Todos los personajes de las series Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi
Ai wa yasei da!
por
Freya & Sakura
Hola a todos! Gracias por seguir con nosotras, y también agradecemos especialmente a todas aquellas que nos dan a conocer sus comentarios sobre nuestra historia, para nosotras es muy importante conocer sus opiniones es nuestra forma de comunicarnos con ustedes y sobre todo una forma de saber si nuestra historia es está gustando, que escenas les gustan más por capítulo cosas así...Así que ya saben todos aquellos que nos leen y no nos han dejando nunca ni un comentario xp vamos no sean tímidos y regálennos un minuto de felicidad xp...Fuera de bromas esperamos que les guste este capítulo y que nos dejen sus comentarios como siempre : ) (como odio que esta pag. no me deje poner otro tipo de caritas v-v)
Nos vemos en el último capítulo!
Advertencia: lo mismo que en el capítulo anterior ya saben xp
Capítulo 18: No puedo alejarte de mi corazón.
Simbología :
"blablabla"
Lo que piensa el personaje.
- …. – Lo que dice el
personaje.
Cambio de escena --------------------
Ranma acarició suavemente la espalda de su prometida, rozando con ímpetu sus dedos por esta, casi quemando la blusa que llevaba puesta, bajó sus manos hasta las caderas de la joven, las que recorrió delineándolas con ardor, con un rápido movimiento introdujo una de sus manos por debajo de su falda, masajeando con pasión sus nalgas, su otra mano recorría aún su dorso hasta que se introdujo por debajo de su blusa, ansiosa de recorrer la suave piel de Akane.
Siguió besándola con fuerza adueñándose de su cálido aliento y embriagándola con el suyo, ansioso de sentir la cálida miel de su boca, la deseaba, extrañaba demasiado esa sensación, sus labios rozándose con los de ella, su pecho pegado a su torso, la suavidad de su piel que lo volvía loco. Con lentitud rompió el beso apenas mordiendo sus labios - ¿Y qué tal¿me superé? – preguntó mirándola traviesamente el ojiazul.
- Ha...Hai...mu...mucho, sugoii...- balbuceó Akane mirando a Ranma totalmente agitada - pero esto fue más que un beso...- agregó muy sonrojada.
- Creo que me excedí un poco… pero me gustó mucho haberlo hecho... ¿a ti no? – preguntó el chico mirándola seductoramente.
- No me estoy quejando – contestó Akane rodeando con sus brazos su cuello – sabes bien que me gustó...- sonrió acercando nuevamente sus labios rozándolos con suavidad sobre los de él – dime...si no te hubiese seguido ¿qué otra estrategia tenías? –.
- Perseguirte hasta que cedieras... – susurró Ranma besando suavemente la punta de la nariz de la joven. - ¿Tú que pensabas hacer¿Pensabas usar algo más provocativo que lo que llevas ahora? – preguntó traviesamente mientras jugueteaba con la falda de Akane con una de sus manos.
- Te hubiese costado mucho, puedo resistir bastante a tus coqueteos ¿sabias? En cambio a ti te faltaba muy pero muy poco para caer en mis brazos...- afirmó Akane mirándolo seductoramente.
- ¡Oe!… - protestó Ranma apretando suavemente el trasero de la chica. – Seguro que tú caías primero… mi voluntad es mayor que la tuya... – murmuró guiñándole un ojo.
- No deberías dudar de mi voluntad Ranma, además eras tú quien casi me comías con la mirada el otro día... – sonrió de forma juguetona. – Te reto...veamos quien resiste más los coqueteos del otro...todo está permitido menos besarnos en la boca...el perdedor será quien no resista más y se lance a besar al otro ¿estas de acuerdo? –
- Completamente de acuerdo – contestó Ranma mientras acercaba su rostro al de la chica, para agregar – El que pierda además deberá obediencia absoluta al vencedor... – agregó mirando sensualmente a su prometida – Así me parece más divertido... – concluyó mientras se separaba rápidamente del rostro de la chica.
- Acepto pero sólo por dos días – contestó retándolo con la mirada – pero ni sueñes con tener obediencia de mi parte en nuestros "entrenamientos" anata – advirtió.
Akane le dedicó una mirada totalmente sensual, con uno de sus brazos rodeó su cuello; poniéndose en puntillas dejó sus rostros a escasos centímetros de distancia - ¿En serio ibas a resistir mi amor? – preguntó pegando sus pechos contra su torso – estoy segura de que me extrañabas mucho...sentí perfectamente como me quemabas con la mirada...Ranma...- susurró sensualmente dejando que su aliento acariciara el rostro del chico de la trenza, antes de separarse de él con una sonrisa triunfal al ver su leve sonrojo.
Ranma sacudiendo un poco su cabeza tomó a la muchacha de la cintura y clavando sus azules ojos en los suyos le murmuró – Claro que te extrañé...kawaii baby… - sus labios estaban a escasos milímetros. Luego acariciando suavemente con sus pulgares la nuca de la chica agregó – Eres todo en mi vida… sin ti no sé que haría... – afirmó separándose un poco mirando al suelo fingiendo desconsuelo.
Akane desvió rápidamente su mirada de los ojos azules del muchacho, se acercó a él moviéndose coquetamente, con suavidad tomó su barbilla para que fijará su mirada en su rostro – Tú eres la mía anata...- contestó regándole una hermosa sonrisa, luego deslizó despacio sus dedos acariciando con suavidad los tibios labios de Ranma - ...eres todo para mí...- susurró humedeciendo lentamente sus labios, mientras lo miraba con sensualidad. Suavemente volvió a separarse de él.
- Y yo no sé que sería de mi si no hiciera esto de vez en cuando – murmuró roncamente el joven de la trenza mientras depositaba algunos besos en el cuello de Akane. Rápidamente la tomó de las caderas sujetándola en el aire, hizo que acomodara sus piernas en su cintura, con ambos brazos rodeó el talle de la joven sonriéndole seductoramente se apoyó cerca de sus pechos – O esto… - dijo casi gimiendo mientras alzaba la vista para encontrarse con la de la chica.
Akane se abrazó con fuerza a él, bajó un poco su rostro para susurrarle suavemente al oído – Te lo dije...hubieses vuelto antes a mí anata...- sensualmente comenzó a lamer el lóbulo de su oreja izquierda - ...no podemos estar separados...- gimió despacio comenzando a presionarlo entre sus labios apretando suavemente. Delicadamente separó sus labios de la oreja del muchacho para mirarlo juguetonamente.
Ranma se sonrojó levemente y con delicadeza bajó a su prometida. – Oe… ¿tú crees que yo cedo tan fácil? – preguntó mirándola sensualmente mientras la tomaba de la cintura haciéndola retroceder lentamente hasta una de las paredes. – Los Saotome nunca nos rendimos… deberías saber eso – murmuró roncamente mirando penetrante a la chica.
Akane disimuladamente evadió la mirada de Ranma – Te ves algo rojo...creo que estas por ceder – con una de sus manos acaricio lentamente su torso.
- Para nada… sólo tengo un poco de calor – murmuró roncamente mirando a la joven maliciosamente. - ¿Tú no tienes calor? Se ve que estas un poco sonrojada también – agregó susurrándole al oído – Si quieres puedo ayudarte a bajar un poco tu temperatura... – propuso mientras desabrochaba los primeros botones de la blusa de la joven. Seguido a esto se acercó a su escote y lo rozó fogosamente con su lengua.
- Ran...ma...-balbuceó la chica totalmente sonrojada – no...no...te...ten...tengo calor.."maldición...no voy a resistir si me sigue mirando así...y tocando de esta forma, baka sabe perfectamente como atacarme...y como lograr paralizarme...Ranma...".- tartamudeó nerviosa.
- ¿Segura que no? – susurró Ranma, abriendo algunos botones más de su blusa. – Yo si tengo bastante calor… de hecho creo que esto está de más… - murmuró mientras se quitaba su camisa y la arrojaba al suelo, con rápidez tomó nuevamente la cintura de la chica atrayéndola hacia él. –... esa camisa que usas me vuelve loco… pero más si no usas nada… – dijo casi gimiendo mientras acercaba su rostro a pocos milímetros del de la chica.
- Ranma...- murmuró Akane recorriendo con su mirada el cuerpo de su novio - ¿Nada? – le preguntó totalmente perdida en el azul profundo de sus ojos.
Ranma terminó de desabrochar la blusa de la muchacha, despacio la despojó de esta, jalándola hacia atrás desde sus hombros. – Nada… - afirmó mientras bajaba los breteles del sostén por sus hombros, luego estiró los brazos para desabrocharlo completamente por atrás. La prenda graciosamente se deslizó por el cuerpo de la joven hasta llegar al piso. – Te ves hermosa… - susurró mirándola a los ojos de manera sensual, luego bajó su mirada hacia sus pechos y por inercia lamió su labio inferior humedeciéndolo. Subió nuevamente su mirada para encontrarse con la de la chica. – Bésame... soy todo tuyo... – concluyó clavando sus azules ojos en los café de su prometida.
La voluntad de Akane se desvaneció por completo en la mirada de Ranma; esa mirada que sentía como fuego sobre su piel y la hacía perder la noción de todo lo demás – Ranma...- murmuró suavemente antes de besarlo apasionadamente, sus labios atraparon posesivamente los del muchacho, sintió como este respondía de igual forma atrayéndola con deseo hacia su cuerpo.
Con suaves y sensuales movimientos sus labios acariciaron los de Ranma, deseosa buscó profundizar el beso separando con delicadeza sus labios para rozar con su lengua suavemente los de él. Sintió como este aceptaba dejando a su lengua penetrar y saborear su boca; se dio el placer de recorrer con sus dedos lentamente la ancha espalda del muchacho mientras seguían besándose. El calor de su piel le encantaba, la invitaba a continuar con las caricias, a recorrer por completo cada centímetro de su piel, siguiendo este deseo bajó lentamente sus manos por su espalda disfrutando de cada centímetro de la cálida piel de Ranma. La falta de aire los hizo separar lentamente sus labios - ...sólo dos días...ni uno más – murmuró Akane respirando agitadamente.
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La noche era especialmente tranquila en el Sengoku, sólo el
leve murmullo de las aves nocturnas rompía el manto de paz.
Todo era calma y serenidad.
Serenidad que contrastaba con
la intranquilidad que reinaba en los dorados ojos del joven
hanyou que se encontraba inmerso en lo más profundo de sus
pensamientos.
Había huido lo más lejos posible de
ella, luego de ver la escena entre Kagome y Kouga su único
deseo era que muchos kilómetros lo apartaran de la que
hasta ese entonces era su mujer.
Ahora, Inuyasha, observaba el
cielo con su espalda completamente apoyada contra un gran árbol.
Sus ojos reflejaban una gran tristeza y decepción, pero
también un leve destello de inseguridad.
"Si te hubiese escuchado...estoy seguro que lograbas convencerme de cualquier cosa Kagome...no sé que hacer...no consigo sacarte de mi cabeza...no dejo de pensar en ti mujer... ¿qué demonios me hiciste para adueñarte de esta forma de mi mente y mi corazón? Estoy enloqueciendo... por un lado sé perfectamente bien lo que vi" presionó con fuerza sus puños al recordar las imágenes de su mujer recostada sobre el maldito Kouga.
Sentía perfectamente como sus garras lastimaban su piel, pero eso no lo importó en lo absoluto. Se había prometido a si mismo aprovechar todo el tiempo que la vida le diera junto a su mujer...y esas semanas había sido las más felices de su vida, pero ahora no le importaba ser la persona más egoísta del mundo, deseaba con toda su alma tener esa felicidad otra vez para siempre y sólo para él.
"...pero...nadie puede mentir de esa forma...no Kagome...¡chikuso! soy un maldito desgraciado...ella ha estado a mi lado por más de tres años...siempre estuvo ahí...siempre confío en mí...nunca me pidió nada... ni siquiera tenía el aroma del lobo asqueroso...por qué mierda no la deje explicarme las cosas" pensaba sintiéndose cada vez peor, sobre todo al recordar el rostro de Kagome bañado en lágrimas. No pudo evitar recordar las palabras que la muchacha le dijo el día que se entregó a él:
".junto a ti me siento protegida, amada... tienes que saber que todo el daño que te ocasionaron y el odio que pudiste sentir hacia nosotros voy a repararlo... te amo Inuyasha... con todo mi corazón y no dejaré que nadie diga algo malo sobre ti, del mismo modo que tú estarás para protegerme yo también lo haré..."
"Demo...no pude protegerte de mi propia inseguridad, Kagome...kuso dije tantas veces que nada te apartaría de mi lado...y yo mismo terminé alejándote de mi...necesitamos hablar...Kagome..." pensó antes de correr con rapidez hacia la cabaña.
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Ranma sonrió traviesamente mientras observaba la falda de su prometida, rápidamente bajó el cierre e hizo que la prenda se deslizara hasta llegar al suelo Hambriento de deseo acarició su espalda, su cintura, sus caderas, suavemente apretó sus nalgas. Se acercó al cuello de la joven y aplicando suaves masajes en su trasero besó lentamente el espacio entre su cuello y clavícula; todo su cuerpo estaba ardiente de deseo, sus ojos brillaban intensamente, deseaba embriagarse una vez más con la suave piel de la muchacha.
- Ranma...- jadeó Akane arrimando su cuerpo más al
de él. Deseosa acarició el torso del muchacho con sus
pechos, podía sentir como sus pezones se endurecían al
rozarse con la cálida piel de Ranma. Suavemente comenzó
a depositar pequeños besos en el torso de éste.
Despacio se separó un poco del muchacho y lo rodeó
hasta quedar detrás de él. Desde esta posición
lo abrazó, dándose el placer de recorrer con las yemas
de sus dedos su trabajado abdomen.
Acariciarlo, sentir como su
piel reaccionaba frente a sus leves caricias, notar lo que su
cercanía provocaba en él; excitaba hasta la última
fibra de su ser y la incitaba a buscar más...a llevarlo junto
a ella al punto más alto del placer.
- Ak.. Akane – gimió roncamente el muchacho disfrutando cada roce del cuerpo de su prometida. Los toques celestiales que esta le aplicaba estaban empezando a hacer efecto en su anatomía… sintió como una parte en especial de esta comenzaba a presionar contra su ropa. Cada roce de sus suaves manos enviaba fuertes estremecimientos de placer que lo recorrían por completo. Su respiración se agitaba cada vez más, todo su cuerpo temblaba de deseo.
- Aishiteru – susurró suavemente Akane rozando sus tibios labios suavemente por la línea de la columna de Ranma; al mismo tiempo sus manos descendieron hasta la cintura del chico para desatar despacio sus pantalones los cuales se deslizaron cayendo al piso. Lentamente se separó de Ranma volviendo a colocarse frente a él, sonrojada recorrió con su mirada de arriba a abajo su perfecto cuerpo.
Ranma recorrió también el cuerpo de su prometida hasta llegar a su último obstáculo, las graciosas pantaletas de la joven que tenían figuras de pequeños gatitos, con voz ronca murmuró mirándola con atrevimiento – Son lindas... y a ti te quedan definitivamente apropiadas... – dijo haciendo énfasis a las últimas dos palabras. – Pero ahora ya no sirven... ¿ne? – murmuró mientras las deslizaba por sus piernas recorriendo con sus dedos cada centímetro de sus extremidades. A continuación se quitó los boxers, quedando completamente desnudo. Con delicadeza acarició la espalda de la muchacha. – Eres tan suave… tu perfume... tu calor... todo en ti me hace delirar… - agregó gimiendo mientras besaba los hombros de la joven.
- Me vuelves loca...- susurró Akane abrazándolo,
buscando pegarse aún más a su cuerpo y adueñarse
del delicioso calor que este irradiaba. Cerró los ojos
dejándose llevar por las sensaciones, los pequeños
besos y mordidas que Ranma depositaba sobre su piel lograban que todo
su cuerpo se estremeciera. – complemente loca...- jadeo con deseo
al sentir la excitación del muchacho rozando su bajo vientre –
y yo a ti ¿ne Ranma? – preguntó mirándolo
sonrojada.
No lo dejó responder, rápidamente atrajo
su rostro hacia el suyo para unir sus labios en un sensual beso. Sin
despegar sus labios lo guió lentamente hasta llegar a la cama,
lo miró sensualmente a los ojos antes de empujarlo despacio
para dejarlo sentado en esta.
Suavemente, Akane, se sentó a horcajadas sobre él apoyando sus piernas sobre la cama. Deseosa se acomodó sobre las piernas del muchacho dejando sus intimidades a escasos centímetros de distancia. – Te deseo...- susurró muy cerca de sus labios mirándolo sensualmente a los ojos; despacio llevo sus manos hacia los cabellos del chico para acariciarlos tiernamente - ...quiero que estés siempre conmigo...Ranma – gimió dando inicio a un suave y sensual roce entre sus intimidades.
- Akane.. – jadeó el muchacho casi sin respiración acercándose a los pechos de su mujer, besó suavemente el inició de estos mientras que con sus manos acariciaba su espalda. Haciendo un breve recorrido con su lengua y labios llegó al centro de sus senos y depositó algunas caricias más; los rozó con su lengua explorando con excesiva calma alrededor de sus pezones consiguiendo hacer escapar de sus labios pequeños gemidos de impaciencia. Su respiración entrecortada por la excitación y los latidos del corazón de la joven formaban un compás erótico que envolvía a los amantes en una melodiosa armonía.
La deseaba con todo su corazón, sus ojos brillaban intensamente a medida que recorría el delicado cuerpo de su prometida. – Y lo estaremos… nunca me distanciaría de ti… sería como la muerte… pase lo que pase continuaremos juntos... – murmuró roncamente mientras deseoso continuaba rozando con su lengua uno de los pechos de la muchacha.
Las palabras de Ranma provocaban en Akane diversas sensaciones que iban más allá de la excitación y el deseo, deseaba con toda su alma estar junto a él hasta el último minuto de su vida y hasta ese momento ella sería su mujer...sin importar lo que pasara estaba segura que amaría a Ranma hasta el final. Nada parecía existir más allá de su necesidad de ser suya, de sentir su cuerpo junto a ella, de estar por siempre entre sus brazos.
Despacio deslizó sus manos por el torso de Ranma hasta apoyarlas despacio sobre sus hombros, se movió acercando más su cuerpo al del chico dejando prácticamente pegados sus pechos a su torso. – Ran...ma...- gimió Akane frotando con ardor sus intimidades.
El ardiente miembro del
chico en contacto con su cuerpo, la hizo anhelar con todas sus
fuerzas el sentirse totalmente llena de él, todo su ser ardía
esperando el momento en que sus cuerpos se convertirían en uno
solo.
Suavemente levantó un poco sus caderas acomodándose
sobre el miembro de Ranma, despacio las volvió a bajar,
un abrasador estremecimiento se apoderó de ella en el minuto
en que sus cuerpos se unieron por completo –
¡Ranma!...¡Ranma!...- gimió con fuerza
mientras sentía como las paredes de su sexo se contraían
presionando el rígido miembro de su novio una y otra vez .
Ranma jadeó excitado, sus fuertes manos le acariciaban las nalgas, apretando, atrayéndola aún más hacia él, los pechos de la joven rozaban su torso mientras los movimientos acompasados de ésta deleitaban su deseo. Ella era un fuego, una deliciosa y suave hoguera que lo reclamaba, que lo atrapaba en su seno. Extasiado cerró los ojos durante unos segundos, deleitándose con la maravillosa sensación de sentirla totalmente suya.
La presión que sentía era cada vez mayor, lo
estaba volviendo loco, con ardor la tomó por las caderas
pegándola más a su pelvis penetrando aún más
en las palpitantes profundidades de su cuerpo que lo recibían
sin que encontrase ninguna resistencia. – Akane… - gimió
antes de atrapar su boca en un apasionado beso.
Akane respondió
con igual intensidad, ansiosa profundizo el beso enredando
sensualmente su lengua con la del muchacho. Lentamente comenzó
a subir y bajar sus caderas iniciando un cadencioso ir y venir que
minuto a minuto comenzó a tornarse más fuerte y
descontrolado al igual que sus respiraciones.- Ranma...- jadeó
con agitación aferrándose fuertemente a sus hombros.
El sabor de su boca, la sensación de sus pechos aprisionados contra su fuerte torso, el ardor que provocaba en ella cada roce del palpitante miembro del muchacho, la llevaban en un camino sin retorno hacia clímax de la entrega. Gritó su nombre casi sin darse cuenta, todo su cuerpo y sus sentidos se entregaron en ese instante por completo al placer.
Ranma recorrió con sus labios sus mejillas deslizándolos
hasta alcanzar su delicado cuello, lo mordió levemente, lleno
de ardor, pasión, deseo. Aferró con fuerza sus manos a
sus caderas, con frenesí movió a su prometida hacia
arriba y abajo, sus dedos ardientes oprimían las caderas de la
joven controlando la velocidad de sus movimientos atrayéndola
una y otra vez hacia él. Subió su mirada, sus ojos
azules se perdieron en los castaños de la joven, casi gritando
exclamó su nombre, extasiado de tanto placer llegando al
máximo goce junto a la chica.
Lentamente comenzó
a relajarse, miró con devoción el rostro de Akane,
sus cabellos alborotados, pequeñas gotas de sudor
recorrían su frente… sus mejillas arreboladas, con suavidad
acarició una de ellas con su mano derecha – Aishiteru… -
murmuró con ternura.
- Lo sé...- contestó la chica antes de apoyar su cabeza en uno de los hombros de Ranma abrazándolo luego – también te amo...- murmuró.
Luego de un rato, en la habitación sólo reinaba el silencio, la pareja ya se encontraba recostada. Ranma tenía entre sus brazos a una Akane levemente sonrojada.
- Esta mañana...- comentó mientras entrelazaba una de sus manos con las de Ranma – cuando entré en tu habitación me di cuenta de algo. ¿Por qué guardaste mi cabello todo este tiempo? – preguntó levantando un poco su rostro para sonreírle tiernamente.
Ranma se sonrojó levemente. – Etto… yo... bueno... me sentí muy culpable cuando Ryoga cortó tu cabello… no fue culpa de él, sino mía por haberte puesto en peligro, no tendría que haber permitido que eso sucediera… - se interrumpió para suspirar y mirar hacia un costado... – Yo… sabía cuán valioso era el cabello largo para ti… en ese momento estaba enamorándome... y tú lo querías para parecerle bonita al doctor… debo admitir que estaba un poco celoso... por otro lado…ese cabello era una forma de sentirte cerca de mí… - murmuró mientras acariciaba con sus dedos las manos de la chica.
Akane se incorporó rápidamente sentándose al lado del muchacho, regalándole una mirada traviesa le contestó - ¿Estas admitiendo que te enamoraste primero? –
- ¡Oe!… ese tipo de preguntas en estos dos días... No.. – sonrió el muchacho negando con el dedo mirándola maliciosamente. – Acuérdate que me debes dos días de obediencia… - agregó mientras rodeaba con sus brazos la cintura de su prometida. – Y eso me gusta… lo voy a disfrutar realmente... – concluyó el ojiazul recorriendo deseoso con la mirada el cuerpo de la chica.
- Tengo toda la vida para volver a preguntarte sobre ese tema, pero te recuerdo que la obediencia no se relacionaba con ciertas cosas...pervertido. – sonrió Akane, suavemente volvió a acomodarse entre sus brazos – Sé que desde que eres mi prometido siempre has tratado de protegerme...pero...no vuelvas a ocultarme cosas...sea lo que sea prefiero que me digas la verdad...-
- Claro, pero debes tener un poco de paciencia conmigo… de ahora en adelante escucharas lo que te diga sin escaparte o enojarte conmigo ¿Estas de acuerdo con eso? – preguntó mirándola dulcemente. – por más que la situación no me favorezca… te prometo que seré sincero, pero tú prométeme que me escucharas sin huir… - concluyó mirándola con determinación.
- Esta bien, lo prometo...aunque no creas que me va a ser tan fácil...- sonrió la chica – de todos modos estaba convencida de que te gustaba perseguirme – concluyó sacándole la lengua.
- Hai, hai koishii… - murmuró el chico sonriendo mientras acariciaba la espalda de la muchacha. – Ya es tarde… oyasumi koibito... – murmuró mientras la joven se acomodaba en su pecho dócilmente. – Duérmete que yo estaré aquí para velar tus sueños… descansa mi amor... – susurró Ranma acariciando suavemente el cabello de Akane mientras esta cerraba los ojos sonriendo serenamente.
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Kagome nuevamente recorrió con la mirada su habitación, todo, absolutamente todo le recordaba a Inuyasha… por más que lo intentaba no conseguía sentirse mejor, su familia se había preocupado y ella prefirió no llamar la atención fingiendo cansancio y dolor de cabeza, cuando preguntaron por Inuyasha se limitó a callar e ignorar la pregunta pasando de largo hacia su habitación, dirigiéndose a su cama luego de trabar la puerta.
Lo sabía… era muy egoísta su actitud, evitar que se acercaran aquellos que la amaban y se preocupaban por ella, pero no quería hablar del tema, demasiada tristeza había inundado su corazón desde el momento que escuchó esas frías palabras salir de la boca de su Inuyasha… su corazón se había encogido de tal forma que ninguna palabra la ayudaría… la única solución a todo era despertar de esa pesadilla… sí… eso debía ser... un mal sueño… de un momento a otro se daría cuenta que todo era mentira y estaría de nuevo entre los brazos de su amado Inuyasha.
Lágrimas y más lágrimas inundaron el rostro de la joven, silenciosamente se levantó para abrir un poco las cortinas, ni siquiera el sol tan radiante de ese día iba a alegrarla… nada tenía sentido si él no estaba… "No puedo seguir de esta forma… pero es que mi cuerpo no responde… por más que lo intento no puedo hacer otra cosa que llorar y pensar en él… ¿por qué no confiaste en mí Inuyasha?..."
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Hace dos días que Kagome no asistía a clases, por lo
que Akane decidió ir a verla. Al llegar a su casa la madre de
ésta le comentó que Kagome había regresado algo
enferma del Sengoku.
Ahora se encontraba frente a la habitación
de su amiga. Suavemente golpeó la puerta – Kagome-chan
¿Puedo pasar? Tu mamá me dijo que estabas enferma
-
La joven de cabellos azabaches desganadamente se levantó de la cama y destrabó la puerta. – Pasa... – se limitó a contestar mientras se sentaba mirando hacia el suelo.
Akane entró en la habitación y cerró la puerta tras ella –¡Hola! – saludó con una enorme sonrisa de felicidad en su rostro – ¿qué te pasó¿dónde está Inuyasha? No se supone que su deber es protegerte, debería estar aquí cuidándote – sonrió.
Kagome siguió mirando al suelo, frunció el ceño y apretando sus puños murmuró – No deseo hablar de eso… no me hables de él… nunca más.. -
Akane se sentó al lado de Kagome, mirándola con preocupación le dijo: – ¿Sabes? Creo que esas palabras las he dicho muchas veces en mi vida...y a pesar de todo nunca dejé de sentir lo mismo por Ranma...- comentó sonriendo levemente - No sé qué te hizo Inuyasha...pero a pesar de todo lo que he dicho de él...realmente creo que te ama...-
Los ojos de Kagome se humedecieron nuevamente, con una de sus manos rápidamente intentó borrar sus lágrimas. – Creo que pretendí demasiado al estar a su lado… ocupar el mismo lugar en el corazón de Inuyasha… donde estuvo Kikyo… eso sería imposible… sólo deseaba que dejara una pequeño espacio para mi… yo misma me encargaría de darle esa felicidad que jamás tuvo… hacerlo sonreír… pero parece que mis esfuerzos no valieron la pena… Akane-chan… - musitó la joven mientras nuevas lágrimas se formaban en sus ojos – Creo que nunca más veré a Inuyasha… lo perdí… nunca más... – con ambas manos se tapó el rostro bañado en lágrimas.
Akane abrazó a su amiga tratando de tranquilizarla y consolarla un poco – Amiga...sabes que eres la única mujer en su vida, me contaste que ella ya no existe...no tienes que sentir miedo por un recuerdo...él te ama, debiste verlo ese día cuando se apareció en la consulta...estaba realmente desesperado y preocupado – comentó con una sonrisa – ¿qué fue lo que pasó? – preguntó suavemente.
- Inuyasha… - murmuró Kagome mientras soltaba algunas lágrimas en el hombro de su amiga. – Ayer... yo... falté a clases porque me quedé a dormir en el Sengoku… pero después de eso... Inuyasha salió... y mientras cocinaba algo apareció Kouga.. – murmuró mientras se separaba de su amiga y miraba nuevamente a un punto indefinido. - De un momento a otro sin querer tropecé… y caí encima de él… de casualidad estaba con poca ropa, pero yo le había advertido que se fuera… que Inuyasha es muy celoso… después se fue y llegó Inuyasha… él vio todo… y no quiso escucharme.. – concluyó mientras se levantaba y miraba a través de la ventana el infinito cielo azul. – Él sólo me juzgó mal… no me permitió justificarme… realmente no me ama… si me amara habría sabido comprenderme y escucharme… ¿no crees? –
Una enorme gota de sudor se formó en la frente de Akane – ¡Je,je! Deberías hablar con Ranma, él sabe como reaccionar cuando la persona que amas te hace algo así – rió nerviosamente, continuó al ver como su amiga la miraba confundida.- desde hace mucho tiempo que estoy enamorada de él...y créeme muchas veces lo juzgué mal e incluso hasta ahora en un par de ocasiones me he negado a escucharlo...- una pequeña sonrisa se formó en su rostro.- Lo amo mucho, pero hay veces en que es difícil para una persona insegura...el confiar plenamente...creo que deberías hablar con Inuyasha...seguro ya está arrepentido...-
- No creo… él me lo dijo… no quiere verme nunca más.. y yo estoy muy confundida… pensé que nuestro amor podía más que esos estúpidos celos que tiene por Kouga-kun.. – murmuró Kagome sentándose nuevamente en la cama.
- Si no lo buscas, no podrás saber si quiere o no verte realmente otra vez...aunque tal vez deberías dejar que él te buscara...- suspiró Akane – y si hablamos de celos...ayer dí un espectáculo realmente patético en el parque – murmuró sonrojada – después del beso que me robó Ranma, las cosas entre nosotros siguieron igual...hasta que a él se le ocurrió darme celos...me dijo que tenía una cita y lo seguí hasta el parque...ahí se juntó con una rubia que resultó ser su mejor amiga...- cada vez más roja continuó – golpeé a Ranma y a ella le dije mil insultos...claro antes de saber que era Ukyo...luego trate de escapar pero no pude...que vergüenza...-murmuró
Kagome rió suavemente. – Akane-chan… así eres tú… y yo creo que a Ranma le encanta que seas así – susurró sonriendo sinceramente. – Gracias por venir… perdona mi humor… pero me es difícil fingir que me siento bien… por eso preferí cerrar la puerta para que mi familia no me viera... –
- No te preocupes – sonrió Akane – pero ni creas que te voy a dejar encerrada aquí para que te lamentes toda la tarde por la actitud del necio de Inuyasha; Ranma quedó en venir a buscarme...vas a venir con nosotros a comer algo o a tomar un helado –
- Demo… - protestó Kagome levantando la mirada.
- No te pregunté si querías ir amiga...vas a ir...- afirmó Akane sacándole la lengua.
En ese momento llegó la madre de Kagome, mirando sonriente a la chica de cabellos cortos dijo – Disculpen… Akane-chan… llegó tu prometido…-
- Arigatou... – le sonrió Akane a la madre de su amiga, una vez que esta se retiró se dirigió a Kagome – te espero en cinco minutos afuera – advirtió antes de salir rápidamente de la habitación para evitar cualquier tipo de replica. Se despidió de la familia de su amiga antes de reunirse con Ranma que la esperaba cerca del templo.
- No tengo mucho tiempo para explicarte, pero Kagome está peleada con el necio de Inuyasha...así que nos vas a invitar a tomar algo...y no le menciones nada sobre el asunto...- informó lo más rápido que pudo mirando de vez en cuando hacia atrás para cambiar de tema por si su amiga se acercaba.
- Oe... ¿así me saludas? – murmuró Ranma mirando a su prometida con expresión de berrinche.
- Gomen ne – sonrió tiernamente Akane mientras pasaba sus brazos por detrás de su cuello para abrazarlo – Hola...- susurró suavemente antes de acercar sus rostros para besarlo suavemente.
Kagome llegó justo para observar a su amiga colgada del cuello de su prometido. "¡Que suerte!… Akane es la única para Ranma-kun… él sólo se enamoró una vez y es de ella… me gustaría que hubiese sido así conmigo e Inuyasha... kuso… ¿por qué no puedo dejar de pensar en él?".
Caminó hacia la pareja, se había vestido con una camisa blanca de manga hasta los codos y una falda corta de jeans tableada, apenas había acomodado sus cabellos que alborotados adornaban su espalda. – Hola... – murmuró para hacerles notar su presencia.
Ranma se separó un poco de su prometida y tomando su mano saludó: – ¡Hola Kagome!… no te preocupes por el imbecil de Inuyasha… en cualquier momento va a regresar por ti, es un cabeza dura… - dijo tratando de animar a la chica. – Ahora las voy a llevar a un lugar muy especial… ¿de acuerdo? – sonrió animadamente.
Akane le dio un leve codazo a su prometido en el estomago "baka...le hablas justo de lo que no deberíamos mencionarle" – ¡Hai!...¡vamos Kagome-chan! – sonrió alegremente.
El atardecer se dejaba caer sobre la ciudad, los chicos avanzaron
varias calles conversando sobre diversos temas, logrando en cierta
forma que la chica de cabellos azabaches olvidara por algunos
momentos sus problemas.
La conversación era bastante
animada hasta que Akane se detuvo bruscamente.- Ranma ¿dónde
nos llevas? – preguntó temiendo la respuesta del chico.
- A comer okonomiyakis… ¿les gusta la idea? – sonrió Ranma mirando maliciosamente a su prometida.
- Hai... me encantan – sonrió Kagome.
- Ranmaa...- suplicó Akane – no quiero ver a Ukyo...me da vergüenza luego de todo lo que le dije ayer por tú culpa – murmuró por lo bajo.
Ranma evadió las súplicas y quejas de su prometida lo suficiente hasta encontrarse frente al local – Aquí es – dijo señalado el negocio a Kagome. – Entremos... – afirmó mientras sonreía mirando de forma burlesca a Akane.
Los tres muchachos entraron en el local, una jovencita se encontraba cocinando animadamente media docena de okonomiyakis mientras un joven de cabellos oscuros adornados con una banda amarilla limpiaba los vidrios.
- ¡Hola Ucchan, Ryoga! – saludó Ranma sonriendo.
- Hola, Akane-san ¿cómo estas? – sonrió Ryoga acercándose a los chicos – veo que ya perdonaste a este idiota – comentó dándole un "leve" empujón a Ranma - ¿esta señorita es tu amiga ? –.
- Hai Ryoga-kun – sonrió Akane, luego se dirigió a su amiga – Kagome, te presentó a Ryoga un amigo nuestro y la chica que está cocinando es la Ukyo de quien te hablé – comentó avergonzada.
- Hola Ryoga-san...Ukyo, gusto en conocerlos – saludó Kagome sonriendo levemente.
- Hola chicos… gusto en conocerte Kagome-chan, los amigos de Ran-chan y Akane-chan son los míos – dijo sonriente Ukyo mientras se acercaba a los jóvenes.
Los chicos se sentaron en una de las mesas; como no había mucha clientela Ukyo decidió cerrar un rato para poder conversar y comer con sus amigos.
- Etto...Ukyo...- balbuceó Akane totalmente avergonzada – ayer...yo no sabía que eras tú...- de reojo pudo observar como Ranma se divertía con la situación, haciendo uso de todo su autocontrol continuó - no quise ser grosera contigo...gomen ne – finalizó sonrojada.
- No te preocupes... estaba preparada para algo así – sonrió la muchacha de cabellos castaños.
- ¿Qué fue lo que pasó? – preguntó Ryoga mirando de reojo a su novia recordando algo sonrojado lo sensual que se veía con ese diminuto vestido rojo. Inevitablemente su fértil imaginación comenzó a reproducir una escena, donde Ukyo vestida con ese mismo vestido se acercaba sensualmente a él, mientras le decía "Ryoga...me vestí así para ti...soy toda tuya...esta noche haremos TODO lo que tú desees". Las sugerentes imágenes se vieron interrumpidas por una fuerte hemorragia nasal que detuvo por completo su sonrisa embobada.
- ¿Ryoga-san¿estas bien? – preguntó Kagome mirándolo extrañada.
-..Ha...hai...- contestó el chico perdido conteniendo la hemorragia.
- Bueno… Akane se enfadó mucho, pensó que realmente Ran-chan estaba engañándola con una voluptuosa rubia – recordó Ukyo lanzando una risita. – Pero en realidad estábamos divirtiéndonos porque nos dimos cuenta que Akane estaba cerca… y le pregunté a Ran-chan que haría en la reconciliación con Akane-chan... pero el baka se puso completamente rojo y empezó a tartamudear y no me respondió nada… - agregó suspirando resignada. – Akane-chan creo que Ran-chan es muy tímido en esas cosas… ¿tú eres la que domina la situación? – preguntó codeando a la chica con una mirada pervertida.
Akane se sonrojó furiosamente – ¡Ukyo!..¿qu...qué dices?...-balbuceó mirando de reojo a su prometido que estaba mucho más sonrojado que ella - demo...."me las vas a pagar Ranma, tú quisiste venir ahora te aguantas" – inhaló tratando de controlar sus nervios antes de continuar – tienes razón...yo domino la situación – afirmó mirando con una media sonrisa al sonrojado muchacho.
Ryoga miró a Ranma de reojo – Saotome...siempre supe que algún día serías dominado por una mujer...- comentó de forma burlesca.
- Oe... ¡eso no es cierto! – exclamó Ranma mirando irritado a su prometida y a Ryoga, todavía sonrojado por los comentarios de su amiga.
- ¡Ja ja ja!...Si como no – rió abiertamente el joven del colmillo.
Kagome sonrió al ver los rostros de Ranma y Akane totalmente sonrojados para luego prestar atención a la sonrisa de Ryoga. "Tiene un cierto parecido con alguien.. ya sé.. me recuerda a Kouga-kun…" – Nee Akane-chan¿no crees que Ryoga-san tiene un parecido con Kouga-kun? – preguntó.
Akane sonrió al ver como su prometido se tensaba al escuchar el nombre del lobo – Un poco, pero Kouga tiene los ojos azules ¿no? –preguntó.
- ¿Kouga-kun¿Ese quién es? – preguntó con curiosidad Ryoga.
- Un pervertido… un idiota de coleta de ojos azules.. – masculló Ranma haciendo énfasis a las últimas dos palabras imitando la expresión de su prometida. – Seguramente por él es que Inuyasha se enojó tanto... tiene la costumbre de abrazar mujeres que no le pertenecen... – murmuró crispado.
- Um.. creo que tengo que irme.. – dijo Kagome levantándose repentinamente de la mesa.
- Kagome-chan...no hagas caso de lo que dijo Ranma – afirmó Akane mirando de reojo a su prometido algo molesta – ya sabes que suele actuar como un niño celoso, aunque de todos modos creo que ya es algo tarde amiga; cuídate mucho...nos vemos mañana – le sonrió.
- Sí… no te preocupes… es que quiero copiar los apuntes que me diste hoy y ponerme al día con las materias.. – dijo mientras tomaba su bolso - Arigatou.. me divertí mucho… espero verlos en alguna otra ocasión Ryoga-san, Ukyo.. – concluyó regalándoles una sonrisa mientras se dirigía hacia la entrada.
- Sayounara Kagome-chan, ven cuando quieras a comer… la casa invita – dijo Ukyo sonriendo abiertamente.
- Los amigos de Akane-san son siempre bienvenidos aquí Kagome-san¡nos vemos! –se despidió Ryoga.
- Insensible – regañó Akane a su prometido apenas Kagome terminó de salir – te dije que ella estaba mal...tenias que decir algo sin pensar...¡celoso!.. además ni siquiera me gustan los ojos azules de Kouga-kun – concluyó molesta.
- Oe… yo no quise molestar a Kagome, y además tenía razón… tú sabes como es Inuyasha… seguramente pelearon por eso. – murmuró Ranma mirando de reojo a su prometida.
Akane sólo suspiró, mirando a Ukyo continuó:- Cambiando de tema...todo está muy tranquilo por aquí¿no sabes nada de Shampoo, Ukyo? – preguntó Akane mirando de reojo a Ranma.
- Las últimas noticias que tuve.. ah si ahora recuerdo.. Shampoo junto con su bisabuela volvieron a China por algunos asuntos en su aldea… creo que tardaran bastante en regresar, por suerte jeje – sonrió y luego agregó – Y la loca de remate… esa tal Kodachi… se fue a estudiar a Hawai y su padre se fue con ella… ahora todo está tan tranquilo que a veces extraño las confusiones y las embrollos que armaban con su presencia – finalizó soltando una risita.
Mientras escuchaban la conversación Ryoga y Ranma devoraban dos okonomiyakis a la vez mirando atentos a las jóvenes.
- Realmente no extraño esos embrollos – contestó Akane recordando todas las veces en que Shampoo y Kodachi habían intentando lograr "algo" con Ranma. - ¿Te gustó lo que te envié el otro día Ukyo? – preguntó sonriendo traviesamente.
- Hai.. hai.. – asintió la joven de las espátulas sonrojándose levemente. – Arigatou.. Akane-chan.. también tengo algo para ti… - dijo mientras le daba un pequeño llavero del que colgaba un caballito negro de ojos azules. – Este es para ti.. – concluyó sonriendo.
- Arigatou...- contestó Akane muy sonrojada recibiendo el regalo, instintivamente su mirada se dirigió hacia Ranma.
- ¿Qué es eso¿Puedo verlo? – preguntó Ranma mientras terminaba su quinto okonomiyaki.
Totalmente sonrojada Akane se puso de pie – Etto...ya...es tarde...otro día seguimos conversando...arigatou...Ukyo, Ryoga-Kun – dijo guardando rápidamente el llavero en su bolso – ¡Vamos Ranma!...- agregó mientras caminaba rápidamente hacia la salida arrastrando con ella al muchacho.
- ¡Oe yo quería ver que te regaló Ucchan! – exclamó Ranma siendo arrastrado por su prometida.
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Hace varias horas que Inuyasha había vuelto a la cabaña, de cierta forma su corazón albergaba la secreta esperanza de poder encontrar a Kagome ahí. Se alegró al ver que las cosas de su mujer seguían en la casa, pero con el correr de las horas comprendió que ésta se había ido y que tal vez no regresaría.
- Kagome... ¿No quieres volver a verme?...maldita sea...lo merezco soy un estúpido cretino, pero necesito verte...necesito pedirte perdón...necesito decirte que te amo...que eres mi mujer y que siempre vas a serlo pase lo que pase...al menos en mi corazón...- murmuró antes de salir decidido en dirección al pozo devora-huesos.
"¿y si ella no quiere volver a verme?...si no quiere perdonarme...¿qué voy a hacer?...no quiero perderla...no podría vivir sin verla...sin escuchar su voz, sin su sonrisa, sin sentir su aroma..." se detuvo cerca del pozo perdiendo totalmente el valor para poder hablar con Kagome.
Un desagradable aroma lo sacó de sus especulaciones – ¿Viniste a burlarte de mí maldito lobo? – gruñó furioso, mirando a Kouga.
- ¡Yo Inukoro! – saludó Kouga. - ¿Por qué Kagome no esta contigo¿le hiciste algo? – gruñó el joven lobo.
- Los problemas que tenga con MI MUJER no son tu asunto...- gruñó el hanyou mirándolo de forma asesina. – lo que haga o deje de hacer con Kagome NO ES TU ASUNTO –
- A pesar de que ella dice que sólo te amaba a ti yo sigo siendo su amigo, y si lastimas a Kagome me encargaré de darte tu merecido Inukoro ¡BAKA! – exclamó mirando desafiante al muchacho.
- ¿Ella te dijo eso? – preguntó Inuyasha sintiéndose cada vez más estúpido y miserable.
- Hai… baka… ¿eres tan idiota que no sabes lo que siente Kagome por ti¿no es tu mujer? – murmuró mirando con resignación al hanyou. – Mejor me voy… y recuerda lo que te dije: una sola lágrima de Kagome bastará para que venga a darte tu merecido.. Inukoro... – murmuró mientras se alejaba rápidamente del lugar.
- Realmente soy un idiota...- murmuró el hanyou sentándose frente al pozo - ¿Me vas a perdonar esta vez Kagome?...chikuso...no merezco que me perdones...- suspiró con resignación.
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Recostado sobre su futon, Ranma observaba una cajita que había comprado unas horas antes de pasar a buscar a Akane. – Me pregunto de que forma debería dárselo… - murmuró sonriendo. "Ahora sí podremos decir que somos prometidos formalmente y por nuestra decisión… quiero que estemos juntos para siempre… caminar siempre de la mano, tener hijos que sigan nuestras enseñanzas… ver tu hermosa sonrisa todas las mañanas al despertar abrazado a ti…". El muchacho abrió suavemente la cajita con un dedo dejando ver un pequeño anillo de color plateado con una piedra azul que lo resaltaba. "Espero que te guste… no soy muy bueno en estas cosas.. pero seguro en ti se verá muy bien..".
- Akane.. – murmuró embobado mientras cerraba la cajita nuevamente y apoyaba su cabeza en la almohada. Dejó de pensar en su prometida al recordar que ella podría verlo con la cajita en sus manos, por ello se levantó y en uno de los cajones del mueble donde guardaba los futones la ocultó entre algunos papeles.
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Ya era bastante tarde, Akane por fin había terminado de leer, decidió cambiarse para dormir, buscó su pijama entre sus cosas pero una pequeña caja en el fondo de su armario llamó poderosamente su atención, la tomó y se sentó en su cama para abrirla.
Dentro de ésta encontró una nota escrita por la madre de Ranma que decía:
"Akane-chan...este es un regalo por si decides llevar a cabo lo de la luna de miel"
Totalmente sonrojada sacó de la cajita una diminuta
camisola de color blanco semi transparente; la parte del busto se
encontraba cubierta de encaje.
Sonrió y comenzó a
cambiarse. Minutos después la chica de cabellos azulados se
miraba al espejo, su escaso atuendo apenas cubría unos
centímetros desde el nacimiento de sus muslos; debajo de la
camisola sólo llevaba unas pequeñas pantaletas de
encajes también de color blanco.
Se miró por última vez y muy sonrojada se dirigió hacia la habitación de Ranma. Silenciosamente entró viendo a su prometido de pie junto al armario donde guardaba los futones.
- Vine a desearte las buenas noches...- habló suavemente sintiendo como sus mejillas se ruborizaban aún más al pensar en cómo reaccionaría el chico al verla.
El joven volteó al sentir la suave voz de su prometida y su perfume que invadía todo el cuarto. Cuando vislumbró a la chica un súbito calor invadió todo su cuerpo – Ka... kawaii... – atinó a murmurar mientras un rubor intenso cubría sus mejillas. "Akane… mi Akane…".
- Arigatou...- sonrió sonrojada Akane acercándose a él - ¿Te gusta?...es un regalo de tu mamá – comentó.
Ranma tomó de la cintura a la joven suavemente y mirándola a los ojos le murmuró : - Me encanta… - con sus manos acarició despacio su espalda, disfrutando con el roce de cada centímetro de su piel. – Eres hermosa... – finalizó mientras besaba una de sus mejillas.
Akane se arrimó más a su cuerpo, pegando con suavidad sus pechos contra el torso del muchacho – no sé que fue lo que pusieron en la carta que te dejaron a ti...pero creo que voy a tomar un consejo que tu madre me dio...- susurró cerca del oído de su novio.
- ¿Qué consejo? – preguntó Ranma mientras acariciaba el cabello de la joven, su cuerpo se tensaba cada vez más al sentir las formas de la muchacha pegarse a él.
- Que el tiempo que dure su viaje...- susurró acariciando con suavidad su espalda - ...fuera una de luna de miel...para nosotros...- murmuró mirándolo sensualmente a los ojos.
- ¿Ah si? – preguntó Ranma usando su tono de voz más seductor mientras lamía suavemente los labios de su prometida.
- Ranma...- gimió suavemente Akane.
– Me encargaré entonces de que así sea… - sonrió Ranma antes de comenzar a besar apasionadamente a la chica.
Continuará
Fin Capítulo 18
Notas de las autoras:
Si que pone entusiasmo de su parte Ranma cuando dice
que va a superarse xp, gracioso escribir la escena de su "reto"
jejejeje ojo si algún día se les ocurre hacer algo así
que no se les ocurra apostar obediencia xppp claro que si ganan puede
ser interesante xp .
Ranma en un minuto dice "Kawaii baby"
no es que estemos aún mas enfermas como para poner eso xp lo
que pasa es que el día que escribimos este capítulo
ambas vimos el capitulo "Vamos al templo de los Hongos" ¿Lo
recuerdan?
En ese cap. Ranma y Akane comen hongos del amor
y vieran ustedes el efecto que les hace xp, en el doblaje
bordea lo cursi ya que si no me falla la memoria se dicen cosas
como "mi amor", "mi vida", "mi
cielo"...bueno pues en japonés (parece que los japoneses
usan bastante el inglés) Akane le dice a Ranma "honey"
y él le dice a Akane "baby" y en una vez (que fue
cuando las autoras colapsaron y cayeron en las garras de la baba
crónica) "Kawaii baby" (baba, baba y más
baba...y se lo dice de una forma...), entonces fue inevitable el
incluir algo asi...
Sobre Kagome e Inuyasha, nosotras consideramos
que sus pleitos, al menos los que hemos visto siempre son más
dolorosos y largos ( en comparación con lo que pensamos de
Akane y Ranma) ¿vieron como Kouga no siempre le trae problemas
a la probrecita Kagome? jejeje y ¿Qué les pareció
la fértil imaginación de Ryoga¿Se les ocurre como Ranma le dara la "cajita" a Akane xp ? y ya lo dejo hasta aquí porque me esta matando la garganta xx
Bueno esperamos que les guste el capítulo y nos vemos ya en el último que deberíamos estar subiendo dentro de 4 dias más o menos : ) , ahí ya les contariamos algunas cositas sobre los dos epílogos en los que hemos estado trabajando desde hace un tiempo.
Nos vemos!
Freya.
pd¿por qué no tengo una suegra como la de Akane ;-; ¿Quién no sería feliz con una mujer así de suegra?
