño, cómo sólo él sabía hacer.- Tengo que arreglar cuentas con ellos, te prometo que no me arriesgaré demasiado, no tanto como para que tengas que preocuparte.
-Ya me dijiste eso una vez y cuando te vi estaban a punto de matarte, no puedo confiar en esa promesa.
-Por favor, -se sentó al lado del muchacho- necesito hacer algo bien. No he hecho nada bien desde hace mucho años. –Sonrió tristemente.
-¿Y ahora que estas conmigo es cuando decides hacerlo? Es estúpido, Rukia.
-Lo se, pero es mi decisión. Me he dado cuenta ahora. Lo siento. Estaba tan obcecada con volver a estar contigo que no me di cuenta el daño que estaba haciendo.
-¿Y qué vas a hacer tú sola?
-Sé que no soy lo suficientemente fuerte como para acabar con ellos. Pero si puedo contra Shadow, ese maldito bastardo. –Apretó sus puños.- Prométeme que no interferirás.
-No puedo.
-Promételo.
-Con una condición, si vas a pelear con él, no lo hagas sola, hazlo conmigo al lado. Por si se complica… -Rukia se levantó de la cama enfadada.
-Ichigo –dijo seriamente- soy Teniente del Treceavo escuadrón del Sereitei, creo que puedo ocuparme de esto sola. –Kurosaki se quedó algo sorprendido, nunca la había visto así.- Prométeme que no interferirás, ocúpate tú de Ryotsu, contra él admito que no podría yo sola.
-Te lo prometo. –La cara de Rukia se suavizó.
-Gracias. –Le abrazó.- Ahora, duérmete, todavía puedes descansar un par de horas más, te espera un día muy duro.
-De acuerdo. –Se acostó en la cama.- ¡Ey Rukia! Prométeme tú una cosa.
-Dime.
-Que volverás viva y te quedarás aquí conmigo.
-Hecho. –Sonrió y acto seguido salió por la ventana. Ichigo se acomodó en su cama. Aunque no estaba realmente contento con lo que acababa de prometer, no podía echarse atrás.
Rukia corría rápidamente por las calles de Karakura, pero algo hizo que parase el ritmo lentamente, hasta hacer que se parara. Alguien la seguía, evidentemente se había dejado sentir, ya que era la persona más rápida que conocía.
-Yourichi-sama, ¿qué quieres? –Dijo girándose para verla apoyada en la pared, no respiraba agitadamente, al contrario que ella.
-Rukia-san, vengo a ayudarte. –Se sorprendió, nunca había tenido una buena relación con ella, realmente no había tenido ninguna relación. Pero en el fondo sabía que tanto ella como Urahara, sabrían ver las señales que había dejado.- ¿Sabes qué es lo que has "cogido" a Kisuke?
-Un frasco. –Respondió secamente. Evidentemente Yoruichi lo sabía todo.
-No es sólo un frasco, Rukia-san. –Resopló, no sabía como era posible no saber lo que uno "toma prestado".- Lo que hay dentro es un potente aparato, que sólo puede usarlo gente con gran poder espiritual, con nivel de Capitán. –Levantó dos dedos de su mano derecha.- Tiene dos usos, que sepamos.
