Todos los personajes de las series Inuyasha y Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi...menos Iza-chan, Kenji . Shigeru, y todos los pequeños "angelitos" que aparezcan en esta historia son fruto de nuestra imaginación enferma xp
Ai wa yasei da!
por
Freya & Sakura
¡Hola a todos! Antes que todo queremos darles las gracias por la aceptación y los lindos comentarios que nos regalaron durante la publicación de nuestro primer epílogo. Sobre la última parte nos llamo mucho la atención la cantidad de personas que lo leyeron y la rapidez con que entraron...tsk lo que hace la publicidad algo hot no xp? Si tanto les gustó o si les hizo reír al menos cooperen con un review para la próxima vez xp.
Entrando en materia, hoy me toca presentarles nuestro segundo epílogo :) , que nos salió bastante más largo que el anterior ( ya estamos en 144 páginas y nos falta un poco para acabar xp es poco no se asusten xp) así que van a tener más de nuestra historia por un buen tiempo...esperamos no aburrirlos ;) ...ah! antes que lo olvidé, esta vez decidimos dividir nuestro epilogo en partes más pequeñas (15 a 20 páginas cada parte) para no matarlos xp (miren nada más como pensamos en la salud de sus ojos xp niños hace mal estar mucho rato pegados frente a la pc xpp ...no me pregunten con que moral les digo esto xp) . De corazón esperamos que sigan acompañándonos y que nuestra historia siga divirtiéndolos como lo ha hecho hasta ahora :)
Como siempre esperamos sus comentarios...vamos no es tan difícil ni tan complicado dejar un pequeño mensaje si la pasaron bien con nuestra historia :)
Epílogo II Primera parte "No todo en la vida es color de rosa"
Simbología
"blablabla" Lo que piensa el personaje.
- …. –
Lo que dice el personaje.
Cambio de escena -----------------------
Ranma lentamente abrió sus ojos. Observó a su esposa dormida sobre su pecho, su rostro estaba adornado con una sincera sonrisa. El muchacho sonriendo con ternura acarició levemente una de sus mejillas cuidando no despertarla. "Akane… despertar junto a ti es lo que deseo por siempre… el tiempo ha pasado volando prácticamente… ayer cumplimos tres años de casados… la boda… ¡je! que bien lo pasamos aquella noche… el baka de Kuno tenía razón cuando decía que Akane era una diosa con alma de tigresa…" el muchacho se sonrojó levemente "… y desde ese día hemos estado de luna de miel todos los días prácticamente… han sido los tres mejores años de mi vida… claro que siempre tenemos nuestras pequeñas discusiones…creo que lo más difícil ha sido intentar detenerla cuando se le ocurre cocinar… no viviría para contarlo si hubiera dejado que cocinara todos los días desde que nos casamos… pero Ranma Saotome conoce las técnicas para "domar" a la fiera y conseguir que se olvidé por completo de la cocina… ¡je! ciertos trucos que aprendí cuando…"entrenábamos"…"
Flash back
Casi dos años atrás, en el Dojo Tendo todos disfrutaban de un almuerzo familiar. Kasumi se había casado con el doctor Tofu medio año después de la boda de Ranma y Akane, la hermana mayor de los Tendo se encontraba en su noveno mes de embarazo viviendo felizmente en una casita próxima al consultorio de Ono.
- Debo ir a cuidar de Kasumi-chan, en cualquier momento puede nacer el bebé y quiero estar ahí para ayudarlos... – sonrió Nodoka mientras tomaba su bolso y se dirigía a la salida. – ¡Sayounara! – se despidió.
Akane se despidió con una sonrisa de su suegra, de reojo observó la expresión del resto de su familia, Nabiki se veía levemente preocupada y los tres hombres de la casa comían totalmente relajados – Oneechan...no te preocupes, si tienes que salir yo puedo encargarme de la cena – afirmó con una gran sonrisa.
- Mm...eh...arigato Akane...- balbuceó Nabiki – tengo que irme inmediatamente – comentó pensando en su sobrevivencia – ¡Nos vemos! – dijo antes de salir a toda velocidad de la casa.
- No te preocupes Akane… podríamos salir a comer algo ¿no, oji-san? – preguntó Ranma bastante nervioso.
- Ha...hai...tu esposo tiene toda la razón hija...no tienes que molestarte ...¿no, Saotome? – contestó Soun con un clara expresión de pánico.
El Panda inquieto, enseguida escribió y mostró un cartelito: (Hai, hai, te ves muy cansada hija… has estudiado mucho todo el día… mejor salgamos, está muy bonito el día.)
La chica de cabellos azulados observó con detención la expresión de los tres hombres - Estoy perfectamente bien...- contestó fingiendo una sonrisa – tengo energías como para cocinar todo el día – afirmó poniéndose de pie para dirigirse decidida hacia la cocina.
- ¡Ranmaaa!... ¿Quieres que Akane nos mate a todos?... ¡Haz algo! – suplicó Soun mirando dominado por el pánico al chico de la trenza.
- ¿Por qué yo?, de ninguna forma voy a arriesgar mi vida... – murmuró Ranma retrocediendo mientras cruzaba sus brazos por atrás de su cabeza.
- ¡Porque es tu mujer! – rápidamente Soun comenzó a dirigirse hacia la salida – amo a mi hija, pero quiero conocer a mis nietos antes de morir – comentó con lágrimas en los ojos – voy a visitar a Kasumi...- informó antes de salir a toda prisa de la casa.
El Panda corrió detrás de su amigo mostrando un cartel: (Yo también me voy¡buena suerte, hijo!... ¡Espero que sobrevivas como el gran Saotome que eres…!)
Ranma maldijo por lo bajo al par de cobardes que tenía por padre y suegro, luego meditó unos segundos la situación, finalmente, se decidió por enfrentar a su "dulce" esposa. Se dirigió a la cocina caminando orgullosamente, dispuesto a mostrarle a su mujer quien era el que llevaba los pantalones en la relación. Una vez que estuvo en la entrada se apoyó en el umbral y la observó de forma arrogante – Oe… Akane… vamos a Ucchan's… deberías obedecerme, soy tu esposo... – afirmó mirándola fijamente a los ojos.
Akane pestañeó un par de veces mientras analizaba la mirada de su esposo, con una dulce sonrisa se acercó hacia un Ranma que comenzaba a entrar en pánico – Anata...gomen ne...tienes razón debí preguntar que era lo que deseabas...- habló con su tono de voz más dulce – como buena esposa debo obedecer y aceptar en silencio cada una de tus decisiones...- continuó haciendo grandes esfuerzos por aguantar sus carcajadas al ver la expresión entre perpleja y triunfal de Ranma – demo, no puedo olvidar que entre mis sagrados deberes de esposa está el preparar de comer para ti ¿ne anata? – preguntó con un tono claramente irónico – ¡jajajajaja! B-a-k-a... ¿no me digas que ya habías creído todo? – rió abiertamente mientras se acercaba a la despensa para tomar algunos ingredientes para la tarta que pensaba preparar – A estas alturas deberías saber que la postura de esposo dominante no te sirve conmigo... ¿me conociste dócil y sumisa? – preguntó mirando juguetonamente al muchacho – aún no voy a preparar la cena...quiero hacer una tarta de frambuesas antes... ¿por qué no vas a ver televisión con nuestros padres? –
Ranma observó a su mujer claramente irritado. "Kuso…
pensé que esto funcionaría… ¿qué puedo
hacer? Insistir con la postura del "macho dominante" no es buena
idea… creo que ahora en vez de reírse querría
golpearme con su mazo… tratar de conquistarla haciéndola
olvidar el tema tampoco parece buena táctica… se le ve muy
interesada en lo que hace" pensó mientras observaba a
Akane ya usando su delantal y completamente compenetrada en el
libro de recetas mientras buscaba algunos ingredientes. "Lo
mejor es tratarla dulcemente y decirle que no es necesario…"
el muchacho abandonó sus pensamientos para recobrar postura y
responder:
– El tío y oyaji se fueron… - alegó,
luego, cambiando su expresión a una totalmente dulce se acercó
a su esposa tomando una de sus manos entre las suyas - Akane… mi
amor… no es necesario que te estreses con este tipo de cosas…
ayer tuviste un examen muy difícil y por lo que me comentaste
tienes una exposición en dos días… si quieres ordeno
algo por teléfono mientras estudias tranquila... ¿ne,
koishii? – preguntó utilizando su más tierna mirada.
- ¿Eh?..etto...yo...no...no te preocupes – contestó Akane levemente sonrojada – cocinar me relaja mi amor – sonrió acariciando con ternura una de las mejillas de Ranma – y no tengas miedo...voy a ser cuidadosa...no quiero quedar viuda anata, pero que ni se te ocurra distraerme – comentó sonriendo de forma burlesca mientras colocaba sobre la mesada algunas tazas de harina.
- Etto... bueno, al menos acepta que te ayude… no tengo nada que hacer, y me gustaría cocinar contigo… ¿te molesta? – preguntó Ranma penetrando a su esposa con sus ojos azules utilizando su mejor sonrisa.
- ¿Pretendes ayudarme mirándome de esa forma? – sonrió una sonrojada Akane – Me distraes cuando me miras así Ranma y lo sabes...-afirmó moviéndose hacia el otro lado de la mesada quedando frente a su esposo – además...- agregó tomando un poco de harina – podrías ensuciarte mi amor y no quiero eso...- finalizó mientras soplaba la harina que tenía en su mano, dejando el rostro y cabello de su esposo levemente cubiertos de blanco.
Ranma estornudó y bastante disgustado se limpió la cara con una de las mangas de su camisa. Con expresión de niño con berrinche le habló a su esposa: - Oee… y me harás creer que eso no fue con intención¿ne? – preguntó observándola de reojo. Decidido tomó un puño del paquete de harina y se lo tiró enérgicamente en el rostro a la chica manchando su cabello, rostro y parte de la ropa de arriba. – Ahora estamos a mano...koishii... – sonrió seductoramente el chico.
- ¡BAKA!...- refunfuñó Akane limpiando su rostro – ¡No! No estamos a mano...anata... – soltó mientras tomaba bastante harina con uno de sus puños, rápidamente se la lanzó dándole en todo el rostro – ahora si lo estamos mi amor...- comentó de forma burlesca mientras se alejaba un poco del alcance de su esposo.
Ranma se acercó a la mesada, acorralando a su mujer contra ésta, con uno de sus fuertes brazos rodeó la cintura de la chica para evitar que escapara. Con la ayuda de uno de sus dedos estiró la blusa de su esposa, lo suficiente para meter algo adentro, mirándola triunfal tomó el paquete de harina, y vació casi la mitad dentro del escote de una sorprendida Akane. – Con Ranma Saotome no se juega… cariño... – sonrió victoriosamente.
- ¡Ahhh!...¡tú!...¡tú!...- masculló Akane mirándolo furiosa, con rapidez tomó uno de los huevos que había colocado sobre la mesada para estrellarlo con fuerza en la cabeza del chico – Créeme mi amor... - sonrió traviesamente - con Akane Saotome tampoco se juega...- afirmó mirándolo retadoramente.
- Kisama... – murmuró Ranma rabioso tratando de quitarse el pegajoso líquido del cabello. – Ahora verás… - susurró sonriendo maliciosamente. El muchacho tomó a la chica entre sus brazos apresándola fuertemente contra él mientras deslizaba sobre su cara, su cuello y sus brazos un trozo mantequilla semiderretida
- Grosero...baka...infantil...- refunfuñó Akane tratando de librarse del fuerte abrazo de su esposo – suéltame...te lo advierto...- amenazó frotando su cuerpo cada vez más contra el de su esposo.
- Mmm...Akane...Te ves muy sexy así koishii… ¿sabías? – murmuró Ranma sensualmente mientras observaba con detenimiento el agitado semblante de su mujer. No pudo evitar sonrojarse levemente al comenzar a sentirse bastante acalorado por los insistentes movimientos de Akane.
- ¿Eh?... ¿Ra...Ranma?...- balbuceó Akane dejándose dominar totalmente por los agradables escalofríos que le provocaban la mirada y el tono de voz utilizados por su esposo. – Mmm tú también – susurró suavemente recorriendo con la mirada el cuerpo de Ranma.
- Akane... – jadeó Ranma mientras rápidamente la tomaba en brazos para sentarla en la mesada de la cocina. – Te ves extremadamente sexy con ese delantal… - murmuró seductoramente mientras se colocaba entre las piernas de la chica.
- Mm... ¿en serio? – susurró Akane rodeando con sus piernas la cintura de su esposo.
- Hai.. – afirmó el chico comenzando a besar el cuello de su mujer, totalmente excitado.
- Mm Ranma...- gimió suavemente Akane abrazándose con fuerza a su esposo – jejeje...Ranma...me haces cosquillas...Ranma...-
Fin Flash back
- Ahmmm Ranma...mmm Ranma... – murmuró una aún dormida Akane llamando la atención de su esposo.
Ranma se sonrojó furiosamente al sentir los murmullos de su esposa sintiendo un súbito calor recorrer todo su cuerpo. – Ak... Akane... – balbuceó mientras acariciaba el cabello de su mujer, la cual estaba cómodamente reposando sobre su cuerpo.
- Ahmm...Ran...Ranma...me encanta...mmm... – gimió levemente entre sueños Akane.
- Mm... kuso... – susurró Ranma, todo su cuerpo comenzaba a estremecerse con los gemidos de su mujer. Lentamente deslizó del cabello de la chica sus manos hasta su cintura acariciándola deseoso. – Despierta... koishii... – murmuró bastante acalorado.
Akane abrió los ojos encontrándose con el rostro de su sonrojado esposo – Ohayou anata...- sonrió antes de darle un leve beso en los labios - ¿Por qué me despertaste? Duerme un poco más... – protestó débilmente mientras volvía a acurrucarse entre los fuertes brazos de Ranma
- Mmm...Ranma... oh Ranma… me encanta… - murmuró Ranma imitando la voz de su mujer mientras reía traviesamente. - ¿Qué te estaba haciendo en sueños koishii? – susurró sensualmente mirándola directo a los ojos.
Totalmente roja Akane se separó de él recostándose a su lado – No sé de qué estas hablando...además no recuerdo lo que soñé...- afirmó evadiendo la mirada de Ranma - ¿por eso estabas tan rojo cuando desperté?– preguntó mirándolo con curiosidad.-...pervertido... -
- Claro… te creo... – contestó Ranma con una sonrisa burlona en su rostro. – Y con respecto a lo de pervertido… hai, lo admito… contigo soy el más pervertido de los hombres... – finalizó mientras comenzaba a rozar su lengua en el cuello de su esposa. – Necesito que cumplas con tus obligaciones maritales... koishii... – susurró interrumpiendo su labor para luego continuar.
- Mmm Ranma...- gimió suavemente Akane arrimando su cuerpo al de su esposo, despacio comenzó a depositar pequeños besos en su pecho – sabes que me encanta cumplir con ellas anata...pero tenemos que salir...mmm... – suavemente deslizó una de sus piernas contra las del muchacho.
- Al diablo con eso… vayamos más tarde... – murmuró Ranma acariciando con deseo el muslo de la pierna que Akane había entrecruzado entre las suyas. El joven de la trenza continuó con su recorrido de besos en el cuello y observó con gran lujuria los pechos de su esposa. – Akane... – gimió excitado acercándose a estos.
- Ahmm Ran...Ranma...me encanta...mmm – jadeó Akane totalmente excitada atrayendo aún más hacia sus pechos el rostro de su esposo.
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En el Sengoku-Jidai todo era paz y tranquilidad, pero en los alrededores de una rustica cabaña rodeada de flores y de un gran bosque reinaba una extraña calma...calma que era un verdadero regalo de los cielos para un agotado padre que trataba de descansar recostado en lo más alto de un gran árbol.
"¡Keh! Este maldito silencio comienza a ponerme nervioso..." una media sonrisa se formó en su rostro "no puedo negarlo soy el hombre más feliz del mundo...siempre estuve solo hasta que ella llegó a mi vida...Kagome...mi hermosa mujer...llevamos más de seis años juntos y han sido los mejores años de mi vida...que más puedo pedir... estoy junto a la mujer que amo...tenemos una hermosa hija...y un par de diablitos que no sé de dónde demonios sacaron ese maldito carácter..."
Flash back
Habían pasado un par de semanas desde aquella apasionada noche que tuvieron Inuyasha y Kagome el día de la boda de Ranma y Akane. El joven hanyou jugaba con su hija sentados en el césped mientras observaba a su mujer sumergida entre sus aburridos libros. Un intenso aroma a chocolate y a crema proveniente de Kagome, lo hizo dejar de prestar atención a su bebé "Chikuso...me estoy volviendo un maldito degenerado...diablos esa noche fue realmente increíble" el calor que lo recorrió con rapidez, se reflejó de inmediato en su rostro "kuso, kuso, KUSO...estoy peor que Miroku...mmm...Kagome...¡PARA DE UNA VEZ IDIOTA!...demo ¿por qué tiene ese aroma?...y si ella estuviera...nah no puede ser ¿o si?"
- ¿Inuyasha...? – habló Kagome observando curiosa la mirada desenfocada del muchacho. - ¿Te sucede algo? – preguntó tomando a la criatura en sus brazos que había gateado hasta donde se encontraba ella por la falta de atención de su padre.
- Etto...Kagome...hace un par de semanas que no dejo de sentir aroma a chocolate y a crema y...es decir...esos aromas provienen de ti...- afirmó el hanyou mirando con curiosidad su expresión.
Kagome dejó a la bebita sentada en el suelo junto a su muñeca favorita - Mm... Inuyasha… ¿todavía piensas en eso? – susurró caminando con sus pies y manos hasta acercarse a su esposo. – ¿Es que acaso no fue suficiente para ti... koishii? – preguntó sensualmente.
- Kag...Kag..Kagome...yo...yo...hai...pe...pero...Kagome...-balbuceó retrocediendo algo asustado y haciendo grandes esfuerzos por controlarse para no abalanzarse sobre su mujer – matte...onna...matte...esto...deberías saber que es probable que tengamos dos cachorros más en nueve meses...koishii...-
- Jaja... ¿estas bromeando, ne? – sonrió Kagome un poco nerviosa.
Inuyasha negó con la cabeza – Dos...y no estoy bromeando...etto y no estábamos tomando precauciones...Kagome...bueno una vez dijiste que querías que tuviéramos muchos pequeñitos corriendo por la casa...- agregó con una media sonrisa.
Kagome entró en shock nervioso quedándose en silencio durante unos minutos. - ¿¡DOS!? – preguntó totalmente escandalizada.
- Ha...Hai...- afirmó Inuyasha poniéndose de pie y comenzando a alejarse lentamente de su mujer la cual se veía con claras intenciones de asesinarlo – Oe...no...no me...me mires así...esa noche estabas increíblemente apasionada...también cooperaste bastante...- murmuró nervioso.
El aura de Kagome se enfrió y derrotada se sentó de rodillas mirando hacia el suelo cambiando de expresión a una de total desconsuelo. – Inuyashaaa... ¿cómo voy a hacer para terminar de estudiar? – gimoteó con algunas lágrimas formándose en sus ojos.
Inuyasha suspiró sentándose luego al lado de su mujer – No veo el problema...- afirmó mientras la estrechaba fuertemente entre sus brazos – estaremos juntos...cuidaremos juntos de ellos koishii...no te preocupes...-
Kagome sintiéndose protegida entre los fuertes brazos de su esposo sonrió nuevamente. – Son dos… dos bebés... – su sonrisa aumentó - ¿Alguno de ellos será niño?... yo quiero que sean iguales a ti... – susurró Kagome dulcemente.
- Si se parecen a mi serán muy fuertes...- contestó Inuyasha sonriendo orgullosamente – pero no te preocupes sean niños o niñas...su padre cuidará sin problemas de ellos...se controlar muy bien a los mocosos... –
Fin flash back
- ¿Por qué demonios tuve que abrir mi bocota ese día?...seguro fue un maldito castigo divino...- masculló Inuyasha. Un par de chillonas vocecitas gritando "oyaji" provocaron que una vena se marcase levemente en su sien. - Chikuso...- gruñó – se supone que debían quedarse en casa hasta que su madre viniera a buscarme... ¡qué ni se les ocurra tratar de subir mocosos del demonio! – advirtió.
- Demo... demo... ¡¡oyajiii!! – hiparon los pequeños tratando de aferrarse con sus garritas al tronco del árbol. Eran dos vigorosos pequeños de dos años y algunos meses, idénticos a su padre. Ambos de dorados ojos, dotados de pequeños colmillitos que los hacían ver extremadamente adorables y cabello hasta los hombros, la única diferencia era que Shinichi poseía el cabello color azabache con unos toques azules como el de su madre, Mamoru era una réplica exacta de su padre. Ambos habían heredado el "dulce" carácter del hanyou.
- Pero nada...tienen que obedecer a su padre...se quedan... ¡ABAJO!...-ordenó Inuyasha mirando de reojo a sus retoños.
- Baka...oyaji... baka...- murmuró Mamoru mirando con los ojos vidriosos hacia donde estaba su padre.
- Ieee… baka, baka.. – susurró Shinichi comenzando a trepar. – Ikuso.. Mamoru – dijo volteando la cabeza mirando a su hermano. El pequeño cachorro asintió y siguió a su hermano.
Al dejar de sentir las vocecitas de sus cachorros, Inuyasha observó nuevamente hacia abajo – ¡Kuso!...mocosos endemoniados...- murmuró entre dientes antes de bajar de un salto, rápidamente tomó por la parte de atrás de sus ropas a sus hijos, los acercó hasta su rostro para mirarlos severamente - ¡¿Cuándo va a ser el maldito día en que me obedezcan mocosos?! ...¿por qué mierda tenían que salir con ese carácter?... ¿es que no saben obedecer?...chikuso...-
En ese momento llegó Kagome, en su rostro se reflejaba que estaba bastante irritada, venía con Izayoi, la pequeña sostenía dos dedos de su madre con su diminuta mano, el par de niños había desaparecido mágicamente de un momento a otro cuando la mujer estaba preparando su baño. – ¡¡¿Shinichi... Mamoru..¿Dónde se metieron? – exclamó mirando hacia todas partes. Luego se percató que junto al Goshinboku se encontraba su esposo que sostenía en el aire al par de pequeños mientras los regañaba. – ¡INUYASHA! – gritó. – ¡¡Son prácticamente bebés!!...¡No tienes que tratarlos así! – protestó Kagome acercándose a los tres.
Inuyasha acomodó a los niños cargando a uno en cada brazo – ...cuando trataban de subir el árbol no lo parecían... – gruñó mirando de reojo la expresión angelical que los mocosos habían adoptado al ver a su madre.- se parecen a ti ...siempre tratando de hacer cosas riesgosas...-murmuró por lo bajo.
- Mou... no eres nada paciente con ellos... – suspiró Kagome resignada mientras tomaba a los pequeños en brazos. – Sé que suelen ser muy hiperactivos... eso es algo que heredaron de ti... anata… pero son unos ángeles... ¿ne, bebés? – susurró Kagome totalmente enternecida estrechando en sus brazos a los pequeños hanyous.
- ¡Otou-chan! cuéntame un cuento… y llévame en tu espalda hasta casa.. ¡onegai! – suplicó la chiquilla abrazando una de las piernas de su padre.
Inuyasha sonrió resignado – si como no...ángeles...- murmuró por lo bajo. Miró con ternura a su hija antes de tomarla en brazos – Tú si eres un ángel, princesa...- sonrió mirando con ternura a la niña – eres igual a tu madre cuando ella no está enojada...- murmuró para ser oído sólo por su hija – te voy a contar todos los cuentos que quieras...- dijo antes de levantarla y acomodarla en su espalda.- ¿Vamos a casa Kagome? – sonrió a su mujer.
- ¡Arigatou... otou-chan! – sonrió Izayoi rodeando con sus pequeños bracitos el cuello de su padre. La pequeña de tres años y medio era un poco más alta que sus hermanos, su cabello era corto a excepción de un pequeño mechón que caía en su espalda el cual Kagome disfrutaba trenzándolo o atándolo con una liguita con dos bolitas, sus brillantes ojos dorados eran iguales a los de Inuyasha, y además sus colmillos se habían desarrollado como los de su padre al igual que sus garritas.
- Hai... vamos... – sonrió Kagome colocándose al lado de su compañero mientras caminaban en dirección a la cabaña.
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- Shimatta...vamos a llegar muy tarde a la casa de Kagome...- murmuró una sonrojada Akane mientras se colocaba una falda tableada color rosa que le llegaba hasta las rodillas - "él me convence muy fácil de lo que sea...jeje de todos modos desde que éramos novios tengo muy claro como "domar" al "caballo salvaje" , pero no puedo negarlo...realmente me encanta estar a su lado...estos tres años han sido maravillosos" la joven suspiró mientras subía el cierre de su falda "nos ha ido muy bien...ya pasó casi medio año desde que me gradué, realmente tuve suerte...mi cuñado me ofreció trabajar con él pero preferí buscar algo por mi misma para tener más experiencia y no me costó mucho encontrar empleo en uno de los hospitales más grande de la ciudad..." sonrió mientras se dirigía al armario para buscar una blusa "no quise trabajar tiempo completo en ese lugar porque cierta directora que creo que aún aspira a ser mi madrastra...me ofreció trabajar algunos días en la enfermería de la escuela...y debo aceptarlo...lo que realmente me hizo aceptar ese empleo fue la posibilidad de estar cerca del atractivo profesor de deportes que trabaja ahí..." lentamente se colocó la blusa.
- Que silenciosa se siente la casa cuando estamos solos...- sonrió Akane - ... tengo que agradecerle a la señora Kuno por invitar a papá y a los tíos a su casa este fin de semana...
Flash back
Más de un año atrás en el comedor de los Tendo se encontraban Akane y Kasumi tratando de mantener una discreta charla aprovechando que Soun y Genma estaban muy concentrados en su partida de shogi.
- Mañana es el cumpleaños de papá...es raro que Nabiki siga de viaje...siempre hemos escogido el regalo juntas...- murmuró Akane.
- Hai… pero estoy segura que de un momento a otro llamará o aparecerá de imprevisto… no te preocupes hermanita... – sonrió Kasumi.
- Deben estar recorriendo el mundo, el imbecil de Kuno obedece todo lo que mi cuñada le ordena¿ne Akane? – sonrió Ranma tomando una galleta de una bolsa.
- Eso espero...- suspiró Akane – pobre Kuno no deberías tratarlo tan mal... quien sabe tal vez hasta se case con Nabiki...y bueno todos los hombres suelen obedecer a todo lo que les piden las mujeres que aman... ¿ne Ranma?- sonrió mirándolo traviesamente.
- Oe… yo no creo eso... – exclamó Ranma levemente sonrojado. Rápidamente se acercó a su esposa y le susurró por lo bajo – No todas las cosas... además la mujer debe respetar también los deseos de su marido¿ne koishii? – sonrió maliciosamente.
- ¿No crees que Nabiki se vaya a casar con Kuno? – preguntó Akane mirando de forma juguetona a su esposo – sólo si esos deseos son placenteros para la mujer...anata...- le murmuró sensualmente al oído.
Ranma se sonrojó furiosamente.
- ¿De qué hablan chicos? – preguntó Kasumi sonriendo inocentemente.
- ¡Tadaima! – exclamó con un tono de voz muy alegre Nabiki ingresando al comedor seguida por su novio - ¿reunión familiar? – preguntó al ver a Kasumi en la sala – que bien porque tenemos una noticia que darles –
- ¡Nabiki!...¿Dónde demonios te habías metido? Ya pensábamos que no regresarías a tiempo – refunfuñó Akane.
- Nee Akane...yo también los extrañé...- comentó Nabiki arqueando levemente una ceja.
- ¡¡Hijaa!!... ¡Cómo abandonas así a tu padre!...¡Estaba muy preocupado por mi pequeña! – exclamó Soun con lágrimas en los ojos corriendo a abrazar a su hija.
- Okaeri nasai… hermanita – sonrió Kasumi.
- Nee Otousan...no exageres...- dijo Nabiki mientras se separaba con esfuerzo del asfixiante abrazo de su aprensivo padre – además estaba con mi esposo...- soltó mientras se formaba en su rostro una traviesa sonrisa al ver el shock causado en su familia.
- ¿TU QUÉ? – preguntó Akane mirándola totalmente traumatizada.
- Tendo Nabiki y Tatewaki Kuno han unido sus vidas para siempre… hace exactamente 7 días, 5 horas, 9 minutos y 3 segundos – sonrió radiante Kuno mientras se peinaba el cabello con sus dedos. – De ahora en adelante viviré con mi Diosa por toda mi vida y tendremos muchos hijos que nos llenen de felicidad… y podré saciar mis instintos todas las noches como deseaba... – murmuró lo último con un visible destello de lujuria mientras observaba descaradamente la figura de su esposa.
- ¿Hijos?...¿Muchos hijos?...sigue soñando Kuno-chan...no pienso tener hijos aún...- afirmó Nabiki mirando con seriedad a su flamante esposo.
- Na...Nabiki... ¡¿cómo pudiste casarte sin avisarle a tu familia?! – la regañó Akane, luego miró a su padre quien se veía totalmente shockeado - ..creo que mataste a otousan – murmuró.
- Tendo Akane… sé que estás desilusionada por esta unión tan inesperada… sabes que mi corazón es lo suficientemente magnánimo como para albergar en él a más de una mujer, pero Nabiki Tendo me hizo prometer que no me fijaría más en ti o en la diosa de cabellos de fuego… sabes la gran influencia que tu hermana provoca en mi persona… pero no te decepciones criatura hermosa… podrás llamarme onii-sama… te lo permito de corazón… - afirmó Kuno tomando una de las manos de la chica.
Rápidamente Ranma mandó a volar a Kuno de un extremo a otro de la casa con un gran puñetazo. – Bienvenido a la familia... Kuno-senpai... – sonrió irónicamente el chico.
Akane contuvo una risita, miró de reojo a su esposo en su rostro se reflejaban algo de celos – Arigato...celoso...- murmuró para ser escuchada sólo por Ranma.
Soun lentamente volvió a la realidad, derramando algunas lágrimas chilló – ¡HIJAAAA!... ¿CÓMO PUDISTE HACERME ESTO? NI SIQUIERA NOS AVISASTE… ¿ES QUE ACASO QUIERES MATARME? –
- No exageres...si te hace feliz podemos volver a casarnos...- contestó Nabiki sin prestarle atención al llanto de su padre.
Soun lloró con más fuerzas, Kasumi se acercó a su padre y sonriente lo consoló. – Otou-san… sabes que Nabiki es así, no quería lastimarte.. are are.. –
De imprevisto el hombre dejó de soltar lágrimas y sonriente habló – No importa, de todas formas estoy feliz porque tendré muchos nietos… estoy seguro que con mis tres hijas tendré más de diez nietos – sonrió satisfecho comenzando a llorar de nuevo pero esta vez de felicidad.
- No te hagas ilusiones papá...no pienso tener hijos aún...- gruñó Akane mirándolo con el ceño fruncido.
- A no ser que pretendas cuidarlos a todos tú...porque no pienso quedarme en casa a cuidar niños...no en mucho tiempo...- comentó Nabiki mirando lúgubremente a su padre.
- Are.. are.. no sé si tengamos otro hijo con Ono… pero no te preocupes padre, estoy segura que mis hermanitas sólo lo dicen para molestarte, algún día tendrás ésta casa rodeada de pequeñitos.. – sonrió afablemente Kasumi.
Fin Flash back
"Papá no ha vuelto a hablar sobre los muchos nietos que desea tener...al menos a nosotros no nos han vuelto a mencionar el tema..." suspiró.
- ¡Oe Akane¿por qué tardas tanto? – preguntó Ranma abriendo la puerta de la habitación, al notar que su mujer tenía la blusa abierta sintió como sus mejillas se encendieron. – Etto… - balbuceó mirando al suelo.
- Yo...yo...ya estoy casi...- Akane se interrumpió cuando su mirada se encontró con la de su esposo, al parecer ambos comenzaban a recordar su noche de bodas...
Flash back
Sólo la tenue luz de luna iluminaba la habitación, sobre la cama yacía una pareja de recién casados, la mujer se veía algo agitada, un poco sonrojada, y una gran sonrisa adornaba su rostro; el hombre estaba totalmente rojo y con la mirada perdida, pero su rostro reflejaba una gran satisfacción.
- Nee...Ranma... ¿sigues con vida? – sonrió pícaramente Akane mirando a su esposo que se encontraba con sus brazos esposados a los barrotes de la cama.
- Ha... hai... – balbuceó Ranma notablemente sonrojado. – No sabía que tuvieras tanta energía koishii... – murmuró mirando intensamente a su esposa.
- No te enseñé toda la energía que tengo realmente anata...tuve que controlarme...no quería quedar viuda en la noche de bodas...- comentó Akane mirando con una sonrisa burlona a su esposo.- por un momento creí que te perdía mi amor...- concluyó sacándole la lengua.
- Oe… Ranma Saotome no es así de débil – sonrió el muchacho tratando de recomponer compostura. – Tendrás Ranma por mucho tiempo amor… así que despreocúpate – le guiñó el ojo seductoramente. – Si quieres probamos de nuevo pero ahora tú serás la prisionera... – murmuró observando retadoramente a su mujer.
- ¿Quién dijo que deseo liberar a mi prisionero? – preguntó Akane mirando intensamente a su esposo – no...aún no anata...- le susurró sensualmente al oído, despacio deslizó uno de sus dedos por los pectorales de Ranma – hay muchas cosas que quiero hacerte antes de liberarte...- murmuró de forma sugerente.
- Mm... pero yo también tengo planeadas algunas cosas para hacerte a ti koishii.. – susurró Ranma con un enronquecido tono de voz observando con deseo a su mujer. – Tantas que podríamos seguir toda la noche hasta el amanecer... – finalizó sonriendo provocativamente.
El tono de voz de su esposo desató fuertes ráfagas de deseo que recorrieron rápidamente todo su cuerpo, centrándose especialmente en su bajo vientre – Te suelto y me convierto en tu prisionera...- susurró sensualmente - sólo si respondes algo...pero tienes que prometer que dirás la verdad...-
- Ha.. hai.. – asintió el chico de la trenza sonrojado.
- ¿Dónde está el sostén que me robaste hace tres años? Lo quiero de vuelta Ranma...- le susurró suavemente al oído.
- Ah… ¿aún recuerdas eso? – sonrió Ranma maliciosamente. – Lo tengo muy bien escondido… demo… si me liberas te diré... – finalizó penetrando con su azul mirada a su mujer.
- Claro que sí...era mi favorito...- contestó Akane con una expresión cercana al berrinche, rápidamente alcanzó las llaves de las esposas que había dejado sobre una mesita al lado de la cama – espero que cumplas lo que prometiste...-sonrió una vez que terminó de abrir las esposas.
De un movimiento rápido el chico se colocó sobre su mujer, sonriendo triunfalmente se acercó a los labios de la chica entreabiertos esperando ser besados, con un apasionado beso selló su boca acariciando con disimulo sus brazos, la muchacha agitada correspondió igual de fogosa que su esposo, Ranma aprovechó el descuido y estiró los brazos de la chica para luego esposarla en los barrotes de la cama. Lentamente rompió el beso y con una sonrisa victoriosa murmuró – Yatta... –
- ¿Eh?...- balbuceó Akane aún algo distraída por el beso – pero... ¿qué demonios? – refunfuñó moviendo un poco sus brazos – Ranmaaaa...tramposo...se supone que me responderías – murmuró mirándolo con una expresión cercana al berrinche, al recordar la situación en que se encontraba un leve sonrojo coloreó sus mejillas – Mmm... ¿qué me vas a hacer? – preguntó aún más roja al sentir la intensa mirada de su esposo - ...dime anata... ¿voy a recordar por siempre esta noche? – reiteró mirándolo deseosa.
- Hai... por siempre... – murmuró roncamente el muchacho recorriendo deseoso con la mirada el cuerpo de su mujer. – No te preocupes… después te lo devolveré... ahora podemos hacer otras cosas mucho más divertidas ¿ne..? – murmuró acercándose a los pechos de la joven lamiéndose sus labios. - ¿Decías que creíste que me ibas a perder? Iie… ahora te demostraré de todo lo que es capaz un Saotome... – jadeó colocándose sobre el cuerpo de la chica, sus ojos llameantes de la pasión se iluminaron centelleando al observar cada porción de la suave y tersa piel de su esposa. – Te prometo que nunca en tu vida olvidarás este momento… - finalizó sellando la boca de su mujer con un ardiente beso.
Fin flash back
- Deja de recordar esas cosas Ranma...- sonrió Akane levemente sonrojada mientras cerraba lentamente su blusa- ...realmente pensé que nunca me lo devolverías – comentó indicando el sostén que llevaba puesto.
Ranma se sonrojó furiosamente. – A fin de cuentas el cambio fue bueno¿ne koishii? Me divertí mucho esa noche… fue divertido dominar a la fiera… además que sé perfectamente que a ti te encanta que yo tenga el control… ¿recuerdas? – sonrió lascivamente.
Con el ceño levemente fruncido y totalmente roja Akane miró a su esposo – Fue buen cambio...yo también me divertí...- contestó acercándose hasta quedar frente a él – cuando dije eso no estaba pensando...todo fue culpa de tu madre...comienzo a creer que lo planeó todo...- refunfuñó mirándolo molesta.
- Hai... hai... como tú digas – sonrió traviesamente Ranma tomando a su esposa de la muñeca. – Apurémonos que es tarde… si quieres más tarde me inventas más pretextos para negar lo innegable… - finalizó sonriendo sagazmente antes de correr por las escaleras arrastrando prácticamente a una molesta Akane.
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En el Templo Higurashi todo parecía tranquilo, era un sereno mediodía, aparentemente todo estaba en silencio a excepción de algunos cantos de las avecillas que reposaban en los árboles lindantes al templo y casa.
Kagome se encontraba en la cocina junto a su madre charlando
animadamente mientras preparaban ramen casero para almorzar, el
abuelo se tomaba una siesta apaciblemente en el sofá de la
sala. La muchacha de cabellos azabaches sonrió mientras se
dirigía a la sala, orgullosa portaba un delantal color azul
que se ajustaba en la cintura resaltando con generosidad su cuerpo
"Inuyasha… estos seis años fueron los mejores de mi
vida… nunca imaginé que todo acabaría de esta
forma… hace poco después de tantos sacrificios pude terminar
mis estudios… y además conseguí un puesto decente en
el mismo hospital que Akane-chan… claro que trabajo a medio tiempo,
porque también ayudo a los heridos en el Sengoku
mientras estoy en la época antigua…".
La muchacha
se sonrojó. "Ya tenemos tres preciosos niños…
los pequeños iguales a mi Inuyasha… hasta heredaron su dulce
carácter… aunque pensándolo bien ellos son más
tiernos que su padre… no sé por qué insiste tanto en
que los pequeños se comportan mal… puede que algunas veces
sean traviesos... pero mis angelitos son lo más tierno que
existe en este mundo.." la muchacha interrumpió sus
pensamientos cuando se percató del caos que era el lugar:
Souta e Inuyasha estaban jugando a los videojuegos totalmente
compenetrados en eso mientras que el par de chiquillos molestaba al
viejo gato de la familia: Buyo. Shinichi se había montado
sobre el pobre animal y Mamoru estiraba los bigotes de la criatura
que gruñía desesperado pidiendo auxilio a su dueña.
- ¡INUYASHAAAA!...¿NO SE SUPONÍA QUE TENIAS QUE CUIDAR A LOS NIÑOS? – gritó la muchacha bastante alterada. - ¿QUÉ CLASE DE PADRE ERES?–
- Eso hago...los mocosos se divierten...déjalos mujer...- musitó Inuyasha concentrado en el juego.- y deja de gritar que estoy ganando...-
- Onee-chan, Buyo sabe defenderse… déjanos jugar... – murmuró Souta moviendo el control tratando de vencer a Inuyasha en el combate.
Kagome totalmente furiosa se colocó enfrente de la pantalla – Inuyasha… ¡¡ve a poner un poco de orden ahora mismo!! – exclamó mirando fríamente a su esposo.
- CHIKUSO...¡KAGOME! QUÍTATE...- gruñó el hanyou moviéndose de un lado a otro para tratar de ver el monitor – tú misma dijiste que son ángeles mujer...ellos no hacen nada malo nunca...- sonrió de forma burlona.
- Inuyasha... – murmuró Kagome con el ceño fruncido colocando sus manos en sus caderas. – No me voy a mover de aquí – afirmó mientras se agachaba para desconectar el juego.
- MALDICIÓN MUJER ¿QUÉ DEMONIOS TE PASA? ESTABA A PUNTO DE GANAR...- gruñó Inuyasha mirándola con el ceño totalmente fruncido.
- ¿QUÉ ME PASA A MI?... ¿QUÉ TE SUCEDE A TI? ESTABA COCINANDO ALGO PARA ALMORZAR Y TÚ DEJAS A LOS NIÑOS HACER LO QUE QUIERAN.. – chilló la joven acercándose amenazadoramente a su esposo.
- ¿Eh?..Kag...Kagome...pero si no están haciendo nada malo – musitó algo asustado Inuyasha - ¿ne niños? – preguntó mientras alejaba a sus hijos del pobre animal que escapaba rápidamente.
- Hai okaachan... Buyo jugaba con Mamoru y Shinichi...– sonrió Mamoru mirando con una expresión de total inocencia a Kagome.
- Está bien… pero prometan que no lo harán otra vez... – afirmó Kagome acariciando con ternura la cabecita de los pequeños. – No estoy enojada con ustedes… la culpa de todo es de su padre... – finalizó evitando la mirada de su esposo volteando el rostro.
En ese momento una pequeñita vestida de azul con el cabello suelto apareció, en una de sus pequeñas manos llevaba un bolso con el maquillaje de su madre, el rostro de la chiquilla estaba totalmente pintado con un pintalabios color rojo. – Nee... otou-chan… ¿me veo bonita? – preguntó inocentemente con un leve rubor cubriendo sus mejillas.
Los ojos de Inuyasha se abrieron desmesuradamente al ver a la niña - ¿Pe...pero qué demonios? – murmuró por lo bajo – Hai...- sonrió mientras tomaba en brazos a su hija, delicadamente comenzó a limpiar su rostro – pero...una niña tan linda como tú no necesita usar esas cosas...sólo las mujeres viejas y feas usan maquillaje preciosa – le sonrió.
Kagome fulminó con la mirada al hanyou mientras se dirigía hacia el lugar para tomar su bolso, luego tomando a los gemelos de las mano los llevó para sentarlos en sus sillitas. – Iza-chan… linda... la comida casi está lista... – soltó antes de salir de la sala.
- ¿Eh?... ¿qué rayos? – murmuró Inuyasha dejando a Izayoi sentada junto a su tío; rápidamente siguió a su mujer - ¡Oe Onna!... ¡Matte! – gruñó mientras tomaba a Kagome por la muñeca para jalarla hacia el - ¿Se puede saber qué demonios te pasa ahora? – preguntó mirándola con el ceño fruncido.
- Suéltame… - espetó Kagome irritada forcejeando para soltarse, con fuerza logró desprenderse del fuerte agarre de su esposo. – Déjame en paz... – murmuró mientras se giraba para continuar caminando.
- Ka...Kagome... ¿qui...quieres que te deje en paz? – preguntó asustado y mirándola con una expresión parecida a la de un pequeño cachorro abandonado.
La muchacha volteó al sentir la voz quebrada de su compañero, el muchacho tenía una expresión totalmente enternecedora, sus ojos brillaban demostrando cierto matiz de temor y sus labios fruncidos en una mueca de tristeza – Inuyasha… ¿da.. daijobu? – preguntó la chica acercándose a él.
- Hai...- murmuró Inuyasha mirándola tiernamente a los ojos - ¿Sigues enojada? - preguntó mientras la estrechaba entre sus brazos.
- Hai.. – murmuró por lo bajo la mujer mirando hacia el suelo. Luego subió la mirada y se encontró con los ojos de su esposo. - ¿Me crees vieja y fea? – preguntó con una expresión de preocupación y congoja.
- ¿Eh?...¿De qué demonios estas hablando mujer? – preguntó el hanyou mirándola con curiosidad – tonta...deberías saber que eres hermosa...- le susurró despacio al oído – sabes que me vuelves loco Kagome...- soltó roncamente mirándola con intensidad.
- Inuyasha… - susurró sonrojada la chica rodeando con sus brazos el cuello del chico. – Te amo... ¿lo sabes?.. – murmuró mientras besaba levemente sus labios. – Te extraño… con mi trabajo y los niños... nosotros no...tú sabes.. – musitó sonrojándose furiosamente.
- Kagome...- murmuró Inuyasha arrimándola más hacia su cuerpo – mmm no me digas esas cosas ahora mujer...a menos que desees que te secuestre y te lleve muy lejos de aquí por varios días...me haces falta koishii...- gimió despacio bajando un poco su rostro para rozar lentamente sus labios por el delicado cuello de su mujer.
Una vocecilla aguda interrumpió el momento: - Okaa-chan ¿se siente bien otou-chan?... tiene su cabeza apoyada en tu hombro.. – preguntó con inocencia.
- Uhm... hai… sólo me estaba contando un secreto... – murmuró Kagome levemente sonrojada separándose un poco de su esposo. – ¿Ne, koishii? – preguntó fingiendo naturalidad.
- Ha...hai..."kuso...¿por qué siempre nos interrumpen?"- contestó levemente sonrojado Inuyasha - vuelve a la mesa preciosa – sonrió dirigiéndose a la niña
- Je creo que es inevitable que suceda algo como esto.. – susurró Kagome nerviosa. – Si no es Izayoi son los niños… o algún accidente en el Sengoku.. – murmuró resignada.
- ¡Keh! al menos ya no tenemos que preocuparnos por mantenerlos quietos para que estudies mujer...- comentó Inuyasha con una media sonrisa.
Flash back
En el Sengoku todo era paz y tranquilidad, a excepción de una pequeña cabaña rodeada de flores en medio del bosque; en el interior de ésta una muchacha de cabellos azabaches y de vestimenta extraña para los nativos, trataba de concentrarse al leer un texto. En el cuarto de forma desordenada había muchos cuadernos y fotocopias desperdigadas. Izayoi inocentemente dibujaba en uno de los cuadernos de apuntes de la chica sin que esta lo notara, por otra parte, Inuyasha trataba de calmar al par de bebés de medio año que lloraba desconsoladamente en cada uno de los brazos de su padre.
-Inuyasha… trata de darles otra vez el biberón o cantales algo para que se duerman.. – indicó Kagome tratando de parecer tranquila. Luego vio a Izayoi rayando su cuaderno, su expresión cambió totalmente "Tranquila… tranquila... sólo estaba rayando una hoja en blanco..." reflexionó para luego murmurar: - Iza-chan deja eso, preciosa… dile a otou-chan que te cuente un cuento… kuso... – murmuró lo último para sí misma, la muchacha estaba a punto de sufrir una crisis de nervios.
- Kuso...Kuso...ya dejen de chillar...que no ven que su madre necesita estudiar...- gruñó el hanyou, milagrosamente los niños se quedaron en silencio, las dos criaturas miraron curiosamente a su padre, quien lucía totalmente sorprendido.
- Se... se callaron... – murmuró Kagome mirando a los bebés sorprendida. – Sugoii… gracias Inuyasha... – sonrió emocionada retomando su lectura.
Inuyasha observó aún sorprendido a sus retoños "kuso...no puedo creerlo...a veces estos mocosos me asustan...". Caminó lentamente sentándose cerca de Izayoi, acomodando a los niños sobre sus piernas. Disimuladamente miró a Kagome "diablos como odio que tengas que descansar tan poco por tus malditos estudios Kagome..."
La muchacha se sintió observada y giró su cabeza para encontrarse con cuatro pares de ojos dorados observándola. – ¿Doushitano? – preguntó observando a todos: Inuyasha tenía una clara expresión de preocupación y cansancio, Izayoi miraba los marcadores con cierto brillo en su mirada y los bebés empezaban a lagrimear nuevamente mientras la observaban con una evidente intención de pedir atención.
- ¿Uh?... ¿Vas a estudiar toda la noche? – preguntó el hanyou mientras mecía despacio a los bebes con la esperanza de que estos no estallaran en llanto nuevamente. Sus esfuerzos fueron en vano porque en ese mismo instante los dos niños comenzaron a llorar enérgicamente. – Kuso...- musitó agotado.
- Hai... hai... no te preocupes... yo me encargó de ellos – afirmó Kagome dulcemente tomando los dos niños en brazos para tararear una dulce melodía. Inmediatamente con el arrullo de su madre los pequeños se calmaron y poco a poco cerraron sus ojos hasta quedarse dormidos. La joven de cabellos azabaches sonrió – Después de todo no ha sido tan difícil… ¿ne Inuyasha? – susurró a su esposo mientras llevaba a los pequeños a la cuna.
- ¿Eh?..."kuso creo que tanto estudio le hace mal...con el trabajo que da ese par...tiene que estar muy mal como para pensar que no ha sido difícil...kuso pobre mujer..." ha...hai..- balbuceó, su mirada se posó en la pequeña que al parecer también se había quedado dormida con la melodía –...sugoii...- murmuró mientras tomaba delicadamente a su hija para llevarla hasta su cuna; al terminar se acercó hacia su mujer, con ternura la estrechó entre sus brazos – deberías descansar un poco koishii...- susurró dulcemente.
- Daijoubu… no es tanto... quizás duerma un par de horas.. – sonrió Kagome totalmente confortada entre los brazos de su compañero. - Vete a dormir, amor…no quiero que te desveles por mi culpa... – murmuró separándose del chico para luego dedicarle una hermosa sonrisa.
- Oyasumi...- murmuró Inuyasha antes de besar levemente los labios de su mujer, se alejó un poco dirigiéndose hasta la cama – Oe...Kagome...no tardes mucho...ya sabes lo mucho que me gusta dormir sintiendo tu cuerpo entre mis brazos...- comentó mirándola seductoramente.
Fin Flash back
- Hai… es cierto – asintió alegre Kagome. – Vamos a comer.. – agregó para tomarlo de la mano y dirigirse a la mesa.
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A cierta distancia del templo, una pareja caminaba con rapidez por uno de los parques de la ciudad, contrastaban notablemente con la multitud de jóvenes que conversaban románticamente o caminaban abrazados, ya que iban a una distancia considerable el uno del otro. La mujer se veía claramente molesta, mientras que su pareja la miraba con una expresión de travesura y se veía totalmente relajado y muy divertido.
- ¿Se puede saber qué demonios te causa tanta diversión? - gruñó Akane mirando con el ceño fruncido a su esposo.
- Nandemonai... – respondió Ranma guiñándole un ojo.- ¿Por qué estás enojada? – preguntó fingiendo inocencia.
Akane se detuvo, miró furiosa a su esposo antes de preguntar: - ¿Es broma no? Ni pienses que voy a creer que no sabes por qué...-
Ranma soltó una sonora carcajada. - ¿Aún estás enojada por eso?... se nota que te afectó... toqué tu punto más débil... ¿ne? – preguntó sonriendo burlonamente
Akane presionó sus puños, controlando sus deseos de golpear con todas sus fuerzas a su esposo – Baka...- gruñó mirándolo fieramente mientras avanzaba reanudando su camino - no sé qué demonios intentas decir con lo de punto débil...-
- Oe... Akane… - murmuró el chico llamando la atención de su esposa. - Te ves sexy cuando estás enojada... – finalizó tomándola por la cintura. - ¿Lo sabías? –
- Hai...- refunfuñó Akane – siempre que quieres que deje de estar enojada me dices eso baka...- afirmó separándose de él – pero ni creas que voy a caer esta vez...-
Ranma tomó de nuevo a su mujer de la cintura, esta vez estrechándola contra su pecho. De un rápido movimiento la cogió en brazos para dirigirse hacia un árbol en medio del parque, se sentó acomodando delicadamente a su esposa sobre sus piernas. – Aquí podemos hablar más tranquilos... ¿ne?..¿realmente te enojaste con eso? – preguntó riendo alegremente.
- Algo...- murmuró quedamente Akane un poco sonrojada -...mm...esa noche yo...yo...tú sabes como estaba...y bueno...no deberías aprovecharte de lo que dije Ranma...además sabes bien que me gusta tener el control... – comentó sonrojándose aún más – aunque a veces te lo ceda...y que no se te ocurra molestarme de nuevo con eso ahora...o esta noche vas a dormir solo...- advirtió mirándolo a los ojos.
- Mm... ¿es broma, ne? – preguntó Ranma para luego reír sonoramente, inmediatamente tomó a su esposa con fuerza de la cintura para evitar que intentara escapar de sus brazos.
- No es broma, estoy hablando en serio...- masculló Akane mirándolo con el ceño totalmente fruncido – y deja de abrazarme así Ranma...- protestó levemente sonrojada
- Mm... ¿no te gusta? – preguntó el muchacho aspirando el delicado aroma a rosas que desprendían los sedosos cabellos de la chica. – Gomen ne… koishii… sólo que... a este terco le gusta verte enojada a veces… es divertido – susurró Ranma besando el lóbulo de la oreja de su mujer. - ¿Me perdonas? – preguntó penetrando con su mirada azul a la joven.
- Hai...- sonrió Akane totalmente perdida en el brillo de la profunda mirada de su esposo – pero sólo si nos quedamos otro poco así...- le susurró suavemente al oído –...me gusta más cuando me dices tigresa que fiera...anata...- murmuró sensualmente antes de comenzar a besar despacio su cuello.
Ranma se sonrojó levemente. – Es que realmente lo eres... koishii... – murmuró con su tono de voz más sensual para llamar la atención de la muchacha. – Eres mi tigresa… - susurró rozando sus labios sobre la mejilla de su mujer.
Los cálidos labios de su esposo acariciando una de sus mejillas provocaron fuertes cosquilleos en todo el cuerpo de Akane – Mmm Ranma...- suspiró bastante acalorada – anata...no deberíamos seguir con esto, ya estamos bastante atrasados...- murmuró no muy convencida.
- ¿Mm? – murmuró Ranma separándose sin muchas ganas de su mujer. – Kuso... estábamos tan bien aquí… - protestó con una expresión cercana al berrinche - ¿A qué vamos allá? – preguntó mirando curioso a la chica.
- Mmm ¿qué tipo de pregunta es esa? – contestó Akane luego de separarse de su esposo y ponerse de pie – hace una semana que te comenté que Kagome nos había invitado a su casa, es domingo...no tenemos nada que hacer...- comentó; se sonrojó levemente antes de continuar – no deberías pensar en hacer "eso" todo el día ...ecchi...-
Ranma se levantó del suelo y acercándose a su esposa murmuró: - Oe… ¿cuándo dije algo hentai, onna? – sonrió traviesamente.
- ¿Eh? Yo...tú...etto...- balbuceó la mujer furiosamente sonrojada evitando la mirada de Ranma – Va...vamos...ya es tarde – dijo rápidamente antes de tomarlo por la muñeca y dirigirse a toda velocidad hacia la casa de su amiga.
Continuará
Notas de las autoras:
¿Que les pareció? Pobrecita Kagome ¿no? Notaron como la abstinencia la tiene tantito alterada a la mujer xp ? Y que envidia Akane...apenas despierta y le hacen realidad sus sueños pervertidos v.v. En uno de sus pensamientos Akane se refiere a la directora de la Furinkan como la mujer que aún aspira a ser su madrastra, alguien leyó el tomo 27 del manga? Bueno en ese tomo la señorita Hinako conoce a Soun y se propone lograr que él le pida matrimonio, uff deberían ver como se ponen las chicas, sobre todo Akane...si hasta usan a Ranma para que se haga pasar por la esposa de Soun...xp.
¿Encontraron tiernos a los angelitos de Kagome xp? Hey y no crean que Inuyasha es mal padre...solo imagínense al pobre hombre cuidando la mayor parte del tiempo al par de diablitos hiperactivos...hay que entender a Inu-chan...claro que el entendimiento al menos a mi solo me duró hasta el minuto en que dijo que todas las mujeres que usaban maquillaje eran viejas y feas xpppp.
Les agradecemos a todos quienes nos siguen leyendo :) esperamos que les guste también este epílogo. Esperamos sus comentarios ;)...si quieren que actualicemos antes de lo normal ya saben cual es la técnica xpp
Matta ne:)
Palabras en Japonés utilizadas en esta parte:
Etto:
Una interjección de duda como "um", "er" o
"ah".
Kisama: Pronombre japonés utilizado
para decir "Tú". Este puede traducirse como
"maldito", pero también significa "tú"
en un modo totalmente despectivo ( no es que Ranma este siendo tan
grosero xp de hecho en la serie en su idioma original Akane también
es bastante deslenguada con él por decirlo de algún
modo xp)
Otou-chan y Okaa-chan: ¿Recuerdan el
cap. de Inuyasha donde aparece la pequeña Shiori? La hanyou
que es raptada por su abuelo, es un cap. re deprimente, también
sale en el manga pero no recuerdo en que tomo. Ella le dice a su mamá
"okaa-chan" para nosotras sería algo como mami o
mamita, bueno decidimos que Iza-chan también podría
utilizarlo y también con su papi... xp
Onegai: Por
favor
Tadaima: "Estoy de regreso", "Estoy en
casa", "Ya llegué", "He vuelto".
Okaeri
nasai: Bienvenido a casa
Onii-sama: Hermano Mayor
(Dicho de manera formal)
Daijobu?¿Estas
bien?
Doushitano ¿Qué pasa?
Nandemonai:
No tiene importancia, no importa
