Llegaron al Almacén de Urahara algo cansados tras acabar con Shadow y conocer a la Orden de la Luciérnaga Azul. Salvo Renji, todos los demás habían luchado. El tendero nada más llegar acomodó a sus invitados y se fue a su habitación a guardar el Amai, no lo volvería a sacar más. Yourichi a su vez le acompañó, quería tener algunas palabras con él, antes de tener que ir con los tres shinigamis que esperaban en la salita.

-Kisuke. –Llamó su atención mientras se apoyaba en la puerta.

-Yourichi-san. –Se giró para mirarla, ya había hecho todo lo que tenía que hacer en esa habitación.- La pelea con Senzo no fue muy dura por lo que puedo ver.

-Tú hermano no se esforzó demasiado conmigo, guardaba sus fuerzas para ti. –Sonrió.- ¿Estás bien Kisuke?

-Claro, la familia es complicada. –Sonrió.- Pero así es como debía ser, él se buscó todo lo que ha pasado. Rompió las reglas.

-¿Sabias que todo esto iba a pasar? –Urahara pasó por su lado, dirigiéndose a la salita donde se encontraban los shinigamis.- Kisuke… ¡Kisuke! –Sólo obtuvo una risa por parte del tendero.

Mientras tanto, dos pelirrojos y una morena se encontraban sentados en una salita esperando a sus anfitriones. A los tres les habían servido algo de beber, que aún no habían probado. Ichigo y Rukia ya se habían puestos respectivamente uno su cuerpo y la otra el gigai. Renji estaba esperando aclarar el asunto para llamar a la Sociedad de Almas y así volver. La conversación giraba en torno a la nueva vida de Rukia, en ningún momento se quiso tocaron temas más difíciles para la shinigami, ya que ninguno de los dos pelirrojos querían comenzar ese tipo de conversación. Los tres reían cuando el tendero entró junto a Yourichi en la estancia. Tras pocas palabras de alegría se comenzó con la verdadera conversación.

-Urahara-san –comenzó a decir Rukia- siento todo lo que ha pasado, yo no sabía…

-Kuchiki-san, -interrumpió el tendero- no hace falta más. Nos engañó a todos en algún momento. Más siento yo que os haya involucrado a vosotros.

-Urahara-san, -tras un largo e incómodo silencio, Ichigo se decidió a hablar.- ¿Quiénes eran todos esos que se llevaron a Urahara Senzo?

-Su Orden. –El tendero sabía todo lo que Yourichi les habían contado, así que pudo saltarse esa parte.- Al parecer, tras desaparecer en la Sociedad de Almas ingresó en ella, para hacerse más fuerte. Cómo ya te dije en una ocasión, Kurosaki-san, hay más cosas de las que vemos. Pero Senzo-san rompió las reglas, y tuvieron que venir a por él.

-¿Qué reglas?

-Cómo ya dije, para que una Luciérnaga Azul actúe, alguien tiene que pedir sus servicios. Y a Senzo nadie le había… contratado. Así que vinieron a por él.

-Sólo hay una cosa que no me ha quedado clara. –Siguió preguntando Ichigo.- ¿Cuál es la segunda utilidad del Amai? –Rukia amenazó con volver a sacar sus dibujos, nadie sabe de donde, pero el muchacho la detuvo corriendo.- ¡¡Joder con esas cosas me lías más!!

-Pues yo no entiendo porque. –Contesto la aludida algo enfadada, pero triunfante ya que pudo volver a sacar sus dibujos.

-Mierda… -Ichigo ya se había dado por vencido, tendría que convivir con ellos.

-Curiosos dibujos, Kuchiki-san. –Dijo el tendero mirando el bloc que alegremente sostenía Rukia.- Pero no entiendo bien el segundo dibujo.

-Es la segunda función. –Respondió orgullosa de su "arte".

-Pero si la segunda función dominar a las almas¿por qué el animalillo mete agua en el Amai?

-Urahara. Primero, no es un animalillo, es un conejo. –Comenzó a especificar la artista.

-Cualquiera lo diría…

-¡¡Cállate Ichigo!! –Y le propinó un golpe en la cara.- Y no es agua, se el poder del Amai que surge de él y llega al alma.

-Pues yo no lo veo. –Dijo tímidamente el shinigami sustituto, con miedo de otro golpe de Rukia. Pero no fue así, ya que el resto de los presentes asintió con la cabeza.

-No entendéis de arte. –Sentenció la morena y guardó sus dibujos.

-Bueno, pasemos a algo más importante. –Dijo Yourichi.- Abarai¿qué vas a contar en la Sociedad de Almas?

-Intentaré ocultar el paradero de Rukia. –Comenzó a decir el Teniente.- Pero no se si será algo fácil.

-Será peligroso si saben que les has mentido. –El tendero ya estaba pensando en las consecuencias.

-Lo siento, Renji, no quiero causarte problemas.

-No te preocupes Rukia. –Le sonrió.- Tú harías lo mismo por mi. –La aludida también le sonrió.- He pensado que simplemente diré que por aquí no hay peligro, que me quedé este tiempo, que al fin y al cabo sólo ha sido un día, para investigar, pero que vuelvo con las manos vacías. Todo falsas alarmas.

-¿Y Chad, Inoue e Ishida? –Pregunto Ichigo.

-Ahora pueden volver.

Y sin más Abarai Renji volvió a la Sociedad de Almas, prometiendo que volvería a ver cómo le iba la vida a Rukia. Por su parte, la muchacha, estaba más preocupada por saber cuánto tiempo pasaría antes de convertirse en una humana. Pero el tendero no pudo darle una fecha exacta, pero antes de un año, eso si lo sabía.

Así sucedieron los días, éstos a las semanas, y tras ellas meses. Dos largos meses pasaron en la ciudad de Karakura, sin más incidente que algún que otro Hollow ocasional. Chad, Inoue e Ishida volvieron sin más problemas de la Sociedad de Almas, que de primeras no preguntó mucho, ya que Yourichi tranquilizó a Soi Fong, y ésta al resto de Capitanes, prefiriendo no inmiscuirse en ese asunto. En cambio, en la casa de los Kurosaki las cosas si habían cambiado, ahora Kuchiki Rukia vivía con ellos, pensaron que tras todo lo pasado era absurdo negar lo evidente y dejaron a los dos muchachos en el mismo cuarto, como antaño, pero esta vez la chica no dormiría en el armario, sino que adaptaron una cama a la habitación de Ichigo. La pareja vivía algo extrañada de que Renji no hubiese vuelto con noticias de la Socidad de Almas, quizás allí ya hubieran olvidado todo el asunto.

-¡Ey Rukia! Sal ya del cuarto de baño, tenemos que bajar a desayunar, Yuzu no para de llamarnos. –Gritaba Ichigo tras la puerta.

-¡Ya está! –Se arregló un poco el vestido que amablemente le había dejado la hermana del muchacho, y comenzó a quejarse.- No se porqué tienes que esperarme todas las mañanas para desayunar, puedo bajar solita, no me voy a perder.

-Pero eres una pesada, y hasta que tú no bajas nadie empieza a desayunar, así que prefiero meterte prisa tras la puerta y así poder tomar algo caliente.

-Pues empieza a comer sin mí. –Respondió la chica algo ofendida.

-Sabes que no puedo, Yuzu no quiere. –Le dijo Ichigo tomándola por el hombro.

-¿Ya peleando a estas horas de la mañana? –Preguntó Isshin a Rukia, sin esperar contestación, todas las mañanas desde hace dos meses eran iguales.- Aún no se cómo aguantas a mi hijo.

-¡¡Papá!! –Sólo pudo responder Ichigo, ya que Rukia lo interrumpió.

-Paciencia, mucha paciencia. –Y todos se rieron. Tras sentarse a la mesa a los pocos minutos, sonó el timbre de la puerta.

-Ya voy yo. –Dijo Karin. Volvió corriendo y con cara de preocupación.- Ichi-nii, Rukia-chan, dos tipos muy raros preguntan por vosotros.

Los muchachos se miraron sabiendo a quien se iban a encontrar en la puerta, pero no sabían con qué intenciones podían venir. Se dirigieron a la entrada de la casa, Rukia se veía seriamente afectada, así que Ichigo decidió cogerla de la mano para darle algo de seguridad, y funcionó.

-Renji. –Las sospechas de la morena se confirmaban. – Nii-sama.

-Rukia. –Fue lo único que llegó a decir su hermano, ya que Renji los interrumpió.

-Cuanto tiempo. –Sonrió, todo iba bien.- Tenemos que hablar con vosotros.

-Renji, -interrumpió Rukia- me gustaría hablar con mi nii-sama a solas. –Todos asintieron con la cabeza.- Ven, nii-sama, subiremos al cuarto.

-Bien, Ichigo, yo me quedaré contigo. –Contestó Abarai.

-Más vale tú, que Byakuya, no me ha mirado con muy buena cara ¿verdad? –Le preguntaba el shinigami sustituto mientras iban pasando al salón donde todavía desayunaba su familia. Aunque el par de pelirrojos se sentó en un sofá mientras el resto terminaba su comida.

-A mi me parece normal, nunca respetas su rango. –Se rió.- Venía a informaros a Rukia y a ti sobre lo decidido en la Sociedad de Almas.

-Suéltalo ya Renji, estamos esperando mucho tiempo por saber que ocurría.

-Bien, Kuchiki Taicho apeló por vosotros ante la cámara de los 43, consiguiendo que Rukia se quedará aquí contigo legalmente. –Ichigo comenzó a sonreir.- Pero –"Siempre hay un pero" pensaba Kurosaki-, no puede dejar de ser shinigami, y estaréis constantemente vigilados por alguien de la Sociedad de Almas.

-¿Y quien es ese alguien? –Ichigo preguntó eso pensando en Byakuya y mientras lo hacía se le ponían los pelos de punta.

-Por ahora yo. –Dijo alegremente Abarai.- Pero iremos rotando, ya que al ser Teniente no puedo pasar todo el tiempo en este mundo.

-Normal.

Tras la conversación, Rukia bajó muy contenta anunciando que su Nii-sama se quedaría unos días en el mundo humano, y Renji, por supuesto. Ella se quedaría asignada a esa zona siempre, ya que no se podía separar al equipo sustituto que tan bien había funcionado. Ahora ya no.

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Muchas gracias a todo el mundo por pasaros por aquí, espero que hayáis disfrutado tanto leyéndolo como yo escribiéndolo.

Gracias.