Todos los personajes de las series Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi

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Advertencia : en este capítulo hay escenas lemon, si crees que leerlas te va a provocar algún tipo de trauma no las leas xp usa la autocensura xp y sigue leyendo el resto del capítulo

Capítulo 11: Itsumo issho...Siempre juntos.

Simbología

"blablabla" Lo que piensa el personaje.
- …. – Lo que dice el personaje.
Cambio de escena --------------------


Luego de un par de horas Akane llegó sonriente de sus compras, entró en la casa y dejo sus bolsas en la sala. "No he podido dejar de pensar en que harías si me vieras con esta lencería Ranma...y lo que me imagino realmente me gusta mucho". La muchacha se sonrojó frente a sus pensamientos "soy una pervertida...rayos Akane ¿qué diría Ranma si supiera que piensas esas cosas?" Suspiró, luego decidió dirigirse al dojo, de seguro Ranma estaría allí.

Ranma efectivamente se encontraba en el dojo bastante alterado lanzando patadas, tratando de no acordarse de las pequeñas prendas que Akane había comprado; estaba acalorado y solamente vestía su pantalón. Pequeñas gotas de sudor resbalaban por su pecho. "Kuso... Akane... ¿cuándo pretenderás usar esas cosas? Si te apareces por aquí no voy a poder evitar pensar una sarta de cosas pervertidas... ahora sólo puedo imaginarte vestida con eso..."

Un súbito calor recorrió todo el cuerpo de la chica al verlo entrenar "Ranma...". Su mirada recorrió tímidamente el musculoso cuerpo del muchacho "te ves tan sexy entrenando...diablos...soy igual a todas las pervertidas que van a mirarte en las practicas...no puedo evitarlo...quisiera besarte ahora mismo...tumbarte en el piso, subirme sobre ti y...." Movió con fuerza su cabeza para alejar de esta sus pensamientos al menos por un segundo.

- ¿Ra...Ranma?... Ho...Hola – tartamudeó totalmente roja haciéndole notar su presencia al joven de la trenza.

Ranma sintió la voz de la muchacha y se paralizó. "Kuso... kuso.. kuso!" – Ho.. hola Ak.. Akane – susurró sin mirarla aún.

Controlando sus nervios, Akane se acercó hasta el muchacho colocándose frente a él – Tengo que decirte algo – le sonrió sonrojada.

- Di.. dime – dijo Ranma sonrojado mirándola de reojo. "Si te acercas un milímetro más no respondo de mí..."

- Kagome-chan nos invitó esta noche a su casa - le sonrió mientras tomaba una pequeña toalla que había cerca de él - ¿Iras conmigo? – le preguntó mientras le secaba tímidamente el sudor del pecho.

- Iré contigo a donde sea... – afirmó Ranma mirándola a los ojos, luego tomó su cintura y la aprisionó apretándola contra su torso. Tomando la iniciativa se acercó al cuello de la muchacha y suavemente comenzó a depositar pequeños besos en éste.

-Yo contigo, lo sabes ¿no? – susurró suavemente la chica sintiendo como su cuerpo temblaba con los besos del muchacho. Dejo caer la toalla subiendo lentamente sus manos por el pecho de su prometido hasta dejarlas sobre sus hombros. Despacio se arrimó aún más hacia su cuerpo, luego cerró los ojos entregando todos sus sentidos a las caricias de Ranma.

- Akane... – soltó roncamente el muchacho cuando notó que ésta se pegaba más a su cuerpo. Lentamente subió de su cuello a sus labios, deseaba probarlos, aquel néctar que tanto adoraba, primero los rozó levemente, después con mucho cuidado mordisqueó su labio inferior, para luego tomar a la joven por su espalda y besarla apasionadamente, pidió permiso para ahondar sus caricias el cual fue concedido con mucho gusto por la chica deseosa también de experimentar nuevamente aquellas placenteras sensaciones con su prometido.

- Ranma...- gimió Akane entre besos deslizando sus manos lentamente por la espalda del chico. Suavemente comenzó a rozar sus lenguas iniciando un sensual juego, buscando provocarse mutuamente. Ansiosa bajo una de sus manos para tomar el brazo de Ranma quitándolo lentamente de su espalda, luego sujetó suavemente su mano, llevándola con timidez hacia uno de sus pechos. Despacio separó sus labios.- Tócame...-le susurró respirando agitadamente y totalmente sonrojada.

- Ak.. Akane – balbuceó Ranma – Si continúo no voy a poder detenerme... y no quiero hacer algo que tú no desees... – susurró sonrojado tomando de las manos a su prometida.

- No quiero que te detengas...- contestó Akane respirando algo agitada - ¿quién te dijo que no lo deseo? – susurró entrelazando sus manos.

- ¿Re... realmente? – Ranma acercó las manos de su prometida a su pecho colocándolas sobre su corazón que latía rápidamente – ¿Lo sientes? Eso quiere decir que estoy loco por ti... – besó suavemente una de las manos de la joven y continuó – Te deseo... pero no sólo eso... te amo... quiero estar junto a ti el resto de mis días... –

- Te amo...- le contestó Akane mirándolo tiernamente a los ojos – Estoy loca por ti...te amo completamente, no me importa tu maldición, nunca me ha importado – subió una de sus manos para acariciar las mejillas de su prometido – Siempre eres Ranma...tus ojos...- continuó sonrojándose – ...tu mirada, cada vez que me miras...sin importar que estés convertido en chica...me haces sentir lo mismo...me haces temblar...yo...me vuelves loca Ranma- tímidamente bajo su mirada hacia el piso – Te deseo, quiero estar contigo el resto de mi vida porque te amo...quiero ser tuya y te quiero sólo para mi para siempre –

- Akane... – musitó el joven. - ¿Lograremos resistir al fingir que no pasó nada cuando llegue nuestra familia? – preguntó traviesamente mientras acariciaba lentamente el rostro de la chica.

- En la escuela yo era buena actriz – le contestó Akane mirándolo de forma juguetona - ¿pero qué harás tú para no coquetearme? – preguntó sonriéndole.

- Etto... lo intentaré... – dijo sonriendo seductoramente el joven.

- Tenemos que ir donde Kagome-chan...- comentó Akane separándose de su prometido – ¿por qué no te das un baño mientras subo a mi habitación para cambiarme? Compré algunas cosas que quiero usar...- continuó mirando sonrojada a su prometido. – Apresúrate para que no lleguemos tarde – le sonrió por última vez antes de darle la espalda y dirigirse caminando coquetamente hacia la casa.

Ranma atontado no alcanzó a responderle nada mientras la veía desaparecer por la entrada del Dojo. "Kuso... creo que no voy a resistir estando cerca de ti en esa fiesta... ¿por qué mejor no te pruebas esa ropa y nos quedamos aquí?...y...".
Ranma se golpeó contra la pared del dojo para evitar seguir pensando.

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Kagome por su parte llegó a su casa cargando con varias bolsas de distintos tamaños, además de comprar la ropa había pasado por un negocio cercano para adquirir algunas latas de ramen. "Pobrecillo... hoy no le he prestado mucha atención.. jeje". La muchacha dejó algunas bolsas cerca de la escalera para llevarlas después a su habitación y se dirigió hacia la cocina dejando las bolsas con comida para la noche, en el lavabo había algunos platos sucios, por lo que se dispuso a limpiar un poco. "Mi madre me avisó que se iría con el abuelo y Souta y regresarían en una hora... ¿pero Inuyasha¿Ya habrá regresado al Sengoku¿Estará todavía enojado por qué no lo dejé que nos acompañara?"

No había podido dejar de pensar en toda la tarde en la pequeña y excitante prenda que su mujer había comprado y comenzaba a desesperarse. Lo único que quería era tomarla en sus brazos y hacerla suya nuevamente, deseaba hacerle el amor una y otra vez, toda la noche y todas las noches. Entró sigilosamente a la casa y la vió, de espaldas a él, ocupada en algo. Despacio se acercó, y rápidamente la abrazó tomándola por la cintura, atrayéndola con deseo hacia su cuerpo.

- Kagome...- le susurró acariciando levemente con su cálido aliento el delicado cuello de su mujer- ¿dónde estabas? – preguntó mientras subía lentamente una de sus manos por su vientre hasta apoderarse de uno de sus firmes pechos, delicadamente comenzó a acariciarlo - te extrañe...- jadeó bajando a besar con suavidad el cuello de la chica.

- Inuy.. Inuyasha.. – gimió la joven sintiendo pequeñas descargas eléctricas mientras el joven rozaba su piel. – Fui de compras... te traje un poco de ramen... disculpa si hoy no te presté mucha atención... – concluyó susurrando.

- No quiero ramen ahora...- susurró Inuyasha comenzando a chupar lentamente el cuello de su mujer – te quiero a ti...- continuó tomándola por las caderas acercándola más a su pelvis.

- Inuyasha.. ac.. acuérdate que tienes que traer a Miroku-sama, Sango-chan y Shippo-chan.. – balbuceó Kagome aún de espaldas dejando escapar algunos gemidos al sentir los labios del hanyou succionar levemente su piel. "Inuyasha... desearía ahora mismo quitarte el haori y seguir con esto en mi habitación, acariciarte, besarte... pero necesito saber el resultado del análisis... maldición... te deseo tanto".

El chico sintió como su miembro se endurecía contra el trasero de Kagome. Ella lograba volverlo loco de excitación sin hacer prácticamente nada, lentamente comenzó a frotar su cuerpo contra el de ella.

- Kagome...me estas volviendo loco...te necesito...- gruñó roncamente comenzando a frotar deseoso su ardiente erección contra la muchacha.

- Por favor... mejor escucha lo que digo ¿si? – dijo Kagome dándose vuelta. – No podemos hacerlo todavía... no hasta que tenga el resultado de los análisis.. yo también te necesito... pero debemos resistir un poco más... – susurró la muchacha acariciando el rostro del chico.

- ¿Cuánto más? –jadeó Inuyasha mirándola intensamente a los ojos.

- Mañana por la tarde estarán... – murmuró la joven un poco atemorizada.

- Debería ir por Sango y los demás ¿no? –preguntó Inuyasha. – Todo saldrá bien... – continuó mientras la abrazaba con fuerza – siempre estaremos juntos.-

- Lo sé... te amo – sonrió Kagome rompiendo el abrazo y besando suavemente sus labios. – Etto... ahora debería cocinar algo para la cena.., hai ve por los chicos mientras yo preparo todo... – dijo separándose lentamente del joven.

- Yo a ti...- le dijo Inuyasha mirándola con dulzura, antes de salir de la casa en dirección al Sengoku.

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Media hora después Akane y Ranma llegaban al templo Higurashi, la joven vestía una camisa china color rojo muy ajustada que dejaba resaltar sus atributos femeninos y una falda color negra , el muchacho quien iba tomado de su mano tenía puesta una camisa blanca y pantalones negros. Al llegar a la entrada tocaron las manos, una voz le pidió que pasaran.

Mientras avanzaban, Akane miró de reojo a su prometido, hace bastante rato que podía sentir perfectamente la mirada de éste sobre sus pechos. Sonrojada, se tomó del brazo del chico.- ¿Te gusta lo que ves? – le susurró.

- Ha.. hai... – se sonrojó Ranma al darse cuenta que había sido sorprendido, pero armándose de valor concluyó – Mu...mucho... – balbuceó.

-¿No se supone que era tu prometida pechos planos? – le preguntó la chica mirándolo con una sonrisa traviesa – tabla de planchar... ¿qué más? – concluyó sacándole la lengua.

- Sabes que no era cierto lo que decía... – contestó Ranma sonrojándose levemente – Sólo era para no admitir que eres la mujer más hermosa de este mundo.. – le susurró en el oído sensualmente.

- Disculpen la demora.. – sonrió Kagome llegando – Akane-chan.. Ranma-kun.. ¿Hola? – dijo dejando escapar una risita.

- Hola...- saludó Akane mirando aún totalmente sonrojada al chico.

- Konbanwa... Kagome – saludó Ranma también sonrojado mirando aún de reojo los pechos de su prometida.

- ¡Je je! Konbanwa Kagome-chan - saludó nuevamente Akane volviendo a la realidad - ¿Cómo estas? – le preguntó soltando el brazo del muchacho.

- Bien... ya casi terminando de ordenar la cocina, mi familia llegará en algunos minutos... Siéntanse como en casa, afuera cerca del Goshinboku hay unas mesitas donde dejé algunos bocadillos... – sonrió al ver a la pareja sonrojada. – Akane-chan... te ves muy bonita con ese atuendo ¿no lo crees Ranma-kun?-

- H..hai – asintió Ranma aún más rojo.

- Ari...Arigato...- respondió sonrojada Akane mirando de reojo a su prometido - ¿necesitas ayuda Kagome-chan? – le preguntó a la chica.

- No, gracias... ya casi termino – dijo la muchacha dirigiéndose a la cocina.

Akane tomó la mano de su prometido llevándolo con ella hacia las mesas – También te ves muy guapo esta noche Ranma "Demasiado..." – le dijo ruborizada.

- ¡Oe Kagome¡Ya llegamos! – anunció Inuyasha saliendo del templo. Luego dirigiéndose a Miroku continuó - Que te quede claro que sólo estas vivo por Sango y tus cachorros...maldito bonzo pervertido –gruñó mirándolo de reojo.

- Arigato Inuyasha – contestó Sango mirando seriamente a su esposo.

- Deberías saber que Miroku no cambiará jamás... – dijo suspirando Shippo.

- ¿Habrán mujeres hermosas en la fiesta? – preguntó el monje levemente sonrojado con sus ojos brillando.

- La próxima vez no te preocupes por mí ni por mis hijos Inuyasha... – afirmó Sango mirando a Miroku fríamente.

- ¡Keh! ...vamos quiero presentarles a unos amigos de Kagome...- les dijo Inuyasha dirigiéndose hacia donde estaban Ranma y Akane seguido por Sango, Miroku y Shippo.

El monje se les adelantó al ver a una joven de camisa roja, sutilmente se acercó hacia ella.
Akane miro con curiosidad al joven que se acercaba hacia ella "¿Será amigo de Kagome-chan"?

El joven houshi se acercó a la muchacha de cabello corto, la cual se encontraba un poco desprevenida, aprovechando esto le tomó las manos rápidamente y le dijo: – Bella dama... estoy casado.. pero no puedo evitar observar la belleza femenina que usted irradia... ¿no le gustaría tener un hermoso hijo conmigo? –

- ¿Nani? – preguntó Akane confundida por un segundo – MALDITO PERVERTIDO – le grito dándole un fuerte puñetazo en su rostro.

- ¿Quién te crees maldito imbécil? – masculló Ranma dándole una patada en el pecho al mismo tiempo. "Estúpido... otro amigo pervertido de Kagome..."

- Maldito Houshi hentai...nunca cambiarás – lo regañó Sango jalandolo de la oreja hacia ella.

- Ranma...Akane...veo que ya conocieron a Miroku – sonrió burlonamente Inuyasha mirando al monje.

- ¿Qué sucedió aquí? – preguntó Kagome al ver la cara de sus amigos y a un houshi bastante golpeado siendo arrastrado por la taijiya. Por fin luego de acabar de ordenar la cocina se había arreglado para la ocasión, llevaba una blusa color azul claro que dejaba ver gran parte de su espalda y para lucirla se había recogido el cabello dejando caer algunos mechones que resbalaban graciosamente sobre su dorso en forma de ondas, la falda era tableada de jeans.

- Ka...Kagome... kawaii...-murmuró sonrojado Inuyasha al ver a la joven.

- Qué el pervertido de tu amigo me pidió tener un hijo con él – respondió molesta Akane.

- Ah, que no te sorprenda – respondió Kagome con una gotita en su cabeza – Miroku-sama cada vez que ve una joven bella le hace esa proposición... –

Ranma se pegó al brazo de su prometida posesivamente marcando terreno. Kagome mientras presentó a los jóvenes – Akane, Ranma, ellos son Miroku-sama, Sango-chan su esposa y el pequeño Shippo.- dijo señalando a cada uno.

- Encantada de conocerte Sango – le sonrió Akane luego soltándose de su prometido se arrodilló colocándose a la altura del niño - ¡Que lindo eres! - le sonrió.

- Arigatou.. – sonrió sonrojado Shippo.

- Igualmente – le sonrió Sango – y disculpa a Miroku, él siempre ha sido así – finalizó suspirando resignada.

Akane codeó a su prometido para que saludara a los presentes. – Konbanwa... Sango, Shippo... – Ranma miró desafiante al monje –...Miroku...-

- Miroku-sama – dijo Akane – si vuelves a proponerme algo parecido...no me va a importar que seas amigo de Kagome...te voy a moler a golpes.. – finalizó mirándolo aún molesta.

- Deberías creerle Miroku – rió Inuyasha mirando al asustado monje – las amigas de Kagome dan miedo.-

- Etto... pueden servirse lo que quieran – dijo Kagome con una gotita en su frente. Observó que llegaban su madre acompañada de Souta y el abuelo. - Konbanwa... – les sonrió.

Shippo se acercó a Souta, rápidamente entablaron amistad, el abuelo los apartó para contarles una historia, mientras tanto Sango le advertía a Miroku que si seguía actuando de esa manera dejaría que Inuyasha le diera su merecido.

- Arigato, pero no tenías que golpear al tipo...yo podía sola – le susurró Akane a Ranma – te ves muy guapo cuando estas celoso – le dijo sonriéndole traviesamente.

- Tengo que proteger lo que es mío – susurró Ranma tomándola seductoramente de la cintura.

- ¡Keh! Y luego dices que yo soy posesivo – dijo el hanyou acercándose a la pareja con una sonrisa burlona.

Kagome se acercó. – ¿Todo bien? – preguntó tomando el brazo del hanyou.

- Si Kagome-chan – le sonrió Akane aún entre los brazos de su novio – no te preocupes todo esta bien ¿por cierto, todos tus amigos son así de pervertidos?-

- No, jeje... sólo Miroku-sama – respondió Kagome con una gotita en su frente.

- Kagome-chan ¿cuándo te dan los resultados de tus análisis? – preguntó Akane mirando de reojo a Inuyasha.

- Mañana... gracias a Dios... – respondió Kagome murmurando lo último. – Por cierto.. ¿qué sucedió hoy antes de que entraras conmigo con la ginecóloga? –

Akane se separó de su prometido – Tuve que explicarles a este par de tontos – comentó mirando seria a Ranma e Inuyasha – que los ginecólogos no son sicópatas pervertidos...por muy vergonzoso que sea ir a eso... -

- ¡Oe! Yo sólo estaba preocupado...a mi me dijeron una mentira sobre lo que hacían esos tipos.- le contestó Inuyasha, luego miro de reojo a Ranma – el paranoíco fue otro.-

- ¿Pervertidos¿Quién metió esa idea en sus cabezas? – preguntó Kagome curiosa.

- Miroku...- gruño Inuyasha mirándolo fijamente.

- ¿Todo por culpa de él? Maldito pervertido... – agregó Ranma.

- Momento...no todo es su culpa ¿Por qué nos seguiste Ranma? - preguntó Akane mirándolo seria.

- Etto... se veían muy sospechosas... debía averiguar que era lo que ocultaban... – dijo Ranma justificándose.

- ¿Sospechosas? –preguntó Akane mirándolo molesta.

- Akane-chan¿cuando regresa tu familia? – preguntó Kagome nerviosa tratando de desviar el tema.

- Este sábado... temprano – respondió Akane algo triste – ya me había acostumbrado a tener privacidad.-

Inuyasha miró con curiosidad a la muchacha - ¿No son como tu familia o si Kagome? –le preguntó a su mujer.

Kagome no pudo responder porque un fuerte golpe proveniente desde donde se encontraban Miroku y su esposa llamó su atención. Los cuatro chicos miraron en esa dirección viendo como una furiosa Sango se alejaba de su esposo, quien lucia en su rostro una marca perfecta de la mano de su dulce mujer.

- Ouch... debió doler eso jeje... – sonrió Kagome con una gotita en su frente – Miroku-sama no cambiará jamás... – dijo cerrando un poco los ojos. – En cuanto a tu pregunta... Inuyasha... la familia de Akane y Ranma es un poco peculiar... suelen espiarlos o incitarlos para que mejoren su relación ¿ne? – preguntó Kagome mirando a su amiga.

- Por no decir que desde que nos conocimos lo único que desean es casarnos – contestó Akane – la última vez fue hace poco más de un año ¿te acuerdas?– preguntó mirando a su prometido. "baka...pensar que ese día...realmente deseaba casarme contigo".

- Sí... – musitó Ranma atrayendo a su prometida cariñosamente hacia él. "Fui un idiota... debí confesarte que te amaba... todo por mi estúpido orgullo.."

- ¿Y por qué no se casan? – preguntó Inuyasha mirándolos con una media sonrisa- No creo que les desagrade la idea ¿o si?-

- Inuyasha... ¿por qué no me ayudas a traer algunos refrescos? – sugirió Kagome tomando de la muñeca al muchacho arrastrándolo hacia la casa.

- ¡Oe...Kagomeee...pero...! – se quejó el joven hanyou mientras era llevado a la casa.

- ¿Cómo crees que sería? – preguntó Akane sonrojada.

- ¿Qué cosa? – respondió Ranma un tanto sonrojado.

- El estar casados...- le contestó Akane mirándolo a los ojos.

- Nosotros.. hemos vivido CASI como casados hace dos años, a excepción de todos los problemas que pasaron... fue bueno.. – le contestó sonriendo Ranma – Pero... ahora que hemos logrado dar este paso que nos resultó tan difícil... creo que será todavía mejor.. como te dije hoy... deseo estar el resto de mi vida junto a ti... – susurró el muchacho muy despacio al oído de su prometida.

Akane soltó una risita – ¡je je! Ranma... ¿piensas que los matrimonios deben vivir peleando? – le preguntó sonriéndole traviesamente – porque eso ha sido lo que hemos hecho prácticamente casi todo el tiempo durante estos dos años.-

- Bueno... dije que sería mejor ahora – sonrió Ranma traviesamente besándole la nariz a su prometida.

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- ¿Por qué no los dejaste responder? – Le preguntó Inuyasha a su mujer – Era divertido verlos así de rojos – añadió sonriendo.

Kagome abrió la puerta del refrigerador buscando los refrescos – Aquí no están.. etto.. – La muchacha se agachó con cuidado revisando los cajones de abajo. – ¿Por qué? Porque no es asunto tuyo Inuyasha... mejor ayúdame con esto... –

- Maldición Kagome...¿qué pretendes haciendo eso delante mío?...- soltó roncamente Inuyasha mirando fogosamente el cuerpo de su mujer - ¿quieres que me olvide de la fiesta y te haga mía aquí mismo? - gruñó furiosamente sonrojado y haciendo grandes esfuerzos por no lanzarse sobre ella.

Kagome se sonrojó violentamente. – Etto... gomen... – susurró la muchacha arrodillándose – Inuyasha... ¿mañana vendrás conmigo a buscar los exámenes? –

- Ha...Hai...- respiró agitadamente el muchacho tratando de no observarla.

La joven se puso de pie sacando dos botellas y colocándolas en la mesada. Luego se acercó al joven - ¿Me perdonas? – susurró sonrojada mirando al suelo. – Al final de cuentas estoy haciendo las cosas a mi manera sin dejarte opinar... – se detuvo y mirando hacia otro lado continuó: - Después de todo... tú tienes otra forma de pensar... no sé si pueda ser aquella esposa que está todo el día encerrada en una cabaña esperando al hombre de la casa llegar... –

Inuyasha se acercó hasta la chica, tomándola por la cintura la atrajo hacia él delicadamente – No estaría contigo si buscara algo así Kagome – le dijo suavemente antes de besar tiernamente sus labios.

- Cof...cof – tosió Akane entrando a la cocina – Gomen, no quiero interrumpirlos – sonrió – pero creo que tu amiga, Sango, está algo cansada Kagome-chan –

- Ahh... entonces vamos a cenar – dijo Kagome separándose sin muchas ganas de su pareja. – tomó de la mano a Inuyasha y junto con Akane salieron al jardín.

En el medio de la mesa se colocaron Kagome e Inuyasha, al lado de Kagome; Akane y Ranma, después la madre de Kagome, el abuelo, Shippo, Sota, y del otro lado Miroku y Sango para evitar que el monje hiciera de las suyas.

Mientras comían Inuyasha no podía dejar de mirar a su mujer "kuso...se ve tan sensual vestida así" pensó mientras deslizaba disimuladamente una de sus manos debajo de la mesa y la colocaba lentamente sobre el muslo de la chica.
La joven se sonrojó notablemente al sentir las garras del hanyou rozar su piel suavemente, un agradable escalofrío recorrió su cuerpo y luego un súbito calor la invadió. Lo miró de reojo regalándole una sonrisa. "Inuyasha... si sigues así no creo soportar hasta mañana...".

Akane por su parte miraba de reojo sonrojada a su prometido "...me estoy muriendo de ganas de seguir con lo que empezamos en el dojo....". Despacio se acercó un poco más al chico, rozando su piel con la de su novio.
Ranma se sonrojó al sentir la figura de su prometida rozarse contra él, con uno de sus brazos rodeó la cintura de la muchacha acariciándola lentamente."Kuso... mi deseo es volver al dojo.. y... y... terminar con esta tortura... te deseo tanto Akane.."

Repentinamente un sonrojado pero sonriente abuelito de Kagome se puso trabajosamente de pie, tratando de mantener el equilibrio dijo levantando su copa: - ¡Hagamos un brindis...por mi nietecita y su esposo! –

Todos se levantaron alzando su copa sonrientes. Ya terminado el brindis Sango se acerco hasta Kagome:

- Kagome-chan, gracias por invitarnos...pero creo que ya debo irme...este bebé es igual de agotador que su padre – dijo sonrojada recordando ciertos momentos con su esposo.

- Gracias a ustedes por venir, cuídate mucho Sango-chan... el fin de semana los visitaré una tarde ¿si? – sonrió Kagome – Adiós Miroku-sama, sepa comportarse... – dijo frunciendo levemente el ceño y luego acarició la cabeza del pequeño kitsune – Adiós Shippo-chan, cuida que Miroku-sama no haga de las suyas¿si? –

- Sayonara – se despidieron todos y luego fueron acompañados hasta su época por Inuyasha. A los pocos minutos el hanyou estaba de vuelta, la familia de Kagome ya había subido a dormir.

- ¿Vamos adentro? – propuso Kagome tomando del brazo de Inuyasha comenzando a dirigirse hacia la casa.

- Donde quieras Kagome...- dijo totalmente embobado Inuyasha mirando de reojo el amplio escote que mostraba la espalda de su mujer.

- Vamos...- le sonrió Akane tomando de la mano a su prometido – aún no es tan tarde.- comentó siguiendo a su amiga.

En el living, Kagome encendió el estereo, sintonizó una radio de música lenta con el volumen no tan alto, bajó un poco las luces, dejando el ambiente en una semi oscuridad.

Ranma tomó a su prometida por la cintura y le susurró sensualmente al oído: - ¿Bailamos, hermosa? –

Akane sonrió sonrojada colocando sus manos sobre los hombros de su prometido – claro que si – le susurró.

Inuyasha observó como la otra pareja comenzaba a bailar, sonrió antes de tomar a Kagome por la cintura y atraerla hacia su cuerpo – Yo...no soy bueno para esas cosas – le susurró mirándola a los ojos – pero ahora lo único que deseo es tenerte muy cerca mío – concluyó estrechando a la muchacha entre sus brazos.

Kagome rodeó con sus brazos el cuello del hanyou y apretó sus pechos contra su torso frotándolo suavemente – Yo también – susurró mirándolo con picardía.

Akane miró a los ojos a su prometido "Ranma...te deseo...." despacio acercó más su cuerpo al del muchacho – Te amo – le susurró sensualmente.

- Akane... – susurró el joven mirando a su prometida. – Yo también... mucho – dijo tomándola entre sus brazos. "Desearía estar a solas contigo en este momento..."

El sentir los pechos de su mujer frotándose contra su cuerpo fue lo único que necesitó Inuyasha para mandar al diablo su autocontrol.

- Kagome... – soltó roncamente mirándola lujuriosamente a los ojos. Rápidamente la tomó en brazos – te necesito – le susurró al oído antes de subir rápidamente las escaleras en dirección a la habitación de su mujer.

- ¿Creo que no se van a despedir no? – sonrió totalmente sonrojada Akane mirando a su prometido

- Creo que no... – sonrió Ranma con una leve gotita en su frente –...este sujeto es peor que ese tal Miroku –

- ¿Nos vamos? – le preguntó la muchacha "sólo quiero estar a solas contigo..."

- Vamos... – contestó Ranma abrazando a su prometida protectoramente mientras salían de la casa.

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Ya era bastante tarde cuando los chicos llegaron a su casa; tomados de la mano subieron las escaleras y se dirigieron hasta la puerta de la habitación de Akane.

- Oyasumi.. – susurró sensualmente Ranma besando suavemente los labios de la joven mientras acariciaba lentamente su rostro. "..kuso... sólo deseo entrar contigo a esa habitación... te deseo tanto".

- Oyasumi...- respondió Akane sonrojada. Se quedó mirando como su prometido entraba en su habitación y cerraba la puerta "Ranma...yo...te amo...".

Despacio caminó hasta la habitación del chico deteniéndose en la entrada. "yo...yo no sé va a pasar después...sólo sé que necesito estar contigo...". Tímidamente entró en la habitación, la pálida claridad de la luna se abría paso por las descubiertas ventanas invadiendo con su plateada luz totalmente el lugar . Él estaba dándole la espalda atrapado en sus pensamientos. Despacio se acercó, con sus brazos rodeó su cuerpo, su aroma la envolvió por completo seduciendo lentamente sus sentidos haciendola desear aún más que ese aroma se impregnara en su piel y se quedase para siempre en ella.

- Ranma...- suspiró – te amo...te amo mucho...yo...yo...no sé que vas a pensar de mi... – susurró mientras apoyaba su cabeza contra la espalda del muchacho, quien parecía estar totalmente paralizado por los nervios –...pero necesito estar contigo...necesito que me toques...quiero entregarme a ti...yo...yo...quiero hacer el amor contigo...- finalizó sonrojada sintiendo como algunas lágrimas caían por sus mejillas.

Sus fuertes manos acariciaron con ternura las de la chica - Akane... – contestó finalmente el muchacho. Se giró para observar a su prometida, suavemente tomó su rostro y con sus labios besó sus lágrimas –Yo también te amo Akane... perdona que haya sido tan cobarde...perdóname por no tomar la iniciativa – tomó sus manos para luego besarlas con ternura – Pero no quería forzarte a nada... te deseo – acomodó uno de sus cabellos detrás de la oreja de la chica. – Yo también deseo hacer el amor contigo... – susurró dulcemente.

- Ranma...no eres cobarde...- susurró Akane mirándolo a los ojos – es sólo que ni tú ni yo...sabemos bien como manejar estas cosa... – sonrojada continuó – sólo sé que este momento no voy a olvidarlo nunca...y es algo que quiero compartir contigo...con el hombre que amo.-

- Y yo sólo contigo...- sonrió mirándola con ternura. Sus miradas se encontraron, se dejó atrapar por brillo de su mirada, esa mirada que era casi como una leve caricia erizaba su piel y al mismo tiempo despertaba en su corazón el profundo deseo de estar siempre a su lado, de protegerla para siempre de todo y de todos.- Mm...Akane...debemos usar protección... tú sabes... – susurró Ranma sonrojado.

Akane sonrió – No te preocupes...- subió una de sus manos hasta los labios de su prometido comenzando a acariciarlos muy despacio – no estoy en los días en que necesitemos cuidarnos ...– le explicó sonrojada deslizando despacio su mano ahora por una de sus mejillas – ¿recuerdas esta mañana cuando Kagome me llevó a la consulta con ella? - preguntó mirándolo avergonzada.

- Sí... ¿para qué entraste allí? te veías un poco asustada... ¿pasó algo? – preguntó con curiosidad Ranma mientras rozaba con sus dedos suavemente su espalda.

- Para buscar algún método para cuidarme si llegábamos a este punto – le contestó Akane totalmente roja – y...ya...estoy...tú sabes...- miró avergonzada a su prometido – ...y creo que ahora estoy más asustada que esta mañana – murmuró quedamente.

Ranma estrechó entre sus brazos a su prometida – No tengas miedo... estamos juntos en esto... yo también soy inexperto en este asunto... pero... ¿aprenderemos juntos, ne? – concluyó mirándola tiernamente.

- Juntos...para siempre... – le contestó Akane mirándolo con una sonrisa, recuperando la seguridad gracias a sus palabras. Despacio se separó un poco de él para deslizar suavemente sus manos por su torso - ...porque si se te ocurre tratar de aprender con otra mujer... ¿sabes que te mataría no? – le preguntó sonriéndole traviesamente mientras comenzaba a abrir despacio la camisa del chico.

- Te amo celosa... – susurró Ranma besando las mejillas de la joven mientras con sus manos recorría su espalda.

- Yo a ti – le sonrió Akane terminado de abrir la camisa–...sólo cuido lo que es mío... - susurró subiendo lentamente sus manos por el torso del chico hasta sus hombros quitándola por completo.Tímidamente se separó un poco de él, con su mirada recorrió su trabajado pecho. Sonrojada lo miró a los ojos dándole a entender que era su turno.

Ranma lentamente desabrochó los botones de la blusa china que su prometida estaba usando, en el cuarto botón se encontró con algo rojo que lo hizo sonrojarse furiosamente. – Akane... – gimió cuando desabrochó los dos botones siguientes al ver el sostén que la muchacha se estaba probando por encima de la ropa ese mismo día y que lo había vuelto completamente loco. – Es... está... mu... muy bonito... – susurró para luego agregar – Y a ti te sienta muy bien... – concluyó notablemente sonrojado. Finalmente terminó de desabrochar la blusa y tímidamente la dejo caer hacia atrás.

- Ari...arigato...- le contestó sonrojada Akane – yo...lo compré hoy...- temblorosa acarició despacio el pecho de Ranma, sentía como el chico se estremecía con el contacto de sus manos sobre su piel y ella comenzaba a volverse loca con cada caricia que le entregaba. Al llegar a su cintura desató lentamente su pantalón dejándolo caer al piso. Dió un paso hacia atrás, mirando a los ojos a su prometido le dijo - lo compré esperando que te gustará en mí...pensé en ti cuando lo compré Ranma...-

- Me encanta... – le respondió sensualmente el joven de la trenza. La atrajo contra su torso y comenzó a besarla suavemente en el cuello, subió su mirada encontrándose con los labios entreabiertos de su prometida que parecían pedirle a gritos que los besara , delicadamente los rozó, atrapando luego con deseo su labio inferior entre los suyos.

Akane correspondió apasionadamente al beso, queria demostrarle que el sentir las caricias de sus labios era algo vital para ella casi un soplo de aliento del que dependía su vida . Ansiosa buscó profundizar el beso rozando con su lengua entre los labios del chico. Éste aceptó abriendo un poco más su boca, sus lenguas se encontraron comenzando a rozarse anhelantes, aumentando con cada contacto el fuerte deseo que estremecia por completo sus cuerpos. Con una de sus manos, Akane, tomó la de su prometido llevándola hasta el cierre de su falda.

- Quítala...- jadeó entre besos.

El joven tímidamente bajó el cierre de la falda, con sus dedos la deslizó despacio por las caderas de Akane dejándola caer. – Eres hermosa... – susurró deleitándose al recorrerla con su mirada de arriba a abajo. Nuevamente comenzó a besarla, pero más apasionadamente deseoso de aquellos dulces labios, de hacerle sentir con cada roce, con cada caricia lo mucho que la amaba y lo importante que era para él cada segundo de lo que estaban viviendo.

- Ranma...- susurró entre besos Akane rodeando con sus brazos el cuello de su prometido.

Ranma observó detenidamente a la muchacha tratando de grabar en su mente la imagen de su precioso rostro por el resto de sus días. Akane estaba totalmente sonrojada, con sus labios entreabiertos anhelantes de más besos y caricias. Sus miradas se encontraron, sin decir una sola palabra se entendieron...ambos deseaban lo mismo.

Él la tomó en sus brazos llevándola hacia el futon donde la recostó suavemente, con mucho cuidado se colocó sobre ella apoyando su peso sobre sus propios brazos y piernas. Con delicadeza, sus labios acariciaron el cuello de la mujer que tenía entre sus brazos iniciando un camino de besos hasta llegar cerca de sus pechos.

La chica sentía con cada caricia un fuerte cosquilleo en su estomago, que parecía expandirse desde este punto al resto de su cuerpo. Se sentía cada vez más acalorada y agitada. Suavemente deslizó sus manos por la espalda de su prometido recorriéndola por completo, su fragancia y cada roce con la tibia piel del muchacho la estaban volviendo completamente loca. Tímidamente descendió con sus manos hasta las caderas de su novio, despacio comenzó a bajar sus boxers.

Ranma la miró a los ojos mientras ella lentamente terminaba de desnudarlo por completo. Cuando ésta terminó sonrió dulcemente y besó sus labios con ternura para luego dirigirse a su nuevo objetivo: las pantaletas de su prometida.
La miró a los ojos para pedir aprobación, su mirada castaña brillaba reflejando en ella amor y el claro deseo de la entrega. Con un poco de timidez comenzó a deslizarlas por su suave piel; a su tacto era tan sedosa, caricia a caricia podía sentir como aumentaba su excitación...la anhelaba con locura. En poco tiempo logró deshacerse de las pantaletas, se detuvo para contemplar con adoración el cuerpo de su mujer. Lentamente volvió a su subir sus manos por sus muslos apenas rozándolos con las puntas de sus dedos.
Las sutiles caricias hicieron temblar el cuerpo de Akane, para ella estas eran el inicio de una abrasadora hoguera en su interior que se alimentaba con cada roce, con cada beso, con cada mirada.

- Ranma...- jadeó Akane; todo su cuerpo se estremecia de deseo al sentir las manos de su prometido subiendo por sus muslos en dirección hacia su intimidad, tímidamente separó un poco sus piernas permitiéndole un mejor acceso. – Ran...ma...- gimió con fuerza abrazándose fuertemente al chico.

- Ak...Akane...-soltó roncamente el muchacho, cada parte de su cuerpo comenzaba a excitarse con mayor fuerza al sentirla temblando de placer entre sus brazos. Suavemente comenzó a acariciar los bordes de la intimidad de la chica, deslizando con mucho cuidado uno de sus dedos en esta.

- Ranma...me estas enloqueciendo...- suspiró la muchacha levantando un poco sus caderas buscando un mayor contacto.

Fuertes estremecimientos recorrieron todo el cuerpo de Ranma al sentir su calidez y humedad. La sangre de su cuerpo se acumuló con rápidez en un punto, su miembro, dejando en evidencia su excitación. Despacio retiró su dedo de su intimidad, y volvió a abrazarla con fuerza.

- Akane...- gimió excitado, acomodándose sobre ella frotando despacio sus cuerpos, rozando lentamente sus intimidades que entraban en contacto por primera vez.

- ¡Ranma! – gritó la muchacha abrazándose con fuerza a este, deseosa lo empujó con su peso dejándolo recostado bajo ella.

Lentamente se acomodó sobre él, apoyando su peso sobre sus propias rodillas, sonriendo traviesamente llevó sus manos hasta el broche de su sostén para abrirlo. Miró a los ojos al chico sensualmente antes de dejarlo caer.
Ranma la miraba embobado, sonrojado, con los labios entre abiertos respirando con agitación, esta mirada hacía arder hasta el último rincón de su cuerpo, la hacia sentirse voluptuosa, deseada, amada. Sin dejar de mirarlo a los ojos, tomó sus manos, colocándolas despacio sobre sus pechos.- Tócame Ranma...- le susurró sensualmente.

Al ver al descubiertos los senos de su prometida, el muchacho sintió como se perdía en la desbordante pasión que comenzaba a devorar todo su ser. Su excitación se hacía cada vez mayor, sólo deseaba hacerla completamente suya, fundirse completamente en ella para siempre . Deseoso, colocó sus manos sobre los pechos de la joven masajeándolos suavemente. – Akane...te...deseo... – soltó roncamente mirándola con intesidad.

Lentamente Akane bajó sus caderas apoyando sus manos sobre el pecho del muchacho, con suavidad comenzó a rozar sus intimidades, con cada roce se veía invadida de humedad y de una sensación de ardor y necesidad que la estaban volviendo completamente loca de deseo.- Ranma...te necesito...- jadeó con los ojos cerrados estremeciéndose de placer con el ardiente calor que desprendía el cuerpo del muchacho.

Su prometido la tomó por las caderas acercándola más hacia él, con cuidado acomodó su miembro en la entrada de su intimidad. Con uno de sus brazos apoyó su peso para sostenerse y con el otro recorrió lentamente la espalda de la muchacha besando con ansiedad sus pechos.

Akane gimió con fuerza; el abrasador aliento de Ranma sobre su piel y sus humedas caricias sobre sus pechos la seducían totalmente, la enloquecían se sentía totalmente dominada por su cuerpo, el cual le pedía a gritos continuar.

Apoyó sus manos en los hombros del muchacho, muy despacio bajó sus caderas dejando que su ardiente miembro penetrase en ella. Sintió que la respiración le faltaba, reprimiendo un gemido presionó con todas sus fuerzas los hombros de Ranma. Se quedó quieta jadeante, todo su cuerpo se contraía en fuertes espasmos de placer.
Su corazón latía desbocadamente, se sentía completa, poseída, amada; cerró los ojos buscando prongolar al máximo las fuertes ráfagas de placer que la recorrían por completo y que aumentaban con fuerza cada vez que los músculos de su intimidad se contraían presionando el palpitante miembro de Ranma.

- Akane... – un ronco gemido escapó de los labios de Ranma, todo su cuerpo se vio invadido de fuertes temblores que iban casi a la par con las ardientes contracciones de la intimidad de Akane sobre su erección.

- Bésame...- gimió la muchacha.

Ranma subió su mano a la nuca de la chica, atrayéndola hacia él la besó ardientemente, mordisqueando sus labios totalmente excitado; entreabrió sus labios rozando una y otra vez con su lengua los ardientes labios de Akane, con determinación profundizó el beso saboreando con placer su dulce boca . Sin romper el beso bajó su mano recorriendo los contornos de la joven hasta llegar más allá de su espalda, deleitándose al recorrer cada fracción de su piel.

Despacio, Akane terminó de bajar por completo sus caderas ahogando sus gemidos y leves quejidos en los labios del muchacho. Lo abrazó con fuerza respirando agitadamente.

- Te amo...- jadeó temblando entre los brazos de Ranma.

Ranma la besó acariciando su espalda suavemente. Olas de sensaciones placenteras lo invadieron al sentirla totalmente suya temblando entre sus brazos, jadeante le respondió – Y yo a ti... -

Lentamente, Akane, comenzó a subir y bajar sus caderas permitiendo que el ardiente miembro del muchacho se frotase una y otra vez suavemente dentro suyo. Cerró sus ojos entregándose completamente al placer que estaba sintiendo. Los latidos de su corazón se hacían cada vez más fuertes, se sentía totalmente agitada pero no se detuvo, lo que su cuerpo le pedía en ese instante era continuar. Repentinamente aumentó la velocidad en el movimiento de sus caderas.

El muchacho la observó totalmente extasiado, la sútil y tenue luz de luna bañaba su cuerpo iluminando su tersa piel, subía y bajaba sus caderas ritmicamente pareciendo deseosa de impregnarse totalmente de él. Sus manos recorrieron con ardor el cuerpo de Akane, acarició cada una de sus curvas hasta posarse en sus caderas; la atrajo con fuerza hacia su cuerpo, estrechándola contra el. Totalmente excitado acercó su rostro hacia sus pechos y besó de forma hambrienta cada uno de estos seducido por completo por los ritmicos movimientos de estos.

Las torridas caricias del muchacho encedieron aún más la pasión de Akane. Siguió moviendo sus caderas con fuerza, de forma delirante, casi salvaje entregandose y llevando con ella a Ranma al delirio del deseo y al frenesí de la entrega sexual.

La presión y los espasmos que se apoderaban con fuerza de cada fibra de su ser se hicieron cada vez más intensos, sintió al muchacho tensarse y temblar entre sus brazos, esto la excitó aún más llevándola a intensificar la velocidad de sus movimientos hasta alcanzar el climax. Se detuvo sintiéndose totalmente relajada, miró a su prometido, el chico respiraba agitadamente pero se veía igual de relajado y satisfecho que ella.

Ranma la abrazó con fuerza, atrayéndola hacia su torso dejándose caer hacia atrás. Suavemente besó sus mejillas y cerca de la comisura de sus labios. – Te amo... – susurró agitadamente.

Akane sonrió, jadeante le respondió: - lo sé...yo...a ti.-

Minutos después, la chica delicadamente se separó de él recostándose a su lado. Cerró los ojos, y se relajó tratando de normalizar su respiración. Ranma volteó hacia ella apoyándose sobre su propio costado. Sujetando su cabeza con una de sus manos se dedicó a observarla con una sonrisa.

- ¿Qué pasa? – le preguntó Akane aún con los ojos cerrados.

- Akane.. – susurró mirándola sensualmente. – ...deberíamos tomar esto.. – se interrumpió para luego continuar roncamente - de la misma forma que un entrenamiento ¿ne? – concluyó mientras besaba el lóbulo de la oreja derecha de su prometida.

Un agradable escalofrío recorrió el cuerpo de la muchacha al sentir los labios de Ranma. - ¿entrenamiento? – preguntó mirando al chico con curiosidad.

- Tú sabes... – contestó mirando fijamente los ojos de su prometida con una expresión de travesura – Como algo diario... todos los días.. – finalizó guiñándole un ojo.

- Deberíamos entrenar intensamente...– respondió la chica mirándolo sensualmente a los ojos – y ¿cuánto antes mejor no? – le preguntó coquetamente.

- Ahora mismo...- le susurró Ranma antes de besarla apasionadamente.

Ambos estaban seguros que esa noche no dormirían mucho...pero realmente les encantaba esa idea.

Continuará...

Fin Capítulo 11

Notas de las autoras:

Para todas las fanaticas que odian profundamente a Kagome en este minuto...les damos todo nuestro apoyo xDD...aunque igual pobrecita muchacha, realmente en cierta forma hay que admirar su condenada fuerza de voluntad...aunque la haya enviado de paseo al quinto infierno al final de éste capítulo.

Sobre Ranma & Akane definitivamente creemos que él ni por muy "emocionado" que estuviera sería capaz de tomar la iniciativa en algo así...al menos la primera vez...ya como se vio al final del capítulo el muchacho estaba más que motivado a continuar "entrenando" y para que decir Akane xp

La cosa no se acaba con esto xp...si supieran todas las ideas que aún tenemos xp y todo lo que sigue en el fic xppp , esperamos que sigan con nosotras y ONEGAI dejen sus REVIEWS